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martes, 7 de agosto de 2018

No querer

Un día tienes que poner punto final a los intentos de algo que no sale. AQUÍ hablo de abandonar la tesis. En esa publicación, Macondo comentó: "Las cosas son como son, no como se supone que tienen que ser. Es conveniente reunirse con uno mismo de vez en cuando para ver si estamos en el camino que queremos y podemos estar".

A mí me parece bien difícil "finiquitar" un asunto cuando no se han agotado totalmente los recursos o las posibilidades de que salga adelante. Soy malísima para iniciar cosas y abandono muchas de las que inicio en la primera parte del camino, pero no las abandono en mi mente: en mi mente siguen apareciendo como algo que podría ser -no que pudo ser-. Y pesan.

Lo más difícil de "finiquitar" en mi vida ha sido mi matrimonio. He tardado años en terminar-de-terminar. ¿Cómo, con toda esa historia? ¿Y si intentara más así o menos de la otra manera? Habría sido mucho más conveniente terminar cuando todo se descompuso, pero entonces no habría nuestra hija. Habría sido mucho más práctico terminar cuando era evidente que ya no nos moveríamos de nuestras posturas de "esto quiero, esto puedo, esto soy"; pero ya que no lo hicimos, rescaté haberme dado la certeza de agotar mis recursos y las posibilidades de que eso saliera adelante. Así iba yo por la vida hasta hace poco, cuando noté algo terrible. Creo que lo había notado antes, pero no de esta manera tan impactante:

Lo crucial nunca fue no poder. No podía, no podía y no podía, pero seguía intentándolo. Un día, ya no quise. Otro día, incluso, supe que podría poder, pero ya no quería. Me dolió el alma, otra vez. Y nada: "que las cosas son como son, no como se supone que tienen que ser".

Silvia Parque

jueves, 21 de julio de 2016

El final de una sociedad de dos

Hoy oí hablar a Pablo Fernández de los estragos que causa el término de una sociedad de dos. Cómo pierdes el derecho a usar las anclas de identidad que daban sentido a tu vida. Cómo algunos resistimos en el límite del final, evitando pasar al otro lado, donde ya no hay nada porque no hay lo que había.

Puede parecer que la angustia del paso al vacío es lo peor o que el vacío después del fin es lo peor de lo peor. Pero lo infernal está en la automatización de esas vueltas en círculos donde una se desliza cuando algo no funciona y, sea que en realidad pudiera arreglarse o no, se han declarado ya las nulas intenciones de arreglarlo. Él usó la expresión "parejas civilizadas": los acomodados al continuo perdón de cosas que ya no importan.

Silvia Parque

miércoles, 24 de febrero de 2016

Me canso

Antier por primera vez hice payasadas para que B comiera. Ayer por primera vez le metí algunas cucharadas en la boca; no la forcé ni le di algo que no le gustara, pero se las metí cuando abría la boca. No me gusta hacerlo, pero me preocupa que coma poco por la gripe, habiendo pasado tan pocos días desde que comía poco por la infección en la garganta. Afortunadamente, no deja de querer leche, y sigue tomando leche materna; pero siento que adelgaza.

Desde ayer, tose. Le dijeron a su papá que lo que trae no contagia, pero mi niña no tosía, y ahora tose. Yo estoy enferma también, así que "pido esquina" porque lo demás no se detiene, al contrario: parece que las demandas -de atención, de dinero...- se llaman una a la otra, y he pensado que está bien: que sin los momentos de crisis, no me movería a un lugar diferente: sería como el hámster dando vueltas en su rueda. Así que creo que está bien, pero me canso.

Silvia Parque

lunes, 16 de febrero de 2015

Buscar lo que está en las manos

He pasado más de una vez por la simpática sensación de "¡qué cosa!", buscando los lentes que traía puestos. Con eso no pasa nada, pero con otras cosas, sí.

Para quienes tenemos el postergar como talón de Aquiles, "la búsqueda" se puede convertir en el modo perfecto de convencernos de que estamos haciendo algo o a punto de hacer algo, o de que es bueno que no estemos "haciendo algo" porque todavía falta encontrar otro algo. Me cuido de eso porque ha sido mi debilidad. Escribiendo una tesis, caí sucesivamente en la búsqueda de información, en la búsqueda de la mejor expresión, y en la búsqueda de claridad en las ideas; una se puede quedar por ahí durante años. Así, otras personas buscan el momento para emprender, para ir tras su sueño, para atreverse a darle a su vida el giro que quisieran; no lo encuentran porque lo están buscando, y buscar no es encontrar.

