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viernes, 20 de junio de 2025

Lo malo que tengo

Fue hasta ya siendo adulta, que conocí la envidia y que tuve necesidad de controlar mis montos de agresión. Como cualquier persona, enfrenté desafíos en mi desarrollo socioemocional y nunca he sido un dechado de virtudes: me porté mal muchas veces; pero esta cuestión de ver brotar lo malo nivel ponzoña y necesitar hacerme cargo, así equiparable a una infección que hay que detener, pocas veces; específicamente, esas dos veces, hasta hace unos años.

Pasó por tercera vez cuando se dio a conocer que las asesinas de Lucio Dupoy habían sido golpeadas. 
Me dio gusto. 

Trabajé intensamente con eso de inmediato: no dejé que el brotecito-germinado se desarrollara; pero ya había-sido, es decir, fue, germinó: era el mal. Y hace poco, por otra situación, sentí que estaba a punto de sentir ese "gusto". No dejé que ocurriera, pero me quedó claro que lo que nació aquella vez, ante la agresión sufrida por las asesinas, llegó para quedarse. 

Ahora, desde hace días, estoy en guardia con mis reacciones ante las noticias de la guerra. Me tengo bien observada, lo tengo hablado con Dios; pero sé que "eso" está ahí. 

Silvia Parque

lunes, 17 de junio de 2019

¿Solo con tu pareja?

Muchas personas se alteran con las relaciones que tiene su pareja con otras personas. Yo me voy casi al extremo opuesto; pero, entendiendo que en nuestra cultura lo predominante es que las parejas acuerden tener sexo y romance solo entre ellos, de cualquier manera creo que el "solo con tu pareja" se extralimita de modo inconveniente. Hay una especie de negación y a veces represión del hecho de que ambos siguen estando en relación con el resto del mundo y que eventualmente podrían sentirse atraídos hacia otras personas. 

  • Hay quienes tratan de impedir cualquier oportunidad para que su pareja entre en relación con cualquier persona del género hacia el que se siente atraído. 
  • Hay quienes se sienten agraviados ante cualquier evidencia de no ser lo único en el mundo para el otro, especialmente, de no ser la única persona que les atrae. 

Ambas posturas provocan diferentes combinaciones de ansiedad, angustia, afán de control, ocultamiento y engaño.

Si tienes pareja, se supone que quieras pasar el tiempo con ella; pero, ¿absolutamente todo el tiempo? Y, ¿tu cuerpo deja de reaccionar a la química de otra persona que te atrae? Yo pienso que ni quieres estar absolutamente todo el tiempo solo con tu pareja, ni dejas de sentirte, eventualmente, atraído por otras personas. De hecho, otros también lo piensan, por lo cual tratan de reprimir esta "tendencia". Y ya sabemos lo que pasa con lo que se reprime a lo bruto.

A mí se me hace normal que si un hombre ama la música clásica y a su esposa no le gusta, él vaya a conciertos de música clásica con una amiga que también ama este tipo de música. Se me hace normal que una mujer con pareja tenga un súper amigo con el que toma café o cerveza y platica, igual que hacían antes de que ella tuviera pareja.

Y si de pronto miramos a una persona que nos atrae, qué feo tener que fiingir que no miramos nada, con la persona a la que se supone tenemos más confianza. No esperas más, no quieres más, solo te parece guapa o guapo y cuando coinciden, te quedas unos segundos de más comentando algo que te haga parecer interesante y sumes la panza: es todo.

Silvia Parque

martes, 12 de febrero de 2019

La convención de lo aceptable

Vi una película buenísima el domingo. Hay una parte en la que un hombre mayor le dice a un hombre que acaba de tener un hijo, que no se estrese con la idea de que hay papás haciéndolo bien porque no los hay. El resto de las personas en la habitación, excepto el recién nacido y el hijo de este hombre mayor, van diciendo que sus papás sí lo hicieron bien. La escena es muy graciosa.

Pero yo estoy con el hombre mayor. Sí hay papás y mamás que lo hacen bien, por supuesto; pero nadie hace nada de modo inmaculadamente perfecto.

De cualquier manera, compararnos no tiene sentido.

Hace bastantes años, el papá de B tuvo algo que hacer en un poblado de la sierra. Andando por ahí, le dieron ride a una señora y a sus hijos, que volvían de la escuela. Él no es delicado, pero dice que el olor que desprendían era nauseabundo... Resulta que la señora venía de hablar con la maestra.- La maestra quería que los niños se bañaran y la señora lo iba contando en plan "qué ocurrencia": ella no tenía agua en su casa ni tenía modo de calentar el agua con la que se bañaban, cuando se bañaban. Estamos hablando de la sierra de Chihuahua, es decir, de clima helado. No iban a bañarse para dar gusto al olfato sensible de los civilizados con regadera, agua caliente y todo el jabón que pudieran querer.

