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martes, 17 de enero de 2023

De regreso: 2023

 Me gusta este año. Lo inicié recibiendo mi diagnóstico de autismo, lo cual ha sido impactante. A pesar de que ya me trataba a mí misma, reconociendo y respetando mis características como autista, tener el diagnóstico profesional ha sido removedor: primero, la sensación de cuánto pudo ser diferente de haberlo sabido antes; luego, el abrazo profundo y sanador a la niña que fui; la validación de mi identidad, una especie de liberación... 

Y tenemos "Flowers", que  me ha hecho comprarme una rosa amarilla que está justo atrás de mi laptop en este momento. 

Y vuelvo a la universidad, que es mi lugar feliz. Me han dado unas materias de lujo y me ilusiona continuar haciendo cosas en la Unidad de género, en el café literario.

La niña es feliz y crece. Quedó atrás la quemadura que tanto la hizo sufrir; ahora lidia con lo que probablemente sea soriasis -ojalá no-. Pronto cumplirá 8 años y dejaré de contar cosas como esas; tendré que encontrar cómo expresarme respecto a mi maternidad, mi experiencia que la incluye, respetando su privacidad. 

Le digo que es una hija de posdoctorado y yo soy una mamá de prekinder. Mi reto de la temporada es encontrar energía para jugar con ella, para hacer las cosas de la escuela... y no me gustan los retos... pero toca... 

La escuela en casa (homeschoolling) se está convirtiendo cada vez más en educación desescolarizada (unschooling); pero no suelto a la institución que nos está amparando con el currículum porque necesitamos esa entidad de fuera que me mantiene en orden, que me hace revisar qué estamos haciendo, qué habría que hacer. Además, contar con una comunidad es valioso. (Estamos con Libereco).

Y sobre comunidades, la estrella de nuestra familia es la del centro terapéutico de B. Llena mi corazón verla con amigas y con amigos, saberla parte de algo donde ha puesto su corazón. Ojalá más niñas, niños y jóvenes autistas tuvieran un lugar así de bonito en donde sean no solo respetados, sino celebrados. 

Gracias por continuar por aquí, a pesar de la ausencia de más de un mes. Les quiero y les deseo un feliz año :)

Silvia Parque

sábado, 26 de noviembre de 2022

Carne

Dicen que el cuerpo va diciendo lo que le hace falta. Me ha sorprendido que tengo unas semanas queriendo-necesitando pedazos de carne de vaca. Yo siempre he sido carnívora: siempre he disfrutado la carne y  la he preferido respecto a otras cosas -ojalá mi criatura nunca se haga vegetariana-, pero mis antojos han sido, típicamente, de cosas chocolatosas o de panes-pasteles. Ahora quiero chuleta a cada rato.  Se supone que a más edad, habría que comer menos carne. Yo me regulo por economía XD ¿Por qué alguien estará necesitando proteína animal? 

Silvia Parque

miércoles, 13 de julio de 2022

La añoranza de estar en paz

Cuando B nació, yo no quería hacer nada más que contemplarla y amamantarla... Eso y cosas en relación con el gran drama que había con su padre; pero el tema al que voy es a que en mi maternidad viví ese enamoramiento de tú y yo somos una misma, qué bonito existes y no me interesa nada más. Trabajé desde casa porque era necesario y afortunadamente, mi ocupación siempre fue disfrutable, pero mi pasión en esa etapa era ser una vaca echada. En la medida en que B adquirió "movilidad" fue haciéndose cansado eso de "solo vivo para ti". Se fue revelando que neurotípica no era y empecé a fastidiarme de cosas como que durante varias noches fuera difícil dormirla. Sin embargo, de cualquier modo, mi alma estaba en maternar.

El encanto se perdió con el destete, a los dos años. No es que se perdiera por causa del destete; más bien, supongo que quise destetar porque fui empezando a recuperarme. Amamantar fue cada vez más incómodo hasta que no quise seguir haciéndolo. A la vez, fui queriendo volver al mundo y fui queriendo mi espacio: tiempo sin ella, tiempo con otras personas.

