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lunes, 25 de julio de 2022

Clientes

Hemos vuelto a la vida después de una semana de faringitis familiar. Después de unos días de retomar energía, pretendo preparar mis cursos y conseguir clientes, así que este es un llamado al universo de los clientes: 

¡Clientes, vengan a mí! Rápido, por favor, para atenderlos antes de que inicie el curso.

Quiero dos clientes que me encarguen la corrección de textos extensos muy interesantes; uno, de algún tema de mi área de conocimiento; otro, de algo que no sepa, porque me gusta aprender. Que les parezca que cobro lo justo y paguen a tiempo.

Silvia Parque 

lunes, 11 de julio de 2022

Mi trabajo

¡Hace más de un mes que publiqué la entrada anterior a esta! 

Estuve muy ocupada por el fin de curso: evaluaciones, calificaciones, revisión de proyectos... Y ahora, de vacaciones, ni hija no da tregua. En las noches suelo terminar muy cansada, así que cuando no trabajo en los textos que corrijo, me quedo dormida antes de conseguir llegar acá. Tengo ganas de escribir sobre varias cosas que no me resulta fácil abordar, así que decidí hablarles de algo que no tengo que pensar.

Como saben, el pasado octubre volví a dar clases. En ese curso, el año pasado, llegué al semestre iniciado, a enterarme casi de un día para otro de los contenidos que iba a manejar, así que fue pesado; sin embargo, amé regresar a las aulas: amo mi trabajo. De eso quiero hablar.

Para empezar, está el privilegio del empleo. No tengo una "plaza" o "base", de modo que este mes de vacaciones hago malabares porque no me pagan; pero agradezco que, en un país con mucha informalidad, yo firmo un contrato y accedo a la seguridad social, lo cual nos da servicio médico -a mí y a la cría- y me permite plantearme acceder a un crédito para comprar un terreno o una casa. En cuanto al día a día: me tratan amablemente, tengo libertad de cátedra y puedo beber café gratis :D La paso de lo mejor. Los cursos son una gozada: dan gusto nivel chocolate. Y mis estudiantes son respetuosos, agradecidos y con ganas de aprender; no son pocos los que están haciendo un gran esfuerzo para sacar una carrera adelante mientras trabajan. 

Estoy muy agradecida.

Silvia Parque

martes, 25 de enero de 2022

Buen día

Hoy ha sido un buen día. Estoy cansada desde la mañana porque me levanté de madrugada a preparar clases y tuve tanto frío en algunos momentos, que anduve con chamarra para la nieve dentro de la casa. Pero, ¡qué clases tengo que preparar! Son una gozada. Y gracias a Dios hay una chamarra para la nieve en mi ropero -ahora mismo, está sobre el sillón-.

Mi trabajo es un privilegio. Los cursos son exactamente lo que me interesa abordar, de modo que me pagan por estudiar lo que me gusta y compartirlo. Y la universidad es un sueño porque al dedicarse a formar "en educación", todo el mundo está en sintonía en cuanto a la importancia de lo pedagógico, las relaciones humanas, el desarrollo socioafectvo, etc. Tiene su complicación dar clases a distancia; prefiero estar en el salón y ver rostros -solo veo la letra inicial de los nombres en el recuadro que ocupan en la pantalla-, pero ya que esta es la situación, pues ahorro el tiempo y dinero del traslado. Además, cuando salgo de la recámara donde me encierro -por ejemplo, para hacerme un café-, veo a mi niña.

Ella brilla. Por la mañana, amanece con una sonrisota y me busca para que la apapache. El semestre pasado, cuando empecé a dar clases, debí perderme esos momentos de lunes a sábado; gozo tenerlos estos días, de aquí a que volvamos a lo presencial. Estoy disfrutándola mucho, mucho. Hoy ha coloreado el dibujo de un objeto, en la caja de ese objeto y me emociona que consigue hacerlo respetando los límites de la imagen: es la gran cosa, para esta familia; como todas sus palabritas: su "buenos días", su "te amo". 

