viernes, 31 de enero de 2014

Si gusta pasar a leer algo...

He vuelto a publicar relatitos en Para antes de dormir.

Como acompañar el texto con imagen cuesta tiempo, no puedo publicar con la frecuencia que quisiera; pero ya me haré más eficiente...

Silvia Parque

Cómo me gustan los hombres y cómo me gustan las mujeres

Me gustan los hombres. Me siento atraída por las personas "hombres" aunque no me guste especialmente el hombre tal en particular; es decir: me gusta un hombre -a menos que me disguste- aunque no haya nada en él que me enamore. Me gustan, como algo que "activa" mi coquetería, pero sobre todo, como algo que "activa" mis ganas de preparar y servir un cafecito. Es como si me sedujera su "ser hombre".

Pero las personas que más me gustan en el mundo, son mujeres. Con excepción del hombre que amo, todas las personas a las que he admirado, han sido mujeres. Hace años no siento "admiración" como la de la adolescencia, no veo a las personas con relumbrón, no soy "fan" de nadie. Pero hay mujeres -y no hay hombres- que me gustan muchísimo en plan: "eres fabulosa, tu talento es increíble, me encanta tu forma de ser/aspecto/trabajo". En un mundo donde casi la mitad de las personas son hombres, quedándome clarísimo que hay -necesariamente- hombres extraordinarios, yo donde veo lo extraordinario, es en mujeres... no en "las mujeres", sino en mujeres: unas cuantas. Al contrario que con mi gusto fácil por los hombres, esta seducción que me produce la fuerza de la presencia de algunas mujeres, pasa con muy pocas -contaditas-. No es una cuestión ideológica; no es que yo crea que "las mujeres" son mejores que los hombres, es que me pasa que las personas que me encantan, son mujeres.

Silvia Parque

Para mantener el calor y lo que me gustaría haber aprendido en la escuela

Para mantener el calor cuando hace frío, basta arropar los puntos estratégicos (pies, manos y orejas), y usar dos o tres capas de tela, que puede ser delgada. Lo de "dos o tres capas de tela" parece mucho, pero quiero decir que no hace falta una gran chamarra -en climas no extremos-: una camiseta delgada abajo de una camisa, abajo de un suéter, puede ser suficiente, gracias a la camiseta más que gracias a la camisa o el suéter. Un asunto de Física.

Con estas cuestiones pienso en lo bueno que sería que la educación básica y media tuviera como objetivo que las personas pudiéramos explicarnos el mundo. Entonces podría decir por qué los guantes tienen ese efecto sobre todo el organismo, no porque lo haya leído en una revista, sino porque yo lo concluya. 

Silvia Parque

jueves, 30 de enero de 2014

Dos tortugas orejas rojas

No hay nada más hermoso en mi habitación, que es donde prácticamente está todo lo que tengo, que mis pequeños monstruos. Y eso que tengo una hermosa planta de hojas grandes y moteadas, que crece espléndida, como si yo tuviera buena mano; y una plantita de tréboles que cuando se levantan son una obrita de arte.

Silvia Parque

Una mujer en la calle, otra mujer

Gerardo Fernández Noroña (@fernandeznorona) twittea: "Un cabrón pegándole a una mujer en General Cepeda 1065. Tuve qué (sic.) intervenir y traigo a la mujer conmigo"

Hace un par de meses, caminaba cuando vi un pleito de pareja por el que iba a tener que pasar. Ella terminó con la escena dándose vuelta -dándole la espalda- y caminando hacia el mismo sentido hacia el que yo caminaba. Cuando quedamos una junto a la otra, me dijo: "ese hombre me quiere pegar". Sentí miedo. Le dije que siguiera caminando, que más adelante había gente. Ambas caminamos unos cuantos metros hacia la misma dirección. Ella cruzó la calle, se detuvo unos segundos en la parada de camión; pero volvió a cruzar la calle, regresando a la acera donde yo estaba, y siguió caminando. Sé que cruzar y volver a cruzar no fue cualquier cosa: no sabía qué hacer. Evitó mirarme porque se avergonzó de haberme hablado; seguro intuía lo poco confiable que se veía, tan alterada. También estuve como loca, en la calle, alguna vez; también he estado avergonzada de mí misma por encarnar el efecto de un comportamiento tal de otra persona -también he estado avergonzada de mí misma nada más que por mi comportamiento, pero esa es otra historia-.

Hay unas culpas que cargamos que en el fondo son casi culpa por ser mujeres. A veces, la empatía de alguien, el apoyo solidario de alguien, ayuda a descargar. Entonces podemos decidir mejor hacia dónde caminar.

Silvia Parque

De lo parecido que se rompe el corazón

Según ESTA nota, la ex pareja del presidente francés Hollande, dijo que enterarse de que era engañada por el susodicho fue "como caer de un rascacielos", que el momento de las revelaciones fue una noche de discusión sin comer ni dormir, y que considera la posibilidad de escribir un libro sobre la finada relación.

La infidelidad es un elemento cultural casi endémico y sin embargo, duele como parir la muerte, aunque hubiera avisos, aunque se comprenda la necesidad de todos los implicados, aunque se tenga dinero y poder...

Llama la atención cómo siendo tan diferentes las relaciones, las situaciones de vida, los antecedentes y contextos, algunos hechos comunes desencadenen reacciones tan similares. Nos lamemos las heridas con estilos diferentes, con recursos muy distintos; pero al final, a pesar de la diversidad entre las personas, siempre hay cierta necesidad de exorcismo.

Silvia Parque

miércoles, 29 de enero de 2014

El momento de tener bebés

Mi familia espera dos bebés, dos niñitas. Serán la segunda y la tercera bendición de una nueva generación (la primera también fue niña). Hay un tiempo en el ciclo vital de las familias, en que aparecen, otra vez, críos.

Me gustaría colaborar con la producción de críos de mi familia, pero no estoy en condiciones de hacerlo en este momento. Afortunadamente, varios asuntos personales desvían mi deseo-de-hijo hacia otros afectos; sin embargo, a veces me detengo a pensar en el asunto del reloj biológico. ESTE artículo sobre el tema me parece recomendable.

Se pospone el momento de la maternidad por muchas razones. Cualquiera que sea la de cada cual, me parece una buena razón. Nada más hay que tener claridad sobre las consecuencias de las decisiones.

