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jueves, 12 de enero de 2017

El destete

B tiene un año con ocho meses y sigue mamando, gracias a Dios. Hace tiempo dejó de ser lactancia a libre demanda. Si pide cuando está comiendo, hago que espere hasta que termine de comer. También espera si yo estoy ocupada, lo cual ocurre con frecuencia. Y no le doy donde me resulta incómodo quedar con las tetas al aire, ahora que se interrumpe y juega mucho más que antes.

La teta se ha ido desplazando hacia la cama: la toma para quedarse dormida, la toma o las tomas de la noche y la del despertar... esa última es la que más me gusta, pero a veces ya no la pide. Se giró una tuerca el día que abrió los ojos y dijo "mamá" en vez de "teta". Cambia nuestra relación y bueno... cuando el tema salió en la consulta con la pediatra, hace un par de días, me oí decir que estábamos en el proceso del destete, que no sé si llevará meses o años porque lo haremos a su ritmo, pero que estábamos en eso.

Hace unos tres meses se hizo evidente que muchas veces -durante el día- pide para asegurarse de que la teta y yo estamos disponibles. Si contesto algo como "aquí estoy para ti", no es raro que ella me mire, me sonría y se vaya a jugar... o que apenas me mire y se vaya, como si no hubiera pedido nada. Si se acerca a que la tome en brazos, más bien aprovecha para explorar lo que hay a esa altura o para hacer arrumacos. A veces lleva la boca a la teta pero no dura más que un segundo y pasa a otra cosa. No obstante, si le digo que me espere, puede empezar un "teetaaa-teeetaaaa-teeeetaaaa" multiplicado por un millón, en volumen bastante alto y tono imperioso; es el proceso de aprender a relacionarse con el mundo.

La teta sigue siendo analgésico, consuelo y apoyo; ya no "la usamos" para todo, pero para grandes males si es el gran remedio. Me preguntaba cómo haríamos cuando ya no la tuviéramos. Su desarrollo me va dando las respuestas.

Silvia Parque

jueves, 11 de agosto de 2016

En la Villa de la Varicela: crisis de lactancia

B se encuentra mucho mejor. Ya algunos granitos han desaparecido y parece que no están saliendo más. No ha dejado de mostrar interés por jugar, caminar, etcétera; sin embargo, ha dormido más durante la noche, sus siestas del día han sido más largas, y pasa mayores ratos sentadita en mi regazo, mamando. Su necesidad de mamar debió advertirme que estaba malita antes de que se presentaran los granitos, pero como le están saliendo más dientes y en cualquier momento puede haber un brote de crecimento, pues no supe.

Cuando esto empezó, sentí esa agradable sensación mezcla de orgullo y agradecimiento, por poder darle consuelo y alivio a través de la teta. Además de que la leche materna es un excelente alimento, lo que viene muy bien cuando la enfermedad le reduce el apetito, tiene propiedades analgésicas y ocupada en mamar se distrae de la comezón. Y está la seguridad de la cercanía de mamá. La cercanía permanente e incondicional de mamá. Las tetas de mamá al servicio del bienestar de la cría, por amor, conforme al diseño de nuestros cuerpos... ¡Hasta el límite!

Quiero decir: llegué al límite.

Esta fue oficialmente nuestra primera crisis de lactancia. Hemos tenido momentos difíciles: cuando ella estuvo desnutrida porque a causa de la forma de su paladar, no podía extraer suficiente leche; como continuación, cuando traté de sacarme leche y entre el tiempo que ella mamaba y el tiempo de extracción, me abrumé. Pero nunca dejé de querer tenerla prendida. Hasta ahora.

Más o menos a los trece meses, empezó a haber momentos en los que me sentía cansada de dar de mamar, y empecé a pensar en la posibilidad del destete para no mucho después. Dicen que el destete comienza cuando se ofrecen al niño alimentos aparte de la leche. Supongo que así empieza el destete natural; sin embargo, destetar como algo que hace la madre, creo que pasa cuando la lactancia deja de ser a demanda. Y sin proponerme destetarla -más bien no queriendo hacerlo-, más o menos como al año, empecé a decirle a veces a B, que en ese justo momento no, que esperara un poquito.

Volviendo al punto: antier no pude más. Me sentía cansadísima. El papá de B creyó que me habría dado alguna clase de infección asociada a la varicela de la niña; pero no: nada más estaba muy muy muy muy cansada. Tenía unas dos semanas trabajando por la noche en un proyecto que esperaba echar a rodar por el mundo la semana pasada. Entonces llegaron los granitos, la fiebre y la demanda de más y más y más teta con las correspondientes desveladas. Podríamos haber dormido como antes, las dos juntas, ella a la teta y ambas felices; pero no, porque la demanda era también de "sintonizar".

