sábado, 31 de mayo de 2014

El que tenga tienda...

Tengo un problema con las lavanderías que me rodean. En la más cercana, quieren que junte varias blusas del mismo color, para que les convenga darme el servicio -solicitud realizada a la manera típica del microempresario queretano: aleccionadora-. Descartada esa opción, pasé a una lavandería todavía muy cercana, que más de una vez no ha tenido la ropa lista en la fecha acordada, y que no sé cuándo abre y cuándo cierra, porque no es en el horario marcado -ahora mismo, tienen un cojín que no he podido recoger hace más de una semana, porque siempre encuentro el local cerrado-. Probé con otro lugar, y tampoco respeta su horario: se han quedado con un montón de ropa que espero ya esté limpia, pero que no puedo usar, ¡y la necesito!

Hoy hablé con un señor que me contó su historia en unos minutos. Sacó adelante a una familia de cinco hijos, con su tienda de abarrotes. Durante no sé cuántos años, abrió todos los días del año, incluyendo domingos y días festivos, en un horario extendido. Aunque había otra tiendas en el área, a la suya le fue mejor. Yo habría preferido que mi tienda fuera poquito menos exitosa, y descansar más; pero cada cual conoce sus necesidades y debe hacerse responsable de hacer lo posible por satisfacerlas. El caso es que, no creo que a los lavanderos de mi alrededor les vaya lo bien que querrían, trabajando como si fueran estudiantes que se "vuelan" las clases. El que tiene tienda, que la atienda.

Silvia Parque

Cosas feas

La mirada hace feas o bonitas a las cosas, y la cultura enseña cómo hay que ver -pero cada cual, sus ojos-.

A mí me parecen feas, las putrefacciones del cuerpo enfermo. Cuando veo a una persona "que las porta", mi atención se centra en la persona, y lo que me importa es su malestar, de  modo que al no ocuparme de lo "feo", no lo estoy viendo. Pero si veo una imagen delimitada, en la que aparece solamente la costra de verrugas o la úlcera purulenta, lo que veo me parece feo.

Buscando palabras para describir qué cosas de esas me parecen feas -porque no todas-, encontré ESTO, sobre la imagen "de lo abyecto" en el cuerpo.

Silvia Parque

viernes, 30 de mayo de 2014

Barba larga

En gustos se rompen géneros.

Yo prefiero a los hombres sin barba, pero me parece que una barba bien cortadita se puede ver muy bien. Sin embargo, nunca he visto una barba larga que pudiera atraerme.

Estoy en desacuerdo con asociar cualquier clase de pelo en el cuerpo, con suciedad; la suciedad está en la falta de higiene, no en la presencia o el crecimiento del  vello/pelo. No es por eso. Simplemente, no me gusta.

Silvia Parque

El momento

Nunca es el momento si no se crea el momento.

Nos ocupamos de salvar lo urgente, de cumplir con la rutina que da seguridad a nuestras vidas, y suele quedar pospuesto el momento de iniciar con cualquier cosa que implique una pausa o un cambio.

Pero es justo en medio de la urgencia, cuando más hace falta tomar un respiro, reflexionar, reordenar prioridades y actuar conforme a las prioridades establecidas.

Silvia Parque

jueves, 29 de mayo de 2014

Como si me hubieran salido alas

Mi estimada compañera, vecina de oficina, buena amiga, me ha dedicado una foto del Gran Gatsby, brindado a la salud de mi libertad.

Hoy le he dicho a la jefa de Departamento, que en un mes dejo de trabajar en la universidad.

Me sentí enorme. Como si me hubieran salido alas de pronto, y aleteara.

El plan original era renunciar al final del cuatrimestre, en agosto -los planes de estudio son cuatrimestrales-. Pero la situación laboral dejó de serme conveniente, y al mismo tiempo, me jala el llamado a estar en mi casa y ocuparme de mis proyectos. Tengo, una tras otra, señales de ahora es cuando.

Así que ya vuelo.

Silvia Parque

Vi una imagen

He visto una imagen terrible de esas que registran las cosas terribles que todavía pasan, pero ya no se dicen en los noticieros.

Usualmente no veo imágenes ni leo descripciones de esas cosas. No me hace falta para saber que todavía ocurre, ni para entender de qué se trata. Pero la imagen estaba "abierta" en mi timeline, en Twitter, y no percibí de qué se trataba, así que me fijé. Ver me descompuso físicamente -literalmente-.

Me pregunto si debiera atravesar por la realidad sin apabullarme... ahora mismo prefiero que mi cuerpo rechace con vehemencia compartir el mundo con la crueldad deshumanizante.

Silvia Parque

Pasajeros peinados

Perdí el autobús para ir a mi clase de teatro. De cinco a siete minutos después debía pasar el siguiente de la misma ruta, pero no pasó. Esperar al que llegó después me permitió atestiguar un fenómeno paranormal. Todos los pasajeros iban cuidadosamente peinados, de hecho con peinados elaborados. En realidad, todos menos uno, que llevaba el cabello muy corto; pero lejos de desentonar, este pasajero era una variante más en la exhibición de estilos.

Silvia Parque

miércoles, 28 de mayo de 2014

"Estás que te vas [...]"

Tengo una frase de un "W. Rotsler" que no sé quién es:

"Cuando uno comienza a preguntarse si es hora de irse,
es que ya pasó la hora de irse".

Mi abuela se divorció cuando tenía muchos años de casada. Dice que un día dijo "ya no más", y ya no más.

No es que se quiebre una taza y cada quien para su casa... es que siempre, en el fondo, sabemos cuando ha llegado el momento de llevar nuestra presencia a otro lado; a veces, no es "en el fondo": es casi penosamente evidente.

Mejor que no nos canten el famoso: "estás que te vas, y te vas, y te vas, y te vas, y te vas, y te vas... y no te has ido".

Silvia Parque

Dos características de la comida que rechazo

- Textura "gomosa" (como la que usualmente tienen los tentáculos del pulpo).
- Picante como para que "picante" sea un descriptor del platillo.

Silvia Parque

Emergencia

Empezó con un proyecto monumental del trabajo, que me llevó la mano a la cabeza...

El movimiento es el siguiente: hago pasar las uñas por el cuero cabelludo, y saco la mano, haciéndola recorrer de la raíz hasta la punta del cabello, y vuelta a empezar. Usualmente, se queda al menos un cabello en la mano.

El asunto con el proyecto terminó, pero la maña sigue, y a más de un mes de distancia, tiene frutos: numerosos cabellitos rotos, que se levantan para decir "presente" en cuanto se me seca el cabello, lo cual es muy rápido, porque está muy reseco.

Urgen medidas drásticas.

Silvia Parque

martes, 27 de mayo de 2014

Un gran jardín de niños a la hora del recreo, con las educadoras distraídas

Los niños dan tal valor a la palabra de cualquiera, que la enunciación de otro pone en riesgo su realidad.

