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miércoles, 26 de junio de 2019

Fluir entre el silencio y las palabras


En la primera cita con la terapeuta de B, le dije que mi prioridad era que la niña se sintiera bien; eso era lo que ocupaba mi mente porque me parecía terrible su malestar. Gracias a Dios su mejoría fue muy rápida. No olvido de dónde salió: de estar días sin jugar hasta llegar un día en el que prácticamente no hizo nada. Estoy agradecida por eso, pero ahora me está urgiendo que hable.

A mi pregunta de si es normal que en una cosa haya evolucionado tan bien y en otra tan lento -según yo-, la respuesta ha sido "Todo a su tiempo". Y lo entiendo. Pero vienen a mi mente frases que decía, ocurrencias que tenía... y me frustra la enorme diferencia con lo que pasa ahora.

Cada noche, me encuentro un tanto o un mucho "insuficiente" y me propongo hacerlo "mejor". Como eso no ha funcionado, ya no me voy a proponer "mejorar". Igual que con el resto de mis ocupaciones, voy a procurar hacer lo que corresponde y a fluir con gracia

Silvia Parque 

martes, 29 de enero de 2019

Duelo repetido

Ayer me puse a hacer limpia de "recuerdos". Tiré muchos dibujitos, varias tarjetas, algunos boletos y cosas así. Era mi momento para desalojarlos y se hizo fácil porque le tomé foto a lo que quería recordar -es una trampita que ya había probado hace años y funciona bien-. También tiré cartas. Solo me quedé con las estampillas de los sobres de las que llegaron por correo.

El conjunto que se fue incluyó las cartas que me quedaban del papá de B. Alguna vez pensé que a B le gustaría leerlas o al menos ver que existían; pero la verdad es que quería tenerlas conmigo. Y nada me obligaba a tirarlas, pero ayer pensé que "tocaba" hacerlo. Fue muy diferente a tirar lo otro. Cuando digo que ya era mi momento para desalojar a los dibujitos y las tarjetitas acumuladas, me refiero a una despedida sin afectación, como algo casual que es bueno. De las cartas del papá de B no me despedí: renuncié a ellas. Para nada habría podido leerlas, pero no resistí la tentación de ver algunas líneas y me dolieron los "te amo", los "Bebé","Cielo", bla, bla, "lo que quiero para nosotros"...

Me pregunté cuántas veces iré a vivir el duelo por esa pérdida. Según yo, estoy en otra etapa, contenta, consciente de que independientemente de su posición, yo no quiero una relación amorosa-de-pareja con él; de hecho, en diciembre fui capaz de ver nuestras fotos después de mucho tiempo de evitarlas y me pareció que me sentí muy poco mal y por muy poco rato... Pero ayer me dolió de nuevo.

Ya acostada en la cama, hablando con Dios, le pregunté eso que me preguntaba a mí misma: hasta cuándo va a terminar el duelo y va a estar de verdad "superado", como para recordar cualquier cosa y no sentirme afectada. Entonces me vino a la mente que esa relación se terminó por agotamiento: no por falta de amor -ya sea que el amor faltara o no-, no por los errores, no por nada específico que haya ocurrido, sino porque ya no di para más. Y pensé o supe que con el duelo sería lo mismo: que un día será "ay, no, ya, otra vez no". Entonces, me puse a pensar en otra cosa.

Silvia Parque

lunes, 9 de abril de 2018

Estrategia de eficiencia y The Crown

He ido postergando los proyectos que en este momento no son redituables, pero que son los que más me interesan. Para asegurarme de no robarles tiempo, me propuse no volver a ver películas hasta que concluya al menos uno de ellos... o llegue el 2019, lo que ocurra primero. Porque le dije a B que en el 2019 vería su primera película.

No se trata de no ver nada. Hay noches en que me hace falta despejarme con algo entretenido. Empecé viendo documentales, pero ganó la tentación de las series. Empecé "The Crown". [AQUÍ la entrada de Wikipedia sobre ella.] Llevo dos capítulos. Como sé que puedo hacerme adicta, la regla de la temporada es ver solamente un capítulo por día.

Ahora necesito apurarme con las cosas del trabajo remunerado para poder llegar a "lo mío".

En cuanto a la serie: me encanta: la ambientación, el vestuario y sobre todo, el tema.

