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martes, 2 de diciembre de 2014

Interestelar: mi experiencia en el agujero de gusano

Vi Interestelar. AQUÍ la crítica de Cinéfilo Club, y AQUÍ la reseña de Matt (con el extra de extenso comentario de Inma).

A mí me pareció la gran cosa. Me encantan las historias que pueden plasmar, digamos: "la condición humana", y en este caso se logra, con belleza de la disfrutable -hay otras-. Creo que el director eligió no hacer una obra de arte, para poder entretener a muchos, y yo lo aplaudo. Hay tanto qué decir sobre la película, que me conflictuaría desde escoger por cuál hilo empezar. Mejor nos quedamos con lo que han dicho otros: AQUÍ un artículo para CNN por Breeanna Hare, sobre el que puntualizo: a mí no me parece que los diálogos sean pomposos, que tenga nada de incomprensible, o que falte el toque humano -lo otro, podríamos discutirlo, ¿pero eso?-

Lo que quiero comentar -OJO: pequeño spoiler- es que la representación de la entrada al agujero de gusano, es para mí, la ilustración más "tal cual" del conocimiento de la maternidad. Cuando iban formándose dos rayitas en la ventana de la prueba de embarazo, así le pasó a mi cuerpo muerto de miedo, a mi ser lleno de gusto, al baño convertido en la quinta dimensión.

Silvia Parque

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Qué significa para mí la amistad

Inma me ha dado el Premio al mejor blog amigo. Así que:
    1.- Inma es muy amable.
    2.- Soy bendecida.
         2.1.- Esta alegría me vino de perlas.
    3.- Toca hablar sobre la amistad.

En específico: qué significa para mí la amistad...

Tratando de definir el término, podría decir que la amistad es una relación de afecto positivo, en la que una atracción no sexual, lleva a dos o más personas, a compartir algo de su vida: momentos, propósitos, etc. Para mí resulta importante mencionar la "atracción", porque creo que es fundamental para la amistad, gustar de la otra persona. No estoy diciendo que la amistad con atracción sexual no sea amistad; solo defino que la atracción que une a los amigos como amigos, no es sexual.

Por otra parte, al amigo o amiga, no lo queremos ajustar a un "ideal", y por eso la amistad puede ser un espacio muy confortable, de libertad y confianza. Sobre esa base de aceptación, es también posible que haya amistades de muchos tipos. Algunas se establecen poco a poco, a través de los años, y otras muy rápido. Con algunas personas, hay muchas intimidades compartidas en la conversación; con otras hay muchas experiencias en común... pero puede ser de cualquier manera; puede que solo haya identificación y buena voluntad, y eso no es poco. Hay amigos de la niñez con los que ya no estamos al día, pero hacia los cuales sentimos profundo cariño, y por los que haríamos cualquier favor que estuviera en nuestras manos...

Tal vez, "el favor" sea la categoría clave de la amistad. Hacer un favor, recibir un favor, sin entrar en una transacción donde se lleva la cuenta y se crea deuda. El hacer favores con ligereza. El aceptar el favor del otro sin resentimiento porque no es lo que hemos creído necesitar... Me gusta el concepto de "favor" y creo que no he reflexionado sobre él...  habría que notar su relación con el verbo "favorecer"... Cómo favorece la presencia, la opinión, el consuelo de los amigos.

Podemos pensar en el tamaño del favor que estaríamos dispuestos a hacer. Yo hace unos años fantaseaba:  "¿por quién me arriesgaría a meterme en un lío?" Cuando mi familia vivió un mal tiempo, hubo una señora, amiga de mi abuela, que arriesgó su seguridad por intentar ayudar a uno de mis tíos, que estaba en un problema. En su  momento pensé que esa era una gran amistad. Sin embargo, muy poco después y por la misma causa, una señora que en realidad no era amiga de mi abuela, puso a su disposición las escrituras de su casa. Así que no se trata de amistad, sino del tamaño de la persona... Tampoco puede tratarse del "tamaño del favor", porque hay bondad en gestos pequeños que contienen el mismo amor, que en otra circunstancia, movió a otro a hacer algo "grande"... Me desvío, pero vuelvo al carril:

Puede que la amistad sea el ejercicio del amor con alguien de quien somos libres.

Para mí ha significado, en gran medida: "posibilidad".