Se dan las escenas más simpáticas en alusión a la identidad sexual -por el valor que tiene el género masculino en la cultura, el niño defiende más su ser niño, que la niña su ser niña; pero eso es otra historia-. Usualmente, cuando a un niño de unos tres años le dicen "es niña, es niña", siente que la letanía le quita el sexo y se lo cambia. Un adulto -usualmente una mamá o una educadora-, puede poner las cosas en su sitio, también con su palabra -¡gran alivio!-; sin embargo, si el listo o la lista que molesta sigue diciendo en voz bajita la grandísima ofensa: vuelta a empezar: y es que el niño pequeño está a merced de lo que digan uno y otro. De lo mejor que puede hacer la persona adulta es decir -otra vez la palabra-: "¿ah, sí?, pues cuando Fulanito te diga 'xyz', tú le dices 'abc'". Puede seguir dándose el pleito, pero armado no es lo mismo que desarmado...

Los niños de preescolar pueden pelear a golpes por defender lo que conforma su mundo: por la existencia de Santa Claus, por ejemplo. Los más civilizados pueden ofrecer al otro la oportunidad de retractarse. Los tímidos y los mejor adiestrados, no pelean físicamente, pero sienten la amenaza a su mundo y buscan contrarrestarla como pueden. Los niños son incluyentes; si se les deja a su aire, no van a discriminar por lo que discrimina un adulto; pero típicamente, excluyen a esos que vienen con disidencias de las que sí les atañen. Son creativos, sí; pero en lo importante, son las personas más conservadoras del mundo, y no votarían por nada de libertad para "el otro". Su ingenio no viene de que se atrevan a romper esquemas, sino del desconocimiento de los esquemas ya conocidos por la mayoría de nosotros; ante la ignorancia, crean los suyos, que nos resultan atrevidos -y divertidos-. Pero la mayoría de los niños sabe que hay un único modo de esto o de aquello: el que han aprendido.

A veces, treinta o cincuenta años después, las personas siguen actuando de la misma manera; el mundo a veces parece un jardín de niños mal llevado.

Silvia Parque

No es lo mismo

En el mismo acto, el ejercicio de la libertad hace enormes diferencias. Ofrendar el cuerpo en el sexo es tan grande, como el horror de la violación.

La sujeción a un ideario puede expresar una integridad virtuosa, igual que doblegarse ante una idea impuesta, puede romper por dentro a una persona.

Silvia Parque

Mucho tiempo, poco tiempo

Acabo de leer de @Dios_Padre en Twitter, que "Lo bueno del lunes es que sólo dura 24 horas". Pensé que es lo único malo del domingo, y recordé lo impactante del pronóstico para una uña un poco enterrada que está haciéndose sentir en el dedo gordo de mi pie derecho: que va a molestar "unos meses".

Con dolor, "unos meses" es como "unas tres vidas". Y sin embargo, tengo pendientes desde principios de año, en pleno mayo.

Silvia Parque

lunes, 26 de mayo de 2014

El post de celebración

Luego de que pasé mi examen de grado, escribí a Inma en algún comentario, que tenía pendiente una entrada de celebración. Pero demasiado se movía en ese momento. Hace unos días, sin embargo, ocurrió algo inesperado: una situación tras otra, en el trabajo, me colocó en una posición incómoda y supe que era el momento para el "post pendiente".

Soy feliz y vivo agradecida. No sé si se me va a pasar esta sensación: es común que camino al trabajo, dando gracias -aprovecho el camino al trabajo para hablar con Dios-, sienta ganas de repetir "gracias" muchas veces, y de llorar de emoción. ¡Y no puede una ir llorando en el transporte público! (No lo hago, me quedo con las ganas.)

Vine a vivir a esta ciudad para hacer una maestría; pero se me atoró la tesis. Se me atoró la vida. Estuve sola. Me volví loca. Me sentí deshecha. El orden de esas cosas no importa porque al final se acomodan en un enorme bloque de "mal tiempo". Tampoco importa mucho el orden en que, de modo torpe pero al final efectivamente, escribí, tramité, dije lo que tenía que decir y finiquité el asunto del posgrado. Me decidí por vivir y me di un hogar y expectativas. Lloré diferente y me hice parte de una iglesia.

Ahora todo está maravillosamente bien. Dios me bendice como si lo mereciera. Por decir lo más vistoso, no solamente hay provisión en mi alacena, sino que hago negocio. Por no dejar lo más importante: en mi hogar hay una familia -estoy llena de amor-. Y gracias a este "inconveniente" laboral de hace unos días, sé que estoy en el "después" de la mala racha. El punto es que el "inconveniente" me muestra cómo este "estar bien" se impone sobre cualquier condición objetiva. No es que no vaya a pasar nunca, nada que yo no quiera. No es que no vaya a haber ratos en los que me sienta frustrada o decepcionada. Es que ya no me quito de Él.

Silvia Parque

martes, 20 de mayo de 2014

Para no rascarse la cabeza

- Recoja su cabello en una cola de caballo -la "media cola" puede que no funcione-.
- Genere la imagen de la consecuencia negativa que tiene rascarse la cabeza: por ejemplo, de todos los cabellos que pierde, o de cómo queda despeinada.
- Encuentre en qué ocupar las manos -que no sea llevar comida a su boca-, y hágase cargo de ellas.

Silvia Parque

Un segundo acuario con lo que hay en casa

Las tortugas crecen, y hay que disponer de un espacio suficientemente grande para el tamaño que vayan teniendo, sea un acuario o un estanque. Si las tortugas no tienen espacio suficiente, pelean. Cuando veía pelear a las mías, las separaba; sacaba a una del acuario para que anduviera por ahí en la habitación -siempre se meten al mismo lugar, bajo un librero-.

Fue no querer ver, asumir que al volver a juntarlas en el acuario, como no peleaban mientras las veía, tampoco peleaban cuando no las veía. Entre más sucedía que al voltear a verlas, las descubriera peleando, menos podía quedarme con la conclusión de que estaban en paz cuando yo no miraba. Así que resolví tener un segundo acuario. Cada cual, su casa.

Ya estaba adecuando el presupuesto a la gran adquisición, cuando una caja grande de plástico volvió a mi vida. Hay que tener cuidado con la toxicidad de algunos plásticos, pero por lo que entiendo de materiales, esta caja pasa la prueba, así que la destiné a ser "acuario 2". Todavía había que comprar un calentador de agua, grava y piedras, pero lo más costoso ya no sería necesario. Entonces me di cuenta de que estaba pensando linealmente. El segundo "hábitat" podía ser seco, y las tortugas podían turnarse para estar en un sitio y en el otro -además de sus paseos por la habitación, y los baños de sol al aire libre en su acuario comedor-. Tenía tierra para macetas, así que ya podía ahorrarme la grava, y sobre todo, el calentador.

Finalmente, desocupé una caja de plástico que trabajaba en mi alacena de la cocina, y la convertí en alberca, dentro de la caja "hábitat 2". Una alberca muy pequeña para requerir calentador, pero donde la tortuguita puede mojarse y chapotear.

Silvia Parque

Algunos tipos de llanto

Está el llanto de catarsis que es desesperación nacida de la furia o del terror. Es un llanto con cara descompuesta, del que puede recordarse poco porque es propio de momentos en los que el cerebro no está haciendo registros normales, de ideas, de sentimientos; la mente no está disponible porque el cerebro está en cortocircuito (creo que si la cosa dura un rato, queda una medio tonta, lo cual a veces es el único modo eficiente de dejar atrás situaciones terribles).