Silvia Parque

viernes, 23 de marzo de 2018

Trabajar

A veces no tengo ganas de trabajar. A veces tengo ganas pero estoy muy cansada. Afortunadamente, he aprendido a trabajar sin ganas o muy cansada; pero la verdad es que casi siempre me resisto, mucho; solo trabajo sin ganas o muy cansada cuando es realmente impostergable. Cada vez que estoy en esa situación -de tener que trabajar sin ganas o muy cansada (sobre todo, sin ganas)-, me entran muchas ganas de ocuparme de los proyectos que realmente me emocionan.

Mi vida es un poco hacer malabares con la ecuación actividades/tiempo.

Silvia Parque

martes, 1 de agosto de 2017

La necesidad

He estado teniendo conocimiento de casos de personas en situación de pobreza, varias de ellas enfermas o con familiares enfermos; personas en condición de calle, personas en viviendas que les protegen bien poco. Pienso en la terrible indiferencia de disfrutar de un montón de privilegios sin tenerles en cuenta y sobre todo, en cómo algunos creen que de verdad cada cosa que tienen la han ganado sin haber tomado provecho de ningún modo de un sistema económico y social que es nefasto para mucha gente: algunos que llevan las de perder desde que nacen. Me "incomoda" la manera en que se hacen algunos favores, fiscalizando que la persona esté de verdad en la miseria o casi-casi: no vaya a aparecer en una foto con las uñas pintadas o tomándose una cerveza, porque entonces ya no es a quien hay que ayudarle a comprar leche para sus niños. Pero no es tanto que juzgue mal a quienes tienen cuidado de "a quién" ayudan; sé que muchas veces se trata de cuidar los recursos que han dado otros y de tratar de que lleguen a quien más los necesita, es más bien que me molesta no estar en condiciones de repartir yo con prodigalidad. He sido una persona tan privilegiada, que debería estar pudiendo compartir los frutos de lo que muchos han sembrado en mi vida. 

Por ahí, en las redes, circulan frases tipo "nunca es tarde" y mensajes motivadores tipo "no te compares, cada quien a su ritmo", y yo los creo. Pero también creo que a veces se pasa el momento "justo". Reconocerlo no condena a la inmovilidad (los momentos se crean), creo que más bien trae una conciencia que puede hacer que una se ponga a hacer lo que le toca.

"Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo". Eclesiastés, 3:1

Silvia Parque

viernes, 21 de octubre de 2016

Nota

Últimamente paso por aquí menos veces de las que quisiera porque estoy de lo más ocupada y termino muy cansada por la noche. Evidentemente, el mundo sigue girando sin alteración, pero yo cada día que no publico, lo extraño.

Lo extraño y además, las ideas que quisiera escribir me incomodan presentándose en un momento u otro. Tampoco son nada que se requiera para que el planeta siga moviéndose, pero a mí me hace falta comunicarlas.

Ya será...

Silvia Parque

domingo, 17 de julio de 2016

¿Cuántos años tienes?

Dicen que la edad se lleva en el corazón. Pero se lleva en todo: en las rodillas, por ejemplo.

Últimamente me he estado fijando en los muchachos -y muchachas, lo digo por la edad-. Tengo a mi alrededor unos cuantos que viven en la tontería. No lo digo peyorativamente; creo que es propio de ciertas etapas o momentos, tender a la simpleza e ir a lo bobo; no creo que haya peligro de que eso sorba el cerebro, a menos que se le deje avanzar. Así que contemplo a algunos chiquitos cuyas fases de tontería me hacen sentir muy mayor. Porque una no deja de hacer cosas tontas, pero de otro tipo al que le quedan más otros adjetivos.

Luego están los jóvenes: adolescentes tardíos, adultos incipientes y completos adultos sin arrugas; ese conjunto que tiene al mismo tiempo: experiencia y toda la vida por delante. No me había tocado sentirme también lejos de ellos. Pero ya.

Silvia Parque

viernes, 11 de marzo de 2016

El momento llega a su momento

El 19 de mayo del 2013, escribí AQUÍ:

"[...] en uno de los trailers de las películas, un personaje interpretado por Nicole Kidman dice algo como "me he preguntado por qué tenemos hijos", y continúa con la respuesta, que me hace pensar en mi deseo de un bebé. Hubo un momento claro, en el que nada más tenía mucho amor queriendo dar a luz; ahora vuelvo a hacerme preguntas... el comercial de Mundet dice que a veces es bueno no pensar tanto, y acto seguido un hombre está a los pies de la cama de quien se asume es su pareja, que carga a un recién nacido".

El 29 de enero del 2014, escribí ACÁ:

"Me gustaría colaborar con la producción de críos de mi familia, pero no estoy en condiciones de hacerlo en este momento. Afortunadamente, varios asuntos personales desvían mi deseo-de-hijo hacia otros afectos; sin embargo, a veces me detengo a pensar en el asunto del reloj biológico".