La amistad fue un recurso para sobrevivir al mal tiempo. Ha sido la gracia de contar con ventanas abiertas para volver a tener aire y poder respirar hondo, con puertas nuevas para salir a encontrar caminos; con una mirada buena para verme a mí misma. Ahora significa, también, una ampliación en mi capacidad de interesarme en el otro, y amarle.

Silvia Parque

El anuncio que ofrece matar cucarachitas

Inma y Susana han escrito varias veces en sus blogs (Mi nueva vida y Territorio sin dueño), sobre los anuncios comerciales de la televisión (Justo hoy, Susana publica ESTA entrada sobre la "publicidad infantil"). Yo he comentado reiteradamente, que en general, me gustan o no me molestan los comerciales.

Pero:

Luego de un día entero lidiando con malware, declaro enfáticamente que me molestan los anuncios que invaden mi pantalla de computadora. Y aparte de esta molestia, que se refiere a la invasión:

¡Qué malos son!

Uno solo, de todos los que vi, una y otra y otra vez: uno solo me pareció atractivo. Entiendo que los hacen como los hacen porque funciona. Los colores brillantes y los efectos de intermitencia llegan a la parte del cerebro más primitiva y provocan atracción.

Hoy navego sin que cada cinco minutos me ofrezcan una fruta exótica para adelgazar. Pero ayer por la noche, en los últimos minutos del problema, vi cucarachitas moviéndose en un recuadro, para que yo jugara a matarlas y así entrara a que me ofrecieran alguna cosa.

Contextualizando: no me pongo como loca si veo una cucaracha en mi casa; hay quien juzga que sí, pero nótese lo siguiente: frente a mi mesa de trabajo, en la parte superior de uno de los libreros, hay una foto en blanco y negro, de cucarachas (original de Enrique Favela). ¡Pero no quiero caricaturas-realistas de cucarachitas dando vueltas en mi blog! En mi blog con fondo blanco, que ni siquiera tiene letras negras, sino grises; en mi blog con toques de azul y de coral. Siguiendo la lógica del consejo de Susana para sus hijos -que no digan "es feo", sino "no me gusta"-, no diré "es repugnante", sino "me repugna": me repugna.

Al menos era de los anuncios pequeños.

Tal vez no era para tanto... .

Silvia Parque

jueves, 10 de julio de 2014

Para poner las cosas en su lugar...

Dice Inma, en mi entrada anterior, "Sobre cualquier cosa en relación con la situación en Gaza":
Para poner las cosas en su lugar, en perspectiva, para "entender", solo hay una clave, es básica, sencilla, pero no suele aplicarse [...] 
La base es [...] pensar en las personas, como individuos, no como una masa, sino de uno en uno, cada acto violento, más justificado o menos, pierde todo su sentido si te pones a pensar así, hay una madre a la que le han matado un hijo, un hijo al que le matan el padre, un hermano que se queda sin los suyos... cada drama personal por separado, sea cual sea la causa por la que se lucha, convierte esa causa en injusta, y te puedes poner del lado de esas víctimas. Claro, si todos pensáramos así, en el sufrimiento ajeno, no existirían las guerras.
Silvia Parque

martes, 17 de junio de 2014

A ti te estoy hablando, a ti


Esta es una entrada de mal gusto, porque es una cosa entre tú y yo.

Quiero que sepas que escribí: "Es un kit-kat. Te quiero. Te abrazo". Y que es el "te quiero" más ridículo que he vivido, porque es de lo más verdadero.

Qué cosa más ridícula querer así, cuando ¿qué tenemos que ver en esta vida material, desde donde tecleo? Bien podríamos no saber nada de la otra, y nada se va a descomponer por eso, ni en mi casa, ni en la tuya al otro lado del mundo. Pero te quiero, y porque me da la gana: porque lo sé, descarto que sea sentimentalismo. Tenía que decirlo aquí y no por correo electrónico, tan correctamente privado, para anudar un lazo que ahora queda anudado. Antes me dije en modo autocensura, que a ti hay que dejarte estar; así evito hacer una lista de lo bueno que eres, y ni pido ni expreso deseos. Me parece que hay que dejar a la gente "a su aire", y sin embargo, aunque nada de lo que yo diga sea dejarte o no dejarte, porque más libre no puedes ser, y yo menos injerencia no puedo tener, -x- me cuesta sorprendentemente y escribo dándole vueltas a lo mucho que valoro tu presencia.

