jueves, 7 de abril de 2022
Entre el hijo y el tipo, siempre el hijo
martes, 29 de marzo de 2022
Los bajos estándares son vitales
Al papá le sacaron un diente y no puede hacer nada por dos días.
No fui a la universidad. Di las clases en línea y así será mañana. Entregué un trabajo de revisión que había estado postergando. Dormí muy poco anoche.
La criatura: entre su hit en la vida, que es palmear mi espalda, y hacer un caos con líquidos coloridos. Estoy agotada.
Hace mucho no me sentía tan cansada. Además, me duele el costado. Tengo condritis, así que a veces, pasa.
Considerando todo lo anterior, decreté que hoy habría comida de domingo. Pizza, primero; boneless, después; cereal para llenar los espacios.
El papá sale de su área de reposo y menciona que la niña necesita jugar. Sí, lo necesita, y habría que hacer las actividades que encargaron en la escuela; pero, no. Le digo que hoy solo me encargo de que siga viva y completa.
Los bajos estándares son vitales. Gracias a ellos puedo recuperarme después de los días pesados y conservo la salud mental.
Silvia Parque
domingo, 13 de septiembre de 2020
Extraño septiembre
Nos cambiamos de casa; esta es más grande y estamos mucho más a gusto. He organizado de modo que nos ahorramos muchos problemas y no hay caos. ¡No hay caos!
Luego de un inicio terrible, hecha la adecuación pertinente, están funcionando las clases a distancia. La terapia de lenguaje también va bien; algunas indicaciones de la terapeuta de B han marcado una diferencia como de la noche al día en nuestra cotidianidad. De cualquier modo, a veces la cosas se ponen difíciles... Los días previos y posteriores a la mudanza fueron muy pesados... Recuerdo una publicación de Facebook, de hace tiempo, creo que de Alicia Murillo, que decía que cuando le preguntaban "¿cómo estás?", respondía con respecto a la hija: "bien, X no ha tenido crisis", "más o menos, a X le pasa tal cosa"...
El semáforo de la pandemia va en color naranja por acá. Mi hermana nos recuerda que hay que seguir cuidándonos y sé que tiene razón; reprogramo mis planes para ser responsable... Calculo si estaremos en verde para navidad...
Silvia Parque
viernes, 22 de mayo de 2020
Las moscas en el fin del mundo
Cada año llegan las moscas a esta casa. Muchas: normales y de las grandes y de las verdes; un asco. Cada año queda menos de los mosquiteros en las ventanas, así que la invasión empeora. Estoy hablando de treinta o cuarenta en una habitación, más o menos después de la hora de comer.
Afortunadamente, conocí el mejor veneno del mundo el año pasado. Siento un gusto morboso por llenar la casa de veneno disparando el aspersor y por barrer los cuerpos, con todo y lo desagradable de recoger cuerpos sobre la mesa o sobre la cama. Lo mejor es que sigue matando al siguiente día y al siguiente, y durante muchos días, en realidad. Claro que nada dura para siempre, así que un día hay que comprar otro bote y hace como una semana, cuando llegó ese momento, no había más botes de veneno en la papelería donde los compro. Conseguí uno diferente, que parece prácticamente igual de bueno, en la tienda de la esquina (un poco más barato).
Pero quiero contarles de esos días sin veneno, cuando ya se había terminado el efecto del anterior.
No me volví loca. No me alteraron. No me impidió nada, ni cuando oí zumbar mientras trabajaba, ni cuando el zumbido estuvo cerca de mi cabeza, ni cuando hacían una fiesta loca en la recámara de mi niña.
No me produjeron ni disgusto.
Bueno... obviamente no me gustó su presencia. Sí dije "moscas feas", "qué horror de moscas", así que en realidad sí me disgustaron; pero quiero decir que era un disgusto... sin alteración. Y no es que la sertralina me tuviera en un momento zen ni nada. Yo creo que es el efecto del fin del mundo.
