viernes, 20 de junio de 2025

Lo malo que tengo

Fue hasta ya siendo adulta, que conocí la envidia y que tuve necesidad de controlar mis montos de agresión. Como cualquier persona, enfrenté desafíos en mi desarrollo socioemocional y nunca he sido un dechado de virtudes: me porté mal muchas veces; pero esta cuestión de ver brotar lo malo nivel ponzoña y necesitar hacerme cargo, así equiparable a una infección que hay que detener, pocas veces; específicamente, esas dos veces, hasta hace unos años.

Pasó por tercera vez cuando se dio a conocer que las asesinas de Lucio Dupoy habían sido golpeadas. 
Me dio gusto. 

Trabajé intensamente con eso de inmediato: no dejé que el brotecito-germinado se desarrollara; pero ya había-sido, es decir, fue, germinó: era el mal. Y hace poco, por otra situación, sentí que estaba a punto de sentir ese "gusto". No dejé que ocurriera, pero me quedó claro que lo que nació aquella vez, ante la agresión sufrida por las asesinas, llegó para quedarse. 

Ahora, desde hace días, estoy en guardia con mis reacciones ante las noticias de la guerra. Me tengo bien observada, lo tengo hablado con Dios; pero sé que "eso" está ahí. 

Silvia Parque

jueves, 15 de mayo de 2025

Día de la madre 2025

Con B nacida, he tenido diez días de la madre.

En el primero, ella no tenía ni un mes acá afuera, así que estaba yo en el mundo aparte que configuraron las hormonas y los neurotransmisores…

En el segundo, recibí un mensaje muy importante: Seguiría siendo consentida, como siempre que me pongo en manos de Dios.

Ese segundo día de la madre, estuve cerca de estar sola, muy cerca de un caos que acechaba. Entendía que mi niña era una bebé y que su papá y yo no estábamos bien, así que no esperaba nada material... Entonces, un niño y una niña me dieron no un regalo genérico, que también me habría hecho feliz y habría agradecido, sino precisamente lo que había estado deseando, acompañado de una cartulina con un mensaje que me llenó de amor la pared. Ahora, esa niña y ese niño son un par de jóvenes; siempre bendigo sus caminos.  

Me gusta acordarme de ese año…

Esta vez, a pesar de que el papá de B cayó en la cuenta hasta la noche del día 9, de que por la mañana sería 10, se las ingenió para obsequiarme dos libros con los que no había pierde: iban a gustarme. Temprano, intentó convencer a B de darme el regalo, pero ella se resistía; dejé que lo desenvolviera y, como supuse, me lo dio cuando vio que no era de su interés. Luego, el señor papá intentó que ella me felicitara, mientras yo le decía que la dejara en paz; por ella, pero también porque lo que yo quería era, justamente, paz. Regresé a la cama y, aunque la niña se quejaba y medio lloriqueaba, su papá se hacía cargo, de modo que pensé que así sería el día y me pareció bien. Yo descansaría hasta la tarde, cuando me pondría a trabajar para desahogar pendientes.

Entonces, empezó el caos. De paz: nada.

Para contextualizar: El papá es el principal cuidador de la criatura y se quebró el pie hace semanas, lo que movió toda la dinámica familiar. Poco a poco, el malestar de B frente al cambio creció hasta desbordar el fin de semana anterior al pasado y, otra vez, el pasado, es decir, el del día de la madre. Hubo muchos gritos y llanto y, con ellos, la culpa por estar deseando no escuchar, no presenciar, la culpa peor de no ser capaz de acompañar y contener adecuadamente y la súper culpa de cuando me rindo por un rato. Entre más necesidad y demanda de atención, más abrumada yo. Hubo que resolver una complicación con la electricidad de la casa, pero eso fue lo de menos… Así las cosas, el hombre se lastimó el pie quebrado y pasó de movilidad limitada a no poder ponerse de pie, dejándome la tarea de navegar sola el resto de la tarde. Ahora que estoy tranquila, agradezco que no hubo espejos rotos, ni derrame de líquidos peligrosos, ni guerra, como llegó a haber en otro tiempo; la verdad es que hemos ido mejorando la manera de vivir estas situaciones; pero ese día fue extenuante y lo viví como nefasto, supongo que por mi expectativa de tener un día de descanso. 