Últimamente, me acuerdo de esa anécdota porque mi regadera eléctrica se descompuso...

Me han estado saltando a la vista como brotes de granos en un ataque de varicela, evidencias de las "bajas calificaciones" que sacarían las personas a mi alrededor en la evaluación que se nos hace para entrar en el conjunto de los aceptables. ¡Hay un montón de reprobados y una creyendo que es la única! Y hay un montón que sobresalen en algo, pero dejan mucho que desear en otra cosa. Y los que están muy-muy bien en algo jugaron con ventaja o le quitaron la gracia al juego. No es envidia, en serio; lo digo empezando por mí, que estoy muy-muy bien en alguna cosa: en lo que he tenido ventaja.

Esa historia del trabajo duro y la dedicación persistente para alcanzar una meta tiene muchas letritas pequeñas. Hay que conseguirnos una lupa.

Por ejemplo, estoy creyendo que el secreto mejor guardado del mundo es el de la suciedad y el desorden doméstico. Claro que hay casas que están como para foto de revista; pero eso cuesta: tiempo, cuerpo, vida... o responde a condiciones materiales de privilegio. No es gratis, nunca. No se trata nada más de poder o no poder pagar a alguien para que haga el trabajo; se trata de que no es lo mismo cómo queda el piso cuando es de cemento o de cerámica, ni queda igual con cerámica de segunda o de tercera; ni con o sin el súper limpiador; ni cuando afuera hay terregales...

Si en cualquier condición, aspiras a algo que queda lejos de tu realidad inmediata, te conviene reflexionar sobre esa aspiración para tener motivos y no azotes. Hay que preguntarse "para qué" y quién puso el estándar. Ojalá nos quede claro cómo nos gastamos la vida.

Nos meten en una loca carrera por ser aprobados que nos jode. Lo puedo ver ahora con el impacto que le produce a B el asunto de los sistemas de recompensa en el preescolar (siendo que en casa no hay premios, castigos ni nada de eso) -ya nos estamos ocupando-.

Hay libertad y amor propio afuera de la convención de lo aceptable.

Pienso en esa imagen de Mafalda con la leyenda de "paren el mundo, que me quiero bajar" :D Sí te puedes bajar de un montón de viajes donde te han cobrado un pasaje de primera, te han metido en el maletero y te llevan a un destino elegido por otros.

Silvia Parque

lunes, 4 de febrero de 2019

Ese mundo al que van nuestros hijos

Este fin de semana vi varios videos de "Gente maravillosa" en Youtube. Aunque la idea del show de sentimientos no me cae bien, pienso que es útil dar visibilidad a la discriminación y a la injusticia.

Yo me fijo en la reacción de las personas expuestas a la situación montada: en los recursos y dificultades de unas y otras. Y pienso en mi hija... en que haya alguien dispuesto a darle una mano si lo necesita; en que a su vez, ella tenga intención y capacidad para dar una mano a otro.

Estos días, varios de los videos que vi se centraban en personas con acondroplasia. Me implico porque si B tiene una talla baja notoria y se hacen más evidentes otros de los signos del Síndrome de Turner, andará con su singularidad por ese mismo mundo recreado en los videos. Nos centramos en enseñarle a conocer su valor, a creer en sí misma y defender el lugar que ocupa en el mundo; pero a veces, por un momento, me da miedo. A todos los pueden molestar por algo; pero unos están más expuestos que otros, para unos es más injusto que para otros.

Silvia Parque

jueves, 22 de noviembre de 2018

A la hora de la hora

¿Han visto en Facebook esas publicaciones inspiradoras o dulces o de algo que es la gran cosa y que se aleja de lo ordinario?

Tienen gran éxito.
Para eso se hacen. 
Y no hay problema con eso: es Facebook.
Creo que es más o menos la naturaleza del muro: "mira esto, qué genial; se merece un me-gusta". 

Yo también reparto pulgares arriba y corazones donde me place, sin que eso me comprometa a nada más que sostener que he dado click en "me gusta" o "me encanta" -y puedo quitarlos-.

Pero no deja de asombrarme el tamaño de la distancia entre la cantidad de reconocimiento o alabanza a una forma de hacer, a un estilo de vida o a una corriente de pensamiento que se presenta en una postal o una semblanza y esa misma forma de hacer, estilo de vida o corriente de pensamiento tal como se presenta en la realidad material o en la cotidianidad. A veces, será que el "me gusta" se puso sin pensar o que es pura pose; pero creo que sobre todo, se debe a que las personas no visualizan lo que llamo "el paquete completo". Quieren a la mujer libre, pero no soportan a la niña desobediente. 

