sábado, 30 de julio de 2016

Mal sueño

Anoche tuve un largo sueño en el que pasaron muchas cosas, pero lo central es que yo tenía a mi hija en brazos, subía a una especie de taxi raro que parecía trajinera, avanzaba como diez metros, y la niña ya no estaba en mis brazos. La habían secuestrado. A partir de ahí pasó una cosa y otra; cuando desperté, todavía no recuperaba a mi niña, pero de algún modo iba hacia ella.

Espero soñar bonito hoy.

Silvia Parque


viernes, 29 de julio de 2016

Cachorra

B estuvo un poco mala del estómago, la semana pasada; parecía que mejoraba, pero no se recuperó, así que su papá la llevó al médico. La doctora que le atendió, la encontró más o menos bien: le recetó lactobacilos y espaven, y dio un par de indicaciones para su dieta. Ha ido mejorando, pero hoy, en uno de esos silencios que quieren decir "ubícala de inmediato", la encontré como perrita, tomando agua del piso. Hay una ventana por la que se mete agua cuando llueve, y el charquito le pareció apetecible. Por si no era suficiente el agua que alcanza a beber mientras se baña.

Silvia Parque

jueves, 28 de julio de 2016

¿Por qué se llama "baño María" al "baño María"?

Las recetas de cocina se han convertido en uno de mis ruidos de fondo favoritos. Casi nunca me siento a ver el video; solo oigo. Para variar, hace rato me senté con la intención de ver "Decoración de pastel y montaje, relleno". Siento rico en las sienes y en la nuca, viendo estas cosas; siento más rico cuando veo que el video es largo...

Pero lo que iba a decir es que me pregunté por primera vez por qué se llamará "baño María" al "baño María". Busqué en Google y a la distancia de un click tuve la respuesta (Baño MaríaMaría la Judía). ¿No es genial? Wikipedia no debería estar en las listas de referencias de los trabajos académicos universitarios, pero es la gran cosa si se utiliza para lo que sí sirve. Y hay muchas otras fuentes de información; muchos otros datos, muchas otras historias, a los que hace unos años habría costado mucho trabajo acceder.

Silvia Parque

miércoles, 27 de julio de 2016

Un amigo es alguien que saca la lengua por ti

Según el diccionario de la RAE, la palabra "amistad" significa:
Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
Hay amistades de varios tipos. 

Cuando las personas coincidimos en espacios, por ejemplo, de trabajo o de estudio, a menudo el compartir experiencias genera una empatía por la que se desarrolla una recíproca buena voluntad y nacen ganitas de un rato más de esa compañía: hay amistad.

Otras relaciones atravesadas por la buena voluntad se nutren de afectos positivos de modo que en cada roce cariñoso, sea físico o emocional, madura un vínculo amistoso. Ahí están, por ejemplo, algunas relaciones afortunadas con líderes o cuidadores.

Y hay amistades temáticas: para la fiesta, para la aventura, para la conversación, para los problemas... Se suele menospreciar al amigo que está ahí para una o dos cosas, y no para todo, pero yo creo que es bueno valorar lo que cada relación puede ofrecer, sobre todo apreciar lo que alguien nos da de su persona.

Sin embargo, sin que necesariamente valga más que las otras, hay un tipo de amistad paradigmática, a la que no tiene que ponérsele apellido (porque se dice "los amigos de la escuela", "los amigos del trabajo", "los amigos del pueblo"). Según yo, a pesar de que arriba he mencionado dos veces la "buena voluntad", el atributo de criterio fundamental de la amistad-amistad es la complicidad. Es lo que hace que padres e hijos no puedan ser amigos, aunque lo sean de alguna manera... de una manera especial que no es la manera en que se es amigo de los "amigos-amigos". Porque los cómplices no son para las cosas buenas, de provecho espiritual, que te hacen crecer como persona. 