Está el llanto de catarsis que es como el vómito, pero en lágrimas. Sale del pecho, revelando que el pecho tiene una profundidad desconocida, tan honda como el dolor más grande. Este llanto es reparador, o al menos una base para la reparación del alma. Puede dejar el cuerpo extenuado. Le va muy bien a los devastados. Suele valer la pena, porque se lleva la parte que mata, de los venenos que nos tomamos en las relaciones con los demás.

Está el llanto sórdido de la desesperanza, que sale como si los ojos que lloran fueran ajenos a la persona que llora. Es un llanto que puede hacerse cansino hasta dar miedo; que es signo, no de un mal momento, sino de un "estar mal" muy instalado.

Está el llanto limpiador de cuando ya no hay rabia ni nada realmente malo -"ya no", porque lo hubo-. Es el llanto sin drama de la pena clarita y ligera, que se va en la sal de las lágrimas. Un día, una imagen evoca, y lo provoca. Se da, y termina de ser.

Silvia Parque

lunes, 19 de mayo de 2014

Hot cakes

Mañana habrá hot cakes para desayunar.

Hace al menos más de un año que no preparo hot cakes, y entre eso y lo que me gustan, verdaderamente me hace ilusión.

Durante un tiempo no tuve una cocina y aunque no sufría por la falta, sí me place ahora tener. Más atrás en el tiempo, hubo temporadas en las que no había "juntos", cada ingrediente necesario más lo que se antoja verter o untar encima. Me da mucho gusto que haya, ahora.

Dios da mucho, hasta jarabe de maple para hot cakes.

Me declaro permanentemente agradecida.

Silvia Parque

Área de oportunidad

No le doy importancia a mi poca eficiencia en algunas tareas que requieren inteligencia espacial. Cuando tuve un coche, conduje -pese a pequeños incidentes-, y soy increíble para acomodar las cosas en el refrigerador -que es un frigobar-. No pido mucho más. Pero hoy he caminado cuesta arriba, bajo el sol y llevando carga, un tramo que me pareció casi una tortura, porque mi percepción de la distancia hacia una parada de autobús y hacia otra, me jugó una mala pasada. 

Puede ser hora de desarrollar esta enorme "área de oportunidad".

Silvia Parque

Esponja calientita

Está el pan recién horneado, que es como meternos a un cuento de hadas. Pero está también el ordinario pan calientito, que es un gusto profundo, y que a mí me remite a una esponja -como decimos en mi rancho- o concha -como se dice por todos lados- de chocolate.  Un par de minutos en el hornito eléctrico, y tiene una en la mano la ternura del mundo, y de la mano a la boca.

Silvia Parque

domingo, 18 de mayo de 2014

Café de cuarta vez

Aprovecho el café. Casi siempre vuelvo a usar los granitos para una segunda vuelta, añadiendo un poquito de café nuevo. A veces, incluso, los hago rendir otra vez, y hasta una cuarta vez, sin agregar café nuevo. Sale una bebida clarita como té, que no cuesta beber sin azúcar.

No es por miserable; me gustan esas experiencias.

Silvia Parque

El final de Cuéntame cómo pasó

He vuelto a seguir Cuéntame... No es lo que era cuando inició, pero me engancha.

Hay quien opina que debió terminar con lo que llaman "la transición", pero yo creo que valdrá la pena llegar a la pubertad de María. Cuando María esté viviendo "su momento", será el primer personaje-después-de-Franco, viviendo un "su momento". Entonces habría que matar a la abuela, que mantiene la presencia del pasado. Antonio y Mercedes se convertirían en los más viejos de la familia, y con eso, en pasado. Carlos tendría que hacer una familia, y con eso sí: nada más que hacer.

Silvia Parque

Idea para la adopción de perros

"[...] una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales".  M. Gandhi

Últimamente es común que vea esfuerzos por encontrar hogares de adopción para perros de la calle. El concepto de "hogar" me parece muy adecuado, porque un animal doméstico requiere cuidados que es difícil dar sin amor. No basta con comprarle comida. Hay que llevarlo a pasear, hay que bañarlo o llevarlo a que lo bañen, hay que estar pendiente de su salud y hacer lo necesario para que tenga bienestar. Pero no solamente es cuestión de interés y cariño. Aunque no es necesario ser rico para tener un perro, sí que hacen falta recursos materiales para procurarle lo que necesita. Y a la disposición de ánimo y a la situación económica, hay que añadirle las condiciones de vida. Por ejemplo, un perro no debería estar solo en un patio durante todo el día; así que personas que viven solas, y que trabajan doce horas o que viajan a menudo, la tienen difícil para ser buenos dueños de perros.

Por lo anterior, se me ha ocurrido que podría haber adopciones en conjunto. Varias personas podrían adoptar a un perro, comprometerse a pagar sus gastos, a convivir con él, darse el lujo de amarlo, y acordar entre todos el modo en que la presencia del perro sea posible en sus vidas. Ahora hay albergues donde se puede hacer voluntariado, pero yo hablo de adopción. Ese es otro concepto que me parece importante, porque cuando se habla de "comprar", creo que es más fácil estar cerca de la idea de adquirir un objeto, del que, para empezar, podría deshacerme si no cumple mis expectativas o deja de satisfacerme. Un perro no  tendrá complicación con tener una extensa familia de tres papás, dos tíos, una mamá y siete hermanos que viven, todos ellos, en tres o cuatro casas diferentes. Sé que los perritos se ponen tristes cuando cambian de casa, pero eso no sucedería si estuvieran habituados a ir de una casa a otra. Creo.

Silvia Parque

sábado, 17 de mayo de 2014

La número doce es igual que usted

A menudo busco en Youtube algún programa de los que veía cuando era niña, para darme el gusto de recordar sensaciones; así he visto algún capítulo de Alf y de Viajeros en el tiempo, y temporadas enteras de Mi bella genio (con las que sustituí a La Niñera).

A veces, también, veo programas que no me tocó ver en la televisión, pero que figuran bastante en la cultura pop, y que de alguna manera son parte de la historia (así conocí ayer La isla de la fantasía, con Ricardo Montalbán). En este conjunto están los capítulos de "La dimensión desconocida". Me parecen muy buenos guiones, y los que he visto, los he disfrutado mucho. Pero ESTE es especial. Da para pensar. Por supuesto, está lo primero que es normal hacer cuando se ve un programa viejo: notar las diferencias entre el "antes" y el "ahora", en los objetos, en las actitudes, pero sobre todo en las ideas. En este caso, por ejemplo, los modelos de belleza femeninos son considerablemente más "gruesos" que los actuales, y de hecho, los cuerpos tienen "panza". Pero eso es lo de menos. El capítulo es un pintoresco ensayo sobre la alienación, que toca los valores de la libertad, el amor, la belleza, la familia.

Silvia Parque

Ir de compras

Amo ir de compras. Amo hacer la compra del "mandado" (la semana de inicio de quincena es una compra espléndida, y la siguiente semana es moderada). Pero amo más ir de compras para la casa, para mí, o para hacer regalos. La ropa y los zapatos son lo que menos me llama la atención; los artículos de oficina y papelería, lo que más, "abajo" de las cosas para la casa.