Finalmente, el lunes por la mañana leí un mensaje que me llegó la noche del domingo: que había un regalito para mí. El martes lo tuve en mis manos y fue como aquella vez, aquel año, un mensaje poderoso: Mis necesidades son tenidas en cuenta. Mi obsequio fue pensado, considerándolas, considerando especificidades. Y ese tener en cuenta mis necesidades fue alegre como luz. Me recordó que, aunque no toque la paz que yo preferiría, Dios sigue teniéndome consentida.

 Silvia Parque

lunes, 14 de abril de 2025

¡He vuelto! Y con un libro

 No tenía idea de que volver al blog se sentiría tanto... Recuerdo haber escrito muchas veces, de diferentes maneras, que este espacio era una "mi casa" y ahora revivo esa sensación y me sobrecoge. 

En la lista de lectura, encuentro a pocos blogs. Me gustaría que estuvieran todos los que recuerdo, pero me alegra que sigan los que siguen... No sé, la verdad, cuánta gente siga leyendo por estos rumbos, pero yo quería venir a presentarles a mi criatura de palabras... El último año fue turbulento, pero llegué al 2025 "lista" para lo que seguía y lo que seguía era terminar mi libro.

Me llevó como quince años escribirlo, no porque sea la mega novela ni nada -es un relato-, sino porque me requirió un proceso psicológico complicado ser capaz de articular las ideas. Fue duro, se armó en terapia y con el apoyo de amigas entrañables. Estoy satisfecha por haberlo conseguido. Creo que es lo más importante que he hecho en mi vida -como "obra", como "cosa"- y me complace que no es, ni de lejos, perfecto. La edición tiene algunos errores -que no afectan la lectura-. Esta es la manera en la que algunas personas podemos conseguir hacer cosas muy cargadas de afectos. Me gusta 

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domingo, 29 de enero de 2023

Rutinas emocionantes

Vi un meme a propósito de necesitar una rutina y aburrirse de la rutina. 

Mi trabajo es perfecto para mi necesidad de rutina.

Yo amo la bendita rutina que me permite hacer lo planeado y poder sujetarme a las listas que me dan bienestar. Sin embargo, mi horario de cada día es diferente, doy diferentes materias a diferentes grupos. Y dar clases implica un "performance", le decía a mis estudiantes de Didáctica: eso no puede aburrir. Sin contar los proyectos "extra", como el café literario o las actividades de la Unidad de género. Son rutinas emocionantes.

 Silvia Parque

miércoles, 18 de enero de 2023

El cuidado de los extraños y de los vecinos

 La semana pasada tuve dos interacciones afortunadas con mujeres, en relación con B.

Se me ocurrió que era buena idea caminar a la escuela (su centro terapéutico), en lugar de tomar un camión. Pasamos por un puesto de dulces y B quiso algo. Como el camino iba a ser largo, accedí. Le pedí que eligiera. Estaba ya por tomar una paletita, cuando detuve su mano: Solo podía pagar con un billete grande y a esa hora, probablemente la señora del puesto no tendría cambio. Efectivamente: no tenía cambio. Le expliqué a B que no podíamos comprar porque tal y tal, que ya tendría una paletita después de la escuela, a lo cual respondió mirándome como si no le estuviera dando razones suficientes. Repetí la explicación, con el mismo resultado. Y la señora me dijo que tomara la paleta, que ya se la pagaría "a la vuelta". Terminó con: "Para que no vaya batallando con la niña" o algo así...