Re-enfoco: no se trata de mí. Ojalá sea un kit-kat; yo creo que sí :) Te quiero.

Silvia Parque

miércoles, 11 de junio de 2014

Si yo fuera

Inma me ha hecho un gustoso eslabón de una cadena de "si fuera..." Aquí voy:

Si fuera animal... sería un bichito con alas que nadie ha visto antes, de abdomen increíblemente complejo y con colores maravillosos. Hay insectos que todavía no tienen nombre, y ni falta que les hace.

Si fuera un libro sería uno inacabado, de esos que más se ojean de lo que se leen; pero llegaría alguien a hacerme muchas notas al margen, y hablaría todo el tiempo de lo que entiende de mí, a sus más cercanos.

Si fuera un coche sería una golfita '88, blanca, bien conservada aunque con alguna abolladura en el trasero. Resistente y con buena figura. De las que el dueño no vende, aunque compre otro coche.

Si fuera una película sería una insufrible de un director novato con pretensiones, pero con al menos dos personajes entrañables, de los que se hacen querer.

Si fuera un árbol sería uno alto, de hojas verde deslavado, de los que ni dan mucha sombra ni llaman la atención, pero hacen su trabajo de árbol todos los días.

Si fuera una canción sería una de Les Luthiers; no la de la epistemología, que tanto me gusta, ni la de la gallinita que me hace tanta gracia; una que no conozco, que nunca he oído.

Si fuera una bebida sería herbal y con propiedades curativas. De color clarito, que de lejos y al descuido parezca agua. Nada que la mayoría quiera beber.

Si fuera comida, sería... ...He escrito todo y he regresado a la comida... Si yo fuera comida... creo que sería una fruta de cera, igualita a una real, pero de adorno :)

Si fuera una prenda sería una tira de tela adornando un sombrero; podría hacer de mascada con una dueña creativa, y tal vez acabe de trapito para el polvo -o con buena suerte, de cama para una muñeca Barbie-.

Si fuera un cuadro, sería el autorretrato que se hizo alguien con tiempo libre, con tinta de boli, y que alguien más valora, enmarca, y cuelga en la pared.

Si fuera un edificio, sería el que quiso tener un hombre que quería tener un edificio, pero escuchó a la mujer decirle: "no; paga la renta, compra más ropa, busca un coche barato".

La cadena queda: 1. Elvis, 2. Alter, 3. Cecilia, 4. Inma, 5. Silvia... Y yo nomino a Susana y a Telma, con la advertencia de que esta cadena, si se bota, no causa ningún daño o perjuicio ;)

Silvia Parque

domingo, 27 de abril de 2014

No es flojera, es miedo, y un miedo-trampa, de los malos

Buscando la cura, Inma.
Filipenses 4:13

Empiezo a trabajar, y como siempre que empiezo a trabajar, vienen las ideas y me doy gusto. Esta vez, dándome gusto caí en la cuenta de que usualmente vivo con un miedo incapacitante a "empezar", que luego se asocia con la flojera o la desidia, para extraviarme en horas o años de "después". Es un miedo-trampa, de los malos porque persiste a pesar de cualquier lógica que pudiera desbancarlo. Así, hago las cosas en el último momento, de la manera más estresante posible y limitando la extensión de lo que hubiera podido ser. Así, también, sobrevivo con el miedo, para no tener necesidad de eliminarlo.

Pero las expectativas me han cambiado.

Silvia Parque

domingo, 6 de abril de 2014

Me quedo con dos, capítulo 2

AQUÍ los antecedentes.
AQUÍ la entrada de Inma.

Esta semana, los dos mejores momentos con mi casa son de "recibir personas":

- Ya muy noche, hacer cama el futón y echarme con mi amiga a hablar de lo que sea. Lo mejor de ser dueña es poder recibir a quien yo quiera donde yo quiera: en la sala, en la cocina: todo es mío. Y por supuesto, que pueda ser a la hora que yo quiera; poder decir "quédate a dormir".

- Tener a mi abuela de noche, amaneciendo, al día siguiente, y saber que estará otro día. Tener condiciones adecuadas para tener más de la presencia de alguien en tu vida, es una bendición que hace exponencialmente buena, la bendición de dormir bajo techo.

