viernes, 18 de mayo de 2018

Cuentas de correo electrónico

Alguien me dijo que tiene muchas direcciones de correo mías. Y pues no: nada más tiene dos, una de las cuales no está "en operación". Pero sí tengo varias.

A) La cuenta de Gmail vinculada a los blogs, que nunca uso. Google dispuso que la tuviera.
B) La cuenta de Hotmail que considero como "base"; la que doy usualmente, en la que, por ejemplo, recibo las notificaciones de Hacienda
C) La cuenta de Gmail que uso para cosas de trabajo.

Soy articulista y correctora de estilo. Si necesita algo en relación con eso, puede escribirme a silviaparqueaw@gmail.com

D) Otra cuenta de Hotmail que abrí la primera vez que mi dirección de correo iba aparecer como algo público en la red; empecé a usarla para interactuar con personas que solo trato en el medio virtual.  

Ya no puedo entrar a mi correo "D" porque no recuerdo la contraseña. Parece fácil simplemente decir "he olvidado la contraseña", pero hace años que  no me entiendo con Hotmail: ha llegado a mandarme de la cuenta "A" a la cuenta "D" persiguiendo códigos de seguridad, dejándome sin poder entrar a ninguna de las dos. Por eso no he intentado hacer más que tratar sin éxito de recordar la bendita contraseña.

Eso me lleva a la sensación de que voy dejando basura cibernética, como hemos dejado basura en el espacio exterior. Siento como si tuviera huecos virtuales, espacios abiertos que deberían estar cerrados. Porque hay más:

E) Mi primera cuenta de correo era una de Yahoo. Cuando abrí la de Hotmail, fui dejando de usarla y luego olvidé la contraseña. No conseguí responder las preguntas de seguridad para volver a entrar. Un día, una ex amiga me dijo que me había enviado a esa dirección un correo en relación con la situación que nos convirtió en "ex" amigas. Cada vez que recuerdo esa cuenta, recuerdo ese correo que no leí. Me gustaría no recordar ninguna de las dos cosas o poder asegurarme de eliminar la cuenta para que no existan.
F) Alguna vez abrí otra cuenta de Hotmail para comunicarme con un par de personas especiales. Luego empezamos a comunicarnos por otras vías y abandoné la cuenta: no sé si la eliminé. Me gustaría saberlo. Es esta sensación de ir dejando migas por el camino.
G) También tengo otra (de Hotmail) vinculada a una plataforma de un foro en el que ya no participo. Esa no me molesta. Ya curada de espantos, tengo apuntada la contraseña. Tal vez vuelva al foro/plataforma y entonces la usaré.
H) He tenido también cuentas vinculadas a las organizaciones en las que he trabajado; pero que yo sepa, se han eliminado al separarme de las organizaciones. La que sigue existiendo es una de Hotmail que usaba en la inmobiliaria (tampoco recuerdo su contraseña). Esta no me molesta porque la usé exclusivamente para mandar mensajes sobre el trabajo, unos cuantos a clientes y la mayoría a los ejecutivos. Esto me hace concluir que lo que no me gusta es tener "perdidas" cuentas que dicen algo de mí

Silvia Parque


P. D. Ahora recuerdo que cuando abrí una cuenta de Facebook para mi imaginario príncipe azul, abrí una cuenta de correo para él. [AQUÍ, un poco más sobre Felipe en mi vida.]

jueves, 17 de mayo de 2018

Los sueños muestran

Estoy convencida de que en el pasado soñé el futuro. Cuando lo supe, me propuse poner atención a mis sueños, pero no lo he hecho; los olvido rápido, a veces muy rápido. Hace muchos años intenté anotarlos al despertar, pero me parece muy difícil porque en mis sueños hay mucho de sensación, mucho de simultáneo y eso es difícil de registrar medio adormilada.

Me queda claro que considerar un sueño como una imagen del futuro es puro pensamiento mágico; pero aparte de eso, es realista suponer que los sueños hablan sobre nuestros intereses, preocupaciones, deseos; especialmente sobre lo que no podemos decirnos clara y directamente.

Yo no sueño cosas fantásticas, sino la vida ordinaria. Y comúnmente, no la paso bien; no llegan a ser pesadillas, pero sueño tensión, frustración, incertidumbre, algo de angustia o ansiedad... Me asombra no haberme dado cuenta de lo poco frecuentes que son mis "buenos sueños"; creo que cuando hay alguno de esos, siempre es sexual.

Silvia Parque

lunes, 14 de mayo de 2018

Amigas

Redimensioné el valor de la amistad hace poco.

En general, desde que tuve pareja fui parte de un universo de dos en el que no hacía "falta" nadie más -hubo periodos en los que no cabía nadie más-. Luego, las cosas cambiaron.

El último año, de regreso en el lugar donde nací y crecí, hubo una vuelta de tuerca. Encontré que soy incompatible con algunos amigos a los que siempre estimaré. También recibí el regalo de la compañía, el cariño y el apoyo de mujeres que han sido increíbles amigas.

Una de las cosas más bonitas de mi relación con una de ellas es la forma en que entabla relación con mi hija. Siento bonito al ver las fotos que ella le toma.

[Esta es de hace meses, en el comedor de la casa de mi abuela -->]

Silvia Parque

sábado, 12 de mayo de 2018

Ultraconvencidos, simplificación y absurdo

Debo haber escrito varias veces sobre esto porque con frecuencia ocupa mi pensamiento. Ahí voy de nuevo:

La vida es compleja, el mundo social es complejo; cada fenómeno o situación tiene múltiples variables intervinientes y las relaciones entre ellas no son todas directas y de causa-efecto. Ante esto, creo que corresponde una actitud de más humildad ante nuestras posibilidades de conocer, así como de mayor observación y reflexión frente a lo que pasa. Sin embargo, la humildad no está de moda y parece que da flojera considerar el cuadro completo de las situaciones con lo que hay detrás de lo evidente e inmediato. Abundan personas que piensan que su opinión personal, basada en su experiencia de vida, basta para tener la última palabra sobre cualquier cosa: última palabra de la cual están ultraconvencidos.

Me interesa ese "ultraconvencimiento".

Creo que el compromiso con nuestras actitudes y opiniones tiene relación tanto con la integridad como con la cortedad. La militancia -en movimientos políticos, sociales, religiosos, etc.- crea la clase de compromiso que trae consigo el riesgo de ceguera. Todos tenemos adscripciones, todos pensamos desde la ideología, al menos en un primer momento; pero más allá de eso, creo que la militancia implica un compromiso en el que se hace más costoso el análisis de las implicaciones de nuestra posición, de manera que se hace más difícil considerar cabalmente lo que consideraríamos sin tal compromiso. Eso no quiere decir que por militar se piense con cortedad; de hecho, supongo que idealmente, un compromiso con una causa es un compromiso ético que incluiría la intención honesta de comprender el mundo -al menos en relación con la causa- tal cual es. Como decía en el párrafo anterior, la cosa es compleja.

Sin embargo, hay una tendencia a simplificar hacia el absurdo. Parece difícil comunicar una idea o una posición que ni es X ni es Y; comunicar que se está con los que piensan Z en relación a b y c, pero no en relación a d ni en relación a e. Eso pasa mucho más con los temas polémicos de mayor interés. En esos casos, además de la simplificación en el propio pensamiento, se dan críticas o acusaciones al otro, simplificando hacia o hasta el absurdo lo que ese otro ha planteado. Cuando hacen esto personas que han dado muestras de inteligencia y cierto grado de información, creo que simplemente actúan de mala fe y me cae requetemal.

Silvia Parque

viernes, 11 de mayo de 2018

Me derrito

Cuando regresé a este lugar del mundo, me instalé en casa de mi abuela, con aire acondicionado. Luego una tía me prestó su casa, con aire acondicionado.

Hoy me derrito.

Hay momentos en que me falta el aire; pero sobre todo, me derrito. Y todavía no estamos en verano.

Según Google, en la ciudad que tengo a un lado están a 26° C y en la ciudad que tengo al otro lado están a 25° C. Cabría esperar que estuviera más fresco siendo ya casi medianoche, pero tampoco es para hacer escándalo. Sin embargo, la sensación térmica en este preciso lugar desde donde tecleo es de unos 37°. ¡Me derrito!

Qué diferencia con el clima de Querétaro: loco, pero al final tan agradable.

Silvia Parque

miércoles, 9 de mayo de 2018

Persiana de papel

Hablaba ACÁ de la necesidad de una cortina para la ventana del estudio.

La casa tiene, además de la cocina y el baño, un área común pensada para ser sala-comedor y dos habitaciones pensadas para ser recámaras. Como B tiene su cama junto a la mía, todavía no tiene recámara para ella sola; creo que lo "normal" habría sido usar la otra habitación para sus cosas, pero no: prescindí de una sala para que ahí fuera el "área de jugar" y me quedé con la otra habitación para tener un estudio. Un estudio sin cortina hasta hoy.

Como procedo al tanteo, he debido descartar un par de tiras porque medían menos de lo requerido, pero no importa porque se pueden reusar aunque se maltrataran un poquito.


