Silvia Parque
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sábado, 12 de marzo de 2016
Jugamos
Ayer, por primera vez dije "ven, B", y ella gateó hasta donde yo estaba. Aunque hace tiempo jugamos, por estos días nuestra interacción tiene mucho más de ella: de su voluntad y su preferencia, y es genial. La primera vez que la vi aparecer fue después de días de cubrir y descubrir mi cara y su cara, en el clásico "¿Dónde está mamá? ¡Aquí está!", "¿Dónde está B? ¡Aquí está!". Una noche, estando en otro asunto, ella cubrió su cara y me miró de modo que supe que se trataba de que yo pusiera esas palabras. Ahora jugamos mucho más. Hace poco se aficionó a las trompetillas; la imito y me gusta cómo tomamos turnos. De lo más divertido es su relación con mis tetas. Si no es la hora de dormir o la mañana, le gusta mamar sentada; elige una, y luego la otra, de regreso a la primera, y luego la segunda otra vez; sintoniza el pezón; se prende y se desprende; juega. Es genial.
jueves, 10 de marzo de 2016
El miedo materno al silencio
Me dijeron que cuando gateara, no iba a parar, y yo tendría que andar todo el tiempo detrás de ella. Como con los chistes sobre el desorden que puede haber en una casa con bebé, y el tamaño del cansancio que puede generar la crianza, no creí que la advertencia fuera TAN literal.
Al parecer, siempre que B está quieta y en silencio, está comiendo algo no comestible; si el silencio se extiende un ratito, está comiendo algo sucio (entre más se extienda el silencio, más sucio lo que eligió). Tiene predilección por el papel y las suelas de los zapatos. Ya quité el papel de su universo visual, y me hago el hábito de mantener la recámara cerrada, y no dejar zapatos fuera de la recámara; pero da un poco de miedo pensar, entonces, qué va a encontrar para meterse a la boca...
Al parecer, siempre que B está quieta y en silencio, está comiendo algo no comestible; si el silencio se extiende un ratito, está comiendo algo sucio (entre más se extienda el silencio, más sucio lo que eligió). Tiene predilección por el papel y las suelas de los zapatos. Ya quité el papel de su universo visual, y me hago el hábito de mantener la recámara cerrada, y no dejar zapatos fuera de la recámara; pero da un poco de miedo pensar, entonces, qué va a encontrar para meterse a la boca...
Silvia Parque
viernes, 19 de febrero de 2016
La vuelta a la normalidad
Vuelvo al blog con la vuelta a la normalidad. Entre la niña enferma y quedarme sin internet, los días anteriores fueron muy interesantes. Tan movido ha estado todo, que ayer no me di cuenta de que era día 18, y no celebramos los 10 meses de B: ya será hoy, y espero que el principal motivo de celebración siga siendo su salud: tiene un par de días que ha tosido un poquitito, y me perturba la posibilidad de que sea el retorno del bicho. Al principio fue gracioso, porque imita la tos de su padre, pero hoy en la madrugada ya no fue imitación. Ojalá pudiera fumigar la casa, como el padre se fumiga la garganta con salbutamol. En el supermercado y en la calle, he oído a la gente hablando de sus infecciones en la garganta o de las de sus parientes/conocidos. Yo me puse mala junto con la niña, pero a mí se me quita solo; usualmente hago gárgaras con yodo y nada más, pero esta vez ni tiempo me dio, y mis defensas hicieron todo el trabajo. Espero que cuando B crezca, su cuerpo también funcione más o menos así. Por lo pronto, si dentro de muchos -muchos- meses se vuelve a necesitar darle medicina, pediré que si se puede, sea inyectada: más rápido el efecto, más rápido el trance penoso, y sin la preocupación de que esté devolviendo lo que ha comido.
Así contado, pareciera que no paso por los momentos muy bonitos que estoy pasando. B me maravilla en su relación con el mundo. Ayer ha puesto la cereza en el pastel, gateando. Ya tenía semanas desplazándose a voluntad, pero reptando. Ayer extendí su "campo" colocando una colcha en el suelo, y lo estrenó saliendo de ahí hacia las bolsas de la ropa sucia. Yo estaba sentada, justo acomodando la ropa, y lo vi: brazo pierna, brazo pierna; nada más; pero sé que es el comienzo.
Así contado, pareciera que no paso por los momentos muy bonitos que estoy pasando. B me maravilla en su relación con el mundo. Ayer ha puesto la cereza en el pastel, gateando. Ya tenía semanas desplazándose a voluntad, pero reptando. Ayer extendí su "campo" colocando una colcha en el suelo, y lo estrenó saliendo de ahí hacia las bolsas de la ropa sucia. Yo estaba sentada, justo acomodando la ropa, y lo vi: brazo pierna, brazo pierna; nada más; pero sé que es el comienzo.
Silvia Parque
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