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viernes, 18 de noviembre de 2016

El brillo y el éxito

En general, no me emocionan las modalidades de éxito disponibles en el "mercado social". De hecho, me genera repelús la idea progre de "más-mejor-hacia arriba". Pero me encanta ver a las personas cumpliendo sus sueños. Igual me parece muy triste ver sueños apachurrados o dejados de lado.

Hoy vi a un hombre famoso con los ojos brillando porque consiguió algo que latió en su corazón por más de dos décadas antes de materializarse. Me recordó el atractivo de dos mujeres que me tocó tener como maestras:eran personas como cualquier otra y en clase, creando conocimiento en directo, podían brillar.

Tengo una prima que es atleta de alto rendimiento. Tiene la suerte de ser bella, pero la belleza con la que nació no es nada comparada con la belleza de su expresión en medio del esfuerzo de una carrera o con la belleza de su apropiación del paisaje cuando entrena en un cerro cubierto de nieve.

Los sueños nos hacen brillar. 

Es común definir el éxito cómo un buen resultado luego de cierto tramo de vida, es decir, con haber conseguido algo: ser feliz, tener una familia amorosa, influir en las personas... Aunque estos conceptos tienen sentido, para mí el éxito sería precisamente conseguir estar ahí donde se ha soñado: donde brillas.

Silvia Parque

jueves, 6 de noviembre de 2014

Hasta aquí

Es difícil poner algunos "hasta aquí". ¿Cuántas veces vas a intentar algo, antes de darte por vencida? Algunas cosas son a morir... así luchan algunas personas contra el cáncer: un día y otro día de lucha, y la muerte les vence pero ellos no se dieron por vencidos. ¿Cuánto tiempo se persigue un sueño? ¿Cuántas veces se recomienza una relación? ¿Cuánto es demasiado? Algunos preferimos ser vencidos antes que darnos por vencidos. Yo históricamente he pensado que si requiere demasiado esfuerzo, no era para mí. Pero hay cosas que valen la pena, y cosas en las que te va la vida.

Silvia Parque 

martes, 29 de julio de 2014

Apuntes de la conferencia de Carlos Kasuga, 2a parte

Vi dos veces ESTA conferencia de Carlos Kasuga, dirigida a empresarios. La segunda vez me propuse compartir algunas cosas que me llaman la atención y hoy termino de hacerlo, en esta segunda parte de mis apuntes. Como había aclarado, no comparto su cosmovisión; pero sí creo que hay mucho aprovechable en lo que dice. Esta entrada, pues, tiene sus ideas y sus palabras; las citas textuales están entre comillas, pero todo es suyo, así que también pueden colarse frases tal cual las dijo, que no estén entrecomilladas.

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Según el sr. Kasuga, los siguientes son tres problemas de México, que si no se resuelven de raíz, harán muy difícil que el país salga adelante:

1. No somos autosuficientes en alimentos. Esto hace que perdamos independencia.

2. La sociedad admira al que tiene y no al que es. Por eso no se admira sino a quien logra éxito material, incluso cuando lo haya obtenido ilegítimamente, de modo que por ejemplo, el profesor -que gana poco dinero- no es reconocido a pesar de que su labor es fundamental para que el país genere riqueza.

3. Se toman decisiones sin sentido en materia de economía. Nadie se sacrifica para el beneficio de la comunidad en la que está desarrollándose. Al contrario: un empresario japonés es capaz de contenerse para dedicar todas sus ganancias a la reinversión, mientras su empresa está creciendo; del mismo modo, no se permite a sí mismo ganar más de siete veces lo que gane el empleado con menor jerarquía.

Las empresas japonesas llegan a ser grandes porque su valor más importante es la gente: su gente. El trabajador debe recibir educación, sueldo moral y apoyo para crecer. No es el dinero lo que motiva a la gente; no importa cuánto se gane: nadie está contento con su sueldo; lo que sí motiva es el sueldo moral: el reconocimiento, el agradecimiento; eso que hace a las personas sentirse útiles, respetadas y queridas.