Unos $4, le quedé a deber. Ambas sabemos que puede que no vuelva a verme. Dejó ir la paletita porque supo que tenía poder para hacer que esa situación fuera mejor para nosotras

Esa misma tarde o la siguiente, fuimos a la tienda, a dos casas de nuestra casa y B quiso, de nuevo, una paletita. En lo que la dependienta la sacaba de la vitrina, B tomó gel desinfectante para sus manos. Es una fan del gen desinfectante y ha costado enseñarle a moderarse; un día antes, ahí mismo, en la tienda, se había puesto mucho en la mano y al recibir su paleta, la había mojado en el gel y se la había llevado a la boca. Fatal, porque es básicamente alcohol. En esta ocasión, también se había puesto bastante más de lo recomendable y la dependienta, paleta en mano, le dijo: "Ah, no, no te la doy hasta que te limpies" y le dio papel higiénico. Le habló a la niña, no a mí; le habló con normalidad, no gruñéndole ni aleccionándonos con los aires de superioridad de quien se encarga de algo con una cría porque sus padres inútiles no lo están haciendo. Yo lo aprecié mucho. 

El cuidado es responsabilidad de todas las personas decentes; más, el cuidado hacia quienes se encuentran en una situación o circunstancia de vulnerabilidad. 

Silvia Parque

martes, 17 de enero de 2023

De regreso: 2023

 Me gusta este año. Lo inicié recibiendo mi diagnóstico de autismo, lo cual ha sido impactante. A pesar de que ya me trataba a mí misma, reconociendo y respetando mis características como autista, tener el diagnóstico profesional ha sido removedor: primero, la sensación de cuánto pudo ser diferente de haberlo sabido antes; luego, el abrazo profundo y sanador a la niña que fui; la validación de mi identidad, una especie de liberación... 

Y tenemos "Flowers", que  me ha hecho comprarme una rosa amarilla que está justo atrás de mi laptop en este momento. 

Y vuelvo a la universidad, que es mi lugar feliz. Me han dado unas materias de lujo y me ilusiona continuar haciendo cosas en la Unidad de género, en el café literario.

La niña es feliz y crece. Quedó atrás la quemadura que tanto la hizo sufrir; ahora lidia con lo que probablemente sea soriasis -ojalá no-. Pronto cumplirá 8 años y dejaré de contar cosas como esas; tendré que encontrar cómo expresarme respecto a mi maternidad, mi experiencia que la incluye, respetando su privacidad. 

Le digo que es una hija de posdoctorado y yo soy una mamá de prekinder. Mi reto de la temporada es encontrar energía para jugar con ella, para hacer las cosas de la escuela... y no me gustan los retos... pero toca... 

La escuela en casa (homeschoolling) se está convirtiendo cada vez más en educación desescolarizada (unschooling); pero no suelto a la institución que nos está amparando con el currículum porque necesitamos esa entidad de fuera que me mantiene en orden, que me hace revisar qué estamos haciendo, qué habría que hacer. Además, contar con una comunidad es valioso. (Estamos con Libereco).

Y sobre comunidades, la estrella de nuestra familia es la del centro terapéutico de B. Llena mi corazón verla con amigas y con amigos, saberla parte de algo donde ha puesto su corazón. Ojalá más niñas, niños y jóvenes autistas tuvieran un lugar así de bonito en donde sean no solo respetados, sino celebrados. 

Gracias por continuar por aquí, a pesar de la ausencia de más de un mes. Les quiero y les deseo un feliz año :)

Silvia Parque

sábado, 26 de noviembre de 2022

Carne

Dicen que el cuerpo va diciendo lo que le hace falta. Me ha sorprendido que tengo unas semanas queriendo-necesitando pedazos de carne de vaca. Yo siempre he sido carnívora: siempre he disfrutado la carne y  la he preferido respecto a otras cosas -ojalá mi criatura nunca se haga vegetariana-, pero mis antojos han sido, típicamente, de cosas chocolatosas o de panes-pasteles. Ahora quiero chuleta a cada rato.  Se supone que a más edad, habría que comer menos carne. Yo me regulo por economía XD ¿Por qué alguien estará necesitando proteína animal? 

Silvia Parque

martes, 15 de noviembre de 2022

Urgencias

Quería contar sobre mis clases, sobre esto y aquello, pero nada fue tan poderoso como para hacerme un espacio y traerme al blog, en medio de las muchas cosas por hacer... Hasta hoy.

Yo preparaba dulce de guayaba: agua, guayabas partidas, canela -en polvo porque no tengo entera- y piloncillo triturado. Salí de la cocina, contestaba un mensaje y oí el golpe de la olla al caer, seguido por gritos de dolor. La niña se echó encima el agua que estaría empezando a hervir.