Me parecía que había pasado mucho tiempo desde el comienzo de mi deseo de hijo. A la distancia, no se ve igual. Me gustaría aprender a ser más relajada para tomar con naturalidad que cada cosa a su tiempo.

Silvia Parque

lunes, 7 de marzo de 2016

Quiero hacer un día:

- Carpintería. Siempre he querido hacer carpintería. No tanto como para esforzarme mucho; lo haría a la manera fácil: comprando tablas de madera ya de la medida que necesito o encargando a otro el cepillado.

- Alfarería. Me atrae mucho el color, la textura y el olor del barro... además soy una de las tantas que vio "Ghost" y se encantó con la escena de ella y él en el torno.

- Cocinar y preparar postres. Sueño con una cocina llena de implementos e ingredientes para hacer todos los platos que viven en mi imaginación, y con hacer galletitas con B. Por el momento puedo no enfocar que no los tengo (los implementos e ingredientes), porque tampoco tengo tiempo.

- Costura. Me encantaría hacer mi ropa y la de mi hija. También de la manera fácil: cosas sencillas con patrones, con una máquina eléctrica.

- Pintura. Estuve en un taller de pintura en el bachilleres. El profesor pensaba que mis cuadros eran bastante malos, pero nunca me importó que fueran muy buenos: solo lo disfrutaba. Más de una vez volví a usar las pinturas de acuarela; ya volveré a hacerlo.

Silvia Parque

martes, 1 de marzo de 2016

Baño de medianoche

Estoy haciendo planes para aprovechar las primeras horas del segundo día del tercer mes del año, porque resolví meterme a bañar a las 11:30 p.m., y no tengo secadora para el cabello, así que tendré que esperar a que medio-se-seque solo.

Antier, B tuvo una dramática escena de llanto desconsolado todo el rato que estuve bañándome, sin pausar siquiera cuando ya estaba yo afuera de la regadera, vistiéndome y pasándome el cepillo por el cabello. Ayer le huí al momento, pero no quise seguir acumulando mugrita, así que hoy esperé a su sueño más profundo.

Silvia Parque

domingo, 10 de enero de 2016

Reporte de fin de semana

Mis tortugas están muertas. Básicamente, yo las maté, es decir, soy responsable.

Mi tarjeta de débito se perdió de nuevo; bueno: es mía, así que yo la perdí. Al menos esta vez no traía dinero. Ya está cancelada.

B tiene su primer chichón. Me dio un susto a media tarde, contorsionándose en el portabebé, que no será usado más; al rato estaba sentada en su tapete-gimnasio y cayó hacia adelante, al piso, donde ya no había tapete.

Pero tengo la sensación de que a este fin de ciclo le sigue algo muy bueno.

Silvia Parque

miércoles, 23 de diciembre de 2015

De la cama a la cuna: segunda temporada de colecho

Al amanecer del día de hoy, quedó formalmente declarado el fin del colecho en nuestra familia... como lo hemos vivido. Pasamos a la segunda temporada.

Hace tres noches, acosté a B en su cuna por una razón práctica que no recuerdo, pero que probablemente era que la cama estaba sin tender y llena de cosas, y que también probablemente fue afectada por la idea de su padre, de que a ella le convendría tener "su espacio" -como si una bebé de ocho meses pudiera querer más espacio para dormir que el de mamá... [ahora noto una posible proyección en la declaración del papá... y ahora noto la proyección en la mía...]-

El caso es que hace tres noches, en su cuna verde junto a la cama, la niña durmió profundamente, desde que la acosté hasta que hubo que despertarla para darle medicina, en la madrugada, y se volvió a quedar dormida hasta la mañana. Que así dormía más a gusto, dijo el papá. Que así dormía toda la noche, añadió. Que podía ser que en la cama le diéramos codazos o cualquier cosa que hiciera que despertara varias veces, declaró con rotunda seguridad. Yo sé que los bebés despiertan varias veces porque son bebés, aunque haya bebés que duermen toda la noche; pero hay que tener la mente abierta...

¿Y si no la oigo? 
¿Y si tiene hambre y no me doy cuenta?
¿Y si...?

Pero también yo dormí con una comodidad que nunca extrañé, pero que me vino muy bien.

