Mostrando entradas con la etiqueta mi mejor año. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mi mejor año. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de abril de 2019

Hazlo mal y deja cosas sin hacer

Este blog tiene entre sus etiquetas destacadas la de "hacer las cosas". Es así porque fue el tema de mi vida durante años. Fui la reina de la procrastinación durante la eternidad que tardé en terminar mi tesis de maestría (por eso "hacer la tesis" es otra etiqueta).

Hoy, he llegado a donde necesitaba.


Hago.
Me dedico a lo que me conviene.
Me ocupo de lo que corresponde.

La clave de este logro no es un secreto, pero tal vez le sirva a alguien si lo pongo aquí, centrado y en negritas:

Lo hago mal y dejo cosas sin hacer.

Mi tratamiento empezó viendo videos de recetas de Youtube. Vi cientos de videos durante un par de años y me fijaba en las enormes "áreas de oportunidad" de los youtubers. ¿Cómo podían tener éxito -mediano o grande- con tantos errores, fallas, faltas?

Comprendí que tenían éxito por X o Y; pero fundamentalmente porque habían hecho el video y lo habían publicado, con su buena, regular o mala calidad.

Luego está la complicación de tener muchas cosas por hacer. Mi punto crítico en esta cuestión llegó cuando recibí la sugerencia profesional de jugar más con mi hija, prestándole completa atención, todos los días. Me pareció estupendo y objetivamente imposible, al menos objetivamente imposible si también hacía todo lo demás que necesitaba hacer.

Darte cuenta de que no puedes hacer nada para que te alcance el tiempo puede ser apabullante, pero también liberador. Yo opté por deshacerme de todo lo estresante de lo que pudiera deshacerme y privilegiar las prioridades. Pronto fue evidente que ni así iba a conseguir hacer siempre todo lo que era necesario (como jugar con mi hija, prestándole completa atención) y entonces la liberación fue total.

Hago lo que puedo y eso está a mil años luz de no hacer.

Silvia Parque

viernes, 1 de febrero de 2019

Organizando el tiempo: ajustes finales

Pasé enero experimentando con la organización.

Los ajustes finales fueron:

a) Incrementé el tiempo que dedico a lo que me da dinero. La necesidad material se impone.

b) Acepté que la casa necesita mucho más tiempo del que creía y por lo tanto, se lo doy, asumiendo que hay que quitárselo a otra cosa. Todo se reduce al punto "a". Con dinero se gasta mucho menos tiempo en el trabajo doméstico (tendría una lavadora, por ejemplo).

c) Acepté que B necesita más tiempo exclusivamente para ella y ya lo programé. Se ha encargado de dejar muy claro, con sus recursos de niña pequeña, que no es suficiente con que yo ande por ahí o con que comamos juntas; necesita que todos los días juguemos un ratito, viéndonos a los ojos y con mi celular lejos.

d) El proyecto a largo plazo que quería preparar durante todo el año, se pasa para el segundo semestre. De todos modos, lo mejor que puedo hacer por él es generar ingresos para que sea factible (Todo se reduce al punto "a").

e) Me olvido de un horario porque requiero responder a las demandas de a, b y c; pero me aseguro de escribir al menos durante hora y media, cada día.

f) Lo único que sujeto al reloj es mi hora de despertar. He fijado una hora ordinaria y una hora para los días en que me haya desvelado, haya dormido mal o B no vaya a la escuela.

g) Lo primero que hago en el día es ejercicio. A eso le sigue una rutina de la que me pierdo si decido levantarme en la "hora 2". Es importante perdérmela, primero para valorar levantarme temprano y luego para no poner de cabeza el resto del día.

Creo que funcionará.

Silvia Parque

jueves, 17 de enero de 2019

Organización del tiempo: ajustes al horario

El tema de mi mes de enero es "organización del tiempo".


Con el propósito de llevar a cabo todas las actividades que me interesan, me preparé un horario al que calculé hacer ajustes conforme fuera aplicándolo al día a día. Al parecer serán bastantes ajustes.

Aquí algunas consideraciones que estoy tomando en cuenta y tal vez sirvan a alguien más:

- Hay que considerar el tiempo necesario para los actos en función de vivir, como ir al baño, así como el tiempo para la misma organización: yo había ideado un lindo sistema de colorear celdas de Excel para marcar las actividades realizadas, pero en realidad solo vale la pena para el par de actividades al que sí necesito dar seguimiento puntual para evaluar su evolución.