Silvia Parque

martes, 18 de febrero de 2014

Una entrada en relación con el holocausto, la violencia en México y hacernos responsables

Inma cuenta, en La seta y Schlinder, el encuentro de su hija adolescente con La lista de Schlinder. Sobre el tema de mi interés en este momento, resalto el siguiente parecer de Inma: "cuesta comprender la actitud del pueblo judío dejándose hacer al principio, luego ya no había remedio [...]". Cito también su apreciación sobre la manera en que su hija entendía el episodio histórico, al menos hasta antes de la película:
en su mente no está claro el hecho de que para que los judíos llegaran a ser ingresados en campos de concentración y gaseados, tuvo lugar un proceso largo y escalonado de irlos despojando de sus derechos gradualmente.
Creo que todos aprendemos Historia un poco asimilando como fantasía lo que pasó antes de que naciéramos y como si la vida hubiese sido una serie de recuadros bien demarcados, a veces con el contenido caricaturizado. Recuerdo cuando un profesor de secundaria nos dijo que no había hora de inicio de una revolución; hay una fecha que recordamos porque es el día de una batalla, de una declaración o de otro hecho importante, pero los eventos históricos son parte de procesos históricos. Entender esto es fundamental, no solamente para entender la Historia, sino para entendernos como sujetos históricos y comprender la realidad que vivimos.

Entre los comentarios a esta entrada de Inma, está el de Emy Tecuento, que dice, entre otras cosas, lo siguiente:
Un emigrante serbio que daba clases de apoyo (física y química) a mi hijo, le contó que estamos respirando el mismo ambiente previo en nuestro país, a lo que pasó en el suyo. Parece imposible, ¿verdad? Como tú dices, en Alemania tampoco surgió de un día para otro [...]
Lejos estoy de poder opinar algo fundamentado sobre la situación social de España -asumo que se habla de España-. Voy a referirme a la interrogante sobre las razones de los judíos para permanecer en la Alemania nazi y a la sensación del profesor serbio. No sé si es una pregunta que nos hacemos todos los que llegamos al tema de la Segunda Guerra Mundial en la escuela; pero por lo que veo, no es una pregunta que solamente yo me haya hecho.

Cuando empezaron a ponerse mal las cosas: ¿por qué no se fue de Alemania, todo el que tenía recursos para irse? He tenido conversaciones interesantes al respecto con alguna persona que sabe mucho más que yo de Historia. Luego tuve la experiencia de ver cómo el lugar donde vivía se convertía en un lugar peligroso en el que muchas personas aseguraban que no pasaba nada. Ser mujer pobre era estar en riesgo de "ser levantada", torturada, y asesinada; pero a muy pocos les importó, hasta que la violencia se extendió y cada familia tuvo su anecdotario en relación con el crimen o con la policía. Incluso en ese momento, creo que la mayoría no pensó en irse. Será el apego al territorio, la esperanza de que a cada cual "no le va a tocar", la escala de prioridades por la que una familia no va a dejar el sitio donde el papá tiene un trabajo y ya casi está pagada la casa.

Yo, el día que vi mi primer muerto cerca, decidí que me iría. La primera vez que la "desparecida" era alguien cercana, supe que no iba a regresar.

Hay quien dice que "en todos lados pasan cosas", pero no es verdad que en todos lados pasen cosas así: no en todos lados las personas tienen que asegurarse de mirar fijo hacia adelante cuando se les empareja una camioneta, para no arriesgarse a que el conductor se moleste porque le han visto y se baje a amenazarlos con un arma de fuego. No en todos lados, cuando se habla de un lugar, el referente es "donde dejaron una vez una cabeza". Pero tampoco fue siempre así donde ahora es así.

Recuerdo los primeros carteles buscando a muchachas desaparecidas. Recuerdo mejor la respuesta machista e indolente, por no decir criminal del gobierno en turno. Recuerdo mucho mejor la indiferencia de las personas ante la situación y el fastidio o la burla con la que se veía a los "mitoteros" que insistían en que estaba pasando algo.

Yo me fui.

Llegué a un lugar seguro en el que se puede caminar a gusto por las noches, hasta de madrugada, por el centro de la ciudad. He vivido aquí durante unos seis años. Muy parecido a lo que vi en el lugar del que me fui, he ido viendo aparecer carteles o notas sobre muchachas desaparecidas. He ido leyendo cómo estas desapariciones son minimizadas y hasta negadas. Nos gusta vivir en un lugar tranquilo y sentirnos lejos de la mucha violencia en los estados cercanos. Yo no voy a quedarme cuando pase lo que mi experiencia dice que sigue -ojalá esté equivocada-.