Vi un video hace unos días, de los que comparte BBVA (AQUÍ ESTÁ la página), en el que una persona cuenta cómo se fue a recorrer el mundo. Siempre que veo estos videos tienen un montón de "me gusta" y este caso no era la excepción. A mí también me gustó. Sin embargo, me da por pensar que muchas de las personas aprobando el discurso de ese hombre al que no conocen, en realidad no se muestran tan aprobadoras con las personas cercanas que se atreven a ir tras sueños locos. Muchas veces, cuando lo singular o atípico está cerca, no se ve como extraordinario y maravilloso, sino como raro o anormal en un sentido que va hacia "inapropiado". Cuando una persona "realista" ama a alguien, del modo común en que se ama, suele desear para esa persona un camino convencionalmente seguro hacia un éxito convencional; algunos tienen gran dificultad para aceptar que su persona amada no irá por un camino de ese tipo. Y es que a veces tarda en llegar el momento en que, con expresión satisfecha, te sientas a platicar cómo te fue en tu vida soñada... a veces no habrá esa vida soñada. Y el trayecto, que desde mi punto de vista siempre vale la pena, puede poner nerviosas a las personas que proyectan su propio miedo en el soñador o a las personas que no pueden estar en paz con dejar a su ser amado en manos de Dios; puede suscitar la crítica y hasta el desprecio de los responsables convencionales, sobre todo de quienes cargan en su corazón sueños abortados.

Frecuentemente veo esta distancia entre el éxito de propuestas educativas en las redes sociales y su aceptación en la realidad. Los videítos sobre innovaciones exitosas en otros países son geniales, pero si el agente educativo que se propone hacer lo que nunca se ha hecho se llama Juán Pérez o María González, mejor hay que seguir haciendo lo de siempre. Las frases sobre educación emocional quedan muy bien cuando se acompañan de dibujitos tiernos, pero no aplican a la hora en que la criatura "hace berrinche" o cuando pega o cuando... justo cuando se necesitaban.

Silvia Parque

viernes, 13 de abril de 2018

Los mecanismos de la recompensa

Escribía AQUÍ sobre la maravilla que son para mi vida las aplicaciones en mi teléfono. Hace unos días descargué Roubit [AQUÍ ESTÁ], un "gestor de rutina diaria" y de inmediato sentí su efecto. Me hace hacer las cosas. Una maravilla. Tenía muchísimo sin conseguir hacer en un día todo lo que quería y zaz, que lo consigo. ¡Quienes diseñan estas cosas merecen hacerse ricos!

Roubit es básicamente una lista de lo que tienes por hacer, en la que marcas si ya lo hiciste. Una especie de agenda sencilla. ¿Entonces por qué no simplemente tomar un cuaderno, enlistar las "cosas por hacer" y marcar cuando se hayan hecho? Es una opción; pero en mi caso, no tiene el mismo efecto. Cada detalle en la aplicación ayuda a que funcione del modo en que lo hace; por ejemplo, que cuando todas las tareas fueron hechas, aparezca una carita feliz en el día correspondiente, en el calendario. 

¿Qué gano con las caritas felices? ¿Qué diferencia hace el hecho de que a cada cosa le corresponda un color? Si fuéramos robots, no importaría. Si fuéramos más espirituales tendríamos motivaciones más trascendentes. Pero la verdad es que funcionamos siguiendo determinado estilo de pensamiento, en concordancia con determinados esquemas mentales y respondiendo a condicionamientos. 

Me resultó muy ilustrativo el cambio en Duolingo [ESTE SITIO]: un sitio para el aprendizaje de idiomas en el que practico mi inglés y me acerco al francés. Su modelo funcionaba de una forma que me encantaba, a mí y a otros tantos; cambiaron la jugada y la primera reacción de varios es de respingo: podemos pensar que es resistencia al cambio, pero hay algo más. En el modelo anterior, el avance iba dorando circulitos; el camino se marcaba como "ya hecho" y se accedía a lo siguiente. Con el modelo nuevo, nuestros circulitos perdieron su color dorado y nos dan oportunidad de hacer más niveles de las mismas unidades. Fue interesante leer comentarios de los usuarios molestos. ¿Dónde estaba su avance?

No perdimos nada en el mundo material. Nada nos obliga a volver a esas unidades y hacer los nuevos niveles que se nos ofrecen. Pero hay una sensación de pérdida y de que ahora eso "está sin hacer". Entender cómo funcionan los mecanismos mentales de la recompensa y la satisfacción es entender buena parte del comportamiento humano.

