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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Qué significa para mí la amistad

Inma me ha dado el Premio al mejor blog amigo. Así que:
    1.- Inma es muy amable.
    2.- Soy bendecida.
         2.1.- Esta alegría me vino de perlas.
    3.- Toca hablar sobre la amistad.

En específico: qué significa para mí la amistad...

Tratando de definir el término, podría decir que la amistad es una relación de afecto positivo, en la que una atracción no sexual, lleva a dos o más personas, a compartir algo de su vida: momentos, propósitos, etc. Para mí resulta importante mencionar la "atracción", porque creo que es fundamental para la amistad, gustar de la otra persona. No estoy diciendo que la amistad con atracción sexual no sea amistad; solo defino que la atracción que une a los amigos como amigos, no es sexual.

Por otra parte, al amigo o amiga, no lo queremos ajustar a un "ideal", y por eso la amistad puede ser un espacio muy confortable, de libertad y confianza. Sobre esa base de aceptación, es también posible que haya amistades de muchos tipos. Algunas se establecen poco a poco, a través de los años, y otras muy rápido. Con algunas personas, hay muchas intimidades compartidas en la conversación; con otras hay muchas experiencias en común... pero puede ser de cualquier manera; puede que solo haya identificación y buena voluntad, y eso no es poco. Hay amigos de la niñez con los que ya no estamos al día, pero hacia los cuales sentimos profundo cariño, y por los que haríamos cualquier favor que estuviera en nuestras manos...

Tal vez, "el favor" sea la categoría clave de la amistad. Hacer un favor, recibir un favor, sin entrar en una transacción donde se lleva la cuenta y se crea deuda. El hacer favores con ligereza. El aceptar el favor del otro sin resentimiento porque no es lo que hemos creído necesitar... Me gusta el concepto de "favor" y creo que no he reflexionado sobre él...  habría que notar su relación con el verbo "favorecer"... Cómo favorece la presencia, la opinión, el consuelo de los amigos.

Podemos pensar en el tamaño del favor que estaríamos dispuestos a hacer. Yo hace unos años fantaseaba:  "¿por quién me arriesgaría a meterme en un lío?" Cuando mi familia vivió un mal tiempo, hubo una señora, amiga de mi abuela, que arriesgó su seguridad por intentar ayudar a uno de mis tíos, que estaba en un problema. En su  momento pensé que esa era una gran amistad. Sin embargo, muy poco después y por la misma causa, una señora que en realidad no era amiga de mi abuela, puso a su disposición las escrituras de su casa. Así que no se trata de amistad, sino del tamaño de la persona... Tampoco puede tratarse del "tamaño del favor", porque hay bondad en gestos pequeños que contienen el mismo amor, que en otra circunstancia, movió a otro a hacer algo "grande"... Me desvío, pero vuelvo al carril:

Puede que la amistad sea el ejercicio del amor con alguien de quien somos libres.

Para mí ha significado, en gran medida: "posibilidad".

La amistad fue un recurso para sobrevivir al mal tiempo. Ha sido la gracia de contar con ventanas abiertas para volver a tener aire y poder respirar hondo, con puertas nuevas para salir a encontrar caminos; con una mirada buena para verme a mí misma. Ahora significa, también, una ampliación en mi capacidad de interesarme en el otro, y amarle.

Silvia Parque

El anuncio que ofrece matar cucarachitas

Inma y Susana han escrito varias veces en sus blogs (Mi nueva vida y Territorio sin dueño), sobre los anuncios comerciales de la televisión (Justo hoy, Susana publica ESTA entrada sobre la "publicidad infantil"). Yo he comentado reiteradamente, que en general, me gustan o no me molestan los comerciales.

Pero:

Luego de un día entero lidiando con malware, declaro enfáticamente que me molestan los anuncios que invaden mi pantalla de computadora. Y aparte de esta molestia, que se refiere a la invasión:

¡Qué malos son!

Uno solo, de todos los que vi, una y otra y otra vez: uno solo me pareció atractivo. Entiendo que los hacen como los hacen porque funciona. Los colores brillantes y los efectos de intermitencia llegan a la parte del cerebro más primitiva y provocan atracción.

