viernes, 21 de abril de 2017

Reencuentro con el centro de la ciudad

Ayer fuimos a ver una dermatóloga por un detalle en la piel de B, que gracias a Dios resultó ser simplemente una característica suya. El consultorio está en el centro de la ciudad, por lo que por primera vez desde que llegamos al Rancho-Grande, nos alejamos de la casa.

Sentí "algo" cuando entramos al centro: un poco de pena y miedo de sentir dolor. Yo estudiaba por ahí y durante buen tiempo, el papá de B vivió por ahí, así que eran nuestros rumbos. No deja de sorprenderme cómo me fue tan totalmente desconocida la posibilidad de que un día, yo viera esas calles -yo existiera- sin que él me amara, sin sentirme suya.

Tomé un taxi al salir de la consulta. Volvimos a la casa por un camino diferente al que habíamos hecho para llegar al consultorio. Por ahí, no reconocí nada hasta que llegamos al periférico; conocía ese aire, ese cielo e incluso el material de las construcciones, pero nada más.

Silvia Parque

jueves, 20 de abril de 2017

El café con chocolate está bien

Escribo un artículo. La niña duerme a un par de metros de mí. Hace calor.

Debía entregar hoy el texto, pero la eminente especialista -dermatóloga- que fui a consultar, me recibió más de una hora tarde y se movieron mis planes. Estará mañana. Pude y debí organizarme mejor para no desvelarme tanto y cumplir con la fecha pactada, pero en esta ocasión, me ha convenido revivir la sensación de ansiedad rica de estar a "última hora" porque me ha recordado que de aquí soy. Me dedicaré a esto. Le llamaré trabajo porque estoy cansada mientras lo hago y porque de día me cuesta lidiar con B mientras tecleo; pero lo viviré con tanto gusto que, aunque ya no lo haría gratis, sabré para mis adentros que es la clase de cosas que eventualmente haría por amor al arte.

Así que escribo el artículo, veo mi Timeline de Twitter, vengo para acá; la niña duerme y el café con chocolate está bien.

Silvia Parque

miércoles, 19 de abril de 2017

"Tu nombre me lleva atada..."


Hace dos años.
Felposo es un amigo fiel.

B cumplió dos añitos ayer. Veinticuatro meses de vida fuera del útero. Dos años de haberme abierto la puerta a una dimensión desconocida de amor. Su día tuvo varias de sus cosas favoritas y seguiremos de celebración hasta el día 30, con la fiesta oficial.

En medio de su alegría y su vigorosa resistencia a una parte de mis indicaciones, yo busco empleo con el alma llena de "porque te quiero a ti, porque te quiero, cerré mi puerta una mañana y me eché a andar".

Silvia Parque

lunes, 17 de abril de 2017

Aquí estaremos mañana

B cumple años mañana. Luego de una semana difícil, recién llegadas al Rancho-Grande, hemos vuelto al inicio de la normalidad. Sobre todo, yo conseguí estabilizarme; ella responde a eso de inmediato. Así que estamos bien y a punto de celebrar. Con ella cada día es digno de celebración, pero el día del cumpleaños es la gran cosa.

Silvia Parque

domingo, 16 de abril de 2017

Cuerpo de mi vida


Me resfrié al mismo tiempo que empecé a sentir dolor en las manos, los brazos y los hombros. He estado tomando antigripal y analgésico para eso; pero hoy los dejé para tomar antihistamínico porque tuve una reacción alérgica a quién sabe qué.

Cuerpo de mi vida, querido mío:
Me ha quedado claro que no estamos a gusto; pero calma; estamos bien. Mira a la niña: ha pasado un día de lo mejor. A veces hay que hacer lo que hay que hacer. Confía en mí.

Silvia Parque

viernes, 14 de abril de 2017

Nunca más

La vida es de procesos, pero hay eventos determinantes, muchas veces vinculados con decisiones.

He contado antes que un día, cuando yo era adolescente, mi mamá me dijo que entendía que yo necesitaba ir a terapia -yo se lo había pedido- y que nunca más iba a quejarse por llevarme o traerme. No sé qué mosca le picó, pero cumplió su palabra al pie de la letra.

Creo que algo tiene que pasar para que tomemos una decisión que nos compromete de modo que no hay titubeo. Supongo que a veces ese algo escapa a nuestro entendimiento. Yo suelo saber "qué pasó" cuando aprieto un botón o doy un giro al volante. Una mañana, cuando B tenía unos meses, me sonrió, no le devolví la sonrisa y ella dejó de sonreír. Fue cosa de unos tres segundos. Yo había tenido un mal momento con su papá y me sentía terrible; pero me sentí fatal después de hacerlo eso a su sonrisa de bebé. Me dije que nunca más volvería a ocurrir. Me desvinculé afectivamente de lo que me hiciera sufrir de modo que representara un riesgo para las sonrisas de mi niña.

Ayer por la noche, tuve un gran disgusto. Pocas veces me lleno de coraje; ayer pasó y me sentí desbordada, sin modo de sacar la frustración porque son cosas con el papá de B y no puedo hablar del tema con ella por ahí. Mi niña acabó con una mamá descompuesta. Ella no quería ir a dormirse, no quería tomar medicina, y yo no quería batallar. Le abrí la boca, le metí el jarabe y todavía le dije: "¡No vayas a vomitar!" y "¡Ya vomitaste!" Recordé a la vecinita de Aquiles, enferma, a la que gritaban que ya se callara. Le puse a mi niña su suéter más querido -sucio-. No podía darle teta porque su constipación nasal hace que se acomode de forma que me lastima. Fui incapaz de ser más cariñosa, pero me dije que nunca más volvería a ocurrir. Si pude hacerlo con la tristeza, puedo hacerlo con el enojo.

Silvia Parque

miércoles, 12 de abril de 2017

Crisis de adaptación: dos por una


Anoche, B tuvo fiebre como reacción a una vacuna. La metí a bañar dos veces y estuve largo rato humedeciéndole la frente; no podía darle antipirético, según la enfermera que la vacunó. Hoy amaneció resfriada y de una sensibilidad al máximo nivel, con lloriqueo constante. Está en crisis de adaptación y resiente, sobre todo, la falta de la presencia física de su papá. Ayer me apenó verla correr a la puerta y oírla insistir en que abriera porque ya había llegado su papá; pero hoy, le puse "El surco", dijo "teléfono de papá" y cuando le aclaré que no, que yo había puesto la canción en la computadora, se puso a llorar y ahí sí me estrujó el corazón. Tal vez otras veces ha pasado igual cantidad de días sin verlo, pero estaría mucho más pequeña y no tendría a la mamá estresada.

Sé que le transmito mi estrés. Es más: creo que todo su malestar, incluyendo el efecto en su cuerpo de la vacuna, tiene origen en la aprehensión inconsciente que hace de mi malestar. Creo en esas cosas. Pero empezando por lo evidente, nunca -al menos desde la adolescencia- he podido ser como soy, estando con la familia, así que mi niña debe estar extrañando no solo sus cosas, sus espacios y a las personas que estaban en su vida, sino también lo que conoce y no está teniendo de su mamá. Me toca trabajar al respecto y pues... mañana será otro día. Mañana la miraré más a los ojos, hablaré más con Dios y estaré más a gusto. Atenderé mejor su necesidad aunque implique mirarme al espejo en su lloriqueo.

Los adultos a menudo aprovechan que los niños suelen acostumbrarse rápido a todo, para negar o minimizar el dolor infantil frente a las pérdidas. Tengo en mente a una niña que conozco y que llegó de una sesión de terapia diciendo a su mamá que estaba enojada con ella porque X y Y. Lo tengo en mente como punto de comparación porque con los niños que no pueden verbalizar ni lo que está pasando -objetivamente- ni lo que les está pasando -en lo subjetivo-, se hace a menudo como si no pasara nada. Al rato se distraen y los adultos asumen que la cuestión ha sido trascendida. Pero no es tan sencillo. Tampoco hay que hacer drama, pero no es tan sencillo. Y en eso andamos.