"Sintonizar" se refiere a tomar entre dos dedos el pezón que no está en la boca, y darle vuelta, apretarlo, jalarlo, presionarlo, etc. Ese era el problema. Ese estaba siendo el problema desde unos tres meses atrás. Cuando empezó a hacerlo, siendo una bebé pequeña, me incomodaba un poco, pero sabiendo que eso estimula la producción de leche y viéndola disfrutarlo, lo toleré hasta que dejó de incomodarme. Ahora, siendo mayor, su fuerza también es mayor, y no es lo mismo un ratito que un ratote y que muchos ratotes uno tras otro. No podía soportar que sintonizara más.

Afortunadamente, dormí. Su papá me dijo que le mostrara cómo tocar con suavidad; dudé que funcionara, pero funciona. De todas formas, como su motricidad sigue siendo la de una bebé de un año y yo estoy sensible, le dije que ya no me gustaba que hiciera eso, que me incomodaba y me dolía; que la teta iba a descansar mientras tomaba de la otra. Unas tres veces se enojó mucho; pero le besé la mano, le di opciones para tocar, y parece que vamos bien. Vuelvo a sentirme contenta de oírla decir "¡teta!" Con el favor de Dios, seguiremos en esto; ojalá hasta que ella quiera. Después de esta experiencia, no se me haría raro descubrir que no quiero más; a ver... Como decía, ojalá sea un destete natural; pero si no, no se acaba el mundo. (Por supuesto, no le habría destetado en medio de la varicela, así hubiera tenido que voltearme de cabeza.)

Silvia Parque

lunes, 27 de junio de 2016

Mi bebé comparte su teta

Esta entrada no es apta para personas sensibles en cuestiones religiosas.

Hoy he amamantado a Jesús.

Me parecía tierno leer que los niños amamantados ponen a sus muñecos en la teta. Yo varias veces me había puesto un muñeco en la teta, pero a B ni le iba ni le venía; si mucho, alguna vez me dio a entender que dejara de jugar con el muñeco y jugara solo con ella.

Hoy le dejé tomar una lamparita que me dio mi abuela: es de plástico blanco y tiene la forma de Jesús... muy... singular. Yo soy cristiana, pero no me hace nada tener una figura. Funciona con pilas y el foquito no se calienta, así que no hay problema con manipularla. B la tenía, me pidió teta, me levanté la camiseta, y me puso a Jesús. Me ha parecido muy amable de su parte.

Silvia Parque

viernes, 13 de mayo de 2016

Con más de un año de amamantar...

Con más de un año de amamantar, he tenido tiempo suficiente para vivir dos de las experiencias sobre las que leía cuando estaba embarazada:

B "sintoniza" el pezón que no tiene en la boca: es como si quisiera girarlo; a veces lo jala con fuerza, y en ese caso, necesito taparme esa teta porque duele. Si tenemos el biberón por ahí porque le di leche de fórmula, entonces "sintoniza" la mamila. Me encanta la cara que pone cuando lo hace; parece muy concentrada.

Ya hemos tenido lo que llaman "huelgas de lactancia": temporaditas de días en los que mama poco; nunca me ha parecido que rechace la teta, pero sí que toma tan poco, que supongo que se va a destetar; al siguiente día vuelve a engancharse como si nada.

Por otra parte, ahora que es más grande, podemos variar las posiciones, y algunas son divertidas, como cuando queda toda acostada panza abajo, y levanta la carita para prenderse. También podemos hacerlo en medio de otras actividades, porque ya puede pedirlo con claridad: mientras toma el baño, mientras come...

Silvia Parque

martes, 3 de mayo de 2016

Dar la teta a un bebé mayor

B tiene un año con catorce días, por lo que tenemos un año catorce días de lactancia materna. Temí que durara menos cuando empezamos a complementar con fórmula; pero no: seguimos felices con la teta.

Ahora no se acuesta para mamar durante el día: se sienta con las piernas abiertas (de frente a mí, obviamente). Tampoco quiere a cada rato; más bien va quedándose con las tomas de cada hora de comer, así que hacemos un cuadro simpático en la mesa cuando pide teta: ella en su sillita y yo de pie junto a ella con la blusa levantada. Van unas tres veces que les ofrece comida... las creerá con vida propia; después de todo, dice mucho más "teta" que "mamá" (es raro que diga "mamá").

Silvia Parque