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miércoles, 15 de agosto de 2018

Soñé con un gran cuaderno

Hoy tuve un sueño del que pude recordar dos de las partes importantes. Una de ellas es que yo entraba a un comercio donde había varias chucherías sobre una mesa: libretas y cuadernos pequeños y baratos, de los que tienen pastas y hojas muy delgados, de mala calidad. 

Tomé una libreta para verla. Estaba ahí perdiendo el tiempo, huyendo de una circunstancia incómoda. En la primera hoja había cosas que yo había escrito. También en la última hoja. Luego la libreta era una recopilación de varios cuadernos que fui dejando por el camino. Traté de comprarla. La empleada dijo que el objeto no estaba en venta, que era de su novio. Estaba por explicarle cuando desperté.  

Lo que me llama la atención es la sensación de que realmente leí cosas que escribí hace mucho tiempo, de las que ya no me acordaba.


Silvia Parque

jueves, 9 de agosto de 2018

Soñé que descuidaba a mi sobrino y él tomaba medicina

Tuve un sueño hace una noches:

Yo estaba con mi abuela y uno de mis sobrinos que tiene poco más de un año; creo que en el sueño apareció como de nueve meses. Había una caja de cartón, como de zapatos, con cosas variadas, incluyendo algunas cajitas de medicinas. Mi abuela dijo que había que quitar las medicinas y algo más de ahí porque el niño podía cogerlo. Yo dije con otras palabras, que ya las quitaría al rato, que el niño no se estaba interesando... No recuerdo las palabras exactas pero sí recuerdo haber usado ese tono de "qué exagerada eres, no pasa nada". Entonces: volteo a otro lado, vuelvo a mirar al niño y hay cápsulas tiradas a su alrededor, tiene cápsulas en la mano y en la boca. Meto mi mano en su boca y saco una, dos, tres, cuatro, cinco cápsulas, pero hay una más, ya masticada, "abierta": se ha tragado el contenido. Pienso en hacer como si nada hubiera pasado, pero no están las cajitas de las cápsulas y las carteritas de aluminio de donde las ha tomado no dicen nada: así que no sé qué ha tomado: no sé si es terrible o nada más malo. Calculo cuánta intoxicación puede haber y me preocupo. Ya no voy a ir al cine.

Ahí desperté.

El desasosiego me duró horas y hace un momento me acordé.

Declaro en mi defensa que en la vida real por supuesto que no consideraría hacer como si nada hubiera pasado y en lo último que pensaría sería en si voy a ir o no al cine.

Silvia Parque

jueves, 17 de mayo de 2018

Los sueños muestran

Estoy convencida de que en el pasado soñé el futuro. Cuando lo supe, me propuse poner atención a mis sueños, pero no lo he hecho; los olvido rápido, a veces muy rápido. Hace muchos años intenté anotarlos al despertar, pero me parece muy difícil porque en mis sueños hay mucho de sensación, mucho de simultáneo y eso es difícil de registrar medio adormilada.

Me queda claro que considerar un sueño como una imagen del futuro es puro pensamiento mágico; pero aparte de eso, es realista suponer que los sueños hablan sobre nuestros intereses, preocupaciones, deseos; especialmente sobre lo que no podemos decirnos clara y directamente.

Yo no sueño cosas fantásticas, sino la vida ordinaria. Y comúnmente, no la paso bien; no llegan a ser pesadillas, pero sueño tensión, frustración, incertidumbre, algo de angustia o ansiedad... Me asombra no haberme dado cuenta de lo poco frecuentes que son mis "buenos sueños"; creo que cuando hay alguno de esos, siempre es sexual.

Silvia Parque

domingo, 15 de enero de 2017

Sueño raro

Tuve un sueño del que no recordé la parte de en medio hasta entrada la mañana. Una parte algo extraña:

Para contextualizar mencionaré que conozco a una niña bonita a la que tengo especial cariño pero que no es parte de mi cotidianidad; la conozco porque nuestras familias han sido amigas durante décadas. En mi sueño, ella estaba demacrada y famélica, en un cuarto de una vivienda de quién sabe quién, a la que yo llegué quién sabe por qué; tomé en brazos su cuerpo encogido de tan maltrecho; le pregunté por su abuela, por sus tías, por su tía abuela, y de algún modo yo entendía que habían resuelto abandonarla ahí. Entonces aparecía su mamá, guapa y normal. No me queda claro si yo pensaba en llevármela: el sueño pasó a otra cosa.

