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domingo, 10 de enero de 2016

Reporte de fin de semana

Mis tortugas están muertas. Básicamente, yo las maté, es decir, soy responsable.

Mi tarjeta de débito se perdió de nuevo; bueno: es mía, así que yo la perdí. Al menos esta vez no traía dinero. Ya está cancelada.

B tiene su primer chichón. Me dio un susto a media tarde, contorsionándose en el portabebé, que no será usado más; al rato estaba sentada en su tapete-gimnasio y cayó hacia adelante, al piso, donde ya no había tapete.

Pero tengo la sensación de que a este fin de ciclo le sigue algo muy bueno.

Silvia Parque

jueves, 9 de abril de 2015

Las tortugas comiendo

Quito a las tortugas de lo que llamo "su comedero", hasta que dejan de comer. Hoy, como otras veces, han dejado unas cuantas de sus tiras de alimento; pero en cuanto las he pasado al acuario, una de ellas ha empezado a buscar entre las piedras del fondo, y parece que intenta comer. Tal vez busque calcio; pero como se ve desde fuera, es como un chiquillo que deja comida en el plato y luego va al refrigerador a ver qué encuentra.

Silvia Parque

jueves, 26 de marzo de 2015

Pre-cena familiar

Hoy comparto pre-cena con las tortugas. Mi papa rellena llegará hasta tarde y no comí con proteína, así que me preparo un huevo cocido que compartiré con ellas. Siento que así somos más una familia.

Silvia Parque

miércoles, 18 de marzo de 2015

Las garras de las tortugas

Mis tortugas tienen garras enormes. Para llevarlas de un lado a otro, es necesario tomarlas desde atrás, con el pulgar sobre el caparazón y el resto de la mano abajo de la tortuga. Usualmente se mueven, por lo que hay que cambiar la posición de la mano transportadora para sujetar bien, o usar la otra mano al mismo tiempo. De cualquier modo, es difícil que las garras no terminen arañando un poco, así que hay que hacerlo con cariño para que no moleste.

Silvia Parque

lunes, 23 de febrero de 2015

Los animales crecen

Mis tortugas pasaron de un tortuguero a otro, y luego de una pecera a otra. Parece que se han estacionado en su tamaño actual, pero con un poco que crezcan, necesitarán una pecera más grande. Mi sueño es tener una casa con estanque para que estén a sus anchas.

No sabía sobre tortugas cuando llegaron a mi vida. No sabía que necesitan sol para que sus caparazones estén bien, o que si no se limpia el agua de su acuario pueden enfermar de los ojos. Había cosas que podía intuir, como que hay que lavarse las manos después de tocarlas; pero no sabía que era muy importante porque pueden contagiar salmonelosis. Sin embargo, sabía que iban a crecer.

¿Qué puede hacerle creer a alguien, que un cachorrito se va a quedar del tamaño en el que lo ve por primera vez? He oído que a veces, quienes venden mascotas mienten sobre el tamaño que puede llegar a tener un animal. Pero sé que ocurre otras veces -tal vez muchas veces-, que las personas no han sido engañadas: simplemente no consideraron que el animal iba a crecer, y que eso implica, mínimamente, necesidad de mayor espacio.

He oído múltiples razonas por las que hay que deshacerse de un perro; pero la que más me asombra es la del crecimiento.

Silvia Parque

martes, 3 de febrero de 2015

Aprovechar lo que hay

Mi pequeña tortuga tiene manchitas negras en el caparazón. Cuando las vi, puse atención en la otra tortuga y vi que han aumentado sus manchas negras. Es normal; puedo distinguir que no son hongos; pero sé que les hace falta más sol, y tengo la impresión de que esa falta tiene relación con la manchitas. Es que no son días de sol, y no tienen un foco especial. Pero mañana saldrán a asolearse aunque sea un ratito. Un ratito cada día será algo. A veces no aprovechamos lo poco que hay de algo, y nos quedamos sin nada.

Silvia Parque

sábado, 24 de enero de 2015

Dijo mi mamá reptil que siempre no

Estos días las tortugas han sacado las patas más que nunca. La más grande ha estado un muy largo rato con la cabeza muy adentro y las patas muy afuera. Estaban en tierra porque no se les había podido cambiar el agua -que siempre está templada-, y pensé que comenzarían a hibernar, por primera vez. Afortunadamente, ya se han movido; no pasaría nada malo si hibernaran, pero prefiero verlas moverse.

