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domingo, 4 de noviembre de 2018

Nuevo y sorprendente

Me encuentro haciendo cosas que nunca creí, de las ordinarias y de las trascendentes. Con una capacidad que no hubiera creído para sentir el quiebre y el dolor de personas literal y metafóricamente cercanas y lejanas.

Es un mundo loco, enfermo de varios lados, podrido en otros, maravilloso, con colores, aromas y magia como la del ciclo del agua.

La vida no se parece a lo que pensaba a los quince años. Es muy cortita: está bordeada por muerte y llena de muerte. No se puede domar ni detener: hace lo que tiene que hacer: hace que se haga.

Me tienen sorprendida, la vida y el mundo, aunque no pasa nada de lo que no tuviera antecedentes o contexto y que comprenda al menos al mínimo nivel.

Me tiene sorprendida mi vida. Me hago un nuevo mundo.

Silvia Parque

martes, 26 de abril de 2016

Mi primate favorita

B ama las frutas. Se emociona, las lleva a su boca como el primate que es, con verdadero gusto del alma.

Hoy sacamos de una bolsa, cinco naranjas, tres plátanos, dos mangos, una manzana y dos tomates. Fue un buen rato de tocar, manipular, acomodar, y usar palabras para nombrar colores, tamaños, cantidades.

Cada fruta tiene lo suyo: la naranja puede rodar, los plátanos vienen en penca y al arrancarlos queda el tallo, del mango no queda claro si la cáscara está sabrosa o no -mordió un mango, un plátano y un tomate-.

Corté una naranja y se la comió. Es muy buena aprovechando el jugo. Come con la sabiduría de la especie.

Silvia Parque

lunes, 25 de abril de 2016

Una tarjeta con el número 16

Hoy, B descubrió una tarjeta de cartón protegida con plástico, con el número 16; un "16" negro sobre rosa fosforescente. Una tarjetita de las que dan en la paquetería del supermercado para identificar lo que se ha dejado ahí, y recogerlo después; pero nada de fábrica: una manualidad -derechita y bien cortada-. La sacó de la bolsa de su papá y anduvo de aquí para allá con un gusto que duró un ratote, poniendo la tarjetita en una cornisa, en una ventana, en una cortina, en el piso, dejándola y volviéndola a tomar; llevándosela a la boca -por supuesto- y examinándola con detenimiento. ¡Qué cosa más maravillosa!

Silvia Parque

miércoles, 25 de junio de 2014

Llorar y llorar

Últimamente lloro con frecuencia por cosas buenas. Me hice llorona con la edad, por efecto de las hormonas. Pero últimamente me conmuevo con inusitada frecuencia. Hay tanta maravilla alrededor, que haciendo equilibrios entre lo bueno y lo malo, a mi juicio, gana lo bueno.

Silvia Parque