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miércoles, 13 de junio de 2018

Sobre los blogs


He leído en un tweet que, según alguien, "ya nadie lee blogs". Pues yo seré nadie y quienes me leen y quienes leen a quienes leo serán más nadies. Me choca esa expresión de "nadie" cuando hay "alguien". Aquí realmente no tiene importancia; pero en reuniones sí me parece una grosería que se diga "nadie vino" o "no hay nadie" cuando una está ahí...

Volviendo al tema de los blogs:

Yo no sé si han pasando de moda porque no me queda claro cuándo y cómo estuvieron de moda. Como he leído el comentario en otras ocasiones, supongo que sí. A mí no me afecta porque no tengo un blog con cientos de seguidores que haya visto ir a menos; al contrario, tengo blogs con pocos seguidores a los que paulatinamente se unen más personas.

Lo que es un hecho es que tanto los blogs como las "comunidades de lectores" cumplen ciclos y se renuevan o desaparecen. Por ejemplo, Ana González Duque dejó el Blog de la doctora Jomeini cuando publicó sus libros y se dedicó al coaching. Momo hizo una pausa en las entradas de su blog Un quiosco de malaquita cuando su hija se hizo mayor y lo retomó con entradas sobre sus hijos menores, aunque no publica desde mayo del año pasado. Yo eliminé un blog en el que hacía catarsis durante la peor temporada de mi vida. Luego, cuando mi matrimonio terminó, transformé el blog que estaba dedicado sobre todo a los textos de quien fue mi esposo, para dedicarlo a mis propias palabras y las de otras personas.

En cuanto a los lectores, creo que van o vienen, dependiendo de sus afectos e intereses. Hay ausencias que se sienten mucho porque la dinámica que se genera "en la blogósfera" permite crear relaciones personales, así que cuando alguien deja de "venir", a veces lo que se pierde no es un comentario frecuente, sino una amistad. Esto puede ser difícil de entender para quienes no están familiarizados con las relaciones virtuales. Yo es que encuentro a poquísimas personas a mi alrededor con las cuales quiera o pueda relacionarme de modo cercano; en cambio:

- El Internet aumenta maravillosamente la probabilidad de encontrar personas con las que soy compatible y con las que quiero compartir ideas, experiencias, etc.
- En la plataforma de los blogs, la interacción posible me va muy bien. El formato para comentar entradas permite crear verdaderas conversaciones; la interacción se puede llevar a otro ámbito a través del correo electrónico u otros medios y hay blogueros que incluso se reúnen físicamente. Realmente se abre un espacio que se habita; por eso es frecuente la referencia a un blog como a una casa. ¡Vaya!: Que cuando Ester hace una fiesta [AQUÍ], una de verdad va a una fiesta.

Yo amo mis blogs. Más este. Me gusta ver la parte en la que están las etiquetas frecuentes porque de alguna forma expresan dónde está mi corazón. Y aprecio muchísimo que personas vengan, lean, comenten y regresen.

Silvia Parque

sábado, 10 de febrero de 2018

Urgida

Ya no puedo más sin Internet. En realidad, en cuanto al trabajo, me he adaptado a no tenerlo en casa: voy al lugar donde rento una computadora, bajo archivos, envío archivos, contesto el correo y una vez a la semana, en casa de mi abuela, estoy en videoconferencia de a tres con unos clientes y aprovecho para navegar un poco. No es "lo mejor", pero se puede, especialmente porque la actividad para la que más requiero estar en línea está en pausa por ahora. Pero me quedo sin los blogs, sin la página de Facebook y sin mis redes. Puedo estar sin Facebook y sin Twitter, pero estar sin la página me puede realmente y los blogs, ni se diga. Es una cuestión de salud mental, creo. Hace poco tuve una conversación sobre las conversaciones; a propósito de que me encontraba ansiosa, la persona me sugería hablar más. Yo pensé que no me gusta "hablar", suele parecerme contraproducente. No me gusta compartirme. Soy para mí, para los muy míos; cuando dejé de tener marido, los "muy míos" se redujeron a una "muy mía". Estoy de acuerdo con que todos necesitamos alguien fuera de nuestro núcleo; cuando no he tenido a nadie ha sido malo (gracias a Dios han sido pocos momentos). Ahora hablo con una amiga con la que puedo entenderme y con la que sí me gusta compartirme; pero una persona es suficiente, supongo que sería genial que hubiera dos o tres. El papá de B está dispuesto a escucharme en cualquier momento y ha estado ahí apoyándome en las malas y las muy malas; pero justo cuando estoy muy ansiosa, no quiero hablar con él porque me pongo nefasta. Pensaba en eso y pensé que escribo. Eso previene la ansiedad y es capaz de quitármela. De hecho ahora mismo iba a escribir "he dicho que  no me gusta compartirme" porque en este blog escribo como si hablara. Si por mi fuera lo diría todo: qué comí, qué vi, qué pensé, cómo me sentí, qué había en el camino y que ayer tuve el vientre increíblemente inflamado. Soy obscena sin problema pero he preferido que este espacio no sea "tan así", en todo caso es mi espacio, mi casa, donde puede ser como yo quiera y me basta con que "pueda ser" para sentirme libre de decir y satisfecha como si hubiera dicho. Sería totalmente abierta en cuanto a todo lo que me pasa y lo que pasa por mi cabeza, si no debiera ser prudente en atención a otras personas. Pero hasta donde llego compartiendo, estoy bien, me hace bien. Lo necesito. Y podría escribir en la computadora o en un cuaderno; pero necesito publicar. Creo que es la forma en que converso. 

