No sé cómo empezar esta entrada.
He pensado durante un par de meses, que tengo una tortuga con tremendo problema de estreñimiento.
Primero, contextualizo que pasé unos meses creyendo que tenía un par de tortugas peleoneras; de hecho, una tortuga atacante y una pobre perseguida. Pero no.
Era cortejo. Descubrí que mi tortuga mayor es macho, buscando información sobre el estreñimiento y tortugas volviéndose locas. "Es macho", pensé, puesto que tiene la cola gruesa, las uñas larguísimas, y esa práctica mal interpretada por mí, de "acariciar" con ellas.
Sigo contextualizando:
Cuando yo hablaba de la situación, decía que mi tortuga no podía defecar. Podría pensarse que llegué a esa conclusión por no observarla defecar; pero hay más: yo la veía
sufrir en un intento desesperado por liberar su cuerpo de un enorme desecho negro. Según yo,
sufría, porque evidenciaba inquietud: se movía diferente: en una especie de zigzag, y rápido. Antier, llegó al mayor movimiento que hubiera visto: escarbaba, escalaba y se lanzaba al agua, una y otra vez, mientras la cosa negra salía y entraba de su cuerpo, salía más y volvía a entrar... Agendamos cita con un veterinario. Fui a comer con mis amigos, y platicando, les di detalles sobre los problemas digestivos de Turquesa...
La cosa negra, enorme, no era "desecho". Lo que tiene "tremendo", no es un problema de estreñimiento.
Afortunadamente, no se dejó atrapar cuando se me ocurrió ayudarle, jalando la... "el excremento".
Ni peleaba con la otra tortuga, ni la otra tortuga tenía "hambre" cuando se acercaba, ¿interesada?, al supuesto "excremento. Y también es macho.
Silvia Parque