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martes, 16 de julio de 2019

Tacañería y miseria


Hace años, conversábamos dos parejas y llegamos al tema de las compras, gastos, "lo caro", "lo barato", etc. El hombre de la pareja amiga puso como ejemplo su playera: "como esta", dijo, "que me costo $X". No recuerdo la cantidad, pero era algo ínfimo, como unos $4 de hoy. La había comprado en un bazar de ropa usada.

Lo dijo orgulloso: "...me costó $X" y yo pensé: "se nota". Le quedaba grande, para empezar.

Muchas veces he tenido que hacer malabares con los pesos y he comprado algo que no es de buena calidad porque es lo que puedo pagar. Muchas veces he usado ropa que no me queda bien porque es lo que hay (hubo un tiempo en que ninguna de mis prendas la había elegido yo). Pero si puedes elegir... me parece que la cereza del pastel de la miseria es estar de poquitera con una misma.

No digo nada contra aprovechar lo que otra persona desocupó. De hecho, es bueno para el planeta que demos toda la vida posible a los objetos.

Además, me queda claro que "lo bueno" es diferente para cada cual: una no tiene porque vestirse a la moda ni usar la talla que los demás creen que nos corresponde. Me chocan esas frases de "te sacarías más provecho si..." porque son una crítica por no ir tras determinado modelo de imagen.

Lo que señalo es la tacañería, que es otra cosa y puede llevar a la persona a ser miserable. Me refiero a la dificultad hasta la incapacidad emocional para desembolsar una cantidad razonable a fin de tener algo que nos va a hacer "bien": porque se nos va a ver bien, porque nos va a dar un gusto...

No estoy diciendo que haya que pagar precios altos para tener cosas buenas o que buscar pagar poco signifique "algo" a priori. Es normal que la mayoría de las personas prefiramos pagar menos que más; pero una cosa es disfrutar esa sensación de triunfo por haber conseguido algo barato y otra cosa es conducirnos como arrastrados por la necesidad de esa sensación, renunciando sistemáticamente a experiencias de bienestar.

Puede ser que parezcamos tacaños cuando evitamos gastar en lo que no nos interesa. Eso no importa. Lo que importa es no serlo, es decir: no evitar gastar lo razonable en lo que sí nos interesa; no llegar a ser miserables hasta perder el interés en lo que configura nuestras experiencias de bienestar cotidiano. 

Silvia Parque

jueves, 4 de julio de 2019

Baño a medianoche

Estoy en la casa de mi abuela. Hace rato, casi a medianoche, me preguntó si iba a bañarme otra vez...

No tenía calor como para necesitar refrescarme, pero me había bañado con B en la tarde y me quedé con ganas de mi baño sola: de un momento adulto bajo el agua, conmigo.

La regadera de mi abuela es mucho mejor que la de mi casa, así que estar aquí y no bañarme sola es un desperdicio. (En mi casa no tengo agua caliente y la regadera lanza algunos hilos de agua lejos del chorro central). Además, a veces me baño y B anda por ahí, pero estando ella dormida tampoco tengo que apurarme para estar pendiente de qué está haciendo.

No me concentré en el momento: pensaba en lo que diría a tal persona y en otras cosas. Me sentí pesada porque me faltaron frutas y verduras y me sobraron carbohidratos. Y con todo, fue rico.

Tengo muy presente que es un lujo bañarme bajo una regadera, a la hora que quiera, con agua a la temperatura de mi preferencia, con tiempo.

Silvia Parque

miércoles, 19 de noviembre de 2014

La regadera

Me baño con agua caliente gracias a una regadera eléctrica. No gasta mucha electricidad, como alguna gente supone; tampoco es peligrosa (la seguridad depende de la instalación). Sin embargo, este modelo y los otros dos que he conocido, tienen la desventaja de que no son muy potentes, y de que a mayor cantidad de agua, menor temperatura, así que cuando hace frío, no se puede aspirar a tener agua realmente "caliente", a menos que una quiera bañarse por goteo.

Hace años, una mujer extraordinaria para la que trabajé, me prestó su casa, incluido su cuarto de baño -el más grande y elegante que había visto en vivo-. La tina nunca fue una tentación, porque había una especie de cubículo estrecho para la regadera, que con el efecto del piso y las paredes de mármol, hacía una atmósfera perfecta. Ni qué decir sobre el calentador de agua; no tuve el gusto de conocerlo, pero nunca se anduvo con medias tintas: tuve todos los grados centígrados que pudiera desear. Pero lo mejor de lo mejor, era que la regadera estaba descompuesta. Mi jefa la había quitado, dejando solamente el tubo del agua, por lo que una podía sentir un chorro grueso sobre la cabeza. Qué lujo.

Habría que decir que cuando era niña, entraba a bañarme con un envase de litro que llenaba con el agua de la regadera, y vaciaba sobre mi cabeza. Era mucho mejor que todas esas gotitas juntas pretendiendo ser lluvia.

Silvia Parque

domingo, 24 de agosto de 2014

Plátanos

Tengo, gracias a Dios, un kilo 300 gramos de plátanos, menos un plátano.

