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jueves, 15 de mayo de 2025

Día de la madre 2025

Con B nacida, he tenido diez días de la madre.

En el primero, ella no tenía ni un mes acá afuera, así que estaba yo en el mundo aparte que configuraron las hormonas y los neurotransmisores…

En el segundo, recibí un mensaje muy importante: Seguiría siendo consentida, como siempre que me pongo en manos de Dios.

Ese segundo día de la madre, estuve cerca de estar sola, muy cerca de un caos que acechaba. Entendía que mi niña era una bebé y que su papá y yo no estábamos bien, así que no esperaba nada material... Entonces, un niño y una niña me dieron no un regalo genérico, que también me habría hecho feliz y habría agradecido, sino precisamente lo que había estado deseando, acompañado de una cartulina con un mensaje que me llenó de amor la pared. Ahora, esa niña y ese niño son un par de jóvenes; siempre bendigo sus caminos.  

Me gusta acordarme de ese año…

Esta vez, a pesar de que el papá de B cayó en la cuenta hasta la noche del día 9, de que por la mañana sería 10, se las ingenió para obsequiarme dos libros con los que no había pierde: iban a gustarme. Temprano, intentó convencer a B de darme el regalo, pero ella se resistía; dejé que lo desenvolviera y, como supuse, me lo dio cuando vio que no era de su interés. Luego, el señor papá intentó que ella me felicitara, mientras yo le decía que la dejara en paz; por ella, pero también porque lo que yo quería era, justamente, paz. Regresé a la cama y, aunque la niña se quejaba y medio lloriqueaba, su papá se hacía cargo, de modo que pensé que así sería el día y me pareció bien. Yo descansaría hasta la tarde, cuando me pondría a trabajar para desahogar pendientes.

Entonces, empezó el caos. De paz: nada.

Para contextualizar: El papá es el principal cuidador de la criatura y se quebró el pie hace semanas, lo que movió toda la dinámica familiar. Poco a poco, el malestar de B frente al cambio creció hasta desbordar el fin de semana anterior al pasado y, otra vez, el pasado, es decir, el del día de la madre. Hubo muchos gritos y llanto y, con ellos, la culpa por estar deseando no escuchar, no presenciar, la culpa peor de no ser capaz de acompañar y contener adecuadamente y la súper culpa de cuando me rindo por un rato. Entre más necesidad y demanda de atención, más abrumada yo. Hubo que resolver una complicación con la electricidad de la casa, pero eso fue lo de menos… Así las cosas, el hombre se lastimó el pie quebrado y pasó de movilidad limitada a no poder ponerse de pie, dejándome la tarea de navegar sola el resto de la tarde. Ahora que estoy tranquila, agradezco que no hubo espejos rotos, ni derrame de líquidos peligrosos, ni guerra, como llegó a haber en otro tiempo; la verdad es que hemos ido mejorando la manera de vivir estas situaciones; pero ese día fue extenuante y lo viví como nefasto, supongo que por mi expectativa de tener un día de descanso. 

Finalmente, el lunes por la mañana leí un mensaje que me llegó la noche del domingo: que había un regalito para mí. El martes lo tuve en mis manos y fue como aquella vez, aquel año, un mensaje poderoso: Mis necesidades son tenidas en cuenta. Mi obsequio fue pensado, considerándolas, considerando especificidades. Y ese tener en cuenta mis necesidades fue alegre como luz. Me recordó que, aunque no toque la paz que yo preferiría, Dios sigue teniéndome consentida.

 Silvia Parque

martes, 31 de mayo de 2022

Buena memoria

 Yo tengo una memoria normal para unas cosas, mala para otras. Tengo problemas regulares para recordar a las personas y problemas serios para recordar los nombres de las personas -con mis estudiantes, es penoso-. Además, vivo esos despistes de llegar a la cocina y no saber a qué iba o no saber dónde dejé algo. Sobrevivo, con metidas de pata importantes, del tipo de olvidar una cita médica de la niña. Afortunadamente, en cuanto a la esencia de mi trabajo, todo funciona bien.