Obviamente, un amigo de verdad no te va a acompañar a arruinarte la vida, ni te va a acompañar a arruinarle la vida a nadie, a menos que eso sea parte de la normalidad de tu contexto. Pero yo creo que lo que marca la amistad-amistad es el estar ahí cuando te portas mal: estar ahí, portándose mal contigo o al menos acompañando. Eso no se olvida. Es especial. De lo más ridículo que he hecho, en una mala racha de cuyo nombre no quiero acordarme, es pedirle a alguien a quien considero mi amiga por siempre después de eso, que quitara un "me gusta" a una página de Facebook. ¿Hay algo más infantil o bochornoso? Ella me hizo el favor y espetó una frase contundente sobre lo "poca cosa" de eso que no merecía ni medio "me gusta". No fue madura, objetiva ni edificante: me acompañó a sacar la lengua.

Silvia Parque

martes, 26 de julio de 2016

Los Obama

Esto no va sobre su trabajo como políticos o en sus cargos. Esto es mi percepción sobre sus personas y sus relaciones. Sé que nada más conozco lo que muestran los medios y que seguro hay un equipo cuidándoles la imagen; pero así pienso/siento:

¡Qué bonita pareja! ¡Qué bonita familia! 

"En cada palabra que pronunciamos, en cada una de nuestras acciones, sabemos que nuestras hijas nos están mirando", dijo ella en la Convención Demócrata. Me gusta lo que hacen como papás. Como esposos, me encantan. Ella parece un digno modelo de mujer. ¡Y cómo la mira, él, en donde sea! Eso es amor.

Silvia Parque

domingo, 24 de julio de 2016

Por si van a hablar con mi hija

B empieza a formar frases: un artículo y un sustantivo. Dice algunas palabras con total claridad. Otras las dice como típicamente se esperaría de un bebé; por ejemplo: "Mayra" es "Maya". También utiliza un mismo significante para todo un campo semántico: "popó" es "popó", pero también refiere "pipí", "pañal", "toallitas", "bote de basura para los pañales". Lo más simpático es oírle las palabras que ha hecho a su modo, creo que abstrayendo-sintetizando. Por si alguien necesita comunicarse con ella, aquí algunas aclaraciones:

Manné.- manzana
Plato.- plátano
Popó.- hipopótamo
Pate.- tomate
Obbo.- ombligo

Silvia Parque

sábado, 23 de julio de 2016

Tenía seis años

En primer grado, yo le gustaba a dos niños. A mí me gustaba gustarles y alternativamente me gustaba uno u otro. A pesar de que yo de verdad no hacía nada para el rumbo de cosas de novios, me llevé varias advertencias en tono regañón, de que "esas cosas, no". Un día, jugando en clase, corté el dedo de uno de ellos; le salió sangre, lo que es mucho decir cuando tienes seis años; él pidió permiso para ir a lavarse sin decir nada de mí. ¡Me cubrió! Fue de un lindo impresionante.

Eso pasó en la parte clara de mi vida. Pero algo más estaba pasando.

Siempre tardaban en ir a recogerme. Yo me quedaba dentro o cerca del salón. Cuando la escuela estaba ya muy sola, un niño que a mí no me parecía niño, me llevaba a "las piedras", lejos, y me ayudaba a "escalar". Ahí se abrió una puerta a la dimensión desconocida. Él me parecía fabuloso, en el sentido literal. Un día, desapareció como si nunca hubiera estado. Los años siguientes, me sentía entre aliviada y encantada de ver las marcas que él había hecho en las piedras para señalar las que podían ser pisadas con seguridad. Ahora entiendo que seguramente iba al salón a saludar a mi maestra (su ex maestra) y que seguramente estaba en sexto grado y se graduó. Pero mucho tiempo me pareció que tal vez yo lo había inventado todo; de hecho, si sigo pensándolo, me entra la duda.

Ahora entiendo, también, que ahí me deslicé al goce; que ahí se estrenó la locura con la que iba a entregarme después. Los niños me regalaron flores, me gustaron, me dejaron de gustar, lo que sea alrededor de "enamorarse" como ocurre en las novelitas; pero esto otro, de lo que no escribí en mi diario, de alguien cuyo nombre no puedo recordar: esto era seducción y me tomó.

