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jueves, 8 de noviembre de 2018

Preparar a niñas y niños


Existe la idea de preparar a niñas y niños para competir e incluso para pelear o aceptar ser sometidos, bajo la premisa de que así es el mundo "real".

Suponiendo que el mundo siga siendo tan violento o injusto como es o que empeore -lo cual es probable-, no tenemos por qué elegir adaptarnos a la injusticia o a la violencia. Podemos resistir. Podemos crear recursos para sostener hábitats de "otra cosa", de mundos preferibles. Podemos preparar a niñas y niños para eso.

Silvia Parque

domingo, 28 de enero de 2018

El mundo, los mundos

Esta semana tuve la impresión de que el mundo es algo así como una máquina de porquería. No tenía una sensación parecida desde que trabajaba en mi tesis de licenciatura. No es buena idea dar mucho espacio a las impresiones y sensaciones, creo.

Durante muchos años quise vivir en mi mundo particular y durante buen tiempo lo conseguí. Ser mamá, sin embargo, me ha puesto en ese mundo donde está todo el mundo, justo cuando más desearía vivir en otro, hacerle otro a mi hija.

Sé que sí hay de hecho muchos mundos, aunque algunos tienen una increíble necesidad de negarlo y las migraciones de un mundo a otro pueden ser como mudar de planeta en una película de Ridley Scott. También sigo convencida de que es posible crear nichos de resistencia u oasis como mundos-propios, pero ahora sé que si son privados se hacen locura.


Silvia Parque

lunes, 16 de octubre de 2017

El mundo de los demás

He creído que no estoy hecha para el mundo en el que viven los demás, el que se conoce como "mundo real". Cuando era niña solía hacerme un ovillo, cubrirme toda con una cobija e imaginar historias catastróficas -en verano lo hacía sin cubrirme-; tuve una temporada en la que tarde tras tarde imaginaba que un hombre me metía en una bolsa negra y me llevaba -casi nunca llegábamos a donde él iba-. Casarme fue un pase maravilloso a toda la fantasía de la que era capaz. Mientras funcionó, mi matrimonio fue más arropador que ninguna cobija y me permitió cumplir el anhelo de vivir en un mundo particular, privado, sostenido por el deseo y el goce. Luego... lo que pasó luego.

Cuando me volví loca también me hacía un ovillo y me cubría toda, pero no imaginando historias sino pensando en querer morir o tratando de sobrevivir; quería mucho estar muerta una semana, unos meses, al menos dos días, porque en realidad lo que quería era dejar de sentir lo que estaba sintiendo. Por esa época también solía pasar en la cama todo el tiempo que pudiera, fantaseando otra vida. Inventé a Felipe para darme gusto con un príncipe azul. Cuando le hice un correo electrónico para hacerle un perfil de Facebook, juzgué que la cosa había ido muy lejos y lo dejé.

La maternidad trajo mucha materialidad a mi vida, pero sigo sintiéndome extraña, muchas veces, en el mundo de los demás; a veces me siento incapaz. Para mí es difícil hacer un trámite o mantener la casa limpia; no se diga tratar de armar una "economía adulta". Sé que es difícil para muchos, pero cuando los oigo y los veo, su dificultad se debe a malos hábitos, a falta de habilidad o límites cognitivos. Yo puedo tener algo de eso, pero mi dificultad está en otro orden: en uno de la dimensión desconocida que me hace ser quien soy y venir a escribirlo.

Silvia Parque

martes, 8 de agosto de 2017

Guitarra imaginaria

B y yo tocamos la guitarra imaginaria. El otro día le mostré a otras personas que lo hacen, en videos de Youtube. Empezamos con ESTE, del campeón mundial del 2015. Le encantó y me encantó verla e ir entendiendo sus gustos musicales.

En algún momento, llegamos a un video con un hombre sin camisa, con barba muy larga, que miraba al frente con expresión teatral de "malo". B reaccionó con reticencia instintiva, muy cerquita del miedo. Dije: "mira, va a tocar la guitarra imaginaria" y su expresión se suavizó. Al rato llegamos a un video, no sé si del mismo hombre u otro, que iba vestido de algo así como vikingo metalero. Hubo apenas un chispazo de miedito en los ojos de mi niña; pero le dije: "se llama Fulano" y eso bastó; al rato gritaba: "¡bien, Fulano!"

Me gusta nuestro mundo.

Silvia Parque

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Yo me bajo aunque no lo paren

Estoy con un resfriado de los grandes: de los que pretenden ser vía para que los bichos microscópicos se apoderen del mundo. B también está malita y su papá no está mejor, así que tenemos una situación complicada. Ayer por la noche prácticamente no dormí y hoy tengo un montón de trabajo por delante.

Pero la noticia del día no es mi estado de salud ni las maromas que hacemos para organizarnos cuidando a la criatura: la noticia es que Trump ganó la elección presidencial en Estados Unidos. Una amiga ha comentado en Facebook la multicitada frase que Quino puso en boca de Mafalda: "Paren el mundo, que me quiero bajar".

Yo me bajo aunque no lo paren.

Durante años tuve una tolerancia del tipo de las que comprenden todo, como abrazando con la comprensión, por decirlo así. Ya no. Entiendo, pero me deslindo. Bye! No estoy para sus ridiculeces. Ya había hablado antes de mi idea de construir un mundito aparte donde mi familia se resguarde. Leo a personas de "mi alrededor virtual", instando a seguir sembrando en nuestros hijos el amor y el interés por el bien común y no podría estar en desacuerdo, pero la verdad es que me estoy decantando por el "sálvese quien pueda". No un "sálvese quien pueda" de voy derecho y no me quito en el que aplastas a los demás y no tienes la mano, pero si uno en el que la esperanza no se ponga en los humanos.

Silvia Parque

jueves, 8 de septiembre de 2016

Otro mundo

Dudo que "el mundo" vaya a cambiar para bien; pero estoy convencida de que es posible hacer pequeños mundos a la medida, y unir un buen pequeño mundo con otro y con otro, creando nichos donde quepamos personas que queremos vivir en paz, pensar, disfrutarnos, y a quienes nos parece "natural" respetar a los demás.

No quiero este mundo para mí ni para mi familia; no lo acepto. Nosotros, el nuestro.

Silvia Parque