Hoy navego sin que cada cinco minutos me ofrezcan una fruta exótica para adelgazar. Pero ayer por la noche, en los últimos minutos del problema, vi cucarachitas moviéndose en un recuadro, para que yo jugara a matarlas y así entrara a que me ofrecieran alguna cosa.

Contextualizando: no me pongo como loca si veo una cucaracha en mi casa; hay quien juzga que sí, pero nótese lo siguiente: frente a mi mesa de trabajo, en la parte superior de uno de los libreros, hay una foto en blanco y negro, de cucarachas (original de Enrique Favela). ¡Pero no quiero caricaturas-realistas de cucarachitas dando vueltas en mi blog! En mi blog con fondo blanco, que ni siquiera tiene letras negras, sino grises; en mi blog con toques de azul y de coral. Siguiendo la lógica del consejo de Susana para sus hijos -que no digan "es feo", sino "no me gusta"-, no diré "es repugnante", sino "me repugna": me repugna.

Al menos era de los anuncios pequeños.

Tal vez no era para tanto... .

Silvia Parque

miércoles, 11 de junio de 2014

Si yo fuera

Inma me ha hecho un gustoso eslabón de una cadena de "si fuera..." Aquí voy:

Si fuera animal... sería un bichito con alas que nadie ha visto antes, de abdomen increíblemente complejo y con colores maravillosos. Hay insectos que todavía no tienen nombre, y ni falta que les hace.

Si fuera un libro sería uno inacabado, de esos que más se ojean de lo que se leen; pero llegaría alguien a hacerme muchas notas al margen, y hablaría todo el tiempo de lo que entiende de mí, a sus más cercanos.

Si fuera un coche sería una golfita '88, blanca, bien conservada aunque con alguna abolladura en el trasero. Resistente y con buena figura. De las que el dueño no vende, aunque compre otro coche.

Si fuera una película sería una insufrible de un director novato con pretensiones, pero con al menos dos personajes entrañables, de los que se hacen querer.

Si fuera un árbol sería uno alto, de hojas verde deslavado, de los que ni dan mucha sombra ni llaman la atención, pero hacen su trabajo de árbol todos los días.

Si fuera una canción sería una de Les Luthiers; no la de la epistemología, que tanto me gusta, ni la de la gallinita que me hace tanta gracia; una que no conozco, que nunca he oído.

Si fuera una bebida sería herbal y con propiedades curativas. De color clarito, que de lejos y al descuido parezca agua. Nada que la mayoría quiera beber.

Si fuera comida, sería... ...He escrito todo y he regresado a la comida... Si yo fuera comida... creo que sería una fruta de cera, igualita a una real, pero de adorno :)

Si fuera una prenda sería una tira de tela adornando un sombrero; podría hacer de mascada con una dueña creativa, y tal vez acabe de trapito para el polvo -o con buena suerte, de cama para una muñeca Barbie-.

Si fuera un cuadro, sería el autorretrato que se hizo alguien con tiempo libre, con tinta de boli, y que alguien más valora, enmarca, y cuelga en la pared.

Si fuera un edificio, sería el que quiso tener un hombre que quería tener un edificio, pero escuchó a la mujer decirle: "no; paga la renta, compra más ropa, busca un coche barato".

La cadena queda: 1. Elvis, 2. Alter, 3. Cecilia, 4. Inma, 5. Silvia... Y yo nomino a Susana y a Telma, con la advertencia de que esta cadena, si se bota, no causa ningún daño o perjuicio ;)

Silvia Parque

jueves, 21 de noviembre de 2013

Las decisiones que pudieron cambiar mi vida

Inma escribió "Las decisiones que pudieron cambiar mi vida" y le copio -así de plano-. Las edades elegidas son las que eligió ella; las mías, creo que hubieran sido otras, pero estoy copiándole. Así queda:

Despierto. Tengo 15 años. Sigo teniendo fantasías sobre irme de la casa, pero un hombre me ha dicho "tienes un amigo aquí" y ahora sé a dónde iría. Participo en un taller literario; es mucho mejor que el anterior. Estoy interesada en el mundo, leo mucho y el sexo hace fiestas en mis palabras y en mi cuerpo. Daré mi primer beso y concluiré que siempre tengo lo que quiero, aunque a veces tarde en llegar.

