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viernes, 31 de agosto de 2018

La "mamá de"

Me convertí en "mamá de B". Mi cuerpo tan suyo.

Había visto a B caminar a su salón y entrar. Ya me iba, cuando me llamó la mamá de K. Apenas ahora mismo, recuerdo que se llama G.

- ¡Mamá de B! -dijo.

Me acerqué.

- Perdón, se me olvidó tu nombre...
- Así somos: "mamá de K", "mamá de B".

Continuamos la conversación.

Yo amo ser "mamá de B". No solo amo la maternidad o particularmente hacer de su mamá, sino que amo ser identificada y llamada "mamá de B".

Históricamente, las mujeres han sido propiedad de alguien.Cuando esto dejó de ser objetivamente así, es decir, de aparecer tal cual así en las leyes, de todos modos se les siguió tratando como "hija de", "esposa de", "mamá de". Y no solamente porque su principal ocupación fuera el cuidado de otros. Ahí está la faja del libro que define a Elena Garro como "mujer de", "amante de", "inspiradora de", "admirada por" [AQUÍ ESTÁ].

El "de" es elemento constitutivo del machismo. Poco a poco, las mujeres casadas por acá han dejado de firmar con el "de Apellidodelmarido".

Sin embargo, yo siempre quise llevar el apellido de quien fue mi esposo. Él no quiso. No "me dejó". Que mi identidad, que todo lo que acabo de escribir, que yasabrástúperonoestoydeacuerdo...

Tuve una alumna que firmaba sin el "de", pero con el apellido del esposo, como me parece que es común en Estados Unidos. Ella sabía que era criticable en ciertos ámbitos y creo que pensó que era criticable desde mi punto de vista, pero ese apellido le gustaba mucho.

Yo soy feliz de ser "mamá de B". Tal vez porque he tenido suficientes oportunidades para ser lo que he querido en el ámbito académico o laboral.

Hay y seguirá habiendo mucha política sobre género en mi casa -relativamente mucha, depende con qué se le compare-. Y siempre he tenido clarísimo que me gustaría tener una pareja que me mantuviera económicamente. Y no tengo intención de empezar a levantar cosas pesadas o de matar yo misma los bichos siempre que pueda evitarlo. En principio, mi vida no está para consagrarla a una bandera o a una causa, así que si fuera incongruente con una ideología o movimiento, no sería un gran problema para mí. No obstante, en mi entendimiento y experiencia, me resulta congruente.

De cualquier forma, examino qué hay detrás de mis deseos y elecciones -que nunca son "en el aire"-, qué es lo no evidente, qué sostiene algo, con qué se relaciona, para qué puede servir; sobre todo, para qué puede servir y no me he dado cuenta.

En esas, reflexionando mientras llegaba a la casa y empezaba esta entrada, me acordé de mi amiga M, a quien una vez le dije "mamá de A". Rechistó de inmediato, con toda la razón del mundo: que ella tenía un nombre, que era M. Por supuesto.

G, la mamá de K, quien me llamó hoy y se disculpó por no recordar mi nombre, tiene una vida completamente diferente a la mía. No la conozco a profundidad, pero sé que viene de un hogar donde la mamá tuvo que trabajar mucho para sacar adelante a sus hijos y que vive en un contexto -¿quién no en este país?- donde seguramente se le ha discriminado por ser mujer y se le ha señalado de una manera u otra porque el papá de sus hijos no está presente. Y yo le doy un poquito más de peso a la pesada loza de un sistema social que le ha dicho -nos ha dicho- qué debemos ser aunque no nos convenga. Me propongo no volver a decir a ninguna mujer algo como "eso somos, la mamá de", si no estoy segura de que ser identificada de ese modo es algo que goza.

Silvia Parque

lunes, 18 de septiembre de 2017

"Eso que piden para ellas..."

Leí esta publicación de Alfonso Dosamantes ["esta" que está AQUÍ] y al pretender comentarla, me extendí tanto que mejor traje el comentario para acá:

Le di una leída y edité para hacer énfasis con otro color; pero hay que tomar en cuenta que es una respuesta a un texto, ¿va?