Aparte de eso, tengo una memoria privilegiada para recordar "de dónde vengo". 

Hay una canción cristiana llegadora de Nancy Amancio, que fue muy importante para mí. Dice: "Nunca olvides a qué Dios te llamó / de dónde te sacó / y qué te prometió". Y yo puedo olvidar qué me prometió; llegó a olvidar a qué me llamó; pero tengo clarito y fresco, siempre, de dónde me sacó. Y creo que sobre todo por eso, todo lo vivo como la gran cosa: muy agradecida.

Silvia Parque

viernes, 11 de febrero de 2022

Surgen los medios

 Hoy tuve oportunidad de hablar con una maravillosa mujer que se dio la oportunidad de hacer cambios importantes en su vida; unos cambios que le permiten estar bien, pero que implicaron quedarse sin los medios económicos y materiales que conocía para sostenerse. Se atrevió y medios nuevos surgieron. Sé que no todas las historias son así, pero yo soy creyente: creo que si nos ponemos en manos de Dios y nos encaminamos por donde nos corresponde, Él acomodará todas las cosas.

Silvia Parque

miércoles, 6 de enero de 2021

Muy regaladas este Día de Reyes

Nunca en la vida había estado tan ocupada como ahora, por eso hace tanto que no escribía aquí; pero esta es como una "mi casa" virtual, un espacio muy mío. Una vez alguien dijo que era como un diario público y no en mi caso, pero entiendo esa impresión porque aquí vuelco intimidades. El caso es que es aquí donde puedo y quiero publicar lo MUY FELIZ Y AGRADECIDA que estoy por el desarrollo de B; no solo aquí, sino con ustedes, mis amigos blogueros, que tanto cariño nos han dado.

Como saben, B tiene Síndrome de Turner. Hace ya años, cuando su pediatra endocrinóloga indicó iniciar el tratamiento con hormona de crecimiento, no respondió bien y, como a pesar de la disminución en el ritmo de crecimiento seguía creciendo, la doctora consideró prudente suspender las inyecciones y esperar. Luego, vino lo que podríamos llamar el "shutdown" que nos llevó al diagnóstico de autismo, así que pensamos que era mejor no agregar el elemento hormona a lo que estaba viviendo, dado que, gracias a Dios, seguía creciendo.

Ayer la llevé al consultorio particular de la doctora porque ya tenía más de un año sin que la viera presencialmente. Con la pandemia se suspendió la atención que recibía en el sistema de salud pública y habían pasado como nueve meses de una consulta telefónica. Yo sabía que crecía por la ropa y los zapatos; pero ¿sería significativo?, ¿suficiente? ¡Pues crece bastante! Los genes de la familia de su papá le ayudan con la estatura; pero por esa vía o la que sea es Dios encargándose, como se encarga siempre de todo lo que pongo en sus manos. 

La doctora me advirtió que, en general, como a cualquier niña con ST, estaría indicado hormonarla; pero sugirió seguir esperando porque su tamaño la coloca en el percentil 75 de niñas con ST . Eso la deja en el percentil 5 de niñas sin ST, pero ser la más bajita de su salón no es discapacitante. Por lo demás, sus varios exámenes -análisis de sangre- dicen que es una niña saludable. Y siempre recuerdo la lista de las comorbilidades posibles, de todas las complicaciones de salud recurrentes en las niñas con ST, que ella no padece.

De Dios es la honra, la gloria y el poder.

Silvia Parque

viernes, 26 de julio de 2019

El tianguis y el peor señor del rumbo

El sábado pasado fui al tianguis y planeo hacerlo cuatro o cinco sábados más, no consecutivos...

