martes, 28 de abril de 2015

La llegada

De algún modo, pensé sin pensar que podría no ser en ese momento. La ropita de la bebé estaba sin lavar, no había preparado las cosas para llevar a la clínica y tenía planes para todo el mes siguiente.

La instrucción de la doctora ante mi anuncio fue que acudiera a consulta a las 8:00 de la mañana; pero mi madrina médico, a larga distancia, dijo que si seguía perdiendo líquido debía ir al hospital. Utilizó una de esas expresiones difíciles: "mucho líquido". ¿Cuánto sería mucho? A mí mamá se le ocurrió que "como dos vasos... o un vaso". ¿Alguien puede imaginar eso? ¿Vasos de qué tamaño? ¿Llenos hasta el borde? Mi madrina dijo que pusiera una toalla de baño debajo de mí para ver si se mojaba. Sí: se mojaba.

Más o menos al mismo tiempo que empecé a tener contracciones, alrededor de la medianoche, hasta a mí me quedó claro que eso ya era "mucho". Me había ocupado de avisar a varias personas, primero porque soy comunicativa y luego porque, para agregar emoción a la situación, estaba sola en la casa. Un par de amigos llegó con intención de llevarme con ellos para estar acompañada, pero ya era necesario ir directo a la clínica.

Bueno: sentí que era necesario; antes tuve un intenso debate interior. En las pláticas del sector salud habían dejado claro que una vez que se "rompe la fuente", hay que ir al hospital, sin prisa pero sin pausa; que hay aproximadamente ocho horas para llegar. Mi mamá, mi abuela, una tía y mi hermana, insistían en que me fuera de inmediato. Pero, ¿qué iba a decir? ¿Dijo la doctora que viniera por la mañana, pero dice mi mamá que ya debo estar aquí?

Aunque estaba tranquila, ya internada, fue un alivio ver llegar a la otra parte del equipo; se puede estar muy acogida, pero qué importante es el papá para una mamá. Luego de un par de horas, las contracciones casi no dejaban espacio entre una y otra, pero nunca hubo dilatación. La presión de la niña, que no fue la ideal desde la primera revisión de esa madrugada, subió todavía más y la doctora finalmente decidió operar. 

Vi a B por primera vez cuando la anestesia me tenía todavía medio drogada; luego la vi otros segundos, más largos, en los que la besé, la bendije y se la llevaron. Estaba preciosa y completa y yo feliz.

Silvia Parque 

miércoles, 22 de abril de 2015

ANUNCIO

Una entrada telegráfica para anunciar: mi hija ha nacido :)

Estamos más que felices. Yo, agradecida hasta el cielo con el Cielo.

Silvia Parque

viernes, 17 de abril de 2015

La última semana

Cuando un bebé nace en la semana 37 o después, no se considera prematuro aunque se espere que nazca en la semana 40.

Esto significa que la semana 36 es de alguna manera "la última" de "algo".

Babycenter me anuncia que estoy en la semana 36 de embarazo, y mi bebé se mueve después de una dona de chocolate a la que puse azúcar.

Ahí vamos...

Silvia Parque

En serio - en serio

Ya había contado que mi mamá, cuando yo era niña, me decía: "Yo te digo lo que está bien y lo que está mal, y tú escoges". Pero un día, yo más crecida, se opuso a alguna de mis decisiones, y no permitió alguna cosa. Eso no era congruente con su discurso, y me encontré señalando: "tú dices que me muestras lo que está bien y lo que está mal, para que yo decida, pero si decido lo que está mal, no me dejas". Entonces, cambió su discurso.

El caso es que mi mamá se tomaba en serio sus palabras. Mientras dijo "tú decides", la decisión era mía. Cuando empezó a pasar que no podía dejar que la decisión fuera mía, dejó de decirlo.

Estaba pensándolo porque yo le digo a Dios: "que se haga tu voluntad", y lo digo de corazón. Pero hacer que sea en serio - en serio, es decir, descansar en la confianza de que él obrara a su modo, que será el mejor... puede ser difícil. También declaro que "ando por fe y no por vista". Pero en medio de la realidad material, lo que se ve puede llamar mucho mi atención y hacer tambalear mi creencia. La cuestión es, que hablar en serio es en serio.