Silvia Parque

sábado, 10 de marzo de 2018

Los listillos que no entienden

Esta entrada no trata del no entender por ignorancia o incapacidad. Yo, por ejemplo, no acabo de entender el funcionamiento del sistema neuroendocrino, se me complica. Si me aplicara, entendería; pero no me he aplicado.

Tampoco se trata del uso retórico de la expresión. Muchas veces, las personas dicen no entender cómo alguien puede o pudo hacer algo, queriendo significar que ese acto queda fuera de lo que han concebido como la lógica del comportamiento humano.

Esta entrada trata de no entender el gusto ajeno.

He notado que hay listillos no enterados de que para gustos colores; a menudo son listillos que al no compartir el objeto del gusto, no pueden sentirse identificados con la experiencia que tiene otra persona de gustar de algo.

"No entiendo cómo les puede gustar esa música que ni es música".
"No entiendo cuál es el chiste de estar persiguiendo un balón".
"No entiendo que se puedan comer eso".

¿De verdad?
¿En serio?
Si es bien sencillo. Al otro le gusta "eso" del mismo modo que a ti te gusta lo que te gusta.

Vale que hay cuestiones objetivas, por ejemplo, en cuanto a la música, existe la desafinación y hay ejecuciones torpes. Pero un objeto del gusto no siempre lo es por su "calidad". Es simpático que los listillos no lo sepan.

Luego está el maquillaje soberbio de la ignorancia. Gente que no sabe o sabe poco del objeto que a otros les gusta y a ellos no, pero con eso concluyen que la cosa es indigna de gustar. Están cerquita de los que son el centro del universo. Si a ellos no les gusta algo es porque no hay nada para gustar en ese algo.

Tan listos, ellos.

Silvia Parque

viernes, 8 de diciembre de 2017

El suicidio como opción

Yo creo que las personas debemos poder decidir cuándo y cómo morir. Obviamente no podemos decidirlo si algo nos mata; pero la vida es de cada cual y podemos renunciar a ella:  es una opción. Apoyar a alguien que toma esa decisión o asistirle si lo necesita es otra historia.

Si creo que mi vida pertenece a Dios o si lo pongo al mando de mi camino, no puedo matarme a menos que reciba su permiso -o su indicación-, pero eso es algo de cada persona en su relación con Dios. Acá entre nos, deberíamos reconocer la "propiedad" de cada cual sobre su vida.

De hecho, podemos matarnos. Como a casi todo el mundo, me parece una tragedia que alguien se mate; pero más bien por las condiciones en las que sucede. Que la depresión conduzca tan a menudo al suicidio, que tantos jóvenes se suiciden, que haya personas suicidándose porque se sienten o se saben sin oportunidades frente al sistema económico o judicial, nos habla de lo mal que funcionamos como sociedad. Pero el suicidio en sí mismo puede ser una opción digna.

Silvia Parque

martes, 24 de octubre de 2017

Ideas sobre hacer lo correcto con los niños

Hace ya meses, creo que fue La Malquerida quien comentó algo, no recuerdo qué exactamente, en el sentido de que con el tiempo se nota si funcionaron o no las estrategias o las maneras que elegimos para tratar con los hijos. Yo respondí que escribiría algo al respecto. Pasó tanto tiempo que se me hace complicado buscar esa entrada y esos comentarios, pero hoy he vuelto a tener esto en mente:

Es fundamental elegir lo que hacemos en función de que sea lo correcto.

Ya sé que definir "lo correcto" da para escribir muchos libros, pero a lo que voy, nada más, es a priorizar lo correcto por encima de lo funcional.

Con los niños, hay que relacionarnos desde el respeto porque es lo correcto. Luego viene lo que podamos pensar que es "con respeto", pero creo que hay que poner como principio que no se vale no respetar.

Pegar a un niño no siempre es una escena grotesca. A veces una nalgada termina con una situación que la mamá cree que es urgente detener y no provoca un trauma psicológico ni nada que ponga en riesgo el desarrollo integral de la criatura. Pero no es correcto pegar a las personas.- los niños son personas.- no es correcto pegar a los niños.

Sí: en la vida hay situaciones en las que podemos vernos en la en necesidad de golpear para defendernos, pero es mejor tratar de evitar esas situaciones y que los golpes sean un último recurso. Así que, supongamos que una madre siente, por ejemplo, que debe defender a su hijo de sí mismo, dándole una palmada que haga de estate quieto o que está desbordada y no quisiera pegar pero algo tiene que hacer y no es capaz de ninguna otra cosa. La madre hará lo que pueda. Funcionará o no. Pensará o no que está haciendo lo correcto. Yo creo que pegar no es correcto. Pero en cualquier caso, deberíamos buscar hacer lo correcto. Si funciona pero no es correcto, se busca otra opción.

