martes, 14 de agosto de 2018

Pequeñas cosas buenas

Tengo un cliente a quien le corrijo textos que usa en su trabajo. Su actividad laboral es completamente ajena a la mía, por lo cual, no tengo idea de gran parte de lo que está hablando -de lo que escribe, pues-. Eso hace muy entretenida mi labor.

Normalmente corrijo tesis, algunas veces otro tipo de trabajos académicos, así que: recibo el texto, acordamos una fecha, me organizo para trabajar, hago lo que corresponde y entonces, en la fecha acordada, envío el texto corregido. Este cliente, sin embargo, me manda textos cortos, a veces varios textos muy breves en un solo día. Y es evidente que los necesita en ese momento o al menos ese día.

Antes, me avisaba por WA cuando me había enviado algo. Ahora, como mi teléfono tiene complicaciones con la batería, mantengo el correo de trabajo abierto la mayor parte del tiempo para estar pendiente por si recibo algo suyo. Pero a veces no estoy en la computadora: qué se le va a hacer.

Esta tarde, B y yo fuimos a la ciudad a comprar sus uniformes para el kinder. Cumplida la misión, nos detuvimos en una nevería. Regresando a la casa, prendí mi teléfono: hacía apenas un par de minutos que este cliente me había enviado algo. Me ocupé.

Y esa es la historia. Llegar y que apenas me acabara de enviar algo -no haberlo hecho esperar- me parece como ganar un premiecito en los boletos de lotería instantánea :)

Silvia Parque

lunes, 13 de agosto de 2018

Comentarios perdidos

Hoy encontré comentarios perdidos y olvidados.

Frecuentemente voy a una o varias publicaciones viejas y las comparto en Twitter o Facebook. Como ya me había pasado encontrar algún comentario no visto de los primeros tiempos del blog, hoy cuando me topé con uno, me puse a buscar yendo hacia atrás en la lista de publicaciones. Y que veo otro y otro y otro... no sé cuántos. Una pena. Revisé el año 2012, quién sabe cómo esté el 2011. Había de Inma, a quien ahora extraño, de Susana, de Taty y del papá de B... varios del papá de B, que en esos años decía que sí me leía y que a veces comentaba, mientras yo por dentro pensaba "un comentario que hiciste alguna vez". Y pues no, sí fueron varios.

No entiendo cómo pasó...

No hago drama, es nada más que me importan los comentarios.

Silvia Parque

domingo, 12 de agosto de 2018

Mensaje de las emociones y los sentimientos

Los sentimientos y las emociones tienen mucho que decirnos. Creo que los que catalogamos como "negativos" son los que nos dicen cosas más interesantes. Y creo que, cuando no podemos distinguir de qué sentimientos se trata, nos dicen justo lo que necesitamos saber.

Hoy le decía a una amiga que hice tal cosa y me sentí "rara". Entonces recordé que me sentí así de "rara" en otra ocasión en el día. Pude ver lo que hubo de común en esos momentos y entendí qué me pasa. Creo que puedo moverme de esa posición porque no me conviene; pero aunque no pudiera moverme de ahí ahora mismo, es importante distinguir qué nos pasa.

Silvia Parque

sábado, 11 de agosto de 2018

Los niños del kinder

Este es el penúltimo fin de semana sin escuela en esta familia. El siguiente fin de semana estaremos a punto del primer día de B en preescolar.

Comparto la siguiente conversación, que ya fue la segunda sobre el tema:

- ¿Los niños del kinder no me van a pisar?
- No.
- ¿Nada más me van a decir "hola" con la mano?
- Sí. ¿Y tú qué les vas a decir?
- "Hola, soy B".

La primera vez que preguntó si la pisarían, le expliqué que no, le dije que podía acercarse y decir: "Hola, soy B". No sé por qué rayos se le ocurre que podrían pisarla, pero temo que tenga que ver con la experiencia que tuvo cuando iba a otra casa a que la cuidaran.

Silvia Parque

viernes, 10 de agosto de 2018

Estufa de juguete

Hace meses le hice una estufa a B con una caja de cartón. No tardó en "intervenirla". Ya era muy sencilla, así que no había modo de que la echara a perder... Jugó con ella más por invitación mía que por otra cosa; la dejó pronto: podía cocinar y hornear todo el día, pero no en su estufa.

Estando en la casa donde vivimos ahora, con menos espacio del que habitábamos, decidí regresar la caja a su destino de contenedor. Sin embargo, B la descubrió y la reclamó. Como el "área de juguetes" está llena, se me ocurrió ponerla junto a la estufa verdadera, confiando en que podría arreglármelas para que B no jugara ahí cuando dicha estufa verdadera estuviera encendida. No fue difícil porque de nuevo le hizo poco caso: ocasionalmente metía y sacaba algo del "horno", nada más. Hasta hace unos días, que empezó a subirse a ella, con el riesgo de vencerla y caerse. Sumando a esto, que mi idea de colocarla donde se cocina de verdad ha hecho que tenga salpicaduras de aceite -parecen de aceite-, estaba planeando desaparecerla en cuanto pasara una temporadita siendo ignorada. 

Hoy B estaba examinándola y preguntó: "¿Cómo se prende?" Le mostré, moviendo mis dedos como si girara la perilla dibujada. Parecía que tenía un juguete nuevo. Estuvo ahí un buen rato, metida en su asunto y volvió a ella varias veces.

La estufa de juguete se queda.

Silvia Parque

jueves, 9 de agosto de 2018

Soñé que descuidaba a mi sobrino y él tomaba medicina

Tuve un sueño hace una noches:

Yo estaba con mi abuela y uno de mis sobrinos que tiene poco más de un año; creo que en el sueño apareció como de nueve meses. Había una caja de cartón, como de zapatos, con cosas variadas, incluyendo algunas cajitas de medicinas. Mi abuela dijo que había que quitar las medicinas y algo más de ahí porque el niño podía cogerlo. Yo dije con otras palabras, que ya las quitaría al rato, que el niño no se estaba interesando... No recuerdo las palabras exactas pero sí recuerdo haber usado ese tono de "qué exagerada eres, no pasa nada". Entonces: volteo a otro lado, vuelvo a mirar al niño y hay cápsulas tiradas a su alrededor, tiene cápsulas en la mano y en la boca. Meto mi mano en su boca y saco una, dos, tres, cuatro, cinco cápsulas, pero hay una más, ya masticada, "abierta": se ha tragado el contenido. Pienso en hacer como si nada hubiera pasado, pero no están las cajitas de las cápsulas y las carteritas de aluminio de donde las ha tomado no dicen nada: así que no sé qué ha tomado: no sé si es terrible o nada más malo. Calculo cuánta intoxicación puede haber y me preocupo. Ya no voy a ir al cine.

Ahí desperté.

El desasosiego me duró horas y hace un momento me acordé.

Declaro en mi defensa que en la vida real por supuesto que no consideraría hacer como si nada hubiera pasado y en lo último que pensaría sería en si voy a ir o no al cine.

Silvia Parque

Despenalización del aborto

Sigo en Twitter el asunto de la despenalización del aborto en Argentina. Es una cuestión de esas en las que me parecen equivocadas muchas de las razones y los modos de aquí y de allá.

Sé que las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y eso incluye el derecho a decidir abortar. La lucha por el reconocimiento de ese derecho no puede ser menos que una "lucha" y por eso entiendo que hay coraje -hay mujeres muriendo- y hay hartazgo por parte de muchas mujeres y colectivos de mujeres que han decidido no explicar más: no tienen por qué ser educadoras de personas adultas que se sitúan como opositoras, a veces como opresoras o agresoras y casi nunca con disposición de aprender. Pero creo que hay mucho que explicar, que es necesario educar y quienes tienen mayores recursos son quienes están en posibilidad de hacerlo. Me refiero a recursos de conocimiento, a una perspectiva que permite una visión amplia, a haber pasado por un proceso de deconstrucción o análisis o empoderamiento -yo qué sé- que permite observar cómo opera lo que llamamos "patriarcado" o al menos cómo opera lo que llamamos "machismo". Claro que no estoy diciendo que nadie en particular tenga que hacerlo o debiera hacerlo. Solo digo que sería bueno comunicarnos y eso es casi imposible partiendo de burlarnos de la ignorancia o incapacidad del otro. Que la burla también puede ser autodefensa: pues sí.

Decirle a una persona "pro-vida" que si no está de acuerdo con el aborto, no aborte e insistir en que despenalizar el aborto -legalizarlo, volver accesible el aborto seguro, etc.- no obliga a nadie a abortar no sirve, considerando que son personas convencidas de que se están matando bebés y/o que las leyes deben reflejar lo que piensan que Dios manda. Habrá personas "pro-vida" que solo quieran sentir que los demás viven como ellos dictan; pero hay otras simplemente convencidas de lo que menciono: que el aborto es matar a un bebé y/o que las leyes deben reflejar lo que Dios manda, de lo cual están enterados. Y al parecer, no logramos explicar por qué ni una cosa ni la otra. Esta difícil cuando hay un nivel paupérrimo de conocimientos, razonamiento lógico y comprensión lectora, al menos en México. Además, la gente se pone necia. Pero ¿si lo que pasa también es que no hemos sabido explicarnos? Esta pregunta me ronda en más de un tema: debe ser mi vocación docente. No quiero caer en algo que en el fondo sea que las mujeres a quienes se les niega un derecho además tienen la culpa de que se les niegue. No lo veo así. Pero, ¿si lográramos explicarnos?

Esa marea verde que me emociona y por la que apuesto, no es mayoría todavía y aunque lo fuera: no son pocos los que piensan que el aborto es un crimen abominable: ellos están ahí y decir que hay que escucharlos queda muy mal porque forman parte de los grupos favorecidos que no solo siempre son escuchados sino que silencian a los demás; pero, podemos no ser como ellos y sí escuchar para intentar conversar. Igual no con esos legisladores que no hacen la tarea de investigar lo que van a votar, igual no con los líderes de organizaciones que literalmente callan la boca de quienes les enfrentan; pero sí con los demás: son familia, son vecinos, son personal de salud, son trabajadores de la educación. ¿Y si hubiera algo que aprender o valorar de su postura? Yo valoro la visión de la vida como algo que merece un respeto excepcional. Creo que es claro que no estoy con ese argumento de "salvar las dos vidas"; pero sí creo que un cigoto, un embrión y un feto no son "cualquier cosa", así que tan a favor como estoy del derecho al aborto seguro, estoy también a favor de no banalizar el aborto. Las personas tienen derecho a juzgar que el aborto y lo que se aborta es cualquier cosa, pero creo que como sociedad hacemos bien en no creer que es cualquier cosa, en cuestionarnos sobre el límite de semanas de embarazo para abortar, en el acceso de las niñas al aborto, etc. No digo que quienes pelean por este derecho estén banalizando, tampoco digo que no estén en su derecho de banalizar; digo que es legítimo temer esa banalización e intentar que no se banalice. 

