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domingo, 22 de mayo de 2022

Enferma

Tuve una infección en la garganta. Creo que ya pasó porque hoy termina el tratamiento (antibiótico), pero todavía no me siento bien-bien. Al principio, creí que estaba pagando por una noche de desvelo; sin embargo, al día dos de sentirme mal, me di cuenta de que era el malestar de enfermedad. Eran los días de mi menstruación, que nunca me da mucha lata, pero seguro colaboró para noquearme. Además, ya había iniciado el calor y a mí el calor me afecta la presión. 

Gracias al ibuprofeno y a la amoxicilina, fui medio pudiendo con la vida -tengo mucho trabajo atrasado-; pero entre una cosa y otra, no compré sertralina a tiempo y llevo unos diez días sin ella. NO DEBO QUEDARME SIN SERTRALINA. Ya le he dicho a mi hija que le cambiaré a su madre por un gran perro San Bernarndo y, así como creo que cuidar un perro no es ser mamá, tampoco un perro puede ser la mamá de mi hija. Es solo que por momentos siento que lo haría mejor que yo.

Pero ya mañana compro la cordura.

Silvia Parque

sábado, 23 de abril de 2022

Ya voy...

Tengo un ritual para empezar a trabajar porque me cuesta mucho empezar, aunque quiera hacerlo, aunque sea una tarea que me interese y disfrute. Entre más tiempo haya pasado desde que interrumpí la tarea o desde la última vez que me ocupé de ella, más difícil es retomarla. Y en eso estoy en este momento, porque mis vacaciones han terminado y yo debo hacer esta noche y la noche de mañana, lo que pretendía hacer en un par de tardes y siete noches. 

Necesitaba descansar, así que me di una semana, de las dos que tuve de vacaciones primaverales. Fue una semana de arreglar pendientes, hacer trámites, descansar y el bonito día de pasear por otra ciudad, ir a los museos y al cine. La semana terminaría con la fiestita de mi niña, en domingo; el lunes sería justo el día de su cumpleaños, así que seguiríamos festejando, pero el martes pondría el cerebro a la obra. 

Y pues no.

B necesitó el lunes y el martes para reponerse del domingo y además los trámites de la semana anterior se extendieron a esta semana. Y a mí los trámites me desgastan: llegan a descomponerme.

El miércoles, muy cansada, hice un reacomodo mental de las cosas por hacer y dispuse que empezaría a trabajar en la noche del viernes. Pero no pude. Pensé: "bueno, en la noche del sábado, con todo encima, no podré posponerlo". Y hoy me senté, con ganas de abrir mis archivos, porque de verdad que quiero hacerlo, y empecé a sentir la opresión en el pecho, ese primer indicio de "ahí viene un ataque de ansiedad".  Escribirlo, ayuda. 

Silvia Parque

martes, 12 de abril de 2022

Trastorno de ansiedad y desgaste

Casi todas las personas adultas conocen la ansiedad. El trastorno de ansiedad es otra cosa: implica un malestar significativo que impide hacer cosas sin contar con ajustes relevantes y que desgasta física y emocionalmente. 

Hoy intenté hacer un trámite sencillo y antes de salir de la casa, ya estaba agobiada por alistar los papeles que debía llevar. Había tomado mi sertralina y aún así, empecé a sentir el aviso de un ataque de pánico. Me conozco bien, sé que hacer conmigo y el papá de B es cada vez un poco mejor dando contención; la sensación pasó y seguí adelante. 

Para cuando terminó la pequeña odisea de la mañana -por cierto, sin el objetivo alcanzado-, yo estaba desgastada: sin energía, pero no como cuando una se cansa porque hubo mucho trabajo, sino exhausta como con el alma atrapada por un alfiler en una enorme superficie rugosa.   

Si no las conocen, les invito a pasar por este sitio a leer poquito sobre: la teoría de las cucharas y la teoría del tenedor

Silvia Parque

viernes, 22 de enero de 2021

La sertralina y yo

 


Esta es una captura de pantalla de la página de "PLM", una editorial médica (https://www.medicamentosplm.com/Home/AboutUs), en la entrada que dedica a la sertralina.

Cuando estaba en la universidad y empecé a estudiar sobre la violencia, evidentemente me topé con la violencia de género; así conocí una idea que entonces me revolucionó el entramado sobre el tema: el consumo de alcohol no causa la conducta violenta de hombres contra sus parejas mujeres, como era común creer. Una vez que entiendes cómo funciona, parece de lo más evidente; pero si tienes mi edad o más años, habrás crecido escuchando que Fulano le pegó a su novia o a su esposa porque estaba borracho. Me recuerdo como de 19 años, leyendo que una persona tan borracha como para realmente no saber de sí, no tiene capacidad motriz para pegar -y atinar-; el borracho está desinhibido, pero ningún borracho come lumbre y, en todo caso, el hombre que sabe qué efecto tiene el consumo de alcohol en él y lo consume, está decidiendo ponerse en la situación de vivir ese efecto -si no puede evitar consumir, sí podría evitar consumirlo estando con su pareja-.