Silvia Parque

lunes, 10 de abril de 2017

Se suponía / supongo

Se supone que pasaría en Querétaro poco más de dos años: cursaría el posgrado, tramitaría el título y nos iríamos; era amada y se supone que era imposible que dejara de ser así. Nos iríamos todavía más lejos del lugar del que emigramos. Cuántas veces pasé días fantaseando con viajar al pasado y hacer una cosa u otra diferente, para que mi vida regresara a lo que se suponía que iba a ser.

El domingo volví al lugar de donde me fui. Resolví que es lo conveniente para la estrategia económica de la temporada, con el bienestar de B como prioridad. Una vez decidido, la emoción trajo ilusión y la ilusión trajo ánimo; aún así, la última noche en Querétaro me sentí realmente triste. El domingo estuve de luto. Hoy compré un par de playeras, me corté el cabello.

Supongo que viajo al presente, rumbo al futuro.

Poco antes de ir a vivir a Querétaro.

Silvia Parque

miércoles, 15 de marzo de 2017

Efecto de la queja

Estaba aquí frente a la computadora, quejándome del Internet, luego de haberme quejado, a lo largo del día, al menos con otras seis personas. ¡Y zaz! Tuve conexión. Cada página se abrió con rapidez.

Ya me había pasado antes. Ya no dudo de que la queja funciona. Ahora tengo que descubrir los detalles para poder reproducir el fenómeno: tal vez tengo que quejarme de algún modo específico; tal vez hay una cantidad determinada de personas que debe oír la queja.

Lamentablemente, seguí hablando: "Abre todas las páginas. Está rápido. Funciona muy bien". Llegué a la Bitácora de Macondo, escribí un comentario y se acabó la gracia. Se me avisó que no se habían enviado datos. ¡Vaya, que mi Internet y La carabina de Ambrosio!

Si esto funciona como queja, espero seguir navegando otro rato.

Silvia Parque

domingo, 12 de marzo de 2017

Dependencia

El papá de B olvidó su teléfono celular ayer por la noche. También olvidó una hoja escrita que B me mostró hoy por la mañana; pensé que me la estaba entregando, pero cuando la recogí le dio mucho sentimiento.

El caso es que olvidó el teléfono, por lo que no hay modo de llamarle. Usualmente, le marco cuando B lo menciona varias veces; ya puedo ponerla directamente al teléfono desde el principio para que la conversación sea entre ellos dos. También le llamo para pedirle que traiga una cosa u otra, para ponernos de acuerdo sobre el momento en que vendrá o para avisarle que ha pasado cualquier cosa. Benditos planes de llamadas ilimitadas (él no tiene uno).

Es raro el día en que le marco una sola vez y muy raro el día en que no le marco. Tener su teléfono aquí me hace sentir desprotegida. En realidad, estamos a tal distancia que si tuviera una urgencia, no puedo confiar en que aparezca rápidamente. Por otro lado, no hay motivo para pensar en ninguna una urgencia. Es una cuestión nada más emocional.

Silvia Parque

viernes, 10 de marzo de 2017

B en medio del día complicado

Tuve un día complicado y me molesta cómo B paga los platos rotos. Hice lo que pude por compensar las "afectaciones", pero no fuimos a la Ludoteca, no salimos ni un momentito al jardín, tuvo que estar demasiado tiempo en el "Club de amigos" y hasta terminó usando unos pantalones que le quedan grandes y se le caen. A pesar de lo cansada que me encontraba apenas a la mitad del día, su encanto fue un aliciente. Tiene una actitud que hace de lo más agradable compartir con ella la vida.

Deberíamos tener muy en cuenta la posición tan vulnerable en la que están los niños, sobre todo cuando parece que "se ponen difíciles". Nosotros nos hemos metido en nuestros líos, pero ellos sin deberla ni temerla han resultado ahi en medio.

Silvia Parque

jueves, 9 de marzo de 2017

Fuera de temporada

Las personas suelen decir que cada cual tiene derecho a lo que le dé la gana mientras no haga daño a los demás, pero piensan o sienten que los otros "no deberían" hacer tal o cual cosa. Cuando tienen oportunidad de expresar su opinión más o menos al aire, como a menudo sucede en las redes sociales, sueltan cosas como por ejemplo, que "los gordos no deberían usar ropa entallada" o las mujeres mayores "no deberían pintarse el cabello de azul". Depende de cómo se comente, esto puede ser realmente agresivo. Todo esto lo refiero para declarar que a mí, de verdad, en la mayor parte de estos casos, me parece normalísimo que la gente tenga un aspecto u otro, que se mueva así o asá y que viva parada de cabeza si le viene bien. Será porque en muchos sentidos he sido rara. No necesito "tolerar"; acepto sin cuidado ni miras.

Dicho lo anterior, declaro también que hay algo en lo que me sumo a esta forma de ser de "todo el mundo". Debe haber más cosas, pero esto lo tengo fresco porque en los alrededores de mi nuevo hogar he tenido ocasión de topármelo cada día. No tendría por qué importarme, pero le presto tanta atención que estoy escribiendo esta entrada al respecto. Me parece fuera de lugar, le pongo tache doble y me hace sentir el impulso de ir a arreglarlo yo misma donde lo veo.- Son los adornos fuera de temporada. Adornos de navidad en marzo, adornos de día de muertos en febrero, adornos de las fiestas patronales casi un año después de que se celebraron.

Entre todos, los que más me molestan son los adornos navideños. Que yo entiendo que da flojera quitarlos, pero ¿cómo soportan vivir con ellos? Se ven arruinados, cubiertos de polvo, desteñidos. ¿Por qué imponerlos a la vista del transeúnte que está pensando en el día que es, del mes que es? Ya sé que como en los casos de las mujeres que amamantamos donde queremos: a quien no le guste, que mire para otro lado. Pero aquí entre nos: ¿no pensaron que si no iban a poder quitar esos moños de lo alto del pino, mejor no ponerlos? ¿No pueden pagarle a alguien para que lo haga? ¡¿No tienen hijos a los que puedan obligar a hacerlo?! Yo podría ayudar.

Silvia Parque

miércoles, 8 de marzo de 2017

Quieran, valoren, agradezcan su servicio de Internet

Estoy feliz en mi nuevo hogar. Superado el periodo de adaptación de B a un entorno diferente y habiendo asimilado -ambas- que su papá no pude venir todos los días, solo un "pero" le pongo a la temporada.

El Internet es una lata. 

No siempre, pero muchas veces. Hay momentos en los que funciona de lo mejor y casi me felicito por el ahorro relativo que supone usar el Internet del teléfono. Hay días bastante malos, en los que no consigo estar un buen rato conectada con normalidad. Hoy he preferido ir a rentar una máquina para poder trabajar. 

Creí que solucionaría el asunto pagando por más megas, pero no; de hecho, creo que ha empeorado... O será que pasada la satisfacción de saber que podía conectarme, "quiero más". Y no es que esté deseando oír mis recetas, aunque incluso B las pide; tampoco pretendo practicar mi inglés en Duolingo, aunque me gustaría; solo quiero poder trabajar en cuanto decido que es momento de empezar, poder consultar mis correos electrónicos un par de veces al día, pasear un poquito por la blogósfera y publicar aquí.

Ustedes que tienen conexión normal y velocidad apropiada para vivir en el siglo XXI: aprovechen.

Silvia Parque

jueves, 2 de marzo de 2017

Carta a mi hija sobre lo que es mi problema y su portarse bien

Querida B:

Cuando me enojo, cuando pierdo la paciencia, cuando me fastidio: siempre es mi problema. Siempre es mi falta de recursos para gestionar la situación de mejor manera. No importa lo que hagas, no tienes la culpa de mis reacciones, y en nuestra relación, soy yo la responsable del "ambiente" entre las dos, al menos de aquí a que dejes de ser una niña.

¡Todavía hay tanto en ti de bebé! Me estremezco de pensar en lo rápido que creces y, sin embargo, me he pasado los últimos días pidiéndote que entiendas, que te adaptes, que me pongas las cosas fáciles. Una tontería de mi parte; pero así somos los adultos: nos ponemos tontos de vez en cuando y a veces en lo más importante. Tú, ni caso: es mi problema.

