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martes, 11 de enero de 2022

Macondo en Kindle

Hace unos años, yo quería un lector Kindle. Leo mucho en digital y cuando se trata de libros completos es latoso usar el programa lector de PDF. Exploré modelos y precios, pero tampoco lo quise tanto como para hacer que llegara a mis manos. Había otras prioridades, bla, bla y casi lo había olvidado. De hecho, estaba leyendo muy poco hasta octubre, que volví a dar clases. 

Ahora que regresé a la blogósfera y entré al blog de Macondo, recordé que yo deseaba comprar su libro, que cuando lo publicó no podía considerar comprarlo y que ahora sí, así que fui a Amazon. No me puedo permitir en este momento la compra del libro en físico, pero estaba la versión para Kindle, súper económica ¡y decía que puede bajarse una aplicación gratuita para el teléfono! No sabía que existía. Ahora tengo mi Diccionario en tono de humor y un mundo de posibilidades para leer a muy bajo precio. La "cosa" ofrece la oportunidad de acceder al texto "en la nube" para leer en la pantalla de la computadora y es mucho más cómodo que el lector de PDF... Seguramente esto ya lo saben, amables lectores que se manejan en Internet, pero para mí  ha sido un gran descubrimiento. ¡Y el gusto de tener el libro de Macondo! 

Silvia Parque

jueves, 15 de marzo de 2018

Nuestras inteligencias

El año pasado, Macondo publicó "Inteligentes, listos, guapos y del montón". Pensé en escribir lo que pienso al respecto; mis ritmos son tales, que pasaron seis meses, pero aquí está:

Salvo excepciones que confirman la regla, los niños parecen destacadamente inteligentes porque lo son y lo son "destacadamente" en primer lugar respecto a los mayores. Trabajé con niños varios años, observo a los niños siempre que puedo y me queda claro que son increíblemente inteligentes y que la familia, la escuela, la tele y demás, con los años, van atrofiando el pensamiento y la creatividad.

El problema lógico de que no pueden ser "muy" inteligentes todos los miembros del grupo "niños" se arregla considerando que cada cual tiene una inteligencia singular: una destacada inteligencia particular, suya. Los niños pequeños tienen la maravillosa capacidad de ser quienes son y cuando una persona es quien es piensa solo como ella, crea solo como ella. Así son las criaturas hasta que el mundo los convierte en "gente estándar".

Ahora bien: he dicho que la inteligencia y la singularidad van en decadencia conforme se cumplen años. Entre los adultos, la mediocridad es la regla; lo digo en un sentido no peyorativo. Son estos adultos los que valoran y comparan las inteligencias de los niños, así que suelen hacerlo de formas medio tontas. Y ahí tenemos a los abuelos, madres, etc., empeñados en que sus nietos, hijas, etc. son algo que no son, destacan de forma que no destacan, etc.

Luego: para quinto o sexto de primaria, los niños ya han sido saqueados por el sistema cultural y el sistema educativo. Es en este "punto" donde puedo estar de acuerdo con Macondo. Hablando de inteligencia como la capacidad para emplear recursos disponibles, resolver problemas -entre los cuales está el aprobar los cursos- y entender el mundo, en esta etapa de la vida, efectivamente hay unos más inteligentes que otros: pocos muy inteligentes, pocos muy poco inteligentes y muchos medianamente inteligentes. Me resulta odioso que esto sea medida del valor de las personas y la reacción defensiva que eso provoca: el cuento de que todos son muy inteligentes. La gran mayoría y todos los que van a clase tendrán suficiente inteligencia como para funcionar y tener buenas ideas. Eso es suficientemente bueno y suficiente para la vida.

Yo voto por la suficiencia. Pero la sociedad da tal importancia al "ser inteligente" que casi nadie va a aceptar con ligereza y satisfacción: "mi hijo es medianamente inteligente". No gusta, de hecho creo que disgusta lo que Macondo llama "el bendito montón". Se confunde lo mediano y suficiente con lo poco y pobre; además, no se dimensiona para todo lo que alcanza "lo mediano y suficiente".

Quiero decir que si vamos a comparar inteligencias, lo que puede ser otra versión de comparar el tamaño del pene, necesariamente hay solo unos cuantos destacados. Aquí hay mucha tela de dónde cortar: ¿por qué tantos papás necesitan que sus hijos sean "lo más"? La respuesta inmediata podría ser: para dejar de sentirse, ellos, menos. Pero a lo que voy es: la comparación es innecesaria.

Lo innecesario de la comparación me remite al fenómeno de las maravillosas inteligencias de los niños pequeños. Los primeros años de vida son los años en los que más y mejor aprendemos: cosas del desarrollo cerebral -y de lo mucho que necesitamos aprender en ese momento-. Pero lo que queda cuando esta capacidad decrece podría seguir siendo sorprendente si supiéramos apreciarlo. A ver si me explico...

Hay un embrutecimiento general de las masas; pero también hay capacidades valiosas, específicamente inteligencias valiosas en las personas comunes: la inteligencia de cada cual. A lo mejor es que no hemos visto bien y si vemos, seremos capaces de observar todas nuestras inteligencias brillantes y prolíficas.

Silvia Parque

lunes, 6 de abril de 2015

Macondografía de Silvia Parque

Ayer, que ya era hoy en España, hubo fiestita de vanidad en esta casa, porque la Bitácora de Macondo publicó la Macondografía de Silvia Parque, o sea, de mí :D

La producción de "no soy Sylvia Plath" y sus blogs hermanos (De palabras y cosas así y Para antes de dormir), agradecen a Macondo su consideración y finas atenciones ;D

Silvia Parque