Tengo esto en mente porque el fin de semana se me presentó la oportunidad de ver de nuevo, sin ninguna posibilidad de hacer como que no veo o darle la vuelta, la siguiente simpleza: si ya Dios me dijo qué tengo que hacer, no hay nada más que tenga que escuchar y nada que tenga que hacer antes. Si lo hago, estoy de la mano de Dios y pasará lo que tiene dispuesto; si no lo hago, estoy por mi cuenta. Y lo que dijo que hiciera es exactamente lo que dijo, no la versión abreviada, edulcorada o con arreglos; cada cosa que "ajusto" de su instrucción, me deja un poco por mi cuenta.

Silvia Parque

miércoles, 4 de febrero de 2015

Economía de la inmediatez

En muchos casos sale más barato comprar el paquete grande, que el pequeño; pero si necesitas comprar tres productos, a veces resuelves comprar el paquete pequeño para poder llevar las tres cosas. Te queda claro que con poco dinero se hace más importante usar bien el dinero; pero "usar bien" significa renunciar a una de las tres cosas en la lista...

Todos preferimos no pagar multas ni recargos, pero cuando pagar a tiempo una cuenta implica hacer cenas frugales durante un mes, es muy tentador postergar el pago. Hacer de eso un hábito, te mete en problemas; pero tener disciplina con algunas economías, puede hacer necesario severidades que duelen, y a casi nadie nos gusta que algo nos duela, aunque sepamos que el dolor prevendrá un daño.

Para salir de la economía de la inmediatez se requiere aguantar la respiración y hacer lo prudente, en lugar de ir saltando al compás de lo que el día a día marca como urgencia.

Silvia Parque

lunes, 17 de marzo de 2014

Ver la frustración repetida

Una de las cosas a las que doy poder para desinflarme, es a la conciencia de que repetidamente experimento frustración por la misma causa. Por estos días he visto que no soy la única. Para un conjunto de mujeres, la conciencia de que continuamente viven frustración por la misma causa, incluso durante años, les resulta altamente desalentador.

No son las cosas que frustran, ni la frustración en sí misma, y en realidad, tampoco es el hecho en sí de que se repitan las frustraciones, sino la conciencia de que se repiten. Por ilustrar: si yo fuera una estudiante que reprueba continuamente sus asignaturas, el desaliento mayor no sería por reprobar, ni por lo que pienso y siento cuando repruebo, aun cuando esto se repita una y otra vez; sería por el darme cuenta de que repruebo una y otra vez. Creo que esta conciencia activa un mecanismo golpeador de autoestima y de expectativas. Pero también puede ser el detonante para cambiar de rumbo.

Silvia Parque

jueves, 30 de enero de 2014

Una mujer en la calle, otra mujer

Gerardo Fernández Noroña (@fernandeznorona) twittea: "Un cabrón pegándole a una mujer en General Cepeda 1065. Tuve qué (sic.) intervenir y traigo a la mujer conmigo"

Hace un par de meses, caminaba cuando vi un pleito de pareja por el que iba a tener que pasar. Ella terminó con la escena dándose vuelta -dándole la espalda- y caminando hacia el mismo sentido hacia el que yo caminaba. Cuando quedamos una junto a la otra, me dijo: "ese hombre me quiere pegar". Sentí miedo. Le dije que siguiera caminando, que más adelante había gente. Ambas caminamos unos cuantos metros hacia la misma dirección. Ella cruzó la calle, se detuvo unos segundos en la parada de camión; pero volvió a cruzar la calle, regresando a la acera donde yo estaba, y siguió caminando. Sé que cruzar y volver a cruzar no fue cualquier cosa: no sabía qué hacer. Evitó mirarme porque se avergonzó de haberme hablado; seguro intuía lo poco confiable que se veía, tan alterada. También estuve como loca, en la calle, alguna vez; también he estado avergonzada de mí misma por encarnar el efecto de un comportamiento tal de otra persona -también he estado avergonzada de mí misma nada más que por mi comportamiento, pero esa es otra historia-.

Hay unas culpas que cargamos que en el fondo son casi culpa por ser mujeres. A veces, la empatía de alguien, el apoyo solidario de alguien, ayuda a descargar. Entonces podemos decidir mejor hacia dónde caminar.

