Mostrando entradas con la etiqueta destete. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta destete. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de octubre de 2017

Llorar y llorar

La niña llora por esto, lo otro y lo de más allá. Recibo una llamada que me da mucho gusto, pero ella está llorando; ni modo: no puedo hablar. Se lleva un cuadrito de cera a la boca, le digo que no, se le cae y le digo un "mira, ya lo has tirado" que no es amable. Malo terrible: se pone sentimental. Uno es el llanto de "quiero esto, quiero lo de más allá" y otro es el llanto de "estoy triste hasta la médula de mis dos años". Llega el momento de la cama. Encuentra las tetas: algo dice, no recuerdo qué; digo "ya no tienen leche". Acabose. Pena penita pena. Para empezar creo que no es cierto. No pretendía mentirle: el "no tienen leche" me salió del alma. Le ha parecido tan triste que estaba dispuesta a dejar que se prendiera si eso la consolaba; pero no. Tocó un poquito los pezones y estuvo de acuerdo con guardarlas. Antes de dormir hubo algún par de motivos más para llorar.

Silvia Parque

sábado, 3 de junio de 2017

Escribiendo en el espejo

Estoy escribiendo para la página "Psicogrupo" [AQUÍ el enlace a mi artículo publicado]. Los temas que hemos convenido que trate son los que tengo en mente. Hoy envié un texto sobre la separación de las parejas.

No imaginé que sería tan difícil escribirlo. Fue confrontador, catártico y enriquecedor. Tuve que preguntarme varias veces si de verdad quiero decirle al mundo eso que pienso. También lo disfruté.

Aquí una cita que no incluí, de André Comte-Sponville:
Hemos mamado el amor al mismo tiempo que la leche, lo bastante como para saber que sólo él podía llenarnos (que "sin amor no se es nada” como dice la canción), y que desde ese momento, y para siempre, no cesaría de faltarnos...
Y yo, además, destetando a B.

Silvia Parque

martes, 16 de mayo de 2017

Mi niña llora "de la nada"

Hoy B ha llorado y llorado y llorado. No un chillido por querer algo que no puede tener: eso no ha faltado, pero no es a lo que me refiero. Esto otro empieza con una cara que se pone triste, muy triste, sigue con llanto de gran pena y dura mucho tiempo con sollozos que pueden volver a ser llanto en cualquier momento. Ha pasado antes y pasó hace rato. Sé que hay motivos profundos y desencadenantes, pero ahí lidiando con el asunto da la impresión de salir "de la nada".

En esta ocasión, yo terminaba de cambiarle el pañal y mencioné lo a gusto que estábamos jugando, lo bueno que estaba el café que me preparó y que ella también había tomado café. Acabábamos de tener un muy buen rato, así que yo le hablaba tan contenta como ella parecía estar. Le dije: "bueno, las niñas no toman café, pero tú tomaste de mentiritas, de jueguito". Y ¡zaz!

Me cuesta creer que ese comentario haya desencadenado tanta pena, pero parece que así fue. Eso o vio algo o recordó algo o yo no sé...

Hay que considerar que está en medio del destete: todo iba muy bien, y resolvió que siempre sí quiere mamar como antes. Por lo que leo, a los dos años es la peor edad para destetar, pero pues es la edad en que he dejado de querer darle. ¿Cómo no va a estar sentimental? También está la ausencia -no sé si es el concepto indicado- de su papá. Habla con él al menos una vez al día; pero en su alma debe estar la noción de que él no está como estaba antes.

Aunque sea una niña feliz, habrá emociones congestionadas que se desborden de pronto, como "de la nada".

Silvia Parque

sábado, 21 de enero de 2017

Otra de "esas nochecitas" y todo sereno

Esta fue otra de "esas nochecitas".

B se quedó dormida demasiado temprano. Su hora de dormir ha estado retrocediendo, gracias a Dios; pero lo de ayer fue demasiado, asi que ya me lo esperaba. Las últimas veces que "ya me lo espero", me preparo; entonces no se convierte en un drama terrible como llegó a serlo en varias ocasiones: no le grito, no soy ruda, no me desbordo emocionalmente y eso lo cambia todo.