Hasta aquí esta publicación, pero aprovechando el viaje, repito lo que ya habré dicho en algún otro lado: ni la violación, ni la pobreza extrema, ni malformaciones graves en el producto, ni peligro para la salud de la mujer, ni ninguna otra cosa debería ser un motivo para "permitir" el aborto. La mujer no debe necesitar permiso para decidir sobre su vida y sobre su cuerpo. El derecho al aborto debe derivar de la autonomía de la mujer. 

Silvia Parque

martes, 7 de agosto de 2018

No querer

Un día tienes que poner punto final a los intentos de algo que no sale. AQUÍ hablo de abandonar la tesis. En esa publicación, Macondo comentó: "Las cosas son como son, no como se supone que tienen que ser. Es conveniente reunirse con uno mismo de vez en cuando para ver si estamos en el camino que queremos y podemos estar".

A mí me parece bien difícil "finiquitar" un asunto cuando no se han agotado totalmente los recursos o las posibilidades de que salga adelante. Soy malísima para iniciar cosas y abandono muchas de las que inicio en la primera parte del camino, pero no las abandono en mi mente: en mi mente siguen apareciendo como algo que podría ser -no que pudo ser-. Y pesan.

Lo más difícil de "finiquitar" en mi vida ha sido mi matrimonio. He tardado años en terminar-de-terminar. ¿Cómo, con toda esa historia? ¿Y si intentara más así o menos de la otra manera? Habría sido mucho más conveniente terminar cuando todo se descompuso, pero entonces no habría nuestra hija. Habría sido mucho más práctico terminar cuando era evidente que ya no nos moveríamos de nuestras posturas de "esto quiero, esto puedo, esto soy"; pero ya que no lo hicimos, rescaté haberme dado la certeza de agotar mis recursos y las posibilidades de que eso saliera adelante. Así iba yo por la vida hasta hace poco, cuando noté algo terrible. Creo que lo había notado antes, pero no de esta manera tan impactante:

Lo crucial nunca fue no poder. No podía, no podía y no podía, pero seguía intentándolo. Un día, ya no quise. Otro día, incluso, supe que podría poder, pero ya no quería. Me dolió el alma, otra vez. Y nada: "que las cosas son como son, no como se supone que tienen que ser".

Silvia Parque

lunes, 6 de agosto de 2018

En la cama

Llego a la casa cuando B está a punto de quedarse dormida. Sé que si entro a la recámara interrumpiré el proceso: tardará más en dormirse; pero no voy a dejar de pasar a saludarla, decir buenas noches, darle un beso y desearle que descanse. "Te voy a dar muchos abrazos", me dice y cumple su palabra. Se enrolla en mí; pone su cara en mi cara. La beso en la frente, en las mejillas. Me jala hacia ella. Me cuenta "el libro de Andrea". De pronto estoy en un ángulo que me hace ver su rostro igual al que yo tenía de niña: idéntico.

Nos amamos.

Silvia Parque

domingo, 5 de agosto de 2018

No creas nada

He comenzado a publicar en el portal No creas nada. Me emociona porque pagan por visitas. Estamos hablando de tener miles de visitas para generar un pequeño ingreso, pero todo es posible y para mí es importante obtener dinero de lo que me gusta hacer.

"¿Qué es el ciclo de la violencia?" es mi primer artículo ahí. Los invito a pasar, leer, comentar, compartir :)

Silvia Parque

sábado, 4 de agosto de 2018

Corre que te alcanzo

B hace relatos. Lindos relatos. Interesantes de verdad.

Los va formando:

La primera versión parece más que suficiente para una niña de tres años; en la segunda, agrega elementos; en la tercera, extiende la historia, a veces cambia algún detalle...

Cuando intenté enseñarle que no todo lo que leíamos y contábamos eran "cuentos", no pareció importarle; pero dejó de pedirme "cuéntame un cuento". Empezó a usar "libro". "Cuéntame un libro", "léeme un libro de los que tienes en tu boca". "Te voy a contar un libro", dice ahora.

Silvia Parque

jueves, 2 de agosto de 2018

Desastritos

No hay tazas en mi casa porque las he quebrado todas. Ahora tomo café en uno de esos vasos que son primos de los tarros, que suelen usarse para los capuccinos. Por otro lado, el piso de mi estudio está manchado porque ayer tiré el café -así murió la última taza- y apenas detuve el desparrame del líquido, pero no limpié como era necesario. 

Cualquiera pensaría que la pequeña habitante de tres años es la culpable de los desastres domésticos; pero no -aunque hace su parte-.

Silvia Parque

miércoles, 1 de agosto de 2018

No, señor

En los últimos meses he cambiado la forma en que me relaciono con los hombres. En un lapso de tiempo relativamente breve, con al menos tres hombres que tuvieron su importancia en mi historia, ocurrieron incidentes o la evolución de la relación llevó a una revelación y me encontré quitándome de donde estaba.

Así que ahora:

  • No acepto el mansplaining. Si parezco brusca atajándolo, no me importa.
  • No acepto un trato condescendiente. Puedo despedirme con besos de quien me ha tratado de modo condescendiente, pero no habrá más cercanía en la relación. Esto incluye halagos o cumplidos en los que el otro está evaluándome.
  • No me coloco en la casilla donde un hombre supone que debo estar. Al parecer, quien te coloca en una casilla cree que puede acomodarte ahí como le parezca: más allá, más acá, mejor menos del otro lado...
  • No acepto que un hombre ocupe el espacio que me corresponde en el transporte público. Es mi pequeña guerra personal y celebro cada victoria. No me desgasta, no me enojo.

Los primeros tres "no", no me los propuse. Fue sucediendo. Fui cambiando, supongo, y un día pasó algo que me llevó a decir "bye". Así que no es una lista que me proponga cumplir, es algo que se volvió de esa manera. El cuarto "no" sí es algo que decidí; me gustó la primera experiencia de apropiarme de mi espacio y continué. Ahora es una cuestión también de dar ejemplo a mi hija.

Silvia Parque

martes, 31 de julio de 2018

Comunicación vía internet

Empiezo a chatear con una persona que me pide información sobre mis servicios profesionales, pasada la medianoche. La primera conversación con mi último cliente también fue como a esta hora. No es raro. A veces mis clientes necesitan que les resuelva una duda entrada la noche o tempranito en la mañana. Por mí está bien; no me interrumpe ni nada... frecuentemente son mis horas de trabajo. Es nada más que estaba pensando cuánto ha cambiado el mundo. Hay clientes a los que nunca veo; con algunos ni siquiera hablo por teléfono. Antes no hubiera sido posible.

Silvia Parque

lunes, 30 de julio de 2018

Caminito de la escuela

Hemos guardado la plastilina de B porque ha hecho que lleve las uñas negras durante más de un mes y ahora falta menos de un mes para que entre a la escuela. Mañana iremos a comprar masa moldeable que no ensucia ni de lejos como la plastilina. Vamos primero a la tienda de uniformes escolares; luego por la masa. Una de sus tías le ha comprado zapatos negros y tennis blancos. Mi mamá le trajo ayer una mochila pequeña; tiene dos más grandes. Necesitará recipientes para su colación. Tal vez es mejor que sea solo su papá quien la lleve los primeros días...

Silvia Parque

miércoles, 25 de julio de 2018

No dar vergüenza a los hijos

Creo que está escrito que los papás y las mamás un día avergoncemos a nuestros hijos. Habrá familias en donde no pasa nunca; pero es normal que un día los adolescentes se avergüencen del corte de cabello de la mamá o de los chiste malos que cuenta el papá. Luego ellos avergonzarán a sus propios hijos. Lo que no debería pasar es que vean a un papá borracho hacer un espectáculo en la calle o a una mamá rogando a un hombre que se quede a costa de lo que sea. Tal vez les toque ver cómo los ahorros familiares se van en la compostura de un coche que no tiene arreglo o tengan que salir de la casa en que han vivido porque se perdió en un mal negocio. Ni modo. Pero no deberían pasar por saber que sus papás han robado o estafado.

Silvia Parque

martes, 24 de julio de 2018

Acoso escolar

Estoy escribiendo un artículo sobre acoso escolar y lo que encuentro es terrible. Con eso en mente, solo pasé a declarar que:

Como sociedad, no estamos a favor de las generaciones jóvenes. Nos parecerán tiernos los bebés, pero no mucho más. No cuidamos a niñas, niños y adolescentes como lo necesitan. Como sociedad, no los amamos.

Silvia Parque

domingo, 22 de julio de 2018

Fruto

Estoy revolucionando. Siento como si algo "me naciera" por dentro y no estoy embarazada.

Hay una entrevista en la que Guillermo del Toro dice algo que se me quedó grabado: dice con otras palabras que pasamos los primeros cuarenta años de nuestra vida tratando de recrear lo que hubo en nuestra niñez, tratando de arreglárnoslas con lo que nos rompieron, perdimos y nos faltó, componiéndonos en los dos sentidos básicos de la palabra -arreglar lo descompuesto y formar-. En realidad creo que no dice eso, pero dice algo que yo tomé y convertí en esta idea; no sé qué es suyo y qué es mío. El caso es que dice que pasamos los primeros cuarenta años en eso; luego estamos en condiciones de hacer algo con la persona en que nos convertimos. Yo tengo 37. Creo que estoy madurando, en el sentido vegetal; pasé un tiempo viendo cómo no era más una flor y de pronto me doy cuenta de que estoy por ser el fruto de mí misma.

En el último servicio religioso al que asistí, el predicador habló acerca de dar fruto. No puedes ser un cristiano durante años y no haber cambiado en la dirección del "ser cristiano". Justo antes había buscado al Pastor de la congregación a la que acudía en Querétaro y me habló sobre echar raíces en donde eligiera estar. Decidí estar en mí.

