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lunes, 30 de mayo de 2016

Conservo mi opinión en temas espinosos... por si andaban con el pendiente

Una persona me dijo cuando yo estaba embarazada, que cuando naciera B, cambiaría de opinión sobre la legalización de la marihuana. Pero no.

Sí cambié. Cómo no, si cambió mi vida. Estrené miedos. Perdí dos rayitas en mi nivel de tolerancia. Pero conservo mis opiniones en temas espinosos.

- En cuanto a las drogas hoy ilegales: sigo en contra de las políticas prohibicionistas y sigo creyendo que sería bueno legalizar y regular la siembra, el tráfico y -si tiene sentido la expresión:- el consumo de drogas como la marihuana. De hecho, creo que de esa manera se podría proteger mejor a la niñez, lo cual me importa hoy más que nunca.

- En cuanto al tema del aborto, sigo creyendo que al abortar se mata a un "ente" que es humano y que hacerlo es un derecho de la mujer que debe ser garantizado por el Estado. También creo que Dios está por encima del derecho de los humanos y que si una creyente le pregunta a Dios qué hacer con su embarazo, habría de hacer lo que Dios le diga (cosa entre ella y Dios).

- Respecto a los encuentros sexuales entre adolescentes, alcancé a cambiar de opinión antes de B. Yo hice lo que quise y vaya si me di gusto, así que no me asusto de nada. Pero el sexo cuando estás creciendo trae una complejidad a la vida que no es lo mejor que puede pasarte cuando podrías ocupar tu energía en otras cosas. Creo que conviene que los muchachos se conozcan más a sí mismos y conozcan más sobre las relaciones humanas, antes incluso de los escarceos. Así que, aunque tampoco en esto me inclino por "prohibir" -lo que además ha probado su inutilidad-, sí creo que conviene favorecer la abstinencia hasta la edad adulta.

Por si andaban con el pendiente.

Silvia Parque

lunes, 8 de febrero de 2016

Antes de aplaudir

No me gusta la actitud displicente de quienes, ante lo impresionante de un logro, borran las injusticias o vilezas del proceso de construcción. Me puede apenar la ingenuidad de quienes simplemente ignoran, y no tienen recursos para dejar de ignorar. Pero cierto dejo de prepotencia en muchos de quienes exhiben lo que brilla, como si nada más importara, es verdaderamente molesto.

¡Vaya! Que antes de aplaudir a la economía China, hay que considerar la situación de los trabajadores por allá. Antes de aplaudir las posibilidades de desarrollo en Estados Unidos, hay que notar el papel de la guerra en su construcción de posibilidades. Antes de aplaudir la magnificencia de los grandes corporativos, hay que analizar la ética de sus prácticas. ¡Antes de aplaudir a los millonarios mexicanos, hay que revisar la historia de sus fortunas, y su relación con la situación del país!

Yo digo.

Silvia Parque

miércoles, 20 de enero de 2016

Cómo es ser cristiana para alguien como yo

Esto es estrictamente mi experiencia personal: para mí, ser cristiana es como vivir todos los días navidad y semana santa.

Yo encontré en la Iglesia una comunidad que me hacía falta, así que vivo con gusto no solamente lo espiritual, que es lo fundamental, sino también lo "social". Ahora estoy rodeada de gente con un modo de andar por el mundo, que me viene bien. No me causa conflicto descubrir sus defectos e inconsistencias porque siempre me ha quedado claro que somos una parvada de pecadores.

Más de una persona me ha preguntado "cómo puedo creer", considerando lo que he estudiado y por donde he andado. La respuesta es que vivo mi cristiandad como una relación personal con Dios; no me conflictúa -tampoco- lo que no creo, y que sí creen otros cristianos. Sí llegué a temer el momento en que se notaran mis "discrepancias"; pero hace rato me siento segura en la congregación a la que pertenezco, y más segura de que mis asuntos con Dios son con Dios, no con personas.

Ya me han dicho "muy cristiana y tal cosa" en medio de un pleito. Nada más me hace gracia. No se puede ser "muy" cristiano, para empezar. Yo estoy en un camino que a veces parece no solo lleno de errores, sino lleno de los mismos errores, e incluso, de los mismos errores que cometía antes de "recibir a Cristo en el corazón". No es que me haya hecho buena de pronto... lo que pasó fue que Dios me sacó de un infierno en el que me metí y me recompuso; pasó que desde entonces todo es diferente, aunque a veces me enoje, desespere, desesperance, etc. .