Despierto. Tengo 17 años. Meto a un novio en el lío de mi complejidad, mientras me meto en el lío de la complejidad del hombre a quien me voy pegando. Mi vida está llena de sexo y textos y se siente estupendo, aunque a veces me conflictúa mi casa y se me sale de las manos lo del noviazgo. Escribo menos que antes, pero he publicado algo y sé que escribir es lo que haré toda la vida. Sigo siendo una estudiante de dieces, pero la escuela ha pasado a segundo plano; se lo he dicho a mi mamá y hasta voy a reprobar cálculo -pre cálculo- y no va a importarme.

Despierto. Tengo 19 años. Estudio Psicología. Escogí la carrera porque me serviría para escribir, pero ahora escribo solamente los trabajos para la escuela; eso me apasiona. La impresión de mi primer profesor de Metodología me deja la imagen de lo que seré al graduarme. Tengo una amiga que no hubiera creído. Estoy poco en la casa. El hombre que quiero me constituye -a veces decimos que somos hermanos-; me ha hecho bonita y libre.

Despierto. Tengo 20 años. Soy la mujer del hombre que quiero. Hacemos y deshacemos en un mundo privado donde voy a vivir para siempre. Vivo un de todo increíble de goce. En cuanto a la escuela, me voy por el lado de la psicología social; lo mío será investigar y dar clase. Por cierto, aunque mi amiga y yo notamos que las profesoras que nos gustan están solteras -aunque se hayan casado alguna vez-, lo que pase para la mayoría no tiene que pasar para nosotras...

Despierto. Tengo 21 años. Quiero un anillo de compromiso. Quiero casarme. Sigue habiendo más sexo del que puede creer mi ginecólogo, pero también hay discusiones; acabaremos en terapia de pareja antes de la boda, que voy a posponer seis meses para esperar a graduarme. Eso sí: me siento muy querida. Entretanto, hago prácticas profesionales. Ya he participado en un par de investigaciones y haré una tesis.

Despierto. Tengo 33 años. Aprendo a estar sola. Amo. Anuncio mi renuncia en el trabajo.

-- 41... Vivo en familia, en una casa con un estanque. No veo si hay niños, pero parece que todo está bien.

Silvia Parque

jueves, 18 de julio de 2013

Feedback: por contestar comentarios

Matt ha tenido la amabilidad de otorgarme el premio Feedback, "que consiste en contestar a una batería de preguntas y pasarlo a cuatro blogs que contesten los comentarios". Estas cosas me emocionan como pastel de chocolate recién horneado, tanto por el gusto que me da que alguien me tome en cuenta, como porque me encanta contestar preguntas sobre mí misma.

Aprovecho el pretexto para volver a mencionar que en este blog, los comentarios son muy apreciados, y para publicar que, será un poco infantil, pero también me hace ilusión ver las respuestas a lo que comento en otros blogs. Por mi parte, premio a: Telma, de Así soyInma, de Hasta el moño con C, aunque la premiara Matt; Dana, de Cuaderno azul; y finalmente, aunque por obvias razones no produzca frutos la mención, a Matt, de Blogueando de mi vida, por el detalle de avisar en Twitter cuando ya ha contestado los comentarios.

Silvia Parque

domingo, 14 de julio de 2013

Probando mojitos

Creía que el domingo era un mal día para hacer fiestas; pienso en domingos apacibles, de descanso o de paseo y he aquí que que estoy ENFIESTADA a todo lo que da. Parece que me llegó la hora de probar los mojitos.

