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martes, 15 de agosto de 2017

Perros sueltos

Escribí sobre esto en: Los perros en la calle: con correa.

¡Qué molestia tener que rodear para no pasar por donde hay perros sueltos!

Está bien que mis miedos son asunto mío. Pero estoy hablando de perros de raza grande, que de pronto se mueven con energía. Evidentemente son "de casa": están muy bien comidos y cuidados, casi ninguno parece "mestizo". Hablo en plural porque en el terreno-parque donde me los encuentro, se llegan a juntar dos por un lado, dos por el otro y uno por más allá. Tal vez sus dueños sepan que son una dulzura y un ejemplo de educación, pero ¿yo cómo voy a saber? Los he visto ladrarse entre sí y no me parece que estén siendo amistosos; tal vez así se llevan, pero insisto: ¿yo cómo voy a saber?

Silvia Parque

jueves, 27 de abril de 2017

No querré un perro

Soy de reptiles, no de mamíferos; pero creo que los niños ganan mucho cuando un animal forma parte de la familia y el animal que imaginaba formando parte de la mía, acompañando la niñez de mis hijos, era un perro. Me gustan los perros. Creí que no quería uno por el momento, porque no tengo condiciones para cuidarlo y porque bastante ocupada estoy con B; pero me doy cuenta de que no lo querré después, tampoco. 

Alguna ventaja hay para los niños que tienen una casa con papá y otra con mamá: lo que no se puede en un lado, a lo mejor se puede en el otro.

Por si alguien andaba con el pendiente.

Silvia Parque

lunes, 3 de octubre de 2016

Los perros en la calle: con correa

Pienso que los perros deben andar por el mundo con correa, incluso cuando son de una raza conocida por inofensiva y están muy bien educados. Se salvan los pequeñitos que son llevados en brazos (en favor de ellos, creo que debería dejárseles caminar, pero esta entrada es en favor de los humanos) porque el punto es asegurar que el animalito no invada el espacio de los demás, como quiera que el dueño lo consiga. Y una forma de invasión es la amenaza que representa su andar libre (sin correa).

En la casa de cada cual, cada cual sabrá si su perro se sube a los sillones o tiene su sitio en la mesa; afuera, el mundo social es para los humanos. Puede ser injusto, pero así es nuestra civilización. En nuestro corazón podrá estar primero nuestro perro y luego el resto de los habitantes del planeta, pero para efectos de interacción social, primero son los seres humanos. Así que tal vez mi perro y yo queramos ir a pasear sin collares ni correas para ninguno de los dos, pero debo pensar en cómo eso puede afectar, aunque sea eventualmente, a los demás.

Nos guste o no, habrá perros en las calles, en los parques, etc. A mí me gusta, aclaro; pero si no me gustara, tendría que aguantarme, porque respeto la existencia de otras especies y los afectos de otros humanos.- tendría que aguantar oír ladridos, por ejemplo. Pero no tendría que aguantar el excremento que el dueño no recogió. Casi cualquiera está de acuerdo con eso. Pues del mismo modo, no tendría que aguantar a un animal corriendo desaforadamente en un espacio que, por más exterior y público que sea, es inapropiado para ello. Ni tendría que hacer cálculos mentales sobre la probabilidad de que el perro suelto que ahora está simplemente andando, de pronto sea un animal corriendo desaforadamente... Por más que tú sepas que tu perro se porta mejor que todos los niños que conoces, los demás no tenemos porqué saberlo.

Silvia Parque

miércoles, 18 de mayo de 2016

¿Le gustan los gatos?

A mi niña le encanta que el gato de los vecinos nos visite -a mí, no-. No sé si es un gusto temporal porque lo está conociendo, si le gusta especialmente porque es el animal con el que más ha convivido -aunque han convivido muy poco-, o si van a gustarle los gatos. 

La fantasía de que B me salga un día con que quiere un gatito, me da algo de repelús. Puedo apreciar que son animalitos hermosos, pero no puedo dejar de verlos como fierecillas: siento que estamos mejor a la mayor distancia posible.

Silvia Parque

jueves, 5 de mayo de 2016

Bigotes

Entré y ahí estaba el gato.

Dicen que hay personas de perros y personas de gatos; yo soy de tortugas.

Los gatos me dan miedo (me gustan los perros)... no un miedo como para no poder estar donde hay uno o como para no reconocer que hay gatos hermosos y gatitos lindos: pero mejor ellos de un lado y yo del otro.

Y entro a mi casa para encontrarme al gato de los vecinos. Muy campechano, él. Ayer quebré una ventanita cuando estaba barriendo y se metió por ahí. Me molesta pensar que haya podido andar caminando -o cosas peores- por entre las cosas de mi niña. Pero qué se le va a hacer: ya pasó.