Silvia Parque

jueves, 23 de enero de 2014

Si no es una cosa será la otra

Hay una situación personal que me frustra continuamente y, sin embargo, al mismo tiempo me produce beneficios por los que me mantengo en la situación. Le he dado vueltas al asunto buscando maneras de evitar frustrarme o vías para obtener los mismos beneficios por otro lado; no he encontrado modo de lo uno ni de lo otro.

He resuelto que necesariamente pasará una de las siguientes cosas:

a) La frustración llegará al grado de que, en comparación, los beneficios sean menos atrayentes y terminaré con la situación.

b) Me acostumbraré a la situación de modo que deje de sentir frustración.

c) Sin buscarlo -porque buscándolo no ha sucedido-, llegará el modo de obtener beneficios fuera de la situación.

Silvia Parque

martes, 31 de diciembre de 2013

Después de los héroes

Supongo que casi todos crecemos con héroes. Hay un punto en el camino, sin embargo, en el que algunas personas nos asumimos en el lado de los no-heroicos, nos salimos de la carrera (nada más se trata de estar) y encontramos identificación con otros que también se salieron y empatía con los que perdieron o van atrás -que no es lo mismo que haber elegido jugar a otra cosa-.

Fui una niña católica con especial afecto hacia Poncio Pilatos. Me parecía terrible cómo tanta gente se ocupaba de señalarlo semana con semana. La superioridad moral es uno de los triunfos que más me hace hacerme a un ladito. Como casi todos, prefiero a los que se parecen a mí.

Silvia Parque

lunes, 23 de diciembre de 2013

Volver al norte

Ya tenía algo de norte en la congregación familiar a propósito de la boda: las palabras, la forma de bailar... pero de eso he tenido un poco de cuando en cuando, y no es el norte en realidad. El norte llegó cuando empecé a ver llano desde la ventana del coche carro. Pasando por Zacatecas, me saludó el frío. En Coahuila, pedí chuleta de res.

Ya en el rancho grande, abrí los ojos con las luces que rodean el lugar donde viví; llegué a una casa en la que viví. Amanecí contenta.

Silvia Parque

lunes, 11 de noviembre de 2013

Ni prisa por llegar ni vueltas en círculo

Se ha dicho que quienes crecimos con microondas, esperamos que todo en la vida se cocine de inmediato; pero en generaciones pasadas también hay montones de abandonadores de proyectos. No se nota porque al parecer, la mayoría de las personas se centraba en sobrevivir, y hacer realidad los sueños era realmente poco esperado.

Creo que pasa una de dos cosas: desistimos al no ver una señal de que vamos por buen camino, casi siempre porque somos incapaces de reconocer las señales -que a veces son, simplemente, las sensaciones de estar en lo que corresponde-; o bien, aminoramos el esfuerzo ante las señales de que vamos por buen camino, y se detiene el avance.

A mí los caminos me gustan mucho. Me dan condiciones para pensar, y pensar es lo que más me gusta. Pero si se junta ese gusto con un poco de turbamiento y un poco de pereza, el camino atrapa, y una se queda nada más yendo, sin ir a algún lado -como la astronauta de Gravedad, que nada más conducía-.

Silvia Parque

domingo, 20 de octubre de 2013

Condiciones administrativas del aprendizaje vital

Como trabajo con índices de aprobación y cosas por el estilo, me han estado rondando paralelismos entre la vida y las condiciones administrativo-académicas de la universidad. Repetir el curso de la asignatura que reprobaste ya implica un costo económico -además del tiempo extra-, llevártelo a "especial" pone las cosas  más difíciles: a veces hay que cumplir pre-requisitos para poder inscribirte / aprobar una asignatura específica. La gran diferencia es que en la vida no te "dan de baja"; puede que una se rinda, pero eso lo hace una misma.

Donde trabajo, se determinó limitar la carga académica de los alumnos con determinada cantidad de materias reprobadas. Y así es también en la vida: si traes varios pendientes por resolver, la temporada siguiente se tratará básicamente de eso.

Dentro de poco, se espera tomar alguna medida para poner en orden a los alumnos que dejaron pasar el tiempo sin cursar las materias que les correspondían (una cosa es reprobar y otra no haber cursado). Como en la vida: puedes ignorar u omitir algo por lo que te toca pasar, pero en algún momento, algo te va a obligar a pasar por ahí.

