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jueves, 14 de febrero de 2019

Amar alimentando

Hoy que es día del amor es un buen momento para agradecer el amor que me rodea. Dice mi abuela que obras son amores y no buenas razones y así justo es el amor que recibo: me cuidan, me reconocen, me apapachan, me acarician de múltiples maneras.

Uno de los modos más significativos en los que he recibido amor ha sido a través de la comida. Más allá del compartir la mesa, que ya es bueno, me refiero a que me den de comer: que cocinen para mí, que paguen mi cuenta en un restaurante, que lleguen a mi casa con comida, que en su casa me den comida para llevar a la mía... Todo eso me ha llenado el corazón al llenarme la panza.

Alimentar es una forma de amar preciosa porque es sostener la vida del otro (por eso, amamantar fue una experiencia maravillosa para mí).

Y en este conjunto de obras de amor que atesoro en mi corazón, hay un subconjunto reluciente que me parece un gesto de franca hermandad y que ha sido la respuesta a una oración, cada vez que ha ocurrido: el poner en mis manos una bolsa de mandado.

Silvia Parque

lunes, 6 de agosto de 2018

En la cama

Llego a la casa cuando B está a punto de quedarse dormida. Sé que si entro a la recámara interrumpiré el proceso: tardará más en dormirse; pero no voy a dejar de pasar a saludarla, decir buenas noches, darle un beso y desearle que descanse. "Te voy a dar muchos abrazos", me dice y cumple su palabra. Se enrolla en mí; pone su cara en mi cara. La beso en la frente, en las mejillas. Me jala hacia ella. Me cuenta "el libro de Andrea". De pronto estoy en un ángulo que me hace ver su rostro igual al que yo tenía de niña: idéntico.

Nos amamos.

Silvia Parque

jueves, 31 de mayo de 2018

Mamá bruja

Conforme B crece, hago de bruja con mayor frecuencia. Ahora me ha dado por hacer que ponga las cosas en su lugar.Ya teníamos suficiente con mi empeño en que vaya a comer cuando la llamo y no suba los pies a la mesa. Sin contar con que hace semanas, restrinjo la leche del mediodía. ¡La leche! Y hay que ver cuando le humedezco el cabello para peinarla...

Cada asunto tiene sus asegunes. Lo de humedecerle el cabello, por ejemplo, sí me causa conflicto porque de verdad no le gusta y bien podría conformarme con lo que logre hacer con su cabello seco. Creo que ahí estoy abusando y ya que lo escribo, veré qué hago al respecto. Pero ese no es el punto. El punto es que me convierto en bruja. Y ella no parece tener problema conmigo.

Me ama.

Ni siquiera se enoja conmigo.

Sé que un día, cuando tenga trece años, tal vez desde antes, va a ser diferente. Es tan bonito que ahora sea así.

Silvia Parque

martes, 10 de enero de 2017

El bebé más hermoso del mundo


No todas las mamás aman a sus hijos; creo que la mayoría, sí; pero es importante observar que no es un fenómeno universal.

Sobre ese amor, las mamás solemos coincidir en que nos transforma, en que nos atraviesa el cuerpo... Coincidimos más o menos según nuestras cosmovisiones y nuestras filias; pero es un amor que se vive y se expresa de muchas maneras; no todas las mamás son dulces, por ejemplo. Además, aunque un bebé suele sacar lo más tierno de las personas y más de la mamá: como con otros amores, no estamos todo el tiempo en el idilio del enamoramiento. Para empezar, porque el mundo estorba: la mayoría tenemos, por decir lo menos, necesidad de trabajar y de lavar platos; además, ahí están los problemas, las incomodidades, etc. Tal vez, que no sean realmente de todo el tiempo es parte de lo que hace maravillosos a esos momentos en que nos conmueve con especial emoción ver la carita de nuestros niños, tocar sus manitas, sentir su respiración.

Pensé esto a partir de que hoy vi al bebé más hermoso del mundo. Ya se sabe que casi cada mamá recibe a uno.