Tengo temporadas en las que no "siento" que sea navidad ni semana santa; pero sé que Dios me ama y estoy bien, incluso cuando están las cosas mal, incluso habiéndome portado mal.

Silvia Parque

sábado, 16 de enero de 2016

Chocolate artesanal de Michoacán

Había escrito en ESTA entrada que tuve la suerte de probar un delicioso chocolate de mesa, y que cuando quise saber su nombre, ya no estaba la etiqueta para verlo. Hoy tengo un paquetito de chocolate semi-amargo -que es mi favorito-, y de chocolate dulce, cada cual con la etiqueta en su sitio, así que puedo informar que es chocolate de metate "La lucha". Chocolate artesanal, de Uruapan, Michoacán.

Casualmente, esta semana leí el análisis que hace El poder del consumidor del famoso chocolate Abuelita. Aunque en realidad los ingredientes del producto siempre han estado a la vista de quien quiera leerlos, creo que la mayoría no hacemos conciencia de que tiene más azúcar que pasta de cacao. Y sí sucede, o al menos a mí me sucedió, que luego de probar un chocolate como el de "La lucha", el Abuelita queda mal parado.

Silvia Parque

martes, 13 de enero de 2015

La diversidad

En la niñez creemos que lo que hay en nuestra casa es universal. Recuerdo a una de mis primitas -ahora una mujer- sorprendida como si el mundo se descompusiera, porque yo iba manejando mi camioneta, con mi esposo en el asiento del copiloto. Por más que explicara: la camioneta es mía, me gusta manejar -otros tiempos, aquéllos-, muchas mujeres manejan, ella tenía una respuesta contundente que implicaba que nosotros estábamos mal: su papá siempre manejaba cuando iba con su mamá.

Algo de eso queda cuando insistimos en que nuestra tierra es el lugar del mejor esto o del verdadero aquéllo. Pero sabemos que es nuestro cariño a lo que hemos conocido de siempre, y si somos educados, ensayamos un modo de decir "no hay manzanas como las de mi rancho", que no sea despreciativo respecto al resto de los manzanos. Por el contrario, creer en serio que la nuestra es la única manera correcta de vivir, y señalar, directamente o dándole vueltas, que todo el que viva diferente está mal, difícilmente no será ofensivo, y es que es la base de un extremismo peligroso.

Silvia Parque

lunes, 17 de noviembre de 2014

No tener idea

Cada cual puede opinar o decir de lo que le dé la gana, aunque no tenga idea. Bendita libertad de expresión. Ahora: dependiendo del contexto, eso será más o menos irresponsable, tonto, cínico o peligroso. A veces, la gente empieza disculpándose: "bueno, yo no sé en realidad de X, pero..." Al menos está puesta la advertencia.

Hago una distinción. Supongamos que en mi blog personal, siendo yo nada más que yo, escribo algo como:
No conozco lo suficiente sobre nutrición, pero creo que dada la evolución del organismo humano, las proteínas animales son en alguna medida necesarias; he leído que un adulto puede pasar bien sin ellas, pero que a los niños les hacen falta mientras crecen. Sé que los vegetarianos pueden tomar suplementos para compensar lo que les haga falta, pero a menos que haya un motivo moral-ético-religioso para no comer 'productos' animales, me parece que es un tanto 'dar brincos, estando el suelo parejo'. 
Es mi opinión, desde mi "cultura general", desde lo que sí conozco de desarrollo humano, y no estoy siendo grosera, agresiva, descalificante, peyorativa, alarmista, etc. Hay una posición "desde mi punto de vista", que no se erige poseedora de la verdad absoluta. Esto debería ser claro en el tono general del discurso, y creo que le hace falta a cualquier discurso, pero más al que es mera "opinión personal"...

