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martes, 3 de julio de 2018

El cambio

Para muchos de quienes estamos contentos con el triunfo de López Obrador en las elecciones del domingo, el siguiente fragmento de su primer discurso es muy importante:
El Estado dejará de ser un comité al servicio de una minoría y representará a todos los mexicanos: a ricos y pobres; a pobladores del campo y de la ciudad; a migrantes, a creyentes y no creyentes, a seres humanos de todas las corrientes de pensamiento y de todas las preferencias sexuales.
Escucharemos a todos, atenderemos a todos, respetaremos a todos, pero daremos preferencia a los más humildes y olvidados; en especial, a los pueblos indígenas de México. Por el bien de todos, primero los pobres.
Es un movimiento de las posiciones de poder que abre camino a quienes históricamente han sido oprimidos.

En esta alternancia, el "sitio" de las mujeres no podía ser el mismo. La esposa del futuro presidente declaró desde la campaña que no está dispuesta a asumir el rol de primera dama. El gabinete que se ha dado a conocer estará integrado por la misma cantidad de hombres y de mujeres. La próxima legislatura será la que tenga mayor cantidad de diputadas y senadoras en la Historia de México. Se lo he dicho a mi hija, que no mostró mucho interés hasta que lo convertí en historia de familia:

- Cuando la bisabuela era niña, las mujeres no podían votar. Yo sí puedo. Tú vas a poder hacer lo que quieras.
- ¿Por qué la mujeres no podían votar?

Silvia Parque

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Escritorio simplificado de Blogger

Blogger me muestra su escritorio simplificado. Lo veo. Y no se va.

No se va.

Es lo que habrá, parece.

No me gustan los cambios.

Ya tengo que pasar por todos los cambios de la vida en el mundo donde están la hija, la estufa, el sol. ¿Además pasar por cambios en Blogger?

Al menos no pinta horrible como cuando me cambiaron el buen Hotmail por Outlook.

Silvia Parque

sábado, 7 de mayo de 2016

Por favor, ya no lo hagas


No tienes que sacrificarte.

No tienes que hacer tareas a beneficio de otros, cuando esos otros pueden hacerlas por sí mismos y eso te deja sin recursos (no tienes que sacrificarte).

No tienes que seguir viviendo conforme a ideas que no te convienen, conforme a parámetros en los que estás "mal", con los que siempre pierdes (no tienes que sacrificarte).

No tienes que pagar culpas por no ser perfecta; no tienes que compensar tus faltas dando lo que deberías guardar para ti misma (no tienes que sacrificarte).

No tienes que seguir viviendo como has vivido si no te hace feliz; no tienes que seguir haciendo lo que has venido haciendo y, sobre todo: no tienes que evitar problemas a costa de tu salud y tu paz (no tienes que sacrificarte).

Entiendo que es difícil. Si yo tuviera tus ataduras, me las sacudía en un dos por tres; pero fue muy difícil para mí -realmente muy difícil- empezar a quitar las mías... todavía acaricio las cuerdas y extraño el dolor de las extremidades amarradas -¿ya estoy libre, de verdad?-. Entiendo si no te mueves. 

En la medida de mis posibilidades, mientras lo permitas, voy a seguir repitiendo: no tienes que sacrificarte.

Silvia Parque

jueves, 21 de abril de 2016

Efecto desendulzante de la maternidad

He oído comentarios de gente a la que se le endulzó el carácter cuando tuvo a su primer bebé. A mí me pasó al contrario.

Yo, sinceramente, no le encontraba lo molesto a un montón de actos y actitudes con los cuales, otros se fastidiaban. Por ejemplo, están los vendedores que tocan y tocan a la puerta. Aunque interrumpieran algo o no tuviera ganas de abrir, no me molestaba: me parecía muy bien que la gente persistiera en su esfuerzo por ganarse la vida... y me sigue pareciendo bien... solo que, por ejemplo, si el vendedor-no-me-rindo llega cuando estoy amamantando y mi niña se está quedando dormida, sí me molesta. Lo mismo con los ruidos de publicidad temprano en la mañana, o la música estridente hasta tarde en días laborales... Hasta recuerdo comentar en más de un blog, que a mí de verdad no me molestaban las continuas llamadas de las compañías telefónicas. Pues ahora sí. Creo que no como a los demás, pero sí me provocan una mirada de desagrado hacia el infinito.

De todas maneras, casi nada me parece la gran cosa, y creo que en la medida en que esté más relajada, irá volviendo mi complacencia original, que me hace pasarla bien. Solo me llama la atención el cambio, porque implica el ámbito de mis relaciones personales.