Podemos comer todo el plátano que se nos antoje, antes de que oscurezca. Fijé una medida arbitraria de un plátano y medio, como máximo para comer de noche.

Es que mi tatarabuela murió de una congestión por excederse con plátanos, y era de noche. Así que ahora es algo de lo que se cuida mi familia.

Silvia Parque

martes, 29 de julio de 2014

Abrir una llave de agua

No tengo agua corriente en la casa; quiero decir: si abro alguna de las llaves, no sale agua. La cortaron. Vinieron dos hombres con buenas maneras, y me anunciaron que la cortaban porque se deben/debían once meses del pago del servicio. No di guerra; les dejé hacer. Busqué a mi vecina de abajo, que es la encargada de hacer los pagos de servicios, y cuando la encontré, al día siguiente, me dijo que no me preocupara, que todo estaba pagado y ella lo arreglaría. Nos acabamos el agua del tinaco -que duró tres días-, y ahora llevo dos días y medio sin bañarme. No soy tan limpia, pero dos días y medio es bastante, hasta para mí.

Al principio, al ver que teníamos agua, gracias al tinaco, no me preocupé. Cuando no hubo más, sí dejé pasara la preocupación; se coló entre el desánimo y la molestia; me puse quejumbrosa y eso fue la gota que derramó el vaso: no me gusta quejarme. Así que di gracias porque no ha faltado agua para beber, y nos las hemos arreglado con el baño. Aprecié lo genial que es, que las tortugas sean animalitos de acuario que pueden estar buen rato "en seco". Y sobre todo, valoré la lección de que eso cotidiano que a veces desperdicio, sostiene mi modo de vida. No vuelvo a dejar de maravillarme cuando abra una llave, y salga agua.

Silvia Parque

lunes, 7 de julio de 2014

Soy admiradora de las flores

Soy admiradora de las flores. De las silvestres, de las que se cultivan con mucho cuidado; todas me parecen una cosa Bellísima, con mayúscula de Dios-tiene-un-gusto-divino. [Amo que además tenga la consideración de hacer que duren mucho cuando las pongo en un florero.]

Me enseñaron a revisarlas después de unos días, y cortar el extemo inferior, que cambia de color y de textura. Les voy quitando las hojas y ramitas marchitas; así siguen viéndose guapas. Vacío el agua y pongo agua nueva para que no se enlame ni huela mal. Eso me da flojera; pero algo tiene que poner una de su parte, cuando tanto ya se pone solo.

Silvia Parque

domingo, 22 de junio de 2014

Flores

He comprado muchísimas flores. La última vez que tuve muchísimas, fueron un regalo, creo que por mi cumpleaños. Así es con las cosas bonitas que disfrutamos: unas veces vienen de los otros, otras veces nos las damos a nosotras mismas. Esta vez, la señora que las vendía me dio el segundo ramo a mitad de precio, y me regaló el tercero, así que un poco fue de mí y un poco de ella. La verdad es que no tenía intención de comprarlas, pero ella tenía necesidad de vender, y siempre que satisfacemos la necesidad de alguien, salimos ganando.

Las he puesto en un florero que es un cilindro grande de vidrio grueso, recubierto de película anaranjada que se maltrató un poquitito cuando vino de donde vivía a donde vivo; uno de los lujos de mi casa. Lo uso como contenedor de papeles. Antes fue el contenedor de mi toalla y otras cosas para el baño. Pero le tocaban flores -yo no lo sabía-. Así, un día nos llega el momento de gozarnos en lo que estamos hechos para ser.

Silvia Parque

miércoles, 30 de abril de 2014

Cansancio: disfrute

El cansancio integral, cuando es total, requiere disfrute. El cansancio del cuerpo se pasa con sueño; el del alma se sobrelleva con reposo. Pero el cansancio integral, que no solo es del cuerpo y del alma, sino también de la conexión con los otros, requiere, por ejemplo, "tapeo" a la española; si hace falta más, café moka oaxaca.

Silvia Parque

jueves, 30 de enero de 2014

Dos tortugas orejas rojas

No hay nada más hermoso en mi habitación, que es donde prácticamente está todo lo que tengo, que mis pequeños monstruos. Y eso que tengo una hermosa planta de hojas grandes y moteadas, que crece espléndida, como si yo tuviera buena mano; y una plantita de tréboles que cuando se levantan son una obrita de arte.

Silvia Parque

jueves, 14 de noviembre de 2013

Opciones

Las opciones se agradecen. Son como equilibradoras: como contrapesos para lograr el equilibrio vital cuando las situaciones se ponen "intrigantes"; así se logra que la intriga no ponga penumbra. Aunque desde el principio se sepa que no se van a elegir, alivia contar con ellas; algunas, inesperadamente, se convierten en elegibles al cambiar una situación. Es uno de los recursos que más provocan la sensación de riqueza; el otro es el tiempo.

