Silvia Parque
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miércoles, 27 de diciembre de 2017
Estrés y Navidad
Escribí Estrés de la temporada navideña para Psicogrupo. Pase para allá a leer, haciendo click en el enlace :)
martes, 19 de diciembre de 2017
Del año más loco al mejor año
Estoy al tope de mí: no agobiada; llena, plena. Eso podría ser extrañísimo considerando los últimos doce meses, pero tal vez no, porque al fin me estuve preparando para esto. Es que realmente es el año más loco de mi vida.
Empiezo a hacer. Preparo mi mejor año. Para eso ha sido fundamental mi participación en Psicogrupo.
Los proyectos en los que tengo una apuesta vital siguen pausados, pero eso termina hoy: no espero a que sea enero ni a que haya mejores condiciones. No tengo tiempo para perder.
Una niña en casa es una medida del tiempo implacable. No hay otra oportunidad de que tenga la edad que tiene cada vez. Y yo me hago vieja. No es que me sienta vieja sino que tomo conciencia de cómo entro a la "mediana edad": eso sí me parece increíble; también me parece bien.
Empiezo a hacer. Preparo mi mejor año. Para eso ha sido fundamental mi participación en Psicogrupo.
AQUÍ mi último artículo publicado: "Estrés: cuerpo y mente".
Los proyectos en los que tengo una apuesta vital siguen pausados, pero eso termina hoy: no espero a que sea enero ni a que haya mejores condiciones. No tengo tiempo para perder.
Una niña en casa es una medida del tiempo implacable. No hay otra oportunidad de que tenga la edad que tiene cada vez. Y yo me hago vieja. No es que me sienta vieja sino que tomo conciencia de cómo entro a la "mediana edad": eso sí me parece increíble; también me parece bien.
Silvia Parque
jueves, 18 de diciembre de 2014
Vivir con dolor
Eventualmente, el estrés puede causarme un dolor intenso en brazos, hombros y cuello. El problema es que no se trata de "estrés" como suele concebirse: no es preocupación por algún problema, ni saturación de trabajo; este estrés, me explicó el médico, viene por tener varias cosas en mente o por ambientes con muchos estímulos.
Ayer volví a sentir el dolor éste, del que hablo: empezó en el brazo y se extendió. Para la noche no podía moverme sin ayuda. Pero Dios es grande: estoy mucho mejor y sé que terminará.
Es así: se pasa y termina. Hará más de un año que ocurrió la última vez. La solución es mantenerme relajada; pero se requiere una relajación que es de ligas mayores. En cambio, otra gente vive con el dolor. Algunos pacientes de cáncer, por ejemplo. Nada les alivia o su única alternativa son drogas que los duermen. Pienso también en los niños en rehabilitación, que se esfuerzan del tamaño del dolor que he sentido para alzar un brazo, pero todos los días durante meses e incluso años.
A veces le pedimos mucho a las personas. Hay ancianos francamente amargados, con los que cuesta convivir; pero pocas veces nos detenemos a pensar en qué les duele, y a veces les duele todo. Imagino la desesperación de quienes llegan a dispararse en un lugar del cuerpo diferente al que siempre les duele, con tal de aminorar el dolor original. Los juzgamos locos, pero es que no es para menos.
Ayer volví a sentir el dolor éste, del que hablo: empezó en el brazo y se extendió. Para la noche no podía moverme sin ayuda. Pero Dios es grande: estoy mucho mejor y sé que terminará.
Es así: se pasa y termina. Hará más de un año que ocurrió la última vez. La solución es mantenerme relajada; pero se requiere una relajación que es de ligas mayores. En cambio, otra gente vive con el dolor. Algunos pacientes de cáncer, por ejemplo. Nada les alivia o su única alternativa son drogas que los duermen. Pienso también en los niños en rehabilitación, que se esfuerzan del tamaño del dolor que he sentido para alzar un brazo, pero todos los días durante meses e incluso años.
A veces le pedimos mucho a las personas. Hay ancianos francamente amargados, con los que cuesta convivir; pero pocas veces nos detenemos a pensar en qué les duele, y a veces les duele todo. Imagino la desesperación de quienes llegan a dispararse en un lugar del cuerpo diferente al que siempre les duele, con tal de aminorar el dolor original. Los juzgamos locos, pero es que no es para menos.
Silvia Parque
martes, 6 de mayo de 2014
Mi cuerpo y yo
El cuerpo sabe. El corazoncito también.
Anuncio en el trabajo que muchas gracias por todas las oportunidades, que mi proyecto en la universidad es de lo mejor y lo aprecio mucho, pero que no está siendo compatible con mi proyecto de vida, por lo que planeo quedarme en la institución hasta tal momento.
Al final del año pasado, estaba también por irme y decidí quedarme, porque me hicieron una propuesta conveniente; pero parece que mientras tenga una mano agarrada a la canaleta, no voy a soltarme a nadar; la universidad es la canaleta, la alberca mi propio negocio y estoy pensando que aparte de albercas hay lagos, mares y océanos.
Estoy decidida. Soy joven, tengo recursos, creo en mí y creo en el amparo de Dios. Pero esta es la segunda noche que siento dolor. Primero fue un hombro, ahora un brazo. Es un dolor que me provoca el estrés, por un defecto congénito en la columna vertebral. Cuando hay estrés, se oprime un nervio que provoca el dolor. No lo sentía hace tiempo. Ayer tuve miedo porque se pone tan fuerte que llega a ser muy feo.
Mañana compro desinflamantes: no es el caso sufrir y no poder dormir. Pero al cuerpo no se le engaña: sabe que está pasado algo. Más vale que perciba que vamos contentos y seguros a lo que vamos.
Anuncio en el trabajo que muchas gracias por todas las oportunidades, que mi proyecto en la universidad es de lo mejor y lo aprecio mucho, pero que no está siendo compatible con mi proyecto de vida, por lo que planeo quedarme en la institución hasta tal momento.
Al final del año pasado, estaba también por irme y decidí quedarme, porque me hicieron una propuesta conveniente; pero parece que mientras tenga una mano agarrada a la canaleta, no voy a soltarme a nadar; la universidad es la canaleta, la alberca mi propio negocio y estoy pensando que aparte de albercas hay lagos, mares y océanos.
Estoy decidida. Soy joven, tengo recursos, creo en mí y creo en el amparo de Dios. Pero esta es la segunda noche que siento dolor. Primero fue un hombro, ahora un brazo. Es un dolor que me provoca el estrés, por un defecto congénito en la columna vertebral. Cuando hay estrés, se oprime un nervio que provoca el dolor. No lo sentía hace tiempo. Ayer tuve miedo porque se pone tan fuerte que llega a ser muy feo.
Mañana compro desinflamantes: no es el caso sufrir y no poder dormir. Pero al cuerpo no se le engaña: sabe que está pasado algo. Más vale que perciba que vamos contentos y seguros a lo que vamos.
Silvia Parque
miércoles, 29 de febrero de 2012
Como después de un baile
Cuando estaba en la escuela, me gustaba leer mi Enciclopedia de la Psicología: grandota, ilustrada, con recuadros, de esos libros que se hacen para vender, valga la redundancia. Ahí vi por primera vez un cuadro que enlista cosas estresantes, entre las que se incluyen el ganar la lotería y otras cosas así de buenas. Efectivamente, lo muy bueno sacude y a veces pesa.
Hoy estoy exhausta, como después de un gran baile.
Hoy estoy exhausta, como después de un gran baile.
Silvia Parque
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