Antes, yo había estado colgada de un hombre al que me había rendido. Después, cargué a mi hija que parecía un poco mayor de lo que es. Algo me estoy queriendo hacer saber: algo sobre estar en brazos.

Silvia Parque

viernes, 18 de noviembre de 2016

El brillo y el éxito

En general, no me emocionan las modalidades de éxito disponibles en el "mercado social". De hecho, me genera repelús la idea progre de "más-mejor-hacia arriba". Pero me encanta ver a las personas cumpliendo sus sueños. Igual me parece muy triste ver sueños apachurrados o dejados de lado.

Hoy vi a un hombre famoso con los ojos brillando porque consiguió algo que latió en su corazón por más de dos décadas antes de materializarse. Me recordó el atractivo de dos mujeres que me tocó tener como maestras:eran personas como cualquier otra y en clase, creando conocimiento en directo, podían brillar.

Tengo una prima que es atleta de alto rendimiento. Tiene la suerte de ser bella, pero la belleza con la que nació no es nada comparada con la belleza de su expresión en medio del esfuerzo de una carrera o con la belleza de su apropiación del paisaje cuando entrena en un cerro cubierto de nieve.

Los sueños nos hacen brillar. 

Es común definir el éxito cómo un buen resultado luego de cierto tramo de vida, es decir, con haber conseguido algo: ser feliz, tener una familia amorosa, influir en las personas... Aunque estos conceptos tienen sentido, para mí el éxito sería precisamente conseguir estar ahí donde se ha soñado: donde brillas.

Silvia Parque

viernes, 11 de noviembre de 2016

Sexo y muertos


He estado teniendo unos sueños "para adultos" casi perturbadores de tan reales y ricas las sensaciones, y de tan inapropiadas las situaciones. Mi atención se había enfocado en la parte específica del sexo; pero ayer me di cuenta de que en cada sueño ha aparecido una u otra persona que quise mucho y que falleció. Aparecen de modo más o menos secundario, de lo más normal, e interactuamos como lo hacíamos cuando estaban vivos. Me pregunto por qué están viniendo a visitar.

Silvia Parque

sábado, 30 de julio de 2016

Mal sueño

Anoche tuve un largo sueño en el que pasaron muchas cosas, pero lo central es que yo tenía a mi hija en brazos, subía a una especie de taxi raro que parecía trajinera, avanzaba como diez metros, y la niña ya no estaba en mis brazos. La habían secuestrado. A partir de ahí pasó una cosa y otra; cuando desperté, todavía no recuperaba a mi niña, pero de algún modo iba hacia ella.

Espero soñar bonito hoy.

Silvia Parque


domingo, 5 de junio de 2016

Salma Hayek y el PRD

Hace un par de meses, tengo sueños cargados de imágenes y de acontecimientos; en ellos aparece mucha gente, incluyendo a personas que fueron, por decir así, personajes secundarios de hace muchos años. Algunos han sido reveladores, algunos bastante incómodos; lo que todos tienen en común es que están "llenos".

Esta noche no he soñado algo muy interesante, pero me asombra cómo el sueño evidencia que la mente es influida por la multitud de estímulos a los que está expuesta, aun cuando no les otorguemos importancia. No recuerdo bien de qué se trató, pero recuerdo dos cosas:

- Un personaje interpretado por Salma Hayek estaba embarazado de su amante, del que se separaba por unos días; cuando se encontraban, ella tenía una enorme faja para disimular la barriga de meses, que quería ocultar del esposo.

- El PRD ganaba las elecciones en Chihuahua.

¿Qué me importa Salma Hayek o por qué hago películas? No sé. Antenoche, al final del día, luego de revisar mi correo, "clickeando" en la página de MSN, encontré que ella había publicado una foto que escandalizó; unos días antes, yo había leído otra nota, sobre otra foto que también, ella misma habia publicado con el mismo resultado.

¿Pero las elecciones? No he seguido para nada ese tema; apenas leo tweetts con encabezados de noticias... parece que eso es suficiente para que mi inconsciente figure resultados imposibles.