Creo que hay que hacernos responsables de nuestra posición en el mundo. Habría que empezar por cuidar lo que sale de nuestra boca en relación con los actos, eventos o procesos de discriminación y violencia, por cuidar especialmente lo que decimos en alusión a la caracterización de una persona o grupo social. No es por ser políticamente correctos; es por respetar: ahí está parte de la expresión de nuestra posición en el mundo. Luego, habría que saber con claridad cuál es tal posición (hasta quedarse en medio es una posición). Es menos difícil actuar correctamente cuando sabemos cuál es nuestra posición y por ende, qué es lo correcto para nosotros. Finalmente, hay qué ver de qué manera, desde nuestro lugar y nuestros medios, contribuimos más o menos a que el mundo gire como está girando, cómo podemos no contribuir o bien, cómo podemos contribuir a un cambio de rumbo (para tomar la decisión que sea, contribuir a una cosa o a otra).

No podemos huirle a nuestro lugar en el mundo. Podemos hacernos tontos, pero tenemos un lugar en el mundo y jugamos una posición; eso no es nada más para los políticos, los gobernantes o los militares. Somos responsables de cómo ocupamos ese lugar en el mundo, y de asumir la posición en la que estamos. No se trata de salvar al mundo. Qué bien por los que tienen esa vocación, se les necesita; pero no es la vocación de todos; simplemente hay que tener conciencia de dónde estamos parados...

Pepe Cahiers comparte en su blog, el video de un fragmento de la película "Vencedores o vencidos", en el que se muestra un horno crematorio -de un centro de concentración nazi-, con su correspondiente placa con el nombre de la firma del fabricante. Esas personas que hicieron negocio vendiendo cosas como ésta, no eran monstruos depravados; seguramente eran gente trabajadora con una familia para la que deseaban lo mejor; se han de haber dicho cosas como: "yo solamente hago esto; para qué utilicen esto que hago, no es mi asunto; se dice que lo utilizan para tales cosas, pero a nadie le consta".

Silvia Parque

miércoles, 12 de febrero de 2014

Echar a andar las cosas

Refirió Matt en "Las Tontás V: Mafalda de Quino", que el personaje de Mafalda fue creado para una campaña publicitaria que no se llevó a cabo. Cada anécdota como ésta me confirma que las cosas pasan por y para algo bueno. Por supuesto, todos los hechos en los que algo resultó mal sin que algo bueno derivara de ello, los considero interpretaciones que pueden ser diferentes, una serie de eventos inacabada, o algo fuera de mi comprensión del momento y que en un plano más amplio, digamos en la Historia del mundo, está bien así como resultó. Las personas racionales -por ejemplo, Inma, según he entendido-, ven que esto es "unir los puntos a modo"; para rebatirles, habría que negar que esta unión de puntos para formar sentido, parte de una cosmovisión a partir de pensamiento mágico, y yo no lo niego.

Más allá de que, por ejemplo, en este caso, a Mafalda le haya ido muy bien, estoy convencida de que echar los proyectos a andar, hace que pasen cosas buenas, aunque esos proyectos no concluyan como se planeó. Echar a andar las cosas mueve el mundo a favor.

Silvia Parque

domingo, 12 de enero de 2014

La edad II

Comenta Inma: "Cuando llegues a los 40 te sentirás mejor todavía".

No ansío llegar a los cuarenta años, nada más porque me parece genial tener los años que tengo; pero imagino que a partir de esa edad me encontraré madura, no en el sentido de comprensión del mundo y sensatez, que depende de cosas diferentes a la experiencia, y que me encargaré de hacer-aparecer ahora, aunque con seguridad nunca va a estar completo. Me refiero a la madurez de la fruta, que se pone buena. Madura de estupenda, como dice Inma. Ya le sabré el cuento a las cosas que me lían, y no van a seguirme liando. Pero no imagino menos para cuando cumpla cincuenta. Creo que a esa edad estaré lista para ser "totalmente yo", y podré darme el lujo de emprender proyectos desde el "1" y no desde el "0" o el "-2". Creo que a esa edad me tomaré todo mucho menos en serio, porque me quedará más claro que al rato cumpliré sesenta y setenta, y tocará tomarme a mí misma menos en serio.