- Hay que distinguir con cuáles actividades es conveniente fijar hora para iniciar y terminar, y con cuáles simplemente hay que determinar el día en que serán realizadas (a la hora que se pueda). Yo creo que la hora fija sirve para las actividades que necesito -especialmente- proteger de la procrastinación, de las que quiero crear un hábito y que generarán un "producto" (como un documento, por ejemplo).

- Hay que tener en cuenta las características reales de la actividad, en la situación en la que estamos. Por ejemplo, yo había colocado todo lo que fuera quehaceres domésticos por la tarde, para aprovechar la mañana en otras cosas, que no puedo hacer cuando está mi hija; sin embargo, necesito lavar lo más temprano posible para que la ropa se seque, así que...

Silvia Parque

martes, 15 de enero de 2019

Empezando el año con lo que hay

Mi fe en que mi plan para el año funcionaría, se basó en que está contemplado que habrá días malos o días simplemente incompatibles con el trabajo. Es una de las grandes ideas del método de Debbie Ford para tener tu mejor año: considerar qué vas a hacer con los días que nomás no puedes.

Y ocurrió que apenas el primer día ordinario después de la temporada de fiestas, me puse loca, como hace muchos años.

La gente dice que a todo el mundo le pasa; pero, no. Todo el mundo tiene un mal día, todo el mundo pierde la paciencia o sale de sus casillas; pero no todo el mundo se descompone del modo en que ocurre cuando se cursa con un "trastorno mental". Se pone feo. No obstante, para mí fue algo bueno notar la enorme diferencia de esta breve crisis de un par de días, respecto a las temporadas terribles de hace varios años. Lo realmente malo es que ahora había una pequeña niña asustada que pagó los platos rotos; pero esa es otra historia (escabrosa y llena de culpa)...

El caso es que no hice lo que me pone más mal, hice lo que me ayudaría a sentirme mejor y eso que se oye tan lógico está a una distancia enorme de lo que ocurría cuando estrenaba el diagnóstico de TAG. Además, el papá de B fue -y está siendo- un increíble apoyo. Nunca volveré a dudar que fue bueno terminar nuestra relación de pareja: esta "otra" relación que tenemos, como miembros de una familia sin vínculo romántico, le permitió cuidarme y sostenerme de una manera que no era posible cuando se implicaba de otro modo con/en mi locura.

Así que efectivamente empezar lo planeado con todo y esto; sobre todo, continuar después de la pausa de mis horas incapacitada, me dice que es posible hacer las cosas con lo que hay: con lo que soy y como estoy. Y eso es muy bueno.

Silvia Parque

miércoles, 2 de enero de 2019

2018-2019

La palabra que describe mi año 2018 es: demolición.- En un sentido neutral.

Fue un año de ver arrasada mi forma de estar en el mundo, de asimilar cómo terminó lo último que quedara en mí de inocencia.

Está claro que hace mucho soy una mujer adulta: me hice cargo de un matrimonio -como pude-, de una carrera profesional -como quise-, de un divorcio que dolió más que las contracciones al parir... Me hago cargo de mi hija -lo único que me da orgullo-. Pero un día, di un paso más que me llevó a otra etapa. No sé bien cómo explicar: no es la edad, aunque difícilmente podría pasar a los veinte años. Es estar en el "cuando sea mayor" de cuando eras niña, en la otra página de la historia de amor y en la estación siguiente en el camino al logro.

Y qué bonito es haber terminado con el "deber ser" que ya ni te crees, dejar de tener compromisos con las expectativas de otros y cambiar las expectativas propias por otra cosa, más relajada y más bien tipo el gusto de afirmarse una misma. Al principio pensaba que era una pena no estar en esto con el glorioso cuerpo de mis veinte años; pero el 2018 me adentró en la posibilidad de encontrar lo glorioso en mi cuerpo de 38 añotes, con sus tetas caídas y sus diez kilos de más.

Me gusta cómo se ven las cosas desde aquí...

Empiezo un año de construcción en todos los sentidos: personal, profesional, familiar. No hago propósitos de la manera convencional, como metas por alcanzar, pero sí tengo claro qué es lo que quiero y qué necesito hacer para moverme hacia ello, así que mi propósito es hacerlo. Son como propósitos al revés: no me fijo en la meta, sino en los pasos.