Todavía estoy enamorada de ella. Supongo que un día, deja una de embeberse contemplando a la criatura. Yo sigo viendo su carita y pensando: "qué perfecta". Sigo enterneciéndome con sus bostezos, sus estornudos, su todo, como cuando tenía dos meses. Trato de no quedarme mirándola al comer, por ejemplo, porque debe ser raro que tu mamá te esté viendo masticar y tragar; pero me gusta tanto... Afortunadamente, muchas veces como cuando está comiendo y ahí sí: "cuando como no conozco". 

Hasta eso fue más que bueno hoy. Hace varios viernes que pido comida a un lugar donde cocinan bien sabroso. Como no había podido ir al mandado, decidí que hoy martes habría comida de viernes y QUÉ DELICIA: lo mío fue un platillo de enchiladas verdes con pollo, acompañado de arroz, frijoles y ensalada. Yo lo pediría todos los días con harto gusto. ¡Y la cena me quedó especialmente buena! Tortas de salchichas, que aquí se llaman winnies -las salchichas-.

Ahora, escribo esto bebiendo chocolate caliente con café, en una taza preciosa que me regalaron mi hermanita y su novio. El peso de la taza, la sensación del material cuando pongo la boca en el borde, son la gran cosa. Como dice Louise Hay: "Todo está bien en mi mundo".

Silvia Parque

viernes, 6 de septiembre de 2019

Septiembre de inicios

Inició el mes de mi cumpleaños y tengo ánimo de celebración. No tengo condiciones, como otros años, para hacerme una fiestita o un regalo diario, pero de alguna manera me celebro cada día, a veces con decisiones para mi bienestar.

B inició el ciclo escolar y su nueva profesora, el primer día de clases, fue capaz de estar hablando conmigo de perdida una media hora sin mencionar una sola de las características positivas de mi niña. Lo primero que preguntó fue: "¿Cuál es su diagnóstico?" Una diferencia abismal con la maestra anterior. No sé si es consuelo, pero no es personal: mientras las otras maestras abrazan y usan esa entonación clásica de las educadoras para saludar bonito, esta maestra es... seria.

Yo he vuelto a la corrección de estilo, exploro los recursos digitales para "expandir los negocios", sobre todo para hacer la red de mercadeo y mañana regreso a la docencia. Daré clases en la primera universidad que llega a la ciudad más cercana a mi colonia-isla. Estoy emocionada por eso. Tenía un par de meses con la cosquilla de volver y gracias a Dios se abrió esta oportunidad que económicamente está lejos de lo ideal, pero me queda perfecto porque las clases son solo los sábados y ahorita sería complicado otra cosa, con mi niña.

He comido desordenadamente, me he desvelado mucho, no he hecho ejercicio hace demasiado tiempo y continuamente me siento sobrepasada por las demandas que implica el ser mamá; pero con todo, me siento bien conmigo misma.

Silvia Parque

sábado, 31 de agosto de 2019

Quedarte en casa es peligroso

Estar en casa es una bendición a la que hay que tratar con cuidado.

Bueno: es una bendición si tú querías estar en casa; si solo estás ahí por desempleo o incapacidad, pues no.

Pero incluso si tú querías y quieres estar en casa, estás en peligro. La casa intenta esclavizar; puede ser un monstruo que devora ganas de vivir. Es así aunque, como yo, estés en casa sin ser "ama de casa"; mucho más cuando sí lo eres (tan devoradora es, que hay personas que no conciben que se pueda una quedar en casa sin ser ama de casa).

Estando en casa es fácil que dejes de ver a quienes no son familia y que vayas aislándote. Si alguien te trae los artículos que necesitas, puedes evitar salir y vas quedándote encerrada. Las tareas por hacer no terminan y a veces las tareas hechas no se notan. Puede desdibujarse el sentido de cuidar tu apariencia. Hay que tener cuidado con todo eso.

Silvia Parque

sábado, 25 de mayo de 2019

Todo mejor

La niña está mejor. Ha vuelto a ser la niña feliz que disfruta su mundo y ríe de sus cosas. Se comunica y, sobre todo, se expresa. Mi agobio, que era su gran malestar, ya no está, gracias a Dios y al trabajo de personas profesionales. No cabe duda: hay que acudir, siempre que sea posible, con los profesionales en el área donde una está requiriendo apoyo.