Estábamos en el camión, B y yo, regresando a la casa, luego de una consulta de rutina con la pediatra. En una parada, se subió una mujer joven con un bebé: un bebé pequeñito que la tenía en las nubes. Lo veía, le hablaba, trataba de ponerlo cómodo, en una especie de burbuja de amor en medio del hacinamiento y la suciedad. La canción de cuna de Brahms no es más dulce que lo que tenían esos dos. Detuve a B cuando intentó tocarlo; veíamos solo su cabecita con algo de cabello, cubierta con un gorro con orejas de oso. Y eso dijo mi niña: "orejas", "oso", "ojos", "bebé". No podíamos verle la cara, pero cuando B se topa con una persona, declara con cierta emoción que ahí hay unos "ojos". "Seguro tiene unos ojos lindos", le dije. Y estuve segura porque al rato, una niña mayor de pie junto a la mama y el bebé, soltó un "qué bonito" que le salió del alma. La mamá agradeció con la modestia educada de quien sabe que lleva en brazos al bebé más hermoso del mundo. Unas cuadras después se levantaron y vi la carita. Vi lo que llaman malformación por labio leporino; una muy pronunciada.

¿Cuándo dejamos de ver la belleza real?

Silvia Parque

jueves, 25 de agosto de 2016

Festejo el amor

Estar sin pareja es ir sola por el mundo. Ningún familiar, por más que te quiera, hace su vida contigo, como lo hace una pareja. Y la compañía de un hijo -en mi caso, una hija- es otra cosa: para empezar porque no está ahí para acompañar.

Como yo creo en Dios y en el Dios que creo, usualmente le siento conmigo; para cuando no "siento", tengo la fe. Así que sé que estoy acompañada en ese sentido, digamos espiritualmente. Pero para caminar acompañada por los días de la semana, se necesita una pareja. Los amigos están ahí un rato o muchos ratos, pero no andando el mismo camino, no de la mano de modo que las manos se confunden una en la otra.

Y eso de "no estoy sola porque estoy conmigo" me parece bueno para cuando alguien está encontrándose y valorándose; pero se entiende que lo de "estar sola" se refiere a estar sin alguien más.

A mi no me gusta estar sola, pero ya que toca, trato de no fastidiarme con eso. Como chocolate y festejo el amor. Cómo me gusta ver, por aquí y por allá, un brote de amor, una ráfaga de amor, un manchón de amor, representado o real.

Silvia Parque

sábado, 23 de julio de 2016

Tenía seis años

En primer grado, yo le gustaba a dos niños. A mí me gustaba gustarles y alternativamente me gustaba uno u otro. A pesar de que yo de verdad no hacía nada para el rumbo de cosas de novios, me llevé varias advertencias en tono regañón, de que "esas cosas, no". Un día, jugando en clase, corté el dedo de uno de ellos; le salió sangre, lo que es mucho decir cuando tienes seis años; él pidió permiso para ir a lavarse sin decir nada de mí. ¡Me cubrió! Fue de un lindo impresionante.

Eso pasó en la parte clara de mi vida. Pero algo más estaba pasando.

Siempre tardaban en ir a recogerme. Yo me quedaba dentro o cerca del salón. Cuando la escuela estaba ya muy sola, un niño que a mí no me parecía niño, me llevaba a "las piedras", lejos, y me ayudaba a "escalar". Ahí se abrió una puerta a la dimensión desconocida. Él me parecía fabuloso, en el sentido literal. Un día, desapareció como si nunca hubiera estado. Los años siguientes, me sentía entre aliviada y encantada de ver las marcas que él había hecho en las piedras para señalar las que podían ser pisadas con seguridad. Ahora entiendo que seguramente iba al salón a saludar a mi maestra (su ex maestra) y que seguramente estaba en sexto grado y se graduó. Pero mucho tiempo me pareció que tal vez yo lo había inventado todo; de hecho, si sigo pensándolo, me entra la duda.

