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viernes, 22 de marzo de 2019

En esto ando

Nunca creí unirme a los blogueros que escriben "tengo prácticamente abandonado mi blog", pero comparada conmigo misma: tengo prácticamente abandonado mi blog. Al principio, lo lamenté; sobre todo, me dio pena no estar extrañándolo... Pero noté que es cuestión de pasar a otro ciclo también por acá. Todo se mueve.


Siempre se ha movido.

En el gadget "Entradas anteriores" se aprecia que fui publicando menos entradas con el tiempo. Esto tiene varias razones. En 2012, cuando inicié con el blog, no tenía Twitter y usaba las entradas para publicar alguna idea, aunque fuera una frase nada más; de hecho, la mayoría de las entradas eran muy breves, quizá hasta 2016.

En ese tiempo, mi blog "De palabras y cosas así" se llamaba diferente y era casi un blog de culto para el papá de B; cuando le di un giro a aquel blog, empecé a publicar allá todos mis textos de narración-ficción o los comentarios respecto a algo que estuviera leyendo. Así, este de acá redujo el tipo de contenido que comprende. Claramente es un blog personal, con algo de reflexión, algo de opinión, algo de expresión, mucho de mi maternaje y mis procesos de desarrollo. (Necesito aprender cómo guardar en algún otro lado las entradas porque son una especie de archivo de mi vida).

Pero yendo al punto: ahora estoy muy ocupada: más ocupada que nunca, no porque tenga más actividades que en otras temporadas, sino porque tengo la mente y el ánimo enfocados (ocupados) en el negocio, como no me pasaba desde que era una adolescente que escribía y escribía. Hace más o menos seis meses, adquirí una membresía de Oriflame, pensando en vender algo para ganar "un extra" y resultó tan bien, que ahora me dedico a esto. Jamás habría imaginado que lo iba a disfrutar tanto, que iba a sentir: "de aquí soy"; pero la vida no deja de sorprenderme. Y en eso ando.

Ya había pensado que le quitaría algo de tiempo al blog para dárselo a mis proyectos de escritura; pero los he vuelto a pausar. Ahora necesito organizarme con el negocio, porque si bien tengo como medio año en la compañía, mi decisión de dedicarme de lleno a esto es más reciente.

Para apalancarme, a lo que sí dedicaré más tiempo es a los artículos en No creas nada, porque tras meses de un movimiento muy pero muy lento en las visitas/ingresos generados, de pronto los dos artículos en los que describo productos de Oriflame le dieron vida a mi panel de ingresos. De todas forma me falta un tramo para llegar a la cantidad de visitas/ingresos que me permita efectivamente cobrar; pero el cambio a favor fue brusco y pienso aprovechar que eso funciona.

Estos son mis dos éxitos:

También pueden pasar a leer:

Así que andaré menos por aquí. Con aviso y explicación no siento que abandono ;)

Silvia Parque

jueves, 25 de octubre de 2018

Niñas y niños en el espacio público

Rondamos mentalmente lo que nos interesa, de modo que volvemos a ello.

Hoy he publicado un artículo sobre algo que no me canso de decir: que el espacio público es también para niñas y niños. Se llama "¿Niños en el cine y la oficina?" Les invito a leerlo. Me choca lo que hace la plataforma con los títulos, pero igual se lee claro.

Ya bordeaba el tema en ESTE OTRO artículo, de Psicogrupo. Acá, el formato que la página da al texto, me parece que puede hacer la lectura un poquito incómoda, pero vale la pena.

Silvia Parque

jueves, 30 de agosto de 2018

Opiniones y un linchamiento

Estaba escribiendo "Lecciones para infelices" cuando me enteré del linchamiento en Puebla. Hace rato vi que hubo otro en Hidalgo.

Me entero de muchas cosas, pero como explica la politóloga Elisa Godínez en ESTA nota, los linchamientos son tan dramáticos y terribles que hacen sentir necesidad de decir "algo".

No soy una espantada de las redes. De hecho, tenía ganas de escribir sobre las maravillas que encuentro en mi timeline de Twitter cada día: me sorprendo y aprendo gracias a personas que comparten su conocimiento.