Hay ideales que no vamos a alcanzar. Pero también hay límites hacia abajo a los que no nos acercamos. Hay gente que hace cosas como encadenar a sus hijos y latiguearles, pero no imagino a nadie en mi círculo social capaz de algo así: sus límites -nuestros límites- están lejos de eso. Pasa en muchos ámbitos, pero voy a centrarme en el tema:

* No hay posibilidad de que yo insulte a mi hija, llamándole, por ejemplo, "tonta", porque la idea no está en mi mente, nunca se me ocurre que sea tonta, ni de bromita; además, no suelo expresarme de esa manera. En mi familia se tontean. Son maravillosas personas que hacen algo que a mí me parece mal. Son sus modos y lo que se admiten entre ellos. Yo me conduzco diferente. No tengo que controlarme para no hacerlo. No me nace hacerlo.

* Yo grito. Paso buenas temporadas sin gritar. Luego, grito. Implemento estrategias que me ayudan a reaccionar diferente. La última está yendo muy bien. El caso es: ¿si gritar no estuviera en el repertorio de lo posible? No le grito a otras personas, entonces ¿si sacara de mi mente la posibilidad de gritar a B? En este caso no sería como con los insultos porque gritar sí me nace; tendría que poner conscientemente, la línea roja que sacara los gritos de nuestra vida.

* Nunca se me ha ocurrido pegarle. Suelo preguntarme qué haría en situaciones hipotéticas y en ese plano he considerado pegarle, pero así, en un ejercicio de imaginación. Nunca en lo que llamamos "vida real". Nunca he creído que tenga derecho a hacerlo. Y sí me han dado ganas. Sí he tenido que controlarme. Pero nunca se me ha ocurrido darme la oportunidad de ceder a un impulso de pegarle porque hay una línea roja ahí, conceptual, que no puedo pasar. No está fuera de mi mente como los insultos, pero esa línea roja no la puse a mano, como tendría que pasar con los gritos: es un límite que resultó de lo que he estudiado y reflexionado, de una visión sobre la vida y las personas.

Voy a tratar de explicarme:

Creo que algunas cosas no se nos ocurre hacerlas, sea porque son concebidas como verdaderamente inaceptables en nuestra cultura o porque son concebidas como verdaderamente inaceptables en nuestra personal visión del mundo. Otras no las hacemos porque no forman parte de nuestro repertorio; a lo mejor hay cosas peores en nuestro repertorio, pero esas no. Entonces, podríamos reconceptualizar las cosas que sí hacemos y no queremos hacer, podríamos sacarlas de nuestro repertorio, sustituyéndolas por otras.

Silvia Parque

sábado, 23 de septiembre de 2017

Motivación emotiva

Esta es otra entrada en relación con el "después del sismo".

Maravilla el trabajo colectivo salvando y resguardando vidas: hay gente que tiene todos estos días ocupada en ayudar. A mí, como han dicho otros, me da igual si quien coopera se toma una selfie para mostrar lo que hace. A veces -supongo que muchas veces- será vanidad, pero también hay una necesidad humana de decir: "mira esto bueno" en medio de la destrucción y el dolor. Otra cosa es el quererse aprovechar de la tragedia, típico de los políticos: no se espera algo mejor de ellos.

Sin embargo, la ayuda seguirá siendo necesaria durante meses y comúnmente, en casos así -lo dicen quienes recuerdan el sismo del '85-, la ayuda disminuye al mismo tiempo que se tranquilizan los ánimos. La emoción va y viene: no se puede sostener; es un poco como enamorarse: un estado alterado de conciencia que se apacigua necesariamente. La determinación y el compromiso sí duran. Las imágenes y las historias de solidaridad y generosidad dan para creer que podemos tener de eso: ojala sí.

Ojalá también nos acordemos de quienes ya vivían como damnificados por un desastre: entre escombros, sin recursos, sin techo. Creo que entre los que vivimos con "seguridad alimentaria" hay una especie de compasión por la pérdida porque podemos identificarnos con quien ha tenido algo y lo ha perdido; sentimos empatía con su situación porque: "¿si yo me quedara sin casa?", "¿si de pronto no tuviera más que lo puesto?" Pero no nos identificamos con quien nunca ha tenido, ni con quien -según concluimos- se ha buscado la condición que vive.

