domingo, 28 de mayo de 2017

Duérmete, niña

Pasa la medianoche y mi hija quiere platicar; quiere jugar; quiere seguir con el día.

Mientras escribo se reduce notoriamente el nivel de su ruido.

Se ha quedado dormida.

Hace un par de noches comprobé que si no "cae" de inmediato luego de los arrumacos, no se quedará dormida conmigo en la cama. No puede dejar de platicar. Así que la dejo a su aire, lo que a veces no le parece bien; se opone y a veces se opone con gran pena.

Nunca dejaría de atender su malestar; pero en noches como ésta, me llama y no acudo a la primera, porque a veces luego de llamarme se entretiene con algo y es una oportunidad para que se quede dormida. También le digo que "voooy en un momeeento" y voy hasta que termino lo que estoy haciendo, aunque escuche algo de queja penosa en lo que estoy ocupada. Es otra oportunidad para que "caiga" porque, como he dicho, no se va a quedar dormida conmigo ahí junto.

Y me acuerdo de Matt, diciendo que leyó el libro completo de Estivill y sí le sirvió, aplicado usando su criterio, y de cómo me propuse nunca dejar sola a B con una pena. No la dejaría si supiera que está verdaderamente sufriendo; pero de algún modo, para una pequeñita, no tener lo que quiere como lo quiere es una pena, y yo tuve la fantasía de estar junto a ella cada vez, disponible para el abrazo.

Silvia Parque

viernes, 26 de mayo de 2017

Contentita me hallo

Estoy feliz como una lombriz porque una colaboración mía aparece en PSICOGRUPO.

Escribí este ensayo hace unos dos meses, con B rondándome y desconectando la laptop; descubrió que era una manera infalible de que le prestara atención.

Hace mucho que no escribía en este "registro" y me encantó volver a hacerlo. Me dio claridad sobre lo que estaré haciendo el resto de mi vida. El vínculo AQUÍ.

Silvia Parque

miércoles, 24 de mayo de 2017

Debate amañado

Me compré cacao después de mucho tiempo de desearlo. Me hace feliz desde abrir el envase. Qué rico ponerle al café...

Imagino que preparo un postre en mi casa, es decir, imagino que rento una casa y preparo algo rico de chocolate en mi cocina; tal vez, un pastel. Luego pienso que quizá no tenga una estufa con horno, que quizá pasé otra temporada en la que el presupuesto no alcance para postres. Me detengo y me digo que soy una persona tan capaz como el resto del mundo que tiene casa, estufa y prepara lo que le da la gana. Pienso que hay como cincuenta mil cosas que pagar antes de mudarme. Me digo que no son cincuenta mil y que no importa no saber cómo, lo importante es hacer lo que corresponde...

Es una especie de debate entre la yo con fe y la otra yo. No importa cuáles sean las premisas argumentadas, la yo con fe siempre gana.

Silvia Parque