Silvia Parque

lunes, 28 de julio de 2014

Apuntes de la conferencia de Carlos Kasuga

Vi dos veces ESTA conferencia de Carlos Kasuga dirigida a empresarios. La segunda vez me propuse compartir algunas cosas que me llaman la atención y hoy empecé a hacerlo. Es un discurso conservador, salpicado de elementos patriarcales, como corresponde a su ideología progresista. No comparto su cosmovisión; pero sí creo que de los conceptos alrededor de la "calidad total" pueden filtrarse elementos enriquecedores. Esta entrada, pues, tiene sus ideas y sus palabras; las citas textuales están entre comillas, pero todo es suyo, así que tal vez también se me hayan escapado sin entrecomillar, frases tal cual las dijo.

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Hay cuatro ámbitos a tener en cuenta, al crecer hacia la calidad, en lo personal, familiar, empresarial:
- Bien ser. Ser puntuales, honestos, trabajadores, disciplinados, estudiosos...
- Bien hacer. Realizar cada actividad a conciencia. Es dar de nosotros, de nuestro bien-ser, en lo que hacemos. Esto permite lo siguiente:
- Bien-estar. La satisfacción de haber dado lo mejor de una misma. Solamente así tiene sentido el último aspecto:
- Bien tener. Conseguir legítimamente y disfrutar.

"El que cumple sus obligaciones y da más de lo que debe, convierte su mundo en un paraíso. El que solo pide y solo exige, convierte su mundo en un infierno". 

"No saben ustedes la energía que irradiamos nosotros con nuestra actitud. Cómo nos paramos, cómo nos sentamos; todo es energía [...] Cada uno de nosotros es un sol que irradia energía todos los días. Si das alegría, la vida te regresa alegría. [...] Si eres miserable, la vida te regresa puras miserias [...] Por eso la gente miserable es cada vez más miserable. A la vida [...] hay que darle de más, siempre, para que te regrese al triple, todo lo que tú estés dispuesto a darle". 

Porque lo más importante es el "bien ser", la educación es sustancial; pero no la transmisión de conocimientos, sino la educación formativa. Así, por ejemplo, en el Liceo Mexicano Japonés: "Son los mismos chicos los que hacen el aseo de su escuela [puesto que] la calidad empieza siempre desde la limpieza". Porque el ejemplo educa, es trascendental la conducta de las "cabezas" de una organización: "Los pescados se pudren por la cabeza, nunca por la cola".

La clase de persona que vive el "bien ser", no puede sino "bien hacer" y, por tanto, aprovecha la vida. Kasuga plantea que cuando nacimos, "nuestros padres nos abrieron un cuentón de medio millón [...] de horas vida; depende de cada uno de nosotros si las gastamos o las invertimos". La niñez y la adolescencia son etapas subvencionadas para prepararnos; si las invertimos, cosechamos buen fruto; si lo desperdiciamos, la vida lo cobra.

Cuando llegaron a México los inmigrantes de Japón, de la generación de los padres de Kasuga, no llegaron con dinero, ni con títulos universitarios; no sabían ni hablar bien español; pero trabajaron durante catorce o dieciséis horas diarias para conseguir sus objetivos y el trabajo extra hizo la diferencia, porque la diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario es precisamente el "extra". Son personas fuera de lo ordinario las que son capaces de llevar el "bien ser" hasta sus últimas consecuencias; como ejemplo, cuenta Kasuga que en Japón, después de las diez de la noche hasta las seis de la mañana, no vuelan aviones que hagan ruido, para no interrumpir el sueño de los bebés, los ancianos, los enfermos. Este respeto por los demás es parte de una cultura en la que la gente puede tener confianza en los otros. "Confianza es una fianza moral". En México, el respeto a la norma en favor de los demás se considera una evidencia de "ser listo" o "tener suerte"; se festeja cuando el niño o el joven consigue algo de modo ilegítimo; pero eso hace que desconfiemos los unos de los otros.

En México, tampoco hay gran cultura de la responsabilidad. El uso común de la tercera persona, en expresiones como "se perdió", "se cayó", "se descompuso", libera de la responsabilidad sobre eventos y procesos. Y es que, entre otras cosas, no hay un ambiente alentador para asumir la responsabilidad. Desde la escuela elemental hasta la empresa, la persona con iniciativa, que falla, se asusta porque es probable que sea castigada. De este modo, salen callos en la cabeza de "no puedo"; las personas trabajan por necesidad a cambio de un sueldo mísero, actúan en función de que no los corran, y siguen indicaciones bajo un chicote. "El error de los empresarios es creer que su gente no puede tener errores". Hay que ver la intención de los hijos, de los trabajadores o de cualquiera sobre quien tengamos autoridad, antes de juzgar la situación del error.