Esa etapa de los sesenta - setenta será de liberación. Creo que puedo hacerla muy divertida porque es cuando socialmente se está en condiciones de despedir cualquier convencionalismo que a una no le venga bien, y que antes se aceptó o asumió porque convenía o por consideración con los demás.

No visualizo con especificidad mis años ochenta - noventa, aunque sí me he ocupado de visualizar mi día rutinario con más de cien años; tengo imágenes sobre mí o mi alrededor, creadas a partir de lo que me gusta de las vidas de otras personas de esa edad. Lo que imagino para mí me gusta tanto, que creo que con suerte podré decir también entonces, que estoy en mi mejores años.

Silvia Parque

jueves, 26 de diciembre de 2013

De vuelta a casa

"Céntrate pues en lo que viene, y en todo aquello que te ilusione [...]". Inma

Luego de un tour que abarcó varios cientos de kilómetros, eventos y personas, tengo la cálida sensación de estar en casa. Saludé a mi habitación con el mismo gusto de casi siempre, pero ahora dándole estatus de hogar (contribuye el frío de afuera, que entra por las ventanas que no puedo cerrar y pierde contra la frazada con la que me envuelvo).

No tuve tiempo de colocar mi nacimiento antes, pero estará puesto la noche de fin de año. Son figuritas de cartón en colores vivos. Me pareció muy apropiado, por lo alegre, por lo económico, como quien dice "vamos a encargarnos de que haya lo que hace falta, con lo que hay para que haya (a lo mejor, porque hace falta)". Enseguida habrá una vela.

Silvia Parque

jueves, 21 de noviembre de 2013

Las decisiones que pudieron cambiar mi vida

Inma escribió "Las decisiones que pudieron cambiar mi vida" y le copio -así de plano-. Las edades elegidas son las que eligió ella; las mías, creo que hubieran sido otras, pero estoy copiándole. Así queda:

Despierto. Tengo 15 años. Sigo teniendo fantasías sobre irme de la casa, pero un hombre me ha dicho "tienes un amigo aquí" y ahora sé a dónde iría. Participo en un taller literario; es mucho mejor que el anterior. Estoy interesada en el mundo, leo mucho y el sexo hace fiestas en mis palabras y en mi cuerpo. Daré mi primer beso y concluiré que siempre tengo lo que quiero, aunque a veces tarde en llegar.

Despierto. Tengo 17 años. Meto a un novio en el lío de mi complejidad, mientras me meto en el lío de la complejidad del hombre a quien me voy pegando. Mi vida está llena de sexo y textos y se siente estupendo, aunque a veces me conflictúa mi casa y se me sale de las manos lo del noviazgo. Escribo menos que antes, pero he publicado algo y sé que escribir es lo que haré toda la vida. Sigo siendo una estudiante de dieces, pero la escuela ha pasado a segundo plano; se lo he dicho a mi mamá y hasta voy a reprobar cálculo -pre cálculo- y no va a importarme.

Despierto. Tengo 19 años. Estudio Psicología. Escogí la carrera porque me serviría para escribir, pero ahora escribo solamente los trabajos para la escuela; eso me apasiona. La impresión de mi primer profesor de Metodología me deja la imagen de lo que seré al graduarme. Tengo una amiga que no hubiera creído. Estoy poco en la casa. El hombre que quiero me constituye -a veces decimos que somos hermanos-; me ha hecho bonita y libre.

Despierto. Tengo 20 años. Soy la mujer del hombre que quiero. Hacemos y deshacemos en un mundo privado donde voy a vivir para siempre. Vivo un de todo increíble de goce. En cuanto a la escuela, me voy por el lado de la psicología social; lo mío será investigar y dar clase. Por cierto, aunque mi amiga y yo notamos que las profesoras que nos gustan están solteras -aunque se hayan casado alguna vez-, lo que pase para la mayoría no tiene que pasar para nosotras...

Despierto. Tengo 21 años. Quiero un anillo de compromiso. Quiero casarme. Sigue habiendo más sexo del que puede creer mi ginecólogo, pero también hay discusiones; acabaremos en terapia de pareja antes de la boda, que voy a posponer seis meses para esperar a graduarme. Eso sí: me siento muy querida. Entretanto, hago prácticas profesionales. Ya he participado en un par de investigaciones y haré una tesis.