Silvia Parque

Que otro haga

Hubo un par de años en que me propuse hacer mi contabilidad. Fui a un curso que dan en Hacienda. No hice nada y me retrasé en el pago de mis impuestos. Ahora pago con gusto a un contador, quien por cierto, a su vez debe pagarle -no sé si con gusto- a la contadora que en realidad hace el trabajo.

Cuando me quedé sin lavadora y sin lavandero, tardé en entender que valía la pena llevar la ropa a la lavandería. Me gusta mojarme las manos y hacer espuma, pero cuando hay varios pantalones sucios deja de ser juego, y cuando no hay ropa interior limpia, la cosa se pone seria.

Hoy Susana sugirió que si necesito ayuda, la tome, y se me prendió el foco: delegaré todo lo que me sea posible.

Silvia Parque

Loca por las facturas

En mi entrada al mundo del orden fiscal, pongo atención a la cuestión de las facturas. Trato de crear buenos hábitos, así que pido factura por todo lo que es deducible, aunque se vayan a deducir nada más unos pesitos -de poquito en poquito se llena el jarrito-.

En principio, prefiero los establecimientos que pueden facturar; soy de quienes preferirían comprar al negociante más pequeño o al negocio más local, pero evidentemente, no si me voy a ver afectada.

Luego, me fijo en cómo me tratan los negocios; si el encargado de facturarme se porta como si fuera una molestia o me hace más engorroso el trámite: puntos menos; si la página para la facturación electrónica está "en reparación": puntos menos; si la persona que me atiende olvida mencionar que yo debía ir por la factura en los últimos días del mes, pero no después del día 25... puntos menos -en este caso en específico, compensados porque el pan está realmente bueno-.  

Silvia Parque

martes, 28 de enero de 2014

Las tortugas dejaron de pelear

Las tortugas dejaron de pelear. Tengo el acuario con mucha menos agua de la que le cabe, y como explotó el calentador, ahora no están a la temperatura ideal -en cuanto el agua se pone fresca, las saco-. Concluyo que, como a veces a los niños consentidos, la comodidad les sentaba mal.

Silvia Parque

Es culpa de todos los demás :)

Estaba deseando un té negro cuando me di cuenta de que tenía una media hora deseándolo, y pensé que no sería yo tan no-dada-al-hacer, si no fuera porque toda mi vida hicieron por mí. No se tome esto en serio. Como persona adulta cuerda, asumo la completa responsabilidad de lo que no hago, y no tengo sino agradecimiento por lo malacostumbrada que me dejaron, la mujer que me crió, y el hombre que me quiso. ¡Pero vaya si he sido malacostumbrada! Ahora mismo, escribiéndolo, pienso que si ser atendida se ha grabado en la naturaleza de mi ser, tal vez deba procurarme las condiciones para seguir siendo atendida. Algo así como que debe estar entre mis prioridades, pagar a un asistente: alguien que me libere de lo que pueda ser liberada.... porque hay dos tipos diferentes de "cosas que hacer" que pospongo: las tareas de los proyectos creativos y de lo que, en general, me hace sentir realizada, y por otra parte, las tareas domésticas, de cuidado personal y de tipo administrativo (como ordenar las facturas para pagar impuestos). Aunque soy bastante equitativa posponiendo de un lado y del otro, creo que si el segundo tipo de tareas no me representara "todo un evento", sería más probable que me dedicara al primer tipo de tareas. Si tender la cama, recoger la ropa y lavar los trastes me toma media mañana, es negocio pagar a otro para que lo haga.

Silvia Parque

Mi increíble capacidad de posponer, cruzada con la infección

Casi siempre, hacer lo que "debo" me quita un peso de encima. Casi siempre me sorprende lo rápido y fácil que resulta.

Me he ocupado de que casi todo "lo que debo hacer" sean actividades de mi gusto o interés. En los pocos casos en los que no es así, son tareas que me traerán beneficios evidentes a cambio de poco esfuerzo, y no son realmente molestas. Siendo de ese modo, ¡es increíble lo capaz que soy de posponerlas!

Pensando en que se trate de resistencia al "deber", trato de manejar un lenguaje sin "debo". Me digo:  "quiero hacer tal cosa", "me he propuesto hacer aquello"... pero creo que en el fondo siento que "debo hacer", porque no dejo de resistirme...

Este año, sin embargo, inició con una actitud muy de "ahora es la vida", que me puso en marcha y prácticamente acabó con estas resistencias que ahora vuelvo a resentir. Enfermarme desactivó el mecanismo instalado. Me procuraré vitalidad, así sea a punta de té mágico -ya se sabe que las plumitas de Dumbo no fallan-.

Silvia Parque

lunes, 27 de enero de 2014

Harry Potter

En los últimos meses volví a ver las películas, de la primera a la sexta. Soy fan. De las películas nada más, no leería los libros; nunca me han llamado la atención. (No me molesta el fenómeno de los libros, pero quiero mencionar que suponer que muchos chicos se volvieron lectores por seguir la saga, me parece exagerado; creo que muchos chicos leyeron esos libros y nada o muy poco más, "y" se consideraron buenos lectores porque fueron muchas páginas).

Disfruté las películas en su momento, y las disfruto en esta segunda vuelta. Son buenas para practicar el inglés; creo que porque alienta que haya muchas palabras que igual resultarían nuevas para los angloparlantes.

Silvia Parque

La ansiedad trastornante

Me sorprende lo ansiosa que puedo ser. Entiendo que me produzcan ansiedad las cosas profundas y complicadas de los asuntos afectivos; esas cosas anudadas en conflictos existenciales o de otro tipo; pero a veces, me producen ansiedad las cosas comunes inconclusas, los pequeños malentendidos sin importancia. Supongo que por eso se habla de "trastorno".

Me aquieto entreteniéndome: eso nubla la mente: distrae de "la cosa-origen de ansiedad". Sin embargo, a la larga no es conveniente: impide que me ocupe de lo que hubiera podido ocuparme. Volveré al buen camino: meditación, ejercicio físico, menos chocolate y más agua...

Silvia Parque

Una mamá y un papá

Esperando al médico en un reducido espacio, observo a una joven mamá de tres, intentar no estallar ante el comportamiento infantil de sus críos, que se portan de modo bastante normal, lo cual incluye molestarse, ensuciarse y por supuesto, hacer ruido. A mí me producen ternura y me divierte notar lo que la mamá hace "mal": no es eficaz decirle a un niño de cuatro años que deje de tocarse la suela de los zapatos, si los zapatos son de Rayo McQueen y él está en una sala de espera; tocar la suela es algo que le sucede cuando las manos se dirigen al simpático coche que le calza. Habría que decirle "manos arriba", o ya puestos a ser desagradables, habría que pedirle que cruzara los brazos. Es un hecho. No lo digo con afán de criticar a la señora, que bastante hace con sobrevivir a que sean tres y de pasada, educarlos.