Silvia Parque

jueves, 19 de julio de 2018

Asusto a mi hija

Asusto a mi hija. No con frecuencia, según creo. Obviamente no a propósito. Su padre no es perfecto, pero nunca la asusta... 

Me había pasado leyéndole libros o contándole historias. Repito que no con frecuencia; más bien pocas veces, creo yo... pero memorables.

El fin de semana ante-anterior, la dejé acostada para ir a ver el capítulo nuevo de la serie de Luis Miguel. Normalmente espero a que se quede dormida, pero yo quería ver el capítulo, así que me fui al estudio, me instalé y lo puse. Creo que iba como a la mitad cuando apareció la criatura. Dejé que se quedara por ahí, pero se asomaba a la pantalla a cada rato y supuse que la cosa se pondría fea con Luisito Rey, así que pausé la reproducción y le dije que ella no podía seguir viendo porque ese señor se iba a convertir en monstruo.

Pensé que era una figura retórica aceptable.

Jugamos a ser monstruos. Hacemos como monstruos. Cuando me desespero y me pongo en plan mamá neurótica o histérica, digo que me convertí en monstruo. Pero se asustó de verdad.

Silvia Parque

domingo, 15 de julio de 2018

La bisabuela

Ayer nos quedamos a dormir en casa de mi abuela. Entre ayer y hoy, ella le hizo caballito a mi niña, le enseñó a aventarse en la cama como si en la cama hubiera agua, la invitó a nadar en el agua imaginaria, le mostró cómo jugar al tren, le siguió la corriente con su espectáculo de no quererse bañar y bailó con ella. Así ha ido siendo las últimas veces que la hemos visto; la veo disfrutar cada vez más el momento y hoy francamente estoy encantada porque la recordé haciéndome feliz. 

Mis recuerdos de cuando era niña son, digamos, complicados. Pero hoy ocurrió algo que operó como un switch para iluminar mi historia. Mi hija siempre quiere verse en un espejo grande que es parte de un mueble en el que hay fotos en portarretratos. Tengo que decirle varias -muchas- veces que los deje en paz, que deben quedarse ahí, que se quiebran -ya tenemos experiencia en eso-. Pero hoy mi abuela los quitó para que la niña acabara de apropiarse del espacio. Esa fue la abuela con la que crecí: una mujer dándonos prioridad: haciéndonos felices.  

Podría dejar este post en presumir que mi hija tiene una bisabuela de ensueño o podría ahondar en la inesperada visión de mí misma -de ella conmigo- que tuve al verlas; pero quiero enfocar algo crucial: 

Hace no mucho fue por primera vez con un geriatra. El médico la comprendió totalmente y le dio un tratamiento que le devolvió la calidad de vida. Doy gracias a Dios por él y por su trabajo. Hay que buscar hasta encontrar la atención médica adecuada para estar lo mejor que se pueda.

Silvia Parque

viernes, 13 de julio de 2018

Estudiantes

Hoy se graduó la generación a la que pertenecen los 43 estudiantes de la Normal de Ayotizinapa a quienes desaparecieron. He visto tweets mencionándolo a lo largo del día y no pensé escribir sobre eso, pero ahora veo que hace unas horas estuvieron disparando a estudiantes en Nicaragua.

La semana pasada fui a la graduación de bachilleres de uno de mis primos. Estuve lagrimeando todo el evento, acordándome de tener diecisiete años. Cuando me gradué me sentía herida porque mi novio me había dejado, tenía rato liada con el papá de B, todavía no sabía que estudiaría Psicología. Tuve otra vez la fantasía de viajar en el tiempo para aconsejarme...

Nuestro querido graduado se veía hermoso; pero, en realidad, todos se veían hermosos. ¡Tan frescos! Tan seguros de que la vida está con ellos. Porque la vida está con ellos. Y nadie, nunca, jamás debería lastimarlos. Nadie debería entorpecer su camino hacia lo que están llamados a hacer, hacia las personas que están llamadas a ser; no disparándoles, no sacándolos de vivir.

Silvia Parque

jueves, 12 de julio de 2018

Personas difíciles

Todos tenemos una herida en lo profundo de nuestro ser; lo que hacemos con ella es mucho de lo que somos. Tal vez por eso, cada historia de vida es realmente interesante, hasta la de la persona más aburrida.

Conforme fui capaz de ver más allá de mí misma pude darme cuenta de que los demás adolecen de lo suyo. Unos lo llevan mejor que otros, pero cada cual tiene asuntos que le estorban, le complican, le hacen hacer de un modo que no es el que quisiera o simplemente le duelen, al menos durante temporadas.

Dicho lo anterior, de todas formas creo que habemos personas complicadas que adolecemos singularmente, como si adoleciéramos no de "algo" sino del ser, tal vez con más daño por la herida original, quién sabe... Dependiendo del carácter y de las elecciones que hagamos podemos ser más o menos difíciles para el resto del mundo, pero siempre somos difíciles para nosotras mismas. Un día lo aceptas y aprendes a llevarte bien con eso, como quien tiene diabetes o algo así.

Silvia Parque

lunes, 9 de julio de 2018

Nota sobre el día de hoy

Estoy atorada con el artículo que escribo y no parece que la crema de avellana esté resolviéndolo. Pretendía terminarlo el sábado o el domingo, pero después de trabajar en él prácticamente todo el día de hoy, todavía le falta para estar listo. Atorada, pues. Y como siempre en estos casos, la casa es un desastre. Pero me siento bien y llueve.

Silvia Parque

domingo, 8 de julio de 2018

Haciendo limpia

Siempre me ha gustado "hacer limpia" de objetos: sacar cualquier cosa que ya no use o ya no quiera usar.  Me causa una satisfacción que asocio con la ligereza y por eso lo hago fácil y regularmente... excepto con el material para mis proyectos manuales: puedo acumular un montón de cajas, papeles, tapas, tubos, etc., durante años; los ordeno y depuro, pero me cuesta dejarlos ir porque me cuesta aceptar que en toda una temporada no tendré tiempo o energía para convertir ese pedazo de madera en un cochecito -por ejemplo-. En cambio, hoy tiraré a la basura uno de mis tres pares de zapatos sin ningún problema -se han hecho grandes y se han roto-. Yo no podría con algunos clósets de mujer que he visto. Más ropa o zapatos de los que necesito me causarían ruido mental, al menos en este momento de mi vida. 

Hace no mucho vi algunos videos sobre el método konmari para ordenar la casa y de ahí tomé la pregunta "¿me hace feliz?" para decidir si algo se queda o se va. Eso agiliza en gran medida el trámite mental.

Hoy empecé a hacerlo con "cosas" no materiales y se siente realmente bien. Hay que ser más cuidadosos porque no todo está ahí para dar felicidad; pero la esencia de la cuestión es reconocer si algo está enriqueciendo o haciendo bien; si no, habría que ver porqué sigue estando; si de plano empobrece o hace mal: se le da las gracias y adiós.

Silvia Parque

sábado, 7 de julio de 2018

Mi estrella

A veces se hace presente el hecho de que no tengo idea de cómo haré o haremos para sacar adelante el proyecto en el que tengo puesto el corazón. A veces me siento sola. A veces me queda muy claro y muy de frente que la riego en cosas importantes. Pasa a veces; pero suele pasar todo junto. Sin embargo, ahí está ella, siendo un sol, haciendo que todo valga la pena.




Silvia Parque

viernes, 6 de julio de 2018

Percepción

Hace varios días me compré una pantaletita café porque le va bien a una falda que me compró una amiga. Cuando la lavé y la tendí, percibí un relieve en la tela, formando flores; un gusto. Ahora que ya vi, lo noto siempre. Así como cuando me doy cuenta de que una palabra en una canción es diferente a la palabra que yo percibía: si ya me di cuenta, siempre oigo la palabra que sí es. También, con algunos platillos, prefiero no pensar en que llevan tal o cual ingrediente que no me gusta, porque si estoy pensando en el ingrediente, empiezo a percibirlo. Tal vez esto último sea pura idea; pero al final casi todo es, sobre todo, ideas.

Silvia Parque

martes, 3 de julio de 2018

El cambio

Para muchos de quienes estamos contentos con el triunfo de López Obrador en las elecciones del domingo, el siguiente fragmento de su primer discurso es muy importante:
El Estado dejará de ser un comité al servicio de una minoría y representará a todos los mexicanos: a ricos y pobres; a pobladores del campo y de la ciudad; a migrantes, a creyentes y no creyentes, a seres humanos de todas las corrientes de pensamiento y de todas las preferencias sexuales.
Escucharemos a todos, atenderemos a todos, respetaremos a todos, pero daremos preferencia a los más humildes y olvidados; en especial, a los pueblos indígenas de México. Por el bien de todos, primero los pobres.
Es un movimiento de las posiciones de poder que abre camino a quienes históricamente han sido oprimidos.

En esta alternancia, el "sitio" de las mujeres no podía ser el mismo. La esposa del futuro presidente declaró desde la campaña que no está dispuesta a asumir el rol de primera dama. El gabinete que se ha dado a conocer estará integrado por la misma cantidad de hombres y de mujeres. La próxima legislatura será la que tenga mayor cantidad de diputadas y senadoras en la Historia de México. Se lo he dicho a mi hija, que no mostró mucho interés hasta que lo convertí en historia de familia:

- Cuando la bisabuela era niña, las mujeres no podían votar. Yo sí puedo. Tú vas a poder hacer lo que quieras.
- ¿Por qué la mujeres no podían votar?

Silvia Parque

lunes, 2 de julio de 2018

Ganó AMLO

Ayer, millones de mexicanos salimos a votar. Hoy al teminar este textito, siendo las 19:55 horas (tiempo del centro), se había capturado el 90.57% de las actas y el candidato ganador tenía el 52.95% de los votos, bien lejos del segundo lugar, que tiene 22.51%

Andrés Manuel López Obrador es el virtual presidente electo de México.

Quisiera escribir muchas cosas, pero me estoy dando tiempo de leer a personas que expresan mejor que yo lo que está pasando en este país y que incluso expresan mejor que yo lo que pienso y siento. Además justo estos días tengo mucho trabajo y sobre estos temas no puedo escribir rápido. Se me olvidó que soy de las flojas que quieren todo regalado y otra vez me toca trabajar también en la noche.