¿Tendrá algo que ver el concepto de "reultado/resultados" con el que hablo de las dos cosas?

Silvia Parque 

sábado, 7 de noviembre de 2015

Cafca y pesadilla

Ayer vi con B, el comercial japonés que calma el llanto de los bebés [AQUÍ]. Funciona que da miedo. Y es que no "calma" el llanto, sino que lo termina. Empezaba B el lloriqueíto de que iba a llorar, iba yendo a más, cuando pongo el comercial, y no es que haya sonreído y cambiado de ánimo, no, salieron de su ser unas dos o tres expresiones de "quiero llorar", ¡pero no pudo! Se quedó embobada con el video; cuando terminó, volvió su lloriqueíto de "quiero llorar", y ya me parecía a mí que debía darle espacio a su llanto, pero no pude resistirme: volví a ponerlo, y lo mismo, pero más instantáneo y ella embobada. Traté de darle pecho, pero ella volteaba a ver la imagen. Y lo hice de nuevo. Subsumida totalmente. Pero no tenía cara de feliz, complacida o relajada, solo de subsumida en el extraño mundo de Cafca.

No creo que vuelva a hacerlo. Yo creo que el llanto hay que respetarlo. Claro que prefiero que B no llore, por ella y por quienes la oímos; pero el caso no es callarla, sino atender la demanda para que se pase su malestar. No obstante esa intención, los niños, a veces lloran, y en ese caso, pues hay que acompañar. Es increíble que haya que repetirlo, pero: los bebés no necesitan ejercitar sus pulmones llorando. Y no: los bebés no lloran porque sí: lloran porque se sienten mal, aunque eso a veces no sea ni por hambre, ni por frío, ni por dolor... es decir, tal vez se sientan mal por algo tan imperceptible o incomunicable, que hay que decir que se sienten mal porque sí, pero se sienten mal.

El caso es que el comercial me da miedo. Tal vez es la causa de la noche de pesadillas que he tenido (aunque B duerme como la bendita que es).

Me cuesta mucho narrar mis sueños, así que solo mencionaré algunos puntos importantes.