Afortunadamente, el preparado todavía no se convertía en esa clase de líquido parecido a la miel, que se habría pegado a la piel. Afortunadamente, no le cayó en la cara, no le lastimó los ojos. Pero fue una quemadura de segundo grado. Gritó, gritó y gritó de dolor. Hace rato, después de un ratito dormida, se despertó a gritar y patalear de dolor. 

Me descuidé.

Hace días le he estado diciendo que los actos tienen consecuencias, que lo que hacemos provoca cosas y que decir "no lo vuelvo a hacer" no quita las consecuencias provocadas. 

Ojalá pudieran "quitarse" las consecuencias; pero no. 

Dijeron que tardaría unos siete días en formarse una costra. Se espera que todo esté bien, con el favor de Dios. No parece que vaya a ser sencillo...

En el caos, tratando de mojarla, "inundé" la casa. Al regresar fueron un par de horas sacando agua y el impacto de ver papeles importantes mojados. No he querido ni ver cuáles exactamente son ni cómo rescatarlos: estoy cansada. 

Silvia Parque

miércoles, 24 de agosto de 2022

Afectos

 Le doy clase a grupos que disfruto mucho; pero más allá de lo bien que la paso, vengo a contar algo cursi: de verdad les quiero. Estos días me he preguntado cuál será la dinámica que configura este afecto, porque podría decirse que verles continuamente a lo largo de un ciclo escolar y en muchas ocasiones a lo largo de varios ciclos escolares, nos lleva a conocernos y entonces va surgiendo el cariño. Pero, recibo grupos a los que no conozco de nada e inmediatamente les quiero. Supongo que es la posición en la que me encuentro, la situación... A veces, pasa todo un semestre y no logro aprenderme el nombre de Fulanito y de Fulanita; pero sé cosas sobre sus potencialidades, sus necesidades, su estilo, etc., y sinceramente quiero que estén bien, que les vaya bien, y hago todo lo posible por contribuir a ello.  

Silvia Parque

domingo, 21 de agosto de 2022

En estas andamos

Pasó una semana del nuevo ciclo escolar de B, es decir: lleva una semana en primero de primaria. Los planes tuvieron que rehacerse en el camino, pero es una de las maravillas de la educación en casa: no hay problema por ajustar, adaptar, movernos, etc. La cosa es tan buena, que lleva "cocina" como materia optativa :D

Por otra parte, aunque siempre tuvimos en cuenta que ella necesitaría un grupo de pares, no imaginamos que encontraríamos un espacio como el que llegó a nuestras vidas. Es un centro terapéutico que, para efectos prácticos, le resulta a B como "ir a la escuela". Ahí es parte del grupo como nunca vi que lo fuera, a pesar de la intención y el trabajo de las profesionales que la acompañaron en el jardín de niños. 

También fue la primera semana de clases en la universidad. Ya teníamos dos semanas trabajando en capacitación, academias y planeación, pero apenas volvieron las y los estudiantes. ¡Son una gozada!

Silvia Parque

martes, 26 de julio de 2022

Mi hija salta

Mi hija salta.

Necesita saltar.

Como otros niños necesitarán otras cosas, la mía necesita moverse y le gustó saltar. Así que salta en la cama. La gente me decía que era peligroso pero yo soy una pasota con esas cosas del peligro. Más o menos nos ecualizamos entre el papá y yo, porque él sí que es cuidadoso.

Total, que mi niña salta. Y crece, gracias a Dios. Y ahora pesa 20 kilos. Así que ha ¿deshecho? la cama. 

Es una cama metálica que era parte de unas literas. El señor padre estuvo colocando los tubos que forman la base, muchas noches, hasta que ya no funcionó el arreglo. Dice que hay que soldarlos. 

Ojalá pueda comprar un artilugio de esos para saltar, que en mis tiempos eran una "cama elástica" y ahora se llaman "trampolín" o algo así. Si no puedo, habrá que esperar hasta diciembre, a que lo traiga Santa, que solo tiene que hacer magia navideña y no se ocupa de presupuestos y cuentas...