Mi propósito es dar pasos. Me hice un horario-base, pero a diferencia de otros años, tengo un plan para los momentos en que no pueda seguirlo. Conozco bien mis puntos flacos, lo que me ha detenido otras veces; no pretendo "luchar", "ser más fuerte que", "dominar mis defectos", "superar la adversidad": simplemente estoy lista para navegar a través de lo que venga. No sé si estoy lista realmente para ser quien soy aunque me estén viendo, pero vamos a ver... Quiero estar lista para tomar lo que quiero.

Silvia Parque

sábado, 29 de septiembre de 2018

Feliz cumpleaños a mí

Desde enero estuve pensando en que este año cumpliría 38. Me sonaba increíblemente cercano a "40", que a su vez sonaba a demasiada edad en una vida increíblemente lejos de la que pensé que tendría.

Llegó septiembre y pensé más a fondo, básicamente: "¿y ahora qué?"

Entonces, hoy, he visto Nannete. Sigo procesando los "veintes" que me cayeron. No había exageración en los comentarios que leí sobre este "acto".

Si doblé la apuesta -por mí- el año pasado, ahora la quintiplico.

Estoy en el mejor momento de mi vida.

Silvia Parque

miércoles, 3 de enero de 2018

Iniciando el año

Terminé el año como correspondía al año loco que fue: mi cuerpo se sintió muy mal y en los últimos días estuve más agobiada que otra cosa; pero un vasito de sidra y una buena película me dieron una nochevieja reconfortante: amaneció el día primero y mi disposición a hacer del que inicia mi mejor año tuvo su primer fruto: me cambio de casa este fin de semana. Me hace mucha ilusión. Es una diminuta casita de mis sueños.

Antes de decidir que rentaría "ahí", me aseguré de que hubiera cobertura de Internet. Espero contratar el servicio en cuanto estemos allá; sobre todo, espero que lo conecten rápido. También espero que sea posible cancelar el servicio que tengo ahora, lo cual en mi experiencia casi nunca es posible. Vamos a ver. Por lo pronto no me detengo a hacer de eso un problema. En verdad estoy ilusionada. Ojalá no sea difícil para mi niña.

En cuanto a ella: hoy celebramos el inicio de mi año laboral, lo que sirvió de pretexto para hacerle un regalo. Esta siendo un tema, ese de los regalos...

Desde lo que llamamos "prenavidad", quiere regalos todos los días: mañana, tarde y noche. Siempre ha vivido como algo cotidiano recibir detalles, sorpresas, casi siempre algo pequeño y sencillo, como una manzana, por ejemplo; pero luego de haber desenvuelto numerosos regalos, uno tras otro, parece que se hizo adicta, incluso ha llegado a pedirlos de manera cansina, machacona: "quiero un regaaaaaalo". Así que estamos trabajando en el tema. Como hemos hecho antes, le dimos varias de sus cosas nuevas y reservamos más de la mitad que irá recibiendo paulatinamente, para dar un lugar especial a cada una. Se le da bien apreciar los objetos y no queremos que eso se pierda; queremos que valore tanto las cosas como lo que representan: trabajo, para empezar.

El caso es que hoy celebramos el inicio de mi año laboral y le di un brillo labial de un juego de varios que le regaló mi mamá. Lo volví a envolver porque le encanta desenvolver. Estaba de lo más emocionada: encantada. Lista para dormir, en pijama bajo las cobijas, seguía "pintándose" la boca...

Hace años que en realidad inicio el año hasta el día tres. Me costó. Tenía un cansancio y una pesadez que se me instalaron con el resfrío y me estaban apachurrando; pero logré levantarme a una hora decente; releí "Este puede ser tu mejor año", de Debbie Ford, sentí como el libro empezó a hacer efecto y aquí estoy.

Silvia Parque

martes, 19 de diciembre de 2017

Del año más loco al mejor año

Estoy al tope de mí: no agobiada; llena, plena. Eso podría ser extrañísimo considerando los últimos doce meses, pero tal vez no, porque al fin me estuve preparando para esto. Es que realmente es el año más loco de mi vida.

Empiezo a hacer. Preparo mi mejor año. Para eso ha sido fundamental mi participación en Psicogrupo.
AQUÍ mi último artículo publicado: "Estrés: cuerpo y mente".