Tú siempre te portas bien. Papá y yo evitamos esa frase para sacarte del mundo de "portarse bien / portarse mal", pero lo oyes de otras personas bienintencionadas. No te confundas. El "portarse bien" en nuestra familia, si cabe, se trata de ser una misma; hay otras cosas en relación con el mundo y con los demás, pero son para mayores. Al año con diez meses, está bien si sientes una incontenible necesidad de tocar lo que digo que no toques; está bien si no quieres comer lo que preparé y serví; está bien si no quieres seguir las instrucciones del juego; está bien si no quieres responder lo que te preguntan. Como eres mi hija, te toca hacerme caso; es necesario; pero está bien si no lo haces: también eso es mi problema. Porque hay cosas que no convienen, cosas que hacen daño, cosas que simplemente no se hacen porque así se ha puesto de acuerdo la gente; pero no tiene que gustarte y está bien que te portes como corresponde a lo que sientes. Ya veremos qué hacer con eso.  

Te encomiendo a Dios cada mañana y cada noche, y confío en que él suple mis -nuestros- fallos, faltas e inconsistencias. Lo convierto en Su problema, ¿como ves? Yo te amo y hago lo que puedo. Estoy dispuesta a pagar por tus sesiones de análisis, como hizo mi mamá. Te apoyaré incondicionalmente toda mi vida, como sigue haciendo ella conmigo; siempre. 

Silvia Parque

lunes, 27 de febrero de 2017

Internet del teléfono

Estoy usando el Internet de mi teléfono celular, del cual no voy a quejarme porque agradezco su servicio; pero es pobre, la verdad.

No me importaría -mucho- la lentitud; lo malo es que pierdo la conexión a los pocos minutos. Mañana espero resolver eso porque trabajar así es muy difícil. Por lo demás, estoy bien sin tanto rato de redes sociales, y sin documentales o recetas a toda hora; pero extraño mis ejercicios en Duolingo y pasar diario por aqui.

Silvia Parque

viernes, 24 de febrero de 2017

Nuevo hogar

Me he mudado. Hoy escribo desde mi nuevo hogar.

El proceso de mudanza empezó muy bien. Por la gracia de Dios encontré cada recurso que iba necesitando. Luego se puso desagradable. Había estado empacando desde un par de días antes, por la noche, cuando B ya estaba dormida, así que llegué cansada al momento crucial. El papá de B llegó por la mañana para ayudar; hacia la hora de comer ya había tensión ambiental; finalmente peleamos y luego, por supuesto, me sentí fatal. Mal por haber peleado con él, pero muy apenada por haberlo hecho delante de mi niña. No estábamos exactamente delante de ella, pero se da cuenta de todo. No es justo. Frente a eso son irrelevantes mis razones o justificaciones. Espero conseguir que no vuelva a pasar.

Así las cosas, la emoción que tenía por empezar una nueva etapa en un lugar bonito, dio paso a un abatimiento que no se acabó de ir hasta que tuve casi todo acomodado. Pero, bueno: se acabó de ir; me siento bien de nuevo y hasta logré usar el Internet del teléfono para escribir aquí.

Silvia Parque

miércoles, 22 de febrero de 2017

Igual a su papá

Me topé con una foto del papá de B, de cuando era muy chico, y fui a ver a mi niña, foto en mano.

Ya sé que son muy parecidos. Siempre digo que es igualita a él. ¡Pero qué impresión! Si mal no recuerdo, en la foto él tiene tres años. Al voltear a ver a B, vi exactamente el mismo gesto del niño retratado; la misma cara, lo mismo todo.

Estas cosas son mágicas porque en realidad, también se parece a mí. Depende de qué lado se le mire, supongo. En su primer corte oficial de cabello, quedó casi igual que como me traían a mí a esa edad; hay una foto mía de hace treinta y cinco años con la que también la comparé, y no cabe duda de que es mi hija.

Pero nada como la impresión de hoy. Puede parecerse a mí, pero es idéntica a él. La herencia es una especie de máquina del tiempo.

Silvia Parque

martes, 21 de febrero de 2017

Fósforos de madera

Prefiero los fósforos de madera, sobre los de cera o de cartón. En realidad, me encantan los fósforos de madera. He tenido varios encendedores civilizados, de los largos; pero a mi alrededor no venden repuestos, así que cuando se terminaba su líquido, debía comprar otro, lo que me llenó de encendedores en estado inútil. Los boté y regresé a los fósforos. Los necesito para la estufa y el calentador de agua.

Hasta la palabra me gusta. Disfruto pasarlos por la tira de lija de la cajita, sintiendo la fricción. Disfruto el ruido del encendido y el olor que me molesta -sí: disfruto el olor que me molesta-.

Como gran final, cuando el fuego terminó, hago pasar el fosforito caliente por alguna superficie plástica disponible -casi siempre la bolsa de la basura-. Hago perforaciones hasta que no queda calor. Formo caritas felices con las perforaciones.

Silvia Parque

lunes, 20 de febrero de 2017

Caos desastroso con las medicinas

B está saliendo de un resfrío. Le di un medicamento de venta libre para aliviar los síntomas, pero como no pareció mejorar en tres días y empezó a toser, fuimos al médico.

Luego de revisar a mi niña contando con toda su oposición, el médico recetó un expectorante, un antibiótico porque encontró infección en la garganta, y antipirético por si hacía falta.

Compré las tres cosas y después de comer, le di la primera toma del antibiótico y del expectorante, anotando atrás de la receta, el día y la hora. Hasta ahí llegó el orden. B rompió la receta ese mismo día. Al día siguiente, se bebió toda la botella de antibiótico en lo que yo pretendía tomar un café. Ayer olvidé su toma de la noche y de la madrugada, y hoy me di cuenta de que el expectorante se lo di por dos días y debían ser tres.

Afortunadamente, está mucho mejor.

Cuando crezca, la traeré a mi mundo, donde dejamos que las gripes sigan sus cursos, eliminamos los connatos de infecciones con yodo, y hacemos infusión con hoja de eucalipto para la tos.

Silvia Parque

sábado, 18 de febrero de 2017

Tipos de opinadores

Hay toda clase de notas sobre la vida de las personas en la red; toda clase de notas sobre resoluciones de cortes legales (o sus equivalentes) en relación con la vida de las personas. Y toda clase de opiniones. A mí me causan gran interés las opiniones, aunque solo les dedico atención cuando me siento fuerte anímicamente, ¡porque hay cada cosa! Llego a sentir un desagrado-desprecio que requiere energía para ser neutralizado; si no tengo esa energía, mejor "no le busco".

Hoy he leído algunas opiniones sobre una nota, de algo tan peculiar como tantísimas cosas peculiares que abundan en la red, y he pensado que más o menos pueden distinguirse tres tipos de opinadores:

- Quienes están por encima de los demás, casi siempre por su probidad moral, y desde su certeza señalan cómo deben ser las cosas porque, por supuesto, los cuatro datos que tienen son todo lo que necesitan para un total conocimiento de causa sobre razones, circunstancias, motivos, etc. Son tajantes.

- Quienes no se posicionan. Suelen escribir cosas como: "¡Oh! Lo que se ve en estos días".

- Quienes comprenden y se posicionan desde el respeto; pueden o no, emplear su conocimiento para construir ensayos sobre el tema, transmitir empatía, manifestar compasión. Tienen una perspectiva amplia: saben que no son el centro del mundo y que no son dueños de La Verdad Absoluta.

Silvia Parque

jueves, 16 de febrero de 2017

Si se siente mal, hay que atenderlo

Me duele un punto en una pierna porque se me estuvo enterrando un clavo de la silla en la que estoy. Hace un momento, luego de un largo rato, fui por el martillo y puse el clavo salido en su lugar.

No tardé en ir por desidia, sino porque cada vez que revisaba, el clavo se veía junto a mi pierna; según mi razonamiento, estando "al lado" no podía estarse enterrando. Para mayor seguridad, cada vez que revisaba, me acomodaba.