Todavía estoy enamorada de su ser y de su existencia. Cuando hace algo como estornudar o bostezar me provoca la misma sensación de encanto que cuando estaba recién nacida. A veces me quedo contemplando su imagen y me parece perfecta. No obstante, ahora el "encanto" son momentos. La amo siempre, pero el encanto es de momentos. Y muchas veces, MUCHAS más veces de las que habría creído que ocurriría, quiero que me deje en paz, que vaya a otro lado que no sea encima de mí.

Sé que más pronto de lo que imagino será mayor. Me queda clarísimo porque se han escurrido estos siete añitos. Agradezco su vida, agradezco que estemos juntas, agradezco su salud que le da energía y su interés en mí... Ese interés me hacía sentir superestrella hace años. Pero la verdad es que ahora soy una mamá que quiere tomarse un café mientras escribe esto, sin estar respondiendo a demandas constantes de atención y cuidado.

Silvia Parque

martes, 1 de febrero de 2022

La leche y mi década de los cuarenta

Debo ir aceptando que la leche me cae pesada... Sé que no le hace falta a mi cuerpo: la cosa es que me gusta mucho. Muy rara vez me sirvo un vasito de leche; pero amo usarla para preparar licuados, para el chocolate caliente, para el cereal, y no me gusta ni la leche de almendras ni ninguna de esas otras que no son leche de vaca... Aunque hace años no tomo leche de vaca tal cual, sino lo que se vende como "producto lácteo": de 50% a 75% de leche de vaca + grasa vegetal: es mucho más barato que la leche-leche. Supongo que la siguiente opción es la leche deslactosada.

Silvia Parque

miércoles, 26 de enero de 2022

Anama

 Anama es un municipio de Brasil.

Como les conté, me gusta pintar pixelito por pixelito en Paint... Tengo desde diciembre con un dibujo. Voy lenta, sin prisa. En su momento, para guardar el archivo, puse cualquier combinación de letras, sin fijarme. Para volver a él, tecleaba "Paint" en el buscador del escritorio, abría el programa y luego abría el archivo que aparecía "recientes". Luego de varias veces, me aprendí que le puse "anama". Ayer, en lugar de escribir "Paint" en el buscador, puse "anama" y me salió lo que la computadora encontró en internet: que Anama es un municipio de Brasil. 

Me acordé de una película de Pedro Infante, en la que la protagonista escribe una carta en clase de mecanografía, dirigida a un Fulano de Tal en tal dirección, que ella no supone que exista; por azar, la carta va a dar al buzón y el correo la lleva al Fulano de Tal, en esa dirección. Un cuento. Así me sentí con Anama.

Silvia Parque

sábado, 15 de enero de 2022

Razones por las que quiero que mi hija se duerma

Son las 9:35 p. m. 
B va a la cama a las 8:00 p. m. 
Hemos tenido una buena temporada de "la hora de dormir", pero parece que hoy no será una de las noches fáciles.

¿Y por qué quisiera que se durmiera ya?
  • Porque nos irá mucho mejor mañana, incluyendo su propia experiencia de bienestar, si seguimos la rutina hoy.
  • Porque eso permitiría que llegáramos al punto de la inyección que aplico mientras duerme, y yo  dejaría de tener ese pendiente.
    • Porque es mejor que la inyección se ponga a la misma hora.
  • Porque quiero hacer mis cosas en la computadora sin cuidar lo que está haciendo.
  • Porque me quiero comer unas chocolatinas y no quiero que quiera, que pida y no darle, ni que pida y sí darle. 

Silvia Parque

miércoles, 13 de marzo de 2019

La renuncia necesaria

Se habla de la renuncia menos de lo que merece. Para disfrutar algo hay que renunciar a lo que no es ese algo, al menos en ese momento.

Los niños chiquitos causan gracia aprendiendo esto: un niño de dos años puede querer helado de un sabor y helado de otro sabor al mismo tiempo: no uno detrás del otro, no la mezcla de los dos, sino uno y otro al mismo tiempo; pueden querer cargar en sus manos cinco cosas cuando en sus manitas no caben más de dos. Pueden querer mojarse y permanecer secos (aunque eso tiene tal vez más relación con el hecho de no entender la relación causa y efecto).

