Ahora que volvió a la escuela, me impactó oír a las niñas y los niños de su salón. No es que yo no tuviera conciencia clara de la situación, pero oírles me hizo querer más oírla a ella.
Y esto no se puede apurar. Así que me puse algunos puntos sobre las íes.
He estado queriendo a mi niña "de regreso": a la que yo tenía; como si la que tengo no fuera quien es.
Pero nuestra vida no es un proyecto. Me detuve.
Ayer la pasamos bien.
En la tarde, ella andaba vestida de Mowgli y le pregunté si era una niña o una salvaje. Fue a subírseme encima y le pregunté si era una niña o una calabaza. Lo pregunto desde que era bebé. "¿Eres una niña o una calabaza?" "¿Una calabaza naranja o una verde?" Por lo de "¿qué te pasa, calabaza?" Es algo festivo.
Y respondió: "niña".
Silvia Parque