Solo diré dos cosas:

1) Estoy muy feliz, verdaderamente emocionada y esperanzada. Nunca he creído en AMLO como "el mesías"; creo que en Morena -el partido por el que voté en todas las opciones- se puede confiar tanto como en cualquiera de los otros "partidos políticos" y estoy muy pendiente de cómo queda situado el PES -el partido "aliado" a Morena, al que se ha llamado "de la derecha ultraconservadora"-.

2) Si las campañas electorales fueron el espacio perfecto para hacer explícito el profundo clasismo imperante, la penosa ignorancia generalizada sobre temas sociopolíticos [todo lo que huela a justicia social es comunismo y los comunistas comen niños] y la dificultad hasta la incapacidad de mirar al otro y considerar sus razones, a esta temporadita post-resultado electoral no le faltan expresiones ni de una cosa ni de otra.

P.D. La "izquierda" debería dar un premio, beca incluida, a quienes somos la única "chaira" o el único "chairo" de la familia. Ya ven que ellos reparten el dinero de los que sí trabajan a los que solo nos quejamos XD

Silvia Parque

jueves, 28 de junio de 2018

Gracias por tolerar que una niña se porte como niña

Hoy, B y yo hemos ido a una estética para que le cortaran el cabello.

Debíamos esperar a que llegara la estilista a abrirnos. Cuando llegó, B se coló entre la mujer y la puerta para entrar primero. Yo le dije "espera", pero en la segunda sílaba, ella ya había entrado. Exploró el espacio, recorriéndolo no solo con la mirada; se dispuso a entrar en otra habitación, pero la detuve y le dije que esa no era un área para clientes. Habló y habló y habló, a mí y a la estilista, incluyendo preguntas repetidas. Se movió, intentó quedarse quieta, se movió, logró quedarse quieta y se movió, mientras la mujer hacía lo suyo. En algún momento, sus pies estaban en el cuerpo de la estilista; los retiré y le advertí que cuidara dónde los ponía. En otro momento gritó, emocionada por algo; le dije que ahí no se gritaba y su siguiente frase la dijo muy bajito. De pronto, metió la mano a donde se movían las tijeras. Solté un "no" enfático y luego de que expliqué por qué no debía hacer eso, la estilista me hizo segunda, contándole que ella misma se había cortado y mostrándole el papelito con el que se limpió la sangre. Creo que fue luego de eso que le ofreció un dulce, al que siguieron otros cuatro. Al final, B tomó la brocha para sacudir cabellos de la mano de la mujer; le dije que eso no se hacía, pero la verdad es que no se la quité porque de algún modo ambas adultas estábamos satisfechas con que la misión terminara por fin.

La mujer no dejó de ser amable ni cuando B la tocó en el estómago y preguntó "¿esta es tu panza?" y realmente trató de entender algo que B debió repetir unas tres veces para que yo tradujera. Le agradecí por su paciencia y le agradezco aquí de nuevo.

Los niños deben aprender que a veces toca pasar después de otras personas, que no pueden atravesarse como si no hubiera alguien más en el camino, que hay límites en los lugares, que el cuerpo de las otras personas es un límite de lo más importante, que se debe modular el volumen, que hay que estar quietos en muchas situaciones, que hay un montón de reglas para relacionarnos con los demás y con los objetos de los demás. Pero si se respetan sus procesos, no lo van a aprender "a la primera"; les lleva tiempo. Las buenas personas pueden lidiar media hora con eso. Habrá quien disfrute oír a una pequeña conversadora de tres años y quienes no; pero las buenas personas pueden valorar y respetar que la criatura está conociendo la vida y el mundo.

No se trata de gustar de los niños; se trata de entender que ocupan un lugar en el mundo y que tienen derecho a los espacios públicos, así como son: inquietos, ruidosos, sin filtro.

Ayer fuimos a una librería por segunda vez. La primera vez, hará más de un año, fuimos por un asunto mío y la tuve en brazos casi todo el tiempo. Ahora íbamos con ella como protagonista, para que eligiera un libro. Fue una experiencia muy agradable; pero la forma en que se desarrolló no la habría imaginado antes de embarazarme... Bajé al piso todos los libros que le llamaron la atención y ahí los fuimos viendo. Imposible que ella los viera o tocara en el mueble alto donde estaban. (No los maltratamos y por supuesto, puse en su lugar los que no llevamos).

Aprecio mucho que el personal y las demás personas, la dejaran disfrutar y no me hicieran sentir incómoda. Porque no solo es que yo bajara los libros al piso. Ella entró corriendo, atraída por la extensión del pasillo -¡una pista!-. Pronto descubrió que lo mejor de una librería es que tenga una rampa junto a una escalera; hay que conocerla bien primero, pero luego se puede subir y bajar, subir y bajar, rápido o lento. Más tarde, encontraría lo segundo mejor, que es un tapete de plástico en la puerta -afuera- donde se puede bailar y dar vueltas; un tapete que, como todos los del tipo, ha de ser palpado... Pero decía que entró corriendo... Claro que le dije que ahí no se corre y la cargué para evitar contratiempos. Pero se escabulló varias veces para subir y bajar la maravillosa rampa. Y aunque no volvió a gritar cuando le dije que ahí no se grita, nuestro volumen enteró a todo el mundo del proceso de selección del libro elegido. Es el modo en que puede portarse una niña inquieta de tres años. Además: es el modo en que puede aprender cómo portarse. Poco a poco.

Silvia Parque 


A unos días del primero de julio

Terminaron las campañas electorales.

Estas son dos de mis conclusiones:

- Urge una educación para el desarrollo del juicio crítico; una que funcione, que forme a las personas para comprender la realidad social y en concreto: las plataformas políticas y las propuestas de los candidatos.

- Urge una educación para el reconocimiento del otro, para el respeto y la inclusión; para saber conversar, debatir y discutir.

Silvia Parque

lunes, 25 de junio de 2018

¿Dónde están mis lentes?


No sé dónde están mis lentes. Deberé levantarme a buscarlos -a volver a buscarlos- porque un rato más de computadora sin lentes y me van a doler los ojos.

De verdad no se entiende que siga pasando esto; que pase casi cada día y varias veces al día... Creo que es mi autoboicot más evidente. Si fuera a análisis, trabajaría con el tema.

Hace poco, mi niña los encontró, casi en cuanto la uní a la búsqueda. Si las personas me oyeran decirle que es una gran encontradora, pensarían que solo le echo flores para subir su autoestima o algo así; pero no, varias veces los ha encontrado; también otras cosas, pero encontrar mis lentes es básico para la dinámica familiar.

Silvia Parque

sábado, 23 de junio de 2018

Reporte de calor

A las 7:00 de la mañana estoy escurriendo sudor. Es medianoche y estoy escurriendo sudor. Esto no es normal. Si bien las temperaturas han sido muy altas, recuerdo que otros años lo fueran y no se sentía así. Claro que yo me desacostumbré por vivir en Querétaro; pero otras personas también lo dicen: algo hay diferente en este calor.

B se pone irritable a las horas más calurosas; por la noche, despierta quejándose hasta que su papá le hace aire. El remedio para el día ha sido meter la tinita que ya estaba en el patio, esperando que nos deshiciéramos de ella; un poco de colorante vegetal azul en el agua y un par de conchas la convirtieron en recipiente del mar. Quizá mañana mismo le inflemos su alberquita; no encuentro su traje de baño, pero igual era probable que ya no le quedara...

Así las cosas.

Con lo que me gusta la luz del sol,  mantengo las cortinas cubriendo las ventanas porque si no, se pone muy caliente. Hay una puerta que puedo abrir sin que entre tanto el sol, pero solo muy temprano porque de inmediato las moscas aprovechan...

¡Y pensar que el verano acaba de empezar!

Silvia Parque

jueves, 21 de junio de 2018

Francés y catalán

Decía AQUÍ y ACÁ que estoy en Duolingo, una plataforma de aprendizaje de idiomas. Mi intención original era practicar el inglés, pero ya que tienen un amplió menú, me apunté en francés y catalán.

Con el inglés no tuve problema porque se trataba de practicar; sin embargo, mi encuentro con el francés fue más difícil de lo que había imaginado y al catalán lo dejé para después. Si bien "oír" es lo que más trabajo me ha costado en inglés, llevo toda mi vida oyendo inglés por aquí o por allá, en canciones y en películas, así que me resulta familiar; nada que ver con el francés. Con el francés tardaba aaaaaños en terminar las primeras lecciones y podía poner un audio una y otra y otra y otra vez sin entender nada. En algún punto, lo abandoné para concentrarme en el inglés y luego, abandoné también el inglés, no sé si por semanas o por meses. Pero tengo al menos un bimestre de vuelta y siento que voy más rápido; tal vez porque regresé altamente motivada, tras notar que estaba entendiendo cada vez menos inglés.

Ya que retomaba las lecciones, también volví al francés. ¡Y fui notando que aprendo! Estoy hablando de "je suis une femme" y "la pomme rouge", no mucho más -por el momento-; pero me da un gusto bien grande porque pocas cosas he emprendido tan "desde cero".

Viéndome encaminada, hace un par de semanas retomé el catalán. Como al principio con el francés, voy a paso de tortuga; sin embargo, ahora me resulta más fácil que la primera vez que lo intenté porque lo encuentro parecido al francés o al español. (Ya decía Macondo que sabiendo francés y español, se entiende bastante bien). El único detalle es que la configuración de hablante de español que aprende catalán cree que hablo español de España -¿castellano?-, así que se supone que use el "vosotros". Supongo que hay modo de hacer que me trate como hablante de español mexicano, pero en primera instancia me pareció simpático y lo dejé así

Silvia Parque

miércoles, 20 de junio de 2018

¿Cambio yo para que cambie el país?

Me chocan esos discursos del tipo "el cambio está en uno mismo" que toman una ruta más o menos así: "sé honesto tú, barre el frente de tu casa y no compres piratería: así tendremos un mejor país". Esta visión psicologiza problemas sociales y reponsabiliza al "ciudadano de a pie" de la violencia estructural de sistemas aplastantes donde sí hay tomadores de decisiones y coludidos responsables en gran medida de la miseria y la impunidad criminal.