Las personas adultas suelen hablar de la necesidad de la renuncia cuando algo es inconveniente o menos conveniente que otra cosa. Sin embargo, hay veces que se requiere renunciar a algo, siendo las opciones igual de "convenientes". Por poner un ejemplo simplón, puede ser tan buen plan para un sábado salir al cine, al teatro, a una exposición, a un restaurante especial, a visitar a un amigo... Descartando lo que guste menos, lo que requiera condiciones o recursos que no se tienen, lo que "salga caro" en comparación con otras cosas, pueden quedar dos, tres o más opciones, digamos "empatadas", y habrá que elegir una. Así pasa también con cosas mucho más importantes.

Silvia Parque

martes, 14 de agosto de 2018

Pequeñas cosas buenas

Tengo un cliente a quien le corrijo textos que usa en su trabajo. Su actividad laboral es completamente ajena a la mía, por lo cual, no tengo idea de gran parte de lo que está hablando -de lo que escribe, pues-. Eso hace muy entretenida mi labor.

Normalmente corrijo tesis, algunas veces otro tipo de trabajos académicos, así que: recibo el texto, acordamos una fecha, me organizo para trabajar, hago lo que corresponde y entonces, en la fecha acordada, envío el texto corregido. Este cliente, sin embargo, me manda textos cortos, a veces varios textos muy breves en un solo día. Y es evidente que los necesita en ese momento o al menos ese día.

Antes, me avisaba por WA cuando me había enviado algo. Ahora, como mi teléfono tiene complicaciones con la batería, mantengo el correo de trabajo abierto la mayor parte del tiempo para estar pendiente por si recibo algo suyo. Pero a veces no estoy en la computadora: qué se le va a hacer.

Esta tarde, B y yo fuimos a la ciudad a comprar sus uniformes para el kinder. Cumplida la misión, nos detuvimos en una nevería. Regresando a la casa, prendí mi teléfono: hacía apenas un par de minutos que este cliente me había enviado algo. Me ocupé.

Y esa es la historia. Llegar y que apenas me acabara de enviar algo -no haberlo hecho esperar- me parece como ganar un premiecito en los boletos de lotería instantánea :)

Silvia Parque

domingo, 8 de julio de 2018

Haciendo limpia

Siempre me ha gustado "hacer limpia" de objetos: sacar cualquier cosa que ya no use o ya no quiera usar.  Me causa una satisfacción que asocio con la ligereza y por eso lo hago fácil y regularmente... excepto con el material para mis proyectos manuales: puedo acumular un montón de cajas, papeles, tapas, tubos, etc., durante años; los ordeno y depuro, pero me cuesta dejarlos ir porque me cuesta aceptar que en toda una temporada no tendré tiempo o energía para convertir ese pedazo de madera en un cochecito -por ejemplo-. En cambio, hoy tiraré a la basura uno de mis tres pares de zapatos sin ningún problema -se han hecho grandes y se han roto-. Yo no podría con algunos clósets de mujer que he visto. Más ropa o zapatos de los que necesito me causarían ruido mental, al menos en este momento de mi vida. 

Hace no mucho vi algunos videos sobre el método konmari para ordenar la casa y de ahí tomé la pregunta "¿me hace feliz?" para decidir si algo se queda o se va. Eso agiliza en gran medida el trámite mental.

Hoy empecé a hacerlo con "cosas" no materiales y se siente realmente bien. Hay que ser más cuidadosos porque no todo está ahí para dar felicidad; pero la esencia de la cuestión es reconocer si algo está enriqueciendo o haciendo bien; si no, habría que ver porqué sigue estando; si de plano empobrece o hace mal: se le da las gracias y adiós.

Silvia Parque

lunes, 25 de junio de 2018

¿Dónde están mis lentes?


No sé dónde están mis lentes. Deberé levantarme a buscarlos -a volver a buscarlos- porque un rato más de computadora sin lentes y me van a doler los ojos.

De verdad no se entiende que siga pasando esto; que pase casi cada día y varias veces al día... Creo que es mi autoboicot más evidente. Si fuera a análisis, trabajaría con el tema.

Hace poco, mi niña los encontró, casi en cuanto la uní a la búsqueda. Si las personas me oyeran decirle que es una gran encontradora, pensarían que solo le echo flores para subir su autoestima o algo así; pero no, varias veces los ha encontrado; también otras cosas, pero encontrar mis lentes es básico para la dinámica familiar.