Despierto. Tengo 33 años. Aprendo a estar sola. Amo. Anuncio mi renuncia en el trabajo.

-- 41... Vivo en familia, en una casa con un estanque. No veo si hay niños, pero parece que todo está bien.

Silvia Parque

viernes, 25 de octubre de 2013

Notas sobre la casa


Las tortugas llevan su casa a cuestas. Los fantasmas no pueden tener hogar. Que falte el baño puede arreglarse, pero sin cocina no es casa.

Ahora vivo en una casa peculiar, que siempre tiene las ventanas abiertas. Cuando doy señas para encontrarla digo que es amarilla, pero podría ser que se viera más la parte rosa de la fachada.

Mi abuela se dedicó a su casa; se daba a la familia, pero se dedicó a su casa. Ahora vive en la casa de una de mis tías. El tiempo pasa volando.

Independientemente de lo económico, comprar una casa, rentarla o construirla -venderla o tirarla-, tiene significados profundos no solamente por lo que implica en un proyecto de vida: la casa es territorio extendido del cuerpo.

Qué momento, cuando te da las llaves de su casa.

Silvia Parque

domingo, 18 de agosto de 2013

Diferentes formas de seguir blogs

No sigo a todos los blogs que me gustan y que quiero seguir leyendo. Es una cuestión de administración para fines prácticos, buscando no saturar los diferentes canales por los que recibo información, y también es una imposibilidad técnica porque a algunos no he encontrado cómo seguirlos -tengo una gran área de oportunidad en este asunto: aún no me queda claro qué es un "feed"-.

Los blogs que sigo habiéndome convertido en "seguidora" aparecen en mi lista de lectura de blogger. A otros los tengo en los blogrolls de los blogs, y desde ahí noto sus actualizaciones y voy a ellos. También utilizo los blogrolls de otros blogs, como mis directorios (los de Inma y Dolega, para ser precisos). Tengo suscripciones que me llegan al correo electrónico. Marco "favoritos" en BoosterBlog para darles la vuelta. Hay otros que simplemente están en mi mente, y tecleo su dirección en la barra de navegación, o los googleo.

Silvia Parque

jueves, 8 de agosto de 2013

Me gusta / No me gusta

Inma hace su me gusta-no me gusta en ESTA entrada que titula "Paradojas", y remite a la convocatoria del blog "Entre el olvido y la memoria", a la que también me apunto:

Me gusta saber qué procede o qué corresponde en una situación. No me gusta que me den órdenes. Ni cuando tienen la autoridad para hacerlo o la amabilidad de decir "por favor".

Me gusta que me piropeen; cualquier persona. No me gusta que me miren como si quisieran ponerme las manos sucias, suciamente, encima. Que se laven las manos y las intenciones...

Me gusta ser competente en las cosas que amo hacer. No me gusta ser floja. Esta semana me he convencido de que la palabra es "floja", aunque no me guste, tampoco, la palabra.

Me gusta vivir con aves. No me gusta que vivan en cautiverio y en condiciones tan contrarias a lo que la Naturaleza habría dispuesto para ellas.

Silvia Parque

jueves, 18 de julio de 2013

Feedback: por contestar comentarios

Matt ha tenido la amabilidad de otorgarme el premio Feedback, "que consiste en contestar a una batería de preguntas y pasarlo a cuatro blogs que contesten los comentarios". Estas cosas me emocionan como pastel de chocolate recién horneado, tanto por el gusto que me da que alguien me tome en cuenta, como porque me encanta contestar preguntas sobre mí misma.

Aprovecho el pretexto para volver a mencionar que en este blog, los comentarios son muy apreciados, y para publicar que, será un poco infantil, pero también me hace ilusión ver las respuestas a lo que comento en otros blogs. Por mi parte, premio a: Telma, de Así soyInma, de Hasta el moño con C, aunque la premiara Matt; Dana, de Cuaderno azul; y finalmente, aunque por obvias razones no produzca frutos la mención, a Matt, de Blogueando de mi vida, por el detalle de avisar en Twitter cuando ya ha contestado los comentarios.

Silvia Parque

domingo, 14 de julio de 2013

Probando mojitos

Creía que el domingo era un mal día para hacer fiestas; pienso en domingos apacibles, de descanso o de paseo y he aquí que que estoy ENFIESTADA a todo lo que da. Parece que me llegó la hora de probar los mojitos.