Llega un hombre con una niña de unos dos años -todavía con cara de bebé, y todavía sin hablar-. En su momento, lo vimos salir del consultorio; se entiende que fue a la farmacia de enseguida a comprar una jeringa y lo que van a inyectarle. La niña está bebiendo algo azucarado; el hombre le pide que se siente, le ofrece más gomitas de dulce y le indica que no se mueva, que se quede ahí sentadita. Para contextualizar: el espacio tiene una puerta abierta que da al estacionamiento, a su vez conectado con una gasolinera. Antes de entrar con el médico, me pregunta si puedo cuidar un momento a la niña, a lo que accedo con mucho gusto. Desde mi silla, la miro; no supongo que haya que decirle que mastique y trague las gomitas. Empieza a llorar; creo que quiere a su papá, pero afortunadamente entiendo rápido y le pido que me dé las gomitas, que salen de su boca a mi mano en lo que el papá, a su vez, sale del consultorio y la rescata de mi poca experiencia con niñitos.

Silvia Parque

domingo, 26 de enero de 2014

Esas batallas

Leí "Las batallas en el desierto" cuando todo podía ser, cuando leía mucho, en días de los meses en que leí "El vampiro de la colonia Roma", "La tumba", esos libros que querían decir, supongo, que yo escribiría y que me estaba bullendo la vida.

Leí "Las batallas..." todavía en el desierto, antes de enterarme cuánto estaba ya hecha a ese clima y ese cielo, mucho antes de que el desierto fuera famoso por sus muertas, sin saber que iba a ser tan fácil y tan próximo cumplir cada fantasía.

Parece que fue hace mucho tiempo y parece que acaba de ocurrir. No me explico cómo fui arrollada por tanto de todo y cómo tanto de todo pudo consumirse hasta acabar. No sabía, entonces, cómo muere la gente o de qué manera iba a ser amada y de qué modo iba a perder lo que más querría.

Silvia Parque

Fallan las barras laterales

Hace días, algo le pasa a las ventanas de blogger -a las "sub-ventanas", no a la principal-. La barra lateral no se desliza hacia abajo, por lo que no puedo elegir un gadget que no sea uno de los tres primeros, y hay blogs en los que no puedo comentar. Como pasé de estar enferma a ocuparme de los pendientes acumulados por estar enferma, no he tenido oportunidad de incomodarme por esta obstrucción, pero ya voy teniéndola...

Silvia Parque

Supongamos, por ejemplo, que dormir con calcetines me diera fiebre

Dice mi analista que mi goce es como un perrito voraz. Gracias a los años de análisis, ahora está confinado a un baño en el que no muerde a las visitas ni come documentos.

La introducción es importante para anunciar: cada fin de semana, desde hace algún tiempo, me comporto de modo que luego me siento mal... como la gente que se embriaga. El problema es que el perjuicio de beber en exceso es claro y conocido; en cambio, lo que yo hago no es malo ni está mal: nada más resulta mal para mí; entonces, cada vez que estoy a punto de caer, creo que estará bien, que no me sentiré mal -o no tan mal-, que no pasará lo que siempre pasa... y luego pasa lo que siempre pasa. El problema en realidad es que cuando estoy a punto de caer, no encuentro razones para no hacer lo que quiero, ya que -repito-, no es algo malo ni está mal. La única razón es la experiencia reiterada de que termina mal para mí. Podría compararse con dormir con calcetines: supongamos que dormir con calcetines me da fiebre, pero tengo frío, siempre he dormido con calcetines y no hay razón para que eso me provoque fiebre, además: otra gente duerme con calcetines; así que duermo con calcetines y me descompongo. Supongamos que he analizado por qué el calor en los pies me provoca fiebre, tal vez algo en relación con mis defensas, con el microclima de la habitación o con la tela de los calcetines; me digo que no lo haré más: sé que el frío durará nada más los primeros minutos y luego me quedaré dormida, y mis pies entrarán en calor. Pero al fin de semana siguiente, parece que olvidé lo mal que se sintió estar con fiebre, y otra vez.

Mi mamá lo arreglaría con voluntad. Es de esas personas que hacen lo que tienen que hacer o no se quejan. Pero yo sé que hay cosas que la sobrepasan a una, al menos a mí.

Silvia Parque

jueves, 23 de enero de 2014

Si no es una cosa será la otra

Hay una situación personal que me frustra continuamente y, sin embargo, al mismo tiempo me produce beneficios por los que me mantengo en la situación. Le he dado vueltas al asunto buscando maneras de evitar frustrarme o vías para obtener los mismos beneficios por otro lado; no he encontrado modo de lo uno ni de lo otro.

He resuelto que necesariamente pasará una de las siguientes cosas:

a) La frustración llegará al grado de que, en comparación, los beneficios sean menos atrayentes y terminaré con la situación.

b) Me acostumbraré a la situación de modo que deje de sentir frustración.

c) Sin buscarlo -porque buscándolo no ha sucedido-, llegará el modo de obtener beneficios fuera de la situación.

Silvia Parque

miércoles, 22 de enero de 2014

Los tiempos de cada cual

Los tiempos que cada cual se toma, le pertenecen a cada cual. Hay niños que tardan en aprender a leer más de lo que tarda la mayoría; ojalá sus profesores y mamás se guardaran para sí la prisa loca de que lean en un mes determinado; por motivos ajenos al bienestar de los niños, es común que no la guarden para sí, y que los abrumen. En la universidad donde presto servicios, como creo que en todas las universidades, hay un tiempo determinado para concluir la carrera; los alumnos no pueden recursar todas las materias que quieran, ni tomar solo una o dos materias cada cuatrimestre; si quieren graduarse, tienen que sujetarse al reglamento; hay quien no lo consigue. Así, más o menos justo, con mayor o menor sentido, pero nuestros tiempos están vinculados con los tiempos de otros y con marcas temporales instituidas por el grupo social o la cultura; y sin embargo, al final, son nuestros tiempos, nos tomamos el que nos hace falta. A veces pagamos por eso; a veces pagamos caro.