Me preocupa que no veo la misma rápida recuperación en cuanto a algunos procesos cognitivos; pero lo primero era que ella se sintiera mejor, que volviera a comer con normalidad; lo demás, lo iremos viendo -nos vamos ocupando-.

Yo estoy mejor, también. Hace dos semanas que el papá de B no vive con nosotras y ha sido como una especie de destape energético para mí. Ya necesitaba mi espacio. Y su ausencia me ha hecho notar aspectos y cuestiones de nuestra relación, de su comportamiento y del mío, que me han... sorprendido, por decir lo menos -que me hacen pensar-. Aprendo.

Este asunto del espacio de la casa me llevó a que B tuviera su propia habitación. Como señal de que era el momento, su  maestra dejó de tarea que pusiéramos una tarjeta con su nombre en la puerta de su recámara; por supuesto, si la niña no tenía recámara, podíamos poner su nombre en algún otro lado, pero para mí fue el banderazo para el reacomodo. Me satisface cómo quedó. Me costó varias noches dormir en la que ahora es mi habitación, pero lo logré y creo que estamos más a gusto las dos.

Mientras esto pasaba, una amiga tuvo el tino de hacerme saber que estamos -tiene mi edad- acercándonos a la menopausia. Pensé que era un sinsentido. Nada qué ver. Darme cuenta de su razón me dejó  impactada. Yo estaba feliz acercándome a los cuarenta, planeando que ese año me festejaré el año entero... Pero no contaba con la menopausia: con que mi cuerpo dejara de funcionar como lo he conocido y con dejar de ser fértil -yo que he amado mi menstruación-.

Tuve un par de días medio de luto.

Entonces, un muchachito me invitó a salir -un veinteañero-. Después de explicarle que podría ser su mamá, accedí a darle el gusto, advirtiéndole que sería una vez, nada más -una ida al cine-. No pude con sus mensajes de WA, sin embargo -decentes; si no, no habría habido más de uno-. Me despedí, bloqueé su número y agradecí a la vida recordarme que cosas inesperadas suceden.

He vuelto a mis consuetudinariamente abandonados proyectos de escritura.

Mi experiencia en el multinivel está llena de oportunidades para pensar sobre los temas que más me interesan -especialmente sobre quién soy-.

Así que todo mejor :)

Silvia Parque

viernes, 22 de marzo de 2019

En esto ando

Nunca creí unirme a los blogueros que escriben "tengo prácticamente abandonado mi blog", pero comparada conmigo misma: tengo prácticamente abandonado mi blog. Al principio, lo lamenté; sobre todo, me dio pena no estar extrañándolo... Pero noté que es cuestión de pasar a otro ciclo también por acá. Todo se mueve.


Siempre se ha movido.

En el gadget "Entradas anteriores" se aprecia que fui publicando menos entradas con el tiempo. Esto tiene varias razones. En 2012, cuando inicié con el blog, no tenía Twitter y usaba las entradas para publicar alguna idea, aunque fuera una frase nada más; de hecho, la mayoría de las entradas eran muy breves, quizá hasta 2016.

En ese tiempo, mi blog "De palabras y cosas así" se llamaba diferente y era casi un blog de culto para el papá de B; cuando le di un giro a aquel blog, empecé a publicar allá todos mis textos de narración-ficción o los comentarios respecto a algo que estuviera leyendo. Así, este de acá redujo el tipo de contenido que comprende. Claramente es un blog personal, con algo de reflexión, algo de opinión, algo de expresión, mucho de mi maternaje y mis procesos de desarrollo. (Necesito aprender cómo guardar en algún otro lado las entradas porque son una especie de archivo de mi vida).