Los proyectos en los que tengo una apuesta vital siguen pausados, pero eso termina hoy: no espero a que sea enero ni a que haya mejores condiciones. No tengo tiempo para perder.

Una niña en casa es una medida del tiempo implacable. No hay otra oportunidad de que tenga la edad que tiene cada vez. Y yo me hago vieja. No es que me sienta vieja sino que tomo conciencia de cómo entro a la "mediana edad": eso sí me parece increíble; también me parece bien.

Silvia Parque

sábado, 2 de enero de 2016

Inicializando: propósitos de año nuevo

Este es el mejor año de mi vida. Me aventuro a una etapa que va a sorprenderme para bien.

No empiezo el año el día primero, pero ya he dado unos cuantos giros en la cotidianidad para arrancar con todo cuando llegue el momento, que esta vez será el día en que quite el árbol de Navidad. Usualmente comienzo el día 3, pero ahora hay algunas cosas movidas y otras moviéndose, así que es mejor así. Aprovecho para hacer limpia en la casa y ordenarme.

Tengo tres propósitos nada más, aunque de ellos se desprenden varias cosas que haré diferente. Los primeros dos van juntos, al menos como pienso vivirlos: se trata de ir despacio y de mantenerme "aquí y ahora".

Quiero volver a poner atención en lo que estoy haciendo, escuchando, observando, y pensar antes de hablar, así que necesito ir despacio. Yo de natural voy rápido en todo lo que conviene ir con calma, y así se gasta la vida, se escapan detalles, se cometen torpezas.

También quiero centrarme en el presente. No sé cómo será dentro de diez meses, pero al menos el primer semestre del año, me he vedado las remembranzas: ni las buenas, ni para aprender, ni nada. Y tampoco habrá ensoñación con el futuro. Es imprescindible que tenga una visión, pero no quiero engolosinarme en la ilusión: en mí, se hace vicio. Este año, puro presente. Y quiero conciencia de mi respiración y de mi experiencia. La vida con un bebé puede ser como un torbellino y no voy a quedarme atrapada en la marea amasijo de cosas por hacer y necesidades que atender.

Por último, quiero hacer lo que quiero. Siempre lo he hecho -mucho más que otras personas-, en cuanto a los caminos elegidos, en cuanto a las cuestiones vocacionales -que van más allá de lo laboral u ocupacional-. Extrañamente, he tenido dificultades que llegaron a ser verdaderamente discapacitantes para hacer lo que quiero en el día a día. Puede parecer que no, porque no me detienen opiniones ni miradas de otros; pero he tenido que trabajar mucho en no postergar lo que me gusta; es como si me entrara ansiedad por la posibilidad de disfrutar si se trata de algo que, digamos, me acerca a realizarme (por ejemplo, ojear un libro de ilustraciones); una cosa loca que no voy a analizar.

Estos días de ensayo van bien.

Silvia Parque

lunes, 28 de septiembre de 2015

Feliz año nuevo para mí

He tenido el mejor cumpleaños de mi vida.

Sé que éste será mi mejor año.

Veo el pasado de diferente manera: de una que me hace sentir muy bien.

Veo el futuro de diferente manera: de una que mezcla emoción con sosiego.

Me siento, más que nunca, bien plantada en mi presente.

Todo está bien.

Silvia Parque

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Septiembre: mes del cumpleaños

Cumplo años este mes. Será porque van a ser 35, será por la maternidad: tuve una revelación hace meses. Había estado mirando hacia atrás, muy recordadora de los últimos doce años, y de pronto tuve una visión de los años siguientes. Supe que se trata de lo que sigue, que me quedan unos veinte años para ser joven: quise aprovecharlos; quiero.

Silvia Parque

sábado, 21 de marzo de 2015

Llegó la primavera

Es el tercer mes del año, y conforme a mi teoría de que hay una tendencia a empezar las cosas en el tercer momento (tercer día, tercera semana, tercer mes, tercer año...), es un buen día para sacudir los propósitos de año nuevo, y para poner en acción y apretar el acelerador de los proyectos.

La mejor limpieza de primavera es la que se hace en la mente y en el afecto. Quitadas las telarañas y el polvo, hasta se respira mejor.