Silvia Parque

lunes, 6 de junio de 2016

Sobre la privacidad de los hijos, en internet

Matt escribió "En defensa de una famosa youtuber...", y tocó el tema de la privacidad, en relación con lo que se muestra de los niños (de los hijos).

Yo he pensado mucho en eso, porque el papá de mi hija tiene una postura extrema sobre el tema: "no decir ni mostrar, hasta que ella tenga edad para decidir si quiere que se diga o se muestre". Él respeta mi necesidad de escribir sobre la niña y confía en mi criterio; pero su postura me hace cuestionarme qué de lo que yo "diga" puede dejarla de algún modo expuesta y por ello vulnerable.

Un blog que sigo, que se enfocaba en lo que hacía y decía una niñita, tuvo una temporada de receso cuando esa niñita creció -ahora el blog se enfoca en los hermanos menores-. La autora-mamá consideró que debía respetar la intimidad de su hija. ¿Cuándo es ese momento? El papá de mi hija diría que desde el principio: que por qué el mundo tendría que enterarse si el Pequeño Fulanito tiene diarrea, por ejemplo.

Silvia Parque

jueves, 21 de enero de 2016

La maternidad y la gente poniéndose indeseable

Viendo ESTE video de Miriam Tirado: "La maternidad y los consejos no deseados", me he animado a escribir esta entrada que podía verse venir luego de mi declaración de "no se aceptan críticas".

Antes de que B naciera, leí varios artículos ligeros sobre cómo se porta o cómo debería portarse la gente alrededor de un bebé y su madre, sobre todo del recién nacido y la madre primeriza. Yo decía que al contrario de lo que leía, sí deseaba visitas, y ahora puedo asegurar que fueron muy valiosas para mí. Es más: la verdad es que resentí algunas visitas que esperaba y no llegaron. También decía que no había porqué señalar algo como "traigan obsequios" o "ayuden a lavar los platos", y en eso no me sostengo de la misma manera. Claro que nadie tiene que hacer nada, pero es un momento en el que se aprecia sobremanera que alguien tenga la amabilidad de preguntar "¿qué se les ofrece?" A mí me estuvo cuidando mi abuela, y hubo días en los que teníamos que esperar hasta que el papá de mi hija llegara por la noche, para que trajera algo de la tienda. Luego está el trato hacia los bebés. Creo que si te relacionas con adultos a los que hay que explicar que un bebito no es un juguete, o que hay que tener las manos limpias para tocarlo, harías bien en revisar con quién te relacionas. Yo me rodeo de puras personas que en ese sentido son tan normales como cabría esperar. Mi único señalamiento sobre el trato hacia los bebés es en otro sentido: es sobre la atención que estés dispuesto a darles, a ellos como personas o como tema. Si estás yendo a conocer al bebé, no coloques como centro de la conversación algo que no sea la cría, a menos que la mamá lleve a otro lado la plática. Tal vez las visitas express se inventaron para los que no pueden con eso.

Ya con nueve meses entre el día que B nació, y hoy, estoy muy lista para decir que hay dos principios básicos para visitar a una familia con bebé, recién nacido o mayor:

- Sigue la pauta que marquen los papás. Observa qué tan cuidadosos son con la higiene o la manipulación del bebé, para saber cómo esperan que actúes. Si observar no basta, pregunta. No supongas que esto cambia porque el bebé haya dejado de ser recién nacido: si no eres parte de la crianza del niño, pregunta antes de darle, hacerle, etc. Hay relaciones de mayor o menor confianza, pero espera a que la postura, la mirada y la actitud en general de la madre, te digan qué tanto puedes "hacer" con su cría sin pedir permiso.

Y:

- No critiques, ni en broma. No opines negativamente, así la opinión sea objetiva. Ni sobre el bebé, ni sobre la mamá -ni sobre su cuerpo, por supuesto-, ni sobre el papá, ni sobre la casa, ni sobre la familia. Esto incluye consejos no solicitados que para tener sentido presuponen algo criticable o negativo.