Esta falla en la educación, que merma la capacidad de iniciativa, inicia en las casas y continúa en las escuelas y, como todo, es integral: forma parte de un problema amplio: "La sociedad mexicana ha perdido todo respeto por los maestros de México". El hecho de que cualquier mamá vaya al salón de su hijo a gritar a la maestra de clase es ilustrativo de una de las razones por las que el educador actúa con miedo.  "Cuando México era grandioso, cuando nos atrevíamos a hacer cosas grandes, las tres personalidades más importantes de cualquier pueblo en México, eran el maestro, el cura, y el boticario. El boticario en la salud, el cura en lo moral y el maestro en lo intelectual, y los tres ahora andan por los suelos".

Para hacer que las personas a su alrededor, hagan: pruebe con el elogio. La crítica ante los primeros esfuerzos, desalienta. El que se está formando, pierde la confianza si lo primero que escucha es la lista de los defectos en su hacer. Es más probable que los niños triunfen cuando se sienten respetados, queridos; si repite a sus hijos que son tontos, que siempre reprueban, ¿para qué habrían de intentar actuar diferente, si ya está predicho lo que ellos van a obtener? Todo su ambiente le dice al niño: "no debes", "no puedes"; pero ese "no, no, no", crea personas incapaces. El papel del profesor es fundamental en esto, pero el profesor necesita libertad de acción.

Continuará...

Silvia Parque

lunes, 14 de julio de 2014

Honor a quien honor merece, y provecho para mí

Respeto profundamente el logro bien habido. No dejo que nada opaque, ante mis ojos, el hecho de que alguien "ha hecho algo". Será porque mi desafío personal es hacer, a pesar de mi tendencia a solamente contemplar. Celebro lo bien hecho, el buen resultado, y aprendo todo lo que puedo, de cualquier contacto con quien ha sido capaz de eso.

Creo que es tristemente común en México, ahogar el reconocimiento del logro ajeno, con el señalamiento, a veces burlón, de sus fallas. Un tipo sin estudios monta un negocio, se hace rico, saca adelante a su familia, y no falta quien, pudiendo aprender de su éxito, considere como lo más relevante, que el tipo no habla correctamente... o que es un mamón, o que no sabe inglés, o cualquier otra cosa en detrimento.

Silvia Parque

jueves, 10 de julio de 2014

Lo grande

Creo que es humano impresionarnos con lo grande. Vemos un rascacielos o el Gran Cañón, y abrimos la boca. Hay quien pierde la capacidad de asombro, pero lo que sí no pierde una persona cuerda, es el sentido de proporción, y por este sentido de proporción, la gente suele desasociarse de "lo grande".

A mí me gustan las cosas pequeñas. Literal y figuradamente. En mi casa hay miniaturas; si volteo a la izquierda hay un perrito de alambre que medirá unos dos centímetros y medio de la cabeza a la cola. Escribo breve. Prefiero una vida sencilla -desde mi entendimiento de "sencillez", que incluye pasarla muy bien-.

Pero también me gusta lo grande donde corresponde. Si volteo a la izquierda también tengo una vista genial del cielo -nublado-, porque tengo una ventana muy grande -y una pared de la sala es un ventanal-. [¿Qué más grande que el cielo?] Ahora estoy muy bien en mi casa; de hecho, es justo el tamaño del que puedo ocuparme; pero sé que estará mejor algo de mayor tamaño, después; quiero una casa "grande".

Como se sabe, juzgamos las dimensiones a partir de nuestros parámetros personales/culturales. Acotado esto, observo que de lo que nos parece "grande", solemos retraernos. Supongo que a lo pequeño, lo consideramos manejable, y que lo grande nos parece hecho para gente de mayor tamaño.

