miércoles, 24 de agosto de 2022

Afectos

 Le doy clase a grupos que disfruto mucho; pero más allá de lo bien que la paso, vengo a contar algo cursi: de verdad les quiero. Estos días me he preguntado cuál será la dinámica que configura este afecto, porque podría decirse que verles continuamente a lo largo de un ciclo escolar y en muchas ocasiones a lo largo de varios ciclos escolares, nos lleva a conocernos y entonces va surgiendo el cariño. Pero, recibo grupos a los que no conozco de nada e inmediatamente les quiero. Supongo que es la posición en la que me encuentro, la situación... A veces, pasa todo un semestre y no logro aprenderme el nombre de Fulanito y de Fulanita; pero sé cosas sobre sus potencialidades, sus necesidades, su estilo, etc., y sinceramente quiero que estén bien, que les vaya bien, y hago todo lo posible por contribuir a ello.  

Silvia Parque

domingo, 21 de agosto de 2022

En estas andamos

Pasó una semana del nuevo ciclo escolar de B, es decir: lleva una semana en primero de primaria. Los planes tuvieron que rehacerse en el camino, pero es una de las maravillas de la educación en casa: no hay problema por ajustar, adaptar, movernos, etc. La cosa es tan buena, que lleva "cocina" como materia optativa :D

Por otra parte, aunque siempre tuvimos en cuenta que ella necesitaría un grupo de pares, no imaginamos que encontraríamos un espacio como el que llegó a nuestras vidas. Es un centro terapéutico que, para efectos prácticos, le resulta a B como "ir a la escuela". Ahí es parte del grupo como nunca vi que lo fuera, a pesar de la intención y el trabajo de las profesionales que la acompañaron en el jardín de niños. 

También fue la primera semana de clases en la universidad. Ya teníamos dos semanas trabajando en capacitación, academias y planeación, pero apenas volvieron las y los estudiantes. ¡Son una gozada!

Silvia Parque

martes, 26 de julio de 2022

Mi hija salta

Mi hija salta.

Necesita saltar.

Como otros niños necesitarán otras cosas, la mía necesita moverse y le gustó saltar. Así que salta en la cama. La gente me decía que era peligroso pero yo soy una pasota con esas cosas del peligro. Más o menos nos ecualizamos entre el papá y yo, porque él sí que es cuidadoso.

Total, que mi niña salta. Y crece, gracias a Dios. Y ahora pesa 20 kilos. Así que ha ¿deshecho? la cama. 

Es una cama metálica que era parte de unas literas. El señor padre estuvo colocando los tubos que forman la base, muchas noches, hasta que ya no funcionó el arreglo. Dice que hay que soldarlos. 

Ojalá pueda comprar un artilugio de esos para saltar, que en mis tiempos eran una "cama elástica" y ahora se llaman "trampolín" o algo así. Si no puedo, habrá que esperar hasta diciembre, a que lo traiga Santa, que solo tiene que hacer magia navideña y no se ocupa de presupuestos y cuentas...

Hasta entonces, la niña necesita saltar, así que el colchón se quedará en el piso porque no viene al caso pagar para que arreglen la cama y que luego vuelva a pasar, ni le voy a pedir que no salte a una niña que necesita saltar.

Silvia Parque