En esto, como en tantas cosas, debía tenerse en cuenta, primordialmente, la forma en que se está viviendo la experiencia. Si se siente mal, hay que atenderlo: aunque "no debiera" sentirse mal, aunque no haya razones para reaccionar con malestar.

Silvia Parque

miércoles, 15 de febrero de 2017

Excel como escenario de mi locura

Busco propiedades de interés para la inmobiliaria; cuando encuentro una, antes de llamar al anunciante, consulto mis registros para saber si he marcado antes a ese número. Mis registros están en Excel y uso la función "Buscar".


Tecleo los últimos cuatro dígitos del número telefónico y hago click en "Buscar siguiente". Si hay una sucesión de números idéntica, la computadora lo indica. Si no... pues no. Si no, me avisa: "No se pudo encontrar lo que estaba buscando".

Entonces borro el primer dígito de los que había escrito y busco solo los últimos tres. Si la computadora sigue sin encontrar algo, borro un número más para que queden los últimos dos. ¡Necesito ver que se mueva y encuentre algo! Para que eso pasara siempre, podría escribir solo los últimos dos dígitos del teléfono desde el principio; sería muy improbable que la combinación no apareciera en ninguno de los muchos números registrados. No lo hago porque no creo estar tan loca como estoy.

Silvia Parque

Así es más claro.-

Digamos que quiero saber si ya marqué al 442 1234567: 

1) Le pido a la computadora buscar en el archivo el "4567". Me dice que no lo ha encontrado; pero no es como cuando yo no encuentro mis lentes: si no lo ha encontrado, no está. Luego, no he llamado a ese número. 

2) Pero le pido seguir buscando, ahora solamente con los últimos tres dígitos: "567". Una combinación de tres dígitos tiene más probabilidad de aparecer en alguno de los números telefónicos registrados. ¡Pero no será el número que busco! El número que busco no está: ya lo dijo la computadora. 

3) Si no apareció ningún "567", soy capaz de pedirle buscar el "67". Es todavía más probable que esa combinación aparezca, digamos en el 442 1267090. ¡Pero no será el número de teléfono que estoy buscando!

Necesito que la computadora encuentre "algo", supongo que para demostrarme que está buscando bien.


martes, 14 de febrero de 2017

Las palabras de amor de B

Le di a B un costalito de arándanos como regalo de 14 de febrero. La felicité y le dije que se lo daba porque la amo. Luego del primer momento en que toda su atención fue para el objeto, me abrazó y me dijo "te quiero".

Sé que empezó a decir "te amo" y "te quiero" porque nos derrite escucharla, pero estoy segura de que entiende de qué van. Son sus expresiones de afecto, junto con "sana sana colita de rana" y "acá, acá, acá".

Hace muchos meses, un día que yo estaba cansada de la sintonización del pezón [AQUÍ un texto sobre el tema], conduje su manita a la parte de arriba de mi pecho y le dije que "acá, acá, acá" podía acariciar. Lo hice varias veces ese día o esos días, pasó el momento crítico, volvió a sintonizar ya sin que me molestara, pero se había instalado el "acá, acá, acá". Lo dice al hacer cariños y lo usamos como seña para tratar algo con cuidado.

Amo sus palabras de amor.

Silvia Parque

lunes, 13 de febrero de 2017

"Parece..."

Me encantan las semejanzas que encuentra B.

Tengo en la pared de la recámara, arriba de la cabecera de la cama, una foto suya de cuando estaba en mi vientre; una imagen de un ultrasonido en tercera dimensión. Se cayó hace meses y apenas hace unos días la volví a poner. Dijo "parece un oso". ¡Y sí! No lo hubiera pensado por mí misma, pero sí. "Naranja - Puh", señaló. Es del color de Winnie Puh. Sin embargo, en efecto, la forma es la de un oso, al menos la de un osito caricaturizado.

Conoce a Winnie The Pooh por la etiqueta de su shampoo. No ve películas o programas de televisión. Ve videos de canciones (vio fragmentos de una película de Navidad de Elmo). Pero "el alrededor" le llena de personajes. Tiene una chamarrita con la imagen de Thomas y sus amigos locomotoras. Dijo "Parece cimarrón". Y efectivamente, de un modo singular se parece a un borrego cimarrón.

Encuentra parecidos deliciosos. Recuerdo el primero que noté. No conocía la palabra ni el concepto de "parecer"; apenas decía sustantivos. Yo trataba de enseñarle algo sobre las llantas de su camión; tal vez la figura circular o el color negro, no recuerdo. Ella dijo "guabaya". Y yo dejé salir un "no, B, es una llanta", antes de ver: los rines formaban exactamente la figura que queda en la superficie de las guayabas al partirlas por la mitad.

Silvia Parque

sábado, 11 de febrero de 2017

Que mientan en paz

Comúnmente dejo que la gente me mienta en paz. Entiendo que las personas mienten para salir bien libradas de las situaciones y no me interesa ir por la vida dejando en claro que no soy tonta. 

Hace semanas me pasó con una vecina. Vi que uno de sus perros estaba defecando frente a mi casa. Salí, vi al perro y la vi a ella. Preguntó, como quien no tiene idea: "¿hizo ahí?" Le dije que si. Recogió, agradecí, agradeció y se fue. Ella estaba viendo al perro desde antes de que yo saliera y no tenía la menor intención de recoger. El frente de mi casa ha sido el baño de esos perros durante no sé cuánto tiempo. Lo sé, lo sabe; pero no voy a hacer la guerra por eso, ni siquiera voy a perturbarme por eso. Me importaba que esa vez recogiera y dejar el mensaje de "no, por favor". Salió bien. Creo que salen mejor las cosas cuando se da oportunidad al otro de escabullirse. 

Usualmente no me cuesta trabajo porque muchas cosas me importan en función de las personas, así que las mentirillas de medio mundo me dan más o menos igual. Cuando era chica, las mentiras de mis cercanos me volteaban al revés; luego comprendí que nadie puede portarse sino como ser humano. 

Este asunto sirvió de señal cuando terminó mi relación de pareja: dejó de importarme aclarar "la verdad" de esto o aquello y "dejar claro" cuando sabía que algo era una mentira. Toda una vuelta de tuerca para mí.

Silvia Parque

viernes, 10 de febrero de 2017

Diferente

Sabes que has cambiado cuando vuelves a pasar por alguna situación y actúas diferente; pero sobre todo, cuando vuelves a pasar por alguna situación y sientes diferente. 

Silvia Parque

jueves, 9 de febrero de 2017

Notas sobre el lenguaje de B

B agrega una vocal al final de algunas palabras que terminan con consonante: dice "zinke" por "zinc", "roboto" en lugar de "robot" y hoy dijo "miele" cuando se refería a la "miel", aunque antes sí decía "miel", pronunciando muy apenas la "l".

Me encanta seguir el rastro a la evolución de su lenguaje. Hoy almorzamos fruta y la recordé diciendo "manné" a la manzana. Hace tiempo que dice la palabra tal cual, aunque pasando rápido por la "z". Reconoce y nombra toda la comida que suele haber en casa.

Una palabra que no se ha movido mucho es "eqqe", su modo de decir "leche". Pronuncia la "ch" perfectamente en "mucho" o "cuchara"; pero en "Cachita" dice una "ch" que parece integrar los sonidos t, s y ch. Al shampoo lo llama "tapú".

El misterio de la temporada es "alepo" o "alipo". No tengo idea de qué quiera decir. A veces inventa palabras cuando está cantando, pero no es el caso: dice "alepo" o "alipo" con intención, pretendiendo comunicar algo; sin embargo, lo dice en circunstancias diferentes, por lo que no he podido dar con su significado.

Silvia Parque

miércoles, 8 de febrero de 2017

Anoche no dormí

Anoche no dormí. Estuve haciendo cosas para la casa y para Bianca; sobre todo, enmarcando. De fondo, oí capítulo tas capítulo de La Niñera -otra vez, pero ahora en inglés-.