Ahora entiendo, también, que ahí me deslicé al goce; que ahí se estrenó la locura con la que iba a entregarme después. Los niños me regalaron flores, me gustaron, me dejaron de gustar, lo que sea alrededor de "enamorarse" como ocurre en las novelitas; pero esto otro, de lo que no escribí en mi diario, de alguien cuyo nombre no puedo recordar: esto era seducción y me tomó.

Silvia Parque

miércoles, 6 de julio de 2016

El amor de la bebé

A partir de mediodía, empecé a sentirme abrumada. Nada particular. Me fastidió batallar con cosas de la casa y tener en mente que hay que pagar esto y lo otro. En reacción, mi niña, que siempre percibe todo, se puso especialmente demandante. Yo no estuve amable ni paciente.

Ahora mismo, ella duerme la siesta. La he tenido en brazos un rato después de la teta, y ha sido como un bálsamo para el estrés. No me siento totalmente relajada, pero ya no estoy abrumada.

Cuando despierte, va a sonreírme como si hubiéramos tenido la mejor mañana de nuestras vidas, y yo voy a disculparme, pero ella habrá pasado por alto mis fallas y faltas. Es el mejor amor. Hay quien pensará que los bebés son interesados: que despliegan su encanto nada más para que te vincules con ellos y les cuides. Yo no lo creo; yo creo que aman de un modo maravilloso.

Silvia Parque

sábado, 11 de abril de 2015

Amando sembramos esperanza

Yo nací privilegiada, y así ha sido mi vida. He cosechado sin sembrar, me he librado de consecuencias negativas, y cuando me he empeñado en meterme en líos, he sido amparada. Cada vez que decido dar un paso, soy provista de recursos. Tuve una mala temporada, pero incluido ese tiempo, todo lo que he vivido ha sido resultado de lo que he querido (quise drama porque no supe qué convenía querer para atravesar procesos de crecimiento que me hacían falta); no solo eso, sino también al revés: todo lo que he querido se me ha dado. Esto último puede parecer exagerado; así que aclaro, por ejemplo, que hace años quiero una trituradora de papel, y no la he tenido; ahora mismo me faltan cosas importantes; pero asumo que llegarán, de modo que mi experiencia es de ilusión y no de carencia. No es que nunca sienta necesidad, sino que usualmente puedo estar confiada cuando siento necesidad, y si se tambalea mi confianza, siempre hay algo que la equilibra y me sujeta. Doy gracias a Dios por todo esto.

Otras personas han tenido vidas duras. Otras personas se han desgastado física y anímicamente, para luego ver cómo se perdía y a veces cómo les era arrebatado lo que les correspondía. Con experiencias así, hay gente que no puede sino concluir que la vida va del negro al gris... y nada de negro azabache ni gris oxford: oscuridad y manchones. Qué falta de consideración puede haber en decir a estas personas: "si ya eres afortunado por despertar cada mañana", "mira cómo el aire es gratis, y tienes todo el que quieras". Qué falta de empatía puede haber en hacerles una lista de todas las situaciones peores que la suya. ¡Claro que yo no tengo excusa para darme por vencida, con apoyo por todos lados! Pero tengo un gran respeto por las excusas con las que otros se protegen. El miedo, la resistencia, la amargura y la desesperanza, están enraizadas en dolor y enredadas en soledad. Y las personas con dolor y soledad no necesitan señalamiento, ni arengas; necesitan amor. Necesitan probar lo que es ser acariciados con amabilidad.

Silvia Parque

miércoles, 18 de febrero de 2015

A la vista, persona "extraña"

Cuando veas una persona "extraña", viviendo como te parece que no se debería vivir, pregúntate qué hay de amor, de intento de amor o de necesidad de amor, en su manera de ser o en lo que hace. Tu mirada se dirige a lo que te resulta extraño porque así funciona la percepción; pero puedes hacer que tu mirada se mueva y te haga notar cómo esa persona está amando, a su manera, con sus recursos, diferente a como tú lo haces o lo harías.