Silvia Parque

viernes, 22 de julio de 2016

Una que no es monedita de oro

Me he estado preguntando por qué no le caigo bien a mi vecina y por qué le caigo mal a su hermana. No lo sé. Hubo un incidente, pero no creo que sea por eso:

Vivimos en una casa partida en tres partes: yo vivo arriba, ellas viven abajo; abajo al frente hay un cuarto, y a veces alguien vive ahí. Compartimos el servicio de internet que está a mi nombre. En una ocasión, habiéndose ido la persona que vivía en el cuarto, mis vecinas de abajo creyeron que esa persona me había dado una tercera parte del monto a pagar, por lo que a ellas les tocaba dar otra tercera parte y no la mitad; pero no, esa muchacha, muy simpática por cierto, no me pagó nada. En otra ocasión hubo una suma o resta mal hecha con el recibo del agua, pero se arregló de inmediato. Sin embargo, el esposo de la vecina le tenía en altavoz mientras él hablaba del asunto conmigo, y me tocó oírle decir algo así como "que te los pague" de un modo bastante desagradable. De ahí pa'l real ella no es santo de mi devoción, pero me cae bien.

Pudo ser que cuando se me quebró el vidrio de una ventana, los restos de vidrio duraron semanas metidos en una caja, junto a la escalera. Pudo ser...

Silvia Parque

jueves, 21 de julio de 2016

El final de una sociedad de dos

Hoy oí hablar a Pablo Fernández de los estragos que causa el término de una sociedad de dos. Cómo pierdes el derecho a usar las anclas de identidad que daban sentido a tu vida. Cómo algunos resistimos en el límite del final, evitando pasar al otro lado, donde ya no hay nada porque no hay lo que había.

Puede parecer que la angustia del paso al vacío es lo peor, o que el vacío después del fin es lo peor de lo peor. Pero lo infernal está en la automatización de esas vueltas en círculos donde una se desliza cuando algo no funciona y sea que pueda arreglarse o no, se han declarado ya las nulas intenciones de arreglarlo. Él usó la expresión "parejas civilizadas": los acomodados al continuo perdón de cosas que ya no importan.

Silvia Parque

miércoles, 20 de julio de 2016

Susto

La pantalla estaba negra. Traté de apagar la computadora, pero según la luz junto al signo de encendido, no se apagaba. La desconecté, pero ni así, y eso que le falla la batería.

Me llevé un gran susto. Dependo de la lap para trabajar, pero también para estar en contacto con el mundo.

Dios es maravilloso, y dejó que volviera en sí. Un amigo que es ingeniero en sistemas, me dijo que le quitara la batería, esperara cinco minutos, volviera a encenderla, y bastó con eso.

Pensé que la pobrecita está acostumbrada a la mala vida; después de mucho tiempo, hoy por la mañana le había limpiado el teclado, y zaz, que se pone malita.

Silvia Parque

martes, 19 de julio de 2016

Parámetros: lo que hace "cualquier persona normal"

Cada cual tiene sus parámetros de normalidad. Me sorprende ver a personas adultas convencidas de que es imposible o está objetivamente mal, lo que está fuera de sus parámetros.

La primera vez que pensé en esto fue hace muchos, muchos años, viendo el Show de Cristina. Había una persona que había ganado un concurso tipo "miss buena educación". Esta mujer no decía groserias. Creo que Cristina le pregunta si de verdad no dice groserías ni siquiera si se da un martillazo en un dedo. La mujer responde que no, y explica: no es que se controle en ese momento, es que no están en su repertorio y por eso no llegan a su boca. Esto es así siempre. Yo digo groserías a veces, pero menos de las que conozco; hay muchas que no son parte de mi vocabulario: esas no vienen a mi mente. En aquel programa, había personas pensando que esta mujer era una especie de "estirada-restringida"; pero no: solamente tenía otros parámetros.

