Inma y Susana han escrito varias veces en sus blogs (
Mi nueva vida y
Territorio sin dueño), sobre los anuncios comerciales de la televisión (Justo hoy, Susana publica
ESTA entrada sobre la "publicidad infantil"). Yo he comentado reiteradamente, que en general, me gustan o no me molestan los comerciales.
Pero:
Luego de un día entero lidiando con
malware, declaro enfáticamente que me molestan los anuncios que invaden mi pantalla de computadora. Y aparte de esta molestia, que se refiere a la invasión:
¡Qué malos son!
Uno solo, de todos los que vi, una y otra y otra vez: uno solo me pareció atractivo. Entiendo que los hacen como los hacen porque funciona. Los colores brillantes y los efectos de intermitencia llegan a la parte del cerebro más primitiva y provocan atracción.
Hoy navego sin que cada cinco minutos me ofrezcan una fruta exótica para adelgazar. Pero ayer por la noche, en los últimos minutos del problema, vi cucarachitas moviéndose en un recuadro, para que yo jugara a matarlas y así entrara a que me ofrecieran alguna cosa.
Contextualizando: no me pongo como loca si veo una cucaracha en mi casa; hay quien juzga que sí, pero nótese lo siguiente: frente a mi mesa de trabajo, en la parte superior de uno de los libreros, hay una foto en blanco y negro, de cucarachas (original de
Enrique Favela). ¡Pero no quiero caricaturas-realistas de cucarachitas dando vueltas en mi blog! En mi blog con fondo blanco, que ni siquiera tiene letras negras, sino grises; en mi blog con toques de azul y de coral. Siguiendo la lógica del consejo de Susana para sus hijos -que no digan "es feo", sino "no me gusta"-, no diré "es repugnante", sino "me repugna":
me repugna.
Al menos era de los anuncios pequeños.
Tal vez no era para tanto... .
Silvia Parque