Silvia Parque

domingo, 13 de octubre de 2013

El agua y el sol en la pared

Ayer había un arcoíris en el piso. Hoy, el sol provoca que el agua del acuario mueva figuras brillantes en la pared, como agua de luz, justo encima del cartel de sol con pájaros y peces. Si pasa una nube, se acaba el reflejo; si se va la nube, regresa. Podría bajar las cortinas para bajar el calor, pero aunque la tortuga pequeña no estuviera desplegando su elegancia tomando el sol, no querría perderme el espectáculo de la pared.

Silvia Parque

jueves, 10 de octubre de 2013

Ensalada

Con las verduras no es lo mismo una por una, que juntas, ni es lo mismo juntas que bien revueltas.

Fui de esas niñas que separaban y no se comían las verduras del plato. Todavía no pienso en una verdura cuando pienso en algo rico. Es cosa de hábito: he probado verduras deliciosas, en platos deliciosos; sin embargo, no están en mi variedad imaginaria de "antojos". Pero amo las ensaladas. Adoro una ensalada bien preparada. El único "pero" que puedo encontrarle a una ensalada, es que no se prepare sola. Todos esos pasos de lavar, desinfectar, pelar, picar, no me resultan apetecibles. Pero, ¡ah! los resultados finales. ¿Y qué más se le puede pedir a una ensalada que tiene carne? ¿A una que tiene frutas y frutos secos? ¿O queso...? No tienen que tenerlo todo al mismo tiempo, claro. ¡Y los aderezos, aceites, vinagretas...! Son como el colmo del lujo ensaladesco.

Silvia Parque

domingo, 23 de junio de 2013

La luna en las primeras horas del día 23 de junio

Como dijeron, la luna estuvo brillantísima. Fue un gusto emocionante. Un brillante tan intenso, tan absoluto -porque no sé cómo brille el sol: al sol no puedo mirarlo-.

Me gusta ver sus manchas; pienso que son siempre las mismas; entiendo que siempre está ahí, igual de espléndida, y pierde importancia lo que falte por acá: la noche es un lujo para quien se lo apropie.

Silvia Parque

jueves, 9 de mayo de 2013

Hay que tener maletas

Un juego de maletas bonito promete viaje. Dicen que es útil, por ejemplo, para mover las cosas al gimnasio, y me queda claro que es útil en las mudanzas; pero lo importante es que atrae viajes.

Creo que en la vida, hay que ir a la playa cuando pasan muchos años sin que una haya ido a la playa: es una necesidad de los ojos y de la piel. También creo que es necesario, para poder tener una estructura cognitiva completa, conocer un clima en el que una no haya crecido ni vivido. Y para el alma, es muy enriquecedor probar diferentes cielos en el atardecer.

Por eso hay que tener maletas.

Silvia Parque

viernes, 3 de mayo de 2013

El dinero es para hacernos la vida agradable

De compras, busco una blusa, unos zapatos, unos aretes -los otros-, un collar... pero elijo una experiencia: elijo que me hagan sentir bien. Siempre pago con gusto, pero las experiencias las pago con más gusto.

Silvia Parque

martes, 2 de abril de 2013

La despensa y el refri

Llenar la despensa y el refrigerador es una fiesta. Provoca una sensación de bienestar, en relación con la seguridad y la abundancia. Llenarlos con cosas ricas es un lujo. El proceso de guardar las cosas en su lugar es parte del festejo. Doy gracias por cada lata, por cada sobre, por cada bote, por cada caja, por cada producto a granel...

Silvia Parque

viernes, 25 de enero de 2013

Jamón y queso

A cualquier hora; de los baratos o los caros; con pan o solos. Pueden ir del refri a la boca, a lo salvaje; pueden servirse en rebanadas o en cuadritos; pueden calentare o cocinarse, y con un toquecito de cualquier cosa -como orégano, por ejemplo-, se convierten en la gran cosa. Y van tan bien juntos...

Silvia Parque

miércoles, 19 de diciembre de 2012

El ponche

Al invierno navideño le hacen falta ponches. Este año, la temporada no inició con el tradicional de fruta surtida, sino con una novedad de guayaba.

Gracias a un chorrito de tinto avinagrado, cuartos de guayabas y tejocotes hicieron su fiestita en la pequeña olla de aluminio. Ya servido en la taza, trocitos de nueces ponen el toque de lujo.

Silvia Parque

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Lo que me gusta del vino

Del vino me gustan, primero, las botellas; algunas me parecen estupendas. Además, me encantan los corchos; más los que están super-sujetos con una estructura de metal.

Del vino en sí mismo me gusta el aroma, y el efecto. Sobre el sabor puedo decir que apenas me mojo los labios: disfruto solo unos pocos vinos baratos, y poco. De cualquier forma, creo que hay momentos que van mejor con un vinito.

Silvia Parque

jueves, 11 de octubre de 2012

Pasta

Gracias, Luis Kimball

No hubiera imaginado que cupiera tanto placer en una pasta. Y las he probado realmente buenas; exquisitas; empezando por las preparadas por mí.

El plato rebosaba. Esperó hasta tenerme enfrente para soltar su aroma. Yo con tanta hambre que no habría preparado comida: me habría echado a sufrir.

Silvia Parque