Silvia Parque

viernes, 25 de mayo de 2018

Preocupación de oficina

Esta semana, dos noches he oído un disparo; la primera vez, cerca; la segunda vez, lejos. Pero ni de lejos me preocupa como el hecho de que la computadora se ha apagado unas siete veces en la última media hora. El problema es el cargador. Ya queda poco de su cable y deja a la lap, que no tiene batería, sin suministro de energía eléctrica. Pasa tan a menudo que ya le ha hecho daño.

Silvia Parque

miércoles, 4 de abril de 2018

Música

El casi recién llegado.
Hace unas semanas llegó a mi casa un reproductor de música: un Sony viejito. Le funciona el radio y se puede conectar al teléfono o a la lap -no sirve lo demás-. Llegó con un juego de bocinas, no sé qué tan buenas, pero estupendas para mí: mucho mejores que las que estaban en funciones.

Y he redescubierto la música.

Las melodías son otra cosa. Algunas son increíblemente superiores a lo que oía de ellas. Otras, al contrario.

Y me gusta -también me gusta bailar-.

A pesar de que conozco las generalidades sobre el efecto de la música en el estado de ánimo, nunca le he dado el lugar que merece. He creído que no soy musical. Sin embargo, el día que llegó la música con el reproductor y las bocinas, mi cuerpo lo apreció; mi mente lo apreció; realmente me hizo bien.

Silvia Parque

miércoles, 28 de febrero de 2018

No pensar

Estaba revisando una tesis sobre valuación de inmuebles cuando me di cuenta de que siempre pienso a "la oferta" y "la demanda" como dos caras de la misma moneda cuando no necesariamente lo son.

A menudo no pensamos en las cuestiones que no son los temas que más nos interesan o los temas con los que trabajamos y al menos yo, de pronto me pongo floja, pienso poco y eso es de algún modo alienante, de algún modo una pérdida.

Silvia Parque

domingo, 17 de septiembre de 2017

No les pondré una cadenita

Un día, dejaré de olvidar dónde dejé mis lentes. Entonces todo cambiará para bien.

En serio.

Se entiende no saber dónde quedaron lentes de descanso o lentes para el sol; pero los míos, de verdad los necesito para ver. Me los quito porque me incomodan; pero podría dejarlos siempre en el mismo lugar. Y no: casi cada día ocupo un buen rato buscándolos. 

Pierdo también otras cosas. Soy la clase de persona  a la que se le desaparece lo que está usando o acaba de usar (ahora, además, debo contemplar la posibilidad de que B haya tomado el objeto). Pero lo de los lentes es el colmo.

Silvia Parque

viernes, 1 de septiembre de 2017

De algo malo puede salir algo bueno

B tiene una pequeña bebé de plástico que recibió cuando cumplió un año.

La foto es mala, pero puede verse que la bebé perdió los ojos. Pasó hace tiempo.

Ayer la metió a bañar y le quitó la cabeza; la estaba usando de vaso. Debo haber dicho cien millones de veces que no se bebe el agua de la tina.

 Hoy por la mañana, encontré un ojo: fue una suerte que no se fuera al desaguar. Seguramente estaba dentro de la cabeza. ¿Quién iba a pensar que la decapitación le devolvería la vista? Porque con un ojo ya se puede ver. Solo hay que ponérselo.


Silvia Parque


jueves, 31 de agosto de 2017

Mucho ruido y pocas nueces

Las películas de antes presentaban los créditos al principio. En las mexicanas, me gusta leer todos los nombres que puedo; he encontrado en letras chiquitas, algún nombre de alguien que luego fue muy reconocido y eso me resulta simpático. En películas de otros países, me aburre. Supongo que es la misma prisa que extiende los treinta segundos que el microondas tarda en calentar algo.

Pero se pasan en los videos de Youtube. Para un video de cinco minutos: una especie de cortinilla de entrada de dos minutos, una especie de cortinilla de salida de otros dos minutos, y cuarenta segundos de saludo e introducción al tema. Exagero, pero por ahí va.