Lo veo mucho con las decisiones que se toman en la crianza. Circula una publicación que dice algo así como "cuando todavía no era mamá, juraba que mis hijos no verían televisión". El mensaje va en el sentido: "Si, claro, como si fuera posible". ¡Pero claro que es posible! Si no tienes televisión, por ejemplo. Yo conozco una familia en la que la mamá se deshizo de la televisión porque no quería que sus hijos crecieran viéndola. Nosotros no tenemos aparato de tele, pero yo veo programas y películas en la computadora, y casi todo el día tengo documentales o recetas de cocina como ruido de fondo o compañía. Con ese estilo de vida, no es raro que deje a mi niña ver videos; el límite hasta ahora es de diez minutos diarios, máximo; trato de que no llegue a ese máximo y de que no sea todos los días. Con el estilo de vida de muchas personas, obviamente los niños verán televisión desde que son bebés, y para la edad que tiene B, se habrán hecho público de las caricaturas. Allá cada cual. Yo acepto que es perfectamente posible que una niña de la edad de la mía, no vea nada de tele -o equivalentes-, pero que la mía ve lo que ve, porque hago concesiones con ella y a mí misma, hasta donde me parece que sigue siendo aceptable (mi ideal sería que no viera más de un video, es decir, entre tres y cuatro minutos diarios, y que fuera máximo un par de veces a la semana).

Así, hay gente totalmente convencida de que es imposible educar a los hijos sin pegarles, gritarles, ni castigarles. Lo que se me hace chistoso es que no se sitúen en relación a los parámetros de otros. Alguien como mi abuela diría que "una nalgada a tiempo evita muchos problemas", pero le parecería mal que se abofeteara a un niño; "para eso tienen las nalgas, por eso se llaman nalgadas", le oí decir una vez. Otra persona podrá pensar que golpes de ninguna manera, que a veces hay que hablarles fuerte, y bueno... fuerte incluye subir el volumen -como dijo el papá de B una vez: para "crear una impresión"-. Suele faltar una reflexión sobre la amplitud o estrechez de los parámetros que tenga viso de autocrítica, y me sorprende que conocer parámetros diferentes no motive esta reflexión. Ojo: que no estoy diciendo que esté bien o mal ninguna de estas "formas de actuar" mencionadas como ejemplos; sí tengo una postura al respecto, pero en esta ocasión solo quiero enfocar que llama la atención el grado de convencimiento por el que alguien puede pensar que sus parámetros son los de cualquier persona normal.

Silvia Parque

lunes, 18 de julio de 2016

La piel

Tengo unos dos piquetes de algo en el brazo, al menos otros dos en la espalda y otros tres entre el cuello y el pecho. Las ronchas o como se llame lo que tengo, han evolucionado hasta verse realmente mal. Pican. Duelen. Parecen ser de araña. Afortunadamente, los bichos no se han acercado a mi niña. 

Esta sensación me ha traído el recuerdo vívido de cuando tuve escarlatina. No sabía que tenía ese recuerdo táctil. 

Silvia Parque

domingo, 17 de julio de 2016

¿Cuántos años tienes?

Dicen que la edad se lleva en el corazón. Pero se lleva en todo: en las rodillas, por ejemplo.

Últimamente me he estado fijando en los muchachos -y muchachas, lo digo por la edad-. Tengo a mi alrededor unos cuantos que viven en la tontería. No lo digo peyorativamente; creo que es propio de ciertas etapas o momentos, tender a la simpleza e ir a lo bobo; no creo que haya peligro de que eso sorba el cerebro, a menos que se le deje avanzar. Así que contemplo a algunos chiquitos cuyas fases de tontería me hacen sentir muy mayor. Porque una no deja de hacer cosas tontas, pero de otro tipo al que le quedan más otros adjetivos.

Luego están los jóvenes: adolescentes tardíos, adultos incipientes y completos adultos sin arrugas; ese conjunto que tiene al mismo tiempo: experiencia y toda la vida por delante. No me había tocado sentirme también lejos de ellos. Pero ya.