Sin embargo, todos los que hicieron algo grande, no eran más que personas. Y cualquier camino se empieza con el primer paso. Vale con las tonterías, como juntar una colección de un millón de tapitas de pasta dental, como con los asuntos de la mayor trascendencia. Un día: la persona se ocupa de hacer lo que ha decidido hacer, y si consigue dedicarse a ello, saldrá algo de "buen tamaño"; si quiere que ese "buen tamaño" sea "grande", solamente tiene que analizar en qué hace falta aumentar la inversión: ¿tiempo?, ¿energía?, y por supuesto: hacer la inversión.

No soy una adoradora de lo grande. No creo que todos tengamos que hacer grandes cosas. Creo que tenemos llamados -vocaciones- diferentes, y que es tan digno hacer algo pequeño o mediano, como algo gigantesco... siempre y cuando estemos haciendo lo que sabemos que nos corresponde. Además, el juicio sobre el tamaño de nuestra obra, va a variar según quien juzgue, así que lo que importa es lo que a nosotros nos queda claro (es importante que nos quede claro a qué estamos jugando).

Así que, no tenemos necesariamente que hacer algo llamado por los demás o por nosotros mismos "grande". Pero es una opción. Es completamente posible.

Silvia Parque

lunes, 16 de junio de 2014

Quiénes son

Hay que ver qué hacen quienes tienen lo que una quiere tener. Qué hacen, cómo hacen, cómo se ven quienes tienen lo que una querría tener. Quiénes son. Cómo se definen así mismos, cómo pasan los días. Si son viejos, mucho mejor; los viejos son más lo que son, así que es como un ejemplo didáctico.

Silvia Parque

jueves, 1 de mayo de 2014

Fe secular / seguir la ruta

Creo que las personas, en general, necesitamos más "fe secular": convencimiento sobre un asunto, que nos lleve a actuar conforme a tal convencimiento.

Me gusta cómo Popper, en la introducción a Conjeturas y Refutaciones, asienta que el origen de buena parte de nuestros conocimientos, no está en la experiencia ni en la razón. No somos nosotros mismos quienes creamos conocimiento sobre diversos objetos, por lo cual cobra importancia la confianza que pueda tenerse en una fuente de información.

La fe es la certeza de lo que no se puede ver, y a menudo no podemos "ver" los efectos de muchísimas cosas, ni a corto ni a mediano plazo. Es verdad que el médico debe explicar a su paciente con la mayor claridad posible, qué es lo que está pasando y cuáles son las alternativas al respecto; ojalá nuestros sistemas educativos nos llevaran a ser pacientes con una formación que permitiera comprender lo que oímos de cualquier profesional. Pero incluso si así fuera, con el médico más claro y el paciente mejor formado, algo se necesita de fe, para dejarse en manos del otro, y hacer cosas como tomar veneno para aliviar. Así, los papás reciben del psicólogo de sus hijos, propuestas con estrategias que van contra el "sentido común", pero que son lo que va a cambiar la situación problemática que atraviesan. Les es necesario tomar lo que se va a sentir arriesgado, en apego a la confianza de que el otro sabe lo que hace, y habiendo advertido que lo hecho por su cuenta no ha funcionado. Que una dieta para adelgazar, funcione, tiene que ver con seguirla una semana y otra, y otra, aunque no se vean resultados para llamar la atención; hay que creer que finalmente, van a estar ahí los resultados. A menudo se habla de falta de persistencia, pero yo creo que se trata de falta de fe en la ruta que elegimos para llegar a nuestros objetivos.

Creo en los sistemas programáticos; creo en los planes con estrategia. Funcionan aunque no sean el mejor sistema o el mejor plan. Si a la mayor parte de la gente no le funcionan, es porque la mayor parte de la gente no nos apegamos a la ruta que trazamos. Es importante hacer pausas en el camino, para reconsiderar lo que haya que reconsiderar, a la luz de la experiencia ganada y de los posibles cambios de situación; pero si se cambia de ruta todo el tiempo, no se llega a ningún lado.

Silvia Parque

lunes, 6 de enero de 2014

Lo que trajeron los Reyes

Esta es una de esas entradas personales que acercan la experiencia del blog a la del diario y que se escriben con ilusión de compartir el momento con las personas de la cercanía blogósfera...