Con todo lo que hay en el mundo, no íbamos a limitarnos a tratar solo temas de los que tenemos "certificado de conocimiento". ¿Qué sería de las sobremesas? Simplemente: si hay que tener cuidado con lo que hablamos/escribimos sobre lo que sabemos; más cuidado -y tal vez recato- habría que tener con lo que no sabemos. Aquí cabe mencionar, que la conversación -incluyendo la conversación pública en algún tipo de foro-, resulta amena, estéril o fastidiosa para cada participante, dependiendo de qué tanto se comparta la ignorancia. Tal vez mientras los amigos se acaloran aportando sus conclusiones sobre la mejor manera de impermeabilizar una casa, el que es contratista se aburre soberanamente...

Así que separo de mi señalamiento, a las buenas charlas entre ignorantes al parejo, y a las necesarias charlas de café, en las que hay que encontrar el sentido de la vida o solucionar los problemas del mundo. Las separo siempre y cuando no haya un aleccionador, y nadie se ponga a menospreciar o atacar a otro, sea el otro una persona, grupo, idea o movimiento. Eso me fastidia. Pero lo que más me parece fastidioso, es que aparezca el paquete completo: la creencia de ser "poseedor" de la verdad absoluta, la agresividad o descalificación, y la evidencia de desconocimiento sobre el tema. 

No hace falta cursar una carrera sobre el tema en cuestión -sobran graduados ignorantes de su propia disciplina-. No hace falta haber leído cientos de textos o haber estado en decenas de conferencias. Nada que ver con memorizar datos o citar nombres de autoridades en el tema. Algo de lo que sí cuenta son las  fuentes de información que nos allegamos. Incluso cuando "la fuente" de tu conocimiento es la experiencia, necesitas haber contado con un bagaje de ideas para interpretarla -hasta para darle nombre a la experiencia-. Así que: no creo que alguien sepa, si no ha consultado con el sincero objetivo de conocer, a las fuentes autorizadas por quienes sostienen ideas opuestas o antagónicas a las propias.

Hace poco vi un debate entre un judío y un cristiano, sobre Jesús como "el mesías". El judío conocía de cristianismo y los argumentos de ese cristiano en particular; el cristiano conocía sobre judaísmo y los argumentos de ese judío en particular. Así se puede conversar, discutir, debatir o lo que se ofrezca.  No tienes que haber leído el Corán completo, pero si tus ideas sobre el islam y los musulmanes, provienen nada más de la visión occidental-cristiana del islam y de los musulmanes, no los conoces. Así, he oído/leído críticas o comentarios que menosprecian diferentes prácticas, ritos, movimientos, desde una mirada completamente externa y sesgada.

Silvia Parque

martes, 7 de octubre de 2014

Los animales no son personas

Los animales no son personas. Aunque parezca evidente, porque no son seres humanos, creo que no es ocioso recordarlo, a la vista de algunas defensas de los animales, que me parecen un tanto disparatadas -como nota: "persona" no es lo mismo que "ser humano"-. Los animales son seres vivos. Desde mi visión, son seres vivos a quienes debemos cuidado por nuestra posición superior en la escala evolutiva. Sí: posición superior; no somos iguales. ¿Que nosotros inventamos esa escala? Pues sí: así como creamos la cultura entera. ¿Que algunos animales se portan mejor que muchos humanos? Pues sí, penosamente, y de cualquier forma: primero están las personas. ¿Que es injusto para los animales? Posiblemente; es más: probablemente -"probable" no es lo mismo que "posible"-. Nosotros creamos la escala de valores; no solo "administramos" la justicia: la creamos, y "el que parte y comparte, se queda con la mejor parte"; lo digo con cinismo por falta de otro recurso, pero así lo veo.