Silvia Parque

Parecidos

Mi tía Perla me dijo un día, que tenía miedo porque al ver a su niña sentía que se parecía a mí. No es que viera algo "malo" en mí o en su hija; estaba viendo "la complicación". No sé si mi mamá alguna vez tuvo esa claridad cuando yo era chiquita; creo que no... y que estuvo bien que no la tuviera.

Por contar el cuento completo: mi tía Perla tuvo razón. Si alguien se parece a mí en mi familia, es esa niña que ahora, a su vez, tiene una niña; ambas sabemos lo que es complicarnos la vida, no como todo el mundo, sino digamos, especialmente.

Silvia Parque

miércoles, 15 de abril de 2015

Embarazada con queja y búsqueda de consuelo

He pasado una mala noche, así que me he dado el día. Me ocuparé de cosas de la casa que no sean pesadas y no requieran pensar, así no hay desperdicio.

Ayer tuve buenas noticias que deberían ser suficientes para estar de fiesta toda la semana; pero por la noche me puse sentimental, y de lo sentimental pasé a lo triste, que se puso amargo y profundo. Un poco es el efecto de las hormonas, un poco es falta de autodominio, y más que un poco es que hay cosas que están mal, y aunque una se acomode a ellas, un día lastiman, o un día se nota que han estado lastimando. Lo que está fuera de orden siempre causa problema.

Así que tuve mi rato de llorar.

Cuando eso pasa, le encargo mi niña a Dios para que la libre del efecto de mi emoción negativa. De todas formas, sé que me toca cuidarla y quisiera que en su experiencia "de allá adentro" solo hubiera tranquilidad y gozo. Pero hasta el momento, no soy una mamá que viva solo tranquilidad y gozo, así que le toca lo que hay. Esto lo escribo con serenidad, pero no fue fácil estar en paz con ello. Los mensajes del mundo son del tipo de: "lo primero es su bienestar: apacigua lo que haya que apaciguar, supera lo que haya que superar, y sigue adelante". No puedo alegar nada en contra. Solamente señalo dos puntos: 1) A veces, las personas caemos: gana la debilidad, fallamos, abandonamos una tarea, volvemos a un mal hábito. Mientras las mujeres embarazadas sean personas, también les va a ocurrir. 2) Por más que sea intención de una madre que su hija sea "lo primero", es cuestión de la naturaleza humana que "lo primero" sea una misma. Quiero decir, que en todo lo que sea racional, el bienestar de mi niña estará por encima de mi inclinación, comodidad y necesidad; pero en lo que no es racional, eso no siempre va a ser posible.

Sobre el segundo punto, no hay mucho qué decir. Pienso en las personas que no entienden cómo es que alguien sigue haciendo algo que no le conviene, y me da ternura pensar que a lo mejor las nociones de piscoanálisis se le enredan a una... que a lo mejor es más sencillo vivir suponiendo que somos toda voluntad... Sobre el primer punto, pues sí: en acuerdo con el mundo, supongo que no queda más que levantarse y tratar de no volver a caer muy pronto, o al menos, de meter mejor las manos la próxima vez; pero hay que dar un espacio a la caída: al reconocimiento del dolor, a la queja y la búsqueda de consuelo. Yo he llamado a mi madre para oír que me quiere, y a mi abuela para llorar acompañada. Así me consuelo. Luego he venido a buscar canciones de alabanza en Youtube, y a escribir esto. Así me levanto. Pero creo que son igual de importantes, tanto el momento en el que me dije: "voy a llorar todo lo que quiera" que en otras palabras es "todo lo que me haga falta", como el rato de hablar con Dios en plan preescolar de alta demanda: "estoy muy triste, papá, muy triste, y también estoy enojada, no quiero esto". Así me quejo.

Silvia Parque

martes, 14 de abril de 2015

Descubrimiento sobre el proceso de cocer huevos

Hoy aprendí que un huevo que es cocido en etapas, queda blando; bien cocido, y blando. Yo no lo prefiero así, pero es una opción. Seguro que en algún restaurante del mundo ponen atención al momento de quitar calor - devolver calor -quitar calor - devolver calor...

Silvia Parque

Que murió el primero en grabar "Cuando un hombre ama a una mujer"

Ayer murieron nada menos que Günter Grass y Eduardo Galeano. Las personas lo comentaron en redes sociales. Lo menciono para que quede asiento de mi falta de alusión a sus muertes, o a las de otras personas, valiosas y famosas. De esta manera resalto que escribo esta entrada porque me he enterado de que le tocó el turno a Percy Sledge.

