Mostrando entradas con la etiqueta felicidad total. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta felicidad total. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de enero de 2017

Esta niña me llena

Se apresuró a llegar a la puerta. Le vi el gusto de verme. ¿Qué puede ser mejor que regresar a la casa y encontrarla, abrazarnos, darle teta como darme-a-mí y regodearnos en nosotras?

Por la tarde me di un pequeño golpe y ella se acercó:

- ¿Beso? 
- Sí, aquí, gracias.
- ¿Beso - dolor?
- Sí, tu beso me quitó el dolor, muchas gracias.

Soy condenadamente feliz. Justo hoy platicaba sobre las dificultades de la temporada, sobre los pendientes que podrían pesar; pero como sea, todo está bien cuando mi niña sonríe.

Silvia Parque

jueves, 19 de mayo de 2016

Felicidad total

Ayer, B se quedó dormida temprano, por lo que me sorprendió que hoy despertara tarde. Aproveché para dormir también y cuando me levanté, me sentí descansada. ¡Hace mucho que no me sentía así! Eso me puso de muy buen humor y disfruté especialmente cada cosa que iba construyendo el día. Pensé que era la felicidad total.

Por la tarde, me senté junto a ella: estaba concentrada en las luces del conejo que dice ser su mejor amigo, pero a la vez tenía evidente interés en un juguete muy loco, que también tiene luces pero hace mucho más escándalo. Encendí el juguete loco y B lo hizo moverse para que sonara y se iluminara, sin soltar el conejo. Pasaba de un juguete a otro, empleando toda su capacidad cognitiva y motriz para mantener a los dos juguetes dando show al mismo tiempo. Le ayudé un poquito ¡y qué gusto! Entonces volteó a ver su caracol. Lo encendí y lo tomó. Ahora tenía las luces y sonidos de los tres juguetes al mismo tiempo. Pensé que era la felicidad total.

Más tarde, mientras yo lavaba ropa -adentro de la casa-, se subió a una caja de plástico que es parte de las últimas novedades y se quedó ahí, sentadita, sonriendo como solo ella, dando grititos de gusto, volteando a un lado y al otro; así nada más: sentada... por un largo rato. Esa sí que era la felicidad total. ´

Al rato estaba jugando con un hilito negro y volvió la concentración gozosa. Luego le di vueltas, en brazos, y volvió la alegría vistosa.

Nuestros días están llenos de escenas del tipo.

Me di cuenta de lo feliz que soy.

Silvia Parque