Silvia Parque

martes, 2 de julio de 2013

Las milongas de mamá

La primera vez que leí una entrada sobre el premio "Las milongas de mamá" (en Blogueando de mi vida, el blog de Matt), averigüé que una "milonga" es, coloquialmente hablando: "engaño, cuento". Hoy, para empezar bien la segunda mitad del año, la estimada Inma, de Territorio sin dueño, me ha concedido el premio, que consiste en el encargo de contar tres milongas que usara la madre de una, "para conseguir un objetivo -loable, como son siempre los objetivos de las madres- o para sortear una pregunta espinosa".

Alguna vez mi marido me dijo que yo era como el Dr. House, "brutalmente honesta": lo que de eso sea cierto, lo saqué de mi madre; con ella, nada de milongas, rodeos o edulcorantes... excepto aquello de "me lo dijo un pajarito". Nunca estuvo en mi mente, la idea de que mi abuela le contaba a mi madre lo que yo hacía, no hacía, etc. No es que yo creyera que un pajarito como los que veía volar y oía trinar, iba a buscar a mi mamá a la salida del trabajo, para hablarle de mí. El "pajarito" era una entidad metafísica encarnada en algo similar a un ave, que todo lo sabía. Por lo demás, mi mamá solía decir la verdad... pero la verdad puede verse de muchas maneras. Ya he contado la siguiente absoluta verdad referida por mi madre, pero me cae en gracia, así que vuelvo a contarlo: cuando atendí al dato, que habría leído antes sin darle importancia, de que mi acta de nacimiento decía "hija 'natural'", y le pregunté a mi mamá qué era una "hija natural", me contestó que todos los hijos eran naturales, que ni modo que fueran artificiales.

Mi abuela sí era milonguera de corazón, pero no le salía muy bien; su especialidad era otra... el manejo dramático de las situaciones... por decirlo así. Mi abuela hizo comer zanahorias a sus hijas, con la oferta de que si las comían, se les pondrían los ojos verdes como a su papá -es decir, como a mi abuelo-. Aunque de pequeña no tenía yo argumentos para rebatir lo racista de la oferta, sí me quedaba claro que no tenía interés en cambiar el color de mis ojos. No es que en un principio, no cayera en el engaño, es que eso no iba a hacerme comer. También trató de convencerme de que era muy malísimamente malo, no comer, habiendo tantos niños con hambre en el mundo. Siendo ya adulta, entendí cómo efectivamente, el desperdicio de comida en mi mesa, puede estar relacionado con la carestía en otro continente. Pero de niña, nunca me sentí culpable por eso: si había tantos niños deseosos de la comida en mi plato, mal hacía mi abuela en no ir a llevársela a ellos. Algo que sí le funcionó durante años, fue presentar al pescado como "pollo". Ya me he pasado con la cantidad de milongas que marca el premio...

Silvia Parque

viernes, 24 de mayo de 2013

Con lo que se me da hablar sobre mí...

Inma, desde su Territorio sin dueño, ha tenido a bien hacerme feliz, otorgándome el "Liebster Blog Award", que a su vez ha recibido de Dessjuest. Toca decir once cosas sobre mí, responder once preguntas, hacer once preguntas, y premiar a once blogs.

Sobre mí, va de nombres...

1. Dejé de usar mi segundo nombre cuando entré a la universidad; estoy congraciándome con él.
2. Mi firma dice "Silvia Abril", aunque no puede leerse porque "Abril" está encima de "Silvia".
3. Me gusta cuando la poca gente que usa mis dos nombres, los pronuncia como una palabra: "Silvia-Abril".
4. Me envanecía llevar el mismo nombre de mi mamá.
5. De niña, me decían "Peque". No me gustaba. Ya crecida, usaron "Pequita", que siempre me ha gustado.
6. Me encantaba el nombre de "Abigail"; me parecía una evolución de mi nombre.
7. Una profesora me llamaba "Abrilito". Me parecía rarísimo. Una amiga a veces me llama así; de su boca no me suena raro.
8. Cuando cambié de ciudad, empecé a ser "Chivis".
9. Hoy mi jefa me llamó "Silvia" y se extrañó; usualmente dice "Silvis". En el Área soy también "Sil", "Silvi", "Silvis" y hasta "Silvita".
10. Descubrí que hay que revisar una relación, cuando quien te llama "Cielo", comienza a llamarte por el nombre de tu acta de nacimiento.
11. Me siento más Silvia Parque que cualquier otra cosa, y amo cuando alguien "en vivo" me llama así.