Yo no tenía la menor idea de quién era ese señor, hasta hoy. Es el cantante que grabó por primera vez "When a man loves a woman".

El caso es que esta muerte sí me hizo arquear las cejas en un gesto de "oh". Esa canción me parece muy especial porque la película del mismo nombre, que la usó en su banda sonora, me parece muy especial. Ahí la canta Michael Bolton.

Si nos fijamos en la letra, habla más bien de un camino desviado que toma el amor; pero para mí que muchos no logramos librarnos del desvarío en nuestra historia de amor, al menos en alguna etapa de la misma, y permanecer, pedir "no me trates mal", a veces termina en un hermoso beso, como el del final de la película. Creo que así es a veces el amor real.

Silvia Parque

De la mesera X

El 29 de octubre del año pasado, escribí ESTA entrada sobre la mesera X. El 5 de diciembre, escribí ESTA OTRA. Decía yo que su actitud dejaba mucho que desear, y luego compartía que parecía estar intentando mostrar alguna amabilidad.

Hace como un mes me di cuenta de que está embarazada; ya se podía sospechar hace unos dos meses. Aunque el tamaño de la panza no es un indicador preciso, calculo que tendrá unos seis meses. Tal vez mientras yo la sentía tan arisca como para motivarme a escribir sobre su trato, ella pasaba por náuseas, pesadez o inquietud. Tal vez tenía días muy complicados.

Qué poco sabemos de las dificultades ajenas.

La situación de cada cual no cambia la calificación que tenga su trabajo; una persona ha sido eficiente o no, puntual o no, etc. Habrá ámbitos en los que eso tenga consecuencias graves. Pero mientras nuestra posición nos lo permita, qué mejor que dispensar...

Silvia Parque

lunes, 13 de abril de 2015

De lo peor que tienen las malas películas

Hay una diversidad de motivos por los que puede gustarme una película; gracias a eso, me gustan también las malas películas; incluso muy malas películas. Son una buena opción, por ejemplo, para ver mientras se está cenando en compañía; así es posible poner atención a la comida y no importa interrumpir con la conversación. 

Con el repertorio de malas películas en mi experiencia, concluyo que, de lo peor que tienen, es ese pedacito en el que los personajes viven un proceso y pasa el tiempo, mientras la audiencia oye una cancioncita. 

Silvia Parque

Sabores específicos

Hay comidas que no preparo porque nunca voy a cocinar como mi abuela. Sé que es una tontería; pero hay comidas que cuando se me antojan, lo que se me está antojando es lo que hacía mi abuela: específicamente eso: no otra cosa. No "caldillo", sino el "caldillo de mi abuela". Así que no tiene caso intentar hacerlo yo misma, ni buscar en otro lado.

Hoy creo que es tiempo de aceptar que pasa más o menos lo mismo con mi antojo de pay de queso y de pay de manzana. No es tan grave, porque puedo disfrutar mucho un pay de queso o de manzana, hecho por otra persona; sí me sacia el antojo aunque no se trate del pay de mi corazón... hasta podría conformarme con lo que resultara de mis manos. Pero siempre estaré queriendo el pay de queso de mi madrina, y el pay de manzana de mi tía Cachita.

Silvia Parque

sábado, 11 de abril de 2015

El favorito

Después de ver a profesionales, a un niño simpático, a jóvenes con diversos estilos, a muchas mujeres a cual más diversas y a algunos hombres con su masculinidad al servicio del sabor, declaro como cocinero-youtubero favorito a joni23vk.

Silvia Parque

Amando sembramos esperanza

Yo nací privilegiada, y así ha sido mi vida. He cosechado sin sembrar, me he librado de consecuencias negativas, y cuando me he empeñado en meterme en líos, he sido amparada. Cada vez que decido dar un paso, soy provista de recursos. Tuve una mala temporada, pero incluido ese tiempo, todo lo que he vivido ha sido resultado de lo que he querido (quise drama porque no supe qué convenía querer para atravesar procesos de crecimiento que me hacían falta); no solo eso, sino también al revés: todo lo que he querido se me ha dado. Esto último puede parecer exagerado; así que aclaro, por ejemplo, que hace años quiero una trituradora de papel, y no la he tenido; ahora mismo me faltan cosas importantes; pero asumo que llegarán, de modo que mi experiencia es de ilusión y no de carencia. No es que nunca sienta necesidad, sino que usualmente puedo estar confiada cuando siento necesidad, y si se tambalea mi confianza, siempre hay algo que la equilibra y me sujeta. Doy gracias a Dios por todo esto.