Cuando era muy joven, pasé demasiadas noches escribiendo, estudiando, haciendo tarea; me detuve cuando una mañana choqué contra un camión estacionado -apenas un roce, pero un gran susto-. Ya no podría hacerlo con frecuencia, pero la verdad es que lo disfruto: es un tiempo completamente para mí, haciendo cosas deseadas y pospuestas a veces por mucho tiempo.

Silvia Parque

lunes, 6 de febrero de 2017

¿Cómo funciona el audio de la laptop?

Entre todas las cosas que no comprendo, destaca la siguiente:

Pongo un video.
Un segundo después, no se oye.
Los audífonos están conectados: no se oye por eso.

La salida de audio puede estar libre, puede tener las bocinas conectadas o tener conectados los audífonos. Si las bocinas conectadas están apagadas o el volumen está en cero, no se escuchará nada. Si los audífonos están conectados, habrá sonido saliendo de los audífonos, nada más. En cualquier caso, el sonido se escucha a través del artilugio conectado a lo que llamo "salida de audio".

Entonces, ¿por qué si pongo un video con los audífonos conectados, hay un segundo de sonido fuerte y claro?

Silvia Parque

domingo, 5 de febrero de 2017

Conversando en el supermercado

Hoy, una mujer en el supermercado me preguntó cuál reloj de pared me parecía mejor. Quería que el reloj resaltara sobre su pared blanca. Está redecorando. Quiso saber mi opinión sobre los cuadros y sobre sus ideas para acomodarlos. Era bonita y guapa; tenia acento extranjero. La gente de por acá no se acerca así; allá en mi rancho sí, pero con estilo un poco brusco. Fue agradable.

Silvia Parque

viernes, 3 de febrero de 2017

Match y yo

Hace un par de días me registré en Match.



Mi energía no está ahora en el área romance, pero pensé: "Vamos a ver, capaz que acabo un sábado jugando billar y comiendo alitas con alguien agradable".

Así que lo hice. No me atreví a poner mi foto. Me dio cus-cus imaginar mi imagen en la pantalla de la compu de un tipo haciendo lo que yo.

¡Qué impresión recorrer las "opciones"! 

Ya sé que siempre hay un roto para un descosido; pero... bueno... Ninguno, ni remotamente, me resultó aceptable, ni para chatear. Y claramente no son ellos -que feos sí eran, la mayoría-; soy yo. No me gustan "chistosos" ni "serios". No me gustan "profundos" ni "superficiales". Me queda claro que sigo pensando que "mi tipo" es el papá de B, pero no estaba buscando novio, solo el equivalente virtual de un café y la posibilidad de un sábado con alitas y billar; sin embargo, la tripa es la tripa y si no quiere, no hay modo.

Desertas tan fácil y rápido como te registras; el sitio es muy amigable. Mi experiencia duró unos cuarenta minutos. Salí corriendo cuando leí a un tipo que buscaba amor verdadero y con quien compartir el resto de su vida.

Silvia Parque

jueves, 2 de febrero de 2017

Habla más

Las frases largas de B me llenan de satisfacción. Hace unos días cantó una canción completa: completa, todita: doce palabras, incluyendo artículos. Me emocionó muchísimo. Al rato me emocioné igual oyéndola inventar canciones y melodías... viéndola bailar (da vueltas, sube y baja como haciendo sentadillas y mueve los brazos al ritmo de su música).

Amo su voz. Amo cómo saluda a las cosas: "Hola, planta epazote", "Hola, Charlie", "Hola, libro".

Hoy por la mañana, después de que nos saludamos, tomó a su muñeco y le preguntó "¿Qué soñaste, Pisci?" Ahora tiene conversaciones con ellos. Las nuestras ya tienen rato, pero cada vez son mejores.

Silvia Parque

miércoles, 1 de febrero de 2017

Memoria que no se ejercita...

Estaba en la frutería tratando de recordar algo que quería comprar: nunca lo he usado y no recordaba cómo se ve. "Algo que le ponen al arroz", le dije al señor frutero. No sé si él o yo propusimos: "azafrán". El propuso también "jengibre". Y pensé que azafrán; pero no (de todas formas no había). Lo que necesito es epazote. Quiero hacer sopa de tortilla con epazote.

Más vale que tome cartas en el asunto de mi memoria.

Hace unos días empecé un libro de Vonnegut. Abrí la carpeta correspondiente y elegí "Madre noche". Con las primeras líneas supe que ya lo había leído. No me acordaba para nada del título. De todas formas lo seguí leyendo porque le queda como anillo al dedo al "momento histórico". Sentí casi como si "debiera" releer.

Pero es muy común. Antes no me importaba no recordar títulos, autores o años de publicación; pero creo que al no darle importancia dejé que la "desmemoria" avanzara... como la nada devorando Fantasía en La historia interminable (escrita por Michael Ende, lo que puedo poner aquí gracias a Google, porque yo solo recordaba que es alguien con "n" y "d" en un apellido corto).

Con lo mental también aplica eso de "músculo que no se ejercita, se atrofia"; no son músculos, pero pasa igual.

Silvia Parque

martes, 31 de enero de 2017

Migración

Hoy recordé que tres hombres de la familia han cruzado la frontera y han trabajado en Estados Unidos sin permiso para hacerlo. Todos lo hicieron por necesidad; dos de ellos para tratar de cumplir su función de proveedores. Los tres se dedicaron a generar riqueza para otros. Al menos a uno le robaron y su situación "indocumentada" le impidió hacer algo al respecto.

Hace días vi ESTE programa de México social. Según los datos que presentan, en el año 2005 emigraron 700,000 mexicanos; ahora -aunque no son datos definitivos- "se están yendo entre 120,000 y 140,000 por año, en los últimos tres años", y regresan más personas de las que se van.

Silvia Parque

lunes, 30 de enero de 2017

Confiar en mí, al extremo

Si volviera a empezar con B, llevaría eso de confiar en mí al extremo. Aunque he seguido mi criterio y he ocupado por entero el puesto de mamá, si mi niña volviera a nacer no dejaría que en ningún momento, por ningún motivo, se hiciera con ella lo que otra persona opina que conviene, si no es lo que yo estoy segura de que quiero (hablo en singular, pero obviamente, su papá no está en el grupo de "otras personas".)  En nuestro caso fueron contadas ocasiones, y en pequeñas cosas que tal vez sean "de poca monta"... excepto cuando llegó al mundo... Yo estaba muy drogada y evidentemente no me puse bien de acuerdo con su papá; lo que más me molesta es que luego de un increíble agarre a la teta, en esos dos días haya tenido que pasar por un montón de biberones, leche devuelta y lavados de estómago.

Así se piensan esas cosas, pero si una volviera a estar con la vulnerabilidad del puerperio y estrenando responsabilidad, seguramente la experiencia se repetiría, aunque una voz del futuro susurrara: "haz que se haga lo que tú quieres".


Silvia Parque

jueves, 26 de enero de 2017

Oírla

Me encanta oír a mi hija cuando juega por su cuenta, sobre todo cuando "escribe" que es cuando habla más fuerte, marcando las vocales de la palabra.

Las cosas que dice me cuentan lo que se queda en su corazón.

Es una niña feliz que se sabe querida.

Silvia Parque

miércoles, 25 de enero de 2017

La falta de conciencia del privilegio

Me molesta la falta de autoconciencia del privilegio. Cada cual su vida, sus asuntos y posibilidades; pero a mí me molesta. Otros dicen "no soporto la hipocresía". Yo sí soporto la falta de conciencia del privilegio, pero me molesta atestiguarla y convivir con ella.

Es posible reconocer los privilegios de los que una goza, a partir de diversos acercamientos: la formación politíca, la moral, la ética. Entiendo que unos tienen esto más difícil que otros; pero creo que con un mínimo interés en los demás es suficiente para darnos cuenta de qué tanto estamos en una posición de ventaja.