En esta última ocasión vi a un hombre que creí borracho, pero que en realidad tenía deficiencias mentales... tal vez también estaba un poco borracho. Creo que no era una persona en situación de calle, pero seguro pasa mucho tiempo en la calle. El caso es que llevaba un pantalón que le quedaba grande y abajo un boxer que también le quedaba grande; ambos se caían, dejando a la vista parte de su pene: no pude evitar fijarme. Fue perturbador.

Por otra parte, conocí a un hombre y una mujer cuya forma de interactuar no me dejó concluir cuál era su relación. Él tenía mucho qué contar. Ambos fueron voluntarios sembrando arbolitos hace unos años. Ella no habló hasta que él fue a la tienda. Él me ayudó a mover mis cosas cuando decidí mudarme hacia la sombra del árbol bajo la cual conversábamos.

Pero el evento que marcó mi mañana y de hecho todo el sábado fue el siguiente:

Un hombre depositó una caja con un perro muerto en medio de dos puestos -el mío era uno de ellos-.

Me perdí el momento en que lo dejó ahí. Una señora me preguntó cómo aguantaba el olor, lo que me hizo percibir el olor. La señora me contó lo que había ocurrido, incluyendo que otro hombre intentó mover la caja y el hombre nefasto se lo impidió, quedándose ahí, a unos metros: "ahí está, mire, cuidando que nadie lo mueva de donde lo puso". Lo vi -no muy bien porque ando sin lentes-. Llevaba una playera azul.

Mientras escribo, recuerdo ESTE MARAVILLOSO CUENTO
de Francisco Hinojosa: "La peor señora del mundo".

Alguien llamó a una patrulla. No fue rápida, pero llegó. El hombre ya no estaba ahí parado. El policía dijo que llamarían a no sé qué entidad para que quitaran el perro. Una señora contó que el hombre había sacado la caja de su casa, pero otra contó que lo vio moverla de un punto del parque al otro; como no había una sola versión, la policía no podía hacer nada: que no lo habíamos visto matar a un perro ni se podía asegurar que lo hubiera sacado de su casa y por mover una caja no pasa nada. "¿Y la agresión?", pregunté. Pero no se considera una agresión poner un perro muerto a unos metros de donde estás ni impedir que alguien lo aparte.

El policía preguntó quién estaba a cargo del tianguis, hablo sobre ponerse de acuerdo, bla, bla, bla. Yo regresé a mi lugar. La mayor parte de las personas ahí no teníamos un permiso para colocar en el suelo cosas a la venta y la situación me hizo pensar en las muchísimas majaderías y abusos que soportan personas "sin papeles", en situaciones de verdad difíciles, opresivas y/o peligrosas. Pensé en la posición de no poder hacer nada. Consideré mover la dichosa caja: me puse unas bolsas de plástico en las manos, caminé hacia ella, calculé su peso y noté a las moscas aprovechándola. No iba a poder cargarla. ¿Y si apenas podía arrastrarla un par de metros? No serviría de nada haberla tocado.

El hombre pudo haber dejado la caja en otro sitio del mismo parque, donde no estuviera lleno de gente. Habría sido igual de incorrecto, pero no habría estado igual de mal. Lo dejó ahí en ese momento por joder. ¿Por qué alguien haría eso?

Quise maldecirlo; pero siempre he temido maldecir: la combinación entre ser cristiana y tener pensamiento mágico hace que me dé pavor la posibilidad de ser vía para que algo malo le pase a alguien. Pero estaba ofendida. No solo percibía un olor desagradable: las partículas de perro muerto estaban entrando en mi organismo... y los posibles clientes pasaban caminando rápido, huyendo de la peste. Imaginé que sería justo arrojar huevos a la casa del tipo. Entonces recordé "'Mía es la venganza, yo pagaré', dice el Señor" (Romanos 12:19).

Era el momento de elegir un camino, no para la situación, sino para la temporada: dejarme conducir por la Gracia o cualquier otra alternativa. Volví a lo que considero el buen camino y fui sintiéndome en paz.