Las moscas son señal de continuación: moscas igual que el año anterior y como las que habrá el año entrante -aunque se supone que no estaré en esta casa el año entrante-. Moscas porque la vida sigue y nos hace ocuparnos de lo cotidiano, tan poco trascendental y, sin embargo, el contenido de nuestros días: esos días de los que queremos más.
domingo, 22 de diciembre de 2019
Casi Navidad
Si me hubieran dicho, hace tres años, que dejaría de escribir por tanto tiempo en el blog, no lo habría creído; pero la vida me tiene "en otro lado"... Consideré eliminar el blog, no porque no quisiera volver, sino porque me daba pena que estuviera sin atender. Pensé, sin embargo, que al final es mi espacio y me recibiría cuando regresara. ¡Y aquí estoy!
La verdad es que satisfago una parte de mi necesidad de escribir a través de la página de Facebook en la que hago Oriflame; otro tanto de mi necesidad de comunicarme lo estoy satisfaciendo con los videos de Opinión Manzanas. Y entre las clases en la universidad, el trabajo con tesistas y demás, no extrañé mucho publicar acá; a veces quería comentar algo, hablar de tal cosa, pero enseguida me ocupaba de algún pendiente para antier y perdía las ganas de entrar y teclear. Lo que sí extrañé es la blogósfera: leer los comentarios de las personas que me hacen favor de pasar por aquí y las entradas de sus blogs.
No se piense, sin embargo, que me la paso trabajando 24/7; tengo trabajo, gracias a Dios, pero desde que tomo fármacos para la ansiedad, soy incapaz de pasar dos noches seguidas sin dormir, así que mi cuerpo modera las jornadas laborales. Lo que me tiene más ocupada es mi niña. Al parecer, se encuentra en el espectro autista. Saberlo ha sido de lo mejor que nos ha pasado porque nos ha permitido implementar acciones eficaces. Vivirlo es complicado. Hace unos días tuvo una crisis en la calle por primera vez: se pegaba a sí misma e intentaba morderme o morderse. Es difícil; pero ahí vamos, visitando especialistas y haciendo lo que nos toca de la mejor manera que podemos. Afortunadamente, otra vez me llevo estupendamente con el papá: estando cada cual en su casa, nos vemos con gusto; la pasamos bien cuando llega a quedarse en mi casa e incluso ya me quedé una noche en la suya: fue tan amable, que acondicionó una recámara para mí.
Soy feliz. Gracias a Dios he pasado de la economía de subsistencia a una especie de economía "al día" que no es donde quiero estar, pero que representa una mejora increíble respecto a mi situación de hace un año. Ha sido un buen 2019 y será un mejor 2020.
domingo, 4 de noviembre de 2018
Nuevo y sorprendente
Es un mundo loco, enfermo de varios lados, podrido en otros, maravilloso, con colores, aromas y magia como la del ciclo del agua.
La vida no se parece a lo que pensaba a los quince años. Es muy cortita: está bordeada por muerte y llena de muerte. No se puede domar ni detener: hace lo que tiene que hacer: hace que se haga.
Me tienen sorprendida, la vida y el mundo, aunque no pasa nada de lo que no tuviera antecedentes o contexto y que comprenda al menos al mínimo nivel.
Me tiene sorprendida mi vida. Me hago un nuevo mundo.
sábado, 29 de septiembre de 2018
Feliz cumpleaños a mí
Llegó septiembre y pensé más a fondo, básicamente: "¿y ahora qué?"
Entonces, hoy, he visto Nannete. Sigo procesando los "veintes" que me cayeron. No había exageración en los comentarios que leí sobre este "acto".
Si doblé la apuesta -por mí- el año pasado, ahora la quintiplico.
Estoy en el mejor momento de mi vida.
sábado, 15 de septiembre de 2018
Otra oportunidad
Pienso y pienso.
Pensé un poquito en el pasado y me permití un ratito de la fantasía de haber hecho algo diferente, pero el gusto no me duró: no puedo dejar de tener conciencia de que B no estaría aquí si cualquier cosa hubiera sido de otro modo. Traté con cambiar "algo" después de la fecha en que nació, pero se me ocurrió que si cualquier cosa no hubiera sido como fue, tal vez eso habría cambiado su crianza y ella no sería exactamente la niña que es ahora.
Luego pensé en el futuro. Un poquito de mi fantasía favorita: la casa de mis sueños. La he remodelado. Tenía años soñando con la misma casa. Ahora es otra.