Te cito: "[...] que se cuide, se respete, se honre, se le procure bienestar, se le trate con decoro a la fragilidad femenina muy a pesar de la tan mentada igualdad de género y de lo que muchos (¿o debo decir muchas?) pelean para no recibir ese trato preferencial a riesgo de que termine por “rayar” en el acoso del cual están huyendo". 

Esto suena a que pelear por no ser tratada como "frágil", lo cual es considerado por ti como recibir un trato preferencial, pone a la mujer en riesgo de ser acosada. Tal vez entiendo mal: a eso me suena. Y no es la pelea por no ser tratada como "frágil" lo que pone en riesgo de acoso a la mujer: es el no entender que si no acepto un trato de "frágil", eso no autoriza a nadie a no tratarme como "respetable". 

El tema de la supuesta "fragilidad" es muy interesante. Algunas cosas que pienso:

1. El cuerpo de la mujer la coloca en dos situaciones vulnerables: el embarazo y el puerperio. Yo no diría que es "frágil", de hecho es muy resistente; pero su cuerpo en esos momentos le dificulta defenderse o valerse por completo por sí misma. Hay mujeres que se defienden y se las arreglan para sobrevivir prácticamente solas en esas etapas, pero en general, el cuerpo te pone límites cuando estás gestando o acabas de parir.  

2. Hay muchos mitos acerca de que la mujer es más pequeña y menos fuerte que el hombre. No cuestionamos cuántas mujeres son más grandes y fuertes que muchos hombres y, sin embargo no saben pelear. Tampoco cuestionamos cómo los hombres suelen apropiarse del espacio, aunque estén chaparros y flacos. Esto de que la mujer sea físicamente más vulnerable es una cuestión de educación porque no nos educan para conocer y aprovechar nuestra fuerza ni para desarrollar habilidades físicas -fuera de las "graciosas"-. El hecho de que estemos en un siglo con tanta tecnología lo hace más evidente: hacer frente físicamente a alguien no tiene tanto que ver con quién es más fuerte, sino con quién sabe pelear y defenderse, con quién es capaz de emplear un arma -y me refiero a pensar en un objeto como un arma y usarlo, no a andar armados con navaja o pistola-. 

3. Por lo que sea: algo de biología y mucho de educación: las mujeres tendemos a ser más "sentimentales" que los hombres. Eso podría aprovecharse como un valioso recurso. Si nos coloca en una posición de vulnerabilidad, como frágiles, es porque en este sistema social no se valora al sentimiento como a la razón y porque los mitos del amor romántico nos joden -es la palabra que me parece más atinada-.

Reproducir el estereotipo de que la mujer es frágil y animar a cuidarla por eso, la pone en riesgo de otra cosa que mencionas: 

"ES NECESARIO TOMAR TODAS LAS ACCIONES PREVENTIVAS (muchas ya señaladas en el vídeo) para reducir los riesgos. Les guste o no, lo acepten o no. No sé trata de privarlas de la libertad sino de preservar sus vidas y asegurar el entorno que les rodea…"

La mujer crece y se hace mayor de edad. En ese momento, la mujer toma sus decisiones. Y ahí empieza a contar y mucho, si le gusta o no, si acepta algo o no. ¿Así que si no lo acepta, ni modo? ¿Que se ajuste porque es por su bien? Por más que haya buena voluntad en querer preservar la vida de las mujeres, hay machismo en suponer que se le puede decir "te guste o no, aceptes o no, esto se hace". Yo se lo digo a mi hija a menudo porque tiene dos años. No se lo dices a una mujer adulta. ¡Ni de chiste a "las mujeres"! Esta claro que hablas de ellas, ya que dices "no se trata de privar-las de su libertad". Lo que sí debe ser "les guste o no, lo acepten o no" es que los hombres respeten a cualquiera: a las que van caminando solas de noche, a las que se han puesto borrachas, etc.

Silvia Parque

sábado, 3 de septiembre de 2016

Notas básicas -elementales- para la defensa de la familia

- La sexualidad humana siempre ha sido compleja.

- La escuela educa a los niños, entre otras cosas, en relación al mundo social. Qué bueno que también en la escuela se les enseñe que hay diferentes formas de ser, de pensar, de vivir.