¡Me gusta!

Silvia Parque

martes, 8 de mayo de 2018

Rumbo al día de la madre 2018

He estado entrenado a B para felicitarme el día de la madre. La práctica nos sale muy bien. Hoy decoró mi cocina con un tapete, en su personificación de "Juana, la decoradora", así que en cuanto a recibir un regalo, no tengo que hacer nada: algo se le ocurrirá.

Un día va a saber que este tiempo con ella es el mejor regalo que yo podía recibir, que ocuparme de ella es lo más importante que podría hacer, que su presencia le dio sentido a mi vida.


Silvia Parque

lunes, 7 de mayo de 2018

Persiana lisa de luz universal

Me estoy asando porque decidí no tener cortinas en el estudio. La laptop se calienta también.

La casa venía con cortinas incluidas, pero no me gustaron. Dejé las de la ventana hacia la calle por necesidad de privacidad. Sustituí la de la recámara por un mantel. Me pareció que el estudio estaría mejor sin nada en la ventana. Me gusta así, pero se requiere más espacio o tal vez otra distribución del espacio, para que se pueda vivir bien con eso... que pudiera moverme a la otra esquina de la habitación... pero es complicado.

Una persiana lisa como esta, sí me gustaría:

Anuncio de e-bay: persiana enrollable lisa, de luz universal.

Hasta hoy, mi resolución era: como no puedo tener en este momento la que me gustaría, mejor nada. Es algo común en mí. Con algunas cosas conviene; con otras, no. En este caso, no. Habrá que hacer una cortina.

Silvia Parque


P. D. Al menos a esta hora, parece que se arregla cambiando de extremo en el sofá :D ¿Cortinas sí? ¿Cortinas no?

domingo, 6 de mayo de 2018

"Cuéntalo"

En Twitter, tecleas #Cuéntalo en el buscador y encuentras una enorme cantidad de historias que dan una idea de la dimensión del problema social de la violencia sexual contra las mujeres ["#Cuéntalo, el inventario inacabable de la violencia contra las mujeres"]. Inspirada por este movimiento, comparto la experiencia de abuso que puedo exponer con mayor claridad y que me sirve para ilustrar algunos puntos sobre el tema.

Yo estaba cursando primero de secundaria, así que debía tener unos doce años; el tipo, amigo de uno de mis tíos, tendría veintitantos. Él fue a la casa, pero no estaba mi tío. Pidió permiso para llevarme a un mandado y se lo dieron. Supongo que me invitó y quise ir. No recuerdo bien si llegamos a algún sitio. Lo que sí recuerdo es que en el camino, pasamos por mi escuela, dio vuelta por ahí y precisamente por ahí, no sé si me acercó, no sé si me dijo que me acercara, pero yo quedé junto a él -no había una palanca de velocidades separando el asiento del chofer del asiento del copiloto-. Pasó su brazo derecho por atrás de mi cabeza y puso esa mano en mi pecho con la palma extendida, la desplazó un poco y la dejó ahí, conmigo inmóvil.

Esa tarde, traté de decírselo a mi mamá. Fuimos a la tienda. Yo la alcancé en el refrigerador-exhibidor de la leche y me puse delante de ella, de modo que quedamos cara a cara; quería que supiera que tenía algo que decirle, quería que viéndome, notara que había pasado algo. Dijo "nada más quieres molestar" y fue a pagar. Ahora entiendo que ella no podía adivinar, pero me dolió su atribución sobre mi intención.

Tras el fracaso con mi mamá, le conté a una tía amorosa y cercana, en la que confiaba y confío por completo. Me dijo: "sí, así es él"; luego, no recuerdo qué palabras usó, pero dijo que él siempre quería "arrimarse" cuando saludaba, que por eso ella no lo saludaba de beso o no se acercaba a saludarlo o algo así. Lo dijo como quien habla de un rasgo cualquiera, enfadoso, que el otro tiene. Ahora que lo escribo, no recuerdo si se lo dije a mi tía primero y luego a mi abuela; primero a mi abuela y luego a ella, a las dos juntas o si mi tía se lo dijo a mi abuela o al revés. Lo que recuerdo con claridad es mi percepción de que para mi tía, al menos la experiencia de ella no era la gran cosa, era como si el tipo hiciera ruido al masticar.

Resalto lo siguiente:

Como se deduce de mi torpe intento de comunicación con mi mamá, al principio no podía hablar. Si eso me pasó a mí, que nunca consideré que pudieran no creerme, ¿cuánto puede dificultarse hablar en otros contextos o cuando la experiencia va más allá del tocamiento?

Parte del problema con contarlo puede ser la incapacidad para articular un discurso, vinculada a la incapacidad de elaborar cognitivamente lo ocurrido: yo estaba pasmada. En ese estado, es fácil que una misma dude si ocurrió algo, que una piense que tal vez lo que pasó no es lo que una cree/sabe que pasó. ¿Cuánto puede ser el pasmo en otros contextos o cuando la experiencia va más allá del tocamiento? Creo que si yo no hubiera conseguido contarlo rápido, habría empezado a dudar.

Además de la duda sobre la ocurrencia del hecho, están las dudas sobre la implicación de una. Para mí fue claro, mientras ocurría y después, que yo no quería: no quise. Pero así como la gente alrededor señala a quien sufre el daño, también quien sufre el daño podría señalarse a sí misma. Yo no dije "no". No me moví. Ni en mi mente me opuse porque -como dije- no tenía nada en mente. Y no es que tuviera miedo, como el miedo que conocía: no podía tenerlo porque no tenía nada en mente. Pero el pasmo -al menos en este caso- es otra forma de estar aterrada. Mientras ocurría, yo no podía hacer nada, literalmente. Al parecer, esta incapacidad resulta difícil de comprender para alguna gente con estudios y todo. Pero así es.

Yo a los 12.
Las dudas o bien, las certezas que juegan en contra de las mujeres, pueden llevar a diversos modos de culpa o de apropiación de la responsabilidad de los actos de los otros o de atribuciones al menos inapropiadas sobre una misma. En mi caso, el que a mi tía no le perturbara la conducta del tipo -entre otras cosas en mi historia y circunstancia-, me llevó a concluir algo así como: "hay algo sexual en mí por lo que esto me perturba"; moví el foco: "lo malo" ya no era lo que pasó, sino lo que había en mí. Hay un pasito de ahí a "esto que hay en mí debió haber hecho que ocurriera": una conclusión realmente peligrosa.

Por si hace falta aclararlo, cuando hablo de "concluir" no me refiero al resultado de un diálogo explícito y racional conmigo misma: no hay tal cosa; la "conclusión" es una derivación automática a partir de la información y los afectos que se pueden procesar en un marco cultural dado. Nos criamos en una cultura que cuestiona más a quien es violentada que a quien violenta y estar en la posición del daño no elimina esta carga cultural.

Silvia Parque

viernes, 4 de mayo de 2018

Dulce hora de dormir

B me ha dado un montón de besos hoy, a la hora de dormir; sobre todo, muchos besos de nariz.

Estaba siendo un lío acostarla. Se resiste. No quiere que termine el día. Leí ESTO hoy y quise tomármelo con calma, de nuevo. No sé si pueda hacerlo así muchas noches, porque tengo mucho quehacer y quiero un rato nocturno-adulto para mí; pero hoy decidí mirarla como la pequeñita que es: con recordar a mi bebita de meses, me cambió el chip; la disfruté, moviéndose, besándome, acomodándose. La acaricié, dejé de cantar cada vez que lo pidió -no le gusta que trate de dormirla-; sobre todo, no tuve intención de apurarla, no estuve pensando en irme, solo "estuve ahí"-eso siempre sale bien-.

Silvia Parque

jueves, 3 de mayo de 2018

Saliendo de la zona de confort

Cuando estaba en primero y segundo de primaria, no entendía el sentido de los cuestionarios "sobre la lectura" en los exámenes de Español: venía un texto y luego preguntas sobre ese texto, que permanecía ahí, accesible para que una viera y copiara las respuestas. Yo ya leía a los tres años, así que estaba "sobrada" para lo que se me examinaba. Habría sido un verdadero desafío que me hicieran socializar con mis compañeros, pero a los adultos a mi alrededor no parecía importarles que yo tuviera miedo de atravesar el patio de la escuela. Esto puede ilustrar mi vida académica. Reprobé precálculo en el bachilleres, pero porque me pasé ese semestre "echando novio" y porque no le iba a arruinar al profesor su profecía de que toda la sarta de maleducados que no le hacíamos caso, reprobaríamos.

No se me pedía nada más que "ir bien en la escuela" -ni mantener limpia mi recámara-, así que crecí instalada en una zona de confort. Con bastante "problemática interna"; pero en general, en gran medida, en una zona de confort. Hasta que cambié de ciudad y empecé la Maestría.