Bajo la sombra del árbol más cercano, empecé a platicar con el señor acompañado por la mujer que hasta entonces no hablaba; muy amable, se ofreció a ayudarme a mover todas mis cosas para alejarme del olor a perro muerto y guarecerme del sol sin alejarme de mi puesto. Pensé en Romanos 8:28 y como si recién llegara al tianguis, se acercaron varias señoras a comprar.

Ya tenía rato en mi nueva ubicación, cuando veo a un joven con una carriola, acercarse a la caja apestosa. Se paró junto a ella unos segundos. No entendí su expresión de inmediato: estaba dándose valor. Colocó la caja en la carriola y salió corriendo, conduciendo la carriola con una mano, mientras con la otra se tapaba nariz y boca con su camiseta. Dio vuelta a la cuadra y según yo se detuvo más o menos por la casa de donde se supone salió el hombre nefasto, así que hice unas cuatro historias dramáticas en mi mente...

Al rato, el héroe volvió a pasar por ahí, con la carriola vacía. Lo llamé para agradecerle y le dio gusto que le diera lo que quiso llevarse. Lo malo puede ser más vistoso que lo bueno, pero lo bueno es lo valioso.

Silvia Parque

miércoles, 19 de junio de 2019

Atribuir a Dios los males

Yo soy cristiana; pero como he mencionado anteriormente, no creo en muchas cosas que creen las personas cristianas que conozco; mi "ser cristiana" es singular: un asunto mío, entre Dios y yo.

Hecha la introducción, toca aclarar que no pienso que Dios sea un señor decidiendo cosas y queriendo X o Y como nosotros. Entiendo que antropomorfizamos a Dios en nuestra experiencia posible. Anotado esto...

No deja de sorprenderme que personas creyentes atribuyan a Dios toda clase de males, con el dicho de que "pone pruebas" o de que "sus designios son inexcrutables". No me extraña de los no-creyentes; es una de sus razones para no creer: "Si Dios puede todo, ¿por qué permite el mal? Si permite el mal porque quiere: qué malo". ¿Pero los creyentes?

¿Cómo se puede creer que un Padre pruebe el carácter de sus hijos o les forme, haciéndoles mal? ¿Y un Padre que se las sabe de todas, todas? ¡Claro que no! Dios no hace que una mujer sea violada para que se fortalezca y tenga empatía con las mujeres que han sido agredidas. Ni hay un terrible misterio divino en los crímenes humanos. Dios no planea ni ordena el asesinato de una niña, como para que digan: "vino por ella", dando a entender -implícitamente- que lo ocurrido fue su orquestación.

Silvia Parque

viernes, 14 de diciembre de 2018

Dejé de congregarme

Me convertí en cristiana en la peor época de mi vida. Buscaba sobrevivir y lo conseguí gracias a eso. No se solucionaron mis problemas mágicamente, no dejé de tener los defectos que tenía, no me sentí feliz cada uno de los días siguientes; pero todo se transformó, para bien, antes de que yo cambiara nada o desarrollara ninguna habilidad.



Había ido a terapia psicológica, había pasado mucho tiempo en sesiones de psicoanálisis, había recibido tratamiento neurológico y todo eso fue útil, pero nada se acercó al efecto de haber dicho que sí: que aceptaba a Jesús en mi corazón. Nada tan inmediato, absoluto y perdurable. Será porque lo tomé en serio.

Cuando el papá de B y yo intentamos "regresar", mi cristianismo fue una de las cosas a las que puso "pero" -luego vería lo conveniente que puede ser tener una esposa cristiana-. Le recordé que yo siempre había sido creyente y le aseguré que no había dejado de saber las cosas que sabía, ni había dejado de usar mi criterio.

Creo que ya he contado esto, pero vuelvo a ello para introducir el tema de mi descongregación.