Amo comprar cosas para la casa, y lo que está alrededor de eso: desearlas, imaginarlas, encontrarlas, comparar unas con otras, pagarlas -porque me gusta mucho pagar-, llevarlas a la casa, darles la bienvenida, ponerlas en su sitio. Me gusta "montar" la casa.

Silvia Parque

jueves, 15 de mayo de 2014

Autolavado cerebral

El baño con agua fría es una práctica saludable. Pero a mí un médico me dijo, un año que enfermé de alguna "itis", que me iba a morir muy limpia, porque me bañaba con agua fría de madrugada. Eso ha sido un buen pretexto para no bañarme cuando no hay agua caliente; pero si no hay agua caliente más de un día, ¿qué se le va a hacer? Como decía, el baño con agua fría es una práctica saludable...

Silvia Parque

Hacer a este hombre

Seré un hombre en "Tartufo". Eso implica: pelvis hacia adelante y voz de hombre. Pero no tengo una voz de hombre en el repertorio, así que será una voz extra-aguda. No es más difícil que estar al frente y ser vista. 

Creo que es importante hacer cosas que nos parecen difíciles. Podemos llegar a sorprendernos de nuestra capacidad, no por lo regular o bien que lleguemos a hacer algo, sino por el arrojo, la persistencia, la disciplina que se puedan poner en juego.

Silvia Parque

Lo que hace la risa

¿Cómo hace falta reír? Nadie muere por no hacerlo. Pero cómo cura, qué bien se siente, cómo despeja los días, esa risa plena que sale muy de adentro.

Supongo que una persona que no sonríe con frecuencia está enferma; pero una persona que no ríe con frecuencia terminará por enfermar.

Al llorar y al reír nos conocemos; cuando es en la risa, es dichoso.

Silvia Parque

miércoles, 14 de mayo de 2014

Obscena

Usualmente, me llevo la mano a donde el cuerpo la pida. Si me ha picado un mosco en el brazo o en el tobillo, rasco. Si siento una molestia dentro de la oreja, meto un dedo hasta tocar donde se sienta lo que se siente. No es apropiado. Que estar tocando la cara es anti-higiénico, lo demuestran, en mi caso, los granitos que salen cuando no me controlo. Y definitivamente no es bueno darse cuenta de pronto, que una está a media reunión de trabajo, acariciándose una teta.

Silvia Parque

El ajo

Un día conocí los nopales: una de las mejores cosas que me ha ocurrido -de un muy amplio conjunto de cosas extra buenas-. Digo "conocer" como el "conocer" de antaño; así como leemos que María dice "no conocer varón", no porque no haya visto jamás un hombre, sino porque no ha probado a ninguno.

Así que conocí los nopales, y me encantaron. Con ellos me vino una afición por el ajo, que los acompañaba en el plato. Amo los nopales con rodajas de ajo frito, y cuando los como, siento antojo de carne molida repleta de ajo en trocitos, y quisiera desayunar plan tostado con mantequilla y ajito.

Silvia Parque

Un barco, una parcela

He visto un barco increíble. Me dicen que es un jet. Pruebe ver el video, escuchando ESTA música al mismo tiempo.

Resultan maravillas de la inteligencia y la creatividad, ¡y cuánto puede hacer el dinero!

Continuamente, los universitarios que me rodean diseñan prototipos que da gusto ver. No pocos crean sistemas que dan solución a problemas reales del medio en que vivimos. Los prototipos casi siempre terminan deshaciéndose porque los chicos necesitan las partes que utilizan para hacer otros diseños; cuestan, así que tienen que re-usarlas. Respecto a sus "soluciones para los problemas del mundo", la cosa se pone triste; pasados los treinta años, ya sabe una que lo que hace falta no es ingenio o preparación para que se resuelvan... pero bueno... hoy aplaudí a una de las jóvenes que ha ganado una beca del "Programa Gobernadores", y que irá a prepararse, un buen rato, a The Washington Center. Su proyecto es un modo de controlar a distancia el riego, que permite aprovechar mucho mejor el agua, y que es notablemente económico. Ya lo probó en la parcela de su papá.

Yo creo en el camino de las maravillas.

Silvia Parque

martes, 13 de mayo de 2014

Sentir que quieres

Luego de muchas faltas, de vacaciones y etcéteras que no me han puesto al cien por ciento en la clase de teatro, he vuelto. Cierto que apenas repasé mis líneas, pero lo hice, y un poco porque tocaba, ensayamos mi primera escena en la obra que montamos. Entonces sé, que quiero. Debo salir casi corriendo a la hora exacta que se marca como final de la clase, a la mitad de la escena, para no tener complicación con el transporte público -aunque lo que convendría sería quedarme un momentito más-; pero estudio mis líneas en el camino de regreso a casa.

Silvia Parque

El sifón

Tardé mucho en conseguir usar el sifón para limpiar el acuario. Los tutoriales de Youtube y las indicaciones en Yahoo respuestas, no son para mi tipo de aprendizaje.

Así que tardé mucho, y además, no pude hacerlo sin el peligroso truco de aspirar con la boca para hacer pasar el agua por el tubo; peligroso porque si una no quita la boca a tiempo, puede tragar agua con toda clase de cosa que no son buenas ni para las tortugas -y que por eso se sacan del acuario-.

Ocurrió, finalmente. No quité la boca a tiempo, y le di un trago al agua sucia.

Finalmente, AQUÍ encontré una explicación clara de cómo hacerlo. Empiezan asentando:
[...] la idea de iniciar el sifón de la aspiradora trae las imágenes horribles de engullir el agua sucia de los peces.

Silvia Parque

lunes, 12 de mayo de 2014

Como dejan ir los niños

Mucho se ha señalado que los niños pueden pasar de una emoción a otra, y de un sentimiento a otro, rápidamente, no sin sentido sino en una adaptación rápida a la realidad nueva, respondiendo al estímulo de su momento presente, y no al que ya no está. Con los bebés es increíble: de un segundo a otro cambian por completo la expresión del rostro, que es una expresión intensamente plena: les incomoda y sufren de un modo que es angustiante observar -de un modo que está hecho para que el adulto responda-; termina la incomodidad y disfrutan -de un modo que es el mejor reforzador para que el adulto vuelva a responder a la expresión de sufrimiento-.

La persona adulta no puede reaccionar como el bebé, pero creo que estando verdaderamente en paz y entrenándose a sí misma, sí podría volver a la flexibilidad del niño para dejar atrás el enojo o la tristeza, cuando ha terminado una mala situación. Creo que nos comprometemos con nuestros sentimientos, como si por haberlos dejado aparecer, tuviéramos que quedarnos con ellos.

Silvia Parque

Ese paso más (II)

El chico se propone que esta vez sí va a estudiar. Ha tomado notas, ha sacado un libro de la biblioteca, ha reservado la tarde para Administración de sueldos y salarios, y su amigo llama por teléfono; el amigo que se ha ido a estudiar a otro país y que está de visita solamente por dos semanas. Todavía puede estudiar al día siguiente, aunque al día siguiente tiene entrenamiento de soccer... pero está la noche.

Ese "paso más" siempre es el que tiene que hacer que un pie y otro se alcen por encima de todos los obstáculos del mundo. Porque llevamos dentro todos los obstáculos del mundo, bien acomodaditos, cubriendo todas las posibilidades.