Silvia Parque

sábado, 16 de julio de 2016

Su voz

B tiene una voz poderosa de timbre agudo. Creo que hoy lo ha descubierto porque empezó a darle por gritar. Ya había dado grititos de gusto... también están ese par de gritos de dolor cuando una cosa u otra... y por supuesto, había alzado la voz hasta lo que puede considerarse grito, al pedir con insistencia algo; pero esto es diferente: esta jugando con su voz. Le gusta. Y me gusta.

Silvia Parque

viernes, 15 de julio de 2016

Hace sus cosas

B está encargándose de tirar sus pañales sucios al bote de la basura. Para ella es parte del fascinante mundo del "meter-sacar", con la novedad de que en este caso no se puede sacar lo que ya entró.

Antier la vi metiendo al bote de los pañales, un botecito de agua. Cuando rescaté el botecito, encontré otras tres cosas -no basura-, incluido el cortaúñas. Para mí es tan fascinante eso, como para ella habrá sido hacerlo: es una evidencia de que ocupa su propio lugar en este mundo que compartimos.

Silvia Parque

jueves, 14 de julio de 2016

Regresa la temporada de moscas

Están aquí de nuevo.

Envalentonadas no sé debido a qué.

Mi casa no está muy limpia, pero las he visto en casas limpiecitas.

Me desagradan. Y sin embargo, estoy pasando por este trance con mucha mayor templanza que en ocasiones anteriores. Mientras no se acerquen a mi niña, me porto cuerda.

Silvia Parque

miércoles, 13 de julio de 2016

También son hijos del papá

Se ha estado dando visibilidad a lo que se ha llamado "síndrome de alienación parental", que es lo que ocurre con el niño cuando un padre le pone en contra del otro. Parece que la rabia contra "el ex" o "la ex" provoca una especie de ceguera ante el daño que se hace al hijo de ambos. Aunque sea una ingenuidad, si pudiera les diría a esas personas que ordenen sus prioridades: el amor por los hijos antes que cualquier revancha, incluso antes que la justicia.

Sé que hay hombres alienadores, pero a mí no me ha tocado conocer un caso "en vivo". Lo que he tenido cerca son mujeres que obstaculizan la relación hijos-papá sin motivo justificado, mujeres que hablan mal de él delante de los niños, o que obligan a los niños a mentir a su papá. Lo siguiente le pasó a X:

Él y yo nos conocimos por cuestiones de trabajo; nos veíamos unos tres días a la semana, y había ocasión para platicar. Era de esas personas que tienen una opinión sobre cada cosa, y a mí me encantaba oírle -hace mucho que no le veo, por eso digo que "era"-. Poco a poco, entrando en confianza, en la plática fueron apareciendo cuestiones personales. Era un padre presente: de esos que proveen, educan, juegan... Un día, su esposa se fue; le dejó a los niños; supongo que necesitaría ver qué iba a hacer o cómo iba a establecerse, y seguramente sabría que estarían bien con él (los niños tenían, más o menos, siete y diez años). Efectivamente, estuvieron bien con él. Era un hombre de familia. Un buen día, no recuerdo si semanas o un par de meses después, la mujer ya establecida les propuso a los niños irse con ella: como esto fue hace mucho tiempo, no recuerdo si el menor quiso irse con su mamá, o si no quiso ninguno de los dos. El caso es que ella empezó a presionar en ese sentido. X no quería obligar a los niños a irse o a quedarse, pero una tarde, mientras X trabajaba, llegó una patrulla a llevárselos -o solo al mayor, no recuerdo bien-. Supongo que ella había conseguido la custodia.

A partir de entonces, la mujer empezó a obstaculizar la convivencia de X y de la familia de X con los niños. Los momentos en los que X y ella tenían que verse, fueron siendo cada vez más tensos y desagradables. Creo recordar que ella tenía un novio, y a X le parecían mal algunos detalles de la interacción del novio con los niños. Las dificultades crecieron. Los niños dejaron de hablar libremente con su papá, y recibieron la instrucción de no hacerle caso si él se acercaba a ellos a la salida de la escuela. X buscó caminos legales y apoyo psicológico; parecía que vivía pensando en cuándo iba a ver a sus hijos. Al cabo de unos meses, sin embargo, creo que se rindió. Lo vi aficionarse al casino. Lo vi deteriorarse. Un día, se presentó tomado a trabajar. No mucho después, dejé de verlo.

