martes, 19 de junio de 2018

Irnos

Antes de embarazarme, ya tenía claro que prefería que mis hijos crecieran en otro país; más si tenía niñas. Ante cada crimen atroz e impune, me recuerdo que un día, en unos años, nos iremos.

Ahora mismo vivimos en una colonia donde se percibe una cultura de la pobreza, con problemas de drogas, con violencia normalizada, etc. Desde que llegamos, el plan fue irnos al cabo más o menos de un año.

Sé que nuestra familia estará bien; pero trazo rutas rumbo a mejores espacios. El problema es cuando de donde quisiera sacarnos, es del mundo.

Silvia Parque 

lunes, 18 de junio de 2018

Los tres papás que tengo más cerca

Ayer fue Día del padre en México. Creo que es buen momento para sacar a relucir las "deshonras" de la paternidad "a la mexicana", tal como creo que el Día de la madre resulta oportuno desmontar el romanticisimo alrededor de la maternidad y visibilizar el maltrato infantil. ¿Por qué? Porque las personas están sensibles respecto al tema. Al fin los "buenos padres" homenajeados no pierden nada con que se mencione lo que no tiene relación con ellos. Ahora que hay modos y espacios: yo mandé felicitar a mis cuñados en el grupo de WA donde estoy con mis hermanas y ahí no iba a escribir: "felicidades a ellos, pero no a todos esos padres irresponsables que bla, bla, bla..." Los felicité y ya.

De hecho, de eso es de lo que quiero hablar -o de ellos, pues-; pero quise comentar lo anterior.

De las cuatro hermanas que somos, tres somos mamás. La hermana que sigue de mí tiene dos niñas y la hermana que sigue de ella tiene un niño. Este año pensé, todavía más que los anteriores: qué bueno y qué gusto que las tres hayamos "procreado" con hombres que asumen su paternidad y aman a sus hijas -mayoría de niñas-. No es que haya que aplaudirles por eso; sin embargo, porque el mundo es injusto o por lo que sea, habría podido ser distinto y no lo fue: desde lo que se alcanza a ver, mis cuñados son más que buenos papás: proveedores, cuidadores, completamente implicados en la crianza; amantes de su familia. Doy gracias a Dios por ellos. Y por supuesto, por el papá de B. Como trato de no hablar de él, lo resumiré en que lo volvería a elegir como padre de mi hija y que amo cómo la gente suele decirme que se ve que la niña es su adoración.

Me gusta pensar que es un cambio generacional, que México irá dejando de estar despadrado; pero eso es aparte. Lo que quiero compartir es que me rodeo -aunque no sea físicamente- de papás que son una bendición.

Silvia Parque

sábado, 16 de junio de 2018

Maltrato animal

Hoy vi a un perro al que herraron. Ya lo había visto antes, pero creía que tenía marcas por alguna enfermedad de la piel. Alguien me dijo que eran marcas de mordida y me pareció creíble. Yo qué voy a saber. Nunca habría imaginado que podían ser marcas de un hierro candente. Me pregunté qué mierda tiene la gente en la cabeza para hacer esas cosas; pero luego vi a una familia como a veinte metros de donde yo estaba; su niño pequeño, como de cuatro años, iba atrás con una rama larga de un árbol. La señora que me contó que el perro había sido marcado, señaló al muchachito y dijo: "mire, va a pegarles". Y efectivamente, el niño fue a pegarles con la rama a un par de perros que andaban por ahí. No lo consiguió porque los animales se fueron. Los papás ni en cuenta.

Silvia Parque