- Las familias no son naturales. La familia es una institución y como tal, una construcción cultural.

- Las familias siempre han sido diversas.

- Que todos los seres humanos provengan de la unión de un óvulo y un espermatozoide, no significa que todos tengamos un papá y una mamá presentes o que todas las familias deban fundarse a partir de una pareja heterosexual.

- Si existe un tipo de familia que corresponde al llamado "plan original de Dios", no tiene por qué ser el tipo de familia hegemónico en un Estado laico.

* Cuando una ley pretenda hacer que sacerdotes católicos o pastores protestantes casen a parejas homosexuales, me uniré a un movimiento contra esa ley.

Silvia Parque

miércoles, 3 de agosto de 2016

Mi niña no lleva nada en el cabello

Hace unos días trataba de recogerle el cabello a B con un broche, mientras ella se oponía ruidosamente, como si fuera una cosa terrible. Me pregunté por qué estaba forzándola. Me contesté y tomé decisiones.

No creí que pudiera recogerle el cabello hasta hace relativamente poco. Estaban de visita una amiga mía y su hija; entre una cosa y otra, mi amiga mencionó que sí le alcanza el cabello a B, para hacerle una colita. Para mí fue una gran sorpresa. Se la hice y me encantó. B me dejó experimentar con otro peinado y duró un rato con moños en la cabeza. Así que pensé que lo repetiríamos. Pero no.

Tratando de ponerle el broche, examiné:

- ¡Tiene que peinarse! Vivimos en una sociedad en la que la gente tiene que peinarse. Cierto que yo no me peino mucho que digamos, pero está claro que peinarse conviene... si yo tuviera quien me peinara...
-- A ver: no tiene que peinarse con cosas en la cabeza. Si el cabello está acomodado, pasa; lo demás es el inicio de un canon que así, como canon, no le conviene.

- ¡Es que yo quiero ponerle moñitos! Yo que la parí y le cambio los pañales. Esos moñitos tan lindos que le compró su abuela..
-- Pues no es una muñeca.

- ¿Y va a creer que está muy bien armar un escándalo porque trato de peinarla? Yo soy la autoridad y ella tendría que dejarse. Si digo que le voy a recoger el cabello, le voy a recoger el cabello *imagino a su papá diciéndole que tiene que hacerme caso*.
-- ¡Pues no es una muñeca!, en serio. La autoridad no es para que me dé gusto. Ya decido qué, cuándo y cómo, la mayor parte de las cosas de su vida. Hasta donde recuerdo, tengo un cabello propio por si quiero ponerme moños.

Entonces oí las voces...

Los consejos y trucos "para que se deje peinar"; las apreciaciones sobre "cómo debería verse"; pero sobre todo, mi ego queriendo tener una "niña bonita" a la que le digan "qué bonita te ves".

Y oí su llanto.

Para ese momento ya había tratado de distraerla con la canción de Elmo, había tratado de negociar con ella "nada más una vez te peino y muchas veces no te peino" -como si pudiera entender del futuro-, y ya me había puesto severa, ordenando que se quedara quieta.

Pero entonces oí su llanto y me acordé de la niña china de esa novela maravillosa cuyo título ahora no recuerdo, a la que su mamá le venda los pies. No dramatizo: no estoy comparando recoger el cabello con aquello, pero me acordé porque estábamos pasando por todo el asunto para cumplir un mandato cultural porque ella es niña. No habríamos estado en eso, de ser un niño.

¿Y por qué mi hija va a tener que incomodarse, por ser niña, para "verse bonita"?

Ella, más centrada que yo, buscó mi teta y mamó para sentirse segura. Así le puse el bendito moño. Pero decidí no volverle a hacer eso.

Los fabricantes de zapatos tienen como prioridad que las bebés se vean lindas, por lo que ningún modelo de zapato para niña -de los que encontré- se comparó en estructura a los modelos para niños. Así que B lleva zapatos para niño. Mis prioridades no son las de los fabricantes de zapatos, ni las de las voces en mi cabeza.

