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miércoles, 29 de mayo de 2019

Mejor cada cual en su casa

B es el manojo de alegría que había sido hasta antes de la temporada baja que pasamos.

Que su papá dejara de vivir con nosotros era algo importante para mi bienestar, pero di el paso para hacerlo realidad cuando concluí que la interacción entre su papá y yo era la principal fuente de su malestar. Él y yo fuimos afortunados por haber funcionado como equipo de crianza en la misma casa por bastante tiempo; dejó de funcionar, pero parece que cada cual en su casa volvemos a acoplarnos bien para lo que nos importa.

Tuve mucho miedo de cómo iba a reaccionar ella ante eso. Cuando le empezamos a contar el plan, dejaba claro que no le gustaba. Cuando le anunciamos que tal día su papá se mudaba, lloró con un sentimiento muy profundo. He lamentado muchísimo cuando otras cosas la han lastimado, pero esta vez ella lloraba con mucha, mucha pena, por algo que yo estaba decidiendo que ocurriera y eso fue horrible.

Pero cuando llegó el día, se despidieron con normalidad y todo estuvo bien. Y todo va mejor y mejor. Claro que estamos ocupándonos de que así sea, ella va con la psicóloga, jugamos más, hablamos más, etc. Pero, de verdad, no parece nada afectada porque su papá no viva aquí. Pasa con él tiempo que al parecer le resulta suficiente, la pasa bien con él, la pasa bien conmigo.

Es tan común sentir miedo por cosas que no van a ocurrir y que ese miedo retrase pasos necesarios...

Silvia Parque

jueves, 28 de abril de 2016

Miedo

Vine a vivir a un lugar seguro, porque en el rancho donde vivía mataban gente como quien dice "tiraban la basura fuera del bote". Ahora también aquí es peligroso. La diferencia es que allá, en realidad, nunca tuve miedo. Rechacé lo que estaba pasando, me molesté, me indigné, me di cuenta del peligro; resolví que era mejor no estar ahi; que no quería estar ahí. Las cosas acá están lejos del nivel al que llegaron allá, pero será que tengo otra edad, será que ya sé lo que es perder a seres queridos por actos de violencia, será que tengo una hija... ahora he sentido miedo.

Silvia Parque

martes, 1 de septiembre de 2015

Resbalé al agua

Cuando era niña era muy nerviosa, muy miedosa, nada activa físicamente. Varios veranos, me tocó ir a clases de natación; primero me enviaron de mi casa y luego fueron parte de la educación física de la escuela. Una de esas veces, había que entrar -o caer- a la alberca desde un resbaladero. Me daba poco menos que pánico, pero pensé que podría, dado que otros estaban pudiendo. Los pasos que di hasta el resbaladero, el tiempo que esperé a que los de adelante en la fila subieran la escalera y resbalaran, fue crucial: todos los años siguientes he recordado la imagen, mi resolución de no pensar mientras me acercaba a lo que me daba miedo, y cómo se sentía eso. Ha sido muy útil.

Silvia Parque

jueves, 23 de octubre de 2014

Unas cosas y otras cosas

Están los miedos de "cosas" a las que hay que temer, y los miedos de "cosas" a las que no habría que temer. De estos últimos, yo tengo experiencia en relación con miedos asociados a experiencias con personas. Hay quien teme, por ejemplo, al rechazo, y no se anima a presentar propuestas, tal vez amorosas, tal vez de negocios. Yo he temido encontrarme con personas que me lastimaron; en algún momento temía hasta encontrarme con escenarios y objetos varios asociados a la lastimadura, así que vamos de gane. Hoy me encontré con ese temor otra vez, después de mucho tiempo de libertad. Me digo: "estoy en otro momento" y me ocupo de lo que estoy haciendo...

Silvia Parque

miércoles, 16 de julio de 2014

Pruebas...

Piensas que no hay miedo, hasta que das el paso, y el pie adelante informa que ahí está el vacío.

Piensas que perdonaste, hasta que la persona vuelve a estar a la vista, con su vida entera y un peinado mejor que el tuyo.

Actúas con miedo; liberas lo que pueda atarte. Y un día, de verdad todo está bien.

Silvia Parque

miércoles, 11 de junio de 2014

Con todo y miedo

Es bueno quitarse los miedos; sobre todo si son muchos o muy intensos. No me refiero al miedo adaptativo provocado por el peligro "objetivo"; ese nos salva la vida. Pero vivir con muchos miedos o miedos muy intensos, de los que no son adaptativos, es cansado y discapacitante; mejor dejarlos fuera; si no puede una sola: con ayuda.

Sin embargo, algunos miedos van a quedar... de hecho todos van a permanecer hasta que sean desalojados. Mientras estén, hay que actuar con todo y miedo. Parece una tontería: si tengo miedo, ¿cómo lo hago? Pues con miedo. Sintiéndote mal. Torpemente. Haciéndolo.