Claro que X es por completo responsable de la forma en que reaccionó al problema que tenía enfrente. Pero me pudo mucho verlo irse para abajo al quedarse solo, sabiendo cómo fue que se quedó solo. No sé cómo haya sido la relación de pareja: a veces el candil de la calle es oscuridad de su casa; no tengo la versión de ella. Considerando nuestra cultura, puede que haya sido violento y ni cuenta se haya dado -era un macho como tantos: uno de los que quiere ser fuerte para sostener a los suyos-; pero dudo mucho que fuera un hombre a quien no se pudiera dejar convivir con sus crías.

Los hijos también son hijos del papá. Los niños se benefician de contar con su papá.

¡Aunque no cumplan con la aportación económica debida!

He oído cosas como que Fulano quiere nada más los derechos, pero no las obligaciones. Seguro que ese Fulano está mal; pero si para privarle de su derecho, por justicia, hay que privar al niño de su derecho, mejor no hacer justicia. Hay muchos hombres de los que hay que salir corriendo; hombres cuya presencia es siniestra. Hay otros tantos que ni fu ni fa, y si un día arrullaron a sus bebés, al rato ni se acuerdan de ellos. A los otros, que quieren seguir estando presentes, que quieren seguir participando, hay que dejarlos estar... y dejarlos estar en paz.

Silvia Parque 

martes, 12 de julio de 2016

Material sobre bebés y niños, en la red

La página de BabyCenter sigue enviándome un artículo cada semana, en correspondencia con la edad de B. Casi siempre dicen algo que me interesa porque es exactamente por lo que estamos pasando.

Aprecio mucho todo el material sobre bebés y niños que hay disponible en la red; lo he usado para tomar decisiones informadas, para aclarar ideas, para despejar dudas; pero sobre todo, me ha permitido sentirme acompañada.

Silvia Parque

lunes, 11 de julio de 2016

Un error y tu hijo desaparece

Esta semana vi un video que creo se hizo viral: una niña está dentro de un local comercial, cerca de la puerta; un hombre da un paso adentro, la jala y se la lleva; la mamá está muy cerca -como a un metro- con un bebé en brazos; de inmediato sale tras su hija y la niña es recuperada. Ante la clase de juicios con los que me he topado en internet, pensé que si buscara en los comentarios -no lo hice- no faltaría quien dijera que qué imprudencia dejar que la niña esté cerca de una puerta, que debió haberla tenido tomada de la mano, que para qué sale con una niña y un bebé, y entrando en confianza criticadora: que para qué tiene más de un hijo si no puede cuidar dos.

Siempre puede haber mayor precaución; pero todo los que cuidamos niños, sobre todo niño pequeños, sabemos que algo puede fallar, algo puede faltar; los cuidadores no somos infalibles. De lo más insensible del mundo, es linchar virtualmente a los padres que se equivocan o no logran ser más listos que un delincuente. Estoy absolutamente en contra de esos juicios acusatorios y de esas condenas inmisericordes que quedan tan a la mano tecleando en la computadora. Pero eso no significa que no haya responsabilidad en cada papá y cada mamá; somos los encargados de la seguridad de nuestros hijos, y sí: hay comportamientos descuidados, imprudentes y negligentes. Unos más que otros.

Volviendo al video del que empiezo hablando: yo no había pensado en que estar cerca de la puerta representara peligro para un niño. Ahora lo sé; lo tendré en cuenta. Muchas cosas se aprenden así, tras un susto -en mi caso, viendo el susto que otra persona se llevó-.