Silvia Parque

lunes, 23 de febrero de 2015

Los animales crecen

Mis tortugas pasaron de un tortuguero a otro, y luego de una pecera a otra. Parece que se han estacionado en su tamaño actual, pero con un poco que crezcan, necesitarán una pecera más grande. Mi sueño es tener una casa con estanque para que estén a sus anchas.

No sabía sobre tortugas cuando llegaron a mi vida. No sabía que necesitan sol para que sus caparazones estén bien, o que si no se limpia el agua de su acuario pueden enfermar de los ojos. Había cosas que podía intuir, como que hay que lavarse las manos después de tocarlas; pero no sabía que era muy importante porque pueden contagiar salmonelosis. Sin embargo, sabía que iban a crecer.

¿Qué puede hacerle creer a alguien, que un cachorrito se va a quedar del tamaño en el que lo ve por primera vez? He oído que a veces, quienes venden mascotas mienten sobre el tamaño que puede llegar a tener un animal. Pero sé que ocurre otras veces -tal vez muchas veces-, que las personas no han sido engañadas: simplemente no consideraron que el animal iba a crecer, y que eso implica, mínimamente, necesidad de mayor espacio.

He oído múltiples razonas por las que hay que deshacerse de un perro; pero la que más me asombra es la del crecimiento.

Silvia Parque

martes, 7 de octubre de 2014

Los animales no son personas

Los animales no son personas. Aunque parezca evidente, porque no son seres humanos, creo que no es ocioso recordarlo, a la vista de algunas defensas de los animales, que me parecen un tanto disparatadas -como nota: "persona" no es lo mismo que "ser humano"-. Los animales son seres vivos. Desde mi visión, son seres vivos a quienes debemos cuidado por nuestra posición superior en la escala evolutiva. Sí: posición superior; no somos iguales. ¿Que nosotros inventamos esa escala? Pues sí: así como creamos la cultura entera. ¿Que algunos animales se portan mejor que muchos humanos? Pues sí, penosamente, y de cualquier forma: primero están las personas. ¿Que es injusto para los animales? Posiblemente; es más: probablemente -"probable" no es lo mismo que "posible"-. Nosotros creamos la escala de valores; no solo "administramos" la justicia: la creamos, y "el que parte y comparte, se queda con la mejor parte"; lo digo con cinismo por falta de otro recurso, pero así lo veo.

Estoy en contra de usar a los animales como cosas: son seres vivos; claramente sienten dolor, y sea o no que sientan sufrimiento -"sentir dolor" no es lo mismo que "sufrir"- está mal molestar a otro ser vivo, es malo causar dolor, y es inhumano sujetar a un ser vivo a un dolor continuo. Por lo tanto, no pueden gustarme los experimentos con animales, que siquiera les causen incomodidad. Pero que no me gusten no quiere decir que no los acepte, si no hay otro medio descubierto para investigar sobre algo que eventualmente pueda servir para paliar un dolor humano. Me parece execrable el modo en que se trata, en muchos rastros o equivalentes, a los animales con cuyos cuerpos nos nutrimos. Admiro a las personas que en oposición a formas inhumanas de cría y de matanza, dejan de comer carne, en tanto no pueden asegurarse de que la carne llegó a su mesa tras un proceso aceptable. Creo que eso debería hacer una persona que piensa lo que expuse que pienso; pero yo pongo primero mi necesidad de proteínas y mi estilo de vida, que no es solamente "gusto", que es también necesidad cultural -no por "cultural", menos "necesidad"-. Y no acepto que mi chuleta venga de un "asesinato". Por último: hay una diferencia importante entre matar para comer, y divertirse molestando, causando dolor, y/o matando. Pero tampoco voy a llamar "asesino" a un cazador o a un torero, aunque a veces sienta ese impulso.

Todo esto, porque estaba pensando en las mascotas. Mi abuela, de tiempos en los que la gente era más ruda, no podía entender cómo se podía gastar dinero en una mascota; conocía a una señora que le compraba buena carne a sus perros, y mi abuela la criticaba, diciendo que cómo hacía eso, con tantos niños sin poder comer carne. Yo no pienso como ella: los animales de casa se convierten en "parte de nuestra familia", y corren con nuestra suerte: si podemos comprarles el mejor alimento, si podemos comprarles un gran sofá para su uso exclusivo, no hay algo malo en ello. Pero he puesto "parte de nuestra familia" entre comillas. No son familia humana. Es muy triste, pero sí: son sacrificables. Y no: el abuelo viejo y enfermo, el niño latoso, el tío con hábitos extraños, no son sacrificables. Con esto no quiero decir que esté bien que la gente se deshaga de sus animalitos -por ejemplo, cuando dejan de ser cachorros simpáticos-: creo que eso pasa usualmente porque la gente es irresponsable, y que habrá que ver cada caso, pero generalmente, el abandono o desprendimiento tienen de fondo algo que se merece un "tache". Pero no: los animales no son igual que las personas.