Silvia Parque

martes, 21 de enero de 2014

Un poco de todo

Por mi organismo circulan: dextrometorfano, cefalexina, clorfenamina, amantadina, paracetamol e ibuprofeno. Ponen todo en orden para que yo pueda volver al mundo exterior, donde las personas piensan, caminan y cosas como esas. Son la gran cosa. Enhorabuena por los médicos, químicos, biólogos y farmacéuticos del mundo, a pesar de que no hayan logrado hacer que el jarabe para la tos no sepa a jarabe para la tos.

Entre todo esto, sobresale un producto maravilloso: agua de mar. Para ser exactos: "solución de agua de mar en fina microdifusión". Hace respirar. Soy su fan.

Silvia Parque

lunes, 20 de enero de 2014

Pequeño y personal acto de estar de un lado o del otro

En donde trabajo hacen una ceremonia de "Honores a la bandera" más o menos cada mes. Nunca he sido patriótica ni nacionalista; no creo haberme sentido representada por los símbolos patrios o sentir "cariño" por ellos. La letra y música del Himno me parecen una belleza, pero me siento lejos de ese llamado marcial a defender "los patrios pendones": no es que no lo sienta dirigido a mí, sino que no estoy dispuesta a ser "un soldado" en ninguna forma, así sea alegórica. Total: que la ceremonia me aburre un poco. Sin embargo, esta última vez tenía en mente la imagen del soldado disparando a un civil en Michoacán, y pensé en llevar a cabo un personal y discreto acto de desobediencia, no cantando el Himno. Guardé silencio al principio, y luego quise cantar. Me di cuenta de que el Himno no era "de ellos" (gobierno, "Estado"), y canté en serio "y los ecos sonoros resuenen con las voces de 'unión' 'libertad'", al menos para estar del lado de los que sí están haciendo honor a eso de "un soldado en cada hijo te dio".


Silvia Parque

domingo, 19 de enero de 2014

Eso y nada más

Hace un par de años, una estudiante me dijo que "lo mejor es enemigo de lo bueno", y desde que lo asimilé, no me alejo de esa idea. Las personas pueden figurar en su mente el mega-grandioso-restaurante de quince estrellas que van a poner, y no hacer nada porque nunca están en condiciones para algo tan grande, o bien, pueden montar el restaurante que sí están en condiciones de poner, e ir haciendo crecer el proyecto. Las personas planean que harán esto y lo otro, por ejemplo, viajar al otro lado del mundo para las vacaciones de sus sueños, pero si un miembro de la familia enferma, la prioridad será atender la enfermedad, y las vacaciones pueden borrarse del mapa, aunque muchas veces sería objetivamente posible escapar un par de días a una playa cercana. A veces nos portamos como los niños pequeñitos que no quieren más que la cosa azul con puntos negros y rayas rojas, aunque la cosa azul con puntos rojos y rayas negras, estaría bien también. Creo que es porque creemos merecer eso que hemos deseado y nos parece injusto no tenerlo, así que decidimos impartir justicia, impidiéndonos tomar nada que no sea justamente eso que queríamos. A mí me ocurre que temo olvidar qué es lo que quería, y quedarme con "menos" de lo que podría "tener". Sin embargo, conviene disfrutar lo que hay. Eso no significa perder de vista los anhelos profundos del corazón, ni renunciar a los sueños que nos motivan; significa nada más no vivir en situación castigo.

Silvia Parque

sábado, 18 de enero de 2014

En la cama

Imagino que soy una princesa con toda la irrealidad de los cuentos de hadas, pero en la época actual. Estoy muy arropada en mi enorme cama muy cómoda, con ropa de cama limpísima y en su sitio. Un montón de gente me cuida, me traen comida a la hora de comer, me preparan té y me acercan las medicinas cuando toca tomarlas. Un montón más enorme de personas permanece a la expectativa de mi recuperación; me dejan sus buenos deseos y chocolates, porque el médico prefiere que no tenga visitas. Solamente veo a mi amantísimo esposo, que es más dulce que el personaje de Andy García en Cuando un hombre ama a una mujer, en sus momentos más dulces -porque en la película es un humano con limitaciones y ese no va bien en mi imaginación-. Tengo un par de hijitos con los que hablo por el interfon. Así está bien estar enferma. Siempre hay modo de hacer que esté bien.

Silvia Parque

La gripe gana

Pero como el rostro agripado puede ser más patético que cualquier otra cosa, la gripe gana. Se hacen de una importancia que da gusto, los ojos y la nariz irritados, por encima de todo.

Silvia Parque

jueves, 16 de enero de 2014

Ha llegado el momento

Las tortugas crecieron.

Hace unos meses se mudaron de la casa que hoy es su comedor, a una mansión que les permitió otra vez nadar. Parecían estar bien. Cada cambio de agua, exploraban de nuevo el territorio y peleaban; en realidad: la de mayor tamaño atacaba a la de menor tamaño, haciendo vibrar sus aletitas con largas y afiladas garras, en los ojitos de la que he criado como su hermana. Yo estaba al pendiente, las separaba, las volvía a juntar, y en ese estira y afloja se acostumbraban al lugar y a la presencia de la otra, y para el día siguiente: santa paz. Pero ya no funciona el procedimiento. La de mayor tamaño no se contenta; no sé si quiere todo el lugar para ella sola o se trata de otra cosa de reptiles que no entiendo. El caso es que voy asumiendo que no pueden estar juntas. Me lo advirtieron. "Una vez crecidas, las tortugas pelean y pueden hacerse daño". Sabía que pasaría. Sigue pareciéndome muy pronto, pero qué se le va a hacer... por el momento, supongo que se turnarán la casa.

Silvia Parque

miércoles, 15 de enero de 2014

Rumbo al título

El logro concreto de mi rato de trámites rumbo al título, la tarde de hoy, fue: ninguno. Pero debo mencionar que el personal de Posgrado, y de Investigación y Posgrado -que no es lo mismo- de la Universidad Autónoma de Querétaro, se lucen de amables. Una de las secretarias incluso me devolvió la llamada cuando se terminó el saldo de mi celular. Honor a quien honor merece.

Silvia Parque

martes, 14 de enero de 2014

Portarnos bien

A veces cuesta portarnos bien. No portarnos mal es relativamente fácil para la mayoría de las personas. Muchas temeríamos ser descubiertas -y en su caso, castigadas-. A muchas, la crianza nos dejó impedidas para, en condiciones normales, hacer cosas malas -de las malas de verdad-.

