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martes, 29 de enero de 2019

Duelo repetido

Ayer me puse a hacer limpia de "recuerdos". Tiré muchos dibujitos, varias tarjetas, algunos boletos y cosas así. Era mi momento para desalojarlos y se hizo fácil porque le tomé foto a lo que quería recordar -es una trampita que ya había probado hace años y funciona bien-. También tiré cartas. Solo me quedé con las estampillas de los sobres de las que llegaron por correo.

El conjunto que se fue incluyó las cartas que me quedaban del papá de B. Alguna vez pensé que a B le gustaría leerlas o al menos ver que existían; pero la verdad es que quería tenerlas conmigo. Y nada me obligaba a tirarlas, pero ayer pensé que "tocaba" hacerlo. Fue muy diferente a tirar lo otro. Cuando digo que ya era mi momento para desalojar a los dibujitos y las tarjetitas acumuladas, me refiero a una despedida sin afectación, como algo casual que es bueno. De las cartas del papá de B no me despedí: renuncié a ellas. Para nada habría podido leerlas, pero no resistí la tentación de ver algunas líneas y me dolieron los "te amo", los "Bebé","Cielo", bla, bla, "lo que quiero para nosotros"...

Me pregunté cuántas veces iré a vivir el duelo por esa pérdida. Según yo, estoy en otra etapa, contenta, consciente de que independientemente de su posición, yo no quiero una relación amorosa-de-pareja con él; de hecho, en diciembre fui capaz de ver nuestras fotos después de mucho tiempo de evitarlas y me pareció que me sentí muy poco mal y por muy poco rato... Pero ayer me dolió de nuevo.

Ya acostada en la cama, hablando con Dios, le pregunté eso que me preguntaba a mí misma: hasta cuándo va a terminar el duelo y va a estar de verdad "superado", como para recordar cualquier cosa y no sentirme afectada. Entonces me vino a la mente que esa relación se terminó por agotamiento: no por falta de amor -ya sea que el amor faltara o no-, no por los errores, no por nada específico que haya ocurrido, sino porque ya no di para más. Y pensé o supe que con el duelo sería lo mismo: que un día será "ay, no, ya, otra vez no". Entonces, me puse a pensar en otra cosa.

Silvia Parque