El fin de semana pasado fuimos a una fiesta. Le puse un hermoso vestido y sus zapatos, y traté de ponerle una banda que hacía juego. No quiso. Lo intenté por segunda ocasión, por si acaso, pero fue claro que no quería. Le parecía bien examinar el objeto y chuparlo: no llevarlo en la cabeza. Así que no llevó nada en la cabeza. Mis prioridades tienen que ver con el respeto y la libertad.

Silvia Parque

jueves, 25 de julio de 2013

La mujer del Doodle

Soy una admiradora de los Doodles.  AQUÍ pueden verse todos. Percibo en ellos, una visión fresca y amplia, en la que cabe una mujer del siglo XXI, tan valiosa como el hombre, completa y libre. Me encantó el del Día de la madre, y han terminado de ganar mi estima con el de Rosalind Franklin -de quien no sabía nada antes de hoy-.

Silvia Parque

lunes, 8 de julio de 2013

¿De verdad no me importan las arrugas?

Una compañera de mi clase de teatro compartió un estado de una página de Facebook, con notas graciosas sobre las ventajas de ser hombre; algo para sonreír: nada serio. Entre la lista de cosas que hacen a los hombres felices, está por ejemplo: "las arrugas añaden carácter". Aquí entré yo a decir que "a mí también": que soy atractiva por la persona que soy. Y de verdad lo pienso. Pero eso puede hacer suponer que estoy declarándome "libre" de los convencionalismos sobre la belleza o del deseo de permanecer joven, y no es así. Mi gusto es menos convencional que el de la mayoría, pero por ejemplo, prefiero mi imagen sin arrugas -como también la prefieren muchos hombres que conozco-*. Me espantó verme la cara maquillada para aparentar mayor edad en el teatro, y me llevé un disgusto la primera vez que amanecí con una línea de expresión marcada... supongo que habría estado haciendo un gesto mientras dormía...

Vivimos en un sistema cultural que jode a las mujeres con el mandato de ser bonitas, y en este sistema, "bonita" implica joven. Algunas tenemos oportunidad de analizar nuestra posición, y reposicionarnos de forma consciente. Otras no tienen esa oportunidad. Muchas niñas crecen con el mandato de que deben ser bonitas para ser apreciadas -para valer-, y de que hay una manera de ser bonitas que deben perseguir por el resto de sus vidas, así les quite el tiempo y la energía que hubieran sido felices empleando en otra cosa. Los niños crecen con otros mandatos que también los joden; pero estoy hablando de las niñas y de las mujeres. En general, en este asunto de cómo nos vemos, los hombres la tienen más fácil. Creo que es importante reconocer que así se presentan las cosas en nuestra cultura, pero igual de importante es ser conscientes, todo el tiempo, de que las cosas no tienen que ser como se presentan.

* La oración es ambigua: me refiero a que estos hombres prefieren su propia imagen sin arrugas.

Silvia Parque

miércoles, 12 de junio de 2013

El resumen: bebé de palabras

Corto un fragmento de la tesis para enviársela al Dr. Luévano, veo el resumen, recuerdo que es prioritario continuar los trámites de titulación y siento el cariño... como con los hijos, no es perfecta, no es la mejor, no es la más bonita, no es lo que podría haber sido, pero es mía. Así que les presento el resumen:
Este trabajo critica una manera usual en que, desde el enfoque psicosocial con perspectiva de género [EPPG], se investiga el objeto violencia en la familia, y se interviene sobre el fenómeno de la violencia en la familia. Se analiza una explicación específica, muy popular, sobre la violencia en la familia, paradigmáticamente representada por el trabajo de Jorge Corsi. El análisis se contextualiza, puntualizando la forma en que se aborda el problema institucionalmente, sobre todo desde organismos oficiales, y describiendo la situación social en la que tienen lugar, tanto el fenómeno de la violencia en la familia, como su abordaje. El procedimiento de la investigación consistió en analizar una serie de materiales, y proseguir con una crítica epistemológica, lógica y política, de la postura que expresan los materiales. Como resultado, se sustentan los supuestos de que la explicación sobre la violencia en la familia que propone el EPPG, es verosímil pero se inscribe en un modelo médico, inapropiado para abordar los fenómenos psicosociales; que los planteamientos del citado enfoque se socializan como una ideología; y que el enfoque trata de manera equivocada los diferentes niveles de realidad en los que se mueve el fenómeno de la violencia. (Palabras clave: enfoque psicosocial, perspectiva de género, violencia en la familia, crítica epistemológica, modelo médico, ideología, niveles de realidad)
Silvia Parque

martes, 4 de junio de 2013

Ada Lovelace y ganar mi simpatía

Una de las actividades de mi ocupación laboral es participar en las "clases muestra" de los candidatos a docentes de la universidad. Es algo muy disfrutable, y para variar, totalmente relajado.

