Silvia Parque
domingo, 30 de junio de 2013
El postre
Crecí sin postre. En mi casa, los pasteles y las golosinas, eran tentempié o merienda, pero casi nunca había un último plato de "postre" a la hora de la comida o de la cena. No me hizo falta, como no se reconoce la ausencia de lo que no se conoce. Ahora, el postre es un final sonriente, que importa.
La duración del domingo
Habría que dormir suficiente todos los días; pero siendo el domingo, en este lado del mundo, el día de descanso en la organización del tiempo, hay que dormir suficiente al menos en domingo. Se ha dormido "suficiente" cuando los ojos tienen ganas de estar abiertos, y el cuerpo está a gusto moviéndose. Si el cuerpo llega al domingo como náufrago a la orilla de una playa, es que está necesitando más domingo, y algo habrá que hacer, porque no hay más domingo que el que puede haber. No puede haber más de dieciséis horas de vigilia dominical y, con el tiempo que le toca a comer y a la sobremesa, no queda más que el tiempo suficiente para lo que puede caberle a un domingo; es decir, que el domingo no puede ser el depositario de los sueños de esparcimiento y creatividad del resto de la semana, pero ni siquiera puede hacer de claraboya de contento relajado, si se le emplea como día de reconstitución corporal. Por eso, voto por dejar de distinguir entre la semana laboral y el fin de semana. La ocupación productiva de cada día, debe dar espacio a todo lo demás que ha de haber en una vida plena, incluido el ocio. Desear que el domingo dure más, es una señal de que hay que reorganizar la agenda. Necesitar que el domingo dure más, es una señal de que hay que buscar mejores medios de vida.
Silvia Parque
El color del limón
Hay un limón convirtiéndose en piedra frente a mí. Se quedó de unos siete buenos limones que lo fueron abandonando. Ahora tiene un color ocre y me pregunto si lo verde que le veo se lo interpreto o sigue ahí. Así pasa a veces, no solamente con los limones.
Un día, la cosa es otra cosa, eventualmente hay que tirarla o cambiarla de lugar; pero los ojos encuentran el color que le era propio... porque ahí está.
Un día, la cosa es otra cosa, eventualmente hay que tirarla o cambiarla de lugar; pero los ojos encuentran el color que le era propio... porque ahí está.
Silvia Parque
Suscribirse a:
Entradas (Atom)