Ya no soy muy tolerante con las personas. Piensen lo que piensen quienes hayan conocido mi lado no amable, la verdad es que lo fui. Ya no. Espero no pasar al otro extremo; pero, digamos que yo era buenísima para comprender al que se sitúa en oposición a mí, buenísima para justificar lo que me podría perjudicar, y para tratar de que el otro obtuviera ventaja. No es que deje de comprender, pero ya muchas veces me parece irrelevante. Lo más importante: me sitúo o al menos trato de situarme donde necesito para que me convenga, porque mi conveniencia es la conveniencia de mi hija.

Silvia Parque

miércoles, 3 de febrero de 2016

Sí puedes, pero así no.

Abundan en las redes sociales, los mensajes del tipo "tú puedes".


A mí, en general, me gustan. Yo soy de las personas que se benefician con un mensaje motivador. Pero...

¿Cómo sabe, la persona que te envía el mensaje, que "tú puedes"?

¡A veces no puedes!

Si es alguien que conoce tus competencias y tu situación vital, tal vez efectivamente sepa que puedes hacer o conseguir algo determinado. Pero muchas veces, la frase se dice con ligereza: "tú puedes", "todos pueden". Y llega a alguien que no está pudiendo.

Yo creo, de verdad, que todas las personas normales podemos hacer lo que es humanamente posible y que con ayuda de Dios cualquiera puede hasta lo imposible. Bajo ese supuesto, no hay más que añadir al "tú puedes". Sin embargo, cuando el esfuerzo está siendo mucho y los resultados no son los deseados, cuando la frustración crece porque en la realidad concreta la persona no alcanza su objetivo, habría que decir: "tú puedes, pero así no".

Silvia Parque

sábado, 7 de noviembre de 2015

Dejar algo a lo que estamos apegados

Si es difícil dejar algo a lo que estamos apegados, aun cuando ese "algo" sea evidentemente dañino, o el contacto con ello sea consistentemente doloroso, puede ser muy difícil dejarlo cuando se trata de algo que no parece hacernos daño, que muchas veces nos hace sentir bien... o que cuando nos llega a hacer sentir bien, nos hace olvidar cuánto nos hizo sentir mal.

Silvia Parque

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Ahora bebo Pepsi

Lo he comprobado: la Coca Cola no sabe igual. Leí que gente de Estados Unidos buscaba cocacolas mexicanas porque la fórmula allá había cambiado (nota AQUÍ); no sé si será el mismo cambio, pero la que se bebe en Querétaro ha cambiado también. 

Superé que Nestea me dejara sin uno de los sabores más importantes de mi vida, pero esto es demasiado. No soy una gran bebedora de cocacolas, el problema es lo disturbante de perder algo emblemático. Y ya fue.

Silvia Parque

domingo, 9 de agosto de 2015

Todo es diferente después del hijo

Es un domingo diferente porque no pude ir al servicio religioso. Muy amablemente, ayudando a -de cierta manera- compensar la pérdida, B me dejó bañarme con calma (el mérito, en realidad, es de su papá). Un delicioso baño caliente...

Pensé que los domingos son diferentes cuando tienes hijos. También la participación en el culto es diferente (tardé varios domingos en habituarme a poner atención a la prédica, y alabar, con B ahí). Y es que todo es diferente. La forma de comer, trabajar, andar por el mundo. Ahora, por ejemplo, percibo a las personas en función del modo en que hayan reaccionado a la existencia o la presencia de B, y sé que no soy la única a quien le pasa algo así.

Silvia Parque

lunes, 6 de abril de 2015

Cambio acompañado

Hay momentos críticos, cuando la persona está creciendo y curando las heridas de su historia personal, en los que es necesario hacer catarsis, expresar enojo, ajustar cuentas. Aunque parezca raro, las personas pueden ponerse más difíciles que nunca, justo a punto de estar mejor que nunca.

Sin embargo, el mundo no se detiene a esperar. Y los que aman a la persona en crisis, pueden tener paciencia y apoyar, pero esto tiene sus "asegunes". Por ejemplo, los hijos que no son adultos, no tienen por qué tener los recursos personales para anteponer la necesidad de papá o de mamá, a la suya. Y las personas mayores, que hicieron lo que pudieron como mamás o como papás, tampoco tienen por qué tener los recursos personales para comprender qué le pasa a ese hijo o hija al que nunca le faltó comida ni se le sacó sangre, y que hoy reniega de lo que hubo y de lo que no hubo. Fuera de la familia, parece que la cosa es más simple, pero no necesariamente; estar suspicaz o a la defensiva en el trabajo, a la larga no paga bien. 

Por eso hay que buscar un contexto seguro para el cambio: uno en el que se pueda derramar amargura, acidez o lo que haga falta, si hace falta; un guía o compañero de viaje, que nos pueda hacer ver que la mayoría de las cuentas por ajustar, cada persona ha de ajustarlas consigo misma, alguien que pueda dar herramientas para no ir disparando a todo el mundo cuando traemos la revolución por dentro.