Silvia Parque

jueves, 1 de enero de 2015

Gracias

Declaré que el 2014 sería mi mejor año, y aunque al principio no se veía claro, no me queda la menor duda de que lo ha sido.

Dejé un trabajo para iniciar la aventura de dedicarme por completo a mis sueños.

Dejé una habitación para montar una casa, que ahora es un hogar.

Viví la entrada milagrosa de Jesucristo en mi vida.

Y todo estuvo bien.

Pero como Dios es grande hasta lo increíble, me dio como regalo de cumpleaños, un embarazo.

Esto nada más por hablar del centro; a mi alrededor, como flores, no ha dejado de haber gente preciosa, risa, historias, ideas. Tres bebés llegaron a la familia. Terminé ciclos de años, que ahora me abren las puertas para lo que quiera. Todo esto sin mencionar mi espléndido colchón, las ensaladas con queso de cabra, ser despertada por mi abuela cada mañana, leer comentarios en el blog... la ministración de cada domingo.

Gracias totales, como diría Gustavo Cerati.

Al todopoderoso, que mete su mano a mi favor cada día, que me sostiene, provee, alienta y conforta, en su amor infinito y perfecto.

A los que me acompañan, de una manera u otra. Son un lujo de bendición, como para aplaudir de gusto.

Por primera vez: a quien se fue y a quien dejó que me fuera (algunos finales tienen mucho de paz y libertad, y eso, algo tiene de amor).

Y al final: gracias a mí. Por los nuevos "sí" y "no". [Vamos bien, Silvia: vamos por un 2015 maravilloso.]

Silvia Parque

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Hacerme lo que estoy llamada a ser

Cuando era niña, el futuro de mi imaginación era una nube de intensidad. Supongo que en la pubertad empecé a tener verdaderas aspiraciones y me veía siendo una "gran" algo.

Creo que en la adolescencia me ocupé tan fielmente de estar siendo, que no me veía en el futuro; pero sí que daba por sentado esa "grandeza" que tenía vista: me iría muy bien en esto y aquello.

El futuro me encontró haciendo realidad esa imaginación de cuando era niña, en un goce intenso y maravilloso. Cuando hubo que enfrentar las demandas de una realidad que se resiste al puro goce, fui valorando y queriendo cosas diferentes. Ya no quería ser una "gran" nada y quería que me fuera bien en cosas que no había contemplado.

Hace poco pensaba en lo terrible que sería ser realmente "grande", como Abraham o como María. Pero no me hace falta detenerme a pensar para tener siempre en cuenta lo incómodo que puede ser vivir en un candelero o peor aún, lo mortificante de tomar decisiones que atraviesan las vidas de otros, a veces literalmente. A mí, estar a cargo de dos tortugas me provee suficiente emoción y ahora, la aventura de tener una hija -por la que doy gracias a Dios-, me parece del tamaño del mundo.

Fue bueno para mi camino, renunciar a las expectativas de otros sobre mí y liberarme de la medida convencional del éxito; pero algo falta y no soporto hacerme tonta; soy floja, egocéntrica, muchas cosas, pero no soy alguien que pueda hacerse tonta, así que no puedo darle la vuelta al par de tareas que tengo pendientes... de hecho puedo dejarlas pendientes por la eternidad, lo que no puedo es darle la vuelta a que están ahí: pendientes. Veamos este 2015.

Silvia Parque

miércoles, 24 de diciembre de 2014

El día de la nochebuena

Me he levantado tarde y he pensado en sustraer una de las tartitas pensadas para el desayuno de navidad; pero resisto.

El día empezó con felicitaciones, incluido un correo electrónico de un amigo extranjero al que no veo hace años. Eso es más navideño que las tartitas: que se acerquen en cariño los que estaban lejos.

Sigue poner la casa decente para la cena. No podría disfrutar por completo de los platos nuevos -blancos, franceses, preciosos-, con cosas en el piso del estudio y el baño menos que bien limpio.

También toca que se me tolere programación cursi y repetida. En la mañana, documentales sobre la navidad; para la tarde, películas de navidad, y hacia la noche, villancicos: no lo mejor que haya, sino lo que oí de niña, y cabe mencionar que mi familia, que me dio mucho amor y muchas cosas buenas, no me dio una buen repertorio musical para recordar.

El clima frío está en su punto. El cielo tiene suficientes nubes para que el ambiente esté blanco, pero deja pasar suficiente sol para dar alegría al que lo necesite.