En serio, personas del mundo: Si su crítica u opinión negativa es de gran valor, abran un blog personal, escríbanla y publíquenla. En vivo, de persona a persona, o de persona a familia: si no tienes algo bueno que decir, no digas nada. En algún momento de la transmisión cultural entre generaciones, se perdió la bonita costumbre de autocensurarnos, tal vez en aras de una libertad de expresión comprendida de modo infantil.

¿Que así las madres aberrantes solo vamos a oír "lo que queremos oír"? ¡EXACTO! De eso se trata.

A ver:

Todos necesitamos oír cosas que no nos gustan, que pueden incluso poner el dedo en la llaga, y que es necesario que alguien nos diga. Simplemente, hay que preguntarse a una misma: ¿Me corresponde decirlo? Porque hay maravillosos espacios para la consejería y el análisis, que liberan a todos los que quedan fuera de ese espacio, de la ominosa carga de andar por la vida señalando pajas y vigas en los ojos. Puede haber conversaciones cálidas entre personas que confían una en la otra, más que sustitutivas de espacios profesionales, pero la clave es haber recibido la pregunta del millón: "¿Qué opinas?" Si no precede la pregunta: favor de abstenerse.

Cierto es que la pregunta no se hace siempre explícitamente, pero entre errar por creer que se ha hecho, y errar por creer que no se ha hecho, mejor lo segundo. Hay formas de comunicación en las que (la pregunta implícita) está más clara que en otras. Hay relaciones de "tú y yo nos decimos cualquier cosa, que ya nos conocemos". Ahí yo creo la clave es revisar: ¿Me han dicho "gracias" por lo que he dicho anteriormente? ¿Me dijeron en otra ocasión que se siente bien contar con mis opiniones? Con los foros es fácil: está activada o no, la posibilidad de comentar... aunque hasta en eso hay filtros: en los blogs, algunos escriben un mensaje sobre el tipo de comentarios que esperan; otros revisamos antes de publicar, lo que eventualmente permite dejar fuera lo que no queramos incluir en la conversación pública con los lectores. En persona no es tan sencillo.

En cualquier caso, lo que hay detrás del comentario es lo que lo hace indeseable o no. Porque no fastidia que alguien te diga que algo le parece que no está bien, sino notar que se está situando en una posición en la que se da permiso de reprobarte. Es el modo de decir: el gesto, el tono, la elección y el acomodo de las palabras; el modo refleja la intención y las premisas del que habla, y a veces es intención de juzgar y una cosmovisión de "los que no son como yo están mal".

Silvia Parque

miércoles, 27 de mayo de 2015

Bien dicho, manuelalcazar

Porque una cosa lleva a otra, me encontré leyendo "7 aspectos fundamentales que no te habían contado sobre el psoas". El psoas es un músculo, y yo no tengo gran interés en los músculos, por lo que di una ojeada a los primeros párrafos y me fui a los comentarios.

Me gusta leer comentarios de cualquier cosa. Creo que porque me interesan los "tipos humanos"; me llama la atención cómo mira, interpreta, participa e interactúa la gente. En esta ocasión, encuentro un comentario de alguien que critica el articulito, y una respuesta por parte del autor del mismo, parte de la cual comparto enseguida:
Posiblemente esa falta de pudor al publicar información esté al mismo nivel que su desconocimiento en relación a lo que es un blog personal o como (sic) funciona la comunicación a través de la red. Esto no es más que un ejercicio de reflexión compartida sobre el método Pilates el ejercicio (sic), el cuerpo y el movimiento. De ahí que comentarios como el suyo, sean publicados. Porque pueden servir para mejorar esa información, debatir o aclarar aspectos que puedan ser erróneos. Pero nadie entrega el carnet que habilita para escribir en la red. Ni para charlar con un grupo de amigos. Hay otros lugares donde se sienta cátedra, se justifica por qué y se afirma con rotundidad. Los espacios para la enseñanza formal, entre los que evidentemente no se encuentra este blog. No sobrevalore lo que por la red circula ni a quienes en ella escribimos. Pero tampoco infravalore el criterio de quienes pueden leer ésto (sic). 
Creo que si bien hay que tener cuidado con lo que publicamos, también hay que disfrutar las libertades que nos dan los espacios que ocupamos.

Silvia Parque

lunes, 17 de noviembre de 2014

No tener idea

Cada cual puede opinar o decir de lo que le dé la gana, aunque no tenga idea. Bendita libertad de expresión. Ahora: dependiendo del contexto, eso será más o menos irresponsable, tonto, cínico o peligroso. A veces, la gente empieza disculpándose: "bueno, yo no sé en realidad de X, pero..." Al menos está puesta la advertencia.