Hoy asistí a una clase muestra de la asignatura "Programación estructurada", de la carrera de Mecatrónica. El docente empezó su exposición mostrando una imagen de Ada Lovelace, y narrando brevemente, la importante contribución de esta mujer a la Historia de la informática. Señaló, como correspondía, que las contribuciones de las mujeres -se entiende que a la ciencia, la tecnología y la técnica-, se opacaban hasta invisibilizarse en el siglo XIX. Lo dijo con simpleza y conocimiento de causa; ahí ganó mi simpatía.

Silvia Parque

miércoles, 13 de marzo de 2013

Quinientos años

Quedé frente a su entrepierna, que volteé a ver porque el hilo no era del color de la tela; eran unos diez centímetros de hilo de otro color, haciendo una serie de figuritas. Se debió descoser toda la juntura de las patas del pantalón, que ahora estaba horriblemente cosida. Así que me pregunté, la verdad: "¿cómo es que su mamá lo deja salir así?" para contestarme inmediatamente: "¿pero por qué su mamá?" Mucho posgrado y mucho enfoque de género, pero un descuido y los quinientos años hablan por una.

Me reconvine y corregí: "¿por qué no le enseña a coser alguien de su casa?" [¿Alguien como su mamá?]

A esa edad a veces no les da la gana ni aprender ni dejar que otro les "arregle" la ropa. Cualquier cosa puede ser. Lo que es mi asunto es por qué pienso lo que pienso, a quién creo responsable de qué.

Silvia Parque

viernes, 8 de marzo de 2013

Mi agradecimiento a los siguientes libros

El segundo sexo, de Simone de Beauvoir.
El sexo oculto del dinero, de Clara Coria.
El complejo de Cenicienta, de Colette Dowling.
Genero y feminismo, de Marcela Lagarde.

Silvia Parque

P.D. Carola PireZzz, en Twitter, me preguntó por qué no estaba Tres Guineas en la lista, y le he respondido que porque no lo he leído. Eso me hizo pensar que Una habitación propia debe ser el último -pero no menos importante- elemento de este pequeño conjunto.

lunes, 4 de marzo de 2013

¡Olé!

Hace años, mi tía la más bonita rechazó un ascenso porque esa responsabilidad le habría quitado tiempo con sus niños. Podría habérselas ingeniado para resolver como proveer cuidado y alimentación a través de otros; pero ese no era el caso: ella quería estar en su casa el mayor tiempo posible.

Mi jefa, en cambio, ha pasado de tener un puesto importante a encargarse de un puesto más importante. Sé que cuando El Jefe le propuso este encargo, ella estipuló condiciones que le permitieran seguir ocupándose -como siempre- de sus hijos. A él no le gustó, pero eso no era negociable.

Olé por cada mujer madre que consigue un arreglo para colocarse en el camino a la realización: tantos arreglos como mujeres, cada uno tan válido como el otro. Va para las que trabajan fuera de casa, pero no porque no lo merezcan las que decidieron no estar en el ámbito laboral.

Silvia Parque

domingo, 17 de febrero de 2013

Por qué no soy feminista

Puesto que estoy de acuerdo con, y apoyo los postulados básicos del feminismo -del feminismo en general: hay muchos feminismos-, a menudo parezco feminista. Me honra la confusión, pero no soy feminista.

- Porque respeto profundamente a las feministas con formación, y no me siento con la suficiencia para decirme una de ellas -mi ego no me dejaría ser una de las otras, y ahí se nota que no estoy para estar-. De hecho, a mi trabajo personal afirmándome como sujeto, le falta todavía mucho camino.