Silvia Parque

jueves, 22 de enero de 2015

No verduras para estas tortugas

Dicen que los perros se parecen a sus dueños. Yo creo que mis tortugas se parecen a mí. Aunque ya tienen edad para comer verdura, no comen la que les ofrezco, incluso si les hago pasar algo de hambre. La pequeña sí la prueba; come un pedacito, otro, otro más, pero ni de lejos como sus palitos procesados o el camarón seco. La otra, nada; se pone inquieta sin entender de qué se trata el menú colorido.

Silvia Parque

viernes, 2 de enero de 2015

Episodio de agresión

La tortuga tenía la cabeza en el caparazón y se quedaba quieta, pegada al vidrio del acuario; usualmente se meten en su caparazón, estando en lo seco. Vi que la otra la movía y la movía, y la metida en sí misma seguía quieta, en esa especie de soy-piedra que hacen. Pero la otra molestó suficiente, y la tortuga quieta tuvo que moverse y sacar la cabeza. La molestona la siguió, y trató de morderla en la cabeza.

Entendí.

Y recordé a las señoras que toman café y piensan que sus hijos están jugando, cuando uno está abajo del otro y no se está divirtiendo.

Silvia Parque

jueves, 4 de diciembre de 2014

Las tortugas no tendrán frío

Hoy me siento un poco como esas mamás que le ponen suéter al niño, porque ellas tienen frío.

Las tortugas nadan en agua tibia porque se me complica regular la temperatura del acuario. El aparatito para eso no es preciso, y entre que el agua se enfríe o se entibie, prefiero que se entibie porque sé que no les gusta el frío (debería ser agua templada, un poco menos caliente de lo que está). Hasta ahí, me parece aceptable. Pero otras veces, insisto en el intento de regular la temperatura; incluso agrego agua si es necesario... y hoy no. Hoy tengo frío y me parece tan agradable su ambiente cálido...

Silvia Parque

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Observación de Turquesa tomando el sol

Mi Turquesa se pone café cuando no le da el sol por varios días y pasa un rato en la tierra. Así que hoy estaba café.

Ahora toma el sol con Turtle, y pasará al tono verdoso que ya nunca va a ser el turquesa de cuando era bebé.

Da un paso por encima de la otra tortuga, que quedó mucho más pequeña hace rato. Cuando llegaron era al revés. Turquesa era mucho más chiquita, y la otra lista la apartaba del camino; se trataban como piedras en el paisaje, la una a la otra; creo que ya no (tal ve porque han intentado tener sexo: tal vez no puede ser igual después del intento).

Silvia Parque

lunes, 24 de noviembre de 2014

Las tortugas no toman el sol hoy

Cada año, hay algunos días sin sol. No es cierto, en realidad, porque sin sol no amanecería; pero así dice la gente, y puede que así lo vivan las tortugas.

Las tortugas necesitan sol (al menos, las orejas rojas). Cuando no se les pone al sol, se les compra un foco especial para que tengan lo que necesitan. A las mías, las llevo a tomar el sol un par de veces a la semana; no soy estricta conmigo; si estoy muy en otra cosa, puede pasar una semana sin que las saque, pero en general, tienen su dosis del astro rey. Excepto esos días del año en otoño e invierno, en que no hay modo.

Cada vez me digo: "ay, necesitan su foco...", pero cada vez que se ha ofrecido, no ha podido ser en ese momento, y al rato, vuelve a haber sol.

Silvia Parque

lunes, 1 de septiembre de 2014

Las tortugas han comido zanahoria

Después de haberlo intentado sin éxito en otras ocasiones, las tortugas comieron zanahoria ayer. Tenían tres días sin comer, lo cual pudo ayudar; pero el hambre no las había hecho aceptar la zanahoria anteriormente. Hubo que partir las tiritas anaranjadas en trocitos muy pequeños, mover el agua para que se movieran los trocitos, mover los trocitos junto a sus bocas... Turquesa me mordió. Pero lo hicieron. Primero, la pequeña, que fue la que comió un poco; luego, la mayor, que comió más poco que un poquito. Pero lo hicieron.

Silvia Parque

miércoles, 27 de agosto de 2014

La prudencia y la intuición en el cuidado de las tortugas

Las tortugas toman el sol. No toman el sol todos los días, por lo que no me gusta perturbar "su momento". Necesitan secarse por completo para no tener hongos, y los rayos del sol fortalecen su caparazón... pero necesito ir al supermercado...