Portarnos bien, para empezar, no es obligatorio (como sí es obligatorio, socialmente, no portarnos mal); esto permite zafarnos del llamado a portarnos bien, y pone más difícil decidir no zafarnos.

Es gratificante hacer el bien del modo en que nos sentimos cómodos; pero muchas veces, hacer algo bueno para alguien requiere incomodarnos, a veces hasta el punto en que lastima. Muchas veces, cuesta.

Silvia Parque

Administración del tiempo: cosas grandes y pequeñas

Una de mis "áreas de oportunidad", como la llamarían en la universidad para la que presto servicios, es la administración del tiempo. Suelo posponer las cosas (procrastinar), las grandes y las pequeñas.

Eso de posponer las cosas grandes es el lobo malo que quería comerse mi tesis. Estas cosas -las grandes- dan miedo por razones poderosas y dan mucha oportunidad de hacer-como-que-se-hace; por ejemplo, una puede decirse a una misma que de verdad es imprescindible hacer fichas de trabajo a la antigüita, en tarjetas, que lo mejor es ahorrar y en vez de comprar las tarjetas, marcar y cortar una cartulina que anda por ahí, que haciendo márgenes de colores se organizan las ideas. Hice un montón de cosas por el estilo -la palabra "montón" queda muy bien: hacen montón y apachurran el proyecto-. Ante los demás, parece que de verdad te estás ocupando; si llegas a creer que de verdad te estás ocupando, el problema es grave.

Luego, están las cosas pequeñas, lo que no cuesta hacer, lo que no da miedo ni nada, pero se pospone porque faltan ganas en ese momento -y muchas veces, en cualquier momento-. Son cosas como guardar un papel en su lugar o pedir una factura por internet. En mi caso, estas cosas pequeñas son la mayor fuente de caos. Lo descubrí porque por necesidad, empecé a dejar de posponer las cosas ordinarias del trabajo y eso ha favorecido notablemente mi experiencia laboral. Las cosas grandes que quedan pendientes pueden interferir con el proyecto de vida, pero a mí no me generan el estrés de las cosas pequeñas pendientes, porque respecto a aquellas soy indulgente.

Silvia Parque

Me acordé de ese título de Kazantzakis

Generalmente me sustraigo de la vorágine de contenidos que muestran la violencia que vive el país. No es por desentenderme; entre mi formación y mi visión del mundo, no podría desentenderme. No me hace falta estar empapada de lo que me basta con conocer; tampoco le hace falta al mundo. Elijo llenar mi vida de maravilla, en mi privilegiado lugar seguro, y bendigo a quienes trabajan contra lo malo: hacen falta. Pero el mundo está ahí, y pasan cosas injustas, algunas rematadamente malas y que dan ganas de vomitar. Prácticamente a diario hay alguna nota informativa sobre hechos o procesos que repudio. No le doy seguimiento a casi ninguno, simplemente me entero; no participo activamente en movimientos o causas: no me justifico por no hacerlo. De vez en cuando, nada más, declaro: me parecen mal las atrocidades del mal gobierno que en este país, hasta mata a la gente.


Silvia Parque

lunes, 13 de enero de 2014

Iluminar


Me gusta iluminar. Es agradable. Me tranquiliza ocuparme de elegir qué color y me relaja poner cuidado en los movimientos del marcador. Pienso en cosas bonitas mientras el dibujo va quedando bonito. Lo recomiendo.

Silvia Parque

Conductas viles entre personas que fueron pareja

Me asombran las conductas viles entre personas que fueron pareja. Me refiero a personas que actúan no buscando su conveniencia sino buscando joder al otro: no molestarle un poco, no desquitarse de alguna cosa, sino joder en nivel machacar. Entiendo que algunas personas quedan muy dolidas o muy enojadas con sus ex parejas. En el drama... bueno... no somos ángeles. Pero cuando pasó la tormenta, creo que las personas comunes nos calmamos y dejamos ir los sentimientos negativos. Incluso entiendo que haya quien conserve una ración de sentimiento negativo para lo que se ofrezca; pero de eso, a portarse con vileza, hay la distancia del respeto propio, porque la persona que fue tocada por la elección que una hizo, se vuelve parte de la historia de una, y ¿cómo portarse con vileza con lo que queda, al menos como huella, por haber sido?

Silvia Parque

Política sexual

Establecer "políticas" personales es muy útil. Una se ajusta al lineamiento predeterminado para el caso y no lo analiza ni le da vueltas en cada ocasión: actúa de acuerdo a la política vigente. Desde el principio de mi vida sexual activa, aplico esta idea en cuestión de salud sexual. La política sirve para no conflictuarnos. Por ilustrar:

En México, el VIH ha afectado a una cantidad alarmante de mujeres casadas, monógamas. Entre estas mujeres, parece que hay una cantidad considerable de esposas de emigrantes. Se supone que estos esposos, criados tan mexicanamente como sus fieles esposas, no tuvieron relaciones sexuales con nadie durante meses. Pero las cosas no son siempre como se supone y pasa lo que pasa. En muchas comunidades, que una esposa reciba a su marido con amor y preservativos es impensable. Qué bueno sería que pudieran asumir, ambos, que no es personal, que es política de salud: hasta de salud comunitaria. Habrá quien diga que esto no puede ser "no-personal", que se juega la confianza, que media un compromiso, etc., pero hay personas muriendo y niños enfermos en medio del asunto... y para eso sirve la política, para no tener que decir nada y dar por sentado algo así como: "yo no creo que tú me pongas en riesgo, tú no crees que yo te ponga en riesgo, pero la promotora de salud creería que podríamos ponernos en riesgo, así que obremos conforme a lo que creería ella, no nosotros".

Trabajar el tema con los adolescentes es difícil porque tienen poca, a veces ninguna autopercepción del riesgo ("a mí no me va a pasar"). Para todos los que nos movemos en el mundo del pensamiento mágico, la "política" es una gran herramienta: una sabe que a una no le va a pasar nada, pero simplemente, no se actúa conforme a lo que una sabe, ni conforme a lo que una siente, sino conforme a un lineamiento predeterminado recomendable para una persona cualquiera.

