miércoles, 11 de noviembre de 2020

El amor no es el ingrediente secreto


Violeta Isfel cuenta que pide a sus empleados que, si están tristes o enojados, platiquen con ella antes de empezar a hacer hamburguesas porque la vibra pasa a la comida. Para mí tiene todo el sentido del mundo porque soy de pensamiento mágico -y sé que si hay una embarazada en la cocina, no salen los tamales-. Pero la dulce estampa de que la clave para que un platillo sea delicioso es el amor que se le pone esconde el egoísmo de las abuelas: un egoísmo justificado, pues los conocimientos para conjurar la delicia eran, para muchas, su recurso de poder.

Yo vivo cansada desde el 2015 y soy parte de una red de mercadeo. Las redes de mercadeo son una fuente constante de mensajes de motivación. A mí me gusta. No atiendo los "tú puedes" indiscriminados y me quedo con lo que me viene bien.   

Entre lo que no me funciona en el universo de la motivación rosa, está el tener un motivo importante para despertar y empezar a trabajar. Para mí, el motivo importante no es efectivo. Me motivan las tonterías porque son lo que activa circuitos neuronales de recompensa. La tontería más motivante para mí es el chisme

Hoy, por ejemplo, me propuse madrugar. Necesito ocuparme de un trabajo con el que estoy comprometida y que disfruto mucho hacer. Tengo necesidad de recibir el pago que corresponderá a ese trabajo: una necesidad cercana a lo apremiante, así que no puedo no tenerla en cuenta. Tengo una responsabilidad con mi hija de cubrir sus necesidades y, nada más para empezar, es bien tragona. Además, como dije, disfruto mucho mi trabajo: me da una especie de vitalidad, una sensación de plenitud. Y, como mencioné, estoy comprometida: me importa la persona a quien enviaré corregido, el texto que me ha confiado; me importa el texto mismo. 

¿Pero son mi hija, mi vocación o mis clientas, capaces de hacerme despertar?

No lo son.  

Despierto por los trucos. Me pongo una alarma cuyo sonido necesite apagar, pero que no me irrite. La efectividad subió cuando le puse una etiqueta, es decir, cuando hice que apareciera un mensaje con la alarma. Aún así, a veces la ignoro o no la oigo. Hoy desperté porque una amiga del alma me llamó para ver si había conseguido madrugar. El servicio humano de despertador me funciona mucho mejor que el de cualquier máquina: genera una especie de sensación de "no voy a malgastar tu llamada".

No obstante, al colgar con mi amiga, pude haberme quedado dormida en un parpadeo. Para evitarlo, voy a Facebook, Twitter o Instagram. Las redes están diseñadas para hacer que sigas ahí: ahí-despierta. Una inversión de 20 minutos hace que no duerma 120 minutos más. En ese punto, sí me sirve el hecho de que mi trabajo me gusta y estoy comprometida con él: no me pierdo en la red social; una vez despierta, puedo dejarla. "Una vez despierta" quiere decir: en cuanto me tope con algo que haga a mi corazón bombear sangre más rápido. Hoy, por ejemplo, fue que estando en Facebook, algo me hizo recordar que Rupert Grint se unió a Instagram. Fui a Instagram a seguirlo y a ver a quiénes sigue él. ¡Y listo! Me hice café y vine a la computadora.

Rupert Grint me hace salir de la cama. Mi hija amada, no... de hecho, fue a acostarse conmigo -ella, evidentemente- cuando ya había amanecido, así que su cuerpito generando calor más bien me invita a quedarme ahí, sintiéndola respirar.

Mientras preparo mi café, doy gracias a Dios. Siempre doy gracias a Dios por la mañana y le platico, a veces un par de frases, a veces bastante más.Pero si pretendo amanecer y orar, me quedo dormida. Es leer a Tom Felton comentando a Rupert Grint lo que me hace permanecer despierta, no mi necesidad de comunicación con Dios. 

No acuso de fraude a las invitaciones a trabajar por tus sueños, teniendo en mente lo que verdaderamente importa, ni a tener un tiempo de recogimiento por la mañana. Así como Homero Simpson puso fotos de Maggie en su lugar de trabajo con la frase "hazlo por ella", yo tuve mucho tiempo la foto de mi niña donde pudiera verla al teclear. Solo hago ajustes para funcionar y creo que es importante decirlo porque muchas personas pueden estar "poniéndose tache" porque no les funciona lo que creen que a toooodos les funciona para levantarse, organizarse, terminar lo que inician u otras de esas cosas que nos favorecen. Y lo que pasa es nada más que no han visto cuáles truquitos les harán poder

Habrá quienes lleguen a sentirse hasta "malas personas" porque no les "motivan" sus hijos o la misión que Dios les ha encomendado o cosas así de importantes; pero es que hay diversidad en los motivos. Las causas materiales -diría Aristóteles- son las que producen efecto directo sobre la realidad material. Por eso las operaciones concretas (los trucos) son un mejor ingrediente secreto que el amor para muchas de nosotras. Mi hija es uno de mis "para qué": lo que le da sentido a mis esfuerzos; pero como "por qué directo", el condicionamiento para orinar en el baño y no en la cama es más una respuesta a por qué despierto algunos días.  

