Mostrando entradas con la etiqueta el plátano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el plátano. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de febrero de 2016

La cáscara del plátano se come

Esta mañana fui a comprar algunas cosas, antes de dar almuerzo a B. Se hizo un poco tarde, así que en cuanto llegamos a la casa, apenas le quité la chamarra, la senté y saqué un plátano para dárselo.

"¿Por qué dejé que lo viera?", pensé, mientras el lloridito de B empezaba a tomar fuerza. Le había dado una sabrosa y nutritiva mitad de plátano, pero ella quería la otra: la que seguía con cáscara.

Desde la última vez que comió plátano, quiere la cáscara. Esa vez, para darle gusto, la dejé manipular y llevarse a la boca la cáscara, en un intento de pelarlo juntas y despedir a la envoltura protectora; pero hubo llanto, sacudida y muy poco plátano comido.

Esta vez, por mero cansancio, sin intención pedagógica, le di una lavada a su codiciado medio plátano con cáscara y se lo dejé. Tan contenta.

Busqué en Google para ver si estaba intoxicando a mi hija y me llevé la sorpresa de que la cáscara de plátano no solamente si se come, sino que es recomendable hacerlo.

Silvia Parque

martes, 18 de diciembre de 2012

El plátano



Mientras la fresa se parece a la frambuesa, a la zarzamora y hasta a la cereza, y la naranja se parece a la mandarina, a la toronja y hasta al limón, el plátano no se parece a otra fruta que conozca. A juzgar por Wikipedia, mi apreciación cae en lo cierto, pues se reconoce "un único género" en la familia de las platanáceas.

Comúnmente los como solos, pero me gustan en rodajas con chocolate en polvo; también -especialmente-, con crema. Nunca los he comido fritos; me pregunto si pierden el sabor dulce.

Cuando di clases de inglés en jardín de niños, tuve un alumnito que se negaba a decir que comería "banana", porque las bananas eran para los changos: él comía plátano.

Silvia Parque