Silvia Parque

domingo, 12 de enero de 2014

Inteligencia espacial

La "inteligencia" puede entenderse, más menos, como la capacidad desarrollada para procesar información, de manera que se genere un resultado que solucione un problema, o bien, una conclusión -son diferentes: el resultado que soluciona, y la conclusión-. Entender así a la inteligencia es tan discutible como cualquier cosa que se haya dicho sobre ella, pero lo anoto como definición introductoria, para mencionar lo siguiente:

La "inteligencia espacial" es la capacidad para percibir y procesar la información en relación con la ubicación de los objetos, y a partir de esto, las posibilidades, por ejemplo, de sus desplazamientos. A una persona con alta inteligencia espacial, le es natural saber que un coche puede estacionarse en determinado espacio disponible, y no en otro. No soy de esas.

Tengo una fila de números en una base de datos, que debería ser igual a otra fila de números en otra base de datos; ambas, deberían ser filas de números sucesivos, del "1" al "X", pero solamente una termina en "X". Los errores están en una de las bases: se duplica un número, y se ha quedado un "18.1", "18.2", que debía ser "18", "19". Corrijo, y las filas quedan como se requiere: iguales una a la otra. Pero no tengo idea de cómo es que ambas llegaron a terminar en "X". No es aritmética, es un asunto espacial, igual que cuando giro una imagen en algún programa de Office: llego a los grados y la dirección del giro que necesito, por ensayo y error.

Perfecta sería chocante.

Silvia Parque

Una cosa más sobre la edad

La edad afecta el gusto.

Compré "Lechita sabor helado de chocolate" y "Lechita sabor helado de vainilla". Creí que como en otros productos, la descripción sería no más que acción de mercadotecnia. Pero no. Saben a helado de chocolate -y de vainilla, la de helado de vanilla-. Rico. Pero demasiado. Realmente es "lechita": para niños. La que suscribe reconoce haber llegado a preferir la leche de soya sin sabor.

Silvia Parque

La edad II

Comenta Inma: "Cuando llegues a los 40 te sentirás mejor todavía".

No ansío llegar a los cuarenta años, nada más porque me parece genial tener los años que tengo; pero imagino que a partir de esa edad me encontraré madura, no en el sentido de comprensión del mundo y sensatez, que depende de cosas diferentes a la experiencia, y que me encargaré de hacer-aparecer ahora, aunque con seguridad nunca va a estar completo. Me refiero a la madurez de la fruta, que se pone buena. Madura de estupenda, como dice Inma. Ya le sabré el cuento a las cosas que me lían, y no van a seguirme liando. Pero no imagino menos para cuando cumpla cincuenta. Creo que a esa edad estaré lista para ser "totalmente yo", y podré darme el lujo de emprender proyectos desde el "1" y no desde el "0" o el "-2". Creo que a esa edad me tomaré todo mucho menos en serio, porque me quedará más claro que al rato cumpliré sesenta y setenta, y tocará tomarme a mí misma menos en serio.

Esa etapa de los sesenta - setenta será de liberación. Creo que puedo hacerla muy divertida porque es cuando socialmente se está en condiciones de despedir cualquier convencionalismo que a una no le venga bien, y que antes se aceptó o asumió porque convenía o por consideración con los demás.

No visualizo con especificidad mis años ochenta - noventa, aunque sí me he ocupado de visualizar mi día rutinario con más de cien años; tengo imágenes sobre mí o mi alrededor, creadas a partir de lo que me gusta de las vidas de otras personas de esa edad. Lo que imagino para mí me gusta tanto, que creo que con suerte podré decir también entonces, que estoy en mi mejores años.

Silvia Parque

sábado, 11 de enero de 2014

La edad

Cuando cumplí 33 me sentí "en apogeo", con todo lo bueno de ser una persona adulta y todo lo bueno de ser una persona joven. Luego, se movió el piso y me sentí mayor para recién estrenar modo de vida. Sentirme así, me hizo empezar a suponer que tal vez iba tarde en el camino a tal cosa -que deseo-, o tal vez se había pasado el momento para emprender tal otra -que también quiero-. Pasó esa impresión, y de nuevo me encontré bien conmigo y con mi edad. Creo que es una gran edad. Que le da expresión a mi rostro y carácter a mi cuerpo. Pero empiezo a considerar que no solamente soy afortunada de estar en los treintas: es que me viene bien la edad, que es diferente. Y no es personal. La edad le viene bien a la gente que vive sus años, que no los ha dejado escurrirse.

Silvia Parque

A veces encuentro algo asqueroso, y me motiva a no ser sucia

No soy limpia. No es que sea sucia, según mis parámetros -según los de otros, sí-; pero no soy "limpia". En correspondencia, mi casa y mis cosas tampoco son "limpias". Me gustan las casas y las cosas limpias, pero mientras no tenga quien limpie por mí, me conformo con no dejar que estén "sucias"... o "muy sucias". El orden es otra cosa; sí soy ordenada y me gusta ordenar; cuando la casa o las cosas están desordenadas, me siento incómoda.

Volviendo al punto de los "parámetros":

Como parte de mis buenos hábitos 2014, intento tender la cama un día sí y un día no; va bien, creo que solamente ha estado dos días seguidos sin tender en lo que va del año. Como los primeros días no contaron, visto desde afuera, tal vez mi avance no sea la gran cosa; para mí, lo es, como el alcohólico que llega al punto de no pedirle más triunfo al día, que no haber bebido. No he tenido tanto éxito con los trastes. Cambié mi propósito de lavarlos todos los días, por lavarlos cada tercer día, y luego por lavarlos el fin de semana. Llegando el fin de semana, pensé que mejor el domingo que el sábado, y pretendí servir agua en un vaso. Había una mosca en un popote, en medio de una nube de hongos blancos, extendida por el fondo del popote al fondo del vaso.

No hay mucho más qué decir. De verdad lavaré los platos mañana.

Silvia Parque

viernes, 10 de enero de 2014

Administración del tiempo

Cuando digo que enviaré un trabajo en viernes, considero que puedo enviarlo hasta las 11:59 de la noche, a menos que otra cosa haya sido acordada. La gente con la que trabajo lo sabe, y a la gente nueva con la que trabajo, se lo advierto. Pero me molesta y me apena que llegue la medianoche e inicie el "día siguiente" antes de que haga click en "enviar". Esos dos o diez minutos de diferencia no hacen perder nada a la persona que espera su envío, pero a mí sí me hacen perder créditos en credibilidad. Así que estrenaré esa parte de la sensatez que tiene que ver con la administración del tiempo.