Pero yendo al punto: ahora estoy muy ocupada: más ocupada que nunca, no porque tenga más actividades que en otras temporadas, sino porque tengo la mente y el ánimo enfocados (ocupados) en el negocio, como no me pasaba desde que era una adolescente que escribía y escribía. Hace más o menos seis meses, adquirí una membresía de Oriflame, pensando en vender algo para ganar "un extra" y resultó tan bien, que ahora me dedico a esto. Jamás habría imaginado que lo iba a disfrutar tanto, que iba a sentir: "de aquí soy"; pero la vida no deja de sorprenderme. Y en eso ando.

Ya había pensado que le quitaría algo de tiempo al blog para dárselo a mis proyectos de escritura; pero los he vuelto a pausar. Ahora necesito organizarme con el negocio, porque si bien tengo como medio año en la compañía, mi decisión de dedicarme de lleno a esto es más reciente.

Para apalancarme, a lo que sí dedicaré más tiempo es a los artículos en No creas nada, porque tras meses de un movimiento muy pero muy lento en las visitas/ingresos generados, de pronto los dos artículos en los que describo productos de Oriflame le dieron vida a mi panel de ingresos. De todas forma me falta un tramo para llegar a la cantidad de visitas/ingresos que me permita efectivamente cobrar; pero el cambio a favor fue brusco y pienso aprovechar que eso funciona.

Estos son mis dos éxitos:

También pueden pasar a leer:

Así que andaré menos por aquí. Con aviso y explicación no siento que abandono ;)

Silvia Parque

sábado, 8 de diciembre de 2018

Hija enamorada de su papá y mamá en lo suyo

Tal vez estos sean unos brazos de abuelo, pero la foto es linda.

Llegó el momento. He sido excluida del primer plano en la vida de mi hija. Ahora prefiere a su papá y no lo estoy asumiendo con gracia.

La verdad es que su relación es adorable. El problema es que ha coincidido con un aumento significativo en el tiempo que no estoy con ella y eso ha hecho que no solo aparte de mí su atención como consecuencia de que se enfoque en él; además se distancia de mí, molesta o "sentida" porque yo me ocupo de otras cosas mucho más que antes.

Hasta hace poco, usualmente trabajaba de noche y apenas una o dos veces al mes pasaba una o dos tardes completas de la semana corrigiendo un texto; ahora estoy continuamente ocupada. Y seguirá siendo así. Me doy tiempo para recibirla cuando llega de la escuela, casi siempre para jugar un rato y casi siempre para acostarla a dormir; obviamente hacemos las comidas juntas y compartimos el espacio cuando hago cosas de la casa; es más de lo que tienen otras niñas, pero mucho menos de lo que ha tenido. Su primera reacción ante este cambio fue castigarme con el látigo de su indiferencia durante un ratito, cuando yo "regresaba". Me pareció justo. Adaptativo. Pero en eso estábamos, cuando al parecer descubrió que su papá es mucho mejor compañía que yo.

Y sí es maravilloso con ella. Además, no es uno de esos papás que solo juegan; él cuida y educa... con más paciencia y creatividad que yo. Francamente, está siendo mucho más eficiente que yo. Y me conviene. Soy la primera beneficiada cuando hace que ella se lave las manos o guarde los juguetes. Lo otro... su "romance"... también debería darme gusto. De hecho, mientras fue "montándose", yo lo disfrutaba mucho; pero ahora tengo la sensación de que no es justo. Entiendo lo que hay que entender. Y "nadie dijo que la vida fuera justa", decía mi mamá. Pero &g#f!*x#

"¿Si sabes que es una etapa y se le pasará, verdad?", pregunta. ¿En serio? Pensar que tengo un posgrado en psicología y nunca me enteré de que podría pasar algo así. Gracias por avisarme.

"Ella te quiere mucho", dice. ¿O sea que podría parecer que no me quiere? ¿¡Parece que no me quiere!? Porque sí se siente como que no me está queriendo, pero soy una mujer adulta que entiende el afecto infantil...

Lo peor es cuando trata de integrarme a una escena, pidiéndome que haga mal tercio o pidiéndole a ella que me invite o me diga algo o lo que sea. Sé que trata de cuidar la relación madre-hija y de hacerme sentir bien, pero lo primero no es necesario y lo segundo no funciona. Simplemente, me inventaré una dignidad y la usaré para vivir este duelo. No va a ser sencillo porque soy complicada.