Silvia Parque

Yo árbol

Yo sería un árbol delgado, sin mucha raíz. Nada para llamar la atención; ni muy frondoso ni muy alto, ni escuálido. Estaría en algún camellón suficientemente grande como para que una mamá engañara a su niño llevándole como si fueran al parque. Los niños mayores me tratarían sin cuidado. Un muchacho tallaría en mi tronco, su nombre y el de su novia. Nada especial, pero bien capaz de fotosíntesis.

Silvia Parque

domingo, 11 de mayo de 2014

No mirar películas de James Bond antes de dormir

La culpa ha sido de Skyfall. No entiendo bien si salvé a medio mundo o era parte del medio mundo que requería salvación; pero ha sido un no parar de rescates. Todos, más bien cuestiones "psíquicas afectivas", vividas como si la vida física se fuera en ello.

Me llamó la atención lo siguiente:

Una mujer oriental metida en un vestido de novia occidental, ridículo para mi gusto, baja de una camioneta y otra mujer que también es oriental pero no se ve como si lo fuera, se asusta porque no sabe qué es eso -el vestido, y por añadidura, una persona con esa facha-. Creo que yo, que no me parezco físicamente a mí, le explico. Aparece una niña pequeña y pasa casi lo mismo: se asusta; pero es hija de la mujer que ya no está asustada, y ella le explica. Entonces la novia y la otra mujer son la misma, y creo que una sola.

Silvia Parque

sábado, 10 de mayo de 2014

Ese paso más


Terminó mi sesión, acordamos algo sobre un asunto independiente al análisis, pagué, recibí el cambio; estaba de pie cerca de la puerta y me detuve. Volteé hacia el diván y exploré el consultorio con la mirada: "me falta algo".

Ella no iba dejarlo ir: "¿y si interpretamos eso?"

Preparamos el término de mi análisis, que puede ser en cualquier momento; un par de sesiones, tres, cinco, o dentro de mil años si no me decido a tomar todo lo que ahora sé sobre mí misma, y actuar diferente a partir de ello. Por supuesto, podría no ir a otra sesión, ese no es el punto; al menos no el importante; el punto es que existe una raya que he pintado sobre el suelo, y que no atravieso; extiendo una pierna para que un pie pase al otro lado, y lo regreso; extiendo un brazo para que una mano pase al otro lado, y la regreso; miro todo el tiempo el horizonte.

Esto se me revela también en mi relación con Dios. Tengo fe; pero para vivir en la fe hay que dar el paso de ponerse verdaderamente en las manos de Dios, y actuar en consecuencia. Es simpático: mi analista y mi pastora coinciden en premisas fundamentales respecto a "mi caso". Yo conozco bien el pronóstico porque lo hago yo misma.

Silvia Parque

jueves, 8 de mayo de 2014

El recuerdo de V

He cerrado el botecito con lunetas que recibí como recuerdo de V. Es bonito, como las cosas que le rodean, aunque nada es ni de lejos, bonito como ella. Por supuesto, no necesito algo para recordarla. Agradecí su puesta en el mundo desde que era un pedacito de vida arrullado en líquido, y el día que por fin salió de su mamá para que todos pudiéramos verla, me robó un pedazo de corazón. Me resulta chocante emplear una frase hecha, pero así justo lo sentí. Nunca había llorado de alegría.

Volé a conocerla en persona, pero no es que no la conociera; más bien, volé a presentarme. Quería decirle que soy su tía. Ya otras cosas se las había dicho Dios de mi parte, en su lenguaje, pero debía oír de mi voz que soy su tía Peque.

Silvia Parque

Los sonidos de la calle desde mi sala

"La próxima vez, llame a Gas Express, 2 15 16 16..."

Claxón, motores, alguna cosa de un avión, rueditas de plástico sobre el empedrado.

Ladridos, trinos

"El panadero con el pan, el panadero con el pan, el panadero con el pan..."

Silvia Parque

miércoles, 7 de mayo de 2014

Por favor, no deje las cosas en el piso, fuera de su lugar

Con los años, una va aprendiendo que si hay cosas en el piso, fuera de su lugar, es probable que alguien tropiece con ellas, las empuje o algo similar. Entre mayor tiempo pasen en el piso fuera de su lugar, y/o entre más cosas haya en esa mala ubicación, más probable es que ocurra un accidente. Yo he llegado a tener pérdidas importantes por esa razón; objetos preciados han sido maltratados, a veces hasta morir.

Hoy quebré un cilindro de vidrio que era la mayor parte de una lámpara eléctrica de aceite. La lámpara, en realidad, era como cualquier lámpara; faltaba ponerle un foco; pero dicho foco faltante tenía la misión especial de iluminar un cilindro lleno de líquido aceitoso en el que flotaba una especie de diamantina color pastel.

La pérdida del objeto es lamentable.

A eso, hay que sumarle los inconvenientes de recoger los trozos de vidrio entre el líquido. ¿Se hace con una escoba? ¿Se hace con un trapeador? ¿Debería hacerse con las manos para asegurar que son recogidos los pedacitos pequeños? Y si se hace con un trapeador, como fue mi mala decisión, ¿cómo se manipula, depués, el trapeador? Yo me he cortado. Poco, pero tristemente, porque soy dramática para esas cosas.

Luego de recoger los vidrios y secar el charco del piso. ¿Algún día dejará de haber un área aceitosa decorada con diamantina? Feo no se ve...

Silvia Parque

Entrada hilito rojo

Tengo un vecino por partida doble. Es mi vecino en la universidad: su Área está a unos metros de nuestro Departamento, y es mi vecino en donde vivimos; no sé si estamos a unas pocas o a muchas cuadras de distancia, pero compartimos colonia. Es de lo más agradable, y tiene una educación de las que ponen orgullosas a las mamás; a menudo, nos lleva un detallito dulce a cada una de las vecinas de labores. Alguna vez, nos pedimos un favor. Hace unas semanas me preguntó si conocía una información y le dije que sí, y que tenía un libro que podría serle útil; me pidió los datos del libro, y olvidé pasárselos un día y otro día. Al final, creí que ya no le serían útiles los datos y turné el asunto a la carpeta de "no hecho - abandonado", pero cuando hubo ocasión me disculpé, y dijo que seguían siéndole útiles los datos. Me dio mucho gusto y le ofrecí el libro, que estará mejor con él. Y lo olvidé y lo olvidé...

Espero que esta entrada haga las veces de un hilito rojo amarrado a mi dedo. Es increíble no hacer un pequeño favor que no te significa esfuerzo, a una persona amable que de verdad te simpatiza. No es la primera vez que me pasa; no pasará esta vez.

Silva Parque

martes, 6 de mayo de 2014

Cuatro cosas que aprendí en la experiencia de infestación de mi laptop

1. Que en los CDs no hay virus. Se puede guardar algo con virus en un CD, y no se "pasa" el virus.

2. Que existen "condones" para USBs; una cosa que les protege de virus.

3. Que al comprar un antivirus, hay que preguntar si protege nada más a la máquina, o protege también en la navegación por internet.

4. Que nuestra libertad de expresión está en peligro por propuestas como la de la Ley Telecom. Esto es un añadido cultural del telemático que salvó a mi máquina del peligro.