Toman el sol en su pecera, en la escalera que da a la cochera del departamento de abajo. Hay una reja que separa del mundo a esta "propiedad privada"; pero nunca las he dejado ahí sin alguien en casa. Tengo poca experiencia en prudencia, así que opto por seguir mi intuición.

Silvia Parque

lunes, 4 de agosto de 2014

El lugar en donde las tortugas toman el sol

Mis tortugas tienen el espacio que necesitan. No tanto como el que ellas y yo quisiéramos, pero suficiente y más o menos apropiado (más "más", que menos). Ocupan un acuario, un terrario ("tortuguero" sería una palabra más adecuada, pero no se confunda con los pequeños contenedores en los que suelen vivir las tortuguitas), un comedero y una pecera en la que toman el sol (además, una vez al mes -más o menos-, andan libres durante unos días -una de ellas pasea, y la otra se resguarda y ya no sale hasta que voy por ella-).

El acuario es de un tamaño que les permite nadar a lo largo, ancho y alto; sobrepasa la medida recomendada para ejemplares del tamaño de mis tortugas. Sé que estarán mejor en un lugar todavía más grande, así que está en los planes darles eso y todo lo que pueda hacerlas felices, en la versión reptil de felicidad. Creo que queda claro que son importantes para esta familia, y las cuidamos. Pero desde que las saco a tomar el sol (porque en su casa no les da directamente), supongo que alguien podría verlas, y pensar que viven hacinadas.

El fenómeno de la apariencia es interesante.

Mis tortugas toman el sol en una pecera donde caben las dos, y una piedra grande en la que también caben las dos. Pueden caminar un poquito -muy poco-, pero no nadar. Pasan unas cinco horas diarias ahí, unos cuatro días a la semana. Parece mucho tiempo, pero a las tortugas les gusta estar quietas mientras toman el sol, en el agua o sobre la piedra. No es lo mejor, pero creo que es suficientemente bueno. En el acuario pueden nadar a gusto. Y sin embargo, alguien podría pensar que "pobrecitas".

Silvia Parque

viernes, 1 de agosto de 2014

El acuario tiene el agua limpia

Veo a las tortugas desde mi mesa de trabajo. Puedo verlas bien porque el agua está limpia. 

Es una maravilla lo que hace el sifón, limpiando el acuario. Es increíble todo el tiempo que pasé ignorando que existía. No me asombra lo que tardé en aprender a usarlo, porque así a veces tardo en aprender; ¿pero no saber que existía? ¿No haberme topado con nada sobre sifones entre tanta página que exploré, para conocer de las tortugas? ¿Que ningún tendero me haya ofrecido uno, cuando compré implementos para el acuario o alimento? No los hago responsables; parece que es un objeto tan común en la cultura occidental, que me correspondía saber de su existencia. 

Así se nos pasan de largo cosas buenas. Así también, las encontramos.

Silvia Parque

viernes, 18 de julio de 2014

Las tortugas se han reunido

Las tortugas han pasado un día juntas, en el agua, después de mucho tiempo de estar separadas. Pasan casi todo el tiempo muy cerca, aunque se toman ratos de "cada cual por su lado".

Ayer vivieron el reencuentro con pasión. Se buscaban sexualmente, pues. Lo digo por lo que he leído sobre el cortejo, y porque sus penes salían y entraban, aunque de forma menos tremenda que cuando Turquesa estaba solo, y le dio por escalar y tirarse al agua, una y otra vez.

Por otra parte, por fin le encontré el modo al sifón, así que el acuario ha vuelto a estar lleno de agua clara, y las piedras del fondo se ven limpias. Eso hace que el espectáculo reptil se aprecie mejor.

Estos descubrimientos sobre la vida sexual de las tortugas, trajeron dos interrogantes:

Un amigo me preguntó: "¿Le vas a cambiar el nombre?" Con "Turtle" no hay problema, pero con "Turquesa"... lo primero que pensé es que no, ni siquiera me lo había planteado; me queda muy claro que a ella -finalmente es tortuga- no le importa. Pero yo no quisiera olvidar que es macho, así que lo reconsideré. Sin embargo, la decisión es "no". Seguirán siendo "Turtle" y "Turquesa".