Silvia Parque

jueves, 9 de enero de 2014

La persona adulta y la reja

Por una larga historia, me vi sin llave afuera de la casa. Llamé al casero, esperando que estuviera dentro para pedirle que saliera a abrirme; pero no estaba. Esperé un rato a que llegara o saliera alguien, pero no sucedió. Así que pensé en saltar la reja. Lo pensé sobre todo en relación con lo mal que iba a verme haciéndolo. Calculé dónde podría colocar los pies, y según yo calculé la seguridad de pisar en el buzón, que podía hacer de escalón. Trepé. No es una gran reja, así que estaba apenas poco más de un metro sobre el piso, cuando el buzón se movió con el peso de mi pie. Bajé, porque no quería cargarle un buzón a mi pago de la renta, pero sobre todo porque la terminación en punta de los barrotes, cumple puntualmente la función de disuadir intentos como el mío. Ahí parada, supe que no es la sensatez de la razón lo que hace adultas a las personas que no intentan saltar las rejas, sino la sensación de miedito por lo que pueda pasarle al cuerpo.

Silvia Parque

El loro se fue

Se ha ido el loro de mi compañero. Lo dejaba andar por ahí. A veces lo llevaba en el hombro. Dice que se subía a una rama de un árbol de enfrente de la casa, y que regresaba al llamarle, pero la última vez, le llamó, el loro lo vio como pensando, y mi compañero supo que se iba a ir. Se fue.

Nos dio gusto a los dos. Él de todas formas iba a dejarlo libre.

Silvia Parque

miércoles, 8 de enero de 2014

Llamadas frecuentes

En el paquete "ordenamiento 2014", hace días registré los números telefónicos a los que elegí para hacer llamadas o enviar mensajes, gratis, desde mi celular. Pude haberlo hecho en cuanto adquirí el aparato, pero lo importante es que ya está hecho. El proceso completo de registro duró casi una hora, y la activación tardó 24 horas, pero valió la pena. Uno de los números elegidos es el de mi abuela, y amo poder hablarle cualquier cantidad de veces. Las llamadas frecuentes ponen al tanto de la cotidianidad, de modo que la persona a quien se llama, se hace presente como si estuviera en otra habitación. No es lo mismo hablar para felicitar por el cumpleaños, que hablar para saber cómo estuvo lo previsto y mencionado el día anterior.

Silvia Parque

Cosas que he aprendido sobre los tratos

- Se cobra una parte del importe por adelantado.
- Se firma el papel hasta que todos los datos quedan signados.
- Se pide el nombre de la persona a quien le prestas algo.

Silvia Parque

martes, 7 de enero de 2014

Mi contadora

Mi contadora es una jovencita que parece estudiante aplicada. La verdad es que la primera vez que la vi, dudé que fuera bueno que llevara mis cuentas alguien con finta de "buena chica, bien portada"... creo que imaginé que un "un viejo lobo de mar" le vendría mejor a mis hojas de ayuda... Tache para mí. Ella lo hace bien, pero lo mejor es su paciencia y amabilidad. Nunca he visto a alguien describir, explicar y ejemplificar a un adulto repetidamente, un asunto práctico, con tan buenos modos. Qué genial que tu trabajo haga un bien, y que lo hagas de modo que marques una diferencia.

Silvia Parque

Qué esperar cuando estás esperando

Algunas no-buenas películas me gustan mucho. Es el caso de Qué esperar cuando estás esperando. Susana la recomendó hace año y medio, y estoy de acuerdo con su reseña; de cierto modo, como ella dice, "es un canto a la familia y a la vida"; un canto muy humano, sin notas angelicales. Deja una grata sensación.

Este diciembre corroboré que los bebés mueven el mundo. Jalarán más dos tetas que dos carretas, pero nada jala más que el sollozo de un bebé. Cada cosa buena tiene su lugar, y ahí en su lugar florece un valor suyo, ni menor ni mayor que el valor de otra cosa... ¿pero qué puede ser "más" que tener un bebé?

Silvia Parque

lunes, 6 de enero de 2014

Matar moscas

Cuando llegué, mi habitación era el refugio de las moscas queretanas. El frío podía desaparecer las moscas de la vista de todo el mundo: la especie estaba a salvo en mi habitación. Que hubiera una mosca grande era desagradable, pero imaginar a las mosquitas pequeñas naciendo era más desagradable.

Ya todas están muertas.

Silvia Parque

Lo que trajeron los Reyes

Esta es una de esas entradas personales que acercan la experiencia del blog a la del diario, y que se escriben con ilusión de compartir el momento con las personas de la cercanía blogósfera...

Por la mañana me preguntaron qué me trajeron los Reyes. Todavía no tenía el gusto de encontrarme al Niño en mi rebanada de rosca, así que dije, por decir algo, que me trajeron el tono rojizo en el cabello, que en realidad no fue obra de los Reyes sino de Garnier y un voluntario. Pero ahora puedo anunciar con fanfarrias que el año ha empezado con el espléndido regalo de la puerta abierta a la realización. Eso sí que ha sido obra de los Reyes, mandados por El que manda.

Renuncié a mi puesto de trabajo y negocié un proyecto en la misma organización, con mayor ingreso, menos días de trabajo, funciones muy delimitadas -elegidas por mí- y condiciones que aseguran -dentro de lo humanamente asegurable- que pueda dedicarme solamente a esas funciones. Hoy quedaron las firmas en los papeles y el carro echado a andar. Me siento valorada como si el mundo me abrazara; siento un compromiso con la institución y con mi equipo de trabajo, que no pesa, que entusiasma, y me deja entusiasmada por partida triple: por el empuje que se fragua en el compromiso, por el gusto de dedicarme solo a lo que quiero, y porque me lanzo a mi propia empresa con la ventaja de otra fuente de ingreso.

He sido bienaventurada siempre. Ahora me toca hacer: relajarme y hacer; disfrutar y hacer. Ya que lo de disfrutar me sale bien, creo que desde ahí puedo moverme al relajamiento y al hacer.

Silvia Parque

domingo, 5 de enero de 2014

Primeros pasos

Una vez le dije a mi analista que parecía que tendría que decir (yo) la misma cosa quinientas veces, y me dijo que fuera empezando, y así nada más faltaría decirlo otras cuatrocientas noventa y nueve veces. El más largo camino ya se está recorriendo al primer paso...

A mí eso de empezar me produce cierta tensión que entorpece; pero por lento y atropellado que empiece algo -casi lo que sea-, si no se le abandona, una deja de estar en el inicio... y con suerte, la cosa termina por concluirse.