Despertó antes de medianoche, tomó teta y las horas siguientes durmió a ratitos. Dos veces pasé por la emoción de despertarla al contacto con la cobija, al intentar taparla. Una vez pasé por la emoción de abrir los ojos y no verla: había salido de la recámara. Pero todo estuvo bien. Ya cuando tenía más sueño, lloriqueó un poco, pero la mayor parte del tiempo, platicaba y pedía teta o leche. Es bonito oírla; yo le contestaba susurrando, repitiendo sus palabras, completando sus oraciones, sorprendiéndome de sus recuerdos. Cuando no quise darle más teta, se lo dije tal cual: "ya no quiero darte porque estoy cansada y quiero dormir"; luego de que se le cayó leche sobre mi cama, ya no hubo más leche de vaca, tampoco. Y ni entonces hubo drama. 

Como dije, los lloriqueos vinieron cuando ella tenía sueño; a nadie nos gusta no poder dormir, pero si tienes un año con nueve meses, estás totalmente indefensa ante "eso" tomando tu cuerpo. Tomé su manita y empecé a cantarle. Entonce ella dijo "¿dormir conmigo?" -con su pronunciación, claro-. Aunque ahora dice muchas frases, comúnmente de tres palabras, sigue maravillándome cuando le oigo algo nuevo -a cada rato-, y esto no lo había dicho. Pero no es solo que hable, sino lo que está pidiendo. Me conmuevo y por supuesto, la acuesto junto a mí, la abrazo, la acaricio, sigo cantando. Yo estoy medio dormida; ella tiene los ojos abiertos, pero está tranquila. Amo abrazarla, apretar un poquito; no se puede hacer eso con un bebé... ya es una niñita. Al rato se mueve. Le digo que no vaya a la parte mojada del colchón y me la juego cerrando los ojos; cuando los abro, veo que me ha hecho caso. Ha ido a su cama. Esta vez espero buen rato antes de taparla. 

Estoy muy cansada, pero feliz. 

Se habla mucho de "cómo hacer que los niños... esto o lo otro". Sin embargo, seria bueno hablar más de que a los papás nos toca "portarnos bien" y de la necesidad de hacernos cargo de nuestra frustración y de nuestras emociones. Creo que lo demás se va dando. 

Silvia Parque

jueves, 12 de enero de 2017

El destete

B tiene un año con ocho meses y sigue mamando, gracias a Dios. Hace tiempo dejó de ser lactancia a libre demanda. Si pide cuando está comiendo, hago que espere hasta que termine de comer. También espera si yo estoy ocupada, lo cual ocurre con frecuencia. Y no le doy donde me resulta incómodo quedar con las tetas al aire, ahora que se interrumpe y juega mucho más que antes.

La teta se ha ido desplazando hacia la cama: la toma para quedarse dormida, la toma o las tomas de la noche y la del despertar... esa última es la que más me gusta, pero a veces ya no la pide. Se giró una tuerca el día que abrió los ojos y dijo "mamá" en vez de "teta". Cambia nuestra relación y bueno... cuando el tema salió en la consulta con la pediatra, hace un par de días, me oí decir que estábamos en el proceso del destete, que no sé si llevará meses o años porque lo haremos a su ritmo, pero que estábamos en eso.

Hace unos tres meses se hizo evidente que muchas veces -durante el día- pide para asegurarse de que la teta y yo estamos disponibles. Si contesto algo como "aquí estoy para ti", no es raro que ella me mire, me sonría y se vaya a jugar... o que apenas me mire y se vaya, como si no hubiera pedido nada. Si se acerca a que la tome en brazos, más bien aprovecha para explorar lo que hay a esa altura o para hacer arrumacos. A veces lleva la boca a la teta pero no dura más que un segundo y pasa a otra cosa. No obstante, si le digo que me espere, puede empezar un "teetaaa-teeetaaaa-teeeetaaaa" multiplicado por un millón, en volumen bastante alto y tono imperioso; es el proceso de aprender a relacionarse con el mundo.

La teta sigue siendo analgésico, consuelo y apoyo; ya no "la usamos" para todo, pero para grandes males si es el gran remedio. Me preguntaba cómo haríamos cuando ya no la tuviéramos. Su desarrollo me va dando las respuestas.