No: "ser honesta yo" y ya, no va a cambiar las condiciones, por ejemplo, de los centros de salud. Como illustración: cuando vivía en Querétaro, en el centro de salud que me correspondía se daban diariamente tres citas para el dentista: tres; había que formarse alrededor de las seis de la mañana para ser uno de los tres que las "ganaban". Fui varias semanas a pláticas para embarazadas en un salón con el mobiliario en tales condiciones, que una vez se cayó una mujer de una silla inútil. No: "poner el ejemplo" devolviendo el cambio en la tienda, no va a hacer que se detengan los desfalcos criminales a nuestras instituciones. Y no es que me moleste que alguien crea que ese es "el camino"; me molesta la superioridad moral clasista. Porque si sabes cómo es la vida de alguien que hace trabajo físico para ganar el salario mínimo, no le vas a pedir que deje de comprar el CD pirata de la música que le da la gana escuchar.

En serio no es que me choque la visión progre del buen ciudadano; me chocan la arrogancia y la hipocresía. Y eso que con la hipocresía normalmente no tengo problema; pero en estas cuestiones clasistas sí. Porque al parecer, varios de esos buenos ciudadanos que promueven que "el cambio" empiece en una misma, tienen quién les barra el frente de su casa: empleadas no inscritas en el Seguro Social. ¿Qué tal si empezamos por ahí?

No es personal. Veo y leo mensajes de este tipo, de parte de contactos que son amistades y familiares: buenas personas a las que aprecio: personas con buenas intenciones. Pero, pues... Digamos que prestar un poquito más atención de la indispensable, a eso de barrer el frente de la casa, en un país con un montón de muertos en fosas clandestinas, está cuando menos fuera de lugar. Otras cosas hay que barrer.

Pero bueno... Personalmente trato de ser honesta y hacer lo correcto: es lo que quiero enseñar a mi hija; solo no confundamos la gimnasia con la magnesia.

También creo que cada cual, desde donde está, abona a lo bueno o a lo malo. Claro que si todos tiramos basura en la vía pública, tendremos la ciudad echa un asco y probablemente se inunden las calles cuando llueva. Sí importa lo que decimos y lo que hacemos. Por cierto: entre esas cosas que decimos y hacemos figura señalar, criticar y protestar. Porque ese discurso de "el cambio está en uno mismo" suele tener una parte explícita o implícita de: "en lugar de estar quejándote...", "en lugar de estar pidiendo a los gobernantes que..." ¡Hay que reivindicar la queja! Hay que educar para la queja formal y para convertir la queja en exigencia. Y no: no es obligatorio proponer soluciones. Yo no tengo por qué saber cómo resolver el problema de tráfico de una ciudad, para exigir a quien sea el responsable que lo resuelva.

Me regreso. Decía yo, que sí considero importante que cada cual actúe correctamente, en donde está, con lo que le toca...

AQUÍ la nota sobre un chef que al ser felicitado por Peña Nieto, le responde: "Los niños! Eso si que es importante".

AQUÍ la nota sobre la negativa a obedecer, de un empleado de uno de los albergues a los que llevan a niños migrantes separados de sus padres.

AQUÍ el manifiesto de #eldíadespués.

Cambiemos el país -y el mundo- desde un cambio en cada cual; pero con visión y conciencia social.

Silvia Parque

martes, 19 de junio de 2018

Irnos

Antes de embarazarme, ya tenía claro que prefería que mis hijos crecieran en otro país; más si tenía niñas. Ante cada crimen atroz e impune, me recuerdo que un día, en unos años, nos iremos.

Ahora mismo vivimos en una colonia donde se percibe una cultura de la pobreza, con problemas de drogas, con violencia normalizada, etc. Desde que llegamos, el plan fue irnos al cabo más o menos de un año.

Sé que nuestra familia estará bien; pero trazo rutas rumbo a mejores espacios. El problema es cuando de donde quisiera sacarnos, es del mundo.

Silvia Parque 

lunes, 18 de junio de 2018

Los tres papás que tengo más cerca

Ayer fue Día del padre en México. Creo que es buen momento para sacar a relucir las "deshonras" de la paternidad "a la mexicana", tal como creo que el Día de la madre resulta oportuno desmontar el romanticisimo alrededor de la maternidad y visibilizar el maltrato infantil. ¿Por qué? Porque las personas están sensibles respecto al tema. Al fin los "buenos padres" homenajeados no pierden nada con que se mencione lo que no tiene relación con ellos. Ahora que hay modos y espacios: yo mandé felicitar a mis cuñados en el grupo de WA donde estoy con mis hermanas y ahí no iba a escribir: "felicidades a ellos, pero no a todos esos padres irresponsables que bla, bla, bla..." Los felicité y ya.

De hecho, de eso es de lo que quiero hablar -o de ellos, pues-; pero quise comentar lo anterior.

De las cuatro hermanas que somos, tres somos mamás. La hermana que sigue de mí tiene dos niñas y la hermana que sigue de ella tiene un niño. Este año pensé, todavía más que los anteriores: qué bueno y qué gusto que las tres hayamos "procreado" con hombres que asumen su paternidad y aman a sus hijas -mayoría de niñas-. No es que haya que aplaudirles por eso; sin embargo, porque el mundo es injusto o por lo que sea, habría podido ser distinto y no lo fue: desde lo que se alcanza a ver, mis cuñados son más que buenos papás: proveedores, cuidadores, completamente implicados en la crianza; amantes de su familia. Doy gracias a Dios por ellos. Y por supuesto, por el papá de B. Como trato de no hablar de él, lo resumiré en que lo volvería a elegir como padre de mi hija y que amo cómo la gente suele decirme que se ve que la niña es su adoración.

Me gusta pensar que es un cambio generacional, que México irá dejando de estar despadrado; pero eso es aparte. Lo que quiero compartir es que me rodeo -aunque no sea físicamente- de papás que son una bendición.

Silvia Parque

sábado, 16 de junio de 2018

Maltrato animal

Hoy vi a un perro al que herraron. Ya lo había visto antes, pero creía que tenía marcas por alguna enfermedad de la piel. Alguien me dijo que eran marcas de mordida y me pareció creíble. Yo qué voy a saber. Nunca habría imaginado que podían ser marcas de un hierro candente. Me pregunté qué mierda tiene la gente en la cabeza para hacer esas cosas; pero luego vi a una familia como a veinte metros de donde yo estaba; su niño pequeño, como de cuatro años, iba atrás con una rama larga de un árbol. La señora que me contó que el perro había sido marcado, señaló al muchachito y dijo: "mire, va a pegarles". Y efectivamente, el niño fue a pegarles con la rama a un par de perros que andaban por ahí. No lo consiguió porque los animales se fueron. Los papás ni en cuenta.

Silvia Parque

viernes, 15 de junio de 2018

El mero-mero amor

He pensado que el amor por los hijos no está en lo importante. En realidad, hay tantas formas de amar como personas y tantos amores como relaciones, así que no pretendo decir que algo sí es amor y otra cosa no, solo comparto lo que he pensado sobre mi experiencia.

Pienso que el amor es un hacer el bien comprometido y humanamente incondicional. Creo que mi generación creció despreciando las relaciones por compromiso, pero yo las valoro. Había un buen amor en esas parejas de antes con un montón de años de casados, juntos ya sin sentir amor, pero haciéndose el bien. No hablo de continuar juntos después del enamoramiento, sino de continuar juntos después del sentimiento de amor.

Creo que con los hijos también pueden distinguirse el sentimiento de amor y este otro amor más relacionado con el compromiso que con la querencia; incluso son tres: también está la sensación amorosa, que puede ilustrarse con el vínculo de la madre y el recién nacido: una marea de hormonas y neurotransmisores al servicio del cuidado de la cría (al servicio de la vida), llenando a la mamá de amor animal. Yo viví mucho eso al amamantar.

Por su parte, el sentimiento de amor sería el del gusto por contemplar a nuestros hijos, el de la atracción por sus manitas o sus pies o el del ánimo por pintar las paredes de su habitación. Y del lado del compromiso, la situación más extrema sería la de la mujer que no quiere ser mamá, pero asume con responsabilidad que tiene un hijo: le cuida, le trata con decencia y se dispone a comportarse como si le quisiera porque la criatura necesita que le quieran. Eso, que puede ser frío o cruel, tal vez es el amor más grande de entre los amores que menciono.

Bueno: pues yo amo a mi hija y  lo que más asocio con el amor que le tengo es trabajar para darle lo que necesita. Que me salga bien, mal o regular es aparte. El caso es que tengo una foto suya, ampliada, en el estudio, para verla cuando estoy cansada y hay que seguir trabajando. Sin embargo, no hay gracia en eso. Es lo que corresponde. Los papás debemos hacer todo lo que podamos para proveer. Si yo no quisiera a B, de todos modos lo haría. Si tengo junto a mí a un niño hambriento, hago lo posible por alimentarle; con mayor razón si la hambrienta es mi hija, a quien sé que debo alimentar. Así que si pasé literalmente años sin dormir una noche entera porque había que atender a la bebé, estaba haciendo lo que debía. Que amara hacerlo es una suerte. Yo con mis prácticas y otras mamás con las suyas, pero todas las que maternamos estamos cumpliendo.

Seguro hay amor en cumplir, pero creo que encontré el mero-mero amor en lo que no es necesario, en donde no hay deber ser. Una vez leí en Facebook un texto sentimentaloide que decía, que al convertirnos en mamás descubrimos que nuestra mamá sí quería esa última rebanada de pastel. Y está ese comercial de donitas Bimbo en el que se ve a un niño crecer, convertirse en adolescente y llegar a adulto sin compartir sus donitas ni con la novia... hasta que tiene un hijo. En casa, si por alguna razón no podemos tener todos la misma comida, la de B será la mejor; si no "me naciera" que fuera así, de todas maneras sería así porque es lo que creo correcto. Normalmente, sin embargo, de lo que se trata es de que ha descubierto mi chocolate y quiere un pedacito. Y aunque ella tuvo su postre y yo haya esperado días por ese chocolate, le doy. Ahí está el mero-mero amor.