Entonces pasa que un rumor termina en la transmisión en vivo de cómo torturan y matan a dos campesinos. O termina en quién sabe qué, fraguándose en la conciencia colectiva del pueblo donde ocurrió, en el alma de los parientes de las víctimas, en nuestra capacidad para procesar los hechos violentos de los que tenemos noticia.

Pienso en la recurrente queja por parte de quienes creen que no deberían respetarse los derecho humanos de algunas personas, en la cantidad increíble de niñas y niños que desaparecen, en los niveles de inseguridad e impunidad. Y en mi hija, por supuesto. Y en la mamá que rogaba desde Facebook a los linchadores. En lo que leí sobre psicología de las masas en la materia de Historia de la psicología social... Pienso en la crueldad, la maldad, la anomia, los procesos colectivos que impiden el actuar racional. Y en la cuestión de la responsabilidad.

En esta década, algunas figuras públicas tuvieron que aprender que los comentarios que harían en las salas de sus casas con un grupo de amigos pueden tener reverberaciones increíbles cuando los hacen en alguna red social de internet. Otros hemos tenido que aprender que aunque tengamos poca presencia, el hecho de hacer público algo o compartir contenido (propio o ajeno) nos coloca en una cadena de interacciones que es parte de algo más grande. Eso implica responsabilidad.

Al mismo tiempo:  no puedes hacerte responsable de otros.

Pienso en esas publicaciones amenazantes que han circulado "Aquí en Xlugar, si encontramos a alguien queriendo robar un niño, lo quemamos". ¿Qué pasa al darle "me gusta" a la publicación? ¿Al compartirla? ¿Al comentar "sí, hay que quemarlos"? ¿Al gritarlo estando ahí, junto a la persona a quien se pretende ajusticiar? ¿Al simplemente estar ahí? ¿Al seguir el hilo de las notas? ¿Hasta dónde llega el alcance de la responsabilidad? Yo me sentí mierda porque buscando información sobre lo que había ocurrido, me topé con fotos. ¿Qué tengo que andar buscando? ¿Para qué saber los detalles? No voy a hacer un estudio sobre el tema, ¿es morbo, entonces? Mi consuelo es que me dolieron casi físicamente.

Como decía, me enteré de lo que pasó mientras escribía "Lecciones para infelices", sobre la gente que quiere aleccionar a los decaídos y sobre la necesidad de respetar los procesos afectivos de los demás. Me hizo terminar el artículo con un ánimo diferente, pero convencida de que hace mucha falta tomar conciencia sobre lo "en serio" que es esto:

He leído comentarios burlones sobre el ciberacoso. ¿Qué cual es el problema con insultar a alguien en Facebook, si se puede cerrar la cuenta y seguir viviendo? Pues algún problema habrá cuando hay muchachos que se han quitado la vida en medio de tales dinámicas. Algún problema habrá con seguir diciendo a las personas con depresión que "le echen ganas, que sean agradecidas". [Publiqué hace poco "¿Para qué ir al médico si están los grupos de Facebook?", sobre los consejos de salud que se hacen sin ton ni son en redes sociales.]

Meto en el mismo costal cuestiones diferentes porque lo que quiero señalar es la posición desde la que se emiten los mensajes: una posición distante. Es señalar o aconsejar y deja sola a la persona para que se las arregle. La misma distancia que permite a quienes en su cotidianidad son tan respetuosos como cualquiera, compartir imágenes de otras personas sin su consentimiento para burlarse de ellas. La misma distancia que permite a alguien que no quemaría a alguien vivo, comentar "sí, quémenlos" bajo la publicación que anima a hacer algo como eso.

Creo que nos urgen clases de prudencia; pero sobre todo, talleres o lo que venga al caso para aprender a estar más cerca; para no solo opinar con cuidado, sino para cuidar, no solo con respeto sino con compasión.

Silvia Parque

domingo, 5 de agosto de 2018

No creas nada

He comenzado a publicar en el portal No creas nada. Me emociona porque pagan por visitas. Estamos hablando de tener miles de visitas para generar un pequeño ingreso, pero todo es posible y para mí es importante obtener dinero de lo que me gusta hacer.

"¿Qué es el ciclo de la violencia?" es mi primer artículo ahí. Los invito a pasar, leer, comentar, compartir :)

Silvia Parque