Hago una distinción. Supongamos que en mi blog personal, siendo yo nada más que yo, escribo algo como:
No conozco lo suficiente sobre nutrición, pero creo que dada la evolución del organismo humano, las proteínas animales son en alguna medida necesarias; he leído que un adulto puede pasar bien sin ellas, pero que a los niños les hacen falta mientras crecen. Sé que los vegetarianos pueden tomar suplementos para compensar lo que les haga falta, pero a menos que haya un motivo moral-ético-religioso para no comer 'productos' animales, me parece que es un tanto 'dar brincos, estando el suelo parejo'. 
Es mi opinión, desde mi "cultura general", desde lo que sí conozco de desarrollo humano, y no estoy siendo grosera, agresiva, descalificante, peyorativa, alarmista, etc. Hay una posición "desde mi punto de vista", que no se erige poseedora de la verdad absoluta. Esto debería ser claro en el tono general del discurso, y creo que le hace falta a cualquier discurso, pero más al que es mera "opinión personal"...

Con todo lo que hay en el mundo, no íbamos a limitarnos a tratar solo temas de los que tenemos "certificado de conocimiento". ¿Qué sería de las sobremesas? Simplemente: si hay que tener cuidado con lo que hablamos/escribimos sobre lo que sabemos; más cuidado -y tal vez recato- habría que tener con lo que no sabemos. Aquí cabe mencionar, que la conversación -incluyendo la conversación pública en algún tipo de foro-, resulta amena, estéril o fastidiosa para cada participante, dependiendo de qué tanto se comparta la ignorancia. Tal vez mientras los amigos se acaloran aportando sus conclusiones sobre la mejor manera de impermeabilizar una casa, el que es contratista se aburre soberanamente...

Así que separo de mi señalamiento, a las buenas charlas entre ignorantes al parejo, y a las necesarias charlas de café, en las que hay que encontrar el sentido de la vida o solucionar los problemas del mundo. Las separo siempre y cuando no haya un aleccionador, y nadie se ponga a menospreciar o atacar a otro, sea el otro una persona, grupo, idea o movimiento. Eso me fastidia. Pero lo que más me parece fastidioso, es que aparezca el paquete completo: la creencia de ser "poseedor" de la verdad absoluta, la agresividad o descalificación, y la evidencia de desconocimiento sobre el tema. 

No hace falta cursar una carrera sobre el tema en cuestión -sobran graduados ignorantes de su propia disciplina-. No hace falta haber leído cientos de textos o haber estado en decenas de conferencias. Nada que ver con memorizar datos o citar nombres de autoridades en el tema. Algo de lo que sí cuenta son las  fuentes de información que nos allegamos. Incluso cuando "la fuente" de tu conocimiento es la experiencia, necesitas haber contado con un bagaje de ideas para interpretarla -hasta para darle nombre a la experiencia-. Así que: no creo que alguien sepa, si no ha consultado con el sincero objetivo de conocer, a las fuentes autorizadas por quienes sostienen ideas opuestas o antagónicas a las propias.

Hace poco vi un debate entre un judío y un cristiano, sobre Jesús como "el mesías". El judío conocía de cristianismo y los argumentos de ese cristiano en particular; el cristiano conocía sobre judaísmo y los argumentos de ese judío en particular. Así se puede conversar, discutir, debatir o lo que se ofrezca.  No tienes que haber leído el Corán completo, pero si tus ideas sobre el islam y los musulmanes, provienen nada más de la visión occidental-cristiana del islam y de los musulmanes, no los conoces. Así, he oído/leído críticas o comentarios que menosprecian diferentes prácticas, ritos, movimientos, desde una mirada completamente externa y sesgada.

Silvia Parque

lunes, 10 de noviembre de 2014

Sorpresas te dan las entradas del blog

En un blog personal, una se puede dar el lujo de escribir sobre lo que sea. Si el blog no está "monetarizado", es decir, si no está vinculado a anuncios u otro tipo de estrategia para recibir ingresos económicos, con mayor razón, una puede escribir lo que sea, incluyendo cosas que a nadie le interese leer. Puede primar el mero interés de expresar. 

Ahora bien: es de suponerse que, de cualquier tipo que sea el blog, si se le ha hecho público, quien escribe gusta de que le lean -o pretende que eso suceda-; por eso "publica". A mí me da gusto que una entrada tenga más visitas de las habituales, y me he sorprendido en más de una ocasión, con la entrada que me da ese gusto. Porque cabe esperarlo cuando se tratan temas, digamos, controversiales, y cuando se hacen vínculos a algún video -o artículo- que se ha hecho más o menos viral. Pero hay otras entradas de las que una no se lo espera en absoluto.

Silvia Parque