Silvia Parque

Mi cuerpo y yo, a donde vamos

El cuerpo sabe. El corazoncito también.

Anuncio en el trabajo que muchas gracias por todas las oportunidades, que mi proyecto en la universidad es de lo mejor y lo aprecio mucho, pero que no está siendo compatible con mi proyecto de vida y mis proyectos creativos, y que planeo quedarme en la institución hasta tal momento.

Al final del año pasado, estaba también por irme y decidí quedarme, porque me hicieron una propuesta realmente conveniente; pero parece que mientras tenga una mano agarrada a la canaleta, no voy a soltarme a nadar; la universidad está siendo la canaleta, la alberca mi propio negocio y estoy pensando que aparte de albercas hay lagos, mares y océanos.

Estoy decidida. Soy joven, tengo recursos, creo en mí y creo en Dios que me ampara. Pero esta es la segunda noche que siento dolor. Primero fue un hombro, ahora un brazo. Es un dolor que me provoca el estrés, por un defecto congénito en la columna vertebral. Cuando hay estrés, se oprime un nervio que provoca el dolor; no lo sentía hace tiempo, y ayer tuve miedo, tan fuerte ha llegado a ser cuando ha sido.

Mañana compro desinflamantes, porque no es el caso sufrir y no poder dormir. Pero al cuerpo no se le engaña: sabe que está pasado algo. Más vale que perciba que vamos contentos y seguros a lo que vamos.

Silvia Parque

lunes, 5 de mayo de 2014

Volver a empezar

Me gusta pensar que cada día se puede volver a empezar. Vivo el día en bloques, así que además, el inicio de la tarde es otra oportunidad para empezar de nuevo, si se descompuso la mañana o el mediodía; cada comienzo de hora es otra oportunidad, si el rato anterior no fue de lo mejor. Cada vez que me doy un momento para respirar con calma, me abro otra oportunidad.

Supongo que la mayoría de las personas no necesitan verlo así, pero a mí me alienta. De esa manera consigo mantenerme chapoteando en una dieta aceptable, medio moviendo el cuerpo para que no se oxide, y sobre todo, con buena actitud (se me da natural verle el lado bueno a lo que pase, pero necesito la buena actitud para estar relajada y "hacer las cosas").

Hay días emblemáticos para volver a empezar: el inicio del año, el cumpleaños, el comienzo de un curso; en otra medida: los lunes, el primer dia del mes... también hay "estrenos" que invitan a los recomienzos: mudarse a otro espacio, cambiar de trabajo. A veces van pasando varias de esas cosas, y el vaivén de la cotidianidad no deja espacio para poner orden en papeles, agenda y demás, y retomar lo que se haya dejado sin atención. A mí así se me congestionaron los primeros meses del año, pero ya voy reordenándome para arrancar otra vez.

Silvia Parque

Java y Avira después de Los Simpson

Quería ver un capítulo de Los Simpson en  una página que los tiene en línea. No debe ser legal. Eso es malo. Aunque ya lo había hecho antes sin problema, esta vez se me pidió que actualizara Java -no sé por qué, si no quería descargar capítulos-. Aunque lo he hecho otras veces, en otras computadoras, para otras cosas, no me gustó la idea, porque hace poco me lo pidió la página del SAT, para dejarme emitir facturas electrónicas, y aunque hice los clicks correspondientes, no logré instalar nada -tuve que hacer el trámite en otra computadora-.

Descargué Java, como me indicó una ventana, lo instalé, y apareció el feliz mensaje de que la actualización había sido exitosa. Pero cuando traté de ver Los Simpson, volvió a pedirme actualizar Java... y otra vez, y otra vez. Me rendí con el asunto y pasé a otra cosa, pero ahora, Avira, que según entiendo, es el antivirus que tengo instalado, ha cambiado mi página de inicio de internet e insiste en que compre alguno de sus productos, porque corro grave peligro.

Si este es el castigo por tratar de usar esa página de Los Simpson: vale: no lo vuelvo a hacer.

Silvia Parque

El parque

Desde mi ventana se ve el parque. Es angosto, como un enorme camellón; un aprovechamiento del espacio urbano que visto desde la perspectiva de un fraccionamiento residencial, puede parecer poca cosa, sobre todo porque tiene pocos árboles, poco pasto, y no hay arena o buena tierra en el área de los juegos para niños. Pero aquí se aprovecha mucho. He vivido cerca de parques medio abandonados, sin mantenimiento y sin gente, y se vuelven lugares feos y hasta peligrosos. Aquí, en cambio, vienen los papás y las mamás con sus críos; algunos señores caminan por las mañanas, y muchas señoras aprovechan los aparatos para hacer ejercicio. Como no hay un templo católico cerca, los domingos por las mañanas, los vecinos montan un altar, ponen sillas, y celebran la misa; los sábados, los niños tienen catecismo.

Ahora escucho el sonido de las cadenas oxidadas de los columpios. Las nubes se han movido y dejan que el sol intensifique los colores. Hay un joven paseando a su perro, que es otra cosa para la que son útiles los parques. En la colonia, o los dueños de los perros no son muy educados en lo que respecta a recoger el excremento de sus animales, o hay muchos perros de la calle; pero hay una especie de acuerdo de respetar el espacio del parque. Yo siento que es un sitio que saca lo bueno de las personas, porque la intención de los adultos que están ahí, es buena; como he dicho: o van a que los niños jueguen, o a pasear a las mascotas o a hacer ejercicio. También hay adolescentes noviando, pero eso me parece otra parte bonita del paisaje; no hacen desfiguros; se miran y se tocan las orejas, se miran y se acarician el cabello...

Yo no vi, pero oí decir a la señora de la estética, el día que me cortaba el fleco, que unos muchachos estaban fumando mariguana; ojalá haya sido cosa de esa tarde.

Silvia Parque

domingo, 4 de mayo de 2014

Escribir un correo electrónico

Voy a comunicarme con alguien a quien le tengo confianza; quiero saludarle, enviarle un archivo, y hacerle una propuesta económica que está esperando que haga. He participado en la elaboración de su tesis, con asesoría y redacción. ¡Pero tardo quince minutos en escribir el mensaje del correo! Debe tener cierta formalidad, pero no quiero que sea serio. Debe dejar claro el mensaje en cuanto a los pesos, pero no quisiera centrarme en ello. Escribir correos no es lo mismo que escribir cartas o hablar por teléfono, y tiene su ciencia.

Silvia Parque

Estar o hacerse cargo de la seguridad de otros: capitanes, guardería, escuela

Leí la entrada "Capitanes" en el blog rabodeají, y recordé la tragedia de la guardería ABC, por lo que se criticó y se alabó, respectivamente, del comportamiento de alguna encargada que salió corriendo, buscando salvar su vida, y el del vecino que estrelló su camioneta contra una pared, para abrir un boquete y entrar al lugar incendiado, a sacar de ahí a los niñitos. De que el vecino es un héroe, creo que no hay duda. Y debe estar re-armado por el resto de sus días, con las bendiciones que deben haberle llegado de centenares de personas. Que eso debía hacerlo cualquiera con una camioneta y dos brazo y dos piernas... bueno: hay deberes morales que no pueden ser exigibles -no entre nosotros, seres humanos; las cuentas que entregamos en nuestra relación con Dios, son personales-. No todos tenemos la posibilidad psíquica de avanzar hacia el peligro por el bien de otros. Que quien huyó sea una irresponsable, casi una criminal, depende de cuáles hayan sido las responsabilidades precisas que correspondían a su puesto, y de los recursos de los que se le haya dotado para ejercer esas responsabilidades: ¿tuvo una capacitación? ¿hubo simulacros de desastre? Seguramente, no.