Siempre pienso en eso en relación con mi necesidad de sertralina.

Una tarde, hace como dos años, llamé al número de emergencias porque no podía más. Mi hija lloraba y yo estaba a punto de estallar. Me dieron una excelente atención de primeros auxilios psicológicos y casi al colgar comencé a buscar un psiquiatra o un neurólogo para hacer una cita. Ya había ido con un neurólogo años atrás; me diagnosticó Trastorno de Ansiedad Generalizada, me recetó medicina carísima y yo salí de un hoyo de aquel momento. Esta vez, la receta fue mucho más accesible: neupax y sertralina; pero el neupax me duerme y eso no es compatible con cuidar una niña y trabajar, así que solo tomo la sertralina. Luego, B tuvo su propia receta y estuvimos bien... Tan bien, que a veces olvido cuánto necesitamos, las dos, tener lo que nos han recetado.

A veces, me quedo sin sertralina un par de días y no pasa nada; pero esta vez me quedé sin sertralina como una semana y coincidentemente, B se quedó sin lo suyo. Malo. Muy malo. Ella de lo más irritable y yo de lo menos paciente al mismo tiempo. Le grité en más de una ocasión cada uno de estos tres días. Cada vez me disculpé con la consciencia de que la disculpa, cuando no hay cambio de conducta, es manipulación: cada vez sentí que "me ganaba" la desesperación. Le pedí a gritos que por favor dejara de quejarse y de llorar. ¿Y saben cuánto le hace daño la sobrecarga sensorial a una niña autista? Bastante. ¿Y saben qué tanto sobrecarga sensorialmente una mamá gritando? Mucho. Gritar es maltratar por más que lo hayamos normalizado. Si yo necesitaba gritar, podía salir unos segundos y gritar al aire, pero todavía no consigo construir ese muro infranqueable que me impida el grito, como sí hay un muro infranqueable que me impide pegar -ni se me ocurre, vaya: no tengo que proponerme no hacerlo porque no está en mi universo de posibilidades-.

Habrá ese muro, como que me llamo Silvia. Y no vuelve a faltar sertralina en esta casa, haya que hacer lo que haya que hacer.

Silvia Parque

martes, 2 de julio de 2019

Opinión Manzanas


Tengo una amiga, Alejandra. Hacemos varias cosas juntas, sobre todo, hablar, y decidimos hablar frente a la cámara de su teléfono y subirlo a Youtube :D

Nuestro canal se llama "Opinión Manzanas" y en nuestro primer video contamos cómo vivimos nuestros trastornos mentales... porque Dios las cría y ellas se juntan.

Están cordial y emocionadamente invitadas e invitados a pasar a ver, suscribirse y compartir ;)


Silvia Parque

martes, 15 de enero de 2019

Empezando el año con lo que hay

Mi fe en que mi plan para el año funcionaría, se basó en que está contemplado que habrá días malos o días simplemente incompatibles con el trabajo. Es una de las grandes ideas del método de Debbie Ford para tener tu mejor año: considerar qué vas a hacer con los días que nomás no puedes.

Y ocurrió que apenas el primer día ordinario después de la temporada de fiestas, me puse loca, como hace muchos años.

La gente dice que a todo el mundo le pasa; pero, no. Todo el mundo tiene un mal día, todo el mundo pierde la paciencia o sale de sus casillas; pero no todo el mundo se descompone del modo en que ocurre cuando se cursa con un "trastorno mental". Se pone feo. No obstante, para mí fue algo bueno notar la enorme diferencia de esta breve crisis de un par de días, respecto a las temporadas terribles de hace varios años. Lo realmente malo es que ahora había una pequeña niña asustada que pagó los platos rotos; pero esa es otra historia (escabrosa y llena de culpa)...

El caso es que no hice lo que me pone más mal, hice lo que me ayudaría a sentirme mejor y eso que se oye tan lógico está a una distancia enorme de lo que ocurría cuando estrenaba el diagnóstico de TAG. Además, el papá de B fue -y está siendo- un increíble apoyo. Nunca volveré a dudar que fue bueno terminar nuestra relación de pareja: esta "otra" relación que tenemos, como miembros de una familia sin vínculo romántico, le permitió cuidarme y sostenerme de una manera que no era posible cuando se implicaba de otro modo con/en mi locura.

Así que efectivamente empezar lo planeado con todo y esto; sobre todo, continuar después de la pausa de mis horas incapacitada, me dice que es posible hacer las cosas con lo que hay: con lo que soy y como estoy. Y eso es muy bueno.

Silvia Parque