Silvia Parque

viernes, 6 de septiembre de 2013

Ahora estoy distante

Van a cumplirse cinco meses de que vivo sola. Primero monté un campamento en el primer sitio donde pude meterme. Luego me instalé en una habitación cómoda, en un lugar que me resulta conveniente. Pasaron dos o tres semanas sin que viera a mi marido. Hablar con la persona con la que has vivido más de diez años es diferente cuando no estás viviendo con esa persona. La tarde en que volvimos a vernos, entre otras cosas, dijimos que nos amamos. Siempre lo hemos dicho. A él no le gusta que hable sobre él, pero últimamente no lee el blog, así que para cuando se moleste ya habrá llovido y se habrá secado el piso.

Fuimos viéndonos cada vez más y empecé a disfrutar un grado de romance y amabilidad que me enamoró de un modo en que no me había ocurrido antes. No nos separamos peleados, al contrario; la última tarde que pasé en la casa -viviendo ahí- fue especialmente dulce: tan dulce como dolorosa. La cosa fue que yo creía que pasábamos por un buen momento; pero fui queriendo "más": palabras, actos... un hijo; resultó que a él no le parecía que pasáramos por tan buen momento; puestas las cartas sobre la mesa, concluí que por salud mental, sería bueno irme. Hace unos años tuvimos una gran crisis en la que fantasee mucho con irme. Hice realidad la vieja fantasía.

Curándome en salud, dejé claro que no me separaba de él: que me iba a otro sitio para que pudiéramos trabajar en cuestiones personales, porque no era capaz -yo- de estar junto a él en las condiciones en las que él podía estar. Cinco meses después entiendo que no podía soportar la palabra en ese momento, pero que lo que hicimos fue separarnos. Tuvo la cortesía, cuando fue necesario, de dejar claro que se considera casado y que soy su esposa. Pero hace unos días tuvo un lapsus. No menciono la frase que se le escapó, porque trato de medio respetar la parte suya de esta historia que él no querría publicada; pero el caso es que puedo notar que el ciclo de separarnos para pensar-replantear, etc., no puede dar mucho más de sí. O para un lado o para el otro, pero toca dar un paso.

Encontrarme sola fue muy difícil. Las primeras semanas fueron terribles; sin embargo, tienen de bueno que  me hicieron valorar la amistad. A lo largo de los siguientes meses, reencontrar al hombre que amo ha sido extraordinario; no me queda claro que a él también le pase algo así, pero bueno... llegamos al día en que dijimos que hablaríamos sobre qué iba a pasar.

Planeamos volver a estar juntos y nos dijimos cómo nos gustaría que fuera. Desde entonces estuvimos cada vez más cerca, literal y metafóricamente. Se fueron presentando situaciones motivo de roce y reaccionamos bien. Todo pintaba bonito y me alteré. Me convertí, espero que temporalmente, en Silvia Sensible. Me di cuenta de que soy yo quien busca la casa para mudarnos: él comenta, pregunta; pero porque yo saco el tema -¡él no saca el tema!- Es cariñoso, pero si estoy triste, me consuela poco. Si estoy enojada, apenas lo soporta. Y de pronto me enojé por una lista de cosas que vinieron del pasado a molestarme. Sería fácil si yo pudiera reclamarle y él me pidiera perdón de rodillas, llorando a moco tendido y jurando que me ama como nadie más podría amar a nadie. Pero no va a hacer eso, así que no es fácil.

Ahora estoy distante. En este párrafo me parece que le comprendo y quisiera haber sido un apoyo hace un momento, que nos vimos. Al mismo tiempo me siento ofendida porque no compensa mis inseguridades con los arrebatos de amor que de todas formas no acabarían con mis inseguridades.

Pienso "¿le llamo?" "¿no le llamo?", y me molesto porque siempre llamo yo; luego recuerdo que en realidad no "siempre llamo yo" y que me ama. Tal vez no se trata de eso: tal vez es que me duele que no esté en condiciones de hacer conmigo un plan para mudarnos. ¿Por qué habría de hacerlo yo sola? Es cosa de dos. Me doy cuenta de que empiezo a dar vueltas. Me detengo.

Silvia Parque

jueves, 18 de abril de 2013

"Si hubiera" y estrellarse contra la pared

Suelo suponer que con un poco más de esfuerzo o un poco más de calma, habría podido lo que no pude. Casi siempre es verdad; pero el punto es que no podía tener un poco más de calma ni esforzarme un poco más, cuando no pude.