Cuando enfocas el amor, cosas buenas pasan en la mirada.

Silvia Parque

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Inacabados

Interesada por el Doodle del día de hoy, me entero de que se cumplen años del natalicio de Anna Freud. Leo un par de notas sobre ella y me quedo con lo siguiente, que hay que tomar con las reservas que implica el sacarlo de un artículo para un diario:
[...] extrajo conclusiones como que en el niño, a diferencia de en el adulto, están ausentes la conciencia de enfermedad, la resolución espontánea de analizarse y la voluntad de curarse.
Fui a varias pláticas "para embarazadas" que ofrece el Sector Salud, y en una de ellas, preguntó la Trabajadora Social: "¿Ustedes qué creen que hace el recién nacido si tiene dificultades para respirar?" No sé si pensamos en respuestas, pero nadie dijo algo, y ella respondió: "no respira".

El bebé nace inacabado. El niño necesita muchos años para "completarse" como especimen adulto. Estaba aprendiendo cosas interesantes sobre la neotenia en "El mono desnudo", y perdí el libro. Pero sigo viendo a los niños alrededor, y veo cuánta falta les hacen todos los demás. Por eso vienen equipados para provocar amor.

Silvia Parque

jueves, 23 de octubre de 2014

Día del médico

Todos tenemos historias con médicos: de terror, de comedia negra, de drama... pero también hay historias de amor. Creo que el amor es básicamente desear y hacer lo bueno para otro, y que si bien cada cosa puede hacerse con amor, el ejercicio de algunas profesiones donde se trabaja con personas, deja ver con más claridad el acto de amor. Y ahí están los médicos, escuchando, pensando, cuidando, aliviando. Qué bendición pueden ser en la vida de los demás. ¡Gracias, a ellos y a ellas!

Silvia Parque

martes, 21 de octubre de 2014

Sobre considerar la adopción

Ojalá fuera tan sencillo como esos reactivos en los exámenes escritos, en los que hay que unir una frase de una columna, con un término en otra columna. Si hay niños sin papás, y personas que quieren ser papás pero no pueden tener niños, una se pregunta porque no está habiendo el abrazo correspondiente.

Hay que tener claro que entregar a un niño o niña en adopción no puede ser tan sencillo como regalar arbolitos en la plaza, confiando en que serán plantados y cuidados porque las personas dicen que lo harán. Tampoco debería ser un calvario de burocracia. Ojalá se revisaran continuamente, con mucho cuidado, los criterios con los cuales trabajan las entidades públicas y privadas que tienen vela en el asunto.

Creo que no hay amor más grande, más parecido al Amor con mayúscula, que el que nace y crece en la maternidad y la paternidad. Estoy convencida, por eso mismo, de que la decisión de tener hijos, y todo lo que hay alrededor de ella, debe ser completamente libre, y tratado con el mayor de los respetos. Creo también, que la decisión de continuar un embarazo, previendo dar a la criatura en adopción, es una decisión de amor que merece todas las bendiciones por parte de todo el mundo -aunque la bendición no sea algo que haya que merecer-. Y por supuesto, no es menos amoroso tomar como propio al hijo que está ahí. Tal vez, el modo no ordinario en que llegan estos niños a las vidas de sus papás, haga extraordinario el amor de los papás que han adoptado.

Sí entiendo porqué algunas personas con problemas para concebir, no consideran adoptar. Nada es para todos. He escuchado a algunas mujeres comentar que no se imaginan llegar a querer al niño adoptado como a un hijo suyo. No lo juzgo. En cosas de querencias no se manda, y lo que no es, no es. Pero a mi corazón sí le parece extraño. Porque desear vivir un embarazo es normal, y también es normal querer participar del extraordinario proceso por el que tus genes y los de otra persona, bla, bla... Pero lo que se juega en el embarazo, por más increíble que sea, es el preludio para amar al hijo toda la vida, no para maravillarte de que tenga los ojos del papá, sino para comprometerte con su educación, para esforzarte por darle lo que necesita, para abrazarlo con todo el amor del que seas capaz; para eso no se necesita haberlo llevado en el vientre, ¿y no es eso -o su equivalente-, lo que está deseando vivir, quien quiere ser papá o mamá?