En mis primeros meses como "nueva" en la iglesia, temía que los demás descubrieran mi desacuerdo con casi todo o que me consideraran impostora en función de sus asunciones a partir de mi "sí, acepto". Ese temor se fue en la medida en que encontré amparo y respeto, pero también gracias al siguiente planteamiento:

Mi Pastor me dijo, palabras más, palabras menos, que yo era cristiana si creía en la redención por Cristo: que todo lo demás era religión y podíamos estar o no de acuerdo en ello. Eso me liberó, en el sentido de sentirme "con derecho" a andar por ahí -en las reuniones o lo que se ofreciera-, siendo quien soy, pensando lo que pienso.

Creo que en mi posición como miembro de una comunidad de este tipo, desarrollé humildad, practiqué la prudencia y conseguí respetar las diferencias. Nunca me costó trabajo "filtrar" de cualquier mensaje o práctica, lo que según mi entendimiento venía de parte de la persona o de la tradición y no de parte de Dios. Asumía que estaba en una estructura vertical y patriarcal, por lo que no iba a sentirme continuamente interpelada o en oposición a lo que correspondiera a dicha estructura. Por cierto -lo he comentado antes-, hay algo de mala voluntad y mucho de prejuicio en la imagen estereotipada que se tiene de las congregaciones cristianas.

Ahora que hay de congregaciones a congregaciones...

domingo, 15 de abril de 2018

El huevo o la gallina, en la prédica de hoy

En medio de la prédica, el Pastor pregunta qué fue primero, el huevo o la gallina. La mujer a mi lado, una señora de lo más amable y agradable, dice que la gallina porque Dios la creó así. Creo que hasta el Pastor siente un poquito de lo que yo siento (su intención no era ir en esa dirección), pero quién sabe, sé que hay Pastores que creen en el relato bíblico de la creación como si fuera un relato histórico.

Un día, mi hija va a encontrarse con que en casa no compartimos muchas creencias de la congregación -cualquiera en la que estemos-. Probablemente tenga un conflicto antes que otros niños. Su papá y yo estamos listos para hacer las acotaciones que hagan falta respecto a cada tema que se le comparta, en la escuela o en el templo. Ella formará su propio criterio.

Silvia Parque

sábado, 23 de diciembre de 2017

La Navidad cristiana

Convertirme en cristiana fue empezar a tener Navidad y Pascua todos los días. No se nota porque dejo mucho que desear como cristiana, pero Dios y yo estamos bien con eso.

Por lo común, se entiende que un "santo" es alguien libre de pecado, alguien muy bueno. En la "cultura cristiana" no se entiende así. Lo "santo" es lo que ha sido apartado del conjunto en el que se encontraba, volviéndose especial. Tengo a la mano el ejemplo de la comida porque lo vivo todos los días e instruyo a mi hija al respecto:

Santificamos la comida al bendecirla y entonces no es la comida de antes, así que ya no podemos desperdiciarla o tratarla sin cuidado: reconocemos en el plato servido la Providencia, el amor de Dios en la intervención de todos los que hicieron algo para que la comida llegara hasta nosotros, el sacrificio de los animales a los que quitamos la vida, la gloria de la obra de Dios en la naturaleza, el trabajo de quien eligió, compró, cocinó y sirvió. Agradecemos y dedicamos a Dios el momento. Recordamos a los demás y deseamos que todos tengan comida rica, como nosotros. Disfrutamos.



Lo mismo hacemos con la celebración de navidad: santificarla para que sea Navidad: la fiesta por el cumpleaños de Jesús, en palabras que mi hija pueda entender. Eso no significa que vayamos a pasar la noche arrodillados. Significa que nos damos una fiesta para celebrar lo contentos que estamos por lo que recibimos -a Cristo-, honramos a Dios dedicándosela y dándole un lugar central, lo alabamos y tenemos un momento especial de adorarle en oración. De las cosas que amo de haber "entrado" a una congregación cristiana es que me dio esta Navidad que ahora vivo con mi pequeña familia. Todos los días oramos juntos pero esa noche será especial. B ha escuchando partes del relato del nacimiento de Jesús estos días, pero esa noche lo escuchará entero.