Silvia Parque

La tenebrosa tarea de ordenar archivos

Pocas tareas más tenebrosas para alguien que trabaja frente a una máquina, que la de ordenar y depurar archivos cuando se han ido juntando versiones y elementos separados de la misma cosa. Pasa con los proyectos grandes (por ejemplos, las tesis); llega el caos cuando se trabaja en varias máquinas, o cuando trabajan varias personas en diferentes copias del mismo documento. Hay que bautizar con nombres claros a los archivos, incluir la fecha de la última modificación en el nombre y, por supuesto, siempre guardarlos en la carpeta correspondiente. Algunas personas lo aprendemos lento...

Silvia Parque

No corro, no grito, no empujo

Llamada pre-extorsión: mujer joven pidiendo auxilio con gritos llorosos. Pregunto "¿quién eres?" dos veces, a lo que afortunadamente responde con frases que no tienen sentido dirigidas a mí. Hago la llamada de denuncia.

Laptop apagada de improviso: ¡! un sonido eléctrico como si se hubiera calentado, y apagado total. Espero, por si efectivamente se ha calentado... espero iluminando mariposas que irán a vivir a mi pared. Al tercer intento, enciende.

Casi me siento orgullosa del dominio de mí misma, y sin embargo, la sensación en el estómago tras la llamada, tardó en irse incluso cuando tenía la seguridad de que todos en mi familia estaban bien, y aunque según yo tomé con toda la calma del mundo el apagado intempestivo de la computadora, me ha dejado un dolor de cabeza como si siguiera apagada. Aprender a dejar ir es la tarea del año.

Silvia Parque

viernes, 3 de enero de 2014

Para dejar pasar

Para dejar pasar las cosas, buenas y malas, ayuda situarlas en perspectiva; para situar en perspectiva es útil quitarnos importancia.

Es cuerdo y bueno ser el centro de nuestras vidas, pero al dimensionar La Vida puede que prefiramos no estar en el ojo del huracán...

Silvia Parque

La serie que se ve siempre

Alguien comentó que había visto un capítulo de Breaking bad tan fuerte, que luego vio un capítulo de la serie que siempre ve para reírse.

Yo ayer volví a ver un par de capítulos de La niñera, hoy otro par y creo que este retorno a la señorita Fine viene de haber visto antier, la impresionante versión de Drácula, de Coppola. Tensar: relajar.

He visto todas las temporadas de La niñera varias veces. Me sigue gustando. Esta persona de la que hablo no mencionó cuál es la serie que siempre ve, pero dijo que es "así como Friends". Recordé que una de mis tías sueña con tener todas las temporadas de Friends...

¿Hay alguien que "vea siempre" una serie que no sea comedia? Yo vi todo Mentes criminales hasta su penúltima temporada, pero no vería los capítulos repetidos: acaso alguno, alguna vez. Sin embargo, para reírte, si ya sabes qué pasará, te puedes ir riendo antes de que pase.


Silvia Parque

El tercer día...

El año se va acomodando. Las nuevas políticas Parque se abren camino. Las expectativas son altas, pero no hay como apostar por una misma.

Los planes no van a esperar las condiciones perfectas para llevarse a cabo: como se pueda, con lo que haya, es ahora. Si abren las puertas, se agradece; si no, se construyen ventanas en otro lado; mientras una exista es que puede ocupar un sitio en el mundo: mejor que sea el que una quiera.

Silvia Parque

jueves, 2 de enero de 2014

Contactos

Dijo Eda Le Shan, que "siempre llega el momento en que nuestra libreta de direcciones se vuelve ilegible". Así como hay que sacar las cosas que ya no se usan, hay que depurar las listas de contactos en las redes sociales y en los dispositivos de comunicación. En algún momento llegué a tener tantas tarjetas de presentación que parecía colección. No obstante hay que hacer esto con cuidado: como bien dicen, no se trata de saberlo todo, sino de tener el teléfono de quien sepa...

Silvia Parque

El año inicia el tres de enero

Me permito terminar el día con cucharadas de crema de avellana, primeramente porque amo la crema de avellana, y en segundo lugar porque vivimos días límbicos. Si bien mi año laboral comenzó esta mañana con el primer café en la oficina, nadie con un nivel evolutivo medio, está en sus cinco sentidos para el trabajo, en dos de enero. Para mí que el año comienza en realidad el día tres. El día primero, según la edad y las condiciones vitales, es una extensión atenuada de la fiesta de nochevieja, o una madrugada extendida que se pasa en pijama. El día dos se va dando el contacto con la realidad cotidiana del no-diciembre. El año normal inicia en día tres.

Silvia Parque

Se me durmió el pie

Qué cosa más grande puede ser que se "duerma" una extremidad. A mí me ocurre a menudo con la pierna que quede abajo de mi trasero cuando me siento. Ya no pasará con frecuencia, porque este año estreno mejores hábitos; pero son días de entrenamiento, así que acaba de ocurrir.

Puede llegar a lo increíblemente molesto de un modo extraño, porque una sabe que en realidad es cosa de nada. Hay consejos para un lado y para el otro: "apoya el pie" "no lo apoyes". Buscando más compañía que respuestas para mi estado de mujer con el pie dormido, encontré ESTA buena explicación, en un blog que me llama la atención: "Ya está el listo que todo lo sabe", de Alfred López.

Silvia Parque

miércoles, 1 de enero de 2014

El comienzo

Mi año (2013) empezó, transcurrió y terminó de modo que no hubiera podido imaginar. Este nuevo año inicia con duelo pero con muchas ganas de vida. He reflexionado y calculado, y creo que es objetivamente posible que  el 2014 sea mi mejor año (por mi edad, mis recursos, el momento en los ciclos de mis proyectos...). Así que ahí voy, con no más que un par de propósitos y buena actitud...


Silvia Parque

Olvido, memoria, recuerdo

Olvido tantas cosas que es una pena. Me propongo ejercitar la memoria. Si "recordar es volver a vivir", no quiero privarme de esa segunda vuelta de vida cuando sea vieja. 

Silvia Parque

Sobre la tristeza

La emoción de tristeza pesa en el cuerpo, a veces duele en el cuerpo.

La tristeza grande adquiere la propiedad de traspasar cuerpos, es decir: de salir del cuerpo del otro y meterse al de una.

Usualmente la tristeza de una de dos personas que se aman, encuentra la puerta abierta en la otra persona -o cerrada pero sin cerrojo-.

Silvia Parque