Silvia Parque

sábado, 10 de octubre de 2020

Los amigos del asesino


Guernica, de Picasso. Fotografía de Papamanila en Wikimedia Commons.

Un hombre mata a una mujer con la que tuvo una relación sexoafectiva y tira su cuerpo. Tristemente, nada fuera de lo común en este lado del mundo. Pero esta vez la investigación evidencia y los medios comparten cómo reaccionaron sus amigos: vieron una bolsa negra de basura, supieron que ahí estaba el cuerpo y formaron un grupo de WA en el que compartían memes burlándose del caso. Ya sabemos que estos pactos patriarcales sostienen la violencia feminicida, pero leer el relato es horrible. Esperé días antes de escribir esta entrada porque no quería solo vomitar mis impresiones. No es que vaya a decir nada esclarecedor ni mucho menos, pero no quería escribir desde el impacto inicial.

Siempre ha habido asesinatos y de cuando en cuando, asesinatos con características de espanto, pero creo que además del crecimiento de la misoginia asesina, ahora hay reacciones y respuestas hacia los crímenes que dan cuenta de una escandalosa desvalorización de la vida, de una preocupante falta de responsabilidad respecto al cuidado de los demás -aunque lo de "¿Acaso soy el guarda de mi hermano?" sea tan antiguo-.

A este asesino, un amigo le dijo que no lo iban a ayudar con sus "mamadas". Creo que de haber sido ficción, la frase  habría dado profundidad al personaje y habría definido el tono de la situación.

Si un amigo te busca para que le ayudes a recoger su casa porque tuvo una fiesta muy loca, cabe que digas que no lo vas a ayudar con sus mamadas. Pero si te busca porque ha matado a una mujer y tiene su cuerpo en la cajuela del coche, no actúas como si te estuviera mostrando que tumbó el guardafango y aunque tal vez no inmediatamente, le denuncias (no es que tuvieran miedo de represalias).

Las notas también mencionan que una amiga del asesino lo acompaña a llevar el auto a lavar; por lo que se sabe, ella se entera, al menos, de que "algo malo" ha pasado. Tampoco lo denuncia. 

No es nada nuevo que los alcances de la búsqueda de aprobación masculina son palabras mayores; pero no deja de entristecer que una mujer actúe como esta "comprensiva" amiga. Recordé la noticia reciente de un feminicida que cumplió una pequeña parte de su condena en prisión y fue dejado libre -tampoco algo inusual-. El tipo ya tenía pareja... Las personas podemos rehacer nuestras vidas, por supuesto; pero matar a tu esposa y dejar su cuerpo tirado, como hizo este hombre, no es "cometer un error" como quien trató de pasarse de listo con Hacienda.

Ojalá podamos crear espacios, nichos, en donde estas cosas se conozcan como el horror que son. Formar a niñas y niños en estos espacios para que recuperemos lo que se ha roto y perdido.

Silvia Parque

jueves, 17 de septiembre de 2020

De lo que se tratan los días con mi hija

Hay que señalar el afán de muchos adultos por que niñas y niños no hagan "lo que quieran". ¡Las personas más o menos cuerdas queremos hacer lo que queremos! Pero nadie puede hacer todo lo que quiere en todo momento y menos una niña de cinco años con las ideas que puede llegar a tener mi hija... 

Limito su acción muchas veces al día, con el disgusto correspondiente de su parte. Trato de que las reglas sean las menos posibles y, sin embargo, hay más de las que me gustaría. Con el cambio de casa, a las ya conocidas:

La comida se cuida: no se tira.

La comida y la bebida solo pueden estar en el "área del comedor".

El agua se cuida. Cierra la llave del lavabo.

y

Si subes los pies en la cama o los sillones, quítate los zapatos.

Se agrega:

Si hay luz del sol, no prendemos la luz del foco.

No incluyo recoger los juguetes, poner su ropa sucia donde va o su colaboración acomodando los mantelitos antes de comer porque eso es como... orgánico... como cepillarse los dientes u otros hábitos que va aprendiendo y no generan problema. (Alguna vez generó problema la recogedera, pero lo arreglamos). Está siendo difícil que espere a comer cuando toca -que no coma toooodo el día-, yo creo porque nos desordenamos mucho en vacaciones, pero la verdad es que responde bien a lo que se trata de estructura tipo horarios, así que ya irá acostumbrándose.

En cuanto a su cuidado personal o su interacción con otros -aunque ahora trata casi solo con su papá y conmigo-, hemos tenido que reforzar muuucho las variantes de "no lastimar", en esta casa hay que poner más atención que en la anterior con que no abra la puerta y mucho menos se salga, y hace unas semanas se instaló un hábito que está poniendo a prueba mi tolerancia: hacer babas y jugar con ellas.  

Quisiera que hubiera menos de esto a lo largo del día, pero a veces parece que de eso se tratan los días. Siempre tenemos nuestros ratos de besos y abrazos, pero a veces parecen pequeños oasis y no los acentos que le dan tono a la vida.

Les dejo AQUÍ nuestro último video de Opinión manzanas, sobre corregir con respeto.


Silvia Parque