- Porque lo que tiene de ideología el movimiento, me parece que, como en el caso de todas las ideologías, limita el trabajo -y el juego- con las ideas, y prefiero el trabajo -y mucho más el juego- con las ideas.

- Porque cada etiqueta identitaria implica un compromiso y yo no quiero otro... más bien he estado deshaciéndome de ellos.

Silvia Parque

domingo, 27 de enero de 2013

De cómo los bienamados interrumpen el trabajo

En medio de una de las partes cruciales de un proyecto que me importa, sufre por su almuerzo el mismo marido que me regaló El segundo sexo y que no permite a los encuestadores tratarlo como jefe de familia. Entiendo. Llevo todo el fin de semana metida en mi asunto. También entiende: este proyecto me apasiona y le importa.

Sirvo un cereal con leche -azúcar agregada-.

Aprovecho que se va para concentrarme.

Hasta que oigo un ruido sordo. Nada más puede ser Turquesa. Veo su hermoso cuerpo de reptil, muy grande para el comedero; reviso que no se haya hecho daño. A pasear, pues... Saco a la otra, que no puede salir por sí misma del tortuguero. Tapo el espacio por el que podrían meterse bajo la lavadora...

Me pregunto cuánto se multiplican las interrupciones cuando hay hijos.

Silvia Parque

viernes, 25 de enero de 2013

Derechos humanos, de todas y todos

Los derechos humanos no son "para las víctimas", "para los victimarios", "para las personas decentes" o "para los delincuentes", son para todas y todos, y no van primero los de unos y luego los de otros. Por supuesto que si alguien se porta como un monstruo conmigo, no será mi prioridad respetar o defender sus derechos humanos; por eso no me toca hacerlo: hay otros a quienes les toca hacerlo y deberían hacerlo. Tampoco debería haber anatema en estas cosas: lo que entendemos por derechos humanos y lo que hacemos con ellos es discutible, como todo.

En este  momento histórico, el respeto a los derechos humanos de quien presuntamente ha cometido un delito o de quien efectivamente lo ha cometido, nos protege a todos. Entiendo la defensa a los derechos de un grupo; por ejemplo, el reiterado reclamo por los derechos de las mujeres, tiene lugar porque hay muchas más mujeres sin libre acceso al ejercicio de sus derechos por el hecho de ser mujeres, que hombres que por ser hombres, estén en tal condición. Pero me parece mal que personas con poder de influencia, aticen la frustración de la gente que ha sido ofendida, para promover que los derechos humanos de cualquier grupo, estén por abajo de los de otro grupo.

Silvia Parque

domingo, 30 de diciembre de 2012

El hombre carga las cosas

El hombre de esta casa carga las cosas. No creo que tenga que ser así, pero así es, me gusta y él lo prefiere.

No es que le guste cargar; pero si alguien va a cargar, prefiere ser él, o más bien, quiere que no sea yo. En verdad no creo que tenga que ser así: no creo que le corresponda por ser hombre... y si fuéramos a repartir cargas según nuestra capacidad, yo podría ayudar. Pero no cargo ni el pan.

Me terminó de quedar claro que los hombres son mejores cargadores por una cuestión de educación, cuando vi a un jovencito cargar el garrafón de agua -lleno-. Yo tenía mayor estatura, mayor peso, y tanto músculo como él; yo era una persona adulta y él un muchachito; pero era -y soy- incapaz de cargar eso.

Mientras generamos recursos para que nadie de esta casa cargue algo pesado, me hace sentir bonita y querida que sea él quien cargue.

Silvia Parque

domingo, 11 de noviembre de 2012

Yo también

Lo dice tan bien, que mejor darle paso a sus palabras:
Mi vientre ha sido el nido de cuatro embriones. Sólo tres alcanzaron a ser bebés. Cada noche acobijo, les doy un beso y la bendición a mis tres hijos. Si: hago la señal de la cruz padre-santo-amén, como lo hacía mi abuela y lo hace mi madre. Así.
Es el comienzo de un claro, preciso y conmovedor artículo de Ana Cristina Restrepo Jiménez: "Por amor a la vida, defiendo el aborto". AQUÍ puede leerse completo.

