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viernes, 13 de septiembre de 2019

"Niña"

Hace unos días, calculé que hace más de un año, B no me llama "mamá". Puede que hace mucho más de un año porque siempre fue muy raro que dijera "mamá". Como sí canta, hoy canté usando la palabrita para oírla repetirla, aunque no me estuviera hablando.

Ahora que volvió a la escuela, me impactó oír a las niñas y los niños de su salón. No es que yo no tuviera conciencia clara de la situación, pero oírles me hizo querer más oírla a ella.

Y esto no se puede apurar. Así que me puse algunos puntos sobre las íes.

He estado queriendo a mi niña "de regreso": a la que yo tenía; como si la que tengo no fuera quien es

Pero nuestra vida no es un proyecto. Me detuve.

Ayer la pasamos bien. 

En la tarde, ella andaba vestida de Mowgli y le pregunté si era una niña o una salvaje. Fue a subírseme encima y le pregunté si era una niña o una calabaza. Lo pregunto desde que era bebé. "¿Eres una niña o una calabaza?" "¿Una calabaza naranja o una verde?" Por lo de "¿qué te pasa, calabaza?" Es algo festivo. 

Y respondió: "niña".

Silvia Parque

miércoles, 26 de junio de 2019

Fluir entre el silencio y las palabras


En la primera cita con la terapeuta de B, le dije que mi prioridad era que la niña se sintiera bien; eso era lo que ocupaba mi mente porque me parecía terrible su malestar. Gracias a Dios su mejoría fue muy rápida. No olvido de dónde salió: de estar días sin jugar hasta llegar un día en el que prácticamente no hizo nada. Estoy agradecida por eso, pero ahora me está urgiendo que hable.

A mi pregunta de si es normal que en una cosa haya evolucionado tan bien y en otra tan lento -según yo-, la respuesta ha sido "Todo a su tiempo". Y lo entiendo. Pero vienen a mi mente frases que decía, ocurrencias que tenía... y me frustra la enorme diferencia con lo que pasa ahora.

Cada noche, me encuentro un tanto o un mucho "insuficiente" y me propongo hacerlo "mejor". Como eso no ha funcionado, ya no me voy a proponer "mejorar". Igual que con el resto de mis ocupaciones, voy a procurar hacer lo que corresponde y a fluir con gracia

Silvia Parque 

lunes, 3 de junio de 2019

Psicoterapia infantil

Hoy una de las psicólogas de B (trabaja en equipo) me preguntó si noto cómo la terapia es flexible y otras características. Le respondí que no me daba cuenta de qué o cómo era, que no tenía idea de qué botón aprietan.

Recordé a mi mamá, hace muchos, muchos años, diciéndome que ya no iba a llevar a mi hermana con el psicólogo porque no hacían nada, solo jugaban; ya había evolucionado para cuando, años después, llevó a otra de mis hermanas justo con quien ahora es la psicóloga de B.

Bueno: pues ese jugar aprieta botones de no sé dónde, que detonan quién sabe qué e instalan la recuperación.

Le han enviado mensajes con los que no estoy de acuerdo: cuestiones de género y sujeción. Pero tenemos la vida entera para contrarrestarlos y ahora no quiero que una intervención mía mueva nadita de esto que ha hecho que mi niña vuelva a reír, cantar, comer e intentar comunicarse. Sé que por ese camino volverá a hablar -y lo demás-.

Dios es el agente de esta recuperación (Corintios 3:6-9) y de Él es la gloria. Pero qué bendición el trabajo profesional que alivia con un globo, una canción, un recipiente con arena; qué grandes ellas, que sanan poniendo el cuerpo en el trabajo, al tomar de las manos o alzar en brazos; que trabajan, de hecho, poniéndose a sí mismas en el proceso, al mirar, hablar, sentir.

Silvia Parque