Hasta entonces, la niña necesita saltar, así que el colchón se quedará en el piso porque no viene al caso pagar para que arreglen la cama y que luego vuelva a pasar, ni le voy a pedir que no salte a una niña que necesita saltar.

Silvia Parque

lunes, 25 de julio de 2022

Clientes

Hemos vuelto a la vida después de una semana de faringitis familiar. Después de unos días de retomar energía, pretendo preparar mis cursos y conseguir clientes, así que este es un llamado al universo de los clientes: 

¡Clientes, vengan a mí! Rápido, por favor, para atenderlos antes de que inicie el curso.

Quiero dos clientes que me encarguen la corrección de textos extensos muy interesantes; uno, de algún tema de mi área de conocimiento; otro, de algo que no sepa, porque me gusta aprender. Que les parezca que cobro lo justo y paguen a tiempo.

Silvia Parque 

miércoles, 13 de julio de 2022

La añoranza de estar en paz

Cuando B nació, yo no quería hacer nada más que contemplarla y amamantarla... Eso y cosas en relación con el gran drama que había con su padre; pero el tema al que voy es a que en mi maternidad viví ese enamoramiento de tú y yo somos una misma, qué bonito existes y no me interesa nada más. Trabajé desde casa porque era necesario y afortunadamente, mi ocupación siempre fue disfrutable, pero mi pasión en esa etapa era ser una vaca echada. En la medida en que B adquirió "movilidad" fue haciéndose cansado eso de "solo vivo para ti". Se fue revelando que neurotípica no era y empecé a fastidiarme de cosas como que durante varias noches fuera difícil dormirla. Sin embargo, de cualquier modo, mi alma estaba en maternar.

El encanto se perdió con el destete, a los dos años. No es que se perdiera por causa del destete; más bien, supongo que quise destetar porque fui empezando a recuperarme. Amamantar fue cada vez más incómodo hasta que no quise seguir haciéndolo. A la vez, fui queriendo volver al mundo y fui queriendo mi espacio: tiempo sin ella, tiempo con otras personas.

Todavía estoy enamorada de su ser y de su existencia. Cuando hace algo como estornudar o bostezar me provoca la misma sensación de encanto que cuando estaba recién nacida. A veces me quedo contemplando su imagen y me parece perfecta. No obstante, ahora el "encanto" son momentos. La amo siempre, pero el encanto es de momentos. Y muchas veces, MUCHAS más veces de las que habría creído que ocurriría, quiero que me deje en paz, que vaya a otro lado que no sea encima de mí.

Sé que más pronto de lo que imagino será mayor. Me queda clarísimo porque se han escurrido estos siete añitos. Agradezco su vida, agradezco que estemos juntas, agradezco su salud que le da energía y su interés en mí... Ese interés me hacía sentir superestrella hace años. Pero la verdad es que ahora soy una mamá que quiere tomarse un café mientras escribe esto, sin estar respondiendo a demandas constantes de atención y cuidado.

Silvia Parque

lunes, 11 de julio de 2022

Mi trabajo

¡Hace más de un mes que publiqué la entrada anterior a esta! 

Estuve muy ocupada por el fin de curso: evaluaciones, calificaciones, revisión de proyectos... Y ahora, de vacaciones, ni hija no da tregua. En las noches suelo terminar muy cansada, así que cuando no trabajo en los textos que corrijo, me quedo dormida antes de conseguir llegar acá. Tengo ganas de escribir sobre varias cosas que no me resulta fácil abordar, así que decidí hablarles de algo que no tengo que pensar.

Como saben, el pasado octubre volví a dar clases. En ese curso, el año pasado, llegué al semestre iniciado, a enterarme casi de un día para otro de los contenidos que iba a manejar, así que fue pesado; sin embargo, amé regresar a las aulas: amo mi trabajo. De eso quiero hablar.

Para empezar, está el privilegio del empleo. No tengo una "plaza" o "base", de modo que este mes de vacaciones hago malabares porque no me pagan; pero agradezco que, en un país con mucha informalidad, yo firmo un contrato y accedo a la seguridad social, lo cual nos da servicio médico -a mí y a la cría- y me permite plantearme acceder a un crédito para comprar un terreno o una casa. En cuanto al día a día: me tratan amablemente, tengo libertad de cátedra y puedo beber café gratis :D La paso de lo mejor. Los cursos son una gozada: dan gusto nivel chocolate. Y mis estudiantes son respetuosos, agradecidos y con ganas de aprender; no son pocos los que están haciendo un gran esfuerzo para sacar una carrera adelante mientras trabajan. 