Silvia Parque

jueves, 11 de agosto de 2016

En la Villa de la Varicela: crisis de lactancia

B se encuentra mucho mejor. Ya algunos granitos han desaparecido y parece que no están saliendo más. No ha dejado de mostrar interés por jugar, caminar, etcétera; sin embargo, ha dormido más durante la noche, sus siestas del día han sido más largas, y pasa mayores ratos sentadita en mi regazo, mamando. Su necesidad de mamar debió advertirme que estaba malita antes de que se presentaran los granitos, pero como le están saliendo más dientes y en cualquier momento puede haber un brote de crecimento, pues no supe.

Cuando esto empezó, sentí esa agradable sensación mezcla de orgullo y agradecimiento, por poder darle consuelo y alivio a través de la teta. Además de que la leche materna es un excelente alimento, lo que viene muy bien cuando la enfermedad le reduce el apetito, tiene propiedades analgésicas y ocupada en mamar se distrae de la comezón. Y está la seguridad de la cercanía de mamá. La cercanía permanente e incondicional de mamá. Las tetas de mamá al servicio del bienestar de la cría, por amor, conforme al diseño de nuestros cuerpos... ¡Hasta el límite!

Quiero decir: llegué al límite.

Esta fue oficialmente nuestra primera crisis de lactancia. Hemos tenido momentos difíciles: cuando ella estuvo desnutrida porque a causa de la forma de su paladar, no podía extraer suficiente leche; como continuación, cuando traté de sacarme leche y entre el tiempo que ella mamaba y el tiempo de extracción, me abrumé. Pero nunca dejé de querer tenerla prendida. Hasta ahora.

Más o menos a los trece meses, empezó a haber momentos en los que me sentía cansada de dar de mamar, y empecé a pensar en la posibilidad del destete para no mucho después. Dicen que el destete comienza cuando se ofrecen al niño alimentos aparte de la leche. Supongo que así empieza el destete natural; sin embargo, destetar como algo que hace la madre, creo que pasa cuando la lactancia deja de ser a demanda. Y sin proponerme destetarla -más bien no queriendo hacerlo-, más o menos como al año, empecé a decirle a veces a B, que en ese justo momento no, que esperara un poquito.

Volviendo al punto: antier no pude más. Me sentía cansadísima. El papá de B creyó que me habría dado alguna clase de infección asociada a la varicela de la niña; pero no: nada más estaba muy muy muy muy cansada. Tenía unas dos semanas trabajando por la noche en un proyecto que esperaba echar a rodar por el mundo la semana pasada. Entonces llegaron los granitos, la fiebre y la demanda de más y más y más teta con las correspondientes desveladas. Podríamos haber dormido como antes, las dos juntas, ella a la teta y ambas felices; pero no, porque la demanda era también de "sintonizar".

"Sintonizar" se refiere a tomar entre dos dedos el pezón que no está en la boca, y darle vuelta, apretarlo, jalarlo, presionarlo, etc. Ese era el problema. Ese estaba siendo el problema desde unos tres meses atrás. Cuando empezó a hacerlo, siendo una bebé pequeña, me incomodaba un poco, pero sabiendo que eso estimula la producción de leche y viéndola disfrutarlo, lo toleré hasta que dejó de incomodarme. Ahora, siendo mayor, su fuerza también es mayor, y no es lo mismo un ratito que un ratote y que muchos ratotes uno tras otro. No podía soportar que sintonizara más.

Afortunadamente, dormí. Su papá me dijo que le mostrara cómo tocar con suavidad; dudé que funcionara, pero funciona. De todas formas, como su motricidad sigue siendo la de una bebé de un año y yo estoy sensible, le dije que ya no me gustaba que hiciera eso, que me incomodaba y me dolía; que la teta iba a descansar mientras tomaba de la otra. Unas tres veces se enojó mucho; pero le besé la mano, le di opciones para tocar, y parece que vamos bien. Vuelvo a sentirme contenta de oírla decir "¡teta!" Con el favor de Dios, seguiremos en esto; ojalá hasta que ella quiera. Después de esta experiencia, no se me haría raro descubrir que no quiero más; a ver... Como decía, ojalá sea un destete natural; pero si no, no se acaba el mundo. (Por supuesto, no le habría destetado en medio de la varicela, así hubiera tenido que voltearme de cabeza.)

Silvia Parque