Hay ocasiones, sin embargo, en las que realmente no se podía hacer más, o prácticamente no se podía hacer más. Papás que acompañan a sus hijos hasta que toman un autobús para ir a la escuela, y que no los vuelven a ver. No todo el mundo puede llevar a sus hijos hasta la puerta del sitio al que van. A medida que los hijos crecen, tampoco sería muy "normal" hacerlo siempre; es decir, ¿no se puede dejar a un chico de once años ir solo a la tienda, que está a cuatro cuadras? Y ya sabemos que cualquier cosa puede pasar en los cinco minutos que se hace un camino de cuatro cuadras. Hay precauciones que se pueden adoptar; hay otras que en la vida real, no. A menudo nos parece una locura cómo otros padres toman decisiones sobre esto. Pensando en el niño que va a la tienda cercana. ¿A los diez años estaría bien? ¿A los nueve, a los ocho, a los siete, a los seis? ¿A los cinco? Yo pienso en un niño de cuatro años cruzando calles solo, y me parece peligroso; pero habrá quien crea que su hijo está listo... tal vez hay niños que están listos.

Hace unos días leí una nota sobre una niña que desapareció de una fiesta de XV años. Se quedó dormida en la fiesta, su papá la llevó a dormir a su camioneta en el estacionamiento; no recuerdo cuánto tiempo después, el papá fue a mover la camioneta porque se lo pidieron, y la niña ya no estaba ahí. Un rato antes había sido vista en la puerta del salón. Yo pensé: "¿en qué cabeza cabe dejar a una niña en una camioneta, en un estacionamiento?" Lo comenté con alguien y me dijo que antes las cosas eran diferentes: que algo así podía hacerse. "Pues ya no", pensé. Pero al fin de cuentas, no es más que un error. Un terrible error.

Silvia Parque

viernes, 8 de julio de 2016

Tostada

Un día, no sé si antier o antesdeantier, le di a B una tostada.

Nunca lo hubiera hecho. 

De saber la afición que estaba por nacer, lo habría dejado para unos dos años más tarde. Ha pasado la semana pidiendo tostada para almorzar, comer y cenar, y en sus colaciones. No me parece mal, pero eso ha jugado en contra del resto de la comida. Confío en que se le pasará en cuanto vuelva a tener enfrente un pollo asado. 

Para mayor complicación, la tostada no es la cosa más adecuada para que coma una niña tan pequeña. Varias veces se le ha ido un pedacito sin masticarlo, y se atraganta. Nada que le provoque un sentimiento aversivo hacia la tostada; en cuanto expulsa o traga el pedacito travieso, quiere más tostada.

He pensado en decir "ya no hay", pero hasta el momento no le he contado mentiras, y evitaré hacerlo, en lo posible; al cabo no queda más que un par.

Silvia Parque

jueves, 7 de julio de 2016

"Niño ve, niño hace"

Hoy por la mañana, me dispuse a preparar una clase; metí a B en su club. En principio le pareció bien, pero cuando vio que me sentaba a trabajar, ya no le gustó quedarse entre cuatro paredes con sus amigos. Ella quería estar en mi asunto.

Le ofrecí un par de juguetes que no le interesaron. Ella quería estar en mi asunto. Así que le di un cuaderno y un color.


¡Eso sí! Abría y cerraba el cuaderno, exploraba el color e intentaba rayar. Rayar es complicado porque hay que sostener el color en una posición determinada mientras el brazo se mueve, sobre una hoja que debe quedarse en donde está.

Su papá y yo nos propusimos no estimular especialmente su acercamiento a los libros, y eso incluye los cuadernos. Pero "niño ve, niño hace". Ofrecemos lo que somos. Damos lo que tenemos.

Silvia Parque

miércoles, 6 de julio de 2016

El amor de la bebé

A partir de mediodía, empecé a sentirme abrumada. Nada particular. Me fastidió batallar con cosas de la casa y tener en mente que hay que pagar esto y lo otro. En reacción, mi niña, que siempre percibe todo, se puso especialmente demandante. Yo no estuve amable ni paciente.

