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martes, 16 de abril de 2019

Hazlo mal y deja cosas sin hacer

Este blog tiene entre sus etiquetas destacadas la de "hacer las cosas". Es así porque fue el tema de mi vida durante años. Fui la reina de la procrastinación durante la eternidad que tardé en terminar mi tesis de maestría (por eso "hacer la tesis" es otra etiqueta).

Hoy, he llegado a donde necesitaba.


Hago.
Me dedico a lo que me conviene.
Me ocupo de lo que corresponde.

La clave de este logro no es un secreto, pero tal vez le sirva a alguien si lo pongo aquí, centrado y en negritas:

Lo hago mal y dejo cosas sin hacer.

Mi tratamiento empezó viendo videos de recetas de Youtube. Vi cientos de videos durante un par de años y me fijaba en las enormes "áreas de oportunidad" de los youtubers. ¿Cómo podían tener éxito -mediano o grande- con tantos errores, fallas, faltas?

Comprendí que tenían éxito por X o Y; pero fundamentalmente porque habían hecho el video y lo habían publicado, con su buena, regular o mala calidad.

Luego está la complicación de tener muchas cosas por hacer. Mi punto crítico en esta cuestión llegó cuando recibí la sugerencia profesional de jugar más con mi hija, prestándole completa atención, todos los días. Me pareció estupendo y objetivamente imposible, al menos objetivamente imposible si también hacía todo lo demás que necesitaba hacer.

Darte cuenta de que no puedes hacer nada para que te alcance el tiempo puede ser apabullante, pero también liberador. Yo opté por deshacerme de todo lo estresante de lo que pudiera deshacerme y privilegiar las prioridades. Pronto fue evidente que ni así iba a conseguir hacer siempre todo lo que era necesario (como jugar con mi hija, prestándole completa atención) y entonces la liberación fue total.

Hago lo que puedo y eso está a mil años luz de no hacer.

Silvia Parque

viernes, 22 de marzo de 2019

En esto ando

Nunca creí unirme a los blogueros que escriben "tengo prácticamente abandonado mi blog", pero comparada conmigo misma: tengo prácticamente abandonado mi blog. Al principio, lo lamenté; sobre todo, me dio pena no estar extrañándolo... Pero noté que es cuestión de pasar a otro ciclo también por acá. Todo se mueve.


Siempre se ha movido.

En el gadget "Entradas anteriores" se aprecia que fui publicando menos entradas con el tiempo. Esto tiene varias razones. En 2012, cuando inicié con el blog, no tenía Twitter y usaba las entradas para publicar alguna idea, aunque fuera una frase nada más; de hecho, la mayoría de las entradas eran muy breves, quizá hasta 2016.

En ese tiempo, mi blog "De palabras y cosas así" se llamaba diferente y era casi un blog de culto para el papá de B; cuando le di un giro a aquel blog, empecé a publicar allá todos mis textos de narración-ficción o los comentarios respecto a algo que estuviera leyendo. Así, este de acá redujo el tipo de contenido que comprende. Claramente es un blog personal, con algo de reflexión, algo de opinión, algo de expresión, mucho de mi maternaje y mis procesos de desarrollo. (Necesito aprender cómo guardar en algún otro lado las entradas porque son una especie de archivo de mi vida).

Pero yendo al punto: ahora estoy muy ocupada: más ocupada que nunca, no porque tenga más actividades que en otras temporadas, sino porque tengo la mente y el ánimo enfocados (ocupados) en el negocio, como no me pasaba desde que era una adolescente que escribía y escribía. Hace más o menos seis meses, adquirí una membresía de Oriflame, pensando en vender algo para ganar "un extra" y resultó tan bien, que ahora me dedico a esto. Jamás habría imaginado que lo iba a disfrutar tanto, que iba a sentir: "de aquí soy"; pero la vida no deja de sorprenderme. Y en eso ando.

Ya había pensado que le quitaría algo de tiempo al blog para dárselo a mis proyectos de escritura; pero los he vuelto a pausar. Ahora necesito organizarme con el negocio, porque si bien tengo como medio año en la compañía, mi decisión de dedicarme de lleno a esto es más reciente.

Para apalancarme, a lo que sí dedicaré más tiempo es a los artículos en No creas nada, porque tras meses de un movimiento muy pero muy lento en las visitas/ingresos generados, de pronto los dos artículos en los que describo productos de Oriflame le dieron vida a mi panel de ingresos. De todas forma me falta un tramo para llegar a la cantidad de visitas/ingresos que me permita efectivamente cobrar; pero el cambio a favor fue brusco y pienso aprovechar que eso funciona.