El caso de los capitanes es distinto: estaban al mando, tenían formación para estarlo, y parece que más que errores técnicos, hubo arrogancia o displicencia, lo cual, cuando están en juego vidas humanas, es algo muy grave.

En el primer día de mi primera experiencia como educadora en preescolar, una niña de segundo grado se cortó las cejas. ¿Tenía yo la culpa de que la criatura no usara las tijeras como es debido? La culpa, no; pero sí la responsabilidad. Y más, porque ni me enteré de que ocurrió -lo supe hasta el siguiente día-. Así que si se hubiera sacado un ojo, también habría sido mi responsabilidad. Y yo no sería más buena ni más mala de lo que soy, pero cargaría con eso en mi conciencia -como cargo con un par de cosas-. Tal vez parezca que esto no tiene relación con lo que iba exponiendo, pero pienso en el subdirector de la escuela coreana del caso del ferry hundido... Por lo que leo en noticias breves, sin profundizar, parece que lo que pasó estuvo completamente fuera de sus manos. Pero estar encargado de la seguridad de los chicos y que todo acabara en semejante tragedia, debió haber sido durísimo. Cuánta compasión necesitaría.

Silvia Parque

De lo que se dice del feminismo, y algo de lo que se tacha de sexista

De paseo por la blogósfera, llegué a ESTE BLOG, y leyendo la entrada en la que "caí", volví a toparme con una idea común: que el feminismo promovió la idea de que las mujeres podían o debían ser "supermujeres", a cargo de la casa, exitosas en el trabajo, y guapas al mismo tiempo. No es verdad. Siempre pienso que las personas que dicen estas cosas, aunque junto a estos decires, digan otras cosas muy sensatas, no han leído los textos básicos feministas, ni han oído a las académicas en los espacios donde describen y explican sus posturas. Han leído a quienes hablan del feminismo desde fuera del feminismo, sobre todo a quienes lo critican, han oído a personas medio instruidas que van a programas de televisión o de radio con el interés principal de hacerse propaganda como figuras públicas, han leído las revistas que por dirigirse a un mercado para mujeres han sido llamadas "feministas", siendo lo menos feminista del mundo; además, se han quedado en el feminismo de los años sesenta o de los años setenta, que respondía al contexto de esa época, y no parecen tener conocimiento de la evolución del movimiento, que por cierto, siempre tuvo diferentes vertientes.

El blog que menciono es un ejemplo, nada más; solamente he leído la entrada a la que llegué por accidente; no tengo idea de la formación o las opiniones de la autora. La entrada me pareció amena y me gustó leerla. Solamente uso la frase a la que me refiero, para exponer estos puntos. Espero que eso quede claro. Hace un par de días, ya tenía la idea de escribir sobre esto, a partir de una frase retwitteada por @paterfamilias01:
"El feminismo, está mezclado con la idea tan absurda, de que la mujer es libre si sirve a su jefe y esclava si ayuda a su marido" Chesterton 
Nada más es un tuit, y hace alusión a un fenómeno que por supuesto que se presenta. De hecho, al asentar "está mezclado con", quiere decir que no es eso con lo que está mezclado; pero al ser leído tan rápido como se lee un tuit, y sin mayor contexto, creo que lo que se logra es que se desvirtúe la propuesta feminista. [Cabría señalar que dicha propuesta incluye, hacer que la mujer tenga derecho a situarse en un contexto laboral donde reciba una retribución que la coloque en una posición, no solamente de influencia sino también de poder, y resignificar su identidad, que ha sido la de alguien que solamente está para ayudar a otro / para que otros se realicen, de lo cual se desprende que no reciba apoyo para cumplir sus objetivos personales.]

Por todos lados se cuecen habas. Recientemente, he tenido algunas conversaciones con personas cercanas, a propósito de lo que está siendo mi conversión al cristianismo, y escucho exposiciones sobre el sometimiento de la mujer en la cristiandad, que sacan de contexto una serie de prácticas y saberes que no comprenden -aunque las entiendan (no es lo mismo)-, entre otras cosas, porque no se han puesto a buscar el sentido de lo que toda una comunidad acepta como verdad, y que por cierto, le viene bien. He escuchado críticas contra las religiones que tienen en cuenta la Biblia, basadas en la descripción de prácticas que aparecen en el Viejo Testamento, tachadas de "sexistas". Me asombra cómo personas con formación en Historia y Epistemología, pueden considerar que hay "sexismo" donde no existía ni la palabra, ni el concepto, ni los antecedentes para considerar la existencia de alguna de las dos cosas -palabra o concepto-. Tampoco consideran la variedad de formas de vida, de la variedad de comunidades cristianas; todo se corta con la misma tijera.

No hace falta tener gran conocimiento, ni simpatizar con un credo religioso o con cierta forma de espiritualidad, para considerar la posibilidad de que el otro, cualquiera, nos sorprenda con lo que sostiene su postura.

Silvia Parque

sábado, 3 de mayo de 2014

Me quedo con dos, capítulo 5

Los mejores momentos en mi relación con mi casa, está semana:

- Recortar las persianas. Se mojaron porque tengo goteras verticales en el ventanal (está formado por una estructura de metal, y las uniones entre los vidrios y los recuadros de la estructura, no son perfectas: dejan que entre agua de la lluvia). Como están hechas de papel, lo que más se mojó quedó feo y sucio, y resolví cortarlo. Así se terminan muchos problemas: quitando lo que se ha estropeado. Sin hacer gran duelo por lo que hay que tirar a la basura, disfrutando lo que queda.

- Recibir lo que llega. Muebles, una caja de plástico, algo de ropa, cuadros; cosas que reciben, por parte de las habitantes vivas y los no vivos de la casa, la más cordial bienvenida.

Silvia Parque

La visión del otro

Siempre hay algo por aprender. Incluso cuando sabes "todo" sobre "algo", es imposible que sepas cuál es el punto de vista de una persona en particular, si esta persona no lo ha compartido. Le necesitas para conocer su visión, y en esa visión puede haber algo que potencialice tu comprensión sobre ese "algo", porque el conocimiento tiene el límite de las cualidades del objeto, pero la comprensión no tiene límite en el objeto sino en el sujeto, y por tanto, en comunidad no hay límites para la comprensión. Eso sin contar con que, lo que alguien aporte sobre "algo", puede generar entendimiento o comprensión sobre otro "algo", diferente, del que ni el sujeto uno ni el sujeto dos, estuvieran ocupándose...

Silvia Parque

Credo sobre los defectos y las personas

Creo que somos, entre otras muchas cosas, un saco de defectos.