Mis "antecedentes": habilidades, lecturas, "background" por decirlo de algún modo,  no eran los de la universidad a la que llegué. En la entrevista del proceso de selección, la Maestra que sería mi asesora me preguntó por mi filiación teórica; no recuerdo cuál expresión usó, pero tuvo la amabilidad de irme traduciendo la pregunta... que qué autores había leído... y pues... yo no tenía idea. Era otro mundo. Y mientras eso pasaba con mi formación académica, yo vivía sola por primera vez. Por primera vez tuve necesidad económica de trabajar. Cuando el que era mi marido llegó a la ciudad, un semestre después de mí, volver a la vida de pareja fue otro movimiento de tapete. Luego vendrían muchos problemas, pero creo que en parte se convirtieron en problemas por no salir de las zonas de confort en las que me movía, para enfrentar los cambios. 

Mis mayores cambios han sido "protegidos", manteniéndome en esa zona. Por ejemplo, cuando dejé de dar clases para trabajar en lo administrativo de una universidad, empecé a hacer cosas que nunca había hecho; pero en cuanto se me pedía que me saliera de lo inicialmente pactado, yo respingaba. Y ha sido bueno tener claro qué quiero y no aceptar lo que no quiero. Eso podría verse como renunciar a "comodidades" (trabajo seguro, prestaciones) en un movimiento hacia la realización. Y sí. Pero no debía instalarme en otra comodidad: en la de "hago lo que me gusta y ya". Lo sabía y no quería que fuera así; pero para que no fuera así, debía "forzarme", por ejemplo, a hacer funcionar una actividad como negocio -rentable-. Y no lo conseguí. No lo hice. Eso no me causa problemas existenciales. Me causa problemas materiales, prácticos (del tipo "ya no se puede poner más cinta aislante en el cable del cargador de la laptop: hay que comprar otro"). 

Bueno: pues me ocupo. Estoy "construyendo" un proyecto que es lo más atrevido que he hecho en mi vida. Algo que me saca por completo de mi zona de confort por todos lados: es trabajar en equipo, incidir en la realidad concreta, gestionar... Me parece muy difícil. Está en fase inicial, por lo que todavía no puedo compartirlo, pero me causa tanto miedo acobardarme, no atreverme, que lo escribo y lo publico para que eso me comprometa. Para volver a esta entrada dentro de seis meses y ver cuánto hemos avanzado.

Silvia Parque

domingo, 29 de abril de 2018

Abuso, acoso y agresión sexual: "no todos los hombres" y "los hombres también sufren"

Creo que se ha logrado una visibilización del acoso sexual a las mujeres con campañas como #MeToo, que da gusto. He querido escribir sobre eso, más bien en respuesta a comentarios machistas que he leído, pero no lo he conseguido, tanto porque no he tenido tiempo de ordenar mis ideas como el tema se merece, como porque no quería escribirlo en el momento en que estuviera en el candelero un caso con repercusión mediática, ¡y prácticamente no ha dejado de haberlos! Así que a propósito del movimiento amparado en #Cuéntalo, voy a apuntar solamente dos cuestiones fundamentales, esperando que sirva de introducción para más adelante -en otra entrada-, compartir algo sobre mi experiencia personal.

Se trata de: "no todos los hombres" y "los hombres también sufren".

Hay quien parece sorprendido de que tantas mujeres hablen sobre experiencias de acoso, abuso o agresión sexual; sin embargo, para las mujeres no es sorprendente. Apenas hablas con una mujer, en confianza, resulta que ella también. Sería genial que los hombres preguntaran a las mujeres de su familia, a las amigas cercanas, cuál es su experiencia en esta cuestión y que las escucharan sin decir pío, que nada más escucharan. Yo creo que todas las que tengan capacidad de memoria van a contar que al menos "alguna vez", "algo pasó".

De verdad da para decir que "todas" hemos sufrido acoso, abuso o agresión sexual; pero vamos a hablar de "prácticamente todas".

Prácticamente todas las mujeres han sido alguna vez objeto de trato cuando menos inapropiado, sexualmente; eso es "cuando menos"; el abuso, el acoso y la agresión sexual tienen una dimensión epidémica, sobre todo porque muchos de los comportamientos que son abuso, acoso o agresión son normalizados o justificados. Justo estamos en un momento histórico para darle la vuelta a eso.

Los momentos históricos en los que las cosas cambian, no son cómodos. No tienen por qué ser giros gráciles; más bien, no lo son. En el caso de este cambio, hay enojo, hay posiciones radicales y extremas y tienen su razón de ser y su función.

Vamos a ver:

Va pasando una muchacha por la acera y desde la otra acera, un muchacho le grita: "¡guapa!" Ambos siguen caminando y se acabó. Para algunas, él está invadiendo su espacio, de hecho ella se ha visto obligada a escuchar; él la ha juzgado por su aspecto como si tuviera derecho a hacerlo; dado que vivimos en un mundo donde pasa lo que pasa, su comportamiento resulta amenazante. Está mal, vaya. ¿Es una exageración? ¿Es llevar las cosas al absurdo? Ojalá las personas, sobre todo los hombres, se preguntaran con buena voluntad: ¿Por qué algunas pensarán así? ¿Por qué les molestará que un muchacho le grite "¡guapa!" a una muchacha? ¿Cómo es que una muchacha puede sentirse amenazada por recibir un halago? Preguntárselo realmente, con honestidad. Y luego caer en la cuenta de que muchas veces lo que se dice por la calle no es "guapa", ni termina en "siguen caminando y se acabó".

Que prácticamente todas las mujeres hayan pasado por una "mala experiencia" de este tipo -por decir lo menos-, no quiere decir que todos los hombres sean abusadores, acosadores o agresores sexuales. Pero, resulta que en la abrumadora mayoría de los casos, son abusadores, acosadores o agresores, es decir, hombres. Y los que no lo han hecho, suponiendo que nunca, nunca, nunca, ni en la escuela, hicieron nada del tipo, son parte de un colectivo que tiene la prerrogativa social para hacerlo sin sufrir consecuencias negativas, a veces, siendo celebrados por ello. ¿Y es culpa de Juan, Pedro o Luis tener la prerrogativa de abusar, acosar o agredir sexualmente, impunemente? Pues no. A lo mejor son bien decentes y les choca que Pablo, Sergio o Andrés sí hagan uso de su prerrogativa. Pero la tienen. Por eso se señala a "los hombres". Les toca, si de verdad son decentes, señalar lo que está mal y ver cómo destruimos estas prerrogativas de mierda.

Algunos de estos hombres decentes parecen con gran necesidad de mostrar cómo también sufren: por ser señalados y por ser víctimas. Y su denuncia suele ser hecha a un lado, en medio de la efervescencia de la denuncia colectiva de las mujeres. Se cree que se hace a un lado por obnubilación o por odio; pero la verdad es que, más que nada, se le hace a un lado por inoportuna. Si estamos aquí marchando por el derecho de una comunidad indígena a conservar sus tierras, ¿cómo quedarían los microempresarios pidiendo atención porque ellos son sangrados por el impuesto sobre la renta? ¡No va! Aunque todos sean damnificados del capitalismo.

Pero bueno: los hombres sufren, sí. Ha sido minimizada la violencia contra los hombres en la pareja y la colusión social a favor de las mujeres cuando ellas se "apropian" de los hijos. Hay mucho que estudiar, analizar y considerar sobre todo esto. Pero, enfocando el tema del que estamos hablando: la mayoría de los hombres no teme caminar solo por una calle oscura o en todo caso, no temen ser violados. La mayoría de los hombres no tiene una de estas "malas experiencias" en su historia. No obstante, lo sustancial no es que "la mayoría de las mujeres" sí vivamos ese miedo con frecuencia o sí tengamos que lidiar con estas experiencias a veces desde niñas; no es cuestión de cantidad, pues: lo sustancial es cómo la violencia (acoso, abuso, agresión) es parte del sistema social, llega a ser parte de la socialización. Por eso lo trágico-aberrante no es que cinco hombres violen a una mujer, sino el hecho de que se siga creyendo que "ella se lo buscó", los argumentos por los cuales se justifica no condenarlos por violación.

Silvia Parque

sábado, 28 de abril de 2018

Egocentrismo infantil

Los niños son egocéntricos casi por definición. Son tan egocéntricos que llamar egoísmo a lo que resulta de eso no tiene mucho sentido. Supongo que mi hija es tan egocéntrica como cualquiera, pero como es la única niña con la que convivo diariamente, estoy sorprendida. Creo que se pasa.

Todo es suyo. Que diga que yo no soy hija de mi mamá porque soy su mamá, me parece normal. Que todas las cosas que le gusten las afirme suyas, también me parece normal. Que no quiera que otra persona cumpla años porque la del cumpleaños siempre debe ser ella, me parece que está en el límite entre lo normal y pasarse. Pero esta semana ha renegado de la oración antes de comer. Siempre agradecemos, bendecimos los alimentos y deseamos que todos tengan comida rica como nosotros. Pues ha dicho que no, que solo ella. Debí saber que se había descarriado cuando en diciembre, en casa de mi abuela, fue al nacimiento a advertirles a José, María y Jesús que lo que estaba comiendo era solo de ella y no les iba a dar. 