Estos son mis dos éxitos:

También pueden pasar a leer:

Así que andaré menos por aquí. Con aviso y explicación no siento que abandono ;)

Silvia Parque

viernes, 1 de febrero de 2019

Organizando el tiempo: ajustes finales

Pasé enero experimentando con la organización.

Los ajustes finales fueron:

a) Incrementé el tiempo que dedico a lo que me da dinero. La necesidad material se impone.

b) Acepté que la casa necesita mucho más tiempo del que creía y por lo tanto, se lo doy, asumiendo que hay que quitárselo a otra cosa. Todo se reduce al punto "a". Con dinero se gasta mucho menos tiempo en el trabajo doméstico (tendría una lavadora, por ejemplo).

c) Acepté que B necesita más tiempo exclusivamente para ella y ya lo programé. Se ha encargado de dejar muy claro, con sus recursos de niña pequeña, que no es suficiente con que yo ande por ahí o con que comamos juntas; necesita que todos los días juguemos un ratito, viéndonos a los ojos y con mi celular lejos.

d) El proyecto a largo plazo que quería preparar durante todo el año, se pasa para el segundo semestre. De todos modos, lo mejor que puedo hacer por él es generar ingresos para que sea factible (Todo se reduce al punto "a").

e) Me olvido de un horario porque requiero responder a las demandas de a, b y c; pero me aseguro de escribir al menos durante hora y media, cada día.

f) Lo único que sujeto al reloj es mi hora de despertar. He fijado una hora ordinaria y una hora para los días en que me haya desvelado, haya dormido mal o B no vaya a la escuela.

g) Lo primero que hago en el día es ejercicio. A eso le sigue una rutina de la que me pierdo si decido levantarme en la "hora 2". Es importante perdérmela, primero para valorar levantarme temprano y luego para no poner de cabeza el resto del día.

Creo que funcionará.

Silvia Parque

jueves, 17 de enero de 2019

Organización del tiempo: ajustes al horario

El tema de mi mes de enero es "organización del tiempo".


Con el propósito de llevar a cabo todas las actividades que me interesan, me preparé un horario al que calculé hacer ajustes conforme fuera aplicándolo al día a día. Al parecer serán bastantes ajustes.

Aquí algunas consideraciones que estoy tomando en cuenta y tal vez sirvan a alguien más:

- Hay que considerar el tiempo necesario para los actos en función de vivir, como ir al baño, así como el tiempo para la misma organización: yo había ideado un lindo sistema de colorear celdas de Excel para marcar las actividades realizadas, pero en realidad solo vale la pena para el par de actividades al que sí necesito dar seguimiento puntual para evaluar su evolución.

- Hay que distinguir con cuáles actividades es conveniente fijar hora para iniciar y terminar, y con cuáles simplemente hay que determinar el día en que serán realizadas (a la hora que se pueda). Yo creo que la hora fija sirve para las actividades que necesito -especialmente- proteger de la procrastinación, de las que quiero crear un hábito y que generarán un "producto" (como un documento, por ejemplo).

- Hay que tener en cuenta las características reales de la actividad, en la situación en la que estamos. Por ejemplo, yo había colocado todo lo que fuera quehaceres domésticos por la tarde, para aprovechar la mañana en otras cosas, que no puedo hacer cuando está mi hija; sin embargo, necesito lavar lo más temprano posible para que la ropa se seque, así que...

Silvia Parque

miércoles, 22 de enero de 2014

Los tiempos de cada cual

Los tiempos que cada cual se toma, le pertenecen a cada cual. Hay niños que tardan en aprender a leer más de lo que tarda la mayoría; ojalá sus adultos guardaran para sí la prisa loca de que lean en un mes determinado; es común que los abrumen. En la universidad donde presto servicios, hay un tiempo determinado para concluir la carrera; los alumnos no pueden recursar todas las materias que quieran, ni tomar solo una o dos materias cada cuatrimestre; si quieren graduarse, tienen que sujetarse al reglamento en relación con el ritmo y la velocidad para avanzar; hay quien no lo consigue.

Así, más o menos justo, con mayor o menor sentido, nuestros tiempos están vinculados con los tiempos de otros y con marcas temporales instituidas por el grupo social o la cultura y, sin embargo, al final, son nuestros tiempos: nos tomamos el que nos hace falta. A veces pagamos por eso; a veces pagamos caro.

Silvia Parque