Como le escribía a Ojo humano en el comentario a ESTA entrada, cada cual es libre de celebrar lo que quiera.

El blog de Ojo humano
De hecho me parece muy bueno para el mundo y para las personas, que tantos tengan estos días una fiesta familiar y de buena voluntad. No pierdo conciencia de que se eligió esta fecha del año para suplantar celebraciones paganas que "estaban ahí primero". Pero la Navidad es la fiesta por el nacimiento de Jesús.

El Día de la mujer la gente es libre de dar y recibir flores con mensajes cursis, como para que también le toquen felicitaciones a las que no las recibieron el día de la madre; pero aunque sean mayoría, el Día de la mujer es una conmemoración feminista. Pues así: la Navidad es cristiana. Vivirla de ese modo ha sido maravilloso estos últimos años.

Silvia Parque

martes, 19 de septiembre de 2017

Sismo

Mientras escribo, siguen buscando niños en el colegio colapsado donde ya se cuentan 22 muertos.

"Es una pesadilla"

He orado a cada rato. Yo creo en eso.

Silvia Parque

domingo, 21 de mayo de 2017

El hijo de la promesa

Creo que quienes pedimos algo a Dios, tenemos el riesgo de tomar un "algo" que no es lo que está enviando Dios, creyendo que es la respuesta a nuestra petición.

Yo le pedí hace semanas, cierta información que necesitaba. A los pocos días se me presentó la oportunidad de meterme donde no tenía permiso de entrar, entré, me enteré de lo que necesitaba saber; pero supe de inmediato que ese no era el modo de Dios. 

El primer hijo de Abraham no fue "el hijo de la promesa".

Silvia Parque

lunes, 8 de mayo de 2017

Pertenencia y posesión

Ayer domingo encontré el lugar que necesitaba para congregarme. Además de lo que Dios tuvo para mí ese día, en la alabanza y en la prédica del servicio, el hecho de saber que volveré a ese sitio con esas personas me hizo sentir que encontré casa.

Hoy recibí tres cajas que viajaron desde Querétaro con cosas de B y mías. Dejé de sentirme "desposeída". Supongo que me sentí "poseedora". Viajaron también regalitos que me dieron un subidón porque son cosas muy-de-mi-tipo, muy para-mí, muy-yo. 

Silvia Parque

lunes, 23 de enero de 2017

Creyente no es igual que ignorante oprimida

Tengo contactos, conocidos y amigos de todo tipo, además de las personas y entidades a las que de algún modo "sigo". Calculo que la gran mayoría de ellos no son cristianos y sé que muchos no creen en Dios. No tengo problema con eso. Tampoco tengo problema con lo siguiente que voy a comentar, pero me dan ganas de aclarar cuál es mi caso.

Leo de vez en cuando a gente pobreteando a los creyentes: por ignorantes/ciegos y/o por oprimidos/sometidos; más cuando se trata de mujeres. Como si todos los que elegimos creer hubiéramos sido secuestrados. Claro que eso de "elegir" en "libertad" es filosóficamente cuestionable, pero así es con todas las elecciones.

Por comentar sobre mi vida, comparto:

- A mí, ni Dios ni una Iglesia me fiscalizan los actos: ni lo que como, ni lo que visto, ni lo que hablo, ni cómo se vive en mi casa y por supuesto, tampoco mi vida sexual.
- A mí, ni Dios ni una Iglesia me tienen con miedo ni me hacen hacer a cambio de favores.
- A mí no me pesan mandamientos ni me atormentan culpas porque ni Dios ni una Iglesia me ponen trabas para existir. Al contrario.

Silvia Parque

jueves, 24 de noviembre de 2016

Para conversar con Dios

Unas tres personas me han compartido que les gustaría tener conversaciones con Dios, pero no saben cómo o simplemente no les pasa que Él responda.