Silvia Parque

martes, 2 de julio de 2013

Las milongas de mamá

La primera vez que leí una entrada sobre el premio "Las milongas de mamá" (en Blogueando de mi vida, el blog de Matt), averigüé que una "milonga" es, coloquialmente hablando: "engaño, cuento". Hoy, para empezar bien la segunda mitad del año, la estimada Inma, de Territorio sin dueño, me ha concedido el premio, que consiste en el encargo de contar tres milongas que usara la madre de una, "para conseguir un objetivo -loable, como son siempre los objetivos de las madres- o para sortear una pregunta espinosa".

Alguna vez mi marido me dijo que yo era como el Dr. House, "brutalmente honesta": lo que de eso sea cierto, lo saqué de mi madre; con ella, nada de milongas, rodeos o edulcorantes... excepto aquello de "me lo dijo un pajarito". Nunca estuvo en mi mente, la idea de que mi abuela le contaba a mi madre lo que yo hacía, no hacía, etc. No es que yo creyera que un pajarito como los que veía volar y oía trinar, iba a buscar a mi mamá a la salida del trabajo, para hablarle de mí. El "pajarito" era una entidad metafísica encarnada en algo similar a un ave, que todo lo sabía. Por lo demás, mi mamá solía decir la verdad... pero la verdad puede verse de muchas maneras. Ya he contado la siguiente absoluta verdad referida por mi madre, pero me cae en gracia, así que vuelvo a contarlo: cuando atendí al dato, que habría leído antes sin darle importancia, de que mi acta de nacimiento decía "hija 'natural'", y le pregunté a mi mamá qué era una "hija natural", me contestó que todos los hijos eran naturales, que ni modo que fueran artificiales.

Mi abuela sí era milonguera de corazón, pero no le salía muy bien; su especialidad era otra... el manejo dramático de las situaciones... por decirlo así. Mi abuela hizo comer zanahorias a sus hijas, con la oferta de que si las comían, se les pondrían los ojos verdes como a su papá -es decir, como a mi abuelo-. Aunque de pequeña no tenía yo argumentos para rebatir lo racista de la oferta, sí me quedaba claro que no tenía interés en cambiar el color de mis ojos. No es que en un principio, no cayera en el engaño, es que eso no iba a hacerme comer. También trató de convencerme de que era muy malísimamente malo, no comer, habiendo tantos niños con hambre en el mundo. Siendo ya adulta, entendí cómo efectivamente, el desperdicio de comida en mi mesa, puede estar relacionado con la carestía en otro continente. Pero de niña, nunca me sentí culpable por eso: si había tantos niños deseosos de la comida en mi plato, mal hacía mi abuela en no ir a llevársela a ellos. Algo que sí le funcionó durante años, fue presentar al pescado como "pollo". Ya me he pasado con la cantidad de milongas que marca el premio...

Silvia Parque

viernes, 28 de junio de 2013

Comentarios

Hoy agregué la etiqueta "hombres y mujeres" a la entrada que está ACÁ, a raíz de un par de comentarios. El hecho ilustra que las entradas llegan verdaderamente a completarse con las aportaciones de quienes comentan.

Valga la oportunidad para volver a mencionar que la presencia de Inma y de Susana, que suelen comentar, se ha convertido en una parte muy valiosa de mi día. El comentario de quien deja su huella con menos frecuencia siempre es una alegre sorpresa, de las que sacan sonrisas grandes -como a quien le devuelven impuestos-. Y ni qué decir de la emoción de leer un comentario de alguien que pasa por primera vez por aquí.

Silvia Parque


Recién pido a Blogger "publicar" esta entrada y veo que hay un comentario; es Alan, que completa mi entrada sobre las luces de los coches: 

Se forma un carnaval visual de luces de vehículos en zonas urbanas transitadas, o algo así. A veces, cuando uno no está cansado, lo ve con buenos ojos mientras planea donde iniciar el fin de semana. Otras veces, se disfruta menos cuando la fatiga manda y las persianas oculares amenazan con cerrarse ;)

Además del gusto que da recibir una visita, cómo no va a ser un gusto "conectar" y darle forma a una idea, entre dos, a veces entre tres, entre más... y a veces, que quede así de bonito.