Silvia Parque

viernes, 27 de abril de 2018

Estos días he estado pensando

He pasado días pensando en la clase de cosas odiosas que pasan en el mundo. Me he quedado apabullada. Hay muchas gotas derramando el vaso. Nombrarlas es dejar de nombrar otras, pero voy a mencionar las dos que me han provocado reacciones físicas: tres estudiantes asesinados cuyos cuerpos fueron disueltos en ácido, en Jalisco, y la sentencia en España a los violadores conocidos como "La manada". Lo escribo y me vienen a la mente las mujeres embarazadas a las que mataron para robarse a sus bebés y luego pienso en la "escort" asesinada que alcanzó a denunciar su situación en un video donde aparece golpeada. Y otras y otras y otras cosas.

También hay amor en el mundo. También habemos gente criando a nuestros hijos lo mejor que podemos. El pan y el café conservan sus aromas.

Pero pasa lo que pasa y me pregunto dónde estoy en ese mundo del que muchos años logré abstraerme y del que ahora no puedo huir porque soy mamá. ¿Qué puedo hacer? ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo hacer de "la vida" algo inteligible? ¿Cómo pongo mi relación con Dios primero, ante mis reacciones?

Las campañas políticas sacan los trapos sucios de todos los partidos y los candidatos. Acá un singobierno tiene a decenas de profesores literalmente sin cobrar su salario durante meses, se han puesto en paro como gremio y hay gente molesta con ellos, con los que resisten y protestan.

Comúnmente me siento en una isla, pudiendo comunicarme solo a través de lo virtual, con personas que están lejos físicamente. (Me conforta el calor de mi hija dormida, el abrazo de mi amiga cuando la veo).

Así pasan cosas terribles, tan una tras otra que no vale la pena estar pendiente. Pero pues me entero y ayer, cuando leí sobre la sentencia a "La manada", algo me pasó; algo se rompió y un grito gutural, de coraje, salió de mí. Un grito de una rabia a la que agradezco no ser tristeza. La niña debió espantarse. Yo estaba en mi estudio, ella estaba con su papá en el "área de jugar" y desde afuera, él preguntó qué me pasaba, si estaba bien. Dije que estaba bien, que se quedara con la niña, que luego le explicaba. Creo que él preguntó de nuevo y le pedí que esperara, que se quedara con la niña.

Evito lo que puedo hablar de él, mencionarlo siquiera; ya lo evitaba cuando éramos pareja, en parte por respetarlo y en parte por ahorrarme problemas, pero necesito decir esto, que al fin de lo que hablo es del impacto que tuvo en mí.

La niña debió preguntar de nuevo por qué gritó mamá y él respondió: "Para llamar la atención".

Todo mi coraje tuvo sentido.

De pronto tuve un entendimiento brutal, más allá de las palabras, de lo que fueron años de ser considerada "loca" y de cómo actúa el sistema patriarcal a través de las personas decentes y cercanas. Salí del estudio. Dije lo que tenía que decir. Se me asentaron los últimos años y tuve las respuestas que necesitaba.

Lo terrible es incomprensible. Este mundo no está en manos de Dios -habemos gente de su mano, Él toma el control de lo que ponemos en sus manos-. Me hago cargo de lo que es ser mujer, en mi vida, en este sistema de cosas.

Un niño "malcriado" asustó a mi niña, un día. Es una larga historia, pero el caso es que la impresionó mucho, la pasó mal un tiempo y han hecho falta meses para que nos cuente, poco a poco, qué fue lo que pasó. Cada vez que lo hablamos, intentamos hacerla sentir segura y ella ha ido procesándolo. Pues ayer, tres veces durante el día, le hablé de eso. Le volví a decir cosas importantes como que siempre le voy a creer. Una de esas veces, cuando dijo "yo nada más moví mis pies", cosa que ha repetido mucho, entendí por fin -no puedo asegurarlo, pero eso creo- que ella pataleó tratando de defenderse. Y nos pusimos a patalear las dos, "fuerte, fuerte".

Silvia Parque

sábado, 21 de abril de 2018

Política personal

Los últimos años he incorporado a mi política personal:

- No dar explicaciones.

- No hablar sobre mis sueños -lo que me ilusiona- y hablar con reserva de mis proyectos.

A veces me cuesta; pero siempre que me apego a la política me doy cuenta de que estuve en lo correcto y siempre que hago una excepción, me doy cuenta de que habría sido mejor atenerme a lo pactado conmigo misma.

Silvia Parque

viernes, 20 de abril de 2018

Trabajar de noche

Empiezo la jornada de trabajo con mucho sueño. Con la niña, en este momento, trabajar de noche es lo que se puede. A veces puedo tomar una siesta de día; a veces no. Tampoco es terrible porque luego de una racha pesada viene una racha tranquila. Pero ahora  estoy en la "racha pesada" y son varios días de cansancio: voy notando cuando me acerco al límite porque sonrío menos y estoy más gritona (gritona en general, como exaltada, no necesariamente en mal plan).

Cuando me siento así, me gustaría tener una pareja: alguien que me abrazara y me hiciera masaje en la espalda. Ya puestos a imaginar, me gustaría que esa pareja fuera un marido rico que me mantuviera y entonces no estaría cansada; no con cansancio de este tipo, pues.- Estaría cansada de vacacionar, que ya se sabe lo cansado que es.

Silvia Parque

jueves, 19 de abril de 2018

Estos tres años

Ayer cumplió años B 🎈🎂  No he tenido tiempo de sentarme a pensar, pero sería imposible para mí no tener en mente lo que han sido estos tres años de su presencia.

Yo quería tener un bebé. Quería ser mamá. Como este blog hace un poco de diario personal, puedo leer entradas viejas donde hablo de eso. Aprecio poder decirle a mi niña que fue largamente deseada, que le pedí a Dios un hijo y Él la envió. Estar embarazada es lo más increíble que me ha ocurrido y los meses en plan "solo ella y yo" fueron geniales. Creció y crecieron las dificultades, las satisfacciones, la alegría, el miedo. Me equivoqué y me porté mal con ella, más de lo que creí que podía pasar (me perdona siempre; me ama). Yo trato de honrar el privilegio de ser su mamá.

Silvia Parque

martes, 17 de abril de 2018

Los años no pasan en balde

Suelo verme cansada y despeinada.
Los años no pasan en balde, dicen. Terminó el crecimiento: pasó el mejor momento del cuerpo, que es a los veintitantos. Terminó también la preparación para la vida: ese aprendizaje de las primeras dos décadas en las que planeamos hacer, deseamos ser.

No me siento "vieja" ni mal; al contrario: llevo un rato sintiendo que estoy en mi mejor momento. ¡Sería genial estar en mi mejor momento con el cuerpo que tenía a los 20! Pero ni bajando los 10 kilos que me sobran, ni recolocando las tetas donde estaban. Eso se fue. Sin embargo, he tenido el gusto de reencontrame conmigo y me gusta (me gusto).

Otra cosa que se fue es la forma joven de vivir el amor. Cuando tenga una pareja no será como aquella realidad fantástica en la que dos fuimos uno y fuimos todo; la inocencia no se repite.

Hace años pensaba que algunas cosas resultaron bien y las más importantes resultaron mal; pero ahora pienso en otros términos; además, lo que era "lo más importante" se resitúa y deja de tener valor para definirme.

Me arrepiento de poco. Sigo teniendo unos miedos que a veces le abren la puerta a la ansiedad y me tumban. Pero estoy bien. Treinta y siete y contando...

Silvia Parque

lunes, 16 de abril de 2018

Dar ayuda

Estoy leyendo "La dialéctica del sexo", de Shulamith Firestone y desde ayer tengo en mente esta idea de Margaret Rhondda, que encontré ahí:
[...] el entusiasmo que impregna el deseo de procurar por nuestro prójimo y de beneficiarle según el propio criterio es una actitud mucho más extendida que el deseo de proporcionar a cada uno el poder necesario para cuidar de sí mismo. 
Como estamos en temporada de campañas electorales, están más o menos presentes los discursos en relación con apoyar a "los necesitados"; pero cae mal la pregunta del millón: ¿por qué están necesitando? Y las que le siguen.- ¿Cómo podrían estar en otra posición? ¿Será que si se mueven de posición tienen que moverse los demás? 

Al negocio de dar ayuda no le conviene hacer posible que la gente tenga sus propios medios para sostenerse (no todo el "dar ayuda" es un negocio).

Silvia Parque

domingo, 15 de abril de 2018

El huevo o la gallina, en la prédica de hoy

En medio de la prédica, el Pastor pregunta qué fue primero, el huevo o la gallina. La mujer a mi lado, una señora de lo más amable y agradable, dice que la gallina porque Dios la creó así. Creo que hasta el Pastor siente un poquito de lo que yo siento (su intención no era ir en esa dirección), pero quién sabe, sé que hay Pastores que creen en el relato bíblico de la creación como si fuera un relato histórico.