Quiero decir... Es un país con más de dos mil mujeres y niñas desaparecidas, en el que se asesina más o menos a siete mujeres cada día. Pero esto no provoca una acción colectiva para buscarlas o para exigir justicia: no una del tamaño y el impacto de lo que estamos viendo. De hecho, un feminicidio o una desaparición puede hacer mucho ruido: se protesta, se exige; pero al día siguiente otra mujer es asesinada o desaparece sin que parezca importarle a nadie más allá de su familia. ¿Es el mismo pueblo capaz de remover piedra por piedra un edificio derruido, buscando un sobreviviente?

De verdad que no hago menos esta maravilla de unión y de entrega. Tampoco critico a quien ayuda a unos y no a otros: ¡Qué bueno que ayuda! Solamente comparto lo que pienso sobre la motivación emotiva -que a lo mejor es la única que puede haber-.

Silvia Parque

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Sismo II

Es impresionante la actitud de solidaridad que desde ayer ha movido a muchísimas personas a poner su esfuerzo físico, su tiempo, su energía, su conocimiento y su dinero al servicio de los demás. Como cabía esperar, el gobierno queda años luz atrás de la sociedad civil organizada. ¿Qué pasaría si así nos organizáramos cuando no hay catástrofe?

Analizo cómo me mueven los sentimientos y confirmo lo cerquita que estoy de la sensiblería, del morbo; me cuido de eso. Dirigimos la mirada hacia donde están los reflectores. Ojalá quienes tienen reflectores iluminen un área más amplia. Ojalá seamos dueños de nuestras miradas y llevemos al menos eso a donde hace falta lo que no está en nuestras manos llevar.

Es normal que nos afecten más los daños de quienes consideramos cercanos o de algún modo "nuestros"; pero podríamos extender ese conjunto. La atención y la ayuda se concentra en la Ciudad de México, dejando de lado a otras comunidades. Y esta cobertura y este interés son mucho mayores que los despertados hace unos días por Chiapas y Oaxaca.

Me voy a dormir pensando en las personas que no han podido reunirse con sus seres queridos. Que mañana sea un mejor día para ellos.

Silvia Parque

lunes, 12 de junio de 2017

Vergüenza me das

Voy a saltarme esa parte políticamente correcta en la que deslindo a los papás de la responsabilidad por las decisiones que toman sus hijos. Claro que los hijos hacemos muchas cosas que no son "para lo que nos educaron".

El caso es que en esta cultura, lo que hacen nuestros hijos a veces nos enorgullece, a veces nos avergüenza, según el caso. Yo todavía no me avergüenzo porque B tiene dos años y nada que pueda haber hecho hasta este momento, nos avergonzaría a su padre o a mí.

Un día, sin embargo, los hijos crecen. Entonces ya no se trata de que hayan rayado la pared o hayan roto las hojas de la planta de la abuela. Los adultos sí que pueden avergonzar a sus papás.

Pienso en los papás de ese hombre que abusa sexualmente de niños, en los papás de esa mujer cuya negligencia pone a sus hijos en peligro de muerte, en los papás de tantas personas que desfilan por las notas informativas.

Tal vez lo peor es que en realidad, muchas veces no los avergüenzan; ni los avergüenzan ni nada.

Me contaban el sábado, de una mujer muy indignada porque su hijo había pasado una noche en la cárcel, por golpear a la que fue su pareja; muy indignada con la mujer que llamó a la policía y puso una demanda: por su culpa -culpa de ella- habían encerrado a la criatura treintona.

Silvia Parque

domingo, 11 de junio de 2017

Mamá no lo hace todo "por tu bien"

Vamos a eliminar a las madres con severas perturbaciones psiquiátricas. Hablando de todas las demás:

Es mentira que hagan lo que hacen, siempre, por el bien de sus hijos. 

Específicamente: es mentira que siempre hagan lo que hacen motivadas fundamentalmente por una búsqueda de bienestar para sus hijos.

A veces, sí creen que lo que hacen será bueno para sus hijos; pero no es eso lo que las motiva a hacer o dejar de hacer. 

A veces, la motivación de la conducta de mamá está en la búsqueda de la propia comodidad, en una batalla por proteger su ego, en el hambre emocional que provocan vacíos con los que ha cargado toda la vida. Muchas veces, las mamás hacen lo que hacen para cumplir expectativas propias o ajenas que no tienen relación con las necesidades reales de los hijos reales (porque hay otros hijos, imaginarios, que a veces se convierten en los preferidos).  

¿Y cómo van a estar siempre procurando "el bien" de unos hijos, a los que muchas veces no miran ni escuchan? En nuestra cultura no se estila mirar realmente o escuchar realmente; mucho menos a las niñas, los niños y bebés. He visto varias escenas de bebés y niños pequeños cuya expresión es totalmente ignorada por personas que se supone están gustosamente con ellos.