Primero, iba a haber un toque de queda; yo tenía dos opciones de casa para quedarme, una de ellas, en lo que en el sueño era la casa de mi abuela; el papá de mi niña está entre quedarse en un sitio o el otro; al final yo abro muchos gabinetes de la cocina, y él se queda en otro lugar; cuando se va yendo, le recuerdo que hay toque de queda, y empiezo a sentir preocupación. Antes de la hora, salgo al patio de la casa en la que estoy; hay más gente; llegan unos soldados con armas largas, y apuntan a varias personas, con toda calma, como jugando; eso no me gusta y como que voy a irme, pero no puedo; ellos acomodan a las personas para tomar una foto como si fuera un ataque; hay maniquíes; alguien dice "qué fraude"; yo estoy por irme, pero no puedo [debo estar influida por El ángel exterminador]; los soldados hacen que las personas vayan a una esquina, todas juntas, yo voy hacia allá para no significarme, pero ya estoy a unos metros de todos, y se me acerca una mujer que no había aparecido en el sueño, pero es de ellos; va a inyectarme; trato de evitarlo pero no puedo; un hombre negro me hace señas: tengo un hilo largo enterrado de una aguja; no sé si puedo sacarlo. Creo que lo saco pero ya he estado sedada, o no sé qué. Los soldados salen y todo en el patio medio se va recuperando, la gente va despertando; yo salgo también, los veo andar por ahí. Creo que voy a la otra casa donde tenía opción de estar. Falta menos tiempo para no poder estar en la calle. No sé si llegó la hora, pero la gente hace filas para entrar a algún lado; hago una fila, pero están entrando a sitios más oscuros que cualquier oscuridad que haya visto: no se ve absolutamente nada, como entrar a un hoyo negro de oscuro, supongo; así son todos los lugares a los que entran. Ya casi todos han entrado a algún lado, y yo sigo buscando; hay lugares medio no tan oscuros abajo de algo, arriba de algo, y no sé si alguien dice o piensa "aquí es donde primero van a venir", y oigo un gruñido como si ahí estuviera una criatura. [Tal vez es un eco del recuerdo de un león e B, que ríe, gruñe y gatea.] Porque los que "van a venir" son criaturas terribles. Le pido permiso a un oficial para meterme a un coche estacionado. Dice que no necesito permiso y me meto. La dueña está afuera con un arma y de algún modo nos entendemos Yo pongo los seguros por si llegan las cosas esas, y pienso que a ella le abriré rápido, pero los vidrios se empañan de vapor: la yo protagonista cree que ella quiere entrar y la yo espectadora sabe que es ella, pero el monstruo está ahí y si abro, va a entrar. Me parece que la mata porque la he dejado fuera de su propio coche. Ahora estoy en una habitación, con un bebé, pero no soy yo: hago el personaje. Unos tipos vulgares quieren entrar por algo suyo, es como si fuéramos amigos de mucho tiempo; yo pregunto si van a quedarse; quisiera que me protegieran; pero no van a quedarse; entonces quiero cerrar la puerta, pero uno de ellos me hace perder el tiempo sin dejarme cerrar; sé que ya van a llegar los malos y me da coraje. A cada momento, el espacio entre la puerta y el marco de la puerta es más grande. Volteo a ver al bebé que he dejado sobre la cama. Rebobino el sueño para dejarlo más al centro de la cama y que no se vaya a caer. Todo el sueño he estado rebobinando, para tratar de librarla. No tengo puerta, y llega la criatura; sería un monstruo muy serie B, y hasta medio tierno. Tiene el toque de La tiendita de los horrores, con boca del comercial de Cafca. Lleva un arma larga con la que apunta hacia nosotros, pero yo le aviento una silla y le hago perder el arma; le aparece un azadón en lugar del arma larga, y a mí vuelve a aparecerme la silla; él o ella avienta el azadón y yo volteó a ver al bebé, que no veo pero sé que está bien; otra vez le aviento la silla, que al mismo tiempo continúa en mi mano. Lo golpeó con ella y se la entierro en el pecho. Parecía un monstruo lento y bobo, pero tal vez fueran muchos, tal vez fueran terribles, y tenía un arma.

Así que maté a dos seres vivos por la noche. Cuando era más joven pensaba que si estaba en medio de una inundación, me dejaría llevar por la corriente esperando ser rescatada (también solía pensar que con seguridad sería rescatada). Hace un par de años, pensé que no, que intentaría ponerme a salvo. Ahora creo que me pondría a salvo.

Silvia Parque

jueves, 11 de septiembre de 2014

Soñar con frustración

Hoy tuve dos sueños extensos, en los que sentí frustración. En el primero, había unas doce pizzas diferentes, y en lo que me servía y trataba de calentar mi plato, una cosa u otra impedía que comiera; sobre todo, recuerdo que alguien llegara -y luego alguien más- y el rito social correspondiente, así como esperar turno frente al microondas. No me molestaba; era frustración llana, sin emoción; sabía que solo debía esperar más; finalmente, tenía el plato servido; en el peor de los casos, comería frío, pero no iba a quedarme con hambre ni sin mi parte del banquete. Tal vez no tendría las doce rebanadas que podía comer, pero ahí estaba mi plato normal.

En el segundo sueño hubo más emoción negativa... cierta desesperación. Yo vivía todavía con mi familia de origen, y nos habíamos mudado a una casa con menos habitaciones de las necesarias; la distribución de muebles y personas me parecía mal hecha, así que me autonombraba líder del "acomodo" e iba por aquí y por allá, indicando cómo poner las cosas y dónde dormiría quién, pero mi abuela, que era la única cooperando, no me seguía el paso, ni parecía muy convencida de mis ideas. Finalmente, cansada, como que me daba cuenta de que no había una habitación para mí, y que yo realmente no vivía ya con ellos, o no tardaba en irme, y que de cualquier forma, esa era la casa de mi abuela, y el acomodo era asunto suyo.

La moraleja es tan evidente, que no podré decir que no fui advertida. Me frustran dos cosas: asuntos míos y asuntos ajenos. Nada más me corresponde la frustración por mis propios asuntos, y esa es fácil de manejar, porque lo necesario lo tengo provisto, y lo demás, soy bien capaz de tomarlo de la mejor manera.