Silvia Parque

viernes, 7 de julio de 2017

Lentes

Me pesan los lentes. Necesitaba unos nuevos porque traía los otros sin una pata. Compré estos pensando en no tardar mucho en usar lentes de contacto. Todavía no tengo los de contacto y estos me pesan cada vez más, así que me los quito con frecuencia y luego no sé dónde los dejo. Hoy por la mañana, mi pequeña me dijo que estaban en la cocina y así di con ellos; amo su capacidad de comunicarse. Me fijaré dónde los pongo.

Silvia Parque.

viernes, 9 de junio de 2017

Cuando se va la pelota

La casa de mi abuela está frente a una escuela primaria. Tres veces me ha tocado salir en el momento en que a los niños se les va una pelota a la calle; hoy le tocó a mi abuela, quien seguro habrá pasado por la experiencia antes.

Es una escena que me gusta. Los niños gritan fuerte, alborotados. Cuando consiguen atención, uno pide la pelota "por favor"; cuando la reciben, varios dicen "gracias". He oído hablar mal de "estas generaciones"; de hecho, he encontrado muchos niños sin modales ni consideración, a la edad en que cabría esperar que los tuvieran; pero estos niños piden de buen modo.

Su juego depende de que alguien les haga el favor. Hay que ser miserable para no querer hacerlo, pero imagino muchas circunstancias por las que el transeúnte no pueda detenerse. Una vez que me lo pidieron, iba con B, sin carriola, y no fue sencillo. Lo logré, pero si no hubiera podido, alguien más lo habría hecho. Sé que es así; no obstante, me asombra el espíritu que hay que tener para jugar cada día, sabiendo que la pelota puede irse, confiando en que habrá alguien que la regrese.

Silvia Parque

domingo, 14 de mayo de 2017

Si no lo usas, se va

Escribí ESTA entrada en noviembre del 2011. Hablaba de que por fin estaba usando un difusor para aromatizar, luego de mucho tiempo de ponerme trabas para disfrutarlo. Muchos objetos los usé mucho menos de lo que habría podido o querido. Hoy no los tengo. Cuando entendí que lo que no usara iba a ser quitado de mi vida, esto empezó a suceder con mayor velocidad. Louise Hay diría que cuando tienes el conocimiento llegas a la manifestación del karma instantáneo.

Rentaré una casa pronto y prácticamente todo será nuevo para mí. Me propongo usar cada objeto. Me propongo usar cada hora del día, mi talento, mis habilidades y mi voz.

Silvia Parque

viernes, 12 de mayo de 2017

¿Por qué pagar si nada más es trabajo?

Estaba leyendo ESTO en Facebook y recordé la siguiente cita, de un trabajo de Evelyn Diez-Martínez*:
Los niños a partir de los 3 o 4 años saben que los adultos trabajan para obtener dinero, pero sus ideas no siempre son iguales a las de los adultos (por ejemplo, una maestra, un médico, un payaso o un músico pueden trabajar sin que les paguen, puesto que los sujetos creen que este trabajo está basado en relaciones personales y no institucionales).
Cuando lo leí pensé que muchos, muchos, muchos adultos piensan como niños de 3 o 4 años. Además de no comprender que son trabajos también aquellos en los que se trata fundamentalmente de diseñar, proyectar, crear algo abstracto, etc., el egocentrismo es mayúsculo. Recuerdo un artículo en el que una correctora de estilo explicaba algo que debería ser obvio: las razones por las que no iba a dar una leída a tu texto y opinar algo sobre él "como favor". No recuerdo quién era... En alguna parte decía algo sobre la creencia del otro, de que apreciarás que te comparta su tesoro, tanto como para sentirte suficientemente recompensada por el hecho de que te haya tenido en cuenta. Yo he detenido alguna llamada telefónica que rondaba los cuarenta minutos porque me disponía a cenar. Mi interlocutor estaba emocionado hablándome de sus dificultades con su tesis. ¿Sería posible que yo prefiriera cenar con mi marido**?

* La alfabetización socioeconómica y financiera y la educación para el consumo sostenible en México: algunas reflexiones desde la psicología y la educación. Publicada en el 2009, en CPU-e, Revista de Investigación Educativa, 8.
** Había un marido.

Silvia Parque