Ahora mismo, ella duerme la siesta. La he tenido en brazos un rato después de la teta, y ha sido como un bálsamo para el estrés. No me siento totalmente relajada, pero ya no estoy abrumada.

Cuando despierte, va a sonreírme como si hubiéramos tenido la mejor mañana de nuestras vidas, y yo voy a disculparme, pero ella habrá pasado por alto mis fallas y faltas. Es el mejor amor. Hay quien pensará que los bebés son interesados: que despliegan su encanto nada más para que te vincules con ellos y les cuides. Yo no lo creo; yo creo que aman de un modo maravilloso.

Silvia Parque

martes, 5 de julio de 2016

Las cosas se van

Tengo una lámpara de escritorio. Hace rato no encendió; el foco está quebrado (uno de esos focos largos, ahorradores). No sé cómo o cuándo pasó; esas cosas pasan. Tal vez no sea común que los focos se quiebren, pero un día se funden. Incluso en donde se cuidan mejor las cosas, casi nada dura para siempre.

Tenía un payasito de papel maché (un payasito rubio con la cara blanca, sentado con una pelota). Una tía querida me lo regaló cuando yo era niña. Aunque se le notaban los años, sobre todo porque había recovecos difíciles de limpiar, se veía bien. Hace poco, mi niña le quebró un pedacito. Ya lo tiré.

Llega el momento en que todas o casi todas las pequeñas cosas y las medianas cosas, que estuvieron ahí en un momento dado, ya no están. A mí me asombra cuando después aparecen entre las cosas que hacen el fondo de una foto cualquiera.

Silvia Parque

lunes, 4 de julio de 2016

Yo por eso no me caso

Estoy alucinada de ver lo común que es, que quien se identifica con una postura se comprometa con ella en una especie de matrimonio que no admite diálogo con una postura diferente; un compromiso que crea enemistad con lo diferente. Sucede en relación con posturas de todo tipo. Yo tengo en mente a las defensoras de la lactancia materna, pero es evidente que esto es pan de cada día en materia de política y religión. Porque tolerar que el otro diga lo suyo, solamente esperando que termine para contestarle lo que ya tenemos preconcebido, no es dialogar.

Casarse con una ideología hace que las personas piensen simplistamente. El mundo se ve en blanco y negro, por decir lo menos. 

Silvia Parque

domingo, 3 de julio de 2016

Pablito y la gente de San Juan

Hace unos días, por primera vez a mis 35 años, me di cuenta del horror que estaba diciendo mientras repetía en mi mente "Pablito clavó un clavito en la calva de un calvito". ¡Nunca me había hecho la imagen mental del clavo siendo clavado en el cráneo de alguien! Ahora no lo podré repetir. Es lo que tiene haber visto un montón de capítulos de Mentes Criminales. Supongo que en otras generaciones, no se imaginaban de verdad lo que estaban diciendo. Aunque estaban diciendo lo que estaban diciendo, de cualquier modo... Cuando B y yo jugamos "Aserrín aserrán", tenemos nuestra propia versión. ¿Cómo le voy a hablar de negar pan a quien lo está pidiendo, y de tener la intención de que un hueso se le atore a alguien en el pescuezo? Ya sé que son jueguitos, pero no puedo. Creí que así ponía atención a todo lo que digo, pero no me había dado cuenta de lo de Pablito y el calvo.

Silvia Parque

viernes, 1 de julio de 2016

Desempolvando

He estado leyendo "Teoría estética", de Theodor Adorno. Hace años que no leía un libro, digamos "no ligero", y este ejercicio ha hecho evidente mi dejadez con la memoria: tengo que releer varias páginas cada vez que vuelvo a la lectura, porque no recuerdo "en qué estábamos".

Cuando dejé de dar clases, dejé de poner atención a la información, como si algo en mi mente se hubiera declarado en vacaciones. Con el embarazo, algo en mis hormonas azuzó al monstruo come memoria, y la cosa empeoró. Antes de que la niña empiece a preguntar por qué el cielo es azul, voy a recuperar mis capacidades.

Silvia Parque