Por la mañana me preguntaron qué me trajeron los Reyes. Todavía no tenía el gusto de encontrarme al Niño en mi rebanada de rosca, así que dije, por decir algo, que me trajeron el tono rojizo en el cabello, que en realidad no fue obra de los Reyes sino de Garnier y un voluntario. Pero ahora puedo anunciar con fanfarrias que el año ha empezado con el espléndido regalo de la puerta abierta a la realización. Eso sí que ha sido obra de los Reyes, mandados por El que manda.

Renuncié a mi puesto de trabajo y negocié un proyecto en la misma organización, con mayor ingreso, menos días de trabajo, funciones muy delimitadas -elegidas por mí- y condiciones que aseguran -dentro de lo humanamente asegurable- que pueda dedicarme solamente a esas funciones. Hoy quedaron las firmas en los papeles. Me siento valorada como si el mundo me abrazara; siento un compromiso con la institución y con mi equipo de trabajo, que no pesa, que me entusiasma por partida triple: por el empuje que se fragua en el compromiso, por el gusto de dedicarme solo a lo que quiero y porque me lanzo a mi propia empresa con la ventaja de otra fuente de ingreso.

He sido bienaventurada siempre. Ahora me toca hacer: relajarme y hacer; disfrutar y hacer. Ya que lo de disfrutar me sale bien, creo que desde ahí puedo moverme al relajamiento y al hacer.

Silvia Parque

viernes, 8 de noviembre de 2013

Lo que es y lo que hay

He estado oyendo entrevistas que le han hecho a Eugenio Derbez como parte de la promoción de su película, que no he visto; las oigo porque me interesa su historia de trabajo rumbo a hacer realidad un sueño. En ESTA, que le hace Adela Micha, al final ella dice: "No soy de las nuevas amigas que te han surgido, ni de las nuevas fans; te he admirado y te he respetado siempre, y te quiero mucho". Me recordó cómo algunas relaciones dejan de existir, y sin embargo, el respeto por la obra de la persona, la admiración por su talento, el cariño por la persona en sí misma, no se mueven ni un ápice.

Silvia Parque

miércoles, 6 de noviembre de 2013

"Y me quedó más bonita"

Casi por puro afán de perder el tiempo, acabé oyendo ESTA entrevista de Platanito a Eugenio Derbez, en la que, narrando cómo surgió su película en cartelera, cuenta que no le daban trabajo en el cine:
Dije: bueno, ok, voy a hacer mi propia película, voy a hacer mi propio guión [...] y empiezo a escribir mi propia historia junto con [...] y empiezo a diseñar esto, y me tardo doce años... ¡y me quedó más bonita, que las que no me contrataron!
Ante el "no" de los demás, el "sí" propio. Apuesto por la idea de crear los espacios que necesitamos y me parece importante recordar que no es generación espontánea: los sueños se convierten en realidad con constancia.

Silvia Parque

miércoles, 31 de julio de 2013

Algunos hemos tenido ventajas por todos lados

Diariamente estoy en contacto con universitarios en diferentes etapas de su formación; en la institución de la que soy parte se distinguen tres ciclos de formación, del ingreso al egreso. Desde el segundo ciclo de formación, los estudiantes empiezan a buscar empleos que tengan algo de relación con la disciplina en la que se desarrollan. Algunos buscan orientación sobre cómo hacer su currículum o cómo actuar en la entrevista que les espera. En el tercer ciclo de formación hay una atención específica por parte de los Programas Educativos, y de la institución en su conjunto, para apoyar la inserción de los futuros egresados, al mercado laboral. Si bien todos han desarrollado competencias profesionales, a muchos les falta un largo camino por recorrer en cuanto a gestión y habilidades de comunicación (que incluyen autopromoción y negociación, por ejemplo). 

Creo que muchos de los recursos personales a partir de los cuales se desarrollan estas habilidades, dependen del ambiente sociocultural de la crianza. Las pláticas que se oyen en casa, lo que todo el mundo sabe que hace el vecino de allá o de más allá, los "papeles" que se dejan sobre la mesa; van formando un bagaje de "cosas que se saben" y de las que no se tiene conciencia. Si papá tiene un puesto directivo en una empresa grande, y mamá atiende su propio despacho de publicidad, es muy probable que yo aprenda cómo vestirme para causar la impresión que me conviene, cómo pararme, cómo caminar, ¡cómo conseguir! Lo aprenderé naturalmente, sin lecciones explícitas, y eso me colocará en ventaja respecto a quién lo tiene que aprender "ya crecido", y a veces requiere, al principio, un poco de actuación que a veces lleva a la impostación.

