Me convertí en cristiana en la peor época de mi vida. Buscaba sobrevivir y lo conseguí gracias a eso. No se solucionaron mis problemas mágicamente, no dejé de tener los defectos que tenía, no me sentí feliz cada uno de los días siguientes; pero todo se transformó, para bien, antes de que yo cambiara nada o desarrollara ninguna habilidad.
Había ido a terapia psicológica, había pasado mucho tiempo en sesiones de psicoanálisis, había recibido tratamiento neurológico y todo eso fue útil, pero nada se acercó al efecto de haber dicho que sí: que aceptaba a Jesús en mi corazón. Nada tan inmediato, absoluto y perdurable. Será porque lo tomé en serio.
Cuando el papá de B y yo intentamos "regresar", mi cristianismo fue una de las cosas a las que puso "pero" -luego vería lo conveniente que puede ser tener una esposa cristiana-. Le recordé que yo siempre había sido creyente y le aseguré que no había dejado de saber las cosas que sabía, ni había dejado de usar mi criterio.
Creo que ya he contado esto, pero vuelvo a ello para introducir el tema de mi descongregación.
En mis primeros meses como "nueva" en la iglesia, temía que los demás descubrieran mi desacuerdo con casi todo o que me consideraran impostora en función de sus asunciones a partir de mi "sí, acepto". Ese temor se fue en la medida en que encontré amparo y respeto, pero también gracias al siguiente planteamiento:
Mi Pastor me dijo, palabras más, palabras menos, que yo era cristiana si creía en la redención por Cristo: que todo lo demás era religión y podíamos estar o no de acuerdo en ello. Eso me liberó, en el sentido de sentirme "con derecho" a andar por ahí -en las reuniones o lo que se ofreciera-, siendo quien soy, pensando lo que pienso.
Creo que en mi posición como miembro de una comunidad de este tipo, desarrollé humildad, practiqué la prudencia y conseguí respetar las diferencias. Nunca me costó trabajo "filtrar" de cualquier mensaje o práctica, lo que según mi entendimiento venía de parte de la persona o de la tradición y no de parte de Dios. Asumía que estaba en una estructura vertical y patriarcal, por lo que no iba a sentirme continuamente interpelada o en oposición a lo que correspondiera a dicha estructura. Por cierto -lo he comentado antes-, hay algo de mala voluntad y mucho de prejuicio en la imagen estereotipada que se tiene de las congregaciones cristianas.
Ahora que hay de congregaciones a congregaciones...
Mostrando entradas con la etiqueta cómo es ser cristiana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cómo es ser cristiana. Mostrar todas las entradas
viernes, 14 de diciembre de 2018
miércoles, 20 de enero de 2016
Cómo es ser cristiana para alguien como yo
Esto es estrictamente mi experiencia personal: para mí, ser cristiana es como vivir todos los días navidad y semana santa.
Yo encontré en la Iglesia una comunidad que me hacía falta, así que vivo con gusto no solamente lo espiritual, que es lo fundamental, sino también lo "social". Ahora estoy rodeada de gente con un modo de andar por el mundo, que me viene bien. No me causa conflicto descubrir sus defectos e inconsistencias porque siempre me ha quedado claro que somos una parvada de pecadores.
Más de una persona me ha preguntado "cómo puedo creer", considerando lo que he estudiado y por donde he andado. La respuesta es que vivo mi cristiandad como una relación personal con Dios; no me conflictúa -tampoco- lo que no creo, y que sí creen otros cristianos. Sí llegué a temer el momento en que se notaran mis "discrepancias"; pero hace rato me siento segura en la congregación a la que pertenezco, y más segura de que mis asuntos con Dios son con Dios, no con personas.
Ya me han dicho "muy cristiana y tal cosa" en medio de un pleito. Nada más me hace gracia. No se puede ser "muy" cristiano, para empezar. Yo estoy en un camino que a veces parece no solo lleno de errores, sino lleno de los mismos errores, e incluso, de los mismos errores que cometía antes de "recibir a Cristo en el corazón". No es que me haya hecho buena de pronto... lo que pasó fue que Dios me sacó de un infierno en el que me metí y me recompuso; pasó que desde entonces todo es diferente, aunque a veces me enoje, desespere, desesperance, etc. .
Tengo temporadas en las que no "siento" que sea navidad ni semana santa; pero sé que Dios me ama y estoy bien, incluso cuando están las cosas mal, incluso habiéndome portado mal.
Yo encontré en la Iglesia una comunidad que me hacía falta, así que vivo con gusto no solamente lo espiritual, que es lo fundamental, sino también lo "social". Ahora estoy rodeada de gente con un modo de andar por el mundo, que me viene bien. No me causa conflicto descubrir sus defectos e inconsistencias porque siempre me ha quedado claro que somos una parvada de pecadores.
Más de una persona me ha preguntado "cómo puedo creer", considerando lo que he estudiado y por donde he andado. La respuesta es que vivo mi cristiandad como una relación personal con Dios; no me conflictúa -tampoco- lo que no creo, y que sí creen otros cristianos. Sí llegué a temer el momento en que se notaran mis "discrepancias"; pero hace rato me siento segura en la congregación a la que pertenezco, y más segura de que mis asuntos con Dios son con Dios, no con personas.
Ya me han dicho "muy cristiana y tal cosa" en medio de un pleito. Nada más me hace gracia. No se puede ser "muy" cristiano, para empezar. Yo estoy en un camino que a veces parece no solo lleno de errores, sino lleno de los mismos errores, e incluso, de los mismos errores que cometía antes de "recibir a Cristo en el corazón". No es que me haya hecho buena de pronto... lo que pasó fue que Dios me sacó de un infierno en el que me metí y me recompuso; pasó que desde entonces todo es diferente, aunque a veces me enoje, desespere, desesperance, etc. .
Tengo temporadas en las que no "siento" que sea navidad ni semana santa; pero sé que Dios me ama y estoy bien, incluso cuando están las cosas mal, incluso habiéndome portado mal.
Silvia Parque
Suscribirse a:
Entradas (Atom)