Y pensé en cómo pasar de donde estoy a donde necesito estar, pero las respuestas en realidad las conozco, así que no me entretuve mucho.
Pienso en la persona que soy y mi relación con mi alrededor.
He dejado de decirle a B que recoja sus juguetes. No los recoge porque no he sido suficientemente consistente creándole el hábito y porque yo misma no soy ordenada, así que en vez de insistir, me detengo y observo cómo funcionamos.
Pierdo mucho tiempo. Fue ocurriendo en la medida en que tenía menos trabajo y seguramente no ayuda a que tenga más trabajo (no es que quiera trabajar más, pero me urgen más ingresos). Pierdo energía en Facebook y Twitter, así que le pongo nuevas reglas a mi paso por ahí.
Pienso en los blogs como parte de pensar en mí. Más de lo que quisiera admitir, escribo y publico aquí porque es muchísimo más fácil que ocuparme de los proyectos de escritura que me dedico a abandonar y recuperar. Y eso me lleva a considerar por primera vez en la vida: ¿realmente quiero escribir? ¿No lo habría hecho ya, si tanto quisiera hacerlo? El papá de B me dice que Proust no había escrito ni una línea de En busca del tiempo perdido cuando tenía mi edad. Le digo que seguramente podía mantenerse a sí mismo y me responde que era un noble, así que la cuestión no aplica. Yo pienso en que a mi edad, mi mamá ya había pagado mi carrera en una escuela particular. Cada cual su camino, pero...
Recuerdo los días y noches escribiendo en la adolescencia, apasionada con lo que estaba haciendo. Solo he vuelto a sentir esa pasión cuando me metí en el proyecto laboral de mi vida, que avanza a paso lentísimo: tan lento que no tiene para cuándo concretarse. Porque siempre pasa "algo". Siempre. Una complicación. Un problema. Un "algo". Una cuestión de salud, de dinero, de la casa, en relación con la niña, conmigo, "algo" pequeño, mediano, grande que me interrumpe y cuando quiero continuar en lo que estaba, no puedo: me paralizo; mejor escribo una entrada, leo algo, comento algo, me sigo "preparando" (es un trampa seguir preparándose).
Voy a darme otra oportunidad.
lunes, 11 de junio de 2018
Sobrevivir
Somos sobrevivientes y a veces no lo apreciamos.
domingo, 10 de junio de 2018
Un muchacho
Apenas lo vi. No le vi la cara; no me fijé en su ropa; no tenía nada especial. Era un muchacho común, bello como no tiene idea porque su cuerpo es nuevo, porque todo él es nuevo e irradia vida. (Esa belleza tiene que ver con ser un tanto inocente todavía, un poco ingenuo, casi siempre algo soberbio y fundamentalmente bueno).
Todos podemos vivir plenamente, honrar la vida; pero es antes de los veinte cuando el cuerpo tiene la vida bullendo y eso es una maravilla. Ahí está la imagen de la vitalidad generativa.
Hoy, a esa edad en la que se busca guerra, ya descansa en paz un joven de diecinueve que conocí. Lleno de vida y murió. No más nada, para él.
viernes, 13 de octubre de 2017
¿Por qué seguir viviendo?
Me parecía terrible seguir viviendo, estar bien, ser feliz, frente a tanta miseria, imposibilidad y crimen. Nunca me planteé no seguir viviendo; pero me parecía impresionantemente injusto andar por ahí tan fresca cuando a unos kilómetros la vida se le había venido abajo a una familia, otros tantos sufrían y demás. Incluso cuando alguna persona moría por causas naturales en condiciones digamos aceptables, me parecía más que triste volver a la vida normal, con lo que tiene de risa y gusto. Sigue pareciéndome que lo terrible de la muerte es eso: que el mundo sigue girando. Lo había leído por ahí: lo malo no es morir sino que los demás sigan vivos.
Así que, como digo, me parecía injusto que después de indignarme y lamentar la desaparición forzada o la muerte de alguien, yo pudiera estar tan campante. Concluí que sí, es injusto, pero estaba viéndolo del lado equivocado: lo injusto es que ellos no puedan estar tan campantes. Independientemente de cómo me corresponda contribuir a que este sea un mundo más habitable, encontré que estar bien tiene sentido porque es justo eso lo que querría para esas personas, para lo que se desea que vuelvan a casa, que vivan. Ahí encontré el sentido.