Creo que es normal que las interacciones entre las personas generen desacuerdo y conflicto -más entre mayor sea la intimidad-; eso no tiene por qué ser problemático. Llevar el desacuerdo y el conflicto a lo problemático, es cuestión de cómo se manejen.

Creo que somo un saco de defectos que cae encima de otros sacos y botes de defectos, en la caja de un camión de redilas. Nada más poniendo buena cara, se puede hacer un buen camino, en esas condiciones y con esa compañía. Por eso aprecio la tolerancia. Hay a quien "tolerar" le parece poca o mala cosa, porque queda mal parada frente al respeto y la aceptación. Pero suponer que todos nos aceptamos completamente y sentimos un profundo respeto por el otro con la totalidad de las expresiones de su ser, creo que es ingenuo o poco honesto. La tolerancia es la puesta en práctica de un respeto que no se "siente", y eso me parece la gran cosa, así como los actos de amor que no surgen del "sentimiento". Nada promueve mejor los buenos sentimientos, que el ejercicio de las conductas correspondientes a esos sentimientos.

Creo que la mayoría de las personas, nos encontramos con la necesidad de un modo simpático de acomodarnos a los defectos de aquellos a quienes tenemos más cerca, por quienes sentimos mayor cariño. Esto sucede naturalmente con la buena voluntad, pero a veces se pone difícil o se atrofia el mecanismo por el que se consigue.

Creo, por otra parte, que la elección de una persona para amarla el resto de la vida, tiene que ver con la percepción distorsionada de que no es un saco de defectos. Todos necesitamos que alguien piense eso de nosotros. Tal vez sea el cometido principal de una familia hacia sus niños.

Silvia Parque

viernes, 2 de mayo de 2014

Otra nota sobre el aeropuerto de Querétaro

Una vez que una sube la escalera, el aeropuerto se revela en todo su esplendor. Ahora hay una exposición de cuadros decorativos, enormes.

Aparecen más lugares para comer y beber. Aparecen más empleados -no muchos-, todos muy amables.

Silvia Parque

Nota informativa sobre el aeropuerto de Querétaro

El aeropuerto es amplio y bonito. Hay focos que no están encendidos, pero supongo que casi nadie lo nota. La cafetería es carísima -como era de esperarse-, pero su chai es bueno y puedo usar el internet cómodamente. Junto a ella, una tienda de autoservicio ofrece precios normales -normales para un público cautivo a muchos metros de otra opción-.

Silvia Parque

Justamente en ese momento

Es justamente cuando una oficina vive de urgencia en urgencia, con trabajo hasta el tope, cuando más necesario es que se detenga a evaluar y planear. Justamente cuando las ocupaciones dejan a una persona, sin fines de semana realmente libres y reparadores, es cuando es imprescindible que descanse y corrija el presupuesto de tiempo. Pero con estas cosas, al fin y al cabo, la dinámica, el cuerpo o ambas, terminan por hacer la pausa pospuesta, muchas veces de forma abrupta, con un fracaso o enfermedad.

Ya se sabe que cuando más se necesita el amor, es cuando menos lo estamos "mereciendo". El diabético enamorado de la Coca Cola suele ser quien más necesita cambiarla por agua natural. Para la urgencia: meditación. El frío que se siente con la fiebre, no se quita debajo de una cobija, y menos debajo de dos; con fiebre conviene un baño de agua templada, aunque se sienta mal -dicen, y he visto que funciona-. También así, la oración, los actos de fe, están hechos más que para nuestros mejores momentos, para los peores.

Silvia Parque

jueves, 1 de mayo de 2014

Bienvenida

¿Se le da la bienvenida a un enfermo, a un hospital? No es el lugar donde una persona quisiera estar, y se supone que el equipo de profesionales y empleados, hará lo posible porque la persona se vaya de ahí. ¿Se le da la bienvenida por lo bueno que va a suceder: por el cuidado que recibirá, por la cura?

Si se recibe a alguien en condiciones que no se consideran buenas, ¿se le da la bienvenida? Como un par de viejos que reciben a un hijo adulto, adicto, sin saber si estará drogado o no al día siguiente. No lo quieren ahí, así; tal vez la madre lo quiera ahí de otra forma; tal vez el padre no lo quiera instalado ahí de ninguna forma, sino de visita. Ya que lo reciben, sería un bonito gesto, darle la bienvenida...

Silvia Parque

Servicio completo

Pretendía ir al sitio donde me hicieron el último corte de cabello, para cortarme el fleco, asegurándome de no cambiarle la forma. Pero se complicó ir allá. Tengo un local de estilismo junto a mi casa, y aunque me resistía a elegirlo por el riesgo de quedar inconforme con el trabajo de la vecina -con quien seguramente estaré encontrándome-, fui. Dejó exactamente el largo que indiqué; me mostró cómo quedó antes de secarlo; lo secó, lo moldeó con la plancha, lo peinó, lo acomodó con los dedos poniéndole seda. Creo que nunca le habían dado tanta atención a mi fleco. Amo los servicios completos.

Silvia Parque

Fe secular / seguir la ruta

Creo que las personas, en general, necesitamos más "fe secular": convencimiento sobre un asunto, que nos lleve a actuar conforme a tal convencimiento.

Me gusta cómo Popper, en la introducción a Conjeturas y Refutaciones, asienta que el origen de buena parte de nuestros conocimientos, no está en la experiencia ni en la razón. No somos nosotros mismos quienes creamos conocimiento sobre diversos objetos, por lo cual cobra importancia la confianza que pueda tenerse en una fuente de información.

La fe es la certeza de lo que no se puede ver, y a menudo no podemos "ver" los efectos de muchísimas cosas, ni a corto ni a mediano plazo. Es verdad que el médico debe explicar a su paciente con la mayor claridad posible, qué es lo que está pasando y cuáles son las alternativas al respecto; ojalá nuestros sistemas educativos nos llevaran a ser pacientes con una formación que permitiera comprender lo que oímos de cualquier profesional. Pero incluso si así fuera, con el médico más claro y el paciente mejor formado, algo se necesita de fe, para dejarse en manos del otro, y hacer cosas como tomar veneno para aliviar. Así, los papás reciben del psicólogo de sus hijos, propuestas con estrategias que van contra el "sentido común", pero que son lo que va a cambiar la situación problemática que atraviesan. Les es necesario tomar lo que se va a sentir arriesgado, en apego a la confianza de que el otro sabe lo que hace, y habiendo advertido que lo hecho por su cuenta no ha funcionado. Que una dieta para adelgazar, funcione, tiene que ver con seguirla una semana y otra, y otra, aunque no se vean resultados para llamar la atención; hay que creer que finalmente, van a estar ahí los resultados. A menudo se habla de falta de persistencia, pero yo creo que se trata de falta de fe en la ruta que elegimos para llegar a nuestros objetivos.

Creo en los sistemas programáticos; creo en los planes con estrategia. Funcionan aunque no sean el mejor sistema o el mejor plan. Si a la mayor parte de la gente no le funcionan, es porque la mayor parte de la gente no nos apegamos a la ruta que trazamos. Es importante hacer pausas en el camino, para reconsiderar lo que haya que reconsiderar, a la luz de la experiencia ganada y de los posibles cambios de situación; pero si se cambia de ruta todo el tiempo, no se llega a ningún lado.

Silvia Parque