Un día, mi hija va a encontrarse con que en casa no compartimos muchas creencias de la congregación -cualquiera en la que estemos-. Probablemente tenga un conflicto antes que otros niños. Su papá y yo estamos listos para hacer las acotaciones que hagan falta respecto a cada tema que se le comparta, en la escuela o en el templo. Ella formará su propio criterio.

Silvia Parque

sábado, 14 de abril de 2018

Soy una gran cocinera

Últimamente estoy llegando a niveles insospechados de maravillas en la cocina. Tantos videos de recetas se me han metido en el alma y han dado fruto. Preparo algo delicioso que parece insuperable y al día siguiente preparo algo que me hace replantear los límites de lo posible. Soy una gran cocinera. Para mayor mérito, me las arreglo con una parrilla eléctrica y un micro.

He soñado con una cocina amplia y totalmente equipada, con un cuarto alacena repleto; ahora, además, la merezco. Todavía le faltan dos rayitas a la higiene que consigo mantener, pero soy tan buena cocinando, que eso compensa lo que me falte; además: si puedo tener una cocina como la quiero, puedo pagar a alguien que limpie.

Silvia Parque

viernes, 13 de abril de 2018

Los mecanismos de la recompensa

Escribía AQUÍ sobre la maravilla que son para mi vida las aplicaciones en mi teléfono. Hace unos días descargué Roubit [AQUÍ ESTÁ], un "gestor de rutina diaria" y de inmediato sentí su efecto. Me hace hacer las cosas. Una maravilla. Tenía muchísimo sin conseguir hacer en un día todo lo que quería y zaz, que lo consigo. ¡Quienes diseñan estas cosas merecen hacerse ricos!

Roubit es básicamente una lista de lo que tienes por hacer, en la que marcas si ya lo hiciste. Una especie de agenda sencilla. ¿Entonces por qué no simplemente tomar un cuaderno, enlistar las "cosas por hacer" y marcar cuando se hayan hecho? Es una opción; pero en mi caso, no tiene el mismo efecto. Cada detalle en la aplicación ayuda a que funcione del modo en que lo hace; por ejemplo, que cuando todas las tareas fueron hechas, aparezca una carita feliz en el día correspondiente, en el calendario. 

¿Qué gano con las caritas felices? ¿Qué diferencia hace el hecho de que a cada cosa le corresponda un color? Si fuéramos robots, no importaría. Si fuéramos más espirituales tendríamos motivaciones más trascendentes. Pero la verdad es que funcionamos siguiendo determinado estilo de pensamiento, en concordancia con determinados esquemas mentales y respondiendo a condicionamientos

Me resultó muy ilustrativo el cambio en Duolingo [ESTE SITIO]: un sitio para el aprendizaje de idiomas en el que practico mi inglés y me acerco al francés. Su modelo funcionaba de una forma que me encantaba, a mí y a otros tantos; cambiaron la jugada y la primera reacción de varios es de respingo: podemos pensar que es resistencia al cambio, pero hay algo más. En el modelo anterior, el avance iba dorando circulitos; el camino se marcaba como "ya hecho" y se accedía a lo siguiente. Con el modelo nuevo, nuestros circulitos perdieron su color dorado y nos dan oportunidad de hacer más niveles de las mismas unidades. Fue interesante leer comentarios de los usuarios molestos. ¿Dónde estaba su avance?

No perdimos nada en el mundo material. Nada nos obliga a volver a esas unidades y hacer los nuevos niveles que se nos ofrecen. Pero hay una sensación de pérdida y de que ahora eso "está sin hacer". Entender cómo funcionan los mecanismos mentales de la recompensa y la satisfacción es entender buena parte del comportamiento humano.

Silvia Parque

jueves, 12 de abril de 2018

Hija musical

Mi hija es musical. Tiene una dulce voz que canta cuando habla; de hecho dice muchas cosas cantando, como en un musical. Hay algunas canciones que empieza a cantar de inmediato, aunque sea la primera vez que las oye. Hay algunas melodías que le mueven el cuerpo, como si no fuera ella quien decide ponerse a bailar, sino el cuerpo que baila al percibir la música. Hace un par de días seguía un ritmo, dormida. 

No lo sacó de mí. Me encanta.

Silvia Parque

miércoles, 11 de abril de 2018

Otras mamás, cada mamá


La semana pasada estaba en una reunión con niños y una amiga mencionó que le molesta que sus hijos griten mientras juegan; entiende que es normal, pero le molestan los gritos.

Estaba ahí otra amiga que un día mencionó que a veces le abruma el parloteo de su niño; le gusta hablar con él, pero a veces quiere un momento de silencio y la criatura no para de hablar.

A mí no me molesta que B grite mientras juega ni me cansa su conversación, así repita veinte veces lo mismo. Pero me sentí acompañada porque hay más de una cosa que me saca de quicio y una lista larga de indicadores que me alejan de la mamá lindabuenaondasiempredispuestarelax que me gustaría ser.

Me hacen falta esos encuentros con otras mamás con las que pueda sentirme identificada, así sea nada más que en una interacción de Twitter.


Silvia Parque

martes, 10 de abril de 2018

Amo mi teléfono

Esoy encantada con mi teléfono nuevo. Me impresiona. Es genial. LO AMO.

Mi teléfono anterior no aguantaba las aplicaciones. Yo necesitaba uno en el que pudiera tener la aplicación de mi banco y la de Uber. Luego, empezó a trabarse en algunas funciones. La gota que derramó el vaso fue no poder contestar llamadas.

Este lindo teléfono no tiene problemas. Toma una fotos increíbles; para empezar, para mí es la maravilla que la foto se tome cuando hago "click": el otro teléfono no tomaba la foto en el mismo instante y eso hacía bastante difícil fotografiar a alguien que se mueve muchísimo, como una niña que yo conozco; además como que se ensució el visor y salían la fotos "pañosas".

Sin embargo, como decía, lo que puso un teléfono nuevo en mi deseo era la cuestión de las aplicaciones. Luego ya lo necesité para hablar, pero lo que empujó mi deseo fue el asunto de las aplicaciones. Así que llegó: una amiga que es la mar de generosa me lo dio. ¿Y descargué las aplicaciones que me hacían falta?

Todavía no. He estado ocupada. Pero cuando fui a Play Store a buscarlas, me topé con un montón de cosas interesantes. Ahora estoy como niña con juguete nuevo con:

  • "Mi calendario", un diario para registrar la menstruación, que es mucho más que un calendario. [AQUÍ ESTÁ]
  • "Thing To List", una aplicación para hacer listas.
  • Y "Planner 5D", con la que haré el plano de la casa de mis sueños. [AQUÍ ESTÁ]

¡Las primeras dos son tan bonitas que me hacen sentir bien! Es más: la primera me hace sentir acompañada; como si a alguien le importara que tal día amanecí hinchada. La amo, de verdad. La segunda está hecha a mi medida porque desde hace unos tres años -qué casualidad- ni los post-its, ni los cuadernos, ni las agendas se adaptan realmente a mis necesidades para organizarme. Soy de listas, pero me temo que ya no soy de lápiz y papel, al menos no para lo ordinario. Además, cuando intento tomar notas "bonito", pierdo tiempo: no puedo andar buscando el color tal para anotar tal cosa y el color tal otro para anotar la otra y ya hace mucho que no tengo buena letra; en cambio así, en el teléfono, siempre queda bonito.

La aplicación para hacer planos sí es nada más un juguete -en mis  manos-. Le dediqué unos diez minutos cuando la descargué y ahí me espera: no tengo tiempo para jugar en "días de trabajo", pero ya vendrá otro fin de semana y nos conoceremos hasta que le entienda.

Me ponen contenta.

Silvia Parque

lunes, 9 de abril de 2018

Estrategia de eficiencia y The Crown

He ido postergando los proyectos que en este momento no son redituables, pero que son los que más me interesan.Para asegurarme de no robarles tiempo, me propuse no volver a ver películas hasta que concluya al menos uno de ellos... o llegue el 2019, lo que ocurra primero. Le dije a B que en el 2019 vería su primera película y no me perdería eso.

Sin embargo, tampoco se trata de no ver nada. Hay noches en que me hace falta despejarme con algo entretenido. Empecé viendo documentales, pero la tentación de las series fue muy grande. Así que empecé "The Crown". [AQUÍ la entrada de Wikipedia sobre ella.] Llevo dos capítulos. Como sé que puedo hacerme adicta, la regla de la temporada es ver solamente un capitulo por día.

Ahora necesito apurarme con las cosas del trabajo remunerado para poder llegar a "lo mío".

En cuanto a la serie: me encanta: la ambientación, el vestuario y sobre todo, el tema.

Silvia Parque

jueves, 5 de abril de 2018

Persona de gatos

Creo que mi hija es una persona de gatos.

Como he dicho antes, yo soy de reptiles; pero entre perros y gatos, pues perros: sin pensar, absolutamente.

Mucho tiempo, los gatos me provocaron miedo y desagrado. Aprendí a estimar su existencia luego de convivir con amantes de los gatos; pero la verdad es que prefiero estar lejos de ellos. Me da repelús tocarlos.