Es como descubrir el agua tibia, pero para mí fue una revelación que cambió el modo en que proceso lo que pasa.
domingo, 10 de septiembre de 2017
Lo que aprendí en el año 37
2. Tengo clara idea.- Sé lo que está pasando, no necesito hacer una encuesta para confirmarlo y sin importar cuántas vueltas le dé: está pasando.
3. No hay que "dejar pasar".- No está la vida como para dejar que alguien le coloque a una en una posición que no corresponde, incluso cuando no haya mala intención de su parte. En otro orden de ideas: tomar y aprovechar lo mío es bueno y conviene.
4. Hay que "dejar pasar".- Pocas cosas importan; estar en pie de lucha no es lo mío. Muchas veces vale más una relación o cuidar a la otra persona, que poner puntos sobre las íes. En otro aspecto de "dejar pasar", de verdad que no hay que forzar nada: estar de terca queriendo un X que se niega, la deja a una sin el Y que estaría mejor.
5. Voy a morir.- Es diferente saberlo como una nota informativa, como una sabe que hay agua en la luna, a saberlo con el cuerpo, con el alma. Tengo un tiempo limitado para hacer lo que quiero, tan limitado que el "quisiera" es una pendejada -busqué sin éxito una palabra más justa-. En estrecha relación con esto: atender el cuerpo es primordial porque ni trabajo, ni crianza ni nada funciona, si el cuerpo no funciona.
6. No estoy muriendo.- Lo que se echó a perder, ahí queda; lo que no fue: no fue. "Esto" es la vida que hay y está padre porque la alternativa es no estar viva: no son alternativas reales todas las situaciones vitales que puedo imaginar; las opciones reales son: a) tomar los recursos que tengo y hacer algo con ellos, b) no hacerlo, c) morir.
7. La familia es primero.- Se necesitan aliados en este mundo. La familia es eso a tope; es eso y un camino espejo de la identidad. Y eso está por encima de muchas cosas.
8. La familia no siempre es primero.- Encuentro y creo la forma de mi familia en lo que voy andando, sin ajustarme a lo que apriete. Si hay que tomar distancia, simbólica o literal, de cualquier persona en cualquier momento, la tomo, por el tiempo que sea necesario. Lo primero es cuidarme a mí misma.
miércoles, 26 de julio de 2017
Aquí, paseando
Estos días me enteré en que medida puedo no tener idea y en qué medida descomunal es absurdo obstinarse. No sabía qué iba a pasar este año, este mes, esta semana. Pero tampoco sabía gran cosa sobre lo que estaba pasando la década anterior o la anterior a esa.
miércoles, 2 de marzo de 2016
Ganar, vivir
Conocí a un hombre que luego de años de tratamiento para una enfermedad de la que aseguraban, moriría al poco tiempo, se alejó de hospitales y médicos para hacer lo que le viniera en gana el tiempo que le quedara de vida. Fueron más o menos diez años. En su caso, el momento de la decisión llegó cuando murió el último de los miembros de su grupo de apoyo.
A veces se gana, saliendo de la pelea.
lunes, 11 de enero de 2016
Flores silvestres del tipo de la manzanilla
En cierto sentido, traigo cuatrapeadas la mayor parte de las pocas cosas muy importantes. Pero siento como si nacieran brotes de pequeñas flores blancas. Como si nacieran del ambiente, de la tensión convertida en ganas de vivir.
lunes, 4 de enero de 2016
Cambio de temporada
martes, 15 de septiembre de 2015
Fin de la espera
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Septiembre: mes del cumpleaños
viernes, 31 de julio de 2015
31 de julio
viernes, 5 de junio de 2015
En lo orgánico
Ahora, además, he tenido pesares y miedos, también orgánicos. Que tenga gases y le duela. Suponer que le ha subido la temperatura...
Me devuelve a lo esencial de la vida: lo material: el cuerpo. Una cuestión animal, supongo.