Como Inma se ahorró las preguntas, sigo su  ejemplo, y premio sin encomendar nada: solamente por el gusto de hacer público -en algunos casos, de nuevo- que los blogs citados son parte de lo que hace bonitos mis días:

Y por supuesto: Territorio sin dueño

Silvia Parque

domingo, 21 de abril de 2013

Los siete pecados capitales de la lectura

Inma, de Territorio sin dueño, me ha concedido el premio Los siete pecados capitales de la lectura. Corresponde responder una pregunta por cada pecado capital, y premiar a siete blogs. Como mi premiadora ha dicho que hace lo que le da la gana, sigo su ejemplo y se me ha ocurrido algo diferente para conceder el premio. Estará en unos días. Por lo pronto, las preguntas:

1. Avaricia. ¿Cuál es tu libro más caro y el más barato? No suelo comprar libros: me llegan. Tuve una primera edición de un libro antiguo, que sé que valía mucho dinero. Solía comprar libros de segunda mano, hasta de cinco pesos.

2. Ira. ¿Con qué autor tienes una relación amor-odio? MOMENTO INAPROPIADO PARA RESPONDER ESTA PREGUNTA.

3. Gula. ¿Qué libro te devoras una vez tras otra? Puros de amor.

4. Pereza. ¿Qué libro no has leído por flojera? Muchos. No me importa no leer los que no me parecen atractivos, pero sí no leer los que me atraen. No es flojera a secas: mucho tiempo no me permití hacer cosas que disfrutara mucho.

5. Orgullo. ¿De qué libro hablas para sonar intelectual? En su momento, hablé del que hiciera falta. Ya no estoy en ambientes donde se requiera esa pose, ni en edad de posar si no hay beneficios concretos más allá del ego.

6. Lujuria. ¿Qué encuentras atractivo en los personajes femeninos o masculinos? Que se parezcan a mí, que lo que hacen o lo que les pasa me remita a mis experiencias, o que cambien.

7. Envidia. ¿Qué libro te gustaría recibir como regalo? Uno que he visto ir y venir, del autor al ilustrador. Pero no entiendo por qué está pregunta para el pecado de la envidia. Más bien sería: ¿qué libro de otra persona te gustaría tener? De niña quise una colección de cuentos de mi prima; eran un cuento para cada día, de Disney. He querido tener la edición de La isla del tesoro con ilustraciones, que me prestó una amiga, pero no encuentro sino el libro con puro texto.

Silvia Parque

Un premio por la mañana

Inma, de Territorio sin dueño, me ha concedido el premio "Los siete pecados capitales de la lectura".

Se trata de responder preguntas, y eso me hace ilusión. Pero lo haré en la siguiente entrada, porque dedico la presente a publicar que esta deferencia por parte de la bloguera más premiada a mi alrededor, llega en el momento exacto en el que trataba de volver a sentir gusto por lo que me da gusto, y de dar valor a mis gustos, en independencia de la presencia/ausencia de quienes no son yo... de cualquiera que no sea yo. Hasta de quien es bien importante.

En verdad, nuestros actos pueden ser vía para que mensajes de Dios -la Vida, la energía del universo, o como le quieran llamar- lleguen a donde están necesitándose.

Silvia Parque

viernes, 8 de febrero de 2013

Con humor e ironía, pero nada más los míos

Ma. Asunción Balonga Figuerola (Asun), autora del blog "Qué difícil la vida sin ti", publica ESTA ENTRADA, en la que refiere haber sido objeto de un "linchamiento brutal en toda regla", ACÁ, en el "Territorio sin dueño" de Inmagina.

Ana, princesa del guisante, hace un sensato comentario en la entrada de Asun*, donde expresa lo que yo podría querer decir sobre la situación. Como ya lo ha dicho ella y no sé si sea correcto reproducir sus palabras, me limito a publicar que:

- Hasta ahora, nunca he participado en linchamientos... mucho menos en linchamientos brutales.

