viernes, 9 de septiembre de 2016

Cansada

Estoy muy cansada: mucho: mucho: mucho.

Ayer empecé una actividad laboral que no puedo relegar a las noches, como cuando corrijo textos. Fue difícil para mi niña perder algo de mi atención, así que en cuanto me desocupé y me recuperó, tomó un segundo aire que la tenía bien prendida ya muy noche. Bueno... otras veces toma "segundos aires" porque vuela una mosca; pero en esta ocasión fue por este motivo. Además, cuatrapeada la rutina por el giro de mis actividades, terminamos yendo al parque de noche; imposible que se encaminara armónicamente a una hora de dormir "oportuna". Mañana será otro día...

Silvia Parque

jueves, 8 de septiembre de 2016

Otro mundo

Dudo que "el mundo" vaya a cambiar para bien; pero estoy convencida de que es posible hacer pequeños mundos a la medida, y unir un buen pequeño mundo con otro y con otro, creando nichos donde quepamos personas que queremos vivir en paz, pensar, disfrutarnos, y a quienes nos parece "natural" respetar a los demás.

No quiero este mundo para mí ni para mi familia; no lo acepto. Nosotros, el nuestro.

Silvia Parque

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Niños con problemas de salud

Sigo en Facebook la página a favor de la vida de un pequeñito que se llama Iñaki (For the Life of My Son Iñaki). Su mamá necesita mucho dinero para que el niño reciba un tratamiento médico singular, y tienen el tiempo encima.

De una manera u otra, me entero de un niño por aquí, una niña por allá, padeciendo una condición o enfermedad que le resta vitalidad o le causa sufrimiento. Siempre me duele su dolor y al mismo tiempo siento una especie de alivio angustiante porque no es la mía. La mía está bien.

Tengo oportunidad de tener fresca la inmensa fortuna que es tener una hija saludable, porque el Síndrome de Turner es una condición que en muchos casos provoca problemas del oído, del corazón o del riñón. Pero B está completamente bien, de todo a todo. La primera vez que leí una historia sobre una niña con S.T. con problemas graves de salud, sentí el corazón apachurrado y el estómago contraído a un grado que no conocía. En ese caso el dolor por el dolor del otro proviene de una empatía con mucha identificación, y el alivio angustiante es mayúsculo.

Silvia Parque