Silvia Parque

miércoles, 13 de junio de 2018

Sobre los blogs


He leído en un tweet que, según alguien, "ya nadie lee blogs". Pues yo seré nadie y quienes me leen y quienes leen a quienes leo serán más nadies. Me choca esa expresión de "nadie" cuando hay "alguien". Aquí realmente no tiene importancia; pero en reuniones sí me parece una grosería que se diga "nadie vino" o "no hay nadie" cuando una está ahí...

Volviendo al tema de los blogs:

Yo no sé si han pasando de moda porque no me queda claro cuándo y cómo estuvieron de moda. Como he leído el comentario en otras ocasiones, supongo que sí. A mí no me afecta porque no tengo un blog con cientos de seguidores que haya visto ir a menos; al contrario, tengo blogs con pocos seguidores a los que paulatinamente se unen más personas.

Lo que es un hecho es que tanto los blogs como las "comunidades de lectores" cumplen ciclos y se renuevan o desaparecen. Por ejemplo, Ana González Duque dejó el Blog de la doctora Jomeini cuando publicó sus libros y se dedicó al coaching. Momo hizo una pausa en las entradas de su blog Un quiosco de malaquita cuando su hija se hizo mayor y lo retomó con entradas sobre sus hijos menores, aunque no publica desde mayo del año pasado. Yo eliminé un blog en el que hacía catarsis durante la peor temporada de mi vida. Luego, cuando mi matrimonio terminó, transformé el blog que estaba dedicado sobre todo a los textos de quien fue mi esposo, para dedicarlo a mis propias palabras y las de otras personas.

En cuanto a los lectores, creo que van o vienen, dependiendo de sus afectos e intereses. Hay ausencias que se sienten mucho porque la dinámica que se genera "en la blogósfera" permite crear relaciones personales, así que cuando alguien deja de "venir", a veces lo que se pierde no es un comentario frecuente, sino una amistad. Esto puede ser difícil de entender para quienes no están familiarizados con las relaciones virtuales. Yo es que encuentro a poquísimas personas a mi alrededor con las cuales quiera o pueda relacionarme de modo cercano; en cambio:

- El Internet aumenta maravillosamente la probabilidad de encontrar personas con las que soy compatible y con las que quiero compartir ideas, experiencias, etc.
- En la plataforma de los blogs, la interacción posible me va muy bien. El formato para comentar entradas permite crear verdaderas conversaciones; la interacción se puede llevar a otro ámbito a través del correo electrónico u otros medios y hay blogueros que incluso se reúnen físicamente. Realmente se abre un espacio que se habita; por eso es frecuente la referencia a un blog como a una casa. ¡Vaya!: Que cuando Ester hace una fiesta [AQUÍ], una de verdad va a una fiesta.

Yo amo mis blogs. Más este. Me gusta ver la parte en la que están las etiquetas frecuentes porque de alguna forma expresan dónde está mi corazón. Y aprecio muchísimo que personas vengan, lean, comenten y regresen.

Silvia Parque

lunes, 11 de junio de 2018

Sobrevivir

Hoy ha muerto una joven mujer de mi familia.Yo dejé de verla hace muchos años; de hecho, nunca la vi con frecuencia, más bien veía a su hermano mayor cuando éramos niños: íbamos a la misma escuela; él murió antes de los quince años. Ahora ella deja a una niña pequeñita. Qué sino el de esa familia.

Somos sobrevivientes y a veces no lo apreciamos.

Silvia Parque

domingo, 10 de junio de 2018

Un muchacho

Al inicio de la calle, unos muchachos hablaron cualquier cosa y decidieron que uno de ellos fuera por algo a la tienda. El encomendado corrió con todo la energía del mundo los 50 o 60 metros que lo separaban de su meta; braceó y levantó las rodillas en cada paso, porque puede, porque tiene entre quince y diecisiete años.

Apenas lo vi. No le vi la cara; no me fijé en su ropa; no tenía nada especial. Era un muchacho común, bello como no tiene idea porque su cuerpo es nuevo, porque todo él es nuevo e irradia vida. (Esa belleza tiene que ver con ser un tanto inocente todavía, un poco ingenuo, casi siempre algo soberbio y fundamentalmente bueno).

Todos podemos vivir plenamente, honrar la vida; pero es antes de los veinte cuando el cuerpo tiene la vida bullendo y eso es una maravilla. Ahí está la imagen de la vitalidad generativa.

Hoy, a esa edad en la que se busca guerra, ya descansa en paz un joven de diecinueve que conocí. Lleno de vida y murió. No más nada, para él.

Silvia Parque

viernes, 8 de junio de 2018

La reina Isabel y Luis Miguel

Antier terminé de ver The Crown, la serie sobre el reinado de la reina Isabel. Entre un capítulo y otro, me receté Cobra Kai, que presenta la vida adulta de los protagonistas de Karate Kid. Ahora solo espero con paciencia ver cada domingo un episodio más de la serie biográfica de Luis Miguel. No empezaré ninguna otra hasta que haya terminado un proyecto en el que me estoy tardando demasiado.

Aunque de las tres series, la que más me gustó por mucho fue la de Cobra Kai, hablaré de algo que me hacen pensar las otras dos.

Toda proporción guardada entre un cantante exitoso y la reina de un vasto imperio, en ambos casos la figura central es una persona que en cierta forma está vacía y es llenada de poder por quienes le rodean, para erigirse como sostén de un mundo en el que esas personas de alrededor quedan bien acomodadas. Su vacío es falta de amor fundamental y de conocimiento general. Está claro que hablo de los personajes, nada más; qué se yo de la vida real de Luis Miguel o de la reina Isabel.

En cuanto a la falta de conocimiento, ambos personajes carecen de instrucción y educación, aunque ambos conocen muy bien "lo suyo", en lo que se hacen expertos. En cuanto al amor, dan pena. Ella parece dejar de ser persona para ser más reina que otra cosa y renuncia a ejercer de mamá: es increíble cómo los niños no figuran en su cotidianidad. Él crece violentado por un padre nefasto y le pesa la ausencia de la madre desde la adolescencia. Ambos están rodeados de gente y solos. Nada qué envidiarles.

Silvia Parque

jueves, 7 de junio de 2018

Ana, Mantequilla, Bagheera

Hoy fui Ana, mientras mi hija era Elsa y su papá un Troll. No ha visto Frozen, pero tiene un libro con la historia y la imagen de la princesas en varios objetos.

Estos días también he sido recurrentemente Mantequilla y Bagheera. Cuando soy Bagheera, ella es Mowgli y su papá es Baloo. Las demás personalidades han durado poco tiempo, así que las olvido.

Silvia Parque

miércoles, 6 de junio de 2018

Enferma y recuperada

El domingo por la tarde me puse mala, creo que me intoxiqué. Fui de mal en peor hasta el lunes por la mañana, cuando me estacioné en "mal" y a partir de entonces fui mejorando poco a poco hasta recuperarme ayer por la noche. Hoy amanecí como nueva, pero no porque me sienta bien, que sí me siento bien, sino porque la enfermedad fue purgativa del alma

Tenía mucho tiempo despertando sin ganas de levantarme, no porque no me gustara la perspectiva del día, sino porque me gustaba mucho más la perspectiva de la cama: por sueño, pues. Pero luego de dos días sin poder atender a mi niña -y dos días de descansar, lo cual cuenta bastante-, hoy me levanté con mucho gusto de poder hacerlo. "Ya levántate para que hagas comida", me decía la criatura -no estuvo sin comer, tampoco-. Además, hoy desperté tranquila. Hay algunos eventos o incidentes que me dejan medio noqueada a gusto, no precisamente aletargada sino como reprogramada para funcionar a menos revoluciones por minuto; hoy sé que la intoxicación es uno de ellos. Se siente bien. 

La enfermedad, por otra parte, es una oportunidad para apreciar a las personas que están ahí mostrando interés, dando aliento y apoyando. Un simple, "¿te sientes mejor?" hace que lo malo no sea tan malo. Y nada como cuando alguien hace un esfuerzo para facilitarle la vida a una, como en esa canción que dice: "mi trabajo que a otros descanse". 

Y pues, decidí volver a estar contenta con el tipo de contento que sonríe. Yo soy muy de sonreír y hacer tonterías sola, sola con mi niña; desde que volví a compartir la casa con el papá de ella, perdí terreno de sonrisa; pero lo voy recuperando.

Silvia Parque

sábado, 2 de junio de 2018

La casa ideal

Paso el tiempo de la ensoñación, imaginando mi casa ideal. La he dibujado y rediseñado montones de veces, desde hace añísimos. También imagino sus muebles.

Hace unos días, pensé que debería empezar a considerar una casa-del-futuro solo para B y para mí. Ya no estoy tan segura de querer una pareja; ni siquiera de querer más hijos, aunque eso es otra cosa: siento que "me corresponden", que "les correspondo". 

Pero no. Sigo imaginando una casa como para una familia de cinco.

Silvia Parque

viernes, 1 de junio de 2018

Niña previsora

- ¿Tienes azúcar?
- Sí.
- ¿Tienes limones?
- Sí.
- ¿Tienes agua?
- Sí.
- ¿Me haces una limonada?

Silvia Parque

jueves, 31 de mayo de 2018

Mamá bruja

Conforme B crece, hago de bruja con mayor frecuencia. Ahora me ha dado por hacer que ponga las cosas en su lugar.Ya teníamos suficiente con mi empeño en que vaya a comer cuando la llamo y no suba los pies a la mesa. Sin contar con que hace semanas, restrinjo la leche del mediodía -¡la leche!-. Y hay que ver cuando le humedezco el cabello para peinarla...

Cada asunto tiene sus asegunes. Lo de humedecerle el cabello, por ejemplo, sí me causa conflicto porque de verdad no le gusta y bien podría conformarme con lo que logre hacer con su cabello seco... Creo que ahí estoy abusando y ya que lo escribo, veré qué hago al respecto. Pero ese no es el punto. El punto es que me convierto en bruja. Y ella no parece tener problema conmigo.

Me ama.

Ni siquiera se enoja conmigo.

Sé que un día, cuando tenga trece años, tal vez desde antes, va a ser diferente. Es tan bonito que ahora sea así.

Silvia Parque

miércoles, 30 de mayo de 2018

Calor de terror

No es que una sea quejumbrosa, es que hay momentos en que la casa está sofocada y caliente, pero salir es como entrar a una zona de guerra donde el enemigo es el sol y ya ganó, pero tortura a los vencidos mientras los perros de la calle entran en una dimensión de la conciencia donde ya no nada.    