- Opiné y sigo opinando que la entrada de Inmagina es muy divertida, y comenté que: "también me molesta esa actitud de posesión de la verdad absoluta, que descalifica a los demás; si lo pienso, siempre la he encontrado sostenida en argumentos con errores lógicos. Como a ti, me parece comprensible en los más jóvenes".

Si la entrada u otros comentarios contienen juicios de valor sobre la persona   -supongo que también habré emitido juicios de este tipo otras veces-, aluden a un personaje-tipo, del cual, la persona real no es más que inspiración. Hay que dimensionar: es un blog: un blog de opinión y un blog personal. En un espacio así, como declara Asun que hace ella en el suyo, se puede escribir "desde el humor y la ironía". Y en la descripción del "Territorio sin dueño", se advierte: "Nuestra Sociedad y sus paradojas, tratadas con humor e ironía".

Silvia Parque

*Por otra parte, tiene un comentario con el que no concuerdo, en el blog de mi estimada Inmagina.

domingo, 3 de febrero de 2013

La boda

Llevo casada diez años, un mes y unos días. Ya había mencionado AQUÍAQUÍ, y sobre todo ACÁ, algo sobre mi boda. Me encanta acordarme y contarlo. Como Inmagina ha compartido cómo estuvo SU BODA, le sigo los pasos...

Había conseguido que el hombre me cumpliera el capricho de "ser novios", cuando por fin dejó a la novia que tenía mientras éramos algo. Me empeñé en casarnos, y él no decía "no" pero dejaba en claro que no era "sí". Hasta que encontré el momento y la posición oportunos. El anillo de mis sueños fue cuestión de repetir "quiero un anillo - quiero un anillo - quiero un anillo" hasta que se cansó de escucharlo. Como no quise una boda civil, hubo que convencerlo de que sí nos casábamos en serio.

Cuando comuniqué la decisión, mi mamá me compró una olla. Originalmente nos casaríamos en verano, pero lo pospuse hasta el invierno para acabar la escuela. Él se veía precioso, en traje verde. Mi vestido era seda cruda, y mis zapatos, los más caros que he calzado en la vida.

No quise una fiesta, pero sí quería el rito; mediante el rito asimilamos que asumimos una condición distinta, y comunicamos de esta condición distinta a los demás. Me interesaba dejar claro el mensaje de que ahora él y yo éramos una familia. Algo ñoñamente, quería que mis hermanas vieran que yo estaba uniendo mi vida a ese hombre con el que me estaba yendo.

Pensé en juntar a los allegados en la casa, pero no era práctico, así que fue en el saloncito para reuniones de un restaurante. Nada más los contados que quería tener junto a mí. Ni toda la familia, ni todos los amigos; más bien, muy pocos. Y tengo un carácter suficientemente difícil como para que alguien sugiriera algún cambio a lo que a me diera la gana. Hablo de mí porque él estaba nerviosísimo pensando en qué haría conmigo el resto de la vida, como para discutir nada del "acontecimiento".

Llegué una hora tarde, luego de que la tía que me trenzó el cabello consiguiera sujetar mi velito. Llevé un ramo de orquídeas blancas. ESTA fue mi marcha nupcial. Se cantó ESTO y ESTO. Un primo leyó una parte de "Los cuentos que yo cuento", y el amigo indicado, el final de "Lolita"; la tercera lectura preparada no la recuerdo, pero una amiga nos leyó un poemita sacado de la serie de televisión que veíamos en la secundaria. Nos pusimos los anillos. Quienes oramos, rezamos el "padre nuestro". Quebramos una copa. Nos besamos -ni relajada, ni románticamente-.

Estuve de pésimo humor porque un par de detalles no fueron como había querido... un par de detalles, más la abertura que no se le hizo al vestido, lo cual no es precisamente "un detalle"... Pero pasó todo. Al final, camino a mi camioneta, mi tía la heroína del velo me dijo que recordara que en cualquier momento "podía regresarme". Sin embargo, al día siguiente -o a los dos días, no lo recuerdo-, mi mamá, por fortuna, me envió a mi casa, a portarme bien, cuando le dije que ya no quería jugar.