Hay una película en la que el protagonista y otras personas, sobreviven a la caída de un avión. Tienen conflictos por haber sobrevivido entre mucha gente que murió. Una de las sobrevivientes es una madre cuyo bebé, al que llevaba en brazos, muere. El protagonista y ella, una tarde, van en coche rapidísimo a estrellarse contra una pared, mientras ella sostiene una caja lo más fuerte que puede. La gente cree que han querido matarse, pero no; morir habría sido un efecto secundario. Ella necesitaba saber que había sostenido a su bebé todo lo que había podido. Cuando se estrellan con la pared, y ella se da cuenta de que el objeto que sostenía con todas sus fuerzas, se le ha escapado, puede estar tranquila.

No aceptar que uno no puede el "poquito más" que haría falta en un momento determinado, puede conducir a estrellarnos con la pared. A veces, acompañados.

Silvia Parque

martes, 16 de abril de 2013

Hace un año, hace dos años, hace diez...

Lo que se escribe, permanece; entonces es posible revisarlo, y revisitarnos en lo escrito.

Podemos perder la conciencia de cuánto tiempo hemos dado vueltas; pero si ha quedado registrada una posición en el espacio, con una fecha determinada, y reconocemos el registro, se hace difícil sacar de la conciencia que ya estuvimos antes donde estamos, se desencadenan los recuerdos y vienen las cuentas de tiempo...

Silvia Parque

domingo, 24 de marzo de 2013

Lo que va primero

En una de las películas del perro Beethoven, el papá y la mamá dicen:

     Él: Mi sueño se está desmoronando ¿y tú te preocupas por un perro?
     Ella: Tu familia se está desmoronando ¿y tú te preocupas por un sueño?

Hacer una lista de prioridades nada más es fácil en las cuestiones de oficina.

Silvia Parque

sábado, 9 de febrero de 2013

A ver: sin pensar

Hay encuentros que pospongo. Siempre que he pospuesto algo que de verdad me interesa, o que es necesario para obtener algo que de verdad me interesa, ha sido por miedo; así que debe ser por eso que pospongo los encuentros. Pero hay que hacer lo que hay que hacer, si una quiere seguir figurando en los juegos de adultos en los que se mete...

Silvia Parque

viernes, 28 de diciembre de 2012

Hacer o dejar estar

Cuando algo ha quedado claro, sea que se haya resuelto o no, habría que dejarlo estar: dejarlo por la paz. 

Si se decidió hacer algo respecto a la cuestión, pues se hace y se espera a ver qué pasa; entre el hacer y el resultado, habría que seguir con la vida. Igual hay que dejar que la vida siga, si se decidió no hacer algo.

Y si se decidió hacer algo y se pospone ese hacer, o si no hay una decisión sobre hacer o no hacer, mayor razón para dejar todo tranquilo, hasta que la vida dé nuevo aviso.

Usualmente, dar y dar vuelta a las cosas, marea.

Silvia Parque

sábado, 15 de diciembre de 2012

Mateo 5:37 y que sea como lo recuerdo

Estaba replanteándome la vida, a propósito de terminar un ciclo con el año viejo, y se me metió en la cabeza: "Digan sí cuando es sí, y no cuando es no..." Fui a buscarlo.

"Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede". En el Nuevo Testamento de Los Gedeones Internacionales.

"Simplemente signifique su palabra Sí, Sí, su No, No; porque lo que excede de esto proviene del inicuo".  En la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, de la Watchtower...

Pero buscaba la vibración de los sonidos de aquellas palabras -esas-, y fui a la versión en línea que ofrece Catholic.net [aquí el enlace]. 

"Digan sí cuando es sí, y no cuando es no; cualquier otra cosa que se le añada, viene del demonio".

Será por algo, que volvemos al origen de una experiencia.

Silvia Parque

martes, 20 de noviembre de 2012

Razón para posponer

Es interesante considerar las razones por las que posponemos cosas importantes, que nos interesan o convienen. Me pasa con las cuestiones alrededor de la titulación de mi Maestría. 

Podría ser que me titulara, y no pasara nada más que el hecho de que cuando me digan "maestra" -por querer decir "profesora"-, estén literalmente en lo cierto. Pero también podría ser que aprovechara algunas ventajas que da el grado, y sobre todo, que cerrara un ciclo y comenzara otro: nuevo. 

Yo creo que -muchas veces- posponemos cosas como esa, por miedo a perder los pretextos que nos mantienen detenidos, o caminando en círculo.

Silvia Parque