Silvia Parque

lunes, 9 de junio de 2014

No más medicina; agujitas

He decidido suspender las pastillas y cápsulas que indicó el médico para la colitis. Hicieron su efecto: bajaron la gran inflamación que me impidió usar dos de mis pantalones una mañana de tantas en las que necesitaba vestirme a toda prisa, y terminaron con el dolor intenso que me hizo echarme a la cama más de una vez, después de comer. Ahora siento que me caen pesadas al estómago, y que sus efectos -en este momento- no están compensando esa sensación. Me siento toda una rebelde independentista dejándolas, porque sé que hay razones para que los tratamientos tengan el tiempo que se estipula; pero lo he pensado bien: no son antibióticos para que dejarlo sea muy malo. Seguiré con las indicaciones de cuidados en la dieta, y me daré otra oportunidad con la acupuntura.

Hay toda una tradición de acupuntura en Oriente, de la que podríamos beneficiarnos. No escucho sino comentarios positivos sobre los efectos de las agujitas en personas que se han dejado "picar". Yo misma los he visto, y de alguna forma los sentí en el primer intento por usarlas. Me daba miedo repetir la sensación de desvaído; pero ya no.

Silvia Parque

domingo, 27 de abril de 2014

No es flojera, es miedo, y un miedo-trampa, de los malos

Buscando la cura, Inma.
Filipenses 4:13

Empiezo a trabajar, y como siempre que empiezo a trabajar, vienen las ideas y me doy gusto. Esta vez, dándome gusto caí en la cuenta de que usualmente vivo con un miedo incapacitante a "empezar", que luego se asocia con la flojera o la desidia, para extraviarme en horas o años de "después". Es un miedo-trampa, de los malos porque persiste a pesar de cualquier lógica que pudiera desbancarlo. Así, hago las cosas en el último momento, de la manera más estresante posible y limitando la extensión de lo que hubiera podido ser. Así, también, sobrevivo con el miedo, para no tener necesidad de eliminarlo.

Pero las expectativas me han cambiado.

Silvia Parque

domingo, 5 de enero de 2014

No corro, no grito, no empujo

Llamada pre-extorsión: mujer joven pidiendo auxilio con gritos llorosos. Pregunto "¿quién eres?" dos veces, a lo que afortunadamente responde con frases que no tienen sentido dirigidas a mí. Hago la llamada de denuncia.

Laptop apagada de improviso. ¡! un sonido eléctrico como si se hubiera calentado. Apagado total. Espero, por si efectivamente es nada más que se calentó. Ilumino mariposas que irán a vivir a mi pared. Al tercer intento, la lap enciende.

Casi me siento orgullosa del dominio de mí misma. Sin embargo, la sensación en el estómago tras la llamada tardó en irse, incluso cuando tenía la seguridad de que todos en mi familia estaban bien; el apagado intempestivo de la computadora me dejó un dolor de cabeza.

Aprender a dejar ir es la tarea del año.

Silvia Parque

martes, 12 de noviembre de 2013

Temores


Leí a Susana, y pensé: "¡no tengo miedo!" A nada, excepto, claro, a lo que tengo miedo... Todos, por supuesto, tememos algo. Hace años, yo temía una cosa, otra, alguna más, y otra menos pero también. Luego mi vida se fue poniendo monotemática, y la pluralidad de miedos se dispersó para concentrar mi capacidad temorífica en el asunto alrededor del cual estuve orbitando. El temor concentrado creció, adornado con crisis de angustia... hasta que se presentó el monstruo. Y se acabó el miedo. Quedaron los efectos del susto, pero se acabó el miedo. En realidad no es cierto porque quedó un chorrito de miedo que mantiene el hábitat para el gran temor; pero el gran temor no está... Y los miedos que había antes y se dispersaron: tampoco

No es que yo sea ecuánime: me dan miedito los puentes peatonales de metal y los perros bravos. Pero eso no me impide nada; esos mieditos no cuentan.

Silvia Parque

viernes, 28 de junio de 2013

Sere ñoña, pero me inspira

Sí: me inspira. Para mí no tiene que ser "el mejor", ni siquiera soy "fan"; pero me inspira.

Silvia Parque

domingo, 26 de agosto de 2012

Encarar el miedo

Aunque el miedo es un mecanismo adaptativo, en el caso humano se vuelve desadaptativo fácilmente. Cuando dejamos de huirle a los objetos que nos atemorizan, estos cobran su justa dimensión; usualmente se hacen mucho más pequeños. La idea no es original; a mí se me quedó grabada con Louise Hay.

Yo no le temo a casi nada del mundo real-material. Tendría miedo de estar con una fiera o en medio de un cataclismo, pero no temo per se a ninguna fiera o cataclismo. Mis miedos están fundidos con la ansiedad y la angustia y todos se refieren al mundo social, por lo que en el fondo son miedo al rechazo; encararlos implica estar sola: no en el sentido de vivir sola o pasar sola los fines de semana, sino sola fuera de la aprobación del otro, a cargo de mí misma.

Cada vez que me atrevo a preservarme frente al deseo o la necesidad de otro, me afianzo sobre mis pies.

Silvia Parque