Silvia Parque

sábado, 30 de agosto de 2014

Brad Pitt y Angelina Jolie

Opino que no tenemos idea de lo que pasa en la vida privada de las figuras públicas; ni cuando exhiben "mucho" de lo que les pasa. Si Fulanita o Perengano hace o deshace, lo único que conocemos es el hecho sucedido -en caso de que sea cierto-; no sabemos cuál es la situación ni la circunstancia, así los medios publiquen historias de la niñez del susodicho o susodicha y la opinión de quienes sí les conocen. No tenemos idea de las batallas interiores que lidian, ni sabemos lo que hay en su corazón.

También creo que es natural sentir interés por los "cuadros humanos". Al leer o escuchar que Fulanita o Perengano hicieron o deshicieron, una supone, conjetura, valora, etc. Es un ejercicio mental aceptable si no tiene el propósito de sacar punta a una flecha para acribillar. Aunque Fulanita o Perengano estén a miles de kilómetros y no les pase nada por lo que una piense o diga, pensar mal es pensar mal, hablar mal es hablar mal, incluso haciendo justicia a "la verdad". Pero bueno: lo mismo vale al revés. Al tener por buena a una persona que es figura pública, habría que recordar que en realidad no conocemos lo que hay detrás de lo que se ve. A veces se reflexiona bien poco, cuánto del supuesto oro puede ser pintura dorada.

La larga introducción es cosa de mi neurosis. En realidad, quiero hablar de la simpatía que me producen Brad Pitt y su relación de pareja. Tengo la impresión de que el hecho de que tal relación iniciara cuando Brad Pitt estaba casado con otra, colocó a la esposa actual como bruja -que haga el papel de "Maléfica" no debe ayudar mucho-. La infidelidad no me parece poquita cosa -para nada-; pero yo lo que "veo" desde mi lejanía, es que él la ama; es más: siento que la adora. Me gusta eso y creo que tiene que haber algo muy bueno en una mujer que es querida de ese modo (aunque lo "muy bueno" fuera nada más ese amor que se le está dando).

Enterarme de su boda me hizo recordar una declaración "tipo carta" que se atribuye al actor y me encanta:
Mi mujer se enfermó. Ella estaba constantemente nerviosa [...] 
[...] Se volvió muy delgada y lloraba continuamente. No era una mujer feliz. [...]
No dormía bien, conseguía dormir solo por la mañana, y se cansaba rápidamente durante el día. Nuestra relación estaba a punto de romperse. 
Su belleza se le iba; tenía bolsas bajo los ojos, estaba perdiendo la cabeza y dejó de cuidar de sí misma. [...]
Perdí la esperanza [...] Pero entonces decidí actuar. [...]
Empecé a consentirla con flores, besos y cumplidos. La sorprendí y la atendí a cada minuto. Le di muchos regalos y vivía solo para ella. Hablaba en público solo de ella. Incorporé cada tema en su dirección. La alababa frente a ella misma y frente a nuestros amigos.
No lo creerás, pero floreció. [...]
En realidad, Brad Pitt no escribió nada de lo anterior; pero no importa. Me encanta lo que expresa el texto, tal vez porque he estado "enferma" y he visto cómo hace milagros cubrir de amor a una persona. Carta aparte, veo amor en grado de admiración, en el apellido compuesto que llevan sus hijos, con el de ella por delante (Jolie-Pitt). Él la acompañó en el proceso de una doble mastectomía y no se espera menos, pero eso vale. Ojalá les vaya muy bien.