Silvia Parque

domingo, 25 de noviembre de 2012

De preguntas y respuestas

Fermina, que vive aquí al lado entre los gadgets del blog, es la marca visible de que he recibido el Premio: Si lo quieres lo tomas, y si no, lo dejas [AQUÍ la explicación].

Yo a mi vez, he premiado a los bloggers que más leo:

Susana, que escribe Mi nueva vida.
Dolega, que hace El blog de Dolega.
Rodrigo Córdoba, autor de Psicoletra.
Taty, de Taty y punto.
Otsoa, que escribe GoodPay.GoodFood.GoodFriends.
Jesús Tadeo Sila, autor de De mil humores.
Dana, que escribe Cuaderno azul.
Los hermanos Go y Bri, de Por fin GoBri.
Jesús Chávez Marín y Neb, de Auraed.

Y por último en la lista: Inmagina, quien me había premiado a mí, y quien cumplidamente ha respondido a mi cuestionario, en ESTA entrada, que lleva el título: "Más premios, más preguntas. Las de Silvia y Teo".

Silvia Parque

sábado, 24 de noviembre de 2012

Once preguntas para once bloggers

Inmagina me ha concedido el Premio: "Si lo quieres lo tomas, y si no, lo dejas", honroso galardón ilustrado con la figura de Fermina, a quien pueden conocer en la columna de gadgets, aquí al lado.

Las reglas son: escribir once cosas acerca de una(o), responder once preguntas hechas por quien nominó, y por último, crear once nuevas preguntas y pasarlas a 11 bloggers con menos de 200 seguidores. Yo cumplí las dos primeras tareas en las entradas anteriores, y aquí van mis preguntas:

1. ¿Cantas villancicos en diciembre?
2. ¿Cuánto mientes?
3. ¿Qué es lo que menos te gusta hacer?
4. ¿Cuál es la peor canción que hayas oído?
5. ¿Qué personaje fantástico te gusta?
6. ¿Cómo te consientes?
7. ¿Cuál es tu comida favorita?
8. ¿Cuánto tiempo pasas conectado a Internet?
9. ¿Cómo es tu teléfono celular?
10. ¿Qué es lo primero que te viene a la mente cuando escuchas "México"?
11. ¿Qué hay debajo de tu cama?

Mis once premiados son los once blogs que más leo. Hay varios a cuyos autores no imagino siguiendo el juego, pero no importa, estoy aprovechando la ocasión para decir que me gusta leerlos. El premio se llama "Si lo quieres lo tomas...", porque tomamos la encomienda quienes nos divertimos con ello.

Mi nueva vida, de Susana.
El blog de Dolega, de Dolega.
Psicoletra, de Rodrigo Córdoba.
Taty y punto, de Taty.
De mil humores, de Jesús Tadeo Sila.
Cuaderno azul, de Dana.
Por fin GoBri, de Go y Bri.
Auraed, de Jesús Chávez Marín y Neb.
Y por supuesto: Territorio sin dueño, de Inmagina.

Silvia Parque

viernes, 26 de octubre de 2012

Es un abuso

Desde la óptica de nuestras culturas occidentales del siglo XXI, está mal que un hombre adulto -digamos, de casi cuarenta años- tenga relaciones sexuales con una jovencita -digamos, de trece-. Que no siempre estuvo mal y que no en todo el mundo está mal, no lo hace ni un poquito menos "malo" ahora y aquí porque ahora y aquí, dadas nuestras condiciones de vida, es un abuso. Y puede ser atroz.

Escribo esto luego de leer una entrada estupenda inspirada en la tragedia de una niña asesinada por un hombre veinticinco años mayor que ella, con el que "mantenía una relación". La escribe Inmagina en su blog, "Territorio sin dueño". Es clara, sencilla y brillante en su lucidez. AQUÍ EL ENLACE.

Silvia Parque