Para quien le sirva:

Se puede hablar a Dios con confianza. Se le puede decir lo que una piensa, tal cual, incluido lo políticamente incorrecto. Se le pueden hacer reclamos. Se le puede hablar desde el enojo. Tal vez deberíamos vivir en reverencia y alabanza, pero Dios conoce nuestros límites. No se necesita purificar el alma para empezar a hablarle. Debe ser bueno armar un momento espiritual con las emociones en orden; pero Dios también escucha cuando estamos en un momento de mierda.

La conversación no necesita intermediario ni preparación, aunque la preparación ayuda con la disposición, que sí es necesaria.

Respecto a escucharle, pasa como en las conversaciones con los seres humanos: en el momento en que al otro le toca hablar, lo que solemos hacer es seguir pensando en lo que hemos dicho o adivinar lo que nos van a responder o ir armando una respuesta. Hay que callarnos un poquito. En esto conviene hacer la cuestión explícita; yo le digo algo como: "Quiero oírte a ti y no estarme oyendo a mí misma. Ayúdame a ponerte atención".

Silvia Parque

lunes, 5 de septiembre de 2016

Cambio de planes

Hoy estoy tan cansada, que después de haber visto un capítulo de Los Simpson con un largamente esperado café, me disponía a ver otros dos o tal vez otros tres, vaciando mi mente para ir a la cama embotada de dibujos animados, como quien toma cerveza. Iba a perder mi "momento formal con Dios" de las noches. Pero me entero de lo bien que le va a una persona amada por la que he estado orando durante meses, y cambio el plan.

Creo que los mejores momentos para la comunicación con Dios no son los mejores momentos, sino justo cuando una quisiera llorar, patalear o dormir. Ojalá siempre me diera cuenta de que hay motivos poderosos para trascender las ganas de dejarme caer.

Silvia Parque

jueves, 9 de junio de 2016

En medio del asunto del matrimonio gay, como tema: lo que no se vale

Luego de las declaraciones del Presidente de la República, en relación con hacer que se reconozca el derecho humano de las personas homosexuales para contraer matrimonio entre sí, y lo que ello implicaría para la posibilidad de que adopten hijos, hay una reacción social de la que tengo una probadita interesante en mi muro de Facebook, donde puedo ver las publicaciones de un conjunto realmente variado de personas -muy, muy variado-.

Como es lógico, la Iglesia Cristiana (católica y no católica) tiene una postura abiertamente en contra, tanto del matrimonio civil entre personas del mismo sexo, como de la posibilidad de que adopten niños. Yo soy cristiana, pero esa no es mi postura. Sin embargo, esta entrada no es sobre mi postura, sino sobre la manera en la que se expone y discute sobre el tema; sobre lo que no se vale:

- No se vale descalificar lo que piensan, quienes piensan diferente a mí, en función de atributos que no tienen relación con la validez de las ideas. Que el otro no sea papá, que no tenga grado académico, que no forme parte de una institución, etc., no es razón para descalificar lo que sea que piense o diga (habrá otras razones, tal vez).

- No se vale juzgar desde el desconocimiento. No puedo hacer juicios sobre una teoría, una propuesta, un estilo de vida, si lo que sé al respecto, lo sé de oídas, o peor: lo sé desde la descripción o explicación de quienes denostan tal teoría, propuesta o estilo de vida. A muchos les sorprendería saber que las mujeres más empoderadas que conozco, son las Pastoras de mi congregación. Y ni se diga la cantidad de veces que he oído descalificaciones sobre el feminismo, por parte de personas que no han leído ni escuchado seriamente a las teóricas o activistas del feminismo.

- No se vale tener doble vara para medir, es decir: no se vale que lo que apoya lo que pienso es evidencia irrefutable, y lo que no lo apoya es un invento o no tiene sentido. Porque resulta que dos casos -o veinte casos o cien- de chicos criados por homosexuales, que terminaron fatal, indican que es nefasto que los homosexuales críen; pero dos casos -o veinte casos o cien- de chicos criados exitosamente por homosexuales, no indican nada.