Silvia Parque

lunes, 29 de septiembre de 2014

Adaptación y ajuste

La adaptación es el cambio del organismo en función del ambiente. El ajuste es el cambio que se hace en el ambiente, en función del organismo. Es uno de los pares de conceptos que amé aprender. Hoy pondría a su alrededor: "resistencia". Algo así como: ni me adapto ni me ajusto: me sostengo.

En cuanto a las experiencias: no sé si es cuestión de edad, de etapa del ciclo vital; no sé si pasará todo al mismo tiempo y nos enfocamos en una cosa u otra; me da la impresión de que cada vez me adapto más, y tal vez por eso, cada uno de los nuevos ajustes son más importantes.

Silvia Parque

viernes, 26 de septiembre de 2014

Las cosas cambian

He sido una persona muy afortunada, que no se ha visto en la "necesidad de trabajar"... o no se había visto en esa necesidad.

Siendo ya adulta, mucho después que la mayoría de mis pares, resolví que era hora de hacerme cargo de mí, y eso incluía ser capaz de mantenerme a mí misma. Sin embargo, entre mi confianza en la Providencia, mi pensamiento mágico, mi estilo de vida con pocas necesidades materiales, y el lugar de prioridad que le he dado a "darme gusto", eso no se tradujo en algo como: "tengo que" hacer esto o aquello. Lo primero siempre fue el cumplimiento de mi vocación. Sigo teniendo confianza en que asumiendo y desarrollando la vocación que fue puesta por Dios en mi corazón, llegará a mi vida lo que necesite, como siempre ha sucedido. Pero las situaciones cambian. Se ha movido la combinación de factores que enlisté arriba: más que nunca, tengo fe en la Providencia, y aprovecho las ventajas que siempre me ha traído el pensamiento mágico; pero mis necesidades materiales ya no son pocas, y "darme gusto" ya no es prioridad. Afortunadamente, me dedico a lo que quiero; pero el enfoque ha cambiado... Todo esto, como antecedente para contar que, a mis 33 años, casi 34, por primera vez me he forzado a trabajar. Por primera vez sentí un "tengo que hacer esto", y es toda una experiencia.

Silvia Parque

miércoles, 20 de agosto de 2014

Viraje

Leo que la doctora Jomeini va a dedicarse más a escribir y menos a la medicina; que va a vivir más como mamá y como pareja. Me emociona: no soy la única loca. E inmediatamente corrijo: ella va a dedicarse menos a la medicina, lo que hace suponer que seguirá contando con un ingreso por ahí... aunque lo dejara: tiene un modo de vida estable; ya vende libros, de hecho. Así que de loca, nada; valiente, sí: entre más estabilidad, más difícil virar.

Sigo leyendo: "Os iré contando lo que se siente cruzando las nubes con el vértigo como una bufanda al cuello. ¿O tal vez os vea flotando a mi lado y os salude con la mano y una sonrisa?"

Yo no quiero que me cuenten. Quiero que me saluden, mientras cruzo mis nubes. Si no puedo hacerlo del modo sensato, será como pueda. Caer sería menos desdichado que no haber iniciado el viaje. Lo pienso y me resuena la prédica del domingo: "No se arrastra la bendición". Hay una trampa de consuelo en valorar lo bueno de intentar. Viviendo en el privilegio, gozando del favor de otros, no cabe emprender "intentando". Es como casarse "a ver si resulta".

Silvia Parque

viernes, 1 de agosto de 2014

Sin agua - con agua

Estuve sin agua corriente varios días; volver a contar con ella ha sido una alegría.

Ahora, cuido que no se desperdicie. Las instalaciones de la casa tienen sus detalles simpáticos, y si hay que llenar un balde de agua, el chorro sale por un lado, mientras un chorrito sale por otro lado; usualmente dejaba que el chorrito se fuera, pero ahora pongo un recipiente para juntar esa agua y también aprovecharla. Eso supone estar al pendiente del recipiente, lo que me quita tiempo; pero no importa. El punto es que no volvió la misma normalidad. Hoy amanezco con sed y noto que he estado tomando poca agua; mucha menos de la que bebía. Casi nunca entramos de inmediato, perfectamente ajustados, a una realidad nueva.

Aprendemos, para bien y para mal, de lo que nos pasa; hay que desaprender lo que aprendemos para mal, sobre todo lo que se aprendió en automático -que es como suele aprender el cuerpo-.

Silvia Parque

lunes, 7 de abril de 2014

Un puente peatonal en Bernardo Quintana

Subí al mayor puente de mi vida. Lo logré al tercer intento, detrás de alguien que iba como si nada. Controlé el miedo caliente en el estómago, agarrada del barandal y orando como si atravesara el foso de los leones. Cuando bajé -habiendo atravesado la avenida- me vi la mano negra de tan sucia, pero me sentí orgullosa de mí.