Silvia Parque

martes, 24 de enero de 2017

Cuerpo pesado

Necesito moverme. Siempre he sido sedentaria, pero creo que ahora más; mi trabajo me coloca frente a la laptop, teléfono en mano, así que paso mucho tiempo sentada. Y perseguir a mi hija no funciona como ejercicio. Para empezar, ahora que domina la marcha, en realidad lo de "perseguirla" es más bien un decir; ya no necesita que yo esté literalmente detrás de ella todo el tiempo.

La sensación de pesadez me está molestando. Ayer hice ejercicios simples de estiramiento y me di cuenta de la magnitud del problema.

Beber agua, ayuda. Hoy empecé a beber agua con gotas de limón al despertar, y parece que también ayuda. También he estado haciendo conciencia de lo que como y de lo que me pide el cuerpo. Le doy más pan y más lácteos de los que puede digerir con facilidad. Las dietas restrictivas no son para mí, pero hacerme caso, sí. Por ejemplo, tengo unos cuatro días con antojo de jícama con limón y chile en polvo. No he comprado la jícama porque no he encontrado el chile que quiero en las tiendas de alrededor; pero bastaría ir unas cuadras más allá para encontrarlo. Ya será hoy por la tarde.

Silvia Parque

lunes, 23 de enero de 2017

Creyente no es igual que ignorante oprimida

Tengo contactos, conocidos y amigos de todo tipo, además de las personas y entidades a las que de algún modo "sigo". Calculo que la gran mayoría de ellos no son cristianos y sé que muchos no creen en Dios. No tengo problema con eso. Tampoco tengo problema con lo siguiente que voy a comentar, pero me dan ganas de aclarar cuál es mi caso.

Leo de vez en cuando a gente pobreteando a los creyentes: por ignorantes/ciegos y/o por oprimidos/sometidos; más cuando se trata de mujeres. Como si todos los que elegimos creer hubiéramos sido secuestrados. Claro que eso de "elegir" en "libertad" es filosóficamente cuestionable, pero así es con todas las elecciones.

Por comentar sobre mi vida, comparto:

- A mí, ni Dios ni una Iglesia me fiscalizan los actos: ni lo que como, ni lo que visto, ni lo que hablo, ni cómo se vive en mi casa y por supuesto, tampoco mi vida sexual.
- A mí, ni Dios ni una Iglesia me tienen con miedo ni me hacen hacer a cambio de favores.
- A mí no me pesan mandamientos ni me atormentan culpas porque ni Dios ni una Iglesia me ponen trabas para existir. Al contrario.

Silvia Parque

sábado, 21 de enero de 2017

Otra de "esas nochecitas" y todo sereno

Esta fue otra de "esas nochecitas".

B se quedó dormida demasiado temprano. Su hora de dormir ha estado retrocediendo, gracias a Dios; pero lo de ayer fue demasiado, asi que ya me lo esperaba. Las últimas veces que "ya me lo espero", me preparo; entonces no se convierte en un drama terrible como llegó a serlo en varias ocasiones: no le grito, no soy ruda, no me desbordo emocionalmente y eso lo cambia todo.

Despertó antes de medianoche, tomó teta y las horas siguientes durmió a ratitos. Dos veces pasé por la emoción de despertarla al contacto con la cobija, al intentar taparla. Una vez pasé por la emoción de abrir los ojos y no verla: había salido de la recámara. Pero todo estuvo bien. Ya cuando tenía más sueño, lloriqueó un poco, pero la mayor parte del tiempo, platicaba y pedía teta o leche. Es bonito oírla; yo le contestaba susurrando, repitiendo sus palabras, completando sus oraciones, sorprendiéndome de sus recuerdos. Cuando no quise darle más teta, se lo dije tal cual: "ya no quiero darte porque estoy cansada y quiero dormir"; luego de que se le cayó leche sobre mi cama, ya no hubo más leche de vaca, tampoco. Y ni entonces hubo drama. 

Como dije, los lloriqueos vinieron cuando ella tenía sueño; a nadie nos gusta no poder dormir, pero si tienes un año con nueve meses, estás totalmente indefensa ante "eso" tomando tu cuerpo. Tomé su manita y empecé a cantarle. Entonce ella dijo "¿dormir conmigo?" -con su pronunciación, claro-. Aunque ahora dice muchas frases, comúnmente de tres palabras, sigue maravillándome cuando le oigo algo nuevo -a cada rato-, y esto no lo había dicho. Pero no es solo que hable, sino lo que está pidiendo. Me conmuevo y por supuesto, la acuesto junto a mí, la abrazo, la acaricio, sigo cantando. Yo estoy medio dormida; ella tiene los ojos abiertos, pero está tranquila. Amo abrazarla, apretar un poquito; no se puede hacer eso con un bebé... ya es una niñita. Al rato se mueve. Le digo que no vaya a la parte mojada del colchón y me la juego cerrando los ojos; cuando los abro, veo que me ha hecho caso. Ha ido a su cama. Esta vez espero buen rato antes de taparla. 

Estoy muy cansada, pero feliz. 

Se habla mucho de "cómo hacer que los niños... esto o lo otro". Sin embargo, seria bueno hablar más de que a los papás nos toca "portarnos bien" y de la necesidad de hacernos cargo de nuestra frustración y de nuestras emociones. Creo que lo demás se va dando. 

Silvia Parque

jueves, 19 de enero de 2017

Las frecuentes curas de humildad en mi casa

B y yo tuvimos un día de lo más armónico: ella de un humor estupendo y yo especialmente atinada con mi intervención en materia de "gestión de emociones". Nos acompañamos, nos divertimos, hicimos lo que debíamos. Uno de esos días en los que me siento orgullosa de mi increíble trabajo como mamá. Hasta la tarde. La verdad es que sí tengo idea de qué par de cosas le movieron el tapete. El caso es que "se descompuso". Hubo un par de horas de lo que su papá llama todo-lo-que-quiero-es-todo-lo-que-quiero con lloriqueos aturdidores. Acabamos cenando con un video de fondo. Normalmente no ponemos ni música mientras comemos, para ponerle atención a la comida y sobre todo, para ponernos atención entre nosotras. Pero yo necesitaba un descanso mental, y para eso casi nada mejor que una receta de cocina.

Con estas cosas siempre recuerdo un comentario de Macondo:
"Cuando tu madre crea que tiene controlada alguna faceta de tu educación, lo mejor es darle una buena cura de humildad" ha escrito B en su blog. 
Lo recuerdo siempre porque pasa siempre. Sieeeempreeee. Con tooodoooo. Podemos tener un almuerzo y una comida como para que me entrevisten por tener una hija que da gracias a Dios, come de todo de buena gana, usa la cuchara, devuelve al plato el pedacito que se salió y limpia lo poquito que se derramó. Para luego tener una cena que se trata de jugar con el plato, llenarse el cabello de comida, asegurar que nada de esa comida entre a su boca, subir los pies a la mesa y ver qué tanto desorden puede causar. Así es la cosa.

Silvia Parque

miércoles, 18 de enero de 2017

Llorar

A mediodía, cuando me enteré de la tragedia, hice oración con mi hija en brazos; debía esperar a quedarme sola para llorar. Solo tuve un momentito; pero cómo necesitaba llorar, por quienes estaban ahí, por los papás, por el horror.


Silvia Parque

martes, 17 de enero de 2017

Hambre

Hace unos días me convertí en Silvia Devoradora. Tengo un hambre increíble. Me he encontrado recién comida, con el estómago lleno hasta la plenitud y queriendo dar una gran mordida a algo que engorde... porque no tengo hambre de ensaladas: no.

Según yo estoy muy a gusto, pero evidentemente traigo una ansiedad que decidió instalarse en la parte de mi mente que pide comida. Hoy he comprado un té verde con otras hierbas, que se supone ayudará a calmar al monstruo: a ver si funciona.

Silvia Parque

lunes, 16 de enero de 2017

Los niños queridos

Fui al cine. Fiesta total. Salgo poco y al cine ya tenía más o menos un año sin ir. Debía ver esta película y no duraría mucho más en cartelera, así que fui. Lo disfruté muchísimo a pesar de que un papá y su hija hablaron durante toda la función. Eso me hizo pensar lo siguiente:

Primero.- ¡En el cine hay que estar callados! Esa niña tendría unos diez años, tal vez más; si no era capaz de permanecer en silencio, al menos podrían haber susurrado. ¡Pero no! Hablaban como en la sala de su casa. Estuve a punto de pedirles que dejaran de hacerlo, pero me contuve.