Estoy muy agradecida.

Silvia Parque

martes, 31 de mayo de 2022

Buena memoria

 Yo tengo una memoria normal para unas cosas, mala para otras. Tengo problemas regulares para recordar a las personas y problemas serios para recordar los nombres de las personas -con mis estudiantes, es penoso-. Además, vivo esos despistes de llegar a la cocina y no saber a qué iba o no saber dónde dejé algo. Sobrevivo, con metidas de pata importantes, del tipo de olvidar una cita médica de la niña. Afortunadamente, en cuanto a la esencia de mi trabajo, todo funciona bien.

Aparte de eso, tengo una memoria privilegiada para recordar "de dónde vengo". 

Hay una canción cristiana llegadora de Nancy Amancio, que fue muy importante para mí. Dice: "Nunca olvides a qué Dios te llamó / de dónde te sacó / y qué te prometió". Y yo puedo olvidar qué me prometió; llegó a olvidar a qué me llamó; pero tengo clarito y fresco, siempre, de dónde me sacó. Y creo que sobre todo por eso, todo lo vivo como la gran cosa: muy agradecida.

Silvia Parque

domingo, 22 de mayo de 2022

Enferma

Tuve una infección en la garganta. Creo que ya pasó porque hoy termina el tratamiento (antibiótico), pero todavía no me siento bien-bien. Al principio, creí que estaba pagando por una noche de desvelo; sin embargo, al día dos de sentirme mal, me di cuenta de que era el malestar de enfermedad. Eran los días de mi menstruación, que nunca me da mucha lata, pero seguro colaboró para noquearme. Además, ya había iniciado el calor y a mí el calor me afecta la presión. 

Gracias al ibuprofeno y a la amoxicilina, fui medio pudiendo con la vida -tengo mucho trabajo atrasado-; pero entre una cosa y otra, no compré sertralina a tiempo y llevo unos diez días sin ella. NO DEBO QUEDARME SIN SERTRALINA. Ya le he dicho a mi hija que le cambiaré a su madre por un gran perro San Bernarndo y, así como creo que cuidar un perro no es ser mamá, tampoco un perro puede ser la mamá de mi hija. Es solo que por momentos siento que lo haría mejor que yo.

Pero ya mañana compro la cordura.

Silvia Parque

sábado, 14 de mayo de 2022

El día de la madre y los perros

Fue el día de la madre y en esta casa se vivió casi exactamente como quise. Fue muy bonito. Podría hablar de eso o de mi maternidad, pero en su lugar, vengo aquí a dejar lo que pensé después de leer un tweet sobre las madres de macotas.

Cada persona ama a lo que se le da la gana: seres vivos, objetos, ideas. Allá cada cual.

Cabe la posibilidad de que los animales sean parte de la familia. Hay quienes les humanizan. A mí me parece que esto último es malo para los animales; en principio, irrespetuoso.

Así pues, no es raro que se ame a un animal. Y si alguien le siente como "hijo", pues bueno -faltaba más, los sentimientos son los que son-. Que los animales domésticos vivan a su humano como "mamá", también lo entiendo. 

Pero eso no es la maternidad. Ni de lejos. Por más amor inmenso que sientan por sus perros, gatos o lo que tengan. Por más que den su vida por ellos. Por más que esos perros, gatos, conejos, patos sientan, demuestren, valoren o lo que sea...

La maternidad implica hacerte cargo de la formación de una persona. 

Si alguien cree que quiere a su perro tanto como una mamá quiere a su niño, puede ser, tanto porque se puede amar a un perro con toda el alma, como porque hay niños poco -o nada- amados. Pero eso no la hace una mamá. 