Silvia Parque

miércoles, 16 de julio de 2014

Tus hijos sí te pertenecen

Hay que irse con tiento con lo que se promueve, porque la "masa" suele ir de extremo a extremo (esto se relaciona con la preferencia por las reglas, en lugar de los principios). Así es como hemos llegado a la idea de que los hijos no le pertenecen a los padres, y por tanto, los padres no tienen autoridad sobre ellos: cada hijo de vecino a lo suyo. Pero:

Anuncio: no: vuelta atrás: alto: tus hijos no son hijos del vecino: son tus hijos.

¿Han leído el hermoso poema de Khalil Gibran, "Tus hijos no son tus hijos"? Dice que tus hijos no te pertenecen, y con esa premisa, sostiene que no puedes imponerles tus ideas, ¡vaya!, que no puedes hacerlos andar tu camino porque tienen el suyo, y no es cosa leve: es una ley fundamental de la vida. En la misma sintonía, la Definición de hijo atribuida a Saramago (en realidad no es de su autoría), te avisa que los hijos son prestados -de nuevo, no te pertenecen-, por lo tanto, hay que dejarlos ir. Y es como ellos dicen. Pero se ha sobreextendido y simplificado el mensaje -que ha tenido otros muchos mensajeros-. La idea era: los niños no son cosas, no puedes hacer lo que te dé la gana con tus hijos, respétalos aunque estén pequeñitos.

Históricamente, los niños han sido pertenencia, entre otras razones, porque: a) No somos tan buenos: no nos hacemos cargo de lo que no es nuestro. b) Somos egocéntricos: nos apropiamos de aquello de lo que nos hacemos cargo. Así, los niños han pertenecido, en una época u otra, en un lugar u otro, a la aldea, a la madre, a los padres, a la familia extendida, al Estado... Necesitan tantos cuidados, que estos cuidados difícilmente van a ser provistos si no media esa relación de pertenencia; y como sociedad, necesitamos que alguien se haga cargo de ellos. Por eso me pareció muy atinada una campaña en relación con los niños llamados "de la calle", que afirmaba: "no son de la calle, son nuestros".

Los niños tienen la necesidad de pertenecer, no solamente para obtener sustento; tienen esa necesidad para pasar de ser cachorros a ser personas; perteneciendo, se convierten en sujetos sociales; así se alimentan del tipo de amor que les va a nutrir el alma: un amor extremo: incondicional, ¡en vínculo de pertenencia! Un niño no puede ser "de sí mismo". Eso lo logramos hasta que crecemos -y maduramos-. Lo logramos con los recursos de los que fuimos dotados en un camino largo, de la mano de alguien -qué bien que tengamos dos manos-. A los niños "sueltos", a los niños "de nadie", alguien o algo los toma para sí (insisto: ellos no pueden ser-de-sí-mismos). Los toma el mundo. Y a saber qué parte del mundo... ¿una que quiera lo mejor para ellos? ¿una a la que le interesan como consumidores, reserva para la industria... futuros votantes?

Los niños son de los padres. Los padres pueden soltarlos o hacerse desentendidos; ojalá no ocurriera.

Como somos complicados, y no es infrecuente que la gente se porte mal, hubo que regular las relaciones de los padres con los hijos, y crear leyes para prohibir lo que el colectivo pensó que eran prácticas de crianza no aceptables -sin hablar de crueldades que eran violencia vil-. Hubo que decirle a la gente que sus hijos no eran suyos, pero faltó ampliar... A mí me fue muy útil cuando un profesor nos dijo que el mobiliario de la escuela no era "de nosotros", sino "para nosotros"; no podíamos tratarlo como quisiéramos, sino como estipulaba la institución; pero podíamos sentarnos a usarlo con toda confianza. No sugiero una analogía de las butacas con los hijos; uso la anécdota para exponer que hay diferentes formas de tenencia; cuando me enteré, quedé encantada con la idea. Quien sabe de bienes raíces, entiende de eso: con el ejido, del modo en que se creó, el campesino era dueño de su tierra, pero no la podía vender... una casa en un centro histórico es del propietario, pero no la puede remodelar a su antojo. Me interesó el tema, y luego de algunas sacudidas, fui aprendiendo que las personas no se "tienen" como las cosas. Luego, que la personas no se "tienen" de ningún modo. Ahora me devuelvo: las personas sí se "tienen"; no como las cosas, pero sí se "tienen". El amor te vincula de un modo fuera del Derecho, con el que tomas posesión de lo que te apropias cuando te entregas. Y eso es perfectamente compatible con el reconocimiento de la libertad de las personas. Se requiere "hilar fino", y no quiero salirme del tema...