Luego: he creído que ahora, sin que yo interrumpa sus escarceos, estarán a gusto; no obstante, me pregunto: ¿necesitarán una hembra, en algún momento? Me queda claro que no son humanos, por lo que no tienen ni vida erótica, ni "frustración" como tal, pero quiero que vean satisfechas sus necesidades. ¿Se bastarán ellos dos?

Silvia Parque

jueves, 17 de julio de 2014

Tremendo descubrimiento de la vida sexual de las tortugas

No sé cómo empezar esta entrada.

He pensado durante un par de meses, que tengo una tortuga con tremendo problema de estreñimiento.

Primero, contextualizo que pasé unos meses creyendo que tenía un par de tortugas peleoneras; de hecho, una tortuga atacante y una pobre perseguida. Pero no. Era cortejo. Descubrí que mi tortuga mayor es macho, buscando información sobre el estreñimiento y tortugas volviéndose locas. "Es macho", pensé, puesto que tiene la cola gruesa, las uñas larguísimas, y esa práctica mal interpretada por mí, de "acariciar" con ellas.

Sigo contextualizando:

Cuando yo hablaba de la situación, decía que mi tortuga no podía defecar. Podría pensarse que llegué a esa conclusión por no observarla defecar; pero hay más: yo la veía sufrir en un intento desesperado por liberar su cuerpo de un enorme desecho negro. Según yo, sufría, porque evidenciaba inquietud: se movía diferente: en una especie de zigzag, y rápido. Antier, llegó al mayor movimiento que hubiera visto: escarbaba, escalaba y se lanzaba al agua, una y otra vez, mientras la cosa negra salía y entraba de su cuerpo, salía más y volvía a entrar... Agendamos cita con un veterinario. Fui a comer con mis amigos, y platicando, les di detalles sobre los problemas digestivos de Turquesa...

La cosa negra, enorme, no era "desecho". Lo que tiene "tremendo", no es un problema de estreñimiento.

Afortunadamente, no se dejó atrapar cuando se me ocurrió ayudarle, jalando la... "el excremento".

Ni peleaba con la otra tortuga, ni la otra tortuga tenía "hambre" cuando se acercaba, ¿interesada?, al supuesto "excremento. Y también es macho.

Silvia Parque

martes, 15 de julio de 2014

Gran revelación sobre mi pequeña orejas rojas

La tortuga de mayor tamaño concentra mi atención, porque está estreñida. Ya le subí la temperatura al agua, quedó dispuesto que su próxima comida no fuera la de siempre, y me mantengo atenta. Entretanto, escribo, y para variar: la oigo. No es raro que alguna de las dos tortugas provoque un ruido, pero empiezo a oír mucho más ruido del habitual. Veo que escarba. Mucho. Ha movido un objeto que es parte de una plataforma del acuario; no deja de moverse; mueve las piedras. No creo que sea hambre, porque ha comido. Pero está muy inquieta. Así que busco en Google, y como suele suceder, encuentro algo que no estaba buscando.

Todo este tiempo creyendo que era una provocadora, peleonera, mi pequeña Turquesa ha estado tratando de cortejar a Turtle. Dice Okuny: "El macho toca la cara de la hembra con las uñas de las patas delanteras, ella lo rechaza haciéndolo a un lado..."

Es un macho. Creí que era hembra, porque es de mayor tamaño que la otra... y por "peleonera". Pero no lo daba por hecho; sé que, al no contar con un "acta de nacimiento", no sabes si la diferencia de tamaño puede atribuirse a diferencia de edad. Había visto sus uñas larguísimas; pero su "parte de abajo" no está "curveada", como es necesario en los machos, para el apareamiento.

Silvia Parque

sábado, 12 de julio de 2014

Tortugas en paz

Mis tortuguitas viven en paz desde que están separadas. Solamente se reúnen para comer y tomar el sol; lo primero, bajo supervisión. Hoy una mordió a la otra, porque un pedacito de huevo cocido flotó hasta muy cerca de una patita, y la que iba tras el huevo, mordió la pata desafortunada. Pero son resistentes.

Espero no tener que darles de comer separadas, pronto. Será cuando crezcan más, y el hecho de que el espacio les quede reducido, cause cosas como esta mordida de hoy. En cambio, no tienen problema cuando toman el sol. Como si entendieran que esa es la vacación, y se relajaran.

Silvia Parque