Otras personas han tenido vidas duras. Otras personas se han desgastado física y anímicamente, para luego ver cómo se perdía y a veces cómo les era arrebatado lo que les correspondía. Con experiencias así, hay gente que no puede sino concluir que la vida va del negro al gris... y nada de negro azabache ni gris oxford: oscuridad y manchones. Qué falta de consideración puede haber en decir a estas personas: "si ya eres afortunado por despertar cada mañana", "mira cómo el aire es gratis, y tienes todo el que quieras". Qué falta de empatía puede haber en hacerles una lista de todas las situaciones peores que la suya. ¡Claro que yo no tengo excusa para darme por vencida, con apoyo por todos lados! Pero tengo un gran respeto por las excusas con las que otros se protegen. El miedo, la resistencia, la amargura y la desesperanza, están enraizadas en dolor y enredadas en soledad. Y las personas con dolor y soledad no necesitan señalamiento, ni arengas; necesitan amor. Necesitan probar lo que es ser acariciados con amabilidad.

Silvia Parque

Para un lado y para el otro

En México, hay historias recientes y terribles de tortura, cuasiesclavitud, desaparición forzada y muerte; ni hablar de la corrupción y la inequidad: tierra fértil para el horror.

Es el mismo México en el que sigue habiendo gente trabajadora, muestras de talento, y esfuerzos notables por dar apoyo a quien lo necesita.

No conviene dejar de ver para un lado, ni para el otro. Sin embargo, hay que tener conciencia del lugar social que ocupamos, antes de invitar a "ver lo bueno", para que la invitación no sea cínica ni desconsiderada; para que no sea una ola que calla la queja legítima.

Silvia Parque

jueves, 9 de abril de 2015

El psicólogo

A menudo, las personas no encuentran la ventaja de acudir con un especialista en comportamiento. Creo que en ámbitos como en el que me desenvuelvo, está relativamente aceptado y valorado, el trabajo de un psicoterapeuta y el de un psicoanalista, mientras que al "simple" -supuestamente simple- psicólogo "a secas", se le considera sustituible con artículos de revistas de divulgación o con la sección de psicología de un programa de televisión. No es así.

Silvia Parque

Las tortugas comiendo

Quito a las tortugas de lo que llamo "su comedero", hasta que dejan de comer. Hoy, como otras veces, han dejado unas cuantas de sus tiras de alimento; pero en cuanto las he pasado al acuario, una de ellas ha empezado a buscar entre las piedras del fondo, y parece que intenta comer. Tal vez busque calcio; pero como se ve desde fuera, es como un chiquillo que deja comida en el plato y luego va al refrigerador a ver qué encuentra.

Silvia Parque

¿Usted tiene un soplete en su cocina?

Me he aficionado a los videos de recetas de cocina. Así llegué a una entre muchas recetas para hacer pizza. Ésta ofrecía el resultado más similar al que podría obtenerse en un horno de piedra, pero al alcance de cualquiera, porque se usaría "lo que todo el mundo tiene en casa". Como el tipo usó un soplete, pensé *léase en tono irónico*: "sí, claro, lo que todo el mundo tiene..." Pero hoy he oído la receta para hacer un postre, y el cocinero también usó un soplete; como si tal cosa, sin advertencia. Dos recetas no son multitud; sin embargo, me llama la atención que el joven cocinero del postre no tiene utensilios sofisticados; no tiene, siquiera, todos los moldes que se le podrían ofrecer; y sí tiene un soplete.

¿Es más común de lo que creo?

Silvia Parque

miércoles, 8 de abril de 2015

Mi "fan page"

ESTA es mi página en Facebook: "Termina de escribir".

Silvia Parque

El aire

Tuve claro que me ha hecho falta aire desde que un otorrino me explicó cómo es que el tabique desviado afecta mi condición física. Después, conociendo técnicas de relajación, me di cuenta de lo importante que es respirar "bien".

Ahora que tengo un tiempo constipada, extraño poder inspirar profundamente.