Para los próximos días: Alerta en México por ola de calor con temperaturas de hasta 50 grados centígrados.

Silvia Parque

martes, 29 de mayo de 2018

El lenguaje y las preguntas, a los tres años

Muchos compartimos el gusto por el lenguaje infantil con sus variaciones deliciosas. Yo amo el modo en que los niñitos van manejando los verbos. En la colección de frases de B, tengo: "Mami, ¿jugas conmigo?", "¿Este me lo pongas?" "No quiero sonríar". Parece, sin embargo, que no nos queda mucho de eso; el cumpleaños número tres aceleró todo. Cuando empezaba a preocuparme su no querer dejar de ser bebé, decidió que es "muy mayor" -para lo que le conviene-.

Ya habla más como lo hace una "niña crecida". De lo que todavía hay mucho es de sustituciones de palabras nuevas por palabras que conoce y se escuchan parecido. Quisiera ir detrás de ella con una grabadora lista para registrar sus ocurrencias, pero no se puede y al rato se me olvida lo que dijo.

Ahora que es "tan mayor", en la medida que se aleja de ese lenguaje infantil entra en el mundo del ¿qué?, ¿cómo?, ¿por qué?, ¿y qué pasa si...? 

Algunas preguntas me han puesto un poco en complicación:

- ¿Por qué están tristes los enanos?
- Porque creen que Blanca Nieves se murió.
- ¿Por qué están tristes porque creen que se murió?
- Porque ya no van a poder jugar con ella, ni hablar con ella, ni nada. Cuando la gente se muere se va al cielo y está bien, pero nos ponemos tristes porque los vamos a extrañar.

Que quede claro que morir es natural, que el muerto ya no siente nada, que lo que sigue a morir es bueno pero morir no es algo deseable, que se muestre la empatía con los deudos... Creo que algunas mamás tienen menos conciencia de las implicaciones de sus respuestas y la pasan mejor; pero esta mamá ha pasado buena parte de su vida repensando.

La pregunta estrella de la temporada vino por accidente, hace unas semanas, cuando tuvimos que entrar al baño mientras su papá se bañaba y la señorita jaló la cortina de la regadera.

- ¿Qué tiene mi papá ahí?
- ¿Ahí? ¿De qué? - Intento escapar porque ya tenemos un asunto con sus propios genitales. Creo que menciono los brazos y las piernas, o el shampoo y el jabón; no sé qué, pero menciono algo.
- Aquí. - Claramente señala su pubis.
- Un pene.
- Cuando crezca, yo voy a tener un pene.

Toda mi educación sexual como psicóloga, toda mi formación en teoría de género, todo mi conocimiento sobre diversidad pasa como un flash por mi mente en lo que respondo:

- No, tú no vas a tener un pene. Vas a tener tetas, como mamá. 
- ...
- ¿Te gustan?
- Sí.
- ¿Por qué papá tiene un pene?
- Porque es hombre. Tú eres niña, vas a ser una mujer, como mamá. Los hombres tienen pene y las mujeres tenemos tetas.

O sea: invisibilización del clítoris -que es lo que correspondía nombrar-, ni mención de los testículos...

Ya habíamos pasado por el nombre de los genitales masculinos cuando veíamos cómo cambiaban el pañal de un primo bebé; pero respecto al cuerpo de un hombre adulto, la cosa cambia. Cambia para mí, por supuesto; para ella todo es igual de natural; con el mismo interés descubrió mis lunares, hace poco.

Y yo que me sentía, digamos, "evolucionada" al respecto...

Tomamos la opción de la explicación binaria de género, esperando que la educación que le damos le permita encontrar normal que hay hombres con vagina, mujeres con pene y un etcétera maravilloso en la diversidad humana.

Me cuestiono todo, pues. Igual lo disfruto. Nuestras respuestas le dan lo que apreciamos.

Ya preguntó también "¿Cómo nací?"

Silvia Parque

viernes, 25 de mayo de 2018

Preocupación de oficina

Esta semana, dos noches he oído un disparo; la primera vez, cerca; la segunda vez, lejos. Pero ni de lejos me preocupa como el hecho de que la computadora se ha apagado unas siete veces en la última media hora. El problema es el cargador. Ya queda poco de su cable y deja a la lap, que no tiene batería, sin suministro de energía eléctrica. Pasa tan a menudo que ya le ha hecho daño.

Silvia Parque

jueves, 24 de mayo de 2018

Comida

Me gusta comer. Me gusta cocinar y comer. Me gusta, realmente, la comida.

Hay un episodio de La Niñera en el que un tipo que la pretende -un mafioso- le envía carne.A mí también me gustaría el regalo. Las flores son bonitas, pero la carne se come. Creo que esa carne venía con flores, tampoco es que estorben.

Silvia Parque

viernes, 18 de mayo de 2018

Cuentas de correo electrónico

Alguien me dijo que tiene muchas direcciones de correo mías. Y pues no: nada más tiene dos, una de las cuales no está "en operación". Pero sí tengo varias.

A) La cuenta de Gmail vinculada a los blogs, que nunca uso. Google dispuso que la tuviera.
B) La cuenta de Hotmail que considero como "base"; la que doy usualmente, en la que, por ejemplo, recibo las notificaciones de Hacienda
C) La cuenta de Gmail que uso para cosas de trabajo.

Soy articulista y correctora de estilo. Si necesita algo en relación con eso, puede escribirme a silviaparqueaw@gmail.com

D) Otra cuenta de Hotmail que abrí la primera vez que mi dirección de correo iba aparecer como algo público en la red; empecé a usarla para interactuar con personas que solo trato en el medio virtual.  

Ya no puedo entrar a mi correo "D" porque no recuerdo la contraseña. Parece fácil simplemente decir "he olvidado la contraseña", pero hace años que  no me entiendo con Hotmail: ha llegado a mandarme de la cuenta "A" a la cuenta "D" persiguiendo códigos de seguridad, dejándome sin poder entrar a ninguna de las dos. Por eso no he intentado hacer más que tratar sin éxito de recordar la bendita contraseña.

Eso me lleva a la sensación de que voy dejando basura cibernética, como hemos dejado basura en el espacio exterior. Siento como si tuviera huecos virtuales, espacios abiertos que deberían estar cerrados. Porque hay más:

E) Mi primera cuenta de correo era una de Yahoo. Cuando abrí la de Hotmail, fui dejando de usarla y luego olvidé la contraseña. No conseguí responder las preguntas de seguridad para volver a entrar. Un día, una ex amiga me dijo que me había enviado a esa dirección un correo en relación con la situación que nos convirtió en "ex" amigas. Cada vez que recuerdo esa cuenta, recuerdo ese correo que no leí. Me gustaría no recordar ninguna de las dos cosas o poder asegurarme de eliminar la cuenta para que no existan.
F) Alguna vez abrí otra cuenta de Hotmail para comunicarme con un par de personas especiales. Luego empezamos a comunicarnos por otras vías y abandoné la cuenta: no sé si la eliminé. Me gustaría saberlo. Es esta sensación de ir dejando migas por el camino.
G) También tengo otra (de Hotmail) vinculada a una plataforma de un foro en el que ya no participo. Esa no me molesta. Ya curada de espantos, tengo apuntada la contraseña. Tal vez vuelva al foro/plataforma y entonces la usaré.
H) He tenido también cuentas vinculadas a las organizaciones en las que he trabajado; pero que yo sepa, se han eliminado al separarme de las organizaciones. La que sigue existiendo es una de Hotmail que usaba en la inmobiliaria (tampoco recuerdo su contraseña). Esta no me molesta porque la usé exclusivamente para mandar mensajes sobre el trabajo, unos cuantos a clientes y la mayoría a los ejecutivos. Esto me hace concluir que lo que no me gusta es tener "perdidas" cuentas que dicen algo de mí

Silvia Parque


P. D. Ahora recuerdo que cuando abrí una cuenta de Facebook para mi imaginario príncipe azul, abrí una cuenta de correo para él. [AQUÍ, un poco más sobre Felipe en mi vida.]

jueves, 17 de mayo de 2018

Los sueños muestran

Estoy convencida de que en el pasado soñé el futuro. Cuando lo supe, me propuse poner atención a mis sueños, pero no lo he hecho; los olvido rápido, a veces muy rápido. Hace muchos años intenté anotarlos al despertar, pero me parece muy difícil porque en mis sueños hay mucho de sensación, mucho de simultáneo y eso es difícil de registrar medio adormilada.

Me queda claro que considerar un sueño como una imagen del futuro es puro pensamiento mágico; pero aparte de eso, es realista suponer que los sueños hablan sobre nuestros intereses, preocupaciones, deseos; especialmente sobre lo que no podemos decirnos clara y directamente.

Yo no sueño cosas fantásticas, sino la vida ordinaria. Y comúnmente, no la paso bien; no llegan a ser pesadillas, pero sueño tensión, frustración, incertidumbre, algo de angustia o ansiedad... Me asombra no haberme dado cuenta de lo poco frecuentes que son mis "buenos sueños"; creo que cuando hay alguno de esos, siempre es sexual.

Silvia Parque

lunes, 14 de mayo de 2018

Amigas

Redimensioné el valor de la amistad hace poco.

En general, desde que tuve pareja fui parte de un universo de dos en el que no hacía "falta" nadie más -hubo periodos en los que no cabía nadie más-. Luego, las cosas cambiaron.

El último año, de regreso en el lugar donde nací y crecí, hubo una vuelta de tuerca. Encontré que soy incompatible con algunos amigos a los que siempre estimaré. También recibí el regalo de la compañía, el cariño y el apoyo de mujeres que han sido increíbles amigas.

Una de las cosas más bonitas de mi relación con una de ellas es la forma en que entabla relación con mi hija. Siento bonito al ver las fotos que ella le toma.

[Esta es de hace meses, en el comedor de la casa de mi abuela -->]

Silvia Parque

sábado, 12 de mayo de 2018

Ultraconvencidos, simplificación y absurdo

Debo haber escrito varias veces sobre esto porque con frecuencia ocupa mi pensamiento. Ahí voy de nuevo:

La vida es compleja, el mundo social es complejo; cada fenómeno o situación tiene múltiples variables intervinientes y las relaciones entre ellas no son todas directas y de causa-efecto. Ante esto, creo que corresponde una actitud de más humildad ante nuestras posibilidades de conocer, así como de mayor observación y reflexión frente a lo que pasa. Sin embargo, la humildad no está de moda y parece que da flojera considerar el cuadro completo de las situaciones con lo que hay detrás de lo evidente e inmediato. Abundan personas que piensan que su opinión personal, basada en su experiencia de vida, basta para tener la última palabra sobre cualquier cosa: última palabra de la cual están ultraconvencidos.