B, en cambio, se ha sentido atraída por los que le ha tocado tener cerca. Hasta creo que más que por los perros. Y dice que es un gatito -así, en masculino-.

Hay cosas que una sabe. Me late que va ser de gatos.

Silvia Parque

miércoles, 4 de abril de 2018

Música

El casi recién llegado.
Hace unas semanas llegó a mi casa un reproductor de música: un Sony viejito. Le funciona el radio y se puede conectar al teléfono o a la lap -no sirve lo demás-. Llegó con un juego de bocinas, no sé qué tan buenas, pero estupendas para mí: mucho mejores que las que estaban en funciones.

Y he redescubierto la música.

Las melodías son otra cosa. Algunas son increíblemente superiores a lo que oía de ellas. Otras, al contrario.

Y me gusta -también me gusta bailar-.

A pesar de que conozco las generalidades sobre el efecto de la música en el estado de ánimo, nunca le he dado el lugar que merece. He creído que no soy musical. Sin embargo, el día que llegó la música con el reproductor y las bocinas, mi cuerpo lo apreció; mi mente lo apreció; realmente me hizo bien.

Silvia Parque

martes, 3 de abril de 2018

Superficiales y tontas

Me parece mal calificar a las personas para "hacer menos" a quienes según yo son de tal o cual manera; pero a veces lo hago. Hoy, hace un momento, he concluido que me caen requetemal las personas superficiales y tontas; las personas superficiales, no; las tontas, tampoco; es la conjunción de las dos características: me choca.

Además, misóginamente, siento aversión en mayor medida hacia las mujeres superficiales y tontas, que hacia los hombres superficiales y tontos; tal vez eso lo trabaje conmigo misma después.

Silvia Parque

domingo, 1 de abril de 2018

Necesidad de aprobación

Escribo un artículo sobre relaciones de pareja que dañan y me centro en la dependencia emocional. Debí terminarlo hace días.

Esta mañana, llamo al papá de B y le comunico que he decidido hacer algo de tal modo. Es un asunto más o menos intrascendente; cambia un poco un plan que teníamos, pero a él no le afecta. Responde, en tono más o menos plano: "Haz lo que te parezca".

No es como eso que dicen sobre las mamás, que cuando dicen "haz lo que te dé la gana", están diciendo "deberías hacer lo que ya sabes que quiero que hagas". Él de verdad me dice, sin vuelta ni revés, que decida yo. Y va. Hago lo que me parece, nos hablamos más tarde para ultimar detalles sobre el asunto y listo. Su "haz lo que te parezca" no está dicho de mala manera, no es áspero, no es rudo; pero tampoco fue dicho de manera gentil y antes eso me hubiera puesto mal. Yo necesitaba un "está bien" ("qué buena idea", "¡claro!", "tienes razón"). Ahora, justo el momento en que deseo su aprobación me hace recordar cómo era sentir esa necesidad y sonrío por ya no estar en eso.

Sin embargo, creo que es el hecho de que no seamos pareja lo que me hace no esperar su aprobación. Me pregunto si un día tendré una relación de pareja en la que no quiera / necesite / espere estar siendo aprobada.

Silvia Parque

viernes, 30 de marzo de 2018

Pasear

Cuando mi nivel de ansiedad me llevó a la locura, el neurólogo dijo que me habría ahorrado pasar por eso si la cantidad de dinero que estaba gastando en sus honorarios, la hubiera gastado en irme un fin de semana a algún lado, a descansar.

El domingo pasado, después de la Iglesia, B y yo fuimos a pasear a la ciudad. ¡Qué razón tenía el médico!


Silvia Parque

jueves, 29 de marzo de 2018

No quiero ser mejor

A mí no me van las exhortaciones a "ser mejor". Yo no tengo interés en eso. Quiero mejorar en habilidades específicas, eso sí. En realidad, también quiero ser "mejor mamá", eso también, con todo lo que tiene de discutible la calificación de "mejor" o "peor".

"Nunca un mar en calma hizo experto a un marinero", se le dice a una audiencia en la que al parecer muchos desearían ser marineros expertos. Yo con ser marinera nivel "suficiente" estoy bien. En general, mi interés no está en llegar más lejos o más alto, así que nada que ver conmigo esas ideas sobre lo bueno que es algo malo porque sirve para mejorar

Como no podemos evitar las tormentas -los obstáculos, el dolor, etc.-, creo que corresponde aceptarlos y si cabe tratar de encontrar lo bueno en la situación o hacer que de la situación emerja algo bueno; pero no encuentro consuelo alguno en ver que esa-cualquier-cosa-indeseable me va a hacer "mejor" de lo que soy.

Silvia Parque

miércoles, 28 de marzo de 2018

Niños sin filtro que calculan la edad

B ha aprendido que solo le compraré un dulce si es domingo o un día que equivalga a domingo, así que esta tarde, en la tienda, directamente le dijo a otra persona que quería un mazapán. Lo obtuvo. Era una señorita amable a la que B llamó "señora". Luego llamó "señor" a un joven como de quince años, a quien le comentó que tenía un mazapán y que no le gustaba no sé si la playera o un collar que él llevaba puesto. El muchacho preguntó si yo era su abuelita.

Silvia Parque

martes, 27 de marzo de 2018

Casa de muñecas

Imagen publicada AQUÍ, en Flickr, por deramaenrama

Hace un par de días vi una representación de "Casa de muñecas", un clásico de Henrik Ibsen, del cual yo no tenía idea. [AQUÍ el enlace a lo que dice Wikipedia sobre la obra.]

Su actualidad es penosa: esa forma de situar a la mujer como objeto al servicio del gusto y/o de la conveniencia; esas formas, diversas, de vivirnos -las mujeres- asumiendo la identidad que otros nos engarzan, de aceptar ser para otros de un modo en que nos perdemos a nosotras mismas.

Descargué el texto de Internet para leer la parte final, cuando a la protagonista se le ha terminado el mundo y se ve a sí misma y a su condición de sometimiento. Me punzaron estas líneas, que retratan lo que en muchos casos son las relaciones entre hombres y mujeres:

"Nunca me amaron. Disfrutaban conmigo, y les resultaba entretenido quererme; es todo".
.
"A mí me divertía que jugaras conmigo, como a los chicos les divierte que juegue con ellos. Eso es todo lo que fue nuestro matrimonio, Torvald".

Ella decide que se va, rompiendo con todo el "deber ser" que le han enseñado, abandonando no solo a su marido sino también a sus hijos -terrible-.

"Dije que necesito estar sola para entenderme a mí misma y entender lo que me rodea, por mi cuenta. Te dejo; me voy de tu casa".

Me gustaría tener un espacio para hablar con otras mujeres sobre cómo les resuenan estas cosas.

Silvia Parque

lunes, 26 de marzo de 2018

Temporada de moscas y cosas peores

Es casi medianoche y hay un par de moscas volando en la casa, pero ninguna en paredes o techo. Parece que limpiar sirvió. También mantengo la puerta abierta por menos tiempo y hoy estrené una veladora de citronella cuyo efecto todavía no me queda claro.

Ahora el problema son las cucarachas. Horrible. La casa está limpia nivel "regular"; habrá que aplicarse más.  Puse trampas de pegamento de las que las atraen con sebo y estas noches pongo insecticida afuera donde está la basura. Por la mañana barrí 22 cadáveres. No me rindo.

Silvia Parque

domingo, 25 de marzo de 2018

Mi cuerpo y las costumbres

Mi cuerpo se está acostumbrando a trabajar de noche. No se acostumbra a los álamos, sin embargo. Al parecer, tampoco se acostumbra a no amamantar y eso que hace muchos meses terminamos con eso. Yo trato de tomar en cuenta su costumbre y su falta de costumbre, pero a él no le importan las mías: ya no soporta los alimentos muy grasosos ni más de una taza de café cuando es del instantáneo común. Al final, se hará lo que él demande.

Silvia Parque

viernes, 23 de marzo de 2018

Trabajar

A veces no tengo ganas de trabajar. A veces tengo ganas pero estoy muy cansada. Afortunadamente, he aprendido a trabajar sin ganas o muy cansada; pero la verdad es que casi siempre me resisto, mucho; solo trabajo sin ganas o muy cansada cuando es realmente impostergable. Cada vez que estoy en esa situación -de tener que trabajar sin ganas o muy cansada (sobre todo, sin ganas)-, me entran muchas ganas de ocuparme de los proyectos que realmente me emocionan.

Mi vida es un poco hacer malabares con la ecuación actividades/tiempo.

Silvia Parque

martes, 20 de marzo de 2018

Espero mañana sentirme contenta

Hoy fuimos a una consulta con la pediatra endocrinóloga de B. Por primera vez la vimos por parte de la atención médica pública. Espero mañana sentirme contenta porque de alguna manera echamos a andar la cobertura para su hormona y para los estudios que hay que hacerle. Estoy agradecida por eso, pero el agradecimiento no me alcanza para sentirme contenta: me siento mal.