La noche siguiente ya no fue tan impresionante, y B hizo sus tomas nocturnas de costumbre, así que me tranquilicé: sí la oigo, sigue pidiendo teta si quiere, y puedo llegar a ella y tomarla en brazos de inmediato. *En este punto hay que mencionar que la cuna está más o menos a medio metro de la cama.*

Para la tercera noche, el papá mencionó unas tres veces que la extrañaba; pero la verdad... yo no. Sí siento algo en el estómago cuando pienso en llegar a perderme la sonrisa de cuando despierta, pero al menos en estos tres días, he estado frente a ella justo a tiempo para disfrutarla. Y recuperar la parte que ocupaba en la cama, que ya era más que la tercera parte, se ha sentido muy bien. Es evidente que no duerme mejor en la cuna. Pero tampoco peor, y no parece a disgusto, ni asustada, ni nada por el estilo. Esta última noche, como se acostó temprano, al despertarla de madrugada para darle su medicina, ya no se quería dormir, así que la acosté en la cama; estuvo ahí buen rato, medio dejando que durmiéramos, y cuando volví a darle teta y se quedó dormida, la devolví a la cuna. Creo que los tres lo disfrutamos, así que sera así: visitas a la cama cuando se ofrezca. A nuestro ritmo.

Silvia Parque

jueves, 5 de noviembre de 2015

Mientras duerme la bebé

B duerme unas dos veces al día; a veces solo una vez. No cuento las siestas ligeras de unos cuantos minutos que suele disfrutar después de comer. Es un excelente momento para todo lo que no puedo hacer con ella demandando atención. Ya había escrito sobre esto porque es todo un caso: ¿cómo elegir qué hacer en ese momento? ¿Lo que debo, lo que quiero, lo más necesario?

He descubierto que es mejor hacer lo que quiero que esté mezclado con lo necesario. Lo que debo, de cualquier modo lo haré, y si se trata de trabajo es mucho más productivo dejarlo para la noche, cuando ya puedo disponer de horas. No obstante, lo que más suelo querer y necesitar, es comer y bañarme: sobre comer aplica lo mismo que sobre las tareas de trabajo: eso de todas formas lo voy a hacer, aunque B llore... excepto si está malita, como ayer, pero que esté malita es una excepción; sobre bañarme, ni hablar: no quiero que despierte, me llame, y yo no pueda llegar rápido con ella, o peor, no oirla llamarme. Así que el querer necesario ganador es recoger y limpiar. Pero hoy estoy agotada, y me quedo aquí otro ratito, con helado de galleta.

Silvia Parque 

martes, 15 de septiembre de 2015

Fin de la espera

He estado esperando el desenlace de una situación para estar en paz. He temido que no sea el que quisiera. He pensado que bueno o malo, lo mejor es que termine de pasar lo que vaya a pasar, y luego el miedo me ha hecho desear suspender el tiempo. Demasiados días, el tema ocupó todo el espacio mental que encontró.

Pero este sábado decidí poner fin a esta manera de vivir la situación; eso está en mis manos -lo que vaya a pasar, no-. Quiero dejar estar a la vida. Aunque sinceramente pongo todo en manos de Dios, esta necesidad de que "algo" ocurra para entonces estar en paz, me revela falta de confianza en esas manos; así que espabilo.  

Recuerdo los años en que la tesis inconclusa era una especie de tapón que me impedía emprender. No es que fuera a pasar algo específico cuando la terminara, pero debía terminarla para poder pensar en otra cosa; luego llegó el trámite para el título, así que pase de un "hasta que la termine" a un "hasta que me titule". No han faltado otros "hasta que": hasta dejar el trabajo, por ejemplo. Es un modo tonto de desperdiciar vitalidad, de no estar "aquí y ahora".

Silvia Parque

domingo, 13 de septiembre de 2015

Ecos

Esta semana empecé a leerle a B. A veces, intentando que me dejara leer algún artículo, le leía un par de párrafos, pero eso no es "leer-le" en realidad; esto otro sí: con ella al hombro asegurada por mi brazo izquierdo, leo mientras camino, sosteniendo el libro con la mano derecha, a media mañana. Sé que lo disfruta porque se queda plácidamente dormida.

