Cada asunto tiene sus asegunes. Lo de humedecerle el cabello, por ejemplo, sí me causa conflicto porque de verdad no le gusta y bien podría conformarme con lo que logre hacer con su cabello seco. Creo que ahí estoy abusando y ya que lo escribo, veré qué hago al respecto. Pero ese no es el punto. El punto es que me convierto en bruja. Y ella no parece tener problema conmigo.
Me ama.
Ni siquiera se enoja conmigo.
Sé que un día, cuando tenga trece años, tal vez desde antes, va a ser diferente. Es tan bonito que ahora sea así.
Silvia Parque