Estoy en contra de usar a los animales como cosas: son seres vivos; claramente sienten dolor, y sea o no que sientan sufrimiento -"sentir dolor" no es lo mismo que "sufrir"- está mal molestar a otro ser vivo, es malo causar dolor, y es inhumano sujetar a un ser vivo a un dolor continuo. Por lo tanto, no pueden gustarme los experimentos con animales, que siquiera les causen incomodidad. Pero que no me gusten no quiere decir que no los acepte, si no hay otro medio descubierto para investigar sobre algo que eventualmente pueda servir para paliar un dolor humano. Me parece execrable el modo en que se trata, en muchos rastros o equivalentes, a los animales con cuyos cuerpos nos nutrimos. Admiro a las personas que en oposición a formas inhumanas de cría y de matanza, dejan de comer carne, en tanto no pueden asegurarse de que la carne llegó a su mesa tras un proceso aceptable. Creo que eso debería hacer una persona que piensa lo que expuse que pienso; pero yo pongo primero mi necesidad de proteínas y mi estilo de vida, que no es solamente "gusto", que es también necesidad cultural -no por "cultural", menos "necesidad"-. Y no acepto que mi chuleta venga de un "asesinato". Por último: hay una diferencia importante entre matar para comer, y divertirse molestando, causando dolor, y/o matando. Pero tampoco voy a llamar "asesino" a un cazador o a un torero, aunque a veces sienta ese impulso.

Todo esto, porque estaba pensando en las mascotas. Mi abuela, de tiempos en los que la gente era más ruda, no podía entender cómo se podía gastar dinero en una mascota; conocía a una señora que le compraba buena carne a sus perros, y mi abuela la criticaba, diciendo que cómo hacía eso, con tantos niños sin poder comer carne. Yo no pienso como ella: los animales de casa se convierten en "parte de nuestra familia", y corren con nuestra suerte: si podemos comprarles el mejor alimento, si podemos comprarles un gran sofá para su uso exclusivo, no hay algo malo en ello. Pero he puesto "parte de nuestra familia" entre comillas. No son familia humana. Es muy triste, pero sí: son sacrificables. Y no: el abuelo viejo y enfermo, el niño latoso, el tío con hábitos extraños, no son sacrificables. Con esto no quiero decir que esté bien que la gente se deshaga de sus animalitos -por ejemplo, cuando dejan de ser cachorros simpáticos-: creo que eso pasa usualmente porque la gente es irresponsable, y que habrá que ver cada caso, pero generalmente, el abandono o desprendimiento tienen de fondo algo que se merece un "tache". Pero no: los animales no son igual que las personas.

Silvia Parque

sábado, 19 de octubre de 2013

Nada más de un lado

Cuando contamos algo que ha sucedido o describimos algo, a menos que reproduzcamos literalmente la versión de alguien más, estamos dando cuenta de nuestra versión. No es el hilo negro ni el agua caliente, pero es común que haya desencuentros por olvidar esto. ¡Vaya!: en un choque, el conductor A, el conductor B y el testigo, tendrán cada cual su versión; por similares que sean, diferirán un poquito, al menos por la perspectiva desde la cual se construyeron. Ya hablé AQUÍ de la frase "desde mi punto de vista".

Cuando escuchamos lo que alguien opina o concluye sobre lo que hemos contado o descrito, sería bueno que tuviéramos en cuenta si esa persona solamente ha conocido nuestra versión, y a su vez, si esa persona está tomando en cuenta que solamente conoce nuestra versión.

Silvia Parque

domingo, 10 de febrero de 2013

Absoluta certeza

Cuando entro a ver "qué se dice" en las redes sociales sobre algún tema que me interesa, tengo la impresión de que hay más insultos, repetición mecánica de consignas e hilvanado de frases vacías, que otra cosa. Abundan las asunciones desde el prejuicio con tono de absoluta certeza. Ni por mero ejercicio intelectual se hipotetiza que en cierto modo pueda ser al menos posible que haya algo de razón en el otro. Por ejemplo:

Todos los que protestan son unos borregos, resentidos, que no tienen nada mejor que hacer; si rayan una pared: vándalos.

Todos los que no protestan son alienados que prefieren hipotecar el futuro de sus hijos antes que prescindir de su comodidad. 

Y de los dos lados están absolutamente seguros.

Silvia Parque

miércoles, 2 de enero de 2013

Desde mi punto de vista

Me parece que casi siempre sobra iniciar un texto con "desde mi punto de vista" y similares; evidentemente, si una lo dice, es desde su punto de vista; no obstante, a veces es conveniente usar a la frase o a sus parientes, para dejar claro que una no pretende que lo dicho tenga que ser cierto para otras personas; a veces, dependiendo del contexto, también puede significar que eso dicho, a diferencia de otras cuestiones, no está respaldado por más autoridad que la de la propia voz.

Silvia Parque