La elegida fue una novelita muy significativa para mí; uno de los pocos libros que he leído más de una vez: uno de los más importantes en mi historia personal; se llama "Ecos de internado", y es de José Vizcaíno Pérez. El capítulo X inicia con el siguiente párrafo:
Los estudiosos de Estadística emplean mucho una gráfica que adopta la figura del perfil de una campana y que señala la frecuencia con que se repiten normalmente los valores de una clasificación. No es difícil interpretarla. En todo conglomerado humano, la mayor parte de sus miembros se encuentra ubicada alrededor del punto medio. Los valores extremos, grandes o chicos, son escasos y raros, aunque no dejan de presentarse. Todos los núcleos homíneos están constituidos, así, por una normalidad media abundante; pocas figuras descollantes, positivas o negativas, y casos de extravagancia y exageración, difíciles y extraños.
Pensé que con seguridad, aunque no recordara el párrafo, algo de su contenido se quedó por ahí, formando la estructura cognitiva para lo que iba a aprender. Es muy interesante como vamos aprehendiendo para aprender. Leí este librito mucho antes de tener una clase de Estadística (muchísimo antes de trabajar con estadística)... Lo que mejor se aprende es lo que anida en el bagaje que entró con naturalidad a la mente, haciéndose parte de la mentalidad con la que se piensa.

Silvia Parque

martes, 18 de agosto de 2015

Lo que no fue

¿Qué se pierde cuando algo no llega a ser? ¿La ilusión? ¿La expectativa? Según qué cosa, se pierde hasta un pedazo de una misma, la integridad del corazón.

Me topé con ESTE artículo de Virginia Gawel que publica Rodrigo Córdoba en su blog, y pensé transcribir un fragmento, pero mejor recomiendo leerlo; en el título ya se ve hasta donde llega: "Duelar lo que no fue".

Silvia Parque

martes, 4 de agosto de 2015

De maravilla en maravilla

Esta fue una mañana de "nueva etapa".

Muy temprano, salí de la recámara no sé a qué, supongo que al baño, y de regreso B ya estaba despierta. Tenía una expresión apacible, pero no especialmente de gusto; entonces me vio y sonrió. Dice su papá que lo había hecho antes, pero yo nunca lo había visto. Sonríe desde hace mucho, unos días más que otros, pero nunca había sido así, en una interacción clara de "me da gusto verte". Fue la cosa más maravillosa del mundo.

Al rato, en el ejercicio después del cambio de pañal, mantuvo su cabeza en donde debe ir la cabeza mientras yo la jalaba hacia mí para sentarse. No le gustaba ese movimiento; su cabecita se quedaba casi totalmente hacia atrás. Pero está creciendo.

Una maravilla.

Silvia Parque

viernes, 29 de mayo de 2015

Pegadas

Estamos diseñadas para no querer separarnos. Mi cuarentena terminó ayer, pero me siento más necesitada de su cercanía, que el día en que nació. Ahora sonríe más, parece que me mira.

Ya sé que no le pasará nada por dejarla unas horas. Es que no quiero. Si a veces, esperando que termine de peinarme, en brazos de su papá, podría convencer a los vecinos de que no ha mamado en tres días...

¿Que si tuviera que ir a trabajar tendría que dejarla...? Pues si tuviera un empleo convencional, tendría tres meses de incapacidad, así que de igual modo, en este momento, estaríamos pegadas. Y luego, pues... resulta que no tengo que ir a trabajar: que puedo acomodarla sobre mi pecho mientras tecleo... Tampoco tengo otros hijos. [Un día, una de las dos querrá más espacio.]

¿Que así no es la vida? Depende la vida de quién...

Mañana voy al dentista. Entre ir, dejar que me saquen una muela, y regresar, supongo que pasará casi un par de horas. Además, habrá que darle una toma en biberón o con cuchara, en lo que mi organismo elimina la anestesia. Por eso mismo, porque estas cosas pasan, es que aprovecho...

Silvia Parque

jueves, 28 de mayo de 2015

La práctica de elegir

Estoy practicando mucho hacer elecciones. B demanda toda mi atención; mientras duerme, trabajo, así que no hay espacio para lo que no sea atenderle o trabajar. Sin embargo, la vida sigue con todo lo que no es bebé ni trabajo, así que hago que quepa lo que no tiene espacio; por ejemplo, esta entrada. Para eso, elijo todo el tiempo:
¿lavarme la cara o peinarme? 
¿barrer o prepararme una bebida? 
¿perseguir a la mosca o poner en orden lo que hay sobre el buró?

Esta práctica mejora la habilidad para establecer prioridades.

Silvia Parque

martes, 2 de diciembre de 2014

Dejar reposar

Ayer preparé macarrones con queso, de cajita (de La Moderna, que es barata). Había echado a perder los anteriores por exceso de agua. Procurando tener mayor cuidado, esta vez, por primera vez, obedecí la última instrucción: dejar reposar. Tal vez por cosa cultural de mi generación, creo que leía "dejar reposar" como "no haga algo" y por lo tanto "no haga esto que dice aquí", y por lo tanto... no dejaba reposar. Pero dejar reposar sirve, a los macarrones, y a otras cosas.

Silvia Parque