Uno de los elementos que complica esto es la culpa.

Hasta hace muy poco, todas mis "ausencias" se debían al trabajo. Alguna vez, con poca frecuencia, me tomaba una tarde para ir a un café o algo así; pero la dinámica era otra; ella no resentía eso. Esta semana, por primera vez, dormí en otra casa -la de mi abuela-, sin ella, y no fue por trabajo. Fui a un evento que terminaba a una hora que ya no me permitía regresar a donde vivo. Podría decir que era un evento en relación con mi ocupación, pero la verdad es que fui a pasarla bien y eso hice. Sentí culpa desde que lo decidí hasta que me subí al camión para viajar a la ciudad. El resto del tiempo, no, porque estoy entrenada para hacer la culpa a un ladito; pero sé que por ahí se queda, agazapada. Afortunadamente, B se encargó de mostrar su inconformidad y eso me hizo sentir mejor en ese sentido. Pero planeo otras salidas, noches incluidas, enteramente de placer. A ver cómo nos va.

Silvia Parque

martes, 14 de agosto de 2018

Pequeñas cosas buenas

Tengo un cliente a quien le corrijo textos que usa en su trabajo. Su actividad laboral es completamente ajena a la mía, por lo cual, no tengo idea de gran parte de lo que está hablando -de lo que escribe, pues-. Eso hace muy entretenida mi labor.

Normalmente corrijo tesis, algunas veces otro tipo de trabajos académicos, así que: recibo el texto, acordamos una fecha, me organizo para trabajar, hago lo que corresponde y entonces, en la fecha acordada, envío el texto corregido. Este cliente, sin embargo, me manda textos cortos, a veces varios textos muy breves en un solo día. Y es evidente que los necesita en ese momento o al menos ese día.

Antes, me avisaba por WA cuando me había enviado algo. Ahora, como mi teléfono tiene complicaciones con la batería, mantengo el correo de trabajo abierto la mayor parte del tiempo para estar pendiente por si recibo algo suyo. Pero a veces no estoy en la computadora: qué se le va a hacer.

Esta tarde, B y yo fuimos a la ciudad a comprar sus uniformes para el kinder. Cumplida la misión, nos detuvimos en una nevería. Regresando a la casa, prendí mi teléfono: hacía apenas un par de minutos que este cliente me había enviado algo. Me ocupé.

Y esa es la historia. Llegar y que apenas me acabara de enviar algo -no haberlo hecho esperar- me parece como ganar un premiecito en los boletos de lotería instantánea :)

Silvia Parque

martes, 31 de julio de 2018

Comunicación vía internet

Empiezo a chatear con una persona que me pide información sobre mis servicios profesionales, pasada la medianoche. La primera conversación con mi último cliente también fue como a esta hora. No es raro. A veces mis clientes necesitan que les resuelva una duda entrada la noche o tempranito en la mañana. Por mí está bien; no me interrumpe ni nada... frecuentemente son mis horas de trabajo. Es nada más que estaba pensando cuánto ha cambiado el mundo. Hay clientes a los que nunca veo; con algunos ni siquiera hablo por teléfono. Antes no hubiera sido posible.

Silvia Parque

lunes, 9 de julio de 2018

Nota sobre el día de hoy

Estoy atorada con el artículo que escribo y no parece que la crema de avellana esté resolviéndolo. Pretendía terminarlo el sábado o el domingo, pero después de trabajar en él prácticamente todo el día de hoy, todavía le falta para estar listo. Atorada, pues. Y como siempre en estos casos, la casa es un desastre. Pero me siento bien y llueve.

Silvia Parque

viernes, 20 de abril de 2018

Trabajar de noche

Empiezo la jornada de trabajo con mucho sueño. Con la niña, en este momento, trabajar de noche es lo que se puede. A veces puedo tomar una siesta de día; a veces no. Tampoco es terrible porque luego de una racha pesada viene una racha tranquila. Pero ahora  estoy en la "racha pesada" y son varios días de cansancio: voy notando cuando me acerco al límite porque sonrío menos y estoy más gritona (gritona en general, como exaltada, no necesariamente en mal plan).