El hecho de que el perro, el gato, el conejo o el pez no van a interactuar con su humano con la complejidad y el sentido de las interacciones humanas, nada más lo anoto porque no quiero dejar de mencionarlo; pero basta con lo que ya dije:

La maternidad implica hacerte cargo de la formación de una persona.

Así que no: el día de la madre no es para las que se asumen "mamás" de perros y gatos. Me parece una grosería que piensen que su hacerse cargo de un animal es maternidad: su amor podrá ser muy valioso, sus cuidados podrán ser muy valiosos: aún así, eso no es maternidad.  

Silvia Parque

martes, 10 de mayo de 2022

"Formas infalibles de mantenerse pobre", dice Vázquez

Soy psicóloga social: ni de chiste me subo al tren del mito del hombre que se hace a sí mismo; nunca dejo de ver las condicionantes a partir de lo histórico, cultural, social, etc. Eso no me impide creer en la libertad posible y el alcance de la actividad que parte de nuestra voluntad, capacidad, etc.

Esto como contexto del modo en que leo, cuando me doy tiempo, los correos que me llegan de Jessica Vázquez, que habla y forma en relación con el dinero. Me gusta su estilo. Me gusta cómo piensa. Me es útil lo que comparte.

Hoy leí un correo en el que puso como asunto: "28 formas para ser pobre". Comparte una lista, que tradujo de un señor Hormozi, que a su vez se basa en un Charlie Munger. A mí no me interesa como para ir a las fuentes. Incluye cosas como gastar más de lo que se gana, que no por ser evidentes deja de ser necesario que se mencionen y se pongan sobre la mesa. Yo me he quedado con: "Evita trabajar en lo que importa más". Esa fue mi pedrada.

Silvia Parque

lunes, 2 de mayo de 2022

Ni tan tan ni muy muy

El papá de B y yo estamos de acuerdo en las cosas importantes, pero tenemos estilos muy diferentes. 

Hace unos días, preparé unas papas fritas en cuadritos, las dejé reposar unos minutos, las serví a B y se quemó. Hay un sillón cerca de la mesa: corrió a echarse ahí a renegar-medio llorar. Yo seguía en la cocina. El papá, que estaba en la mesa junto a ella, exclamó que se quemó, llamando mi atención hacia la criatura en el sillón. Yo la vi, le dije a ella que lo lamentaba y alguna cosa cariñosa, pero no me acerqué: seguí con lo que estaba haciendo. Él repitió que se quemó, como si yo no hubiera entendido y le aclaré que me daba cuenta de lo que estaba pasando. Él ya estaba junto a la niña, que expresaba su malestar con movimientos y a él le cayó encima una pierna, en algo así como una patada que no pretendía ser patada, solo era una niña desahogándose. 

Para no describir acto por acto, palabra por palabra, resumiré que él piensa que es necesario acercarnos y acompañar con proximidad física el malestar, contener y consolar ahí junto. Yo pienso que, dado que no pudo ser una quemadura grave, hay que expresarle "condolencias" y dejarle desahogarse por su cuenta. 

Es representativo de cómo vemos y hacemos. Cuando B no come, lo cual es raro pero llega a ocurrir, él busca qué otra cosa darle y repasa lo que pudo hacer para que sí comiera. Yo pienso que ya comerá cuando tenga hambre, no se va a desnutrir por una vez, dos o tres que no coma. 

Silvia Parque

jueves, 28 de abril de 2022

La primaria

Hoy he intentado pagar la inscripción de B a la primaria y al parecer, mi banco no lo permitió. Mañana lo conseguiré. 

A la primaria. 

Fue todo un "asunto" decidir, junto con el papá de B, cómo y dónde. Yo tenía claro que quería educación en casa; él tenía dudas. Luego, hubo que ver cómo. A él le parecía que, dados los costos, podríamos empezar sin una institución, por nuestra cuenta. Yo quería que sí hubiera una escuela. La habrá.

La escuela está en California. Hacen un currículum personalizado. Ya hemos contemplado maneras en las que B participará en grupos de pares. ¡Y ya es en agosto! 

Estoy muy emocionada. 

Será complicado económicamente, pero Dios ha abierto caminos siempre. También espero que su papá, que es quien se queda en casa, no se agobie después del primer par de años. 

Silvia Parque