Yo digo que los padres han de apropiarse de sus hijos, por amor y con amor. Esto es lo que hace posible que en la adopción, dos personas sin vínculo sanguíneo con un bebé, puedan verdaderamente convertirse en padres. Apropiarse del hijo es tomar al niño para sí: hacer al hijo al modo de los padres, de esa familia; una cuestión redonda, porque justamente eso es "hacerlo hijo". La idea no es convivir con los niños y ver qué de bueno sale... Lo digo porque percibo un ambiente en el que los padres se limitan en esto, para no intervenir sobre lo que no les corresponde. Y desde mi punto de vista: con los niños, todo les corresponde. ¿Cómo pretenden no transmitir sus valores y sus ideas? No tiene nada de malo, amorosamente, llevar al niño de la mano, hacia ser una clase de persona. No hacerlo, solamente transmite al niño que es "de nadie". Algunos le huyen a "imponer", pero no hay problema: con la edad, el que fue niño tendrá voz y vocabulario, para rechazar cualquier herencia o enseñanza que no quiera. Otros no saben cómo ser autoridad sin lastimar, pero la opción decente no es replegarse, sino aprender a serlo. Están los que no quieren fallar; sin embargo, en esto, no hacer es peor que fallar.

No digo que sea fácil. Es la cosa más grande del mundo, según veo.

Silvia Parque

viernes, 11 de julio de 2014

Una deuda

Hace un tiempo, que parece como tres vidas, escribí en ESTA entrada que me topé con un libro, y la visión que encontré en él, me alejó. Es un libro maravilloso. La visión que encuentro en él, me sostiene. Leerlo ha sido de bendición en mi vida. Seguir su consejo y tomar su modelo de oración, obra milagros.

Me sentía en deuda con el libro, aunque entiendo que era más bien, una incomodidad de que quedara registrado un "así soy", que ya no corresponde a lo que es.

Silvia Parque

miércoles, 4 de junio de 2014

Oídos con filtro para poner la otra mejilla

En casa, en familia, más vale tener oídos con filtro, que no dejen que pase al corazón lo que otro dice en momentos de enojo. Eso permite la templanza para responder con amabilidad a las palabras duras y para pedir, "de la manera más atenta", un buen trato. Las personas con un mínimo de salud mental y buena voluntad, reaccionan bien cuando se les pide bien.

Para mí, eso de poner la otra mejilla no se trata de quedar aleladas frente al maltrato y sostener las condiciones que lo reproducen; se trata de correr el riesgo de mostrar al otro lo que nos parece no-aceptable, de pedir lo que nos parece que corresponde y de hacer ambas cosas (mostrar y pedir) no solo desde el amor sino amorosamente, justo cuando la reacción natural es la defensa y el contra-ataque.

Poner la otra mejilla es el consejo práctico más atinado para armonizar relaciones. Pienso en eso de "ámame cuando menos lo merezco, porque es cuando más lo necesito" y en eso que decía mi abuela: "en alguno tiene que caber la razón", que yo traducía cuando era niña, como: "alguno tiene que ceder, y por qué yo". [Nótese que estoy hablando de líos u ofensas con palabras y tonos de voz.]

Silvia Parque

jueves, 8 de mayo de 2014

El recuerdo de V

He cerrado el botecito con lunetas que recibí como recuerdo de V. Es bonito, como las cosas que le rodean, aunque nada es ni de lejos, bonito como ella. Por supuesto, no necesito algo para recordarla. Agradecí su puesta en el mundo desde que era un pedacito de vida arrullado en líquido; el día que por fin salió de su mamá para que todos pudiéramos verla, me robó un pedazo de corazón. Así lo sentí, aunque sea una frase hecha. Nunca había llorado de alegría.