Silvia Parque

viernes, 26 de octubre de 2012

Es un abuso

Desde la óptica de nuestras culturas occidentales del siglo XXI, está mal que un hombre adulto -digamos, de casi cuarenta años- tenga relaciones sexuales con una jovencita -digamos, de trece-. Que no siempre estuvo mal y que no en todo el mundo está mal, no lo hace ni un poquito menos "malo" ahora y aquí porque ahora y aquí, dadas nuestras condiciones de vida, es un abuso. Y puede ser atroz.

Escribo esto luego de leer una entrada estupenda inspirada en la tragedia de una niña asesinada por un hombre veinticinco años mayor que ella, con el que "mantenía una relación". La escribe Inmagina en su blog, "Territorio sin dueño". Es clara, sencilla y brillante en su lucidez. AQUÍ EL ENLACE.

Silvia Parque

sábado, 6 de octubre de 2012

Subversión real y cotidiana

Dice Diana Raznovich, que se dedica a dibujar:
"Yo creo que no se quiere legitimar la mirada de género como un discurso público. Mientras se mantenga en una minoría de académicas e intelectuales no representa ningún peligro, pero si el ama de casa o la mujer en general empieza a naturalizar eso, más de uno va a estar en problemas. Y a través del humor pude ocurrir".
AQUÍ la entrevista completa que le realizó Valeria Sampedro. No concuerdo con algo que presenta como relación causa-efecto, ni con su explicación de por qué no la publica El País; pero concuerdo con lo más importante de su discurso.

A mí las ideas subversivas sobre el género me llegaron, en principio, a través del hombre que hoy es mi marido. Aprendí y luego, por decirlo así, crecí. Entonces saltaron chispas: "hay demasiada política en esta casa", dijo el señor. Más tarde, por supuesto: "la política no es para la cama".

No hubo manera de ir hacia atrás. Seguí en camino de apoderarme de mi vida.

Silvia Parque

sábado, 22 de septiembre de 2012

Un año de estos

Esta mañana me encontré un módulo de afiliación al Seguro Popular* en una de las plazas públicas que atravesé. Vine a la casa por el par de papeles que hacían falta, regresé al módulo y me afilié. Tenía unos tres años queriendo hacerlo. Un día llegaron a la casa afiliando a domicilio, pero la persona quería llenar el formato de datos sociodemográficos, asentando que mi pareja era el "jefe de familia". Me negué. No tenían  -supongo que no tienen- un recuadro para una "jefa de familia", a menos que no hubiera hombre en la casa. Esta vez se saltaron un par de preguntas, por lo que no hubo necesidad de hacer política.

Regresé contenta de ir materializando condiciones apropiadas para recibir a un bebé. No busco embarazarme en este momento, pero preparo ese momento. Tomo con gusto una pastilla diaria de ácido fólico. Hoy con más gusto.

* En México, el Seguro Popular es la opción pública de cobertura médica para los ciudadanos que no contamos con seguridad social como trabajadores. 

jueves, 30 de agosto de 2012

Lo que no es el enfoque de género

Hoy, comentando en el blog de Susana (Mi nueva vida), aludo a mi formación en enfoque de género y desde entonces -en la mañana- quiero sentarme a escribir una entrada sobre lo que no son, ni la ideología, ni la teoría de género.

Acá suelo no tratar directamente el tema (tampoco el de la violencia), porque siendo objeto de mi trabajo académico, no puedo dejar de abordarlo con un cuidado que no es el tono de este blog. Pero múltiples circunstancias han hecho que en estos días, mi postura epistemológica-teórica-ética se sitúe en el centro de mi vida personal y aquí estoy, compartiendo lo siguiente:

1. La investigación bajo el enfoque de género desmitifica muchas diferencias supuestas entre el hombre y la mujer; pero el enfoque no supone que hombre y mujer sean iguales. Habría que especificar: ¿iguales en qué?

B. La investigación bajo el enfoque de género desmitifica la vida familiar y la relación de pareja; pero el enfoque no pretende "terminar" con una, ni con la otra.

Silvia Parque