- No se vale descontextualizar. Cuando lo hacen profesionales que se presentan a sí mismos como autoridad en un área, eso se parece mucho a engañar: no creo que sea inocente que sentencien a partir de lecturas parciales, tergiversadas y hasta perversas, tanto de textos como de la realidad (tengo en mente una publicación de José Alberto Garza).

Silvia Parque

sábado, 4 de junio de 2016

Autoridad

Esta entrada es repetitiva, así que el lector exigente puede esperar a la próxima.

El mundo está lleno de mamás preocupadas porque creen que sus hijos "no comen", a pesar de que esos hijos aumentan de talla y de peso. Yo que estaba muy contenta con lo que mi niña comía, me encuentro con que no ha de haber sido suficiente, porque este mes y medio no hubo el aumento esperado ni en milímetros ni en gramos.

Nos ocupamos del asunto, y ella parece comprender y participar en su recuperación; según yo, empezó a comer mejor casi de inmediato... Pero siguió adelgazando: en unos días, ha llegado a que se le noten las costillas.

Hace rato, durmiéndola, entre la teta y el bibe, pensé que podría llevarla a la congregación, mañana, para que oren por ella. Pero recordé que tengo autoridad: que puedo hacerlo yo misma, que mi palabra no regresa vacía.

Silvia Parque

viernes, 27 de mayo de 2016

Centella

Hace rato terminó de llover. No fue una tormenta, ni mucho menos.

La lluvia empezó pasada la medianoche y terminó rápido; pero la amenaza había comenzado temprano, por la tarde, con truenos que, como sabemos, son el ruido de los rayos: uno entró en mi casa. Entró por la puerta cerrada, que es de metal y vidrio, y "estalló"en el aire, rápido... una cosa pequeñita y luminosa... chispas.

Pregunté qué puedo hacer si pasa otra vez. Parece que nada... Pedirle a Dios que nos cuide.

Silvia Parque

lunes, 23 de mayo de 2016

Suficientemente bien

He tenido unas semanas maravillosas y el fin de semana fue increíble... increíble de bueno, así que no me esperaba amanecer con el ánimo decaído... será que tuve un sueño chocante. El caso es que hoy amanecí de "mírame y no me toques" y para antes del mediodía, ya había hecho un drama.

Creo que cuando una decide estar mejor que bien, cuando se dan lo primeros pasos por caminos nuevos, la inercia de lo peor de una misma tramará un boicot. Al cabo de años de observarlo, la trama se vuelve evidente y es menos difícil deshacerla: "menos difícil" y hasta fácil, pero no menos pesado.

Por la tarde, B y yo la pasamos de lo mejor jugando con sus seis rebanadas de pastel y el plato amarillo en el que se acomodan. ¡Nos reímos mucho! Nada más verla ya me da contento. Pero antes de eso, antes de volver a sentirme alegre, me sabía abrazada por la presencia de Dios y de algún modo, sintiéndome mal, todo estaba suficientemente bien. Pensé que eso es la felicidad.

Silvia Parque

jueves, 12 de mayo de 2016

El momento de iluminar

El 30 de mayo del 2014, escribí "El momento", que está AQUÍ.

El asunto de "crear el momento" para hacer lo que es necesario y no siempre lo que estaba planeado o lo que se había soñado, es un tema recurrente en mí, porque ha sido algo que me ha costado trabajo.

No sabía cuánto me pondría en movimiento gracias a la maternidad; pero sigue siendo insuficiente -insuficiente para realizarme y para conseguir lo que quiero-. Por eso me escribí un cartel que ahora está frente a mí:
Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud [...]
Su significado está en relación con la predicación del evangelio; pero a mí me dice que los talentos no son para tenerlos guardados.

Silvia Parque