Sean niños o hayan crecido, los hijos frecuentemente son tratados como objetos que se acomodan a lo que conviene a mamá: objetos sobre los que se deposita lo que mamá necesita depositar (frecuentemente, frustración). Pienso en la maternidad y las mamás; por eso hablo de ellas. No digo que no pase con los papás.

Esto puede ser una verdad de perogrullo. Los adultos sabemos que, evidentemente, nadie actúa en todo momento, siempre-siempre, como se supone que corresponde a su papel. Sin embargo, creo que es útil para desmadejar algunos embrollos psicodinámicos, hacer conciencia de cómo nos fue en la feria de las mentirillas sobre las madres.

Silvia Parque

lunes, 22 de mayo de 2017

Seguir viviendo cuando ha desaparecido un familiar

Es una locura la cantidad de personas desaparecidas en los últimos años. Carteles y más carteles aparecen en mis redes sociales. Sé que con los menores de edad, hay la posibilidad de que se trate de sustracción por parte de papá o de mamá, y de alguna manera eso puede ser "menos malo" -no siempre-. Pero son demasiados. Se me congestiona el ceño cuando imagino a sus papás preguntándose dónde están. Me causa horror imaginar la angustia de no poder hacer nada; ese momento en que ya no hay más difusión por hacer, ni más recursos para ir a otro lugar o contratar a alguien más que colabore en la búsqueda.

¿Qué sigue en la vida de la familia cuando han pasado meses y no hay rastro de quien desapareció? ¿Qué sigue cuando han pasado años? Por más que sea dolorosa la muerte de un hijo, se cumplen los ritos de despedida, se vive un duelo y los padres pueden seguir adelante; tal vez con una cicatriz que dolerá siempre, pero "bien". No puede haber despedida -creo- cuando el hijo o la hija desaparecieron.

¿En qué momento se deja de hacer "campaña de búsqueda"? ¿En qué momento una mamá vuelve a sentarse a disfrutar de una buena cena con sobremesa y reír con los amigos, si no sabe qué es de su hijo o de su hija? Lo más probable es que necesiten atender a otros hijos, el trabajo u otras cosas, y que vayan relegando la búsqueda, sobre todo porque -supongo- se acaban las cosas por hacer.

Fui al perfil de Facebook de una mujer que publica fotos de su hermana a la que han estado buscando hace días. La vi sonriendo y contenta y me impacta cómo la vida sigue. No critico que sonría y que esté contenta; por supuesto que no. Solo me aterra pensar que mientras una mujer puede estar siendo torturada, su familia que la ama y que sinceramente espera volver a verla, está pasando bien el rato. Porque ni modo de que realmente todos y cada uno de los ratos la pasen mal, un día tras otro. Repito que no me parece "malo", me parece humano y en dado caso, hasta bueno. Pero me impacta.

Silvia Parque 

sábado, 11 de febrero de 2017

Que mientan en paz

Comúnmente dejo que la gente me mienta en paz. Entiendo que las personas mienten para salir bien libradas de las situaciones y no me interesa ir por la vida dejando en claro que no soy tonta. 

Hace semanas me pasó con una vecina. Vi que uno de sus perros estaba defecando frente a mi casa. Salí, vi al perro y la vi a ella. Preguntó, como quien no tiene idea: "¿hizo ahí?" Le dije que si. Recogió, agradecí, agradeció y se fue. Ella estaba viendo al perro desde antes de que yo saliera y no tenía la menor intención de recoger. El frente de mi casa ha sido el baño de esos perros durante no sé cuánto tiempo. Lo sé, lo sabe; pero no voy a hacer la guerra por eso, ni siquiera voy a perturbarme por eso. Me importaba que esa vez recogiera y dejar el mensaje de "no, por favor". Salió bien. Creo que salen mejor las cosas cuando se da oportunidad al otro de escabullirse. 

Usualmente no me cuesta trabajo porque muchas cosas me importan en función de las personas, así que las mentirillas de medio mundo me dan más o menos igual. Cuando era chica, las mentiras de mis cercanos me volteaban al revés; luego comprendí que nadie puede portarse sino como ser humano. 

Este asunto sirvió de señal cuando terminó mi relación de pareja: dejó de importarme aclarar "la verdad" de esto o aquello y "dejar claro" cuando sabía que algo era una mentira. Toda una vuelta de tuerca para mí.

Silvia Parque

miércoles, 16 de noviembre de 2016

La bruja y el hombre de las cavernas, con sus parejas muy decentes

"-El hombre es el síntoma de la mujer.
- ¿Y la mujer?
- La mujer es la verdad del hombre".
Helí Morales en conferencia.