Me interesa ese "ultraconvencimiento".

Creo que el compromiso con nuestras actitudes y opiniones tiene relación tanto con la integridad como con la cortedad. La militancia -en movimientos políticos, sociales, religiosos, etc.- crea la clase de compromiso que trae consigo el riesgo de ceguera. Todos tenemos adscripciones, todos pensamos desde la ideología, al menos en un primer momento; pero más allá de eso, creo que la militancia implica un compromiso en el que se hace más costoso el análisis de las implicaciones de nuestra posición, de manera que se hace más difícil considerar cabalmente lo que consideraríamos sin tal compromiso. Eso no quiere decir que por militar se piense con cortedad; de hecho, supongo que idealmente, un compromiso con una causa es un compromiso ético que incluiría la intención honesta de comprender el mundo -al menos en relación con la causa- tal cual es. Como decía en el párrafo anterior, la cosa es compleja.

Sin embargo, hay una tendencia a simplificar hacia el absurdo. Parece difícil comunicar una idea o una posición que ni es X ni es Y; comunicar que se está con los que piensan Z en relación a b y c, pero no en relación a d ni en relación a e. Eso pasa mucho más con los temas polémicos de mayor interés. En esos casos, además de la simplificación en el propio pensamiento, se dan críticas o acusaciones al otro, simplificando hacia o hasta el absurdo lo que ese otro ha planteado. Cuando hacen esto personas que han dado muestras de inteligencia y cierto grado de información, creo que simplemente actúan de mala fe y me cae requetemal.

Silvia Parque

viernes, 11 de mayo de 2018

Me derrito

Cuando regresé a este lugar del mundo, me instalé en casa de mi abuela, con aire acondicionado. Luego una tía me prestó su casa, con aire acondicionado.

Hoy me derrito.

Hay momentos en que me falta el aire; pero sobre todo, me derrito. Y todavía no estamos en verano.

Según Google, en la ciudad que tengo a un lado están a 26° C y en la ciudad que tengo al otro lado están a 25° C. Cabría esperar que estuviera más fresco siendo ya casi medianoche, pero tampoco es para hacer escándalo. Sin embargo, la sensación térmica en este preciso lugar desde donde tecleo es de unos 37°. ¡Me derrito!

Qué diferencia con el clima de Querétaro: loco, pero al final tan agradable.

Silvia Parque

miércoles, 9 de mayo de 2018

Persiana de papel

Hablaba ACÁ de la necesidad de una cortina para la ventana del estudio.

La casa tiene, además de la cocina y el baño, un área común pensada para ser sala-comedor y dos habitaciones pensadas para ser recámaras. Como B tiene su cama junto a la mía, todavía no tiene recámara para ella sola; creo que lo "normal" habría sido usar la otra habitación para sus cosas, pero no: prescindí de una sala para que ahí fuera el "área de jugar" y me quedé con la otra habitación para tener un estudio. Un estudio sin cortina hasta hoy.

Como procedo al tanteo, he debido descartar un par de tiras porque medían menos de lo requerido, pero no importa porque se pueden reusar aunque se maltrataran un poquito.


¡Me gusta!

Silvia Parque

martes, 8 de mayo de 2018

Rumbo al día de la madre 2018

He estado entrenado a B para felicitarme el día de la madre. La práctica nos sale muy bien. Hoy decoró mi cocina con un tapete, en su personificación de "Juana, la decoradora", así que en cuanto a recibir un regalo, no tengo que hacer nada: algo se le ocurrirá.

Un día va a saber que este tiempo con ella es el mejor regalo que yo podía recibir, que ocuparme de ella es lo más importante que podría hacer, que su presencia le dio sentido a mi vida.


Silvia Parque

lunes, 7 de mayo de 2018

Persiana lisa de luz universal

Me estoy asando porque decidí no tener cortinas en el estudio. La laptop se calienta también.

La casa venía con cortinas incluidas, pero no me gustaron. Dejé las de la ventana hacia la calle por necesidad de privacidad. Sustituí la de la recámara por un mantel. Me pareció que el estudio estaría mejor sin nada en la ventana. Me gusta así, pero se requiere más espacio o tal vez otra distribución del espacio, para que se pueda vivir bien con eso... que pudiera moverme a la otra esquina de la habitación... pero es complicado.

Una persiana lisa como esta, sí me gustaría:

Anuncio de e-bay: persiana enrollable lisa, de luz universal.

Hasta hoy, mi resolución era: como no puedo tener en este momento la que me gustaría, mejor nada. Es algo común en mí. Con algunas cosas conviene; con otras, no. En este caso, no. Habrá que hacer una cortina.

Silvia Parque


P. D. Al menos a esta hora, parece que se arregla cambiando de extremo en el sofá :D ¿Cortinas sí? ¿Cortinas no?

domingo, 6 de mayo de 2018

"Cuéntalo"

En Twitter, tecleas #Cuéntalo en el buscador y encuentras una enorme cantidad de historias que dan una idea de la dimensión del problema social de la violencia sexual contra las mujeres ["#Cuéntalo, el inventario inacabable de la violencia contra las mujeres"]. Inspirada por este movimiento, comparto la experiencia de abuso que puedo exponer con mayor claridad y que me sirve para ilustrar algunos puntos sobre el tema.

Yo estaba cursando primero de secundaria, así que debía tener unos doce años; el tipo, amigo de uno de mis tíos, tendría veintitantos. Él fue a la casa, pero no estaba mi tío. Pidió permiso para llevarme a un mandado y se lo dieron. Supongo que me invitó y quise ir. No recuerdo bien si llegamos a algún sitio. Lo que sí recuerdo es que en el camino, pasamos por mi escuela, dio vuelta por ahí y precisamente por ahí, no sé si me acercó, no sé si me dijo que me acercara, pero yo quedé junto a él -no había una palanca de velocidades separando el asiento del chofer del asiento del copiloto-. Pasó su brazo derecho por atrás de mi cabeza y puso esa mano en mi pecho con la palma extendida, la desplazó un poco y la dejó ahí, conmigo inmóvil.

Esa tarde, traté de decírselo a mi mamá. Fuimos a la tienda. Yo la alcancé en el refrigerador-exhibidor de la leche y me puse delante de ella, de modo que quedamos cara a cara; quería que supiera que tenía algo que decirle, quería que viéndome, notara que había pasado algo. Dijo "nada más quieres molestar" y fue a pagar. Ahora entiendo que ella no podía adivinar, pero me dolió su atribución sobre mi intención.

Tras el fracaso con mi mamá, le conté a una tía amorosa y cercana, en la que confiaba y confío por completo. Me dijo: "sí, así es él"; luego, no recuerdo qué palabras usó, pero dijo que él siempre quería "arrimarse" cuando saludaba, que por eso ella no lo saludaba de beso o no se acercaba a saludarlo o algo así. Lo dijo como quien habla de un rasgo cualquiera, enfadoso, que el otro tiene. Ahora que lo escribo, no recuerdo si se lo dije a mi tía primero y luego a mi abuela; primero a mi abuela y luego a ella, a las dos juntas o si mi tía se lo dijo a mi abuela o al revés. Lo que recuerdo con claridad es mi percepción de que para mi tía, al menos la experiencia de ella no era la gran cosa, era como si el tipo hiciera ruido al masticar.

Resalto lo siguiente:

Como se deduce de mi torpe intento de comunicación con mi mamá, al principio no podía hablar. Si eso me pasó a mí, que nunca consideré que pudieran no creerme, ¿cuánto puede dificultarse hablar en otros contextos o cuando la experiencia va más allá del tocamiento?

Parte del problema con contarlo puede ser la incapacidad para articular un discurso, vinculada a la incapacidad de elaborar cognitivamente lo ocurrido: yo estaba pasmada. En ese estado, es fácil que una misma dude si ocurrió algo, que una piense que tal vez lo que pasó no es lo que una cree/sabe que pasó. ¿Cuánto puede ser el pasmo en otros contextos o cuando la experiencia va más allá del tocamiento? Creo que si yo no hubiera conseguido contarlo rápido, habría empezado a dudar.

Además de la duda sobre la ocurrencia del hecho, están las dudas sobre la implicación de una. Para mí fue claro, mientras ocurría y después, que yo no quería: no quise. Pero así como la gente alrededor señala a quien sufre el daño, también quien sufre el daño podría señalarse a sí misma. Yo no dije "no". No me moví. Ni en mi mente me opuse porque -como dije- no tenía nada en mente. Y no es que tuviera miedo, como el miedo que conocía: no podía tenerlo porque no tenía nada en mente. Pero el pasmo -al menos en este caso- es otra forma de estar aterrada. Mientras ocurría, yo no podía hacer nada, literalmente. Al parecer, esta incapacidad resulta difícil de comprender para alguna gente con estudios y todo. Pero así es.

Yo a los 12.
Las dudas o bien, las certezas que juegan en contra de las mujeres, pueden llevar a diversos modos de culpa o de apropiación de la responsabilidad de los actos de los otros o de atribuciones al menos inapropiadas sobre una misma. En mi caso, el que a mi tía no le perturbara la conducta del tipo -entre otras cosas en mi historia y circunstancia-, me llevó a concluir algo así como: "hay algo sexual en mí por lo que esto me perturba"; moví el foco: "lo malo" ya no era lo que pasó, sino lo que había en mí. Hay un pasito de ahí a "esto que hay en mí debió haber hecho que ocurriera": una conclusión realmente peligrosa.

Por si hace falta aclararlo, cuando hablo de "concluir" no me refiero al resultado de un diálogo explícito y racional conmigo misma: no hay tal cosa; la "conclusión" es una derivación automática a partir de la información y los afectos que se pueden procesar en un marco cultural dado. Nos criamos en una cultura que cuestiona más a quien es violentada que a quien violenta y estar en la posición del daño no elimina esta carga cultural.

Silvia Parque