Volé a conocerla en persona, pero no es que no la conociera; más bien, volé a presentarme. Quería decirle que soy su tía. Ya otras cosas se las había dicho Dios de mi parte, en su lenguaje, pero debía oír de mi voz que soy su tía Peque.

Silvia Parque

sábado, 3 de mayo de 2014

Credo sobre los defectos y las personas

Creo que somos, entre otras muchas cosas, un saco de defectos.

Creo que es normal que las interacciones entre las personas generen desacuerdo y conflicto -más entre mayor sea la intimidad-; eso no tiene por qué ser problemático. Llevar el desacuerdo y el conflicto a lo problemático, es cuestión de cómo se manejen.

Creo que somo un saco de defectos que cae encima de otros sacos y botes de defectos, en la caja de un camión de redilas. Nada más poniendo buena cara, se puede hacer un buen camino, en esas condiciones y con esa compañía. Por eso aprecio la tolerancia. Hay a quien "tolerar" le parece poca o mala cosa, porque queda mal parada frente al respeto y la aceptación. Pero suponer que todos nos aceptamos completamente y sentimos un profundo respeto por el otro con la totalidad de las expresiones de su ser, creo que es ingenuo o poco honesto. La tolerancia es la puesta en práctica de un respeto que no se "siente", y eso me parece la gran cosa, así como los actos de amor que no surgen del "sentimiento". Nada promueve mejor los buenos sentimientos, que el ejercicio de las conductas correspondientes a esos sentimientos.

Creo que la mayoría de las personas, nos encontramos con la necesidad de un modo simpático de acomodarnos a los defectos de aquellos a quienes tenemos más cerca, por quienes sentimos mayor cariño. Esto sucede naturalmente con la buena voluntad, pero a veces se pone difícil o se atrofia el mecanismo por el que se consigue.

Creo, por otra parte, que la elección de una persona para amarla el resto de la vida, tiene que ver con la percepción distorsionada de que no es un saco de defectos. Todos necesitamos que alguien piense eso de nosotros. Tal vez sea el cometido principal de una familia hacia sus niños.

Silvia Parque

miércoles, 19 de marzo de 2014

El final de "Cuando un hombre ama a una mujer"

Buscaba la escena final de "Cuando un hombre ama a una mujer", y encontré ESTE CLIP, que es más o menos una sinopsis de la historia de amor de la pareja.

Amo esta película porque expresa un amor palpitante. (La vi hace más de un año.) Contrario a algunos comentarios que he leído, yo no creo que sea una película rosa-bobo; nada más no es de un realismo crudo; pero no todo tiene que serlo para transmitir la esencia de una situación, condición o circunstancia.

Amo esta historia porque creo en el amor y me gusta verlo sobreviviendo a los embates de la imperfección humana. A primera vista, él ("Michael", interpretado por Andy García), es un dechado de maravillas; pero no es mejor que ella: no está libre de responsabilidad por lo que ocurre con la persona que duerme en su cama. Como lo veo: ellos son la gran cosa juntos, pero las mismas características que los hacen formar la gran cosa que son, a ella la pierden y a él le impiden estar verdaderamente con ella. Por eso, los intentos de ella por recuperarse, mucho más que su extravío, rompen lo que son como pareja, y hacen que se separen -en el extravío estaban "acomodados"-.

Amo que al final, se recuperen el uno al otro.

Silvia Parque

sábado, 8 de marzo de 2014

Elecciones

Elijo vivir, aunque no se me den los esfuerzos y vivir los haga necesarios.

Elijo amar, aunque a veces, porque no somos más que personas, el amor venga con dolor oscuro, tan profundo como el cariño.

Elijo soportar a mi corazón en sus elecciones y arreglármelas para caminar, comer y reír, con él latiendo al ritmo que elige.

Silvia Parque