Alguna vez me cruzó por la mente la idea de que un hombre era muy diferente a su pareja, mujer, porque él no tenía los defectos que yo veía en ella; a él yo le veía cualidades que contrastaban con el modo de ser, a mi parecer burdo, de ella. Luego pensé lo mismo, al revés, de otra pareja, en la que el defectuoso según yo era él. Un pensamiento del tipo "Fulano(a) es muy bueno(a) para Perengana(o)". Una tontería. Una no conoce en verdad más que a poca gente y esas ecuaciones tienen mucho de soberbia. Pero dejando de lado lo cuestionable que es juzgar a las personas de ese modo -como calificándoles-, hay algo central en esto que no estaba viendo: esa persona, con lo bueno que tenga, eligió a esa otra persona, con lo malo que tenga. Se gustan. Probablemente, eso que yo veo "malo", sea parte de lo que al no-defectuoso(a) le gusta.

Cuando caí en la cuenta de lo que describo en el párrafo anterior, pasé revista rápidamente a un montón de parejas en las que, si se pone atención, los defectos manifiestos por parte de uno de los miembros, expresan algo reprimido en el otro miembro. Tengo un ejemplo ilustrativo: ella es una mujer discreta y políticamente correcta, emparejada con un hombre exhibicionista y hasta majadero. En público, se le pueden ver gestos de desaprobación a la alharaca de su marido, pero apenas por cumplir con lo que le toca hacer; enseguida su lenguaje corporal hace ver cuánto le gusta su macho, no a pesar de la majadería exhibicionista, sino por causa ella. Tiempo después, algún comentario me ha hecho concluir que se realiza en el comportamiento de él, que no se permite a sí misma.

En cualquier caso, no tiene mucho sentido pobretear al Fulanito que "carga" con la bruja Perengana, ni a la Fulanita que "lleva a cuestas" al Perengano sacado de las cavernas. Tanto la bruja como el hombre de las cavernas, y cualquier otro ejemplar de ser humano, fueron elegidos. En otros tiempos sería diferente, pero ahora, al menos entre las parejas que conozco, seguro fueron libremente elegidos. Claro que a veces la elección se hizo medio a ciegas... también hay veces en que las personas sacan el cobre poco a poco...

Silvia Parque

viernes, 5 de febrero de 2016

Si las cosas no salen bien

Cuando algo no salió bien, conviene aceptarlo rápido y pasar a lo siguiente. Si es algo importante, si va a tener consecuencias serias, con mayor razón; ya es suficiente con el estrago que vaya a ocurrir, como para añadirle drama. No se trata de censurar las reacciones, sino de estar más en calma para mantener una buena actitud.

Silvia Parque

lunes, 1 de febrero de 2016

Lo que oímos

Creo que lo que vemos y oímos se convierte en insumo para formar reacciones. Las canciones son poderosas en ese sentido, porque se aprenden prácticamente sin querer: se meten por sí misma en nuestras esctructuras de pensamiento, y se acomodan solitas. A mí, en momentos de crisis, suelen venirme a la mente versos de canciones de alabanza, porque las oigo con frecuencia.

Silvia Parque

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Compromiso con la identidad

Nos comprometemos con nuestra identidad. Es un fenómeno que me ha llamado la atención desde que empecé a notarlo. A veces juega a favor, a veces en contra, según la identidad elegida o impuesta que ha sido asumida.

Oí a Antonio Escohotado decir que se había propuesto ser muy inteligente, y que en el camino realmente se hizo muy culto.

Silvia Parque

lunes, 16 de noviembre de 2015

Es que mayor crédito no es tener más dinero

En lo pequeño y en lo grande, en lo superficial y en lo profundo, abundan ejemplos de juicios que se hacen a "algo", por cómo resulta para "algo" que no era su objetivo.

El título de esta entrada viene de la satanización que a veces se hace de las tarjetas de crédito, cuando puede que las terribles consecuencias del uso que algunos les dan, sean consecuencia de usarlas con objetivos que no eran los que convenían, no eran para lo que iban a ser útiles.

A menudo, esto pasa porque el objeto en cuestión se ofreció tendenciosamente, como respuesta para "algo" que no puede responder.

- Un batido de proteínas se supone que es la solución a los problemas de peso, de personas que tal vez tengan un problema de volumen -o de autoestima- y nada más es un complemento alimenticio.

- Un estudiante hace investigación cuantitativa suponiendo que va a encontrar el sentido de un comportamiento y nada más obtiene correlaciones entre variables.

- Una persona se entrega incondicionalmente y por completo a la locura de amor que era pura sensación.

Silvia Parque