Silvia Parque

sábado, 16 de agosto de 2014

Mucha gente

Tengo sueños muy llenos y animados, que olvido al rato de que me levanté. Esta noche fue algo inusual, por la cantidad de gente -¿personajes?- involucrados: desconocidos, familiares, personajes de películas que no he visto ni sé que existan, personajes de historias que no sé si sean películas o series, gente del último trabajo en el que estuve, y lo más extraño: la sensación de la presencia de gente en la cual estaba pensando en el sueño.

Por cierto, a mis hermanas y a mis primos, menores que yo, siempre los sueño más jóvenes de lo que son ahora. A los amigos de toda la vida, los sueño apenas un poco mayores que adolescentes. Supongo que es la imagen mejor impresa en mi memoria... Conozco a una persona en silla de ruedas, que en sus sueños, nunca está en silla de ruedas.

Silvia Parque

domingo, 11 de mayo de 2014

No mirar películas de James Bond antes de dormir

La culpa ha sido de Skyfall. No entiendo bien si salvé a medio mundo o era parte del medio mundo que requería salvación; pero ha sido un no parar de rescates. Todos, más bien cuestiones "psíquicas afectivas", vividas como si la vida física se fuera en ello.

Me llamó la atención lo siguiente:

Una mujer oriental metida en un vestido de novia occidental, ridículo para mi gusto, baja de una camioneta y otra mujer que también es oriental pero no se ve como si lo fuera, se asusta porque no sabe qué es eso -el vestido, y por añadidura, una persona con esa facha-. Creo que yo, que no me parezco físicamente a mí, le explico. Aparece una niña pequeña y pasa casi lo mismo: se asusta; pero es hija de la mujer que ya no está asustada, y ella le explica. Entonces la novia y la otra mujer son la misma, y creo que una sola.

Silvia Parque

sábado, 15 de marzo de 2014

Buen sueño

Ayer por la noche tuve un buen sueño. Me parece un regalo estupendo de parte de Dios. Y es que hay lucimientos se pueden nada más con harto poder.

Silvia Parque

domingo, 19 de enero de 2014

Eso y nada más

Hace un par de años, una estudiante me dijo que "lo mejor es enemigo de lo bueno", y desde que lo asimilé, no me alejo de esa idea. Las personas pueden figurar en su mente el mega-grandioso-restaurante de quince estrellas que van a poner, y no hacer nada porque nunca están en condiciones para algo tan grande, o bien, pueden montar el restaurante que sí están en condiciones de poner, e ir haciendo crecer el proyecto. Las personas planean que harán esto y lo otro, por ejemplo, viajar al otro lado del mundo para las vacaciones de sus sueños, pero si un miembro de la familia enferma, la prioridad será atender la enfermedad, y las vacaciones pueden borrarse del mapa, aunque muchas veces sería objetivamente posible escapar un par de días a una playa cercana. A veces nos portamos como los niños pequeñitos que no quieren más que la cosa azul con puntos negros y rayas rojas, aunque la cosa azul con puntos rojos y rayas negras, estaría bien también. Creo que es porque creemos merecer eso que hemos deseado y nos parece injusto no tenerlo, así que decidimos impartir justicia, impidiéndonos tomar nada que no sea justamente eso que queríamos. A mí me ocurre que temo olvidar qué es lo que quería, y quedarme con "menos" de lo que podría "tener". Sin embargo, conviene disfrutar lo que hay. Eso no significa perder de vista los anhelos profundos del corazón, ni renunciar a los sueños que nos motivan; significa nada más no vivir en situación castigo.

Silvia Parque

miércoles, 6 de noviembre de 2013

"Y me quedó más bonita"

Casi por puro afán de perder el tiempo, acabé oyendo ESTA entrevista de Platanito a Eugenio Derbez, en la que, narrando cómo surgió su película en cartelera, cuenta que no le daban trabajo en el cine:
Dije: bueno, ok, voy a hacer mi propia película, voy a hacer mi propio guión [...] y empiezo a escribir mi propia historia junto con [...] y empiezo a diseñar esto, y me tardo doce años... ¡y me quedó más bonita, que las que no me contrataron!
Ante el "no" de los demás, el "sí" propio. Apuesto por la idea de crear los espacios que necesitamos y me parece importante recordar que no es generación espontánea: los sueños se convierten en realidad con constancia.