Silvia Parque

viernes, 26 de julio de 2013

Inteligencia estratégica

La casa de mi mamá se infestó de ratones alguna vez, y compramos un veneno que advertía usar sólo la cantidad adecuada, porque usar de más podía atraer roedores.

Además de fuerza bruta, hay esfuerzo bruto y voluntad bruta. Mejor actuar con algo de inteligencia estratégica; al menos, con la que la ansiedad permita.

Silvia Parque

jueves, 25 de julio de 2013

Hágase a un lado

Con un enfoque optimista, todo se ve mejor; viendo así, la vida se disfruta más. Pero eso no significa dejar de notar lo que va mal. Es necesario notar lo que va mal, para movernos de ahí. Es bueno movernos de ahí. 

En cuestiones que se identifican como personales o familiares, entiendo la gran dificultad para el movimiento... en otras cuestiones también lo entiendo pero me sorprende más. Me parece increíble que personas hechas y derechas, desempeñándose en funciones importantes, permanezcan en condiciones de trabajo que evidentemente les desfavorecen. No hablo de quienes se ven en la necesidad de soportar abusos para sobrevivir porque es la única manera viable, en un momento determinado, de mantenerse a sí mismas o a sus familias. Creo que abusan de sí mismos quienes no se encuentran en esa situación de necesidad, y sin embargo soportan condiciones injustas o al menos evidentemente desventajosas. Cuánta falta les hace una persona que les tenga cariño y les diga: "¡quítate de ahí!, puedes moverte".

Es que en el fondo, todo es una cuestión personal... o familiar.

Silvia Parque

lunes, 4 de marzo de 2013

¡Olé!

Hace años, mi tía la más bonita rechazó un ascenso porque esa responsabilidad le habría quitado tiempo con sus niños. Podría habérselas ingeniado para resolver como proveer cuidado y alimentación a través de otros; pero ese no era el caso: ella quería estar en su casa el mayor tiempo posible.

Mi jefa, en cambio, ha pasado de tener un puesto importante a encargarse de un puesto más importante. Sé que cuando El Jefe le propuso este encargo, ella estipuló condiciones que le permitieran seguir ocupándose -como siempre- de sus hijos. A él no le gustó, pero eso no era negociable.

Olé por cada mujer madre que consigue un arreglo para colocarse en el camino a la realización: tantos arreglos como mujeres, cada uno tan válido como el otro. Va para las que trabajan fuera de casa, pero no porque no lo merezcan las que decidieron no estar en el ámbito laboral.

Silvia Parque

martes, 8 de enero de 2013

Los mejores productos musicales del mundo

"Demándame", del fugaz Rosa Chillón con Josete en mallas rosas, ha completado el top tres de los mejores productos musicales del mundo, desplazando del segundo sitio a la versión de "Quiero que me quieras" en voz del Cursi Verduzco (hermano del Rudo).

Inamovible en el primerísimo lugar: "Me lo tiro", de Berto Romero & The Border Boys.

                               -- Solo para oidos de amplio criterio --


Silvia Parque

jueves, 20 de diciembre de 2012

Cuestión de estrategia

Hace falta estrategia para que cambien actitudes y hábitos.

Una buena estrategia es a la medida, puesto que la estrategia es la clave que adecua el proceso de cambio, a las necesidades de la persona. Finalmente -y como principio-, el cambio es un regalo que una se hace; vivir el cambio como una meta para la que se trabaja, agobia.

Silvia Parque

viernes, 30 de noviembre de 2012

¿Cuál es la prisa?

Se ven conductores que exceden el límite de velocidad y rebasan a los otros, siendo que segundos después se verán obligados a detenerse en un semáforo, junto o apenas delante del coche rebasado. Creo que así se le mete prisa sin sentido a la vida.

Lo veo en los jóvenes que, sin necesidad económica, adelantan materias o buscan alguna otra estrategia para terminar antes la escuela, de manera que puedan pasar rápido a lo siguiente y llegar -supongo que más pronto que otros- a la meta del "éxito"... como si el éxito fuera un sitio real, donde podrán echarse a disfrutar placeres creados para los diligentes.

Silvia Parque