Primero, físicamente mal porque fue un día muy pesado. Anoche dormí poco y luego de batallar llevando a B y a nuestra maleta de camión en camión, llegué a la casa enferma. También tengo alergia, pero normalmente no ocupa mi atención: hoy sí: entre una cosa y otra, terminé noqueada.

Luego, me siento culpable por la irritabilidad y el nerviosismo de B. La doctora le suspendió el tratamiento hormonal por seis meses, cuando le conté cómo ha andado de nerviosa y con problemas de sueño. Dice que mientras las niñas mayores aceptan las inyecciones motivadas por crecer, las niñas chiquitas se sienten agredidas por el piquete y eso puede "ponerlas mal", aunque lo hagamos mientras duerme. Sin embargo, no mencioné y no dejo de pensar que tal vez lo que tiene irritable y nerviosa a mi niña es que yo soy irritable y nerviosa. Eso me hace sentir mal; mucho más mal que el cansancio y la nariz tapada. Le doy vueltas: pienso que esta madre es la que ha tenido siempre y que así de irritable solo está hace unas semanas; pienso que por más defectuosa que sea, soy una mamá que se ocupa de ella y eso es bueno; es decir, que trato de aclararme las cosas y sentirme bien; pero me siento mal.

Silvia Parque

lunes, 19 de marzo de 2018

Los álamos atacan a mi hija

B tiene rinitis alérgica. En su momento, la doctora que la diagnosticó indicó que la librara del polvo y del aire libre, lo cual nunca consideré llevar a cabo. Pero algo habrá que hacer aparte de darle Loratadina porque estos meses hemos llegado a un extremo de mocos, ojos llorosos, ojeras y tos provocada por los mocos. De hecho, la Loratadina no parece tener gran efecto. No dejo de dársela porque no quiero arriesgarme a que se ponga peor; además, su papá no estaría de acuerdo en que no le diera lo que le han recetado.

Hace unos días comprobé que los álamos la atacan sin querer. Vivimos en una colonia llena de álamos: un joven álamo frente a nuestra casa, álamos en las banquetas, álamos en los espacios que pretenden ser verdes, álamos en los terrenos a un lado y al otro de la colonia. Al parecer, habrá que mudarnos antes de lo previsto.

Silvia Parque

sábado, 17 de marzo de 2018

Maravillosa

"Qué rara", dijo. "No es rara", contesté. "Es singular. Es maravillosa".

Ayer me sorprendí mirándola por la noche. ¿Cómo pueden las complicaciones de cada día, distraerme de la maravilla?

Silvia Parque

viernes, 16 de marzo de 2018

El catálogo de Meetic

Después de mi experimento con Match, del que hablo AQUÍ, fui a caer en Meetic (otro "portal de citas") al tratar de registrarme en una página para descargar un documento; o sea: para darme el registro en la página que yo quería, debía registrarme en Meetic.

Ya que estaba ahí, pues... Alguna opción me llamó la atención, pero en cuanto quieres hacer algo más que mirar, te piden pagar y no tengo intención de gastar ni un centavo en conocer a alguien.

Decía que alguna opción llamó mi atención, pero la mayoría... Creo que escribir lo siguiente es terrible, pero seré terrible y diré esto que llevo dentro: están para el arrastre. He hecho una lista de lo peor. Es solo mi gusto, pero para eso es un blog personal :D

- Apodos. No puedo sentir atracción por alguien cuyo "nombre de usuario" es un apodo. Con apodos como "Mike" estoy siendo payasa; pero verdaderamente, ¿cómo podría interesarme alguien que es "osito"?

- Lo "sexy". No hay nada que me atraiga menos sexualmente que un hombre pretendiendo ser sexy. Las poses sexys me parecen ridículas. Y además de no gustarme las fotos de hombres sin camisa, mi niña pasa y dice "ese señor no tiene ropita".

- Lo "interesante". Me chocan los hombres en pose: no me gustan ni graciosos ni serios ni con lentes oscuros.

- Fondos vulgares. También aquí estoy siendo payasa, pero ¿por qué alguien se  toma una foto cuyo fondo es la ropa de su clóset sin puertas? ¿Por qué el fondo son los coches de una agencia? Aunque trabaje en la agencia: tache.

Hasta ahí nada más con las fotos, lo que dicen en sus frases de presentación tampoco ayuda.

Silvia Parque

jueves, 15 de marzo de 2018

Nuestras inteligencias

El año pasado, Macondo publicó "Inteligentes, listos, guapos y del montón". Pensé que escribiría lo que pienso al respecto y mis ritmos son tales, que pasaron seis meses; pero aquí está:

Salvo excepciones que confirman la regla, los niños parecen destacadamente inteligentes porque lo son y lo son "destacadamente" en primer lugar respecto a los mayores. Trabajé con niños varios años, observo a los niños siempre que puedo y me queda claro que son increíblemente inteligentes y que la familia, la escuela, la tele y demás, con los años, van atrofiando el pensamiento y la creatividad.

El problema lógico de que no pueden ser "muy" inteligentes todos los miembros del grupo "niños" se arregla considerando que cada cual tiene una inteligencia singular: una destacada inteligencia particular, suya. Los niños pequeños tienen la maravillosa capacidad de ser quienes son y cuando una persona es quien es piensa solo como ella, crea solo como ella. Así son las criaturas hasta que el mundo los convierte en "gente estándar".

Ahora bien: he dicho que la inteligencia y la singularidad van en decadencia conforme se cumplen años. Entre los adultos, la mediocridad es la regla; lo digo en un sentido no peyorativo. Son estos adultos los que valoran y comparan las inteligencias de los niños, así que suelen hacerlo de formas medio tontas. Y ahí tenemos a los abuelos, madres, etc., empeñados en que sus nietos, hijas, etc. son algo que no son, destacan de forma que no destacan, etc.

Luego: para quinto o sexto de primaria, los niños ya han sido saqueados por el sistema cultural y el sistema educativo. Es en este "punto" donde puedo estar de acuerdo con Macondo. Hablando de inteligencia como la capacidad para emplear recursos disponibles, resolver problemas -entre los cuales está el aprobar los cursos- y entender el mundo, en esta etapa de la vida, efectivamente hay unos más inteligentes que otros: pocos muy inteligentes, pocos muy poco inteligentes y muchos medianamente inteligentes. Me resulta odioso que esto sea medida del valor de las personas y la reacción defensiva que eso provoca: el cuento de que todos son muy inteligentes. La gran mayoría y todos los que van a clase tendrán suficiente inteligencia como para funcionar y tener buenas ideas. Eso es suficientemente bueno y suficiente para la vida.

Yo voto por la suficiencia. Pero la sociedad da tal importancia al "ser inteligente" que casi nadie va a aceptar con ligereza y satisfacción: "mi hijo es medianamente inteligente". No gusta, de hecho creo que disgusta lo que Macondo llama "el bendito montón". Se confunde lo mediano y suficiente con lo poco y pobre; además, no se dimensiona para todo lo que alcanza "lo mediano y suficiente".

Quiero decir que si vamos a comparar inteligencias, lo que puede ser otra versión de comparar el tamaño del pene, necesariamente hay solo unos cuantos destacados. Aquí hay mucha tela de dónde cortar: ¿por qué tantos papás necesitan que sus hijos sean "lo más"? La respuesta inmediata podría ser: para dejar de sentirse, ellos, menos. Pero a lo que voy es: la comparación es innecesaria.

Lo innecesario de la comparación me remite al fenómeno de las maravillosas inteligencias de los niños pequeños. Los primeros años de vida son los años en los que más y mejor aprendemos: cosas del desarrollo cerebral -y de lo mucho que necesitamos aprender en ese momento-. Pero lo que queda cuando esta capacidad decrece podría seguir siendo sorprendente si supiéramos apreciarlo. A ver si me explico...

Hay un embrutecimiento general de las masas; pero también hay capacidades valiosas, específicamente inteligencias valiosas en las personas comunes: la inteligencia de cada cual. A lo mejor es que no hemos visto bien y si vemos, seremos capaces de observar todas nuestras inteligencias brillantes y prolíficas.

Silvia Parque

miércoles, 14 de marzo de 2018

Rumbo a las campañas electorales 2018

Se supone que el 30 de marzo inician las campañas electorales rumbo a la elección presidencial (y de senadores y diputados). No tengo tele y no uso el radio, así que solamente sufriré la invasión a través de las redes sociales virtuales y lo que me toque por la calle. Pero a lo que realmente me gustaría huirle es a lo que llamaré "campañas civiles": las que hace la gente a la que no le pagan. Me chocan.

Me cae mal el espectáculo de la ignorancia y la soberbia con el que las personas explican por qué su postura política es la buena; pero peor me cae el circo de descalificaciones e insultos con el que "explican" por qué las posturas de los otros son las malas. Entre el mar de hostilidades están los que inician anunciando que ellos sí respetan, "peeero"... y en el "pero", la puerca torció el rabo. Un fastidio.