Silvia Parque

sábado, 26 de octubre de 2013

Como en el espejo mágico de Harry Potter

Algunas personas se gastan la vida tratando de ser las mejores en algo. Cuando dejó de interesarme ser "muy buena" en una cosa u otra y hacer una exitosa o siquiera aceptable "carrera", pensé haberme librado de la ruedita del hámster. Yo no "lucho", no "enfrento batallas", no tengo interés en "superarme a mí misma" o "sentir que logré", así que pensé que era más libre que otros.

Pero hay personas que nos gastamos la vida mirando el reflejo de un sueño. Ahí se puede quedar una, como drogada.

AQUÍ, la "ficha técnica" del espejo de Oesed.

Silvia Parque

viernes, 18 de octubre de 2013

El plan

Los sueños pasan a ser una visión cuando los asumimos como anuncios de lo que nos corresponde. Si abrimos la puerta a la imaginación, florecen ideas que para materializarse, necesitan pasar por "el plan".

Un plan requiere al menos algo de estructura; lo más importante es ubicar qué se va a hacer, qué se necesita para hacerlo, y establecer lugares y fechas (para cada cosa que será hecha). Si no hay un cronograma, o al menos una calendarización, es muy probable que las cosas se dejen siempre para después.

Silvia Parque

viernes, 30 de agosto de 2013

La tentación de la seguridad

Hoy inicié el día laboral revisando cuatro reportes que me darán información para hacer un reporte. La cuestión me interesa: eso me gusta.

A lo largo de la jornada disfruté delicioso café para VIP, deliciosos entremeses cortesía de mi compañera vecina de oficina, y luego delicioso pastel con deliciosa gelatina en el festejo de los cumpleaños del mes. Para más inri, otra de mis compañeras me enseñó sus fotos de boda. Todo eso que me gusta mucho, ocurrió dentro de mi horario de trabajo, pero para tranquilidad de las buenas conciencias laborales, también me fui unas dos horas y media después de mi hora de salida.

El resto del tiempo lo ocupé en armar una presentación, y en ayudar a que estuviera listo el material que se entregará en un evento de  mañana. Lo de la presentación decididamente me gusta; lo del material lo disfruto, pero no me gusta que sea parte de mi quehacer.

Me preparo para tener cuidado: el trabajo me ofrece estabilidad, la seguridad de un ingreso fijo, el beneficio de prestaciones, un ambiente donde me siento bien, y la oportunidad de hacer cosas me gustan mucho y que me permiten desarrollarme. Pero a la vuelta de la esquina, veo el estilo de vida de mis sueños y las cosas que amo con pasión. Decido ir por mis sueños. Lo anuncio; la jefa dice que no me dejará ir, y me tienta...

Silvia Parque  

domingo, 21 de julio de 2013

Orinar en sueños

Tener ganas de orinar, en sueños, me parece un peligro. Sentir el desahogo delicioso al dejar salir todo ese líquido que puede hacer de cascada satisfactoria, va seguido de la impresión borrosa de que estás dormida, y de que tal vez, verdaderamente estás orinando o a punto de orinar la cama, porque no estás en el baño. Todo eso ocurre en un par de segundos, gracias a que tener más de treinta años ayuda a sintonizar pronto las coordenadas de la realidad, pero ese par de segundos son de aguda tensión. Luego viene esa parte en la que hay que terminar de despertar, si es el caso, como suele ser, de que las ganas sean reales.

Estas cosas mueven porque de una u otra manera, como aprendí hace poco en Pipí*: "todos tenemos un húmedo y tibio pasado".

* Yo la vi en la Casa de la Cultura Dr. Ignacio Mena.

Silvia Parque

martes, 7 de mayo de 2013

Cosas que no dejan descansar cuando te has metido a la cama, cierras los ojos y eventualmente, duermes o medio duermes

1. Sueños perturbadores.
2. Ganas de orinar.
3. Mal colchón.
4. Calor o frío, y calor con frío.
5. Diálogo interno.
6. Trabajo -sí: es posible "trabajar" dormida-.
7. Fiebre.

Silvia Parque