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viernes, 1 de agosto de 2014

Sin agua - con agua

Estuve sin agua corriente varios días; volver a contar con ella ha sido una alegría.

Ahora, cuido que no se desperdicie. Las instalaciones de la casa tienen sus detalles simpáticos, y si hay que llenar un balde de agua, el chorro sale por un lado, mientras un chorrito sale por otro lado; usualmente dejaba que el chorrito se fuera, pero ahora pongo un recipiente para juntar esa agua y también aprovecharla. Eso supone estar al pendiente del recipiente, lo que me quita tiempo; pero no importa. El punto es que no volvió la misma normalidad. Hoy amanezco con sed y noto que he estado tomando poca agua; mucha menos de la que bebía. Casi nunca entramos de inmediato, perfectamente ajustados, a una realidad nueva.

Aprendemos, para bien y para mal, de lo que nos pasa; hay que desaprender lo que aprendemos para mal, sobre todo lo que se aprendió en automático -que es como suele aprender el cuerpo-.

Silvia Parque

martes, 29 de julio de 2014

Abrir una llave de agua

No tengo agua corriente en la casa; quiero decir: si abro alguna de las llaves, no sale agua. La cortaron. Vinieron dos hombres con buenas maneras, y me anunciaron que la cortaban porque se deben/debían once meses del pago del servicio. No di guerra; les dejé hacer. Busqué a mi vecina de abajo, que es la encargada de hacer los pagos de servicios, y cuando la encontré, al día siguiente, me dijo que no me preocupara, que todo estaba pagado y ella lo arreglaría. Nos acabamos el agua del tinaco -que duró tres días-, y ahora llevo dos días y medio sin bañarme. No soy tan limpia, pero dos días y medio es bastante, hasta para mí.

Al principio, al ver que teníamos agua, gracias al tinaco, no me preocupé. Cuando no hubo más, sí dejé pasara la preocupación; se coló entre el desánimo y la molestia; me puse quejumbrosa y eso fue la gota que derramó el vaso: no me gusta quejarme. Así que di gracias porque no ha faltado agua para beber, y nos las hemos arreglado con el baño. Aprecié lo genial que es, que las tortugas sean animalitos de acuario que pueden estar buen rato "en seco". Y sobre todo, valoré la lección de que eso cotidiano que a veces desperdicio, sostiene mi modo de vida. No vuelvo a dejar de maravillarme cuando abra una llave, y salga agua.

Silvia Parque

lunes, 29 de julio de 2013

Sería bueno hablar sobre el agua en las ciudades


Una estilista me dijo que el agua de la ciudad de Querétaro es mala para el cabello. No recuerdo la explicación que me dio, pero recuerdo que le creí. En la ciudad donde vivía anteriormente, el exceso de flúor en el agua potable* dañaba el esmalte de los dientes.

Hace mucho que entiendo que la mayoría de las personas prefiere que el dinero público provea de un poco de pan y el mayor circo posible; pero algo debería decirnos el hecho de que las poblaciones se formaron cerca de donde había agua que pudiera beberse.

*En el agua potable de algunas colonias, en los años ochenta.

Silvia Parque