Cuando me siento así, me gustaría tener una pareja: alguien que me abrazara y me hiciera masaje en la espalda. Ya puestos a imaginar, me gustaría que esa pareja fuera un marido rico que me mantuviera y entonces no estaría cansada; no con cansancio de este tipo, pues.- Estaría cansada de vacacionar, que ya se sabe lo cansado que es.

Silvia Parque

viernes, 23 de marzo de 2018

Trabajar

A veces no tengo ganas de trabajar. A veces tengo ganas pero estoy muy cansada. Afortunadamente, he aprendido a trabajar sin ganas o muy cansada; pero la verdad es que casi siempre me resisto, mucho; solo trabajo sin ganas o muy cansada cuando es realmente impostergable. Cada vez que estoy en esa situación -de tener que trabajar sin ganas o muy cansada (sobre todo, sin ganas)-, me entran muchas ganas de ocuparme de los proyectos que realmente me emocionan.

Mi vida es un poco hacer malabares con la ecuación actividades/tiempo.

Silvia Parque

lunes, 6 de noviembre de 2017

Decisiones a partir del sentido

Fui a vivir a Querétaro para cursar la Maestría. Se suponía que no trabajaría. Pasé un primer mes maravilloso, dedicándome a conocer el centro de la ciudad y a leer, pensar, escribir. No duró mucho ese estado ideal; se fue haciendo evidente que necesitaría trabajar y aunque resistí lo que pude, terminé buscando empleo. Fue el peor empleo de mi vida. A lo mejor porque por primera vez me planteaba trabajar por necesidad: eso no se hizo para mí -de verdad, eso siempre ha terminado mal-. Ahora, además, puedo asociar ese empleo con personas cuya presencia en mi vida terminó siendo nefasta. El caso es que me fui, conseguí algo que tenía mucho más que ver conmigo y posteriormente, no mucho después, conseguí lo que quería y viví satisfecha.

Pero quiero hablar de un momento importante en ese primer empleo queretano:

El momento más importante, sin duda, fue el de mi renuncia. Aprendí algo significativo: hay relaciones en las que no solamente no vas a estar de acuerdo con la otra persona, sino que va a haber enfrentamiento y el modo digno de actuar puede implicar que el otro se quede a disgusto. Antes de eso, yo trataba de dejar las relaciones en buenos términos.Ya no necesariamente: aprendí que a veces lo justo es quedar en malos términos. Pero no es de ese momento final (importante) del que quiero hablar, sino de otro. Por el tiempo de camino entre mi casa y el lugar de trabajo, por mi modo de implicarme y por la naturaleza misma del trabajo, terminaba agotada y empecé a dejar inconclusas las lecturas de la Maestría. Era frustrante. Entonces pensé: si trabajo para mantenerme de modo que pueda hacer esto que quiero y el trabajo no me va a permitir hacer esto que quiero, no tiene sentido. Anuncié mi renuncia -al trabajo-, pero me hicieron una propuesta que me convino: iría menos días, durante menos horas y tendría menos obligaciones. Obviamente, ganaría menos dinero. Pero podría leer lo que necesitaba y todo tendría sentido.

Y sí: todo tuvo sentido. Fue difícil reducir los ingresos, pero de no haberlo hecho, tal vez no habría buscado algo mejor que me llevó después a encontrar algo perfecto para mí. 

Silvia Parque

jueves, 26 de octubre de 2017

Capacidad

Trabajo de manera que paso una o dos noches durmiendo poco, dos o tres noches durmiendo muy poco; dos o tres mañanas trabajo a tope las tres horas que B va a la estancia; alguna tarde también toca trabajar. Así que tengo algunas mañanas y algunas noches "relajadas"; además, normalmente, después de entregar algo tengo libre el día siguiente... o dos o tres días siguientes. Se supone que en esos momento leeré y escribiré "mis cosas". El problema es que últimamente estoy muy cansada. Puedo estar despierta, pero no pensar.