Ni qué decir cuando familiares y amigos hacen publicaciones ofensivas, que desinforman, etc. Por la relación afectiva, no cabe responder en el tono que correspondería y por el tipo de espacios de interacción, no se puede dialogar ni discutir. Opto por pasar de largo.

Pasar de largo será mi política. 

Cuando tenga tiempo, escribiré algo breve sobre mi elección, sobre todo como ejercicio esclarecedor para mí misma; nada más.

Sé que en algún momento me dejaré llevar por la implicación y comentaré algo, compartiré algo. Seguramente hacia la recta final de las campañas tendré algo que decir. Pero intentaré no hacerlo. Solo pasar de largo.

Silvia Parque

martes, 13 de marzo de 2018

Temporada de moscas 2018 II

Hoy a las 11 de la noche había 25 moscas en el techo de la sala, dos en una pared de la cocina y una más volando.

Empecé oficialmente la misión "recuperación del hogar", a la que me dediqué concienzudamente buena parte del día. Creo que con dos días más de trabajo llegaremos a estar en una casa limpia. Entonces me dedicaré a sacarlas de nuestra vida. Que existan, vale; que entre alguna, ni modo; ¿pero 28? ¿Qué se puede esperar del verano si ahora hay 28 moscas adentro?

He  leído que sirve limpiar con vinagre, hacer trampas para que queden atrapadas y esparcir aromas que les molestan, como el del alcanfor o la citronella, que ya me habían recomendado para los mosquitos. Lo de las trampas podemos dejarlo como último recurso, porque me va a parecer horrible ver a las moscas pegadas a la miel o zumbando en una botella; no quiero imaginarme si además hay que oír su zumbido. Afortunadamente, las que nos invaden no son de las escandalosas; sinvergüenzas, sí; pero no escandalosas.

ACÁ se puede leer mi clasificación del comportamiento de estos bichos.

Silvia Parque

sábado, 10 de marzo de 2018

Temporada de moscas 2018

Nos acercamos a la medianoche y una de las moscas que invadió mi casa todavía no se va a descansar. Es una locura. Hay seis moscas en el techo de la sala, una en el techo del baño y esta otra volando por donde le place.

Alguien me dijo que es normal tener tantas moscas estando prácticamente en despoblado. Pero esto no es el basurero. ¿Ocho moscas a esta hora de la noche?

He googleado "muchas moscas en la casa" y me entero de que se cree que es una señal de malas energías o brujería; eso, descartada la suciedad, claro. Tristemente, "esto no es un basurero", pero tampoco es exactamente una casa limpia. Bueno: la verdad: es una casa sucia. Ya lo arreglaré mañana o pasado.

Silvia Parque

Los listillos que no entienden

Esta entrada no trata del no entender por ignorancia o incapacidad. Yo, por ejemplo, no acabo de entender el funcionamiento del sistema neuroendocrino, se me complica. Si me aplicara, entendería; pero no me he aplicado.

Tampoco se trata del uso retórico de la expresión. Muchas veces, las personas dicen no entender cómo alguien puede o pudo hacer algo, queriendo significar que ese acto queda fuera de lo que han concebido como la lógica del comportamiento humano.

Esta entrada trata de no entender el gusto ajeno.

He notado que hay listillos no enterados de que para gustos colores; a menudo son listillos que al no compartir el objeto del gusto, no pueden sentirse identificados con la experiencia que tiene otra persona de gustar de algo.

"No entiendo cómo les puede gustar esa música que ni es música".
"No entiendo cuál es el chiste de estar persiguiendo un balón".
"No entiendo que se puedan comer eso".

¿De verdad?
¿En serio?
Si es bien sencillo. Al otro le gusta "eso" del mismo modo que a ti te gusta lo que te gusta.

Vale que hay cuestiones objetivas, por ejemplo, en cuanto a la música, existe la desafinación y hay ejecuciones torpes. Pero un objeto del gusto no siempre lo es por su "calidad". Es simpático que los listillos no lo sepan.

Luego está el maquillaje soberbio de la ignorancia. Gente que no sabe o sabe poco del objeto que a otros les gusta y a ellos no, pero con eso concluyen que la cosa es indigna de gustar. Están cerquita de los que son el centro del universo. Si a ellos no les gusta algo es porque no hay nada para gustar en ese algo.

Tan listos, ellos.

Silvia Parque

viernes, 9 de marzo de 2018

¿Por qué no detenemos el maltrato infantil?

Llegué a ESTA entrada del blog de CarlosMxAx, en la que habla sobre el asesinato de una niña pequeña. Según cuenta Carlos, la mató el padre. El colmo es que antes del crimen final, la niña había ido a parar catorce veces al hospital. Así que la mató su padre, pero otros tantos tienen responsabilidad por no haberla puesto a salvo. Tristemente, la historia no es única; de tanto en tanto se conoce algún caso por el estilo. Siempre sorprende que nadie haya intervenido a tiempo: sobre todo, el personal de salud o los profesores que debieron notar indicios de lo que estaba sucediendo.

En la recta final del año pasado, mi sobrina, un año mayor que mi hija, se quebró un brazo. Mi hermana contó que en el hospital les preguntaron una y otra vez cómo pasó, a ella y a su esposo juntos y por separado, además de a la niña.

Mi experiencia como sospechosa de maltrato es peor. Entiendo y acepto que el personal de salud debe denunciar sus sospechas y en todo caso, supongo, tomar medidas de precaución; pero no creo que esté bien que traten a alguien como culpable de nada. No creo que esté bien y sin embargo, tampoco me queda claro si se puede o se debe actuar "como si nada" frente a quien una piensa que ha lastimado a una criatura... Al final prefiero saber que se preocuparon por el trato que mi hija estaba recibiendo. Supongo que es cuestión de elaborar protocolos, de mayor preparación. O tal vez no haya modo de cubrir todos los frentes: presunción de inocencia, salvaguarda del niño, prevención del delito, etc.

Todo esto me lleva a pensar hasta qué punto estamos dispuestos a meternos en el lío de señalar, denunciar o intervenir en el caso de un niño maltratado. Para los médicos, enfermeras o profesores hay un deber profesional e incluso leyes que obligan a prestar atención e intervenir. ¿Y todos los demás?

Es fácil ser valientes escribiendo en el blog o comentando en redes, pero no lo es en la realidad material.

- A veces, por la duda; sobre todo en una sociedad donde todavía se considera aceptable gritar y pegar a los niños para disciplinarlos. ¿Dónde está el punto en el que hay que hacer algo? ¿Y qué es lo que hay que hacer? ¿Cómo, dónde? Si se denuncia y la criatura es separada de su familia, ¿realmente será lo mejor?

- A veces, el miedo es lo que detiene. No solo el miedo a estar en un error o a pasar una vergüenza, sino el miedo a sufrir una agresión también, por parte del maltratador o la maltratadora. Ya sé que suena terrible: yo, mujer adulta, no defender a un niñito o niñita por temor de que la otra persona adulta me lastime también. Pero pasa: primero porque habemos cobardes; luego porque en algunas comunidades con mucha violencia se aprende que los otros pueden ser verdaderamente peligrosos -"no sabes con quién te estás metiendo"-.

- Y está la comodidad, que también suena terrible. No intervenimos, muchas veces, por no perturbarnos, por no perder nuestro tiempo u otros recursos en un problema ajeno. [Justo el meollo del problema está en que lo veamos como "ajeno".] Pero no es tan simple.

Se entiende que es despreciable o cuando menos cuestionable no ayudar a un niño para no perder la comodidad. Sin embargo, hay que decir que en la mayoría de los casos, esta "comodidad" no es cómoda. Quiero decir que no se trata de que yo me haré de la vista gorda mientras medio matan a una criatura porque quiero permanecer en mi tumbona bebiendo limonada. Creo que lo de no incomodarnos, muchas veces, quiere decir tratar de conservar nuestra forma de vida, que suele ser fruto de todos los años de nuestra existencia y además, con lo que sostenemos a nuestros hijos. De todas formas está mal no hacer lo que se debe hacer; pero no es por no estropear el peinado.

Me pregunto hasta dónde me metería yo y no me queda tan claro.

Entre lo que me queda claro está que: además de intervenir cuando es necesario, hay que dejar que los otros intervengan.

Hace meses, entrando al carril de la caja del supermercado, choqué con la carriola en un mueble, pero ni caso hice; la verdad es que me acostumbré a esas torpezas. Una señora me dijo, con tono apremiante, algo así como "pobre niña, se estremeció". No recuerdo las palabras exactas, pero esa era la idea. Su tono era acusador. De inmediato, me asomé con B, le pregunté si se había lastimado y me disculpé con ella. La señora, entonces, mencionó el bonito peinado de la niña, en tono conciliador, mientras emprendía la retirada. Apenas pagué, lamenté no haberle dado las gracias. En realidad, me molestó un poco; no más que un poco y no más que un par de segundos, pero sí me molestó. Luego, mi idea de que lo correcto era dar las gracias se transformó en verdadero agradecimiento.

Todos deberíamos cuidar y defender a los niños de todos.

Silvia Parque