Silvia Parque

lunes, 14 de julio de 2014

Veo el perro de los vecinos, y tal vez no tengo idea...

Yo no sé de los vecinos de la derecha, porque casi no se ven; pero su perro parece solo, y no contento. Vive en la cochera; a menudo no limpian su excremento, y ahora las hierbas están crecidas casi a la altura de donde inicia su cuello -y es un perro grande-. Hoy lo siento triste. Creo que está adelgazando. Vi su pedazo de cola, y pensé: cómo si fueron amos para decidir sobre su cuerpo. Tal vez no tengo idea, y lo quieren y cuidan.

Silvia Parque

domingo, 18 de mayo de 2014

Idea para la adopción de perros

"[...] una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales".  M. Gandhi

Últimamente es común que vea esfuerzos por encontrar hogares de adopción para perros de la calle. El concepto de "hogar" me parece muy adecuado, porque un animal doméstico requiere cuidados que es difícil dar sin amor. No basta con comprarle comida. Hay que llevarlo a pasear, hay que bañarlo o llevarlo a que lo bañen, hay que estar pendiente de su salud y hacer lo necesario para que tenga bienestar. Pero no solamente es cuestión de interés y cariño. Aunque no es necesario ser rico para tener un perro, sí que hacen falta recursos materiales para procurarle lo que necesita. Y a la disposición de ánimo y a la situación económica, hay que añadirle las condiciones de vida. Por ejemplo, un perro no debería estar solo en un patio durante todo el día; así que personas que viven solas, y que trabajan doce horas o que viajan a menudo, la tienen difícil para ser buenos dueños de perros.

Por lo anterior, se me ha ocurrido que podría haber adopciones en conjunto. Varias personas podrían adoptar a un perro, comprometerse a pagar sus gastos, a convivir con él, darse el lujo de amarlo, y acordar entre todos el modo en que la presencia del perro sea posible en sus vidas. Ahora hay albergues donde se puede hacer voluntariado, pero yo hablo de adopción. Ese es otro concepto que me parece importante, porque cuando se habla de "comprar", creo que es más fácil estar cerca de la idea de adquirir un objeto, del que, para empezar, podría deshacerme si no cumple mis expectativas o deja de satisfacerme. Un perro no  tendrá complicación con tener una extensa familia de tres papás, dos tíos, una mamá y siete hermanos que viven, todos ellos, en tres o cuatro casas diferentes. Sé que los perritos se ponen tristes cuando cambian de casa, pero eso no sucedería si estuvieran habituados a ir de una casa a otra. Creo.

Silvia Parque

jueves, 9 de enero de 2014

El loro se fue

Se ha ido el loro de mi compañero. Lo dejaba andar por ahí. A veces lo llevaba en el hombro. Dice que se subía a una rama de un árbol de enfrente de la casa y que regresaba al llamarle, pero la última vez, le llamó, el loro lo vio como pensando y mi compañero supo que se iba a ir. Se fue.

Nos dio gusto a los dos. Él de todas formas iba a dejarlo libre.

Silvia Parque

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Del año al año y medio en la vida de las tortugas

Cinco meses son considerables en la vida de una tortuga de orejas rojas. Más o menos entre el año y el año y medio de edad, mis tortugas se han convertido en los monstruos que llevaban en la mirada. A una le han crecido unas garras espectaculares. Interactúan diferente entre sí. Va quedando claro que ya no son crías.

Silvia Parque

jueves, 29 de agosto de 2013

El capricho puede ser cruel


Sabía del deterioro genético que sufren algunas razas de perros y me he enterado que también ocurre con especímenes de gatos "creados" para satisfacer gustos caprichosos: gatos persas con lacrimales torcidos que los hacen estar continuamente llorando, gatos siameses frágiles de tan delgados. Creo que está mal buscar que se presenten características en un ser vivo, que van en perjuicio de su calidad de vida. Los animales no son obras de arte.

Silvia Parque

jueves, 20 de junio de 2013

Los animales de casa

Desde mi punto de vista, no es propio que los animales a los que los humanos hemos convertido en "animales de casa", sean vendidos/comprados u obsequiados como si fueran objetos; no me gusta concebirles como mascotas ni como instrumentos de trabajo. Los veo como compañeros, como una parte no humana de la familia. Por supuesto, hay otras formas respetables de verlo; pero no es decente ninguna forma de verlo, en la que el humano a cargo, campantemente no se hace cargo de su decisión de incluir a un animal en su vida.

ESTA "Carta de un trabajador de un centro antirrábico", resulta ilustrativa.

Silvia Parque