Silvia Parque

domingo, 8 de octubre de 2017

Trabajo, sueño, películas

Como helado sabor chocochips, luego de comentar una propuesta de intervención educativa. He tenido mucho trabajo y por eso no he pasado por aquí. En las noches, acuesto a B y me quedo dormida junto con ella. Usualmente siento necesidad de escribir una entrada y cuando no puedo, me queda la falta; estos días no ha sido así porque siento necesidad de escribir otras cosas y traigo esa falta encima: retomé algunos proyectos creativos, pero entonces vino -gracias a Dios- esta oleada de trabajo que no he conseguido equilibrar con "lo mío". De hecho, no consigo equilibrarla, en general: la casa está vuelta al revés.

Ayer o antier vi el trailer de la secuela de Pacific Rim y hoy veo que mañana sale el de El último Jedi. Habrá que ver cómo le hago porque al menos la segunda sí tengo que ir a verla.

He tenido ganas frustradas de ver una buena película. Ha estado difícil entre el poco tiempo y el mucho sueño. Además, todavía me pasa que muchas películas no quiero verlas sin el papá de B, así que descarto esas. La verdad es que a veces me encuentro eligiendo y sé que no tengo ganas en realidad de ver una peli, sino de ver una peli con él: me digo que las ganas son de ver una peli con alguien, pero no es cierto... o quién sabe. Con una amiga, no; eso está claro. Con alguien con quien me vaya a la cama después.

El caso es que las semanas anteriores hice un par de elecciones que me aburrieron: Animales fantásticos y dónde encontrarlos y Adios, hermano cruel. La de Animales fantásticos la dejé como a los diez minutos; le di otra oportunidad al siguiente día, pero avancé cinco minutos más y no conseguí interesarme. Con la otra llegué más lejos y es una pena haberla dejado porque las imágenes son bellas, empezando por los protagonistas que son un par de guapos (especialmente la actriz, Charlotte Rampling). Yo quería seguir, pero la peli no pudo con mi cansancio del día... Tal vez ninguna peli hubiera podido. A ver luego, menos soñolienta.

Silvia Parque

lunes, 25 de septiembre de 2017

Chocolate funcional

Estoy exhausta. Me duele la cabeza de sueño. Voy a cambiar el acostarme tarde de hoy por un levantarme temprano mañana. Eso pensé hace rato, pero había que poner ropa en la lavadora y ya que la he puesto, mejor espero a que salga para tender al menos el mandil de la niña. Mientas tanto como algo de chocolate y veo videos de trucos para usar cosas que no tengo.

Ya está.

Un poco más de chocolate y puedo trabajar. Cuando termine los pendientes en los que me ocupo, debo dejar de drogarme con café y chocolate; unos diez días de detox.

Silvia Parque


lunes, 17 de julio de 2017

Notas sobre estos días

El Internet va y viene.

Me reuní con la directora de una estancia infantil y con el favor de Dios, el lunes inscribiré a B.

Disfruto mis ocupaciones. ¡Y disfruto que me paguen!

Tengo una ilusión y muchos pendientes. No me apuro.

Soy feliz, otra vez.

Silvia Parque

viernes, 26 de mayo de 2017

Contentita me hallo

Estoy feliz como una lombriz porque una colaboración mía aparece en PSICOGRUPO.

Escribí este ensayo hace unos dos meses, con B rondándome y desconectando la laptop; descubrió que era una manera infalible de que le prestara atención.

Hace mucho que no escribía en este "registro" y me encantó volver a hacerlo. Me dio claridad sobre lo que estaré haciendo el resto de mi vida. El vínculo AQUÍ.

Silvia Parque

miércoles, 17 de mayo de 2017

Té de hierbas

Tengo mi querido té de hierbas, de nuevo, después de mucho tiempo. Hace días el agua no podía quitarme la sensación de sed y quería algo dulce, de preferencia chocolate, a cada rato. Con mi té, se acabó eso. Y puedo trabajar de noche tan campante. Cuando pueda llevar a B a una estancia, me desvelaré mucho menos, pero por ahora es necesario.

Silvia Parque