Segundo.- No les dije nada, en principio, por no mortificarme: para no exponerme a que me contestaran de modo majadero. Pero luego, les dejé en paz porque los vi queriéndose y no quise moverle nada a eso. ¡Él se notaba tan satisfecho de estar a su lado! Ella se veía consentidota, descalza y con los pies sobre el asiento. Pensé en mi B con su papá.

El amor unge a los niños. Les deja protegidos porque les coloca en una posición de valor. No "te metes" con el hijo amado de alguien.

Silvia Parque

domingo, 15 de enero de 2017

Sueño raro

Tuve un sueño del que no recordé la parte de en medio hasta entrada la mañana. Una parte algo extraña:

Para contextualizar mencionaré que conozco a una niña bonita a la que tengo especial cariño pero que no es parte de mi cotidianidad; la conozco porque nuestras familias han sido amigas durante décadas. En mi sueño, ella estaba demacrada y famélica, en un cuarto de una vivienda de quién sabe quién, a la que yo llegué quién sabe por qué; tomé en brazos su cuerpo encogido de tan maltrecho; le pregunté por su abuela, por sus tías, por su tía abuela, y de algún modo yo entendía que habían resuelto abandonarla ahí. Entonces aparecía su mamá, guapa y normal. No me queda claro si yo pensaba en llevármela: el sueño pasó a otra cosa.

Antes, yo había estado colgada de un hombre al que me había rendido. Después, cargué a mi hija que parecía un poco mayor de lo que es. Algo me estoy queriendo hacer saber: algo sobre estar en brazos.

Silvia Parque

sábado, 14 de enero de 2017

Esta niña me llena

Se apresuró a llegar a la puerta. Le vi el gusto de verme. ¿Qué puede ser mejor que regresar a la casa y encontrarla, abrazarnos, darle teta como darme-a-mí y regodearnos en nosotras?

Por la tarde me di un pequeño golpe y ella se acercó:

- ¿Beso? 
- Sí, aquí, gracias.
- ¿Beso - dolor?
- Sí, tu beso me quitó el dolor, muchas gracias.

Soy condenadamente feliz. Justo hoy platicaba sobre las dificultades de la temporada, sobre los pendientes que podrían pesar; pero como sea, todo está bien cuando mi niña sonríe.

Silvia Parque

viernes, 13 de enero de 2017

Publicidad inmobiliaria

Desde hace unos meses, "opciono" propiedades (sobre todo casas o departamentos) para una inmobiliaria: busco anuncios en Internet y si consigo un trato, envío la opción de venta o renta a la inmobiliaria para que la empresa haga lo suyo. Así que veo/leo numerosos anuncios. No me extraña encontrar "hermosa casa", "inmejorable ubicación" o "excelente oportunidad", pero he encontrado ofertas de hacer sueños realidad y encontrar la felicidad. A lo grande, van.

Silvia Parque

jueves, 12 de enero de 2017

El destete

B tiene un año con ocho meses y sigue mamando, gracias a Dios. Hace tiempo dejó de ser lactancia a libre demanda. Si pide cuando está comiendo, hago que espere hasta que termine de comer. También espera si yo estoy ocupada, lo cual ocurre con frecuencia. Y no le doy donde me resulta incómodo quedar con las tetas al aire, ahora que se interrumpe y juega mucho más que antes.

La teta se ha ido desplazando hacia la cama: la toma para quedarse dormida, la toma o las tomas de la noche y la del despertar... esa última es la que más me gusta, pero a veces ya no la pide. Se giró una tuerca el día que abrió los ojos y dijo "mamá" en vez de "teta". Cambia nuestra relación y bueno... cuando el tema salió en la consulta con la pediatra, hace un par de días, me oí decir que estábamos en el proceso del destete, que no sé si llevará meses o años porque lo haremos a su ritmo, pero que estábamos en eso.

Hace unos tres meses se hizo evidente que muchas veces -durante el día- pide para asegurarse de que la teta y yo estamos disponibles. Si contesto algo como "aquí estoy para ti", no es raro que ella me mire, me sonría y se vaya a jugar... o que apenas me mire y se vaya, como si no hubiera pedido nada. Si se acerca a que la tome en brazos, más bien aprovecha para explorar lo que hay a esa altura o para hacer arrumacos. A veces lleva la boca a la teta pero no dura más que un segundo y pasa a otra cosa. No obstante, si le digo que me espere, puede empezar un "teetaaa-teeetaaaa-teeeetaaaa" multiplicado por un millón, en volumen bastante alto y tono imperioso; es el proceso de aprender a relacionarse con el mundo.

La teta sigue siendo analgésico, consuelo y apoyo; ya no "la usamos" para todo, pero para grandes males si es el gran remedio. Me preguntaba cómo haríamos cuando ya no la tuviéramos. Su desarrollo me va dando las respuestas.

Silvia Parque

martes, 10 de enero de 2017

El bebé más hermoso del mundo


No todas las mamás aman a sus hijos; creo que la mayoría, sí; pero es importante observar que no es un fenómeno universal.

Sobre ese amor, las mamás solemos coincidir en que nos transforma, en que nos atraviesa el cuerpo... Coincidimos más o menos según nuestras cosmovisiones y nuestras filias; pero es un amor que se vive y se expresa de muchas maneras; no todas las mamás son dulces, por ejemplo. Además, aunque un bebé suele sacar lo más tierno de las personas y más de la mamá: como con otros amores, no estamos todo el tiempo en el idilio del enamoramiento. Para empezar, porque el mundo estorba: la mayoría tenemos, por decir lo menos, necesidad de trabajar y de lavar platos; además, ahí están los problemas, las incomodidades, etc. Tal vez, que no sean realmente de todo el tiempo es parte de lo que hace maravillosos a esos momentos en que nos conmueve con especial emoción ver la carita de nuestros niños, tocar sus manitas, sentir su respiración.

Pensé esto a partir de que hoy vi al bebé más hermoso del mundo. Ya se sabe que casi cada mamá recibe a uno.

Estábamos en el camión, B y yo, regresando a la casa, luego de una consulta de rutina con la pediatra. En una parada, se subió una mujer joven con un bebé: un bebé pequeñito que la tenía en las nubes. Lo veía, le hablaba, trataba de ponerlo cómodo, en una especie de burbuja de amor en medio del hacinamiento y la suciedad. La canción de cuna de Brahms no es más dulce que lo que tenían esos dos. Detuve a B cuando intentó tocarlo; veíamos solo su cabecita con algo de cabello, cubierta con un gorro con orejas de oso. Y eso dijo mi niña: "orejas", "oso", "ojos", "bebé". No podíamos verle la cara, pero cuando B se topa con una persona, declara con cierta emoción que ahí hay unos "ojos". "Seguro tiene unos ojos lindos", le dije. Y estuve segura porque al rato, una niña mayor de pie junto a la mama y el bebé, soltó un "qué bonito" que le salió del alma. La mamá agradeció con la modestia educada de quien sabe que lleva en brazos al bebé más hermoso del mundo. Unas cuadras después se levantaron y vi la carita. Vi lo que llaman malformación por labio leporino; una muy pronunciada.

¿Cuándo dejamos de ver la belleza real?

Silvia Parque

lunes, 9 de enero de 2017

Dejar que los escolares crezcan

Me llama la atención el momento en que los chicos dejan de ser niños... o dejan de ser niños pequeños.