Así se atraviesan otros puentes, del ser como siempre al estar diferente.

Silvia Parque

lunes, 17 de febrero de 2014

Diferente

Una definición de locura es seguir haciendo lo que siempre se ha hecho, esperando resultados diferentes; no recuerdo de quién es. Si se quiere algo distinto, hay que hacer algo distinto. Pero somos animales de hábitos: cambiar a propósito cuesta. Cambiar lo que creemos que es natural, lógico, justo o propio de nuestra identidad, cuesta más.

Silvia Parque

jueves, 19 de diciembre de 2013

Cambio de planes

Pensaba en que estos días podían etiquetarse con la leyenda "cambio de planes", y noté que es el título del año entero. Tiré mi agenda 2013 hace casi un mes.

Más vale dejar pasar, lo más rápido posible, lo que sea que nos cambie la jugada... cualquier jugada.

Silvia Parque

jueves, 7 de noviembre de 2013

Aprender la lección

Cada día trae su "lección del día"; no es difícil ubicarla, entre mi análisis y mis compañeros de viaje -así sean compañeros de un pequeño tramo de un sendero-. Lo difícil es aprender la lección: asimilar: asumir: cambiar a partir del aprendizaje. Como estoy volviendo a repetir la asignatura -que no es lo mismo que simplemente "repitiendo"-, el curso es del tipo "a ver, con manzanitas" y "mañana lo intentamos de nuevo". 

Silvia Parque

sábado, 2 de noviembre de 2013

Gravedad

Desde el trailer, me llamó. Después de la reseña de Matt y la crítica de Cinéfilo Club, tenía que verla. Finalmente, hoy puedo decir que esas famosas piernas de Sandra Bullock me parecen demasiado grandes y musculosas. Pero eso no importa.
 
Aunque al principio las imágenes de la Tierra desde el espacio son más que suficientes para empezar con gusto, mis amplias expectativas sobre la película empezaban a ponerme quisquillosa, cuando iniciaron los problemas y me metí de lleno en el asunto. La parte de odisea en el espacio es apasionante y entretenida; pero a mí me ganó la parte del drama personal. Es una historia sencilla, nada original, con una protagonista que hace el camino de regreso a casa.

Alguien comenta en el blog de Matt, que prefiere temas con los que pueda sentirse más identificada. Yo no podría sentirme más identificada... sola, suelta que es peor, suelta sin referentes en un espacio del que no eres parte, y quererte sujetar a una persona que se suelta mientras te dice que no es tu decisión; querer echarte a dormir para terminar con las dificultades porque si ponerte a salvo es difícil, se pone más difícil cuando imaginas volver a la vida que te espera; decidir vivir o no vivir.

Silvia Parque

martes, 20 de agosto de 2013

Refundarse

Es posible cambiar de hábitos, superar miedos, tener modos de comunicación más eficaces, sin cambiar de fondo, es decir: sin moverse de la posición en la una ha estado, y de la identidad construida.

Si duele hacer ejercicio cuando una no se ha movido en mucho tiempo, si duele estirar las piernas después de un viaje largo en autobús, duele muchísimo más cambiar la posición vital con la que una se ha parado a sostenerse en la vida. Moverse de ahí plantea la posibilidad de cambiar de identidad. Con los años nos volvemos más de esto y menos de aquello, cambiamos gustos, modos, mejoramos en ciertas cosas y nos enviciamos con otras, pero nos mantenemos siendo lo que quedó construido cuando teníamos cuatro o cinco años. Cambiar eso es hacer la revolución; creo que es lo más grande que pueda una hacer por una misma: refundarse.

Silvia Parque

lunes, 22 de julio de 2013

¿Las personas no cambian?

Todo lo que está vivo, cambia. Incluso quienes pasan por los años sin aprender, es decir: pensando exactamente lo mismo de la misma manera, en algo cambian. No se tiene la misma perspectiva antes y después de la experiencia de vivir, así que las personas cambian: dejan de creer que alguien es el centro de sus vidas, dejan de atascarse de carnitas con chicharrón, prefieren quedarse en casa cada vez más tiempo.

Pero efectivamente: es ingenuo suponer que el compañero de equipo que se hizo el tonto en una tarea, participará activa y responsablemente en la siguiente tarea, nada más porque lo dice. Es ceguera no ver el futuro violento de una relación amorosa que inició con violencia.

Habría que encontrar qué hace cambiar a las personas: el matrimonio, por ejemplo, probadamente no es un quita-malos-hábitos. No es sencillo. En muchas cuestiones, el cambio no es cuestión de "querer": el alcohólico no deja de beber sin algún tipo de ayuda. No hay recetas.

Silvia Parque