Y yo tengo una bebé en la panza.

Todo está bien.

Silvia Parque

jueves, 13 de noviembre de 2014

Noviembre

Noviembre: mes de antes de diciembre.

Es mi mejor año. Sin embargo, me ha faltado mucho por hacer... de hecho: no hice más que una sola de las cosas importantes que me propuse: dejé el empleo y empecé a trabajar desde casa.

Han pasado otras cosas que permiten que diga sin dudar, que "es mi mejor año". Lo principal es que un domingo entré a una Iglesia, y mi vida completa cambió: mi corazón le abrió espacio a una nueva relación con Dios, y empezó a vaciarse de cosas que le hacían daño.

Cumplí 34 en septiembre, y me encontré cambiando de identidad, reacomodando prioridades, y por primera vez, tratando de ser prudente o sensata -no me queda claro-. Nada es como estaba previsto en mis imaginaciones de niña o de adolescente. Pero está bien.

Me pregunto si vale la pena, a estas alturas del año, volver a las metas que tenía al principio del mismo. Supongo que sí, que dejarlo "para enero" no conviene. Un año se empieza cuando una quiera, y a una edad, no se puede tapar la conciencia de que el tiempo se pasa corriendo...

Silvia Parque

domingo, 28 de septiembre de 2014

Google me felicita

Ya lo publicó Dolega cuando le pasó a ella.

Google me felicita por mi cumpleaños :D

Deben saber lo mucho que me gustan sus Doodles, y que siempre busco todo con ellos.

Me alegran.

Silvia Parque

martes, 22 de julio de 2014

El espejo

Este año, descubrí el espejo.

Iba subiendo la escalera a mi departamento, cuando me di cuenta de que no puedo verme a mí misma. Me apenó descubrir tan tarde algo que todo el mundo sabe, pero apenas fue. Me di cuenta de que la imagen inversa de mí, en el espejo, está precisamente inversa; estaba por reflexionar si me veo como me ven los demás, si el espejo "ve", etc., pero me detuve porque algo me entretuvo. Sin embargo, por esos días entendí otra cosa que casi me espeluznó: cuando hay dos o más personas frente a un espejo, cada persona "ve" algo diferente. No lo descubrí yo solita, pero para el caso es lo mismo. Ya había pasado por preguntarme qué hay en el espejo cuando nadie lo ve, pero se me explicó cómo funciona el reflejo y sentí gran inquietud; no pude acabar de entender.

Silvia Parque

sábado, 12 de julio de 2014

Fijar un horario

Antes imaginaba con relativa frecuencia, que recibía una cantidad grande de dinero; imaginaba qué haría con eso. Pero un millón de pesos se terminaba rápido en mi imaginación, y me subía el presupuesto. ¿Qué haría si recibiera diez millones de pesos? Como podrá adivinarse: mejor que fueran veinte, o cien. Puestos a poner, ¿quién pone límite?

Tengo unos días acomodando mi horario y mi agenda, y más o menos así me pasa. Es una tarea muy agradable e ilustrativa. Puedo notar qué es lo que me importa, qué es lo que me place, hacia qué tengo ataduras. Es un acto de tomar posesión de la vida, porque la vida se hace de tiempo, porque el corazón se llena de lo que tiene nuestra atención.

Es gracioso. No solamente gané ocho horas al día, dejando un trabajo de tiempo completo, sino once horas, contando el tiempo de traslado casa-trabajo-casa. Y "no alcanza" para "meter" todo lo que quisiera. En esto, como en el presupuesto de dinero, apelo al milagro.

Silvia Parque

domingo, 6 de julio de 2014

Abducida

Como pepitas. Espero el pollo que vendrá con aguacate, nopales, y muchas tortillas para que queden para mañana. Mi madre me ha llamado, como casi todos los domingos, y le he dicho que estoy muy bien. Sí estoy más que muy bien, pero la frase no es apropiada. Estoy abducida. Me bailan las ideas en la cabeza; lo más parecido es alguna de esas tardes del último día de vacaciones de verano, antes del nuevo ciclo escolar.

Veré una película. Estaré contenta. Pero algo se ha desacomodado y ya no se acomoda si no me pongo a teclear lo mío. [Ha llegado el pollo, que no fue asado, sino en barbacoa...]

Silvia Parque