Le he dicho al jovencito a quien doy clase dos veces por semana, que necesito su voluntad: que sin ella no puedo trabajar. Tuvimos una conversación y acordamos dejar el asunto entre nosotros, es decir, que no le enviaría un mensaje a su mamá. Sé que vendrá dispuesto el miércoles, que volveremos a vernos; también sé que lo hará para no meterse en problemas, para "portarse bien". Es un niño. Sus papás, movidos por lo que importa a corto plazo, buscan que apruebe sus exámenes de la escuela y el que viene dentro de unos meses para ingresar a secundaria -no digo que solo les importe eso; han de hacer un gran trabajo, porque es un niño amable, considerado y creativo-. Yo haré lo que me toca en el esfuerzo por mejorar su desempeño, pero me importa sobre todo hacerle notar que lo que aprenda y lo que consiga son asuntos suyos

Como he dicho antes, la moda educativa pone las cosas de cabeza: llena a los preescolares de "escuela", metiéndoles en una carrera absurda por "saber", quitándoles el tiempo que habrían de emplear en correr, gritar, jugar, manipular, cantar: en cosas de niños. Por supuesto, esos preescolares y muchos de los niños de primero o segundo de primaria, requieren a sus papás ahí enseguida, guiando y muchas veces haciendo junto con ellos, tareas y trabajos. Se les somete a evaluaciones no como valoraciones para apreciar cómo se desarrollan, sino para iniciarlos en el mundillo de las boletas de calificaciones y los premios al desempeño -que en el fondo son premios al "ajústate a lo que nos gusta"-. Al rato nos encontramos a un montón de muchachitos que no gestionan sus propios recursos, que no se hacen cargo de su aprendizaje, que necesitan a una mamá pendiente de si les han encargado tarea, de cuándo tienen examen y de cómo se contesta la guía de estudio -ni modo que no haya una guía de estudio o algo por el estilo-. Sé de un muchacho de preparatoria que todos los días va a hacer la tarea con su maestra de apoyo, no porque tenga problemas cognitivos, sino porque es un niño. Hay que dejarles crecer.

Silvia Parque

domingo, 8 de enero de 2017

Un lugar

Un asunto clave de la identidad es el lugar que asumes como hogar, el espacio al que perteneces.

Yo no recuerdo si pertenecí al lugar en que nací y crecí; tan ajena me siento ahora, que no podría recordarlo.

No podría pertenecer a este otro lugar, en donde vivo hace años -aquí nació mi hija, así que es un lugar donde nacen buenas personas-.

Al país, no puedo ni concebirlo como un lugar: difieren tanto el norte, el centro, el sur...

Pertenecía a mi casa, al lugar donde había paredes llenas de cuadros, muchos libros y una recámara para el sexo. Eso cambió: tengo esta mi casa que es un hogar, pero tampoco pertenezco aquí.

La madrugada del sábado tuve un terrible dolor en la rodilla izquierda: espantoso, de sentir que iba a vomitar y a desmayarme. Me hizo pensar que tal vez mi cuerpo es el lugar al que pertenezco.

Silvia Parque

viernes, 6 de enero de 2017

Peña

El último mensaje del presidente [AQUÍ] ha terminado de convencerme: estamos es un comic siniestro.

Habría que opinar sobre la creación de miedo por parte del Estado y sobre la ineptitud y cinismo de quienes gobiernan; pero solamente quiero comentar sobre la figura de Peña:

Está cada vez más flaco y demacrado.

Con ese lenguaje corporal y esos gestos, no se le puede creer. De hecho, estaría tentada a no creerle si me dice que se llama Enrique.

A veces tengo la impresión de que realmente le sorprende por qué no le aplauden, como el macho que no entiende que apropiarse de todo el espacio disponible es un abuso, como las señoras que no conciben la posibilidad de educar a un niño sin pegarle. También he pensado que está solo, de tan mal aconsejado y tan mal asesorado que parece; pero en realidad hay un montón de gente encantada con su copete: entre ellos han de hablar de lo que si les importa -nada que ver con nosotros-.

Silvia Parque

jueves, 5 de enero de 2017

Rápido

Hablo rápido. Cuando era jovencita debían repetirme que hablara despacio. En la medida en que fui más o menos consciente de mí misma y fue interesándome controlar esa velocidad, fui hablando menos rápido. También fui tratando de caminar menos rápido, de comer menos rápido. Pero mi forma de ser tiende a lo impetuoso-torpe: así cocino, por ejemplo; preparo cosas deliciosas, pero lo mío no son las delicadeces a fuego lento que tardan un día en estar listas. Eso está bien. Hay otras cosas en las que pongo una velocidad de la que luego sí me arrepiento: las cuestiones en las relaciones con las personas.

Silvia Parque

miércoles, 4 de enero de 2017

Separarte sin drama

Cuando cierro el correo de Hotmail -para mí, sigue siendo Hotmail-, se abre la página de MSN con su propuesta de frivolidades entretenedoras. A veces leo algún artículo. Así llegué a "10 pasos para separarte sin dolor", suponiendo que encontraría vaguedades de las que se escriben para llenar espacios. No hay forma de separarte sin dolor de una pareja, si esa pareja tuvo importancia. Pero el artículito es bueno en la medida de lo que es (lo que se leería en una sala de espera). La idea central, que Katherine Woodward desarrolla en un libro, me parece valiosa. El título debería decir: "...para separarte sin drama".

Creo en eso de que "el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional". Lo digo como persona que ha sido muy -MUY- dramática y que ha elegido experimentar diferente lo que va pasando. También creo que es bueno que haya profesionales apoyando a las personas en el espinoso proceso de terminar una relación de pareja; porque puede ser terrible dar tumbos en la mar de emociones, sentimientos, necesidades y monstruos devoradores que aparecen cuando se rompe algo que fue una relación amorosa... Y puede ser patético vivir en el limbo del "yo querría algo diferente / no quiero esto que hay" por miedo a atravesar el camino -ojalá fuera "dar el salto"- hacia el final.

Me gusta que se exponga la separación como algo en lo que se trabaja, algo en lo que ambas partes colaboran. Cuando hay hijos es imprescindible que las personas se porten con decencia y que en la medida de lo posible tengan consideración de esa persona que es el papá o la mamá de esos hijos. Y me encanta que sobre el caso de los famosos que se usa como ejemplo, se diga que "han logrado una transición a seguir siendo una familia llena de amor". Es lo que nosotros estamos construyendo como familia; parece una locura cuando se le mira con los ojos de la cultura en la que estamos, pero es posible.

Silvia Parque

martes, 3 de enero de 2017

Beber suficiente agua

Aunque ya no hago listas de propósitos, sí aprovecho la motivación de que inicia el año para hacer unos cuantos pequeños cambios de provecho. Uno de ellos está siendo beber más agua. El efecto se siente de inmediato.

Cuando B nació, empezó una temporada de mucha agua porque amamantar provoca sed; pero luego, ocupada con una cosa y otra, dejé de satisfacer la necesidad en el momento y resultó que fui bebiendo cada vez menos agua. Nunca dejé de sentir sed; tengo eso a favor porque sé que otras personas no la sienten (o no la distinguen del hambre).

Así que el día primero pensé que sería bueno volver a beber suficiente agua, sobre todo porque según sé, la hidratación ayuda a tener energía, ¡y la "pila" es de lo que más me hace falta!

En cuanto empecé, la actividad se reforzó a sí misma: el agua en el cuerpo pide más agua, yo creo.

Hoy, además, volví a beber un vaso de agua caliente para empezar el día; se siente bien.

Silvia Parque

lunes, 2 de enero de 2017

Buen 2017, qué gusto recibirte

Con este año me siento como niña con juguete nuevo; con uno de esos juguetes deseados que maravillan. 

Tengo la sensación de que todo está bien. De que este es mi año: enterito. Ahora, además, tengo experiencia en seguir estando bien cuando pierdo el entusiasmo. 

Sobre el entusiasmo, agradezco a mi niña: debe haberme contagiado algo del suyo. Es un gusto verla, por ejemplo, amar sus objetos. Es un gusto verla, vivir con ella.

Es un gusto vivir.

Silvia Parque

domingo, 1 de enero de 2017

La mañana del día primero

El día empezó con recalentado, así que empezó muy bien. Pizza. 

Ayer cenamos pizza, alitas y ensalada. Había helado de fresa y de galleta; como se quedó el de galleta, almorzaré helado. 

Me vas gustando, año nuevo.

Silvia Parque