Damos por sentado el aire. Podríamos apreciarlo más.

Silvia Parque

Permanecer en el puesto

Desde que estoy embarazada, me fijo más en cómo hablan las mamás con sus hijos. Tal vez porque estudié Psicología, puedo ver no solo lo que consiguen en el momento, sino lo que conseguirán a largo plazo.

Hace unos meses estuve en casa de una mujer con cuatro hijos. Mientras estábamos ocupadas, ocurrió que uno de sus adolescentes anunció que no haría algo que debía hacer. Su mamá tuvo que encargarse del asunto, mientras trataba de seguir en lo que ella y yo estábamos. La vi pasar de una petición amable, a una instrucción directa, un par de explicaciones, y finalmente, a exponer qué tendría que hacer el chico antes de abandonar la tarea que estaba evadiendo. Juzgando rápido podría parecer que simplemente, el jovencito se salió con la suya. Pero no es simple. No es fácil lidiar con un adolescente, y debió ser complicado atender la situación y atenderme a mí al mismo tiempo. Como yo lo veo: ella se mantuvo firme, y perdió el encuentro. No hubo un visto bueno para lo que iba a ser permitido, y por el tono de la interacción, puede suponerse que en otro momento habría una conversación al respecto. Para mí, lo que importa es que se mantuvo firme.

No podemos más de lo que podemos; se trata de no abandonar el puesto.

Silvia Parque

martes, 7 de abril de 2015

Dar algo más

Una vez llevé mi laptop a un lugar, a que le dieran servicio, y me la regresaron limpísima. Eran buenos en lo que hacían y el precio era justo, pero yo regresé varias veces -a otras cosas-, porque me habían dejado la máquina limpiecita. Dar ese "algo más" al cliente, puede ser provechoso. 

Silvia Parque

Remedio para los pies

Cuenta la leyenda que cuando yo era bebé, nada más me dormía en brazos de mi madrina. Luego se aclaraba que mi madrina me acunaba cuando yo ya había pasado por otros tantos pares de brazos; "ya te agarraba cansada", dice mi abuela.

Quién sabe si mi madrina tenía el toque especial que le hacía falta a mi sueño, o si el resultado era la suma de todos los intentos. Hoy lo he recordado porque me dolía mucho un pie, y después de haberlo puesto bajo el agua caliente, y de haberlo sobado con árnica, lo que funcionó es sentarme con las piernas extendidas y los pies en alto. Si se vuelve a ofrecer, empiezo por esto último.

Silvia Parque

Mujer de mediana edad busca empleo

Alguna vez hice entrevistas de selección de personal, y llegó a ocurrir que los candidatos fueran personas en un rango de edad del que se dice que ha perdido posibilidades en el mercado de trabajo; algunas eran mujeres de mediana edad, que buscaban empleo luego de un tiempo de no trabajar fuera de casa.

Entiendo que en muchas organizaciones puede primar la consigna de contratar personas con una edad entre X años y Y años, y que todos los que no entren en tal rango quedan "fuera de la jugada". Pero habrá organizaciones en las que no sea asi. Desde mi experiencia del lado de quien entrevista, puedo decir que si se trata de una mujer "no tan joven", que busca empleo, sobre todo después de varios años de "estar en casa", le convendría saber lo siguiente:

- El entrevistador esperará que la persona se vea como una profesional en su ramo. Asi como hay jóvenes muy jóvenes que buscan trabajo con jeans desgarrados, algunas mujeres maduras van a su entrevista, vestidas más como anfitrionas de un baby shower, que como licenciadas-en, técnicas-en, etc.

- Entre alguien que aprende muy rápido, y alguien que ya es capaz, es de esperarse que el empleador prefiera a quien ya es capaz. La actualización es vital. La persona debe, al menos, saber de qué se está hablando, y ofrecer alternativas si no cuenta con las competencias que se le piden.

- La actitud de quien llega, debe ser compatible con el ambiente que ya hay en el lugar de trabajo. Esto regresa al punto número 1: El empleador necesita a una secretaria, a una profesora, etc., no a una "mamá" -y mucho menos a una "suegra"-. Esto tiene que ver con los gestos, con el vocabulario y con las opiniones expresadas; pero difícilmente alguien podrá controlar sus gestos, vocabularios u opiniones, para parecer compatible con el ambiente. Lo mejor es que la persona realmente sea adaptativa, y que pueda estar relajada; se nota cuando es así.

Silvia Parque

lunes, 6 de abril de 2015

Cambio acompañado

Hay momentos críticos, cuando la persona está creciendo y curando las heridas de su historia personal, en los que es necesario hacer catarsis, expresar enojo, ajustar cuentas. Aunque parezca raro, las personas pueden ponerse más difíciles que nunca, justo a punto de estar mejor que nunca.

Sin embargo, el mundo no se detiene a esperar. Y los que aman a la persona en crisis, pueden tener paciencia y apoyar, pero esto tiene sus "asegunes". Por ejemplo, los hijos que no son adultos, no tienen por qué tener los recursos personales para anteponer la necesidad de papá o de mamá, a la suya. Y las personas mayores, que hicieron lo que pudieron como mamás o como papás, tampoco tienen por qué tener los recursos personales para comprender qué le pasa a ese hijo o hija al que nunca le faltó comida ni se le sacó sangre, y que hoy reniega de lo que hubo y de lo que no hubo. Fuera de la familia, parece que la cosa es más simple, pero no necesariamente; estar suspicaz o a la defensiva en el trabajo, a la larga no paga bien. 

Por eso hay que buscar un contexto seguro para el cambio: uno en el que se pueda derramar amargura, acidez o lo que haga falta, si hace falta; un guía o compañero de viaje, que nos pueda hacer ver que la mayoría de las cuentas por ajustar, cada persona ha de ajustarlas consigo misma, alguien que pueda dar herramientas para no ir disparando a todo el mundo cuando traemos la revolución por dentro.

Silvia Parque

Macondografía de Silvia Parque

Ayer, que ya era hoy en España, hubo fiestita de vanidad en esta casa, porque la Bitácora de Macondo publicó la Macondografía de Silvia Parque, o sea, de mí :D

La producción de "no soy Sylvia Plath" y sus blogs hermanos (De palabras y cosas así y Para antes de dormir), agradecen a Macondo su consideración y finas atenciones ;D

Silvia Parque

sábado, 4 de abril de 2015

Lo que cabía esperar

Cuando alguien me pregunta "¿cómo estás?", respondo que bien... o que estoy enorme, pero bien. Porque estoy muy bien, gracias a Dios; sin complicaciones. Mi niña crece conforme a lo esperado, y en sintonía: a mi cuerpo le pasa nada más que lo que cabía esperar. Así que estoy bien, pero en ese "bien", "lo que cabía esperar"es incómodo.

No es malestar -como si sentía en el primer trimestre-. La experiencia me deja "estar bien", y aunque sea por pura sugestión: el movimiento de mi bebé me da un gusto que cubre de amor lo difícil y vuelve el rato bonito. Es simplemente incómodo; no me gusta estar repitiéndolo, pero un blog personal es un buen espacio para la catarsis, así que he aquí esta entrada.

Ya estoy por encima de la comezón y los pequeños dolores; a la primera la mantengo a raya con aceite, y los segundos no me hacen ruido porque los he tenido mucho mayores. El protagonismo se lo lleva la pesadez. Hay momentos de la mañana y de la tarde-noche, en los que siento que es realmente difícil levantar cada pierna para dar un paso. Si estoy en la cama, cambiar de posición se siente como antes se sentía hacer ejercicio; antes, porque ahora hacer ejercicio es una prueba extrema de voluntad y resistencia.

Pienso que esto puede tener dos propósitos. Primero, las pequeñas vanidades ofendidas del inicio del tercer trimestre, se han ido lejos. Luego: así voy a estar contenta con parir.

Silvia Parque

viernes, 3 de abril de 2015

Cómo no dejar para después

Soy una experta en dejar las cosas para después, sea para más tarde, para mañana, o para un "luego" indeterminado que a menudo se pierde en el calendario. Ha sido un área en la que trabajo conmigo misma, y he podido distinguir disposiciones que me sirven:

1. Me propongo hacer "algo" en el día: solo una cosa. Puedo querer hacer varias cosas; de hecho puede ser necesario que haga varias cosas; pero me fijo la meta de hacer solamente "algo", y no más, porque con eso puedo. Parece muy poco, pero es mejor que nada. Sirve por dos cuestiones: protege mi sensación de competencia, y con ello, mi autoestima; pero sobre todo: al conseguir hacer "algo" -solo eso- durante varios días, hacer "ese algo" se convierte en un hábito, deja de ser necesario que me lo proponga, y puedo pasar a ocuparme de hacer otra cosa.

2. Comparto lo que voy a hacer y/o lo que quiero obtener. Es algo a lo que jamás me habría arriesgado antes, porque al no decirle a nadie qué quieres hacer u obtener, no tienes que pasar por la vergüenza, no solo de no haberlo obtenido, sino de no haberlo intentado. Decirle a un par de personas de confianza, que tengo intención de hacer esto o lo otro, me hace escucharme a mí misma y le da concreción a lo que podría quedarse como fantasía. Tienen que ser personas de confianza, apoyadoras; si no, sería contraproducente.

3. Sostengo una rutina ceñida a un horario que puede ser muy flexible, excepto con los puntos críticos del día. Por ejemplo, si me levanto tarde, es muy probable que el día no sea productivo. Si estoy cansada, me doy permiso de tomar una siesta; pero necesito levantarme a la misma hora de lunes a viernes, porque si no, me instalo en la vacación. Supongo que cada cual tendrá sus horas críticas, que es peligroso mover.

Hasta ahora, mis avances son lentos, pero seguros, y he aprendido que es mejor así, que tomar mucho ánimo y ser superefectiva dos días o dos meses, para luego volver a la postergación.

Silvia Parque

Comunicado sobre la consistencia de los alimentos

No me gusta el centro de los pepinos, porque no me gusta esa consistencia. La granada amarilla tampoco es lo mío, por la misma razón. Ni el pulpo ni el tiburón, al menos de la forma en que los he probado. Para mí, suave está bien, blando podría está bien; pero la blandura acuosa o chiclosa es desagradable.

Silvia Parque

No siempre el otro estará contento

Algunas personas sentimos ansiedad o angustia ante la expresión del afecto negativo de otra persona. Percibimos enojo o tristeza, y querríamos no percibirlo. Esta reticencia no es empatía ni compasión: no se trata de que quisiéramos que el otro no estuviera enojado o triste -aunque también puede que lo estemos queriendo-, sino de que quisiéramos no pasar por su enojo o su tristeza.

Es normal y cuerdo, por supuesto, no gustar de la cercanía de los afectos negativos. Pero si nos vinculamos con las personas, alguna vez habrá que convivir con estados de ánimo que no son agradables. Conviene saberlo, asumirlo y soportarlo; de no ser así, sentiremos la tentación de una de dos cosas que no terminan bien:

a) Exigir a la otra persona que no sienta lo que siente, o que no lo exprese, o que se apresure a recuperarse.
b) Tomar como misión el evitar o aliviar el sentimiento ajeno.

Silvia Parque

jueves, 2 de abril de 2015

Ejercicios de preparación al parto III

El mundo expectante esperaba por esto:

¡Ya no soy tan mala!

Sépase que hacer ejercicio con el cuerpo más pesado que nunca, me ha enseñado dos cosas sobre mí:

1. Un poco, un dejo, apenas casi nada pero sin duda: algo de envidia siento por la mujer con brazos delgados y muslos firmes que modela el ejercicio sin que su panza le reste flexibilidad.
2. Tengo dislexia respiratoria. No es con la primera rutina que me pasa, pero hasta ahora caigo en la cuenta de que en cada ejercicio, yo inspiraría cuando se indica expirar, y expiraría cuando se indica inspirar.

Silvia Parque

Lo que pasa

Casi cada día ocurre algo terrible en alguna parte del mundo; cada día se suma alguna evidencia de descompostura social a mi alrededor; no intentaría comentar cada una, ni resaltar lo que más me indigna o lo que más trasciende. A veces, comparto lo que me hace pensar algo de lo que pasa.

Hoy, luego de la muerte de 148 personas en una universidad de Kenia [AQUÍ una nota], me detengo a contemplar la diferencia entre el impacto de esta masacre, y la de otras. Dice Susana, en ESTA entrada, que en Europa no se presta atención a la difícil situación de los cristianos en Medio Oriente. Yo no sé qué es lo que haga la diferencia para volver a un "evento" foco de atención. Muchos medios de noticias han dado a conocer lo que pasó en esta universidad keniana, pero la respuesta de la gente no es ni de lejos la que he visto ante otras atrocidades. Luego pienso que las reacciones multitudinarias tienen tanto de espectáculo, tanto de implicación meramente sensible, que quién sabe si serán deseables...

Silvia Parque

Vacaciones de primavera

Cuando estaba en segundo de primaria, le pregunté a mi maestra porqué teníamos vacaciones de "semana santa", si la educación pública debía ser laica. Me respondió que así las llamaba la gente, pero que no eran de "semana santa" sino de primavera; enseguida me mostró su cuaderno -¿o era una carpeta?-, donde programaba las actividades. Había una cuadrícula que transformaba la hoja en calendario, y en los días que correspondían a las semanas de vacaciones, un bonito dibujo coloreado llevaba la leyenda: "vacaciones de primavera". No recuerdo si me aclaró que las de diciembre eran vacaciones "de invierno", no de "navidad"; pero lo entendí.

Silvia Parque

miércoles, 1 de abril de 2015

Ayudar a encontrar

Todos los días, absolutamente todos, el muro de Facebook y mi timeline en Twitter, me muestran personas desaparecidas o extraviadas, sobre todo, jovencitas, niños y niñas. La cantidad es increíble. Pocas veces comparto los carteles de "se busca" o "ayúdanos a encontrarlo"; lo hago cuando algo me vincula a ese caso particular (a veces, simplemente la expresión de la persona en la foto). Me digo que no lo hago porque son muchos, uno tras otro, y luego siento un dejo de culpa porque si yo lo necesitara, me gustaría que todo el mundo se uniera a buscar.

Me pregunto si seremos capaces de retener esos rostros en la memoria para reconocerlos si los vemos...

Silvia Parque

Los ejemplos y la inspiración

A mí me vienen muy bien los ejemplos, los modelos a modo de inspiración.

Parte importante de la madurez consiste en asumir una identidad propia, por la que nos encaminamos a ser más como querríamos ser, a partir de lo que somos. Pero esto es compatible con descubrir qué de "lo bueno" que hay en otros, resulta deseable para nosotros. No es querer lo que pertenece a alguien más, sino querer el equivalente que cabe en nuestra vida; lo que nos corresponde, dirían los metafísicos "por derecho de conciencia". 

Cuando estás estudiando y vas a congresos u oyes conferencias, se te despierta un deseo por conocer más de algún ámbito de tu carrera. La gente que pasea por centros comerciales, viendo ropa y zapatos, eventualmente querrá alguna prenda. Para eso hacen anuncios comerciales: es como ver el menú de un restaurante. Del mismo modo, se puede ver a la gente y se pueden elegir ambientes donde hay más personas del tipo de que nos viene bien, del que resulta ejemplar por alguna característica -nadie es perfecto-, del que inspira por algún motivo.

Silvia Parque

Dejar a los hombres ser hombres en paz

Yo creo que una mujer heterosexual quiere un hombre. No estoy diciendo que viva queriendo un hombre: que viva para eso; sino que se siente atraída por los hombres, y comúnmente, quiere tener una pareja que sea eso: un hombre. Sin embargo, a veces no queremos la hombría. Nos atrae la diferencia respecto a nosotras, y luego, a algunas, o a veces, se nos complica lidiar con ella.

Afortunadamente, hay hombres para todos los gustos: yo no me veo compartiendo espacio con un tipo que grita, o que se apasiona hasta el tuétano con un partido de fútbol. Tampoco creo que haya que pasar por alto, ni vulgaridades ni desconsideraciones, porque a la criatura de treinta años, nadie le enseñó que vivía en la civilización. Una mujer heterosexual quiere un hombre: no un adolescente -usualmente-, ni un troglodita. Pero luego de observar una amplia gama de ejemplares masculinos, la mayoría personas de bien y con buena educación, me doy cuenta de que en realidad tienen una tendencia, por ejemplo, a la brusquedad y a la acción. Esto se expresa de diferentes formas, según el modo de ser del hombre en cuestión; pero suele asociarse con necesidad de resolver y con irritabilidad.

Como sabemos que el ser humano, hombre o mujer, puede controlar su temperamento y moldear su carácter, incluso en la edad adulta, a menudo, explícita o implícitamente señalamos, criticamos o pedimos al hombre que cambie su "modo de ser